sábado, 22 de abril de 2017

Cuento para Tauro: "Un bello despertar - 1ª Parte"


Ya se deja notar la presencia siempre alegre del Sol primaveral, y es que acaba de despuntar majestuosamente en el cielo, engalanándose con los más ricos y bellos ornamentos, magnificándose de este modo la expresión viva y risueña de la naturaleza.

Muchos son los que inspirados por este aroma tan peculiar, se sienten atraídos hacia ese caudal de vitalidad y buscan, ansiosos, embriagar sus sentidos con la suave fragancia de las flores y con los armoniosos cánticos que componen los pájaros, alegremente, y que se nos antoja como una inspirada sinfonía celestial.

Y mientras que este fascinante misterio seguía inocente y fielmente su curso, nuestro protagonista y amigo Don ... bueno, seré despistado, ahora no recuerdo el nombre de…, pero no os preocupéis, a él no le importará que le llamemos simplemente Don ... Tal vez,  Sr Don…, para ser más correcto. Esperemos que este atrevimiento no haga enfadar a..., al Sr Don…
          
Pero dejemos eso para más tarde, y veamos qué está haciendo en estos momentos de tanto sofoco y calor.

Introduciendo los dedos en el pequeño bolsillo del chaleco, nuestro amigo pudo comprobar que la maquinaria del reloj, antiquísimo por cierto, su antigüedad se remontaba a tres dinastías de antepasados, se encontraba en perfecto estado de funcionamiento.

No pudo evitar el Sr Don ... , quedar seducido por la sensación de placer que acababa de recibir en el contacto de su piel con el frescor suave de su inseparable reloj. Por unos momentos, sintió el deseo de pasar su circular cuerpo, por su rostro sudoroso,  pero desistió de inmediato, pues qué pensaría el infeliz reloj; sin duda alguna, le heriría su orgullo mecánico, proporcionándole una oferta de pluriempleo.
  • ¡Está bien -se dijo-, me conformaré con precisar de tus servicios!
Guiado por esa idea, sus dedos carnosos hicieron chascar el resorte que permitía abrir la tapa de aquella antigualla, y una vez más, sonó a los cuatro vientos aquella dulce melodía, que solía oír en tantas ocasiones en compañía de su padre, durante su infancia.

Sin darse apenas cuenta de ello, Sr Don..., se sorprendió tarareando felizmente la canción y muchos que acompañaban su estancia en aquel salón restaurante, sonrieron al oír su ronca voz acompañar a la no menos melodiosa musiquilla.

No podríamos asegurar que aquella situación produjera vergüenza a nuestro amigo, ni tan siquiera se ruborizó; aquello formaba parte de su vida diaria y lo necesitaba, lo mismo que cualquier otra persona necesitaba cumplir con una necesidad fisiológica.

Tomando el reloj entre sus manos, pudo comprobar que las manecillas indicaban que pasaban diez minutos de las dos de la tarde. No pudo evitar que en su rostro se dibujara una mueca de desagrado. La verdad era que no se le apetecía en absoluto el presidir aquel consejo de administración, que le aguardaba y que, por su carácter rutinario, en nada seducía en aquellos momentos,  al director de la empresa.

Pensaba en su inapetencia y descubrió que el verdadero motivo que le atormentaba en aquellos minutos no era, ni mucho menos, la falta de interés por los asuntos que se iban a tratar, su pereza encontraba una justificación infantil; le temía enormemente al bochorno que en esos momentos abrazaba toda la ciudad.

El termómetro asomaba en los límites de los 40 grados y aquella visión hacia desvariar al Sr Don…, al que se le sorprendía pensando en voz alta:
  • Sí, de acuerdo, he pensado en el coche, pero prefiero desistir de esa idea…, no me convence lo del aire acondicionado…
Pero apenas acababa de pronunciar aquellas palabras, cuando de un modo relampagueante, dio un brinco de su asiento que sorprendió a todos los presentes. Sin duda, aquel cerebro, paralizado por el sofoco, acaba de despertar, como impulsado por una brillante e iluminada idea.
  • ¡Por favor, por favor camarero! ¿podría acercarme el teléfono? Deseo hacer una llamada, gracias.
Sin esperar más tiempo, marcó pausadamente número tras número, y quedó en espera de recibir contestación.
  • Señorita, póngame con el Sr…
Indudablemente, la respuesta no debió ser muy del agrado de nuestro protagonista, pues dando muestra de enfado, gritó:
  • ¡Cómo!, ¿aún no ha llegado? Por favor, intente localizarlo…, es urgente. Llámeme al siguiente número, estaré esperando su llamada impacientemente.
Para alguien que conociese al Sr Don…, aquellas palabras le hubiese sorprendido, ya que su fama era bien conocida, por su paciencia y tenacidad. Dirigiéndose de nuevo al camarero, le dijo:
  • Por favor, sería tan amable de comunicarme la llamada, es importante.
Abriendo de nuevo su inseparable reloj de bolsillo, pudo quedar más tranquilo al comprobar  que aún tenía tiempo de descansar y reposar la copiosa comida que su estómago, endurecido, por tan duras batallas, intentaba digerir.



Aquella musiquilla llenó su alma de un sosiego indescriptible. La sangre se vertía por segundos alrededor de las paredes estomacales, dejando sin defensa su mente ante cualquier ataque exterior. Quedó soñoliento y no quiso poner obstáculos a tal deseo, dejando que sus ojos cayesen trémulamente, pero no pudiendo evitar que su conciencia se confundiera alocada con otro mundo, más sencillo que el que solía habitar y en el que derrochaba una personalidad gustosa de momentos cálidos y placenteros, pero generosa y alegre, amante de lo bello y bien formado, ocupada en discutir, cuando la situación era necesaria, pero enemiga de todo acto violento que interrumpa el equilibrio y la armonía.

Aquellos pensamientos se fueron agrupando incansables en aquella nube que cubría su conciencia y que parecía iba a estallar, trasladando cada cosa a su debido lugar.

Necesitaba luz, y la luz apareció y todo a su alrededor tomó de repente vida. Y allí estaba, entre todos los representantes de los diferentes comités de empresas. Se le antojaba, que se estaba planeando en la atmósfera un motín contra su persona.

Pudo ver entre las sombras, a alguien que se acercaba y le advertía, que todo lo que para él había supuesto la lucha de tantos años, le sería arrebatado en aquellos momentos, lo estaba invitando a presenciar los actos de despojos.

...continuará

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 112

LECCIÓN 112

Para los repasos de mañana y noche:

1. (93) La luz, la dicha y la paz moran en mí.

2Soy la morada de la luz, la dicha y la paz.
3Les doy la bienvenida a la morada que comparto con Dios, por­que formo parte de Él.

2. (94) Soy tal como Dios me creó.

2He de ser eternamente como siempre he sido, al haber sido creado por el Inmutable a Su Semejanza.
3Y soy uno con El, así como Él es uno conmigo.

3. A la hora en punto:
2La luz, la dicha y la paz moran en mí.

3Media hora más tarde:
4Soy tal como Dios me creó.


¿Qué me enseña esta lección?

1. (93) La luz, la dicha y la paz moran en mí.

¿Qué necesitamos para ser felices?
¿Preferimos seguir identificados con el fabricante del dolor, del miedo, de la culpa, de la enfermedad y el odio, del pecado y de la pequeñez?
¿Preferimos servir a la ilusión, cuando en nuestro interior mora la verdad, lo real?
¿Prefieres lo transitorio, la muerte, lo efímero?, o ¿prefieres la eternidad y la vida?
La luz, la dicha y la paz moran en mí y dan vida a mi única y verdadera realidad.


2. (94) Soy tal como Dios me creó.
 
¿Por qué te identificas con el pecado, cuando eres impecable?
¿Por qué has elegido estar separado, cuando formas parte de una única Filiación?
¿Por qué te sientes en soledad, cuando tu verdadero Ser permanece unido al Eterno?
Tu Fortaleza es la Fortaleza que Dios comparte contigo…
Tu Grandeza es el regalo que Dios te ofrece por ser Su Hijo…


Soy Hijo de la Luz, creado a Imagen y Semejanza de Dios.

viernes, 21 de abril de 2017

¿Cómo educar a un niño Tauro?


Cuenta la Tradición Esotérica, que Dios se complació en dotar a su creación con la exuberancia de la belleza, y es bien cierto, que nada supera en belleza a la propia naturaleza. Para hacer posible esta realidad, El Creador utilizó las Esencias que pusieron a su disposición las Jerarquías Superiores que trabajan en el signo de Tauro.

Desde aquel día, todos los nacidos bajo el rayo de este signo, adquirieron el preciado don de crear belleza, y esta cualidad de incalculable valor debe ser tenida en cuenta a la hora de la educación, pues para vuestro hijo esta virtud le convertirá muy pronto en un insaciable gozador, en un inagotable devorador de placeres, si no se pone remedio a ello.

Desde muy pequeños, apreciareis en él una desenfrenada atracción por injerir alimentos. En sus primeros días, difícilmente quedará saciado con la leche que haya sido capaz de succionar de los pechos de la madre, y muy pronto os veréis en la necesidad de complementar su dieta con los socorridos biberones.

Crecerá sano y saludable. Será un niño que por su hermosura inspirará piropos a sus observadores, pero no os dejéis llevar por esa falsa creencia de que cuanto más coma, más sano estará. Si lo sobrealimentéis, lo único que esteréis consiguiendo, será predisponer su organismo para ser tierra codiciada para los microorganismos que no tardarán en mermar su salud.

Vuestro hijo, ya de por si tiene cierta tendencia a la opulencia, ganará peso con suma facilidad, quizás más del que quisiera, por lo que debéis atender su alimentación. La obesidad puede convertirse en una obsesión, y cuando sea mayor, esta pesará sobre su estima, pudiendo crearle serios complejos.

Otro de los aspectos característicos que descubriréis pronto en vuestro hijo, será su extrema pesadez, y no nos referimos tan solo al aspecto físico, sino que esta cualidad se hará extensible, igualmente, a su aspecto mental y emocional. No pretendáis de é,l que responda con rapidez a vuestras demandas, ya que requerirá su tiempo para poder atenderla. No pretendáis someterle a circunstancias donde deba improvisar, puesto que no responderá y se frustrará.

El método y la paciencia son sus principales "aliados" ante la vida. Claro que podéis utilizar esas aptitudes para conseguir logros positivos e importantes. No todos los padres tienen la fortuna de tener en casa a un "manitas". Desde pequeños, ya dará muestra de orden y rara vez tendréis que regañarles para que recojan los juguetes cuando han terminado de jugar con ellos. Pero también es verdad, que vuestro hijo puede desarrollar un aspecto poco deseable para su crecimiento humano y de paso para vosotros. Este aspecto es el excesivo apego a la comodidad, al confort. Cuando esto ocurre, es evidente de que vuestro hijo no ha recibido a tiempo una buena y correcta inclinación en lo concerniente al papel que debe representar en la vida.

A veces los padres nos mostramos excesivamente tolerantes con nuestros hijos. No sabemos qué hacer para que dejen de llorar, para que coman, para que estudien o para que nos demuestren su cariño, y para conseguirlo, no vemos mejor solución que agasajarle con regalos y recompensas que en verdad no son merecidos.

Los Tauros, inconscientemente, saben que vienen para "gozar", y para conseguir su meta no les importa hacer uso de mimos y otros artes del galanteo en la que son expertos. Le es meritorio, si reciben como recompensa en la vida una lluvia de riquezas, pero esto no quiere decir que esos recursos deban ser utilizados para satisfacer la naturaleza gozadora hasta la saciedad. Misión de los padres de un niño Tauro, es enseñarles a hacer un buen uso del dinero y de otros bienes. Deben aprender a valorar lo que les llegará con cierta facilidad, pues de lo contrario crecerán aptos para formar parte de un mundo ilusorio, donde la moneda de curso es el consumismo y la meta, la depresión, como respuesta a la ausencia de valores profundos.

Los pensamientos y sentimientos de un niño Tauro tienen las mismas características que hemos anunciado, son de una belleza sin igual, y cuando esto ocurre, seremos testigos de las más delicadas muestras de afectividad. Despliegan tal magnetismo y seguridad, que cuando estamos junto a ellos, los posibles temores que pueden anidar en nuestro interior, desaparecen.

No obstante, y dado que este signo pertenece al Elemento Tierra, donde expresa su cualidad "fija", descubriremos en ellos, en su primera etapa de crecimiento, rasgos de una naturaleza inestable cuando se trata de hacer frente a las necesidades básicas de la vida, como el comer, el vestir, los afectos maternales, etc. Es por ello, que el niño Tauro se aferrará de un modo desenfrenado a todo cuanto puede aportarle seguridad: alimentos, ropa íntima (normalmente pretenderá vestir a la ultima moda y con estética), la madre, y más adelante, cuando alcance la edad adulta, se apegará a su dinero y patrimonios.

La inseguridad en el plano material desequilibrará su estado anímico, y esos miedos pueden convertirse en trastornos físicos, siendo los órganos más afectados la garganta, el corazón, la circulación y los órganos sexuales.

El papel que desempeñéis los padres de un niño Tauro es muy importante. La vida fácil predispone a desarrollar poco la voluntad y si en cambio favorece un aspecto de vaguedad y de pereza.

Estos niños deben tomar conciencia de que los logros y las recompensas son el resultado final de un trabajo previo.

Por último, es interesante conocer un aspecto definido en el temperamento de los Tauros y que por su expresividad no tendréis dificultad en reconocer. Se trata de su testarudez. Ya hemos dicho que su cualidad dentro del Elemento Tierra es "fija", lo que le llevará a expresarse con terquedad y tozudez en sus manifestaciones. Cuando algo se le mete entre ceja y ceja, ya podéis elevar vuestras suplicas al cielo para que su obcecación no se eternice. Por mucho que le expliquéis y le demostréis, como ya haya asimilado un modo de ver las cosas, muy difícilmente lograreis hacerle cambiar de opinión.

El argumentará, que con el trabajo que le ha llevado conseguir lo que posee, como lo va a perder o cambiar ahora. Esta actitud exige de vuestra ayuda como educadores. Es necesario que comprendan que todo en la vida está sometido a un ciclo evolutivo, y el fruto, que es la fase terminal de un proceso creativo, debe dar paso a un nuevo ciclo, y es por ello que lleva una nueva semilla en su interior.

En vuestras manos está, el que vuestro hijo se convierta en un insaciables gozador y en un acérrimo testarudo, o bien, en un filántropo mecenas, en un verdadero artista.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 111

TERCER REPASO

Introducción

1. Hoy comienza nuestro siguiente repaso. 2Cada día repasare­mos dos de las últimas veinte lecciones durante diez días consecutivos de práctica. 3Para estas sesiones de práctica seguiremos un formato especial, que se te exhorta a seguir tan fielmente como puedas.

2. Entendemos, por supuesto, que tal vez te resulte imposible hacer cada día y cada hora del día lo que aquí se sugiere como óptimo. 2Tu aprendizaje no se verá afectado si se te pasa una sesión de práctica porque te resultó imposible llevarla a cabo en el momento señalado. 3No es necesario tampoco que te esfuerces excesivamente por recuperar el número de sesiones perdidas. 4Nuestro objetivo no es hacer un rito de las sesiones de práctica, pues ello impediría el logro de nuestra meta.

3. Pero el aprendizaje definitivamente se vería afectado si dejases de llevar a cabo una sesión de práctica por no haber estado dis­puesto a dedicarle el tiempo requerido. 2No te engañes a ti mismo con respecto a esto. 3Esa falta de buena voluntad puede estar muy cuidadosamente disimulada tras la falsa apariencia de situaciones que parecen estar fuera de tu control. 4Aprende a distinguir aque­llas situaciones que no son propicias para tu práctica de aquellas que urdes para enmascarar tu falta de buena voluntad.

4. Aquellas sesiones de práctica que dejaste de hacer porque por una razón u otra no quisiste llevarlas a cabo, deberías hacerlas tan pronto como hayas cambiado de parecer con respecto a tu objetivo. 2No estás dispuesto a cooperar en la práctica de la salva­ción sólo si ello supone un obstáculo para los objetivos que son más importantes para ti. 3Una vez que dejes de otorgarles valor, permite entonces que tus sesiones de práctica se conviertan en los sustitutos de las letanías que les dedicabas. 4Pues no te aporta­ron nada. 5Mas llevar a cabo tus prácticas te lo ofrece todo. 6Por lo tanto, acepta su ofrecimiento y permanece en paz.

5. El formato que debes seguir en estos repasos es el siguiente: dedica cinco minutos dos veces al día, o más si así lo prefieres, a reflexionar sobre los pensamientos que se han asignado. 2Lee las ideas y comentarios que se ofrecen para los ejercicios de cada día. 3Luego piensa en ellos, mientras dejas que tu mente los relacione con tus necesidades, tus aparentes problemas y todas tus preocu­paciones.

6. Invita las ideas a tu mente, y deja que ésta las use según crea conveniente. 2Ten fe en que sabrá usarlas debidamente, pues para tomar sus decisiones cuenta con la ayuda de Aquel que te dio los pensamientos a ti. 3¿En qué otra cosa podrías confiar sino en lo que se encuentra en tu mente? 4Ten fe, durante estos repasos, en que los medios que el Espíritu Santo utiliza no pueden fallar. 5La sabiduría de tu mente acudirá en tu ayuda. 6Dale instrucciones al principio, luego relájate con completa confianza y deja que la mente utilice los pensamientos que le diste tal como te fueron dados para que ella los utilizara.

7. Se te dieron con absoluta confianza y con la absoluta seguri­dad de que harías un buen uso de ellos; con la absoluta fe de que entenderías sus mensajes y los utilizarías en beneficio propio. 2Ofréceselos a tu mente con esa misma confianza, seguridad y fe. 3Ella no fallará. 4Pues es el medio del que el Espíritu Santo se vale para tu salvación. 5Y, puesto que ella goza de Su confianza, debe ser sin duda merecedora de la tuya también.

8. Hacemos hincapié en lo beneficioso que sería para ti dedicar los primeros cinco minutos del día a tus repasos, así como los últimos cinco antes de irte a dormir. 2Si esto no es factible, trata por lo menos de dividirlos de tal manera que lleves a cabo uno por la mañana y el otro durante la última hora antes de irte a dormir.

9. Los ejercicios a llevar a cabo a lo largo del día son igualmente importantes, o incluso más importantes. 2Te has sentido inclinado a hacer los ejercicios únicamente en los momentos señalados, y luego a ocuparte de otras cosas a las que no aplicas lo que has aprendido. 3Como resultado de ello, no has reforzado suficiente­mente tu aprendizaje, ni le has dado la oportunidad de probar cuán grandes son los regalos que te puede ofrecer. 4He aquí otra oportunidad de hacer un buen uso de él.

10. Durante estos repasos subrayamos la necesidad de no dejar que lo aprendido permanezca inactivo entre tus dos sesiones de práctica más largas. 2Intenta dar a tus dos ideas diarias un repaso breve, aunque serio, cada hora. 3Usa una de ellas a la hora en punto, y la otra, media hora más tarde. 4No necesitas dedicar más de un momento a cada una de ellas. 5Repite la idea, y deja que tu mente descanse en silencio y en paz por un rato. 6Luego puedes dedicarte a otras cosas. aTrata, sin embargo, de mantener el pensamiento vivo en ti, y deja que sirva también para ayudarte a conservar la paz a lo largo del día.

11. Si algo te sobresalta, piensa de nuevo en la idea. 2Estas sesiones de práctica están diseñadas para ayudarte a formar el hábito de aplicar lo que aprendes cada día a todo lo que haces. 3No es cues­tión de repetir el pensamiento y luego olvidarte de él. 4La ayuda que te puede prestar es infinita. 5Y su propósito es serte útil en toda circunstancia, en todo momento y lugar, así como siempre que necesites cualquier clase de ayuda. 6Procura, pues, tener pre­sente la idea en todas tus actividades diarias, y haz que sean san­tas, dignas del Hijo de Dios y aceptables para Dios y para tu Ser.

12. Cada repaso diario debe concluir con una afirmación más del pensamiento que se debe repetir a la hora en punto, así como del que se debe repetir media hora más tarde. 2No te olvides. 3Esta segunda oportunidad de repasar cada una de estas ideas produ­cirá avances tan grandes que emergeremos de estos repasos con ganancias tan extraordinarias en nuestro aprendizaje que de ahí en adelante marcharemos sobre un terreno más firme, con pasos más seguros y con mayor fe.

13. No te olvides de lo poco que has aprendido. 2No te olvides de lo mucho que puedes aprender ahora. 3No te olvides de lo mucho que tu Padre te necesita, según repasas los pensamientos que Él te dio.


LECCIÓN 111

Para los repasos de mañana y noche:

1. (91) Los milagros se ven en la luz.

2No puedo ver en la oscuridad.
3Permite que la luz de la santidad y de la verdad ilumine mi mente y me deje ver la inocencia que mora en mí.

2. (92) Los milagros se ven en la luz, y la luz y la fortaleza son una.
2Veo a través de la fortaleza el regalo que Dios me dio.
3Mi debilidad es la oscuridad que Su regalo disipa, al ofrecerme Su fortaleza para que ocupe su lugar.

3. A la hora en punto:
2Los milagros se ven en la luz.

3Media hora más tarde:
4Los milagros se ven en la luz, y la luz y la fortaleza son una.


¿Qué me enseña esta lección?

1. (91) Los milagros se ven en la luz.

¿Qué nos ofrece la luz? Para mí es el Principio Inteligible, que me permite conocer quién soy. Desde la oscuridad, me identifico con el ego y con el cuerpo material. Desde la luz, veo que Todo es Uno. Desde la oscuridad, mi percepción me lleva a creer en la dualidad y en la separación.
En la luz, nunca me encuentro sólo, formo parte de una Filiación. 
En la luz todo es dicha, amor y felicidad.
En la oscuridad, me siento necesitado y pequeño. Siento miedo, culpa y dolor.
Es por ello, que los milagros se ven en la luz y no en la oscuridad.
¿Dónde ves la luz? ¿Dónde ves la oscuridad?
¿Compartes la luz o la oscuridad?


2. (92) Los milagros se ven en la luz, y la luz y la fortaleza son una.
La luz es Grandeza y la oscuridad es pequeñez. 
La luz es Abundancia y la oscuridad es escasez. 
La luz es Fortaleza y la oscuridad es debilidad.

La luz responde a la Fuerza de Atracción, del Amor y de la Unidad, mientras que la oscuridad responde a la Fuerza de Repulsión, del odio y de la división.

La luz nos conduce a la Verdad, a lo real y la oscuridad nos lleva al error y a la ilusión.

La luz es Salud, en cambio, la oscuridad es enfermedad.

¿Vives en la luz o en la oscuridad?

jueves, 20 de abril de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 110

LECCIÓN 110

Soy tal como Dios me creó.

1. Repetiremos la idea de hoy de vez en cuando. 2Pues sólo con este pensamiento bastaría para salvarte a ti y al mundo, si creye­ses que es verdad. 3Su veracidad significa que no has efectuado ningún cambio real en ti, ni que tampoco has cambiado el uni­verso de manera que lo que Dios creó hubiese podido ser reem­plazado por el miedo y la maldad, por la aflicción y la muerte. 4Si sigues siendo tal como Dios te creó, el miedo no tiene sentido, la maldad no es real y la aflicción y la muerte no existen.

2. La idea de hoy es, por lo tanto, todo cuanto necesitas para dejar que la absoluta corrección sane tu mente y te conceda una visión perfecta que corrija todos los errores que cualquier mente haya podido cometer en cualquier momento o lugar. 2Esta idea es sufi­ciente para sanar el pasado y liberar el futuro. 3Esta idea es su­ficiente para permitir que el presente se acepte tal como es. 4Esta idea es suficiente también para dejar que el tiempo sea el medio por el que el mundo entero aprende a escaparse del tiempo y de todos los cambios que éste parece producir con su pasar.

3. Si sigues siendo tal como Dios te creó, las apariencias no pue­den reemplazar a la verdad, la salud no puede trocarse en enfer­medad, la muerte no puede suplantar a la vida ni el miedo al amor. 2Nada de eso ha ocurrido si tú sigues siendo tal como Dios te creó. 3No necesitas otro pensamiento que éste para permitir que la redención venga a iluminar al mundo y a liberarlo del pasado.

4. Con este pensamiento basta para erradicar todo el pasado y salvar el presente a fin de que se pueda extender serenamente hasta un futuro intemporal. 2Si eres tal como Dios te creó, enton­ces no ha habido separación alguna entre tu mente y la Suya, ni división entre tu mente y otras mentes, y sólo ha habido unidad en la tuya.

5. El poder sanador de la idea de hoy es ilimitado. 2La idea de hoy es la cuna de todos los milagros, la gran restauradora de la verdad en la conciencia del mundo. 3Practica la idea de hoy con gratitud. 4Ésta es la verdad que te hará libre. 5Ésta es la verdad que Dios te ha prometido. 6Ésta es la Palabra con la que a todo sufrimiento le llega su fin.

6. Comienza las sesiones de práctica de cinco minutos con esta cita del texto:
2Soy tal como Dios me creó.
3Su Hijo no puede sufrir.
4Y yo soy Su Hijo.

7. Luego, mientras mantienes esta afirmación fija en la mente, trata de encontrar en ella al Ser que es el santo Hijo de Dios Mismo.

8. Busca en tu interior a Aquel que es el Cristo en ti, el Hijo de Dios y hermano del mundo; el Salvador que ha sido salvado para siempre y que tiene el poder de salvar a todo aquel que entra en contacto con Él, por levemente que sea, y le pida la Palabra que le dice que él es Su hermano.

9. Eres tal como Dios te creó. 2Honra hoy a tu Ser, 3y no rindas culto a las imágenes que fabricaste para que fuesen el Hijo de Dios en lugar de lo que él es. 4En lo más recóndito de tu mente el santo Cristo en ti espera a que lo reconozcas como lo que tú eres. 5Y mientras no lo reconozcas y Él siga siendo un desconocido para ti, tú seguirás perdido y sin saber quién eres.

10. Búscalo hoy y encuéntralo. 2Él te salvará de todos los ídolos que has inventado. 3Pues cuando lo encuentres, comprenderás cuán indignos son tus ídolos y cuán falsas las imágenes que creías ser. 4Hoy damos un paso gigantesco hacia la verdad al abandonar nuestros ídolos y abrir nuestros brazos, nuestros corazones y nues­tras mentes a Dios.

11. Lo recordaremos a lo largo del día con nuestros corazones rebosantes de gratitud y albergando solamente pensamientos amorosos hacia todos aquellos que hoy se crucen en nuestro camino. 2Pues así es como lo recordaremos. 3Y para poder recor­dar a Su Hijo, nuestro santo Ser, el Cristo en cada uno de nosotros diremos:

4Soy tal como Dios me creó.

5Declaremos esta verdad tan a menudo como podamos. 6Ésta es la Palabra de Dios que te hace libre. 7Ésta es la llave que abre las puertas del Cielo y te permite entrar a la paz de Dios y a Su eternidad.


¿Qué me enseña esta lección?

Cuando observo a la naturaleza, veo inscrito en sus leyes el rostro de la verdad. Cuando observo el proceso de creación de una planta, desde que es semilla hasta que alcanza la condición de fruto, veo una estrecha semejanza con el Proceso de Creación llevado por Dios. Desde su Mente Una emanó Su Voluntad de Crear de Sí Mismo y se expandió. Esa Voluntad somos nosotros Sus Hijos, que al igual, que el fruto, expresa multiplicidad y al mismo tiempo una Unidad, la que comparte con la Semilla-Padre.

El fruto es la verdad expresada de la semilla. El Hijo  es la Verdad expresada del Padre.


Dios nos creó a su Imagen y Semejanza. Somos, al igual que Elohim (El-los Dioses), una Unidad manifestada en la multiplicidad. Como Hijos de Dios, tenemos sus mismos Atributos, somos Voluntad,  Amor y somos Inteligencia Creadora. Compartimos con nuestro Creador la Grandeza y la Abundancia. Cualquier pensamiento que no comparta esa realidad ha sido fabricada bajo la creencia del error.

Ejemplo-Guía: "Soy el cuerpo con el que experimento la vida"

He aquí la causa, la creencia que da lugar al miedo, al sufrimiento, al dolor, y a todas las emociones y sentimientos que nos impiden vivir y experimentar la paz, la felicidad y el descanso verdadero. Si creemos que somos un cuerpo, estamos reconociendo de que somos diferente a nuestro Creador y de que nuestra existencia no es eterna, sino temporal. Ser un cuerpo, significa que vamos a morir.

Quiero aprovechar esta Lección para compartir el último punto con el que finaliza el Texto del Curso de Milagros.:


"Elige de nuevo


La lección que la tentación siempre quiere enseñar, en cualquier forma en que se presente e independientemente de donde ocurra, es ésta: quiere persuadir al Hijo de Dios de que él es un cuerpo, nacido dentro de lo que no puede sino morir, incapaz de librarse de su flaqueza y condenado a lo que el cuerpo le ordene sentir. El cuerpo fija los límites de lo que el Hijo de Dios puede hacer. El poder del cuerpo es la única fuerza de la que el Hijo de Dios dispone y el dominio de éste no puede exceder el reducido alcance del cuerpo. ¿Querrías seguir siendo eso, si Cristo se te apareciese en toda Su gloria, pidiéndote solamente esto?:

Elige de nuevo si quieres ocupar el lugar que te corresponde entre los salvadores del mundo, o si prefieres quedarte en el infierno y mantener a tus hermanos allí.

Él ha venido, y esto es lo que te está pidiendo.

¿Cómo se lleva a cabo esa elección? ¡Qué fácil de explicar es ésto! Siempre eliges entre tu debilidad y la fortaleza de Cristo en ti. Y lo que eliges es lo que crees que es real. Sólo con que te negases a dejar que la debilidad guiase tus actos, dejarías de otorgarle poder. Y la luz de Cristo en ti estaría entonces a cargo de todo cuanto hicieses. Pues habrías llevado tu debilidad ante Él, y, a cambio de ella, Él te habría dado Su fortaleza.

Las pruebas por las que pasas no son más que lecciones que aún no has aprendido que vuelven a presentarse de nuevo a fin de que donde antes hiciste una elección errónea, puedas ahora hacer una mejor y escaparte así del dolor que te ocasionó lo que elegiste previamente. En toda dificultad, disgusto o confusión Cristo te llama y te dice con ternura: "Hermano mío, elige de nuevo”. Él no dejará sin sanar ninguna fuente de dolor, ni dejará en tu mente ninguna imagen que pueda ocultar a la verdad. Él te liberará de toda miseria a ti a quien Dios creó como un altar a la dicha. No te dejará desconsolado, ni solo en sueños infernales, sino que liberará a tu mente de todo lo que te impide ver Su faz. Su santidad es la tuya porque Él es el único Poder que es real en ti. Su fortaleza es la tuya porque Él es el Ser que Dios creó como Su único Hijo.

Las imágenes que fabricas no pueden prevalecer contra lo que Dios Mismo quiere que seas. Por lo tanto, jamás tengas miedo de la tentación, sino reconócela como lo que es: una oportunidad más para elegir de nuevo, y dejar que la fortaleza de Cristo impere en toda circunstancia y lugar donde antes habías erigido una imagen de ti mismo. Pues lo que parece ocultar a la faz de Cristo es impotente ante Su majestad y desaparece ante Su santa presencia. Los salvadores del mundo, que ven tal como Él ve, son sencillamente los que eligen la fortaleza de Cristo en lugar de su propia debilidad, la cual se ve como algo aparte de Él. Ellos redimirán al mundo, pues están unidos en el poder de la Voluntad de Dios. Y lo que ellos disponen no es sino lo que Él dispone.

Aprende, pues, el feliz hábito de responder a toda tentación de percibirte a ti mismo débil y afligido con estas palabras:

Soy tal como Dios me creó. Su Hijo no puede sufrir. Y yo soy Su Hijo.

De este modo se invita a la fortaleza de Cristo a que impere y reemplace todas tus debilidades con la fuerza que procede de Dios, la cual es infalible. Y de este modo también, los milagros se vuelven algo tan natural como el miedo y la angustia parecían serlo, antes de que se eligiese la santidad. Pues con esa elección desaparecen las distinciones falsas; las alternativas ilusorias se dejan de lado y no queda nada que interfiera en la verdad.

Tú eres tal como Dios te creó, al igual como también lo es toda cosa viviente que contemplas, independientemente de las imágenes que veas. Lo que percibes como enfermedad, dolor, debilidad, sufrimiento y pérdida, no es sino la tentación de percibirte a ti mismo indefenso y en el infierno. No sucumbas a esta tentación, y verás desaparecer toda clase de dolor, no importa dónde se presente, en forma similar a como el sol disipa la neblina. Un milagro ha venido a sanar al Hijo de Dios y a cerrarle la puerta a sus sueños de debilidad, allanando así el camino hacia su salvación y liberación. Elige de nuevo lo que quieres que él sea, recordando que toda elección que hagas establecerá tu propia identidad tal como la has de ver y como creerás que es.

No me niegues el pequeño regalo que te pido, cuando a cambio de ello pongo a tus pies la paz de Dios y el poder para llevar esa paz a todos los que deambulan por el mundo solos, inseguros y presos del miedo. Pues se te ha concedido poder unirte a cada uno de ellos, y, a través del Cristo en ti, apartar el velo de sus ojos y dejar que contemplen al Cristo en sí mismos.

Hermanos míos en la salvación, no dejéis de oír mi voz ni de escuchar mis palabras. No os pido nada, excepto vuestra propia liberación. El infierno no tiene cabida en un mundo cuya hermosura puede todavía llegar a ser tan deslumbrante y abarcadora que sólo un paso la separa del Cielo. Traigo a vuestros cansados ojos una visión de un mundo diferente, tan nuevo, depurado y fresco que os olvidaréis de todo el dolor y miseria que una vez visteis. Mas tenéis que compartir esta visión con todo aquel que veáis, pues, de lo contrario, no la contemplaréis. Dar este regalo es la manera de hacerlo vuestro. Y Dios ordenó, con amorosa bondad, que lo fuese.

¡Alegrémonos de poder caminar por el mundo y de tener tantas oportunidades de percibir nuevas situaciones donde el regalo de Dios se puede reconocer otra vez como nuestro! Y de esta manera, todo vestigio del infierno, así como los pecados secretos y odios ocultos, desaparecerán. Y toda la hermosura que ocultaban aparecerá ante nuestros ojos cual prados celestiales, que nos elevarán más allá de los tortuosos senderos por los que viajábamos antes de que apareciese el Cristo. Oídme, hermanos míos, oídme y uníos a mí. Dios ha decretado que yo no pueda llamaros en vano, y en Su certeza, yo descanso en paz. Pues vosotros me oiréis, y elegiréis de nuevo. Y con esa elección todo el mundo quedará liberado.

Gracias, Padre, por estos santos seres que son mis hermanos, así como Tus Hijos. La fe que tengo en ellos es Tu Propia fe. Estoy tan seguro de que vendrán a mí como Tú estás de lo que ellos son, y de lo que serán eternamente. Ellos aceptarán el regalo que les ofrezco porque Tú me lo diste para ellos. Y así como yo únicamente quiero hacer Tu santa Voluntad, ésa también será su elección. Te doy gracias por ellos. El himno de la salvación resonará a través del mundo con cada elección que cada uno de ellos haga. Pues compartimos un mismo propósito, y el fin del infierno está cerca.

Mi mano se extiende en gozosa bienvenida a todo hermano que quiera unirse a mí para ir más allá de la tentación, y mirar con firme determinación hacia la luz que brilla con perfecta constancia más allá de ella. Dame los míos, pues te pertenecen a Ti. ¿Y podrías Tú dejar de hacer lo que es Tu Voluntad? Te doy las gracias por lo que mis hermanos son. Y según cada uno de ellos elija unirse a mí, el himno de gratitud que se extiende desde la tierra hasta el Cielo se convertirá, de unas Cuantas notas sueltas, en un coro todo-abarcador, que brota de un mundo redimido del infierno y que te da las gracias a Ti.

Y ahora decimos "Amén". Pues Cristo ha venido a morar al lugar que, en el sosiego de la eternidad, Tú estableciste para Él desde antes de los orígenes del tiempo. La jornada llega a su fin, y acaba donde comenzó. No queda ni rastro de ella. Ya no se le otorga fe a ninguna ilusión, ni queda una sola mota de oscuridad que pudiese ocultarle a nadie la faz de Cristo. Tu Voluntad se hace, total y perfectamente, y toda la creación Te reconoce y sabe que Tú eres la única Fuente que tiene. La Luz, clara como Tú, irradia desde todo lo que vive y se mueve en Ti. Pues hemos llegado allí donde todos somos uno, y finalmente estamos en casa, donde Tú quieres que estemos.

Reflexión: ¿Puedes concebirte como un ser eterno, perfecto e impecable?

miércoles, 19 de abril de 2017

La Religión del Padre: "El Reino de los Cielos en Un Curso de Milagros" Final

Cumplir con las Leyes Divinas nos permite ser ciudadanos conscientes del Reino de los Cielos.
  • Busca primero el Reino de los Cielos porque ahí es donde las leyes de Dios operan verdaderamente, y no pueden sino operar verdaderamente porque son las leyes de la verdad. Pero busca sólo eso, puesto que no puedes encontrar nada más. No hay nada más. Dios es el Todo de todo en un sentido muy literal.
No hay júbilo mayor que dar el Reino a los demás.
  • El Reino, que no es sino gloria excelsa y júbilo perfecto, reside en ti para que lo des. ¿No te gustaría darlo?
Tu mente puede elegir entre Ser el Reino de Dios o tener y atesorar los tesoros del reino material.
  • Tu identificación con el Reino de Dios es incuestionable, y sólo tú pones en duda este hecho cuando piensas irracionalmente.
Cuando sirves al reino que has fabricado, dejas del extender el Verdadero Reino y dejas de ejercer tu potestad creadora.
  • Tu mente dividida está obstruyendo la extensión del Reino, y en la extensión de éste reside tu felicidad. Si no extiendes el Reino, es que no estás pensando con tu Creador ni creando como Él creó.
El Reino no puede serte arrebatado. Eres tú, el que decides abandonarlo.
  • No podrás por menos que sentirte atemorizado si crees que tu hermano te está atacando para arrebatarte el Reino de los Cielos. Ésta es la base fundamental de todas las proyecciones del ego.
 Cuando eliges extender el Reino de los Cielos, gozas de perfecta paz.
  • El Reino se extiende para siempre porque está en la Mente de Dios. No conoces tu propio gozo porque no conoces la plenitud de tu propio Ser. Excluye cualquier parte del Reino y no podrás gozar de plenitud. Una mente dividida no puede percibir su llenura, y necesita que el milagro de su plenitud alboree en ella y la cure. Esto vuelve a despertar la plenitud en dicha mente; y al aceptar dicha plenitud se reincorpora al Reino. Cuando aprecias por completo la llenura de Ser de tu mente, el egoísmo se vuelve imposible y la extensión inevitable. Por eso es por lo que el Reino goza de perfecta paz. El espíritu está cumpliendo su función, y sólo el pleno cumplimiento produce paz.
Cuando niegas la Voluntad del Padre, estás negando la Luz de su Reino.
  • La verdad es la Voluntad de Dios. Comparte Su Voluntad y estarás compartiendo Su conocimiento. Niega que Su Voluntad sea la tuya, y estarás negando Su Reino y el tuyo.
 Tu misión es enseñar al Reino el verdadero significado de lo que es el Reino.
  • Te exhorto a recordar que te he escogido a ti para que le enseñes al Reino lo que es el Reino. Esta lección no admite excepciones porque la falta de excepciones es la lección en sí. Cada Hijo que regresa al Reino con esta lección en su corazón ha sanado a la Filiación y ha dado gracias a Dios. Todo aquel que aprende esta lección se convierte en el maestro perfecto porque la ha aprendido del Espíritu Santo.
 El Reino de los Cielos incluye a todos los Hijos de Dios.
  • El Reino de Dios incluye a todos Sus Hijos y a los hijos de éstos, que son tan semejantes a los Hijos como éstos son semejantes al Padre. Conoce, entonces, a los Hijos de Dios, y habrás conocido a toda la creación.
 El Reino es Paz.
  • El conocimiento no es la motivación para aprender este curso. La paz lo es. La paz es el requisito previo para alcanzar el conocimiento, simplemente porque los que están en conflicto no están en paz, y la paz es la condición necesaria para el conocimiento porque es la condición del Reino.
 El ego se interpone en tu encuentro con el Reino.
  • Tú no puedes encontrar el Reino por tu cuenta, y tú, que eres el Reino, no puedes encontrarte a ti mismo por tu cuenta. Para lograr el objetivo del plan de estudios, por lo tanto, no debes escuchar al ego, cuyo propósito es derrotar su propio objetivo.
Ser el Reino es una elección que debes tomar con libertad.
  • Yo puedo enseñarte, pero tú tienes que elegir seguir mis enseñanzas. ¿Cómo podría ser de otra manera, si el Reino de Dios es libertad?
Ser el Reino es amar la creación de Dios.
  • En el Reino no hay idólatras, sino un gran aprecio por todo lo que Dios creó, debido al sereno conocimiento de que cada ser forma parte de Él.
 El Reino de los Cielos está dentro de cada uno de nosotros.
  •  Hermosa criatura de Dios, estás pidiendo solamente lo que te prometí. ¿Crees que yo te iba a engañar? El Reino de los Cielos está dentro de ti. Ten fe en que la verdad está en mí porque yo sé que está en ti.
El Reino de los Cielos, ni se compra, ni se vende.
  • No obstante, no puedes vender el Reino de los Cielos. Tu herencia no se puede comprar ni vender. Ninguna parte de la Filiación puede quedar desheredada, pues Dios goza de plenitud y todas sus extensiones son como Él.
 La Voluntad es el Principio Primigenio del Padre; es la expresión más elevada del Espíritu y el valor más preciado del Reino.
  • La Expiación no es el precio de tu plenitud; es, no obstante, el precio de ser consciente de tu plenitud. Lo que decidiste "vender" tuvo que ser salvaguardado para ti, ya que no lo habrías podido volver a "comprar". Aun así, tienes que invertir en ello, no con dinero sino con espíritu. Porque el espíritu es voluntad, y la voluntad es el "precio" del Reino.
 Donde hay amor, no hay culpa, y el Reino es pleno amor.
  • Ante el glorioso esplendor del Reino la culpabilidad se desvanece, y habiéndose transformado en bondad ya nunca volverá a ser lo que antes fue.
 El Reino de Dios es la heredad de Su Hijo.
  • El Hijo de Dios tiene derecho a heredar el Reino, el cual se le dio en su creación. No trates de robárselo, pues estarás buscándote culpabilidad y no podrás sino experimentarla.
 El Reino pertenece al Espíritu y no al mundo material.
  • Mi nacimiento en ti es tu despertar a la grandeza. No me des la bienvenida en un pesebre, sino en el altar de la santidad, en el que la santidad mora en perfecta paz. Mi Reino no es de este mundo, puesto que está en ti. Y tú eres de tu Padre. Unámonos en honor a ti, que no puedes sino permanecer para siempre más allá de la pequeñez.
  El Reino de los Cielos es la morada del Hijo de Dios.
  •  No hay nada externo a ti. Esto es lo que finalmente tienes que aprender, pues es el reconocimiento de que el Reino de los Cielos te ha sido restaurado. Pues eso fue lo único que Dios creó, y Él no lo abandonó ni se separó a Sí Mismo de él. El Reino de los Cielos es la morada del Hijo de Dios, quien no abandonó a su Padre ni mora separado de Él. El Cielo no es un lugar ni tampoco una condición. Es simplemente la conciencia de la perfecta unicidad  y el conocimiento de que no hay nada más: nada fuera de esta unicidad, ni nada adentro.
  
Hasta aquí, hemos expuestos las afirmaciones recogidas en el manual “Un Curso de Milagros” con respecto al significado de “Reino de los Cielos” o “Reino de Dios”. Como adelanté al principio, en la Introducción, gracias al contenido expuesto podríamos extraer la información necesaria para adquirir una visión, lo suficientemente clara y completa, que nos permitiese comprender lo que se quiere decir cuando se utiliza el término “Reino de los Cielos”.

A esta altura del camino recorrido, podemos concluir, que cuando se habla del Reino de los Cielos, muchos han interpretado que se alude a un “reino” de orden físico, cuyo gobierno sería dirigido por un Alto dignatario o representante y legítimo heredero de la Estirpe Espiritual. Esta idea se ha desarrollado ampliamente a lo largo de la historia, desembocando en la certeza de que la Iglesia es el vivo reflejo del Reino de Dios en la tierra. El camino para alcanzar ese “reino”, pasa por cumplir los mandatos y preceptos enunciados por los defensores de la ley eclesiástica. Sus representantes “legales”, los componentes de la curia vaticana, tienen la potestad de decidir si las almas son merecedoras o no, de ser ciudadanos del Reino.

La traducción hebrea de la palabra “reino”, Malkut, advertíamos que representa al Séfira que se corresponde en el Árbol Cabalístico con el Mundo Material o la Región Física. Ocurre, que esta vinculación esotérica, ha derivado socialmente, en que los esquemas sociales, adquiriesen ese “patrón” organizativo, donde la Monarquía, con la figura del rey a la cabeza, se erigía como la máxima representación del poder y del orden social.
No deja de ser curioso, que la aplicación de ese modelo cósmico al plano físico, ha contribuido a establecer un esquema social lo más alejado del verdadero Propósito Cósmico.
Mientras que en el Reino de los Cielos debe imperar la Unidad, en el reino material, impera la separación. Con el tiempo, se fueron constituyendo numerosos reinos dentro de un mismo país, los cuales, para salvaguardar sus bienes y posesiones, entablaban sangrientas contiendas con los reinos vecinos.

Una visión más clara y cercana a la verdad, es la que nos ofrece el punto de vista espiritual. El Organigrama Divino, representado por 10 Centros de Consciencia (Séfiras) constituye lo que se conoce como “Árbol Cabalístico”, donde se recoge 10 Escenarios o Centros Iniciáticos, los cuales se expresan en potencialidades que el Alma debe desarrollar para alcanzar su condición divina. Dicho de otro modo, somos Hijos de Dios y hemos heredado potencialmente todas sus cualidades. Hemos sido creados a su imagen y semejanza. Esa heredad se encuentra en nosotros en estado potencial, decíamos, por lo que debemos ir desarrollándola dentro de un proceso evolutivo. Podemos comparar ese “trabajo” con el que desarrolla un bebe al nacer. Decimos de él, que es un ser creador, con capacidad para crear, pero esa condición estará activa, tan sólo, cuando alcance la madurez para ello.
Por lo tanto, cuando decimos que el Alma, potencialmente, es poseedora de 10 Atributos, debemos saber, igualmente, que éstos deben ser desarrollados. Desde este punto de vista, cuando atribuimos a Malkut el significado de Reino, debemos comprender, que lo que realmente significa, es que para que esa condición divina se alcance, debemos estar capacitados para que cada uno de nuestros actos, a nivel material, sea el reflejo de la Voluntad del Padre, es decir, que sean portadores de Unidad, Amor y Paz. Si actuamos así, estaremos instituyendo el Reino de Dios en la Tierra.

Existe un axioma hermético que dice: “Como Arriba, es Abajo”. Si prestamos atención al Árbol Cabalístico, vemos como el Séfira superior es Kether, representante del Padre y cuyo Atributo es Voluntad. El más inferior, es Malkut, representante del Mundo Físico. Si aplicamos el axioma, diremos que las Leyes de Arriba, las Divinas, deben ser las Leyes de Abajo, las humanas, expresado de otro modo, El Yo Espiritual debe manifestarse en el Yo Físico y la Voluntad del Padre, debe ser la Voluntad del ego. Cuando existe esta “Com-unión”, entonces, “estaremos” en lo que “Somos”, es decir, en el Reino de los Cielos.

Compartiendo un pensamiento: “El Reino de Dios es libertad”. Tan sólo tú, debes elegir el camino que ha de conducirte a ser consciente de Él.

Me gustaría finalizar con una frase de Ralph Nader que dice así: “La labor del líder es producir más líderes, no más seguidores”. Parafraseándola, “La labor del rey es producir más reyes, no más súbditos”  Esto es extender el Reino de los Cielos, no para obtener más posesiones, sino para Ser lo que realmente Somos.