sábado, 18 de febrero de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 49

LECCIÓN 49

La Voz de Dios me habla durante todo el día.

1. Es muy posible escuchar la Voz de Dios durante todo el día sin que ello interrumpa para nada tus actividades normales. 2La parte de tu mente donde reside la verdad está en constante comunicación con Dios, tanto si eres consciente de ello como si no. 3Es la otra parte de tu mente la que opera en el mundo y la que obedece sus leyes. 4Ésa es la parte que está constantemente distraída, y que es desorganizada y sumamente insegura.

2. La parte que está escuchando a la Voz de Dios es serena, está en continuo reposo y llena de absoluta seguridad. 2Es la única parte que realmente existe. 3La otra es una loca ilusión, frenética y perturbada, aunque desprovista de toda realidad. 4Trata hoy de no prestarle oídos. 5Trata de identificarte con la parte de tu mente donde la quietud y la paz reinan para siempre. 6Trata de oír la Voz de Dios llamándote amorosamente recordándote que tu Creador no se ha olvidado de Su Hijo.

3. Hoy necesitaremos por lo menos cuatro sesiones de práctica de cinco minutos cada una, e incluso más si es posible. 2De hecho, trataremos de oír la Voz de Dios recordándote a Dios y a tu Ser. 3Abordaremos el más santo y gozoso de todos los pensamientos llenos de confianza, sabiendo que al hacer esto estamos uniendo nuestra voluntad a la Voluntad de Dios. 4Él quiere que oigas Su Voz. 5Te la dio para que la oyeses.

4. Escucha en profundo silencio. 2Permanece muy quedo y abre tu mente. 3Ve más allá de todos los chillidos estridentes e imaginaciones enfermizas que encubren tus verdaderos pensamientos y empañan tu eterno vínculo con Dios: 4Sumérgete profundamente en la paz que te espera más allá de los frenéticos y tumultuosos pensamientos, sonidos e imágenes de este mundo demente. 5No vives aquí. 6Estamos tratando de llegar a tu verdadero hogar. 7Estamos tratando de llegar al lugar donde eres verdaderamente bienvenido. 8Estamos tratando de llegar a Dios.

5. No te olvides de repetir la idea de hoy frecuentemente. 2Hazlo con los ojos abiertos cuando sea necesario, pero ciérralos siempre que sea posible. 3Y asegúrate de sentarte quedamente y de repetir la idea cada vez que puedas, cerrando los ojos al mundo, y comprendiendo que estás invitando a la Voz de Dios a que te hable.

¿Qué me enseña esta lección?

Si no puedes oír la Voz de Dios, es porque estás eligiendo no escucharla. Pero que sí escuchas a la voz de tu ego lo demuestran tus actitudes, tus sentimientos y tu comportamiento. (T.4.IV.1:2)

La Voz de Dios en el Curso es la voz del Espíritu Santo. Esa Voz, es la llamada a la Expiación, es decir, a la restitución de la integridad de la mente. El Espíritu Santo es la Mente de la Expiación y representa un estado mental lo suficientemente próximo a la Mentalidad-Uno como para que la transferencia a ella sea finalmente posible.

Dios no puede ver el “sueño” en el que está sumergido Su Hijo, pero una extensión de Si Mismo, a la que esta Lección llama su Voz, el Espíritu Santo tiene la capacidad de manifestarse dentro del sueño sin pertenecer en él. Desde ese estado, su labor permite al Hijo de Dios, el cual se encuentra identificado con el mundo de la forma, cambiar su percepción y acercarla lo máximo posible hasta la visión del Reino de los Cielos.

En este sentido, la visión o la Voz del Espíritu Santo, es universal; es incapaz de atacar y conduce a la mente más allá de su propia integración, hacia los senderos de la creación.

Nos dice UCDM, que Dios no está dentro de nosotros en un sentido literal, más bien, formamos parte de Él. Cuando elegimos abandonarlo nos dio una Voz para que hablase por Él, pues ya no podía compartir Su conocimiento con nosotros libremente. La comunicación directa se interrumpió cuando nos inventamos otra voz.

La Voz del Espíritu Santo no da órdenes porque es incapaz de ser arrogante. No exige nada porque su deseo no es controlar. No vence porque no ataca. Su Voz es simplemente un recorda­torio. Es apremiante únicamente por razón de lo que te recuerda. Le ofrece a tu mente el otro camino, permaneciendo serena aun en medio de cualquier confusión a que puedas dar lugar. La Voz que habla por Dios es siempre serena porque habla de paz. (T.5.II.7)

Si le prestamos oídos a la voz que no debemos, perdemos de vista a nuestra alma. Aunque, realmente, no podemos perderla, pero sí podemos no cono­cerla y nos parecerá, que la hayamos "perdido" hasta que elijamos correctamente. 

El sueño del ego le lleva a percibir voces que lo alejan de la realidad. Se identifica con esas voces que tratan de guiarlo por el mundo con el que se identifica. Esas voces le recuerdan conceptos que les hace sentirse seguro en un mundo temporal, que está llamado a desaparecer al estar sujeto a leyes perecederas. Esas voces, son portadoras de mensajes distintos que les produce una permanente indecisión y duda. Son voces que les habla de temor y miedo, de separación, de culpa, de dolor y sufrimiento, como caminos para alcanzar la liberación. Sin embargo, esas voces no dejan oír con claridad la única Voz verdadera, la que nos conecta con Dios, nuestro Padre, guiándonos y conduciéndonos hacia la visión de la Unidad y del Amor: la Voz del Espíritu Santo.

Dios nos habla durante todo el día y depende del estado de silencio interno de nuestra mente, para que podamos oír con nitidez su mensaje o lo tergiversemos con las voces provenientes del mundo de la ilusión.

Ejemplo-Guía: ¿Cómo me comunico con el Espíritu Santo?

Para dar respuesta a esta cuestión elegida como ejemplo para la Lección de hoy, debemos conocer el papel que tiene encomendado el Espíritu Santo en el Plan de Salvación de Dios, e igualmente, debemos conocer la razón por la cual no oímos su Voz.

El uso del pensamiento nos lleva a la comunicación y en la medida en que tengamos lucidez en nuestra mente, el contenido que compartimos y que expresamos a través de la comunicación, tendrá esa característica de lucidez lo que facilitará su comprensión.

Si nuestra mente se encuentra ocupada con pensamientos fundamentados en el miedo, en el conflicto, en la separación, los canales de comunicación con el Espíritu Santo se verán bloqueados, pues el lenguaje de comunicación es diferente. Por mucha luz que nos quiera transmitir el Espíritu Santo, si no creemos en la luz, no entenderemos su mensaje,

Dentro de los 50 Principios de los Milagros recogidos en el Curso, el número 4, nos indica que Dios es el dador de la Vida y su Voz nos guiará muy concretamente y nos dirá lo que tenemos que hacer. Pero ya sabemos por nuestra experiencia, que cuando uno no quiere escuchar, no se entera de nada.

Un Curso de Milagros nos enseña sobre este tema: La Voz del Espíritu Santo en ti es débil. Por eso es por lo que debes compartirla. Tiene que hacerse más fuerte antes de que puedas oírla. Es imposible que la oigas dentro de ti mientras siga siendo tan débil en tu mente. No es que de por sí sea débil, sino que está limitada por tu renuencia a oírla. Si cometes el error de buscar al Espíritu Santo únicamente en ti, tus pensamientos te asustarán, ya que al adoptar el punto de vista del ego, estarás emprendiendo un viaje que le es ajeno al ego utilizándolo a él de guía. Esto no puede sino producir miedo.

La tarea del Espíritu Santo es deshacer lo que el ego ha hecho. Lo deshace en el mismo nivel en que el ego opera, pues, de otro modo, la mente sería incapaz de comprender el cambio. 

¿Qué medios utiliza el Espíritu Santo para comunicarse con nosotros? ¿Tenemos que tener un conocimiento especial sobre temas metafísicos?

El Espíritu Santo es el mediador entre las interpretaciones del ego y el conocimiento del espíritu. Su capacidad para utilizar símbolos le permite actuar con las creencias del ego en el propio lenguaje de éste. Su capacidad para mirar más allá de los símbolos hacia la eternidad le permite entender las leyes de Dios, en nombre de las cuales habla. Puede, por consiguiente, llevar a cabo la función de reinterpretar lo que el ego forja, no mediante la destrucción, sino mediante el entendimiento. El entendimiento es luz, y la luz conduce al conocimiento. El Espíritu Santo se encuentra en la luz porque Él está en ti que eres luz, pero tú desconoces esto. La tarea del Espíritu Santo consiste, pues, en rein­terpretarte a ti en nombre de Dios.
Tú no puedes comprenderte a ti mismo separado de los demás. Ello se debe a que tú, separado del legítimo lugar que ocupas en la Filiación, no significas nada, y el legítimo lugar de la Filiación es Dios. Ésa es tu vida, tu eternidad y tu Ser. Esto es lo que el Espíritu Santo te recuerda. Esto es lo que Él ve.  (T.5.III.7)

Reflexión: ¿Qué te dice la Voz de Dios?

viernes, 17 de febrero de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 48

LECCIÓN 48

No hay nada que temer.

1. La idea de hoy afirma simplemente un hecho. 2No es un hecho para los que creen en ilusiones, más las ilusiones no son hechos. 3En realidad no hay nada que temer. 4Esto es algo muy fácil de reconocer. 5Pero a los que quieren que las ilusiones sean verdad les es muy difícil reconocerlo.

2. Las sesiones de práctica de hoy serán muy cortas, muy simples y muy frecuentes. 2Repite sencillamente la idea tan a menudo como puedas. 3Puedes hacerlo con los ojos abiertos en cualquier momento o situación. 4Recomendamos enérgicamente, no obstante  que siempre que puedas cierres los ojos durante aproximadamente un minuto y repitas la idea lentamente para tus adentros varias veces. 5Es especialmente importante también que la uses de inmediato si observas que algo perturba tu paz mental.

3. La presencia del miedo es señal inequívoca de que estás confiando en tu propia fortaleza. 2La conciencia de que no hay nada que temer indica que en algún lugar de tu mente, aunque no necesariamente en un lugar que puedas reconocer, has recordado a Dios y has dejado que Su fortaleza ocupe el lugar de tu debilidad. 3En el instante en que estés dispuesto a hacer eso, ciertamente no habrá nada que temer.

¿Qué me enseña esta lección?

En el mundo del ego, el miedo se convierte en una creencia basada en la separación con respecto al creador.

Qué diferente sería todo, si tuviésemos la certeza de que allí donde estemos, allí donde vayamos, siempre estamos acompañado de nuestro Padre. No puede ser de otro modo, pues somos una expansión de Su Mente. Todo lo creado sigue conectado con su Fuente original.

¿Cómo podríamos tener miedo cuando nuestro Padre nos guía? ¿Acaso un padre desea algo malo para su hijo?

¿Cómo podemos pensar que nuestro Padre nos va a castigar por nuestros actos, cuando nos ha creado con la Esencia del Amor?

Creemos que el uso que hemos hecho de Sus Atributos nos ha llevado a transigir sus Leyes, y como consecuencia de ello, somos merecedores de su ira, de su venganza, somos merecedores de su castigo y ello nos produce un profundo temor.

Esa ilusoria transgresión, nos ha llevado a la falsa creencia de que Dios nos ha expulsado del Paraíso, y nos ha sentenciado al Este del Edén, donde tendremos que ganar el sustento con el sudor de nuestra frente. Desde entonces, nos desposeímos de la abundancia y en su lugar elegimos la necesidad y la escasez; desde entonces, dejamos de reír y de ser felices, para sentirnos permanentemente tristes y desolados; decidimos, atacar para evitar ser atacados; decidimos enfermar para conocer el sentido de la armonía y la coherencia que habíamos olvidado.

El hombre se percibe un ser individualizado y con capacidad para “crear” su propia realidad. En esa percepción, los demás no mantienen una relación santa, sino que son valorados como agentes que nos amenazan con sus ataques, de los cuales el ego mantiene un estado de máxima alerta para protegerse de ellos, situándolo en un estado de permanente miedo.

El ego se siente solo, aislado y ello le atemoriza. Sin embargo, cuando despertemos, y nos liberemos de las percepciones erróneas, descubriremos felizmente que hemos vivido en una pesadilla, pues nunca hemos estado separados de nuestro creador.

La conciencia de Unidad con el Padre nos lleva a percibir la fortaleza del Ser. Ya nunca más sentiremos temor y el Amor sustituirá cualquier acción basada en esa emoción.

Ejemplo-Guía: ¿cómo vencer nuestros miedos?


En este planteamiento, hemos elegido conscientemente la formulación de la pregunta. No hemos utilizado el término "nuestros" de manera gratuita. Dicha identificación con el miedo, es algo muy personal. Lo que para mi es motivo de miedo, para ti puede ser motivo de risa.

Esta observación nos lleva a pensar que el miedo es consecuencia del proceso de individualización, o lo que es lo mismo, de la creencia en la separación. Podríamos simplificar el análisis y concretar que la única manera de poner fin a la creencia en el miedo es recordar nuestra consciencia de unicidad con Dios, donde únicamente podemos encontrar la Fortaleza necesaria para ver la realidad de lo que Somos: Seres de Amor y de Luz.

Pero, no nos vamos a conformar con esa concreción. Nos vamos a proponer hacer un recorrido por las enseñanzas que nos aporta el Texto del Curso y vamos a tomar prestado sus aportaciones, las cuales de una manera más extensa y detallada nos aportará las claves que debemos practicar para des-hacernos de la ilusión del miedo.

¿Podemos hablar del origen del miedo? Sí, podemos hacerlo y podemos identificar el momento en que comenzamos a creer en él.
Antes de la separación la mente era invulnerable al miedo, ya que el miedo no existía. Luego, su origen no lo busquemos en la dimensión temporal, sino en el nivel de la causación, es decir, busquemos su origen en el pensamiento erróneo que percibió de manera separada. En verdad, cada vez que nuestro pensamiento sirve a la ilusión de la separación, está llevándonos a percibir la textura del miedo.

Tanto la separación como el miedo son creaciones falsas que tienen que deshacerse a fin de que se pueda restaurar el templo y abrir el altar para que reciba la Expiación. Esto supone el fin de la separación, al poner dentro de ti la única defensa eficaz contra todo pensamiento de separación, haciendo de este modo que seas absolutamente invulnerable.
Cuando tenemos miedo de algo, estamos admitiendo que ello tiene el poder de hacernos daño. Debemos recordar que donde esté nuestro corazón allí también estará nuestro tesoro. Creemos en lo que consideramos valioso. Si tenemos miedo, es que estamos equivocado con respecto a lo que es valioso. En ese estado, nuestro entendimiento evaluará erróneamente, y al otorgar el mismo poder a todos los pensamientos, destruiremos inevitablemente la paz.

¿Qué ocurre en nuestra mente para que hagamos real el  miedo? Detallo una experiencia percibida. El Sr. M, desarrolla una labor profesional que no le satisface. No se siente motivado con las tareas que desempeña y ello le lleva a estar permanentemente quejándose de las condiciones laborales. Va a trabajara, cada día, con enfado y con una actitud de víctima del sistema. Los días se le hacen eternos y no se esfuerza lo más mínimo por hacer las cosas de una manera diferente. Lo más frustrante para el Sr. M, es reconocer que no se atreve a dejar el cargo que ocupa en la organización de la empresa, pues ello le supondría pérdida económica que no se puede permitir. A pesar de estar insatisfecho con la labor que realiza y aún conociendo que podría realizar otras tareas que sí le satisfaría, no acaba de decidirse y cambiar su situación, pues siente un profundo temor a la pérdida.

Nos revela UCDM, que nuestro miedo impide al Espíritu Santo darnos su control. Algo que considero muy importante recordar es que la presencia del miedo indica que hemos elevado pensamientos corporales al nivel de la mente, lo que significa que cedemos nuestro control a la personalidad del ego, lo que nos llevará ha sentirnos personalmente responsable  de ellos. En el ejemplo anterior, vemos una evidencia, el Sr. M no goza de paz, sino que es víctima de sus propios pensamientos de miedo.

Siempre que tenemos miedo es señal inequívoca de que le hemos permitido a nuestra mente crear falsamente y de que no la hemos puesto al servicio del Espíritu Santo, permitiéndole ser nuestro guía.

El ego intentar corregir el miedo desde la percepción, enfrentándose a ellos en el nivel de los efectos. Con ello, lo único que está confirmando es que lo cree real, y cuanto más lo combate más valor le aporta.

En este sentido, el Curso nos deja muy claro que tenemos que cambiar de mentalidad, no de comportamiento, y eso es cuestión de que estemos dispuesto a hacerlo. No necesitamos orientación alguna excepto a nivel mental. La corrección debe llevarse a cabo únicamente en el nivel en que es posible el cambio. El cambio no tiene ningún sentido en el nivel de los síntomas donde no puede producir resultados.

Os dejo, una serie de recomendaciones, sobre cómo trata el miedo que pudieran haber sido extraídas de los mejores textos de psicología, procedentes del Curso de Milagros. Toda una maravilla:


Es posible alcanzar un estado en el que dejas que yo guíe tu mente sin ningún esfuerzo consciente por tu parte, más ello requiere un grado de buena voluntad que tú aún no posees. El Espíritu Santo no puede pedirte que hagas más de lo que estás dispuesto a hacer. La fuerza para hacer lo que Él te pide procede de una firme resolución por tu parte. Hacer la Voluntad de Dios no produce ninguna tensión una vez que reconoces que Su Voluntad es también la tuya. La lección en este caso es muy sencilla, aunque muy fácil de pasar por alto. Voy, por lo tanto, a repetirla, y te exhorto a que escuches atentamente. Sólo tu mente puede producir miedo. Hace eso cada vez que está en conflicto con respecto a lo que quiere, lo cual inevitablemente produce tensión, ya que existen discrepancias entre lo que quiere y lo que hace al respecto. Eso sólo puede corregirse aceptando un objetivo unificado.

El primer paso correctivo para deshacer el error es darse cuenta, antes que nada, de que todo conflicto es siempre una expresión de miedo. Dite a ti mismo que de alguna manera tienes que haber decidido no amar, ya que de otro modo el miedo no habría podido hacer presa en ti. A partir de ahí, todo el proceso correctivo se reduce a una serie de pasos pragmáticos dentro del proceso más amplio de aceptar que la Expiación es el remedio. Estos pasos pueden resumirse de la siguiente forma:
  • Reconoce en primer lugar que lo que estás experimentando es miedo.
  • El miedo procede de una falta de amor.
  • El único remedio para la falta de amor es el amor perfecto.
  • El amor perfecto es la Expiación. (T.2.VI.6:7)
Termino con otra perla del Curso:
El amor perfecto expulsa el miedo.
Si hay miedo, es que no hay amor perfecto.
Mas:
Sólo el amor perfecto existe.
Si hay miedo, éste produce un estado que no existe.
Cree esto y serás libre. Sólo Dios puede establecer esta solución, y esta fe es Su don.
Reflexión: Si tengo miedo, no estoy pensando con la Mente de Dios. 

jueves, 16 de febrero de 2017

Acuario y las "Varices"

El signo de Acuario rige sobre la circulación sanguínea, especialmente la que afecta a la zona de las piernas. Cuando en una Carta Astral, el eje Leo-Acuario se encuentra activo por la posición de planetas, debemos prestar especial atención a los problemas de salud que se pueden derivar de dicha relación, entre ello, las varices.

Las varices o várices (singular variz o várice) son dilataciones venosas que se caracterizan por la incapacidad de establecer un retorno eficaz de la sangre al corazón (Insuficiencia venosa). Las más habituales son las de los miembros inferiores.
Se producen por una alteración de las válvulas venosas, dispositivos situados dentro de la luz de la vena en forma de un doble nido de golondrina que permite el flujo unidireccional de la sangre en dirección al retorno cardíaco y, a su vez, impide el reflujo de esta a la periferia (reflujo venoso retrógrado). Las várices se forman cuando las válvulas venosas no cierran bien, entonces la sangre comienza a acumularse en las venas, haciendo que se dilaten.

Desde el punto de vista espiritual, Leo-corazón  representa el arquetipo del Amor. Acuario-piernas, representa el arquetipo de la relación de igualdad. Si nuestro corazón-amor es incapaz de movilizarnos para que establezcamos relaciones de Amistad, de Unidad, entonces esa sangre-amor no retornará a la fuente de la cual a emanado, quedándose estancada en sentimientos que nos mantienen prisioneros de efímeras relaciones, o lo que es lo mismo, el amor incondicional no transciende el ego humano y se queda estancado, provocando rigidez y pesadez en la parte del cuerpo que ha de permitirnos movilizarnos. Esta rigidez es propia del signo Acuario, cuando alimenta la creencia de que más allá de su verdad no existen otras verdades.

Desde el punto de vista de la Biodescodificación, el resentir se traduce de la siguiente manera:
  • Me siento ahogado en esta familia. "Hay demasiadas cosas que limpiar en esta familia". "Estoy fuera de casa". "Estoy atrapado en una situación". "Quiero volver a casa" o "No puedo volver a casa".
Cuando la afección ha producido úlceras varicosas:
  • La vena crece, sobresale. Afecta a la gente que se sienten manchadas, sufren un conflicto de separación y uno de desvalorización".
Para Louise H Hay,  las venas varicosas significan que nos mantenemos en un trabajo o en otro lugar que nos enferma. Las venas pierden su capacidad de transportar alegría. Pregúntese si está marchando en la dirección en que quiere ir.
  • Causa probable: Situación que causa disgusto. Desaliento. Sentimiento de estar sobrecargada y con exceso de trabajo.
  • Nuevo modelo mental: Me encuentro en la verdad y vivo y actúo con alegría. Amo la Vida y circulo libremente.

Para Lisa Bourbeau:
  • Bloqueo Físico: Son causadas por una dilatación excesiva y permanente de una o varias venas, acompañada de una alteración de la pared del vaso sanguíneo.
  • Bloqueo Emocional: La persona que padece de várices es aquella que desea darse más libertad y tiempo libre, pero no sabe cómo hacerlo. Es del tipo que se hace cargo de muchas labores aunque le resulten pesadas y penosas, a causa de que exagera la importancia de sus preocupaciones. Al mismo tiempo le resulta difícil realizarlas con alegría. Puede ser una persona que se obliga a permanecer en una situación que odia. Por otro lado, observa la parte del cuerpo afectada por las várices para saber dónde se sitúa el problema.
  • Bloqueo Mental: Cuanto mayor sea la sensación de pesadez que te aportan las várices, más fuerte es el mensaje que recibes de que la vida te parece pesada y penosa. Es momento de saber que no necesitas estar dirigido por los "tienes que". Puedes permitirte un descanso temporal sin creer que, por ello, no eres una buena persona. La vocecita que siempre te empuja a hacer más o a hacerlo mejor, no es la voz de tu corazón. Deja que éste te dirija; él conoce mejor tus necesidades. Elige lo que quieres y lo que amas.

Para Jacques Martel:

Las varices se sitúan habitualmente en las piernas. Son el resultado de venas hipertrofiadas. Mis piernas me permiten andar por la vida, desplazarme de un lugar a otro. Varices en las piernas demuestran una mala circulación.
  • Así, puedo concluir que el lugar en el cual estoy ya no me conviene o que no me gusta lo que realizo actualmente. Ya no le encuentro alegría. Puede tratarse de una relación afectiva o incluso de un trabajo que se me ha hecho monótono. 
La sangre representa la alegría de vivir y la circulación del amor en mi Universo y mis venas son el medio de locomoción. La sangre en mis venas está en el camino de vuelta hacía el corazón, llevando con ella todo el amor que recibió del Universo.
  • La varicosidad puede indicar que un profundo conflicto emocional está directamente vinculado a la capacidad de amarme y de recibir todo este amor. La dirección que tomo o el suelo en que estoy no me da lo que estoy esperando, en el sentido emocional. Esto bloquea y alborota mi “movimiento emocional”. Tengo la sensación de arrastrar un peso enorme, como el preso que debe arrastrar constantemente su peso. Frecuentemente se trata de un peso financiero, el dinero causándome muchos dolores de cabeza y acechándome la avaricia. En general, tengo más la impresión de subir situaciones que de crearlas. 
Varices en las piernas aparecen frecuentemente durante un embarazo, lo cual demuestra que ciertos temores están vinculados a este estado; como mujer embarazada, tengo miedo de compartir este amor con otra persona, perder mi individualidad en mi nuevo papel de madre. Me siento desbordado y tengo miedo de no realizarlo todo porque tengo tendencia a aumentar los pequeños detalles. Entonces puede producirse el desánimo. Para restablecer esta situación, es importante que aprenda a amar lo que hago. Soy libre de elegir y circular libremente.

Fuentes consultadas: Diccionario de Biodescodificación. El gran diccionario de las dolencias y enfermedades (Jacques Martel). Wikipedia.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 47

LECCIÓN 47

Dios es la fortaleza en la que confío.

1. Si sólo confías en tus propias fuerzas, tienes todas las razones del mundo para sentirte aprensivo, ansioso y atemorizado. 2¿Qué puedes predecir o controlar? 3¿Qué hay en ti con lo que puedas contar? 4¿Qué te podría capacitar para ser consciente de todas las facetas de un problema, y de resolverlos de tal manera que de ello sólo resultase lo bueno? 5¿Qué hay en ti que te permita poder reconocer la solución correcta, y garantizar su consecución?

2. Por ti mismo no puedes hacer ninguna de esas cosas. 2Creer que puedes es poner tu confianza en algo que no es digno de ella, y justificar el miedo, la ansiedad, la depresión, la ira y el pesar. 3¿Quién puede depositar su fe en la debilidad y sentirse seguro? 4Por otra parte, ¿quién puede depositar su fe en la fortaleza y sentirse débil?

3. Dios es tu seguridad en toda circunstancia. 2Su Voz habla por Él en toda situación y en todos los aspectos de cada situación, diciéndote exactamente qué es lo que tienes que hacer para invocar Su fortaleza y Su protección. 3En esto no hay excepciones porque en Dios no hay excepciones. 4Y la Voz que habla por Él piensa como Él.

4. Hoy trataremos de llegar más allá de tu debilidad hasta la Fuente de la verdadera fortaleza. 2Son necesarias hoy cuatro sesiones de práctica de cinco minutos cada una, aunque se te exhorta a que hagas más y a que les dediques más tiempo. 3Cierra los ojos y comienza como de costumbre repitiendo la idea de hoy. 4Luego dedica un minuto o dos a buscar situaciones en tu vida que hayas revestido de temor, y desecha cada una de ellas diciéndote a ti mismo:

5Dios es la fortaleza en la que confío.

5. Trata ahora de deslizarte más allá de todas las preocupaciones relacionadas con tu propia sensación de insuficiencia. 2Es obvio que cualquier situación que te causa inquietud está asociada con sentimientos de insuficiencia, pues, de lo contrario, creerías que puedes lidiar con la situación con éxito. 3Confiando en ti mismo no es la manera de adquirir confianza. 4Mas la fortaleza de Dios en ti tiene éxito en todo.

6. Reconocer tu propia debilidad es un paso necesario para la corrección de tus errores, pero no es suficiente para darte la confianza que necesitas, y a la que tienes derecho. 2Debes adquirir asimismo la conciencia de que confiar en tu verdadera fortaleza está plenamente justificado en relación con todo y en toda cir­cunstancia.

7. En la última fase de cada sesión de práctica, trata de llegar muy hondo dentro de tu mente a un lugar de verdadera seguridad. 2Reconocerás que has llegado cuando sientas una profunda sensación de paz, por muy breve que sea. 3Despréndete de todas las trivialidades que bullen y burbujean en la superficie de tu mente, y sumérgete por debajo de ellas hasta llegar al Reino de los Cielos. 4Hay un lugar en ti donde hay perfecta paz. 5Hay un lugar en ti en el que nada es imposible. 6Hay un lugar en ti donde mora la fortaleza de Dios.

8. Repite la idea frecuentemente en el transcurso del día. 2Úsala como respuesta a cualquier cosa que te perturbe. 3Recuerda que tienes derecho a la paz porque estás depositando tu confianza en la fortaleza de Dios.


¿Qué me enseña esta lección?

La personalidad identificada con el ego, busca la confianza, la fortaleza, fuera de sí mismo. Cuando se enfrenta a las dificultades, busca en los demás a la persona que le aporte la ayuda necesaria para solucionar su dificultad.

Ese comportamiento es fruto de la conciencia de separación, de la falta de autoconocimiento. La verdadera identidad de Ser, no se encuentra, aún, integrada en la consciencia. Para el ego es vital seguir buscando a fuera las respuestas que le permita seguir creyendo en el mundo que ha fabricado. De hecho, su existencia depende en exclusividad de seguir creyendo en el mundo exterior, en el mundo de la forma. Sin embargo, ese mundo no le aporta, por mucho que la busque, la solución definitiva que ha de permitirle gozar de la paz, de la alegría, de la felicidad, de la salud.

El ego deposita toda su confianza, toda su fortaleza, en el "dios de la posesión". Desde su primer acto de conciencia, se lanza a la desenfrenada aventura de poseer, lo que le lleva a atesorar todo cuanto se cruza en su existencia. Se siente necesitado, un ser escaso, y el "tener" se convierte en su principal objetivo en lo que llama vida. Su creencia de que dar es perder, le convierte en un ser celoso de lo que posee. 

Tan sólo cuando se adquiere la comunión con la naturaleza divina, podremos encontrar el poder, la fortaleza dentro de nosotros mismos y en ese encuentro descubrir la respuesta a nuestras necesidades.

Hoy me he cuestionado una pregunta que me gustaría compartir y desarrollar en los comentarios de esta Lección:

Ejemplo-Guía: ¿Cómo podemos resolver nuestros problemas?

Es evidente, que la pregunta la hago desde conciencia de ego. Lo hago así pues me interesa poner de manifiesto su "modus operandi". Lo que llamamos "problema", para el ego, siempre es una percepción, por lo que trata de resolverlo, no en su punto de origen, sino donde fue concebido. Por ejemplo, en un problema de relación, el ego enfocará su estrategia tratando los efectos conflictivos, pero de este modo, no tardará en darse cuenta de que en ese nivel no encontrará la solución, pues ésta se encuentra en su origen, es decir, en los pensamientos identificados con la creencia en la separación.
Por lo tanto, no es en manos del ego, donde debemos dejar la búsqueda de la solución de lo que llamamos problemas, sino en las manos del Espíritu Santo, al cual tan solo le inspira el deseo de resolver desde la integridad, lo que le lleva a encontrar la causa en la mente, donde deshace el error.

Un Curso de Milagros nos dice: No sabes cuál es el significado de nada de lo que percibes. Ni uno solo de los pensamientos que albergas es completamente verdadero. Reconocer esto sienta las bases para un buen comienzo. No es que estés desencaminado, es que no has aceptado ningún guía. De lo que más necesidad tienes es de aprender a percibir, pues no entiendes nada. Reconoce esto, pero no lo aceptes, pues el entendimiento es tu herencia. 

El Espíritu Santo nos dará la respuesta para cada problema específico mientras creamos que los problemas son específicos. Su respuesta es a la vez una y muchas mientras sigamos creyendo que el que es Uno es muchos.

¿Cómo resuelve el Espíritu Santo lo que llamamos problemas?

Las actuaciones inspiradas por el Espíritu Santo se caracterizan por su sello particular, aquello que resuelva será siempre una solución en la que nadie pierde. Y esto tiene que ser verdad porque Él no le exige sacrificios a nadie. Cualquier solución que le exija a alguien la más mínima pérdida, no habrá resuelto el problema, sino que lo habrá empeorado, haciéndolo más difícil de resolver y más injusto. 

Otra cuestión importante que nos ayuda a reconocer su "inspiración" es la siguiente: Es imposible que el Espíritu Santo pueda ver cualquier clase de injusticia como la solución. Para Él, lo que es injusto tiene que ser corregido porque es injusto. Y todo error es una percepción en la que, como mínimo, se ve a uno de los Hijos de Dios injustamente. De esta forma es como se priva de justicia al Hijo de Dios. Cuando se considera a alguien un perdedor, se le ha condenado. Y el castigo, en vez de la justicia, se convierte en su justo merecido.
Ver la inocencia hace que el castigo sea imposible y la justicia inevitable. La percepción del Espíritu Santo no da cabida al ataque. Lo único que podría justificar el ataque son las pérdidas, y Él no ve pérdidas de ninguna clase. 

El ego, ya lo hemos adelantado, resuelve problemas de otra manera. Pues ve la solución a cualquier problema como un estado en el que se ha decidido quién ha de ganar y quién ha de perder; con cuánto se va a quedar uno de ellos y cuánto puede todavía defender el perdedor. 

Desde las enseñanzas del Curso, ningún problema se puede resolver mediante la venganza, que en el mejor de los casos no haría sino dar lugar a otro problema.


La forma en que el Espíritu Santo resuelve todo problema es la manera de solventarlo. El problema queda resuelto porque se ha tratado con justicia. Hasta que esto no se haga, seguirá repitiéndose porque aún no se habrá solventado. El principio según el cual la justicia significa que nadie puede perder es crucial para el objetivo de este curso. Pues los milagros dependen de la justicia. Mas no como la ve el mundo, sino como la conoce Dios y como este conocimiento se ve reflejado en la visión que ofrece el Espíritu Santo.

Reflexión: ¿Crees que para que una situación de conflicto de relación se solucione, alguien tiene que perder o ganar? 

miércoles, 15 de febrero de 2017

Los Viajes de Psique (12 y Final)

Poco a poco, se fue alejando cada vez más y más. Y una viva muestra de ello se hacía evidente, puesto que la belleza de aquel valle se fue transformando en un paisaje desértico. Unas tierras áridas y abandonadas que invitaban a despojarse de toda carga pesada.
Aquella visión no amedrentó en ningún momento la segura determinación del intrépido aventurero, y siguió su camino con paso firme y certero. Pero aquel desierto no parecía tener fin. Hasta que súbitamente ocurrió lo que iba a sentenciar la última y gran Iniciación.
Del lejano horizonte y envuelto en los ropajes del éter, una voz celestial pedía ser socorrida. Aquel verbo vivo quedó en manos del viento mensajero, que acurrucó en su lecho aquella acariciadora voz, llevándola hasta los templados oídos de nuestro fiel buscador.
Alguien necesitaba ayuda. Alguien sufría y requería ser consolado. Pero Psique entendió que no era el momento de perder el tiempo con vagas preguntas. Era el momento de actuar y no debía demorarse ni un sólo minuto más.
Hechizado por ese propósito, Psique emprendió la búsqueda de ese desdichado ser que tanta aflicción le acongojaba. Pero no contó el joven y valiente Psique con aquellos obstáculos que se interponían entre él y la víctima que sufría. Una cortina de fuego se elevaba poderosamente impidiéndole continuar. Debía tomar una rápida decisión pues, de lo contrario, cuando llegase sería demasiado tarde.
En ese momento tomó de su alforja las tres Sentencias que había reunido a su paso por las Tierras de Kether, y contagiado por el valor que le inspiró el recuerdo de sus amigos, el Carnero, el León y el Centauro Arquero, Psique se lanzó con osadía y valentía hacia las llamas, con la intención de cruzar entre ellas y cuál fue su sorpresa al comprobar que el poder de aquel fuego nada pudo contra él.
Había vencido aquella primero prueba y, a pesar de haber perdido en aquella aventura las tres Sentencias que había reunido en las Tierras del Fuego, se sentía muy feliz al comprobar que gracias a los esfuerzos realizados, ahora podía dominar los elementos.
La voz suplicante de aquel indefenso ser cada vez era más nítida. Se estaba acercando a ella, pero aún le quedaba por vencer dos obstáculos más. El primero de ellos era el Mar. Una basta extensión de agua se interponía entre el objetivo y su persona. Debía cruzar esas aguas, pues de lo contrario nunca llegaría hasta su meta y guiado por ese deseo, Psique tomó de su alforja las tres Sentencias que había conseguido reunir a su paso por las Tierras Acuosas de Hochmah, y recordó al Cangrejo, al Escorpión y a los Peces, y fue invitado por el ejemplo de éstos, que se sumergió en las profundidades de aquellas oscuras aguas.
Nadó y nadó sin desfallecer, y poco a poco se dio cuenta de que podía permanecer debajo del agua cuanto tiempo quisiese. Ya no tenía necesidad de salir a tomar aire a la superficie. Y aquel descubrimiento le alegró, al tiempo que ganaba la otra orilla de aquel gran mar. Fue una pena que en aquella segunda Iniciación, Psique perdiese las tres Sentencias que celosamente guardaba en su alforja, y que había custodiado desde su paso por Hochmah. Pero aquello no pareció preocuparle mucho, puesto que se sentía muy feliz al poder dominar el segundo de los elementos, el Agua.
Ahora tan sólo le quedaba hacer frente a aquel enfurecido tornado, que con la furia de un ciclón y las fuerzas de un Titán, arrasaba todo cuanto a su paso encontraba. Poco tiempo le quedaba al joven para tomar una decisión, pues ya tenía encima el tornado destructor. Pensó que debía hacer uso de aquellas tres Sentencias que aún guardaba en su alforja. Aquellas Sentencias que reuniera en su encuentro con la sabia Justicia, con el noble Aguador y con los simpáticos Gemelos. Le daba pena tener que desprenderse de ellas, pero debía ayudar a aquel, que suplicaba ser ayudado. El tornado, con toda su furia, ganó la distancia que lo separaba del joven aspirante, el cual, haciéndose fuerte en sus tres Sentencias, consiguió salir ileso de aquella tercera Iniciación.
El viento se había llevado consigo las Sentencias, pero no había podido derrotar a Psique que se sentía agradecido a la ayuda que le habían prestado sus amigos. Había vencido, pero aquello no le importaba en esos momentos. Lo único que le había dado fuerza, era el querer ser útil a la persona que esperaba su ayuda. Pero, curiosamente, ya no oía la voz que momentos antes suplicaba socorro. Miró hacia todos los lados, pero no consiguió encontrar a nadie. Temió que su llegada hubiese sido demasiado tarde y aquel pensamiento le entristeció. Pero una voz le llamó, interrumpiendo aquel pensamiento sombrío.
  • Bienvenido seas Psique, hijo legítimo de Mentor, Rey de la Ciudad Sagrada -de este modo le saludaba aquel hermoso ser-.
  • ¿Quién eres que conoces mi identidad?
Psique aún no había descubierto la virginidad de aquel enviado, que le hablaba, y cuando lo hizo, sus piernas se doblaron, y sus rodillas se posaron en el suelo. Su rostro iluminado por aquella visión, no acababa de salir de su asombro. De su garganta a penas si podía emitir palabra alguna. Allí estaba, ante él, era la Virgen Celestial, la Virgen de las Cosechas. Esplendorosa y bella. Bella como ninguna otra.
  • Perdona mi torpeza sabia Reina, pero no te había reconocido -se disculpó el joven Psique-.
  • No debes disculparte Magno Ser, pues soy yo la que debo arrodillarme ante vuestra Deidad -le contestó dulcemente aquel afable ser-.
  • Cuanto me halagáis bella Reina, pero debéis saber que tan sólo soy un ignorante aspirante que busca desvelar la sabiduría del Gran Arcano -le explicó amablemente Psique-.
  • Acabas de dejar de ser el joven Príncipe que, llamado por la aventura, partiera un día del inmenso reino de Mentor. Hoy es un día glorioso pues, has conseguido la llave que te permitirá conocer los secretos del Gran Arcano. Desde hoy tu sabiduría te elevará, como antes ha elevado a los grandes Maestros del Universo. Con el poder del Gran Arcano podrás ocupar un lugar privilegiado en el trono de Mentor, y como él, crearás nuevos mundos y nuevos universos.
  • Pero no podré hacerlo bella reina, pues me fue confiada la misión de reunir las Doce Sentencias Sagradas, pero mi alforja está vacía, pues las he perdido en la última travesía -le explicó contrariado el joven-.
  • No, sabio Psique. Aquello que de la Luz consigues, también en la oscuridad permanece. Ven, acércate y toma estas Cuatro Espigas. Llévalas siempre contigo, y cuando llegues a la Ciudad Sagrada siembra su semilla en la Gran Comarca de la Nada. Espera tres grandes ciclos y al resurgir del cuarto, tu obra será culminada.
Y así fue, como Psique había adquirido el poder de las Deidades Celestes y el día que retornó a su Padre, éste le recibió con el respeto que se merecía. El que un día fuera un joven Príncipe retornaba como un sabio Rey.
Y cuenta la leyenda, que Psique se rodeó de Siete Sabios Ministros a los que dio a conocer como, Tiphereth, el Sol; Yesod, la Luna; Hesed, Júpiter; Netzah, Venus, Binah, Saturno, Gueburah, Marte, y Hod, Mercurio. Y a éstos, les otorgó poder sobre las Doce Supremas Sentencias, A Marte, le ofreció las moradas de Aries y Escorpio. A Venus, las de Tauro y Libra. A Mercurio, las de Géminis y Virgo. A la Luna, la de Cáncer. Al Sol, la de Leo. A Júpiter, las de Sagitario y Piscis, y a Saturno, las de Capricornio y Acuario. Y desde aquel día, Psique vive feliz y contento, sabiendo que sus Doce Amigos conviven alegremente en su Reino.
FIN

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 46

LECCIÓN 46

Dios es el Amor en el que perdono.

1. Dios no perdona porque nunca ha condenado. 2Y primero tiene que haber condenación para que el perdón sea necesario. 3El per­dón es la mayor necesidad de este mundo, y esto se debe a que es un mundo de ilusiones. 4Aquellos que perdonan se liberan a sí mismos de las ilusiones, mientras que los que se niegan a hacerlo se atan a ellas. 5De la misma manera en que sólo te condenas a ti mismo, de igual modo, sólo te perdonas a ti mismo.

2. Pero si bien Dios no perdona, Su Amor es, no obstante, la base del perdón. 2El miedo condena y el amor perdona. 3El perdón, pues, des-hace lo que el miedo ha producido, y lleva de nuevo a la mente a la conciencia de Dios. 4Por esta razón, al perdón puede llamársele verdaderamente salvación. 5Es el medio a través del cual desaparecen las ilusiones.

3. Los ejercicios de hoy requieren por lo menos tres sesiones de práctica de cinco minutos completos, y el mayor número posible de las más cortas. 2Como de costumbre, comienza las sesiones de práctica más largas repitiendo la idea de hoy para tus adentros. 3Cierra los ojos mientras lo haces, y dedica un minuto o dos a explorar tu mente en busca de aquellas personas a quienes no has perdonado. 4No importa en qué medida no las hayas perdonado. 5O las has perdonado completamente o no las has perdonado en absoluto.

4. Si estás haciendo los ejercicios correctamente no deberías tener ninguna dificultad en encontrar un buen número de personas a quienes no has perdonado. 2En general, se puede asumir correctamente que cualquier persona que no te caiga bien es un sujeto adecuado. 3Menciona cada una de ellas por su nombre, y di:

4[Nombre], Dios es el Amor en el que te perdono.

5. El propósito de la primera fase de las sesiones de práctica de hoy es colocarte en una posición desde la que puedes perdonarte a ti mismo. 2Después que hayas aplicado la idea a todas las personas que te hayan venido a la mente, di para tus adentros:

3Dios es el Amor en el que me perdono a mí mismo.

4Dedica luego el resto de la sesión a añadir ideas afines tales como:

5Dios es el Amor con el que me amo a mí mismo.
6Dios es el Amor en el que me alzo bendecido.

6. El modelo a seguir en cada aplicación puede variar considerablemente, pero no se debe perder de vista la idea central. 2Podrías decir, por ejemplo:

3No puedo ser culpable porque soy un Hijo de Dios.
4Ya he sido perdonado.
5El miedo no tiene cabida en una mente que Dios ama.
6No tengo necesidad de atacar porque el amor me ha perdonado.

7La sesión de práctica debe terminar, no obstante, con una repetición de la idea de hoy en su forma original.

7. Las sesiones de práctica más cortas pueden consistir ya sea en una repetición de la idea de hoy en su forma original, o en una afín, según prefieras. 2Asegúrate, no obstante, de aplicar la idea de manera más concreta si surge la necesidad. 3Esto será necesa­rio en cualquier momento del día en el que te percates de cual­quier reacción negativa hacia alguien, tanto si esa persona está presente como si no. 4En tal caso, dile silenciosamente:

5Dios es el Amor en el que te perdono.


¿Qué me enseña esta lección?

Nada es real si está fuera de Dios.

El conocimiento de la Unidad, nos permite comprender que Todo lo Verdadero es Real porque se encuentra dentro de la Matriz Divina. Nosotros, como Hijos de Dios, podemos crear, expandiéndonos, pero nuestras creaciones verdaderas serán aquellas que den testimonios de la Unidad.

El ego, en cambio, la expresión temporal con la que nos hemos identificados, se encuentra en la fase de identificación con la separación. Desde este punto de percepción, ataca y siente miedo del ataque de los demás, promoviendo el sentimiento de venganza, para sentirse seguro del daño exterior.

Castiga y es castigado, en su actuación se ve pecador y trata de redimir su culpa con el autocastigo.

En cambio, es tiempo de que nos liberemos de esa percepción errónea y encontremos el punto de comunión con nuestro Ser, el rostro de nuestra divinidad. Dios no perdona porque no hace juicio condenatorio. Nosotros debemos perdonar y para ello debemos poner de manifiesto nuestro Ser Divino, es decir, nuestro Amor.

He cerrado los ojos y por mi mente han desfilados aquellos a los que necesito perdonar. Pero he tomado consciencia, de que estaba en un error. No es a ellos a los que debo perdonar, si no a mi mismo, pues es mi juicio condenatorio, proyectado sobre ellos, el que me mantiene prisionero de la necesidad de perdonar.

Perdonar es reconocer que no hay culpa en nuestras actuaciones, ni en la de los demás.

¿Nos produce miedo esta afirmación? ¿Debemos pasar por alto el daño que nos causan los demás? ¿Cómo vamos a poder perdonar las acciones de aquellos que atentan contra la vida de los demás? ¿Qué es el perdón? 

Dios no perdona porque nunca ha condenado.Así da comienzo esta importante Lección. Pero también recoge el Curso en el Principio 21 de los Milagros, que éstos son expresiones naturales de perdón y que por medio de los milagros aceptamos el perdón de Dios al extenderlo a otros.


El perdón tiene que conllevar corrección, de lo contrario es un gesto vacío. ¿Qué significa esto? ¿Qué hay que corregir?

El Hijo de Dios debe corregir que la traición que cree haber cometido sólo tuvo lugar en ilusiones, y todos sus "pecados" no son sino el producto de su propia imaginación. De hecho, su realidad es eternamente inmaculada. El Hijo de Dios no necesita ser perdonado, sino despertado. En sus sueños se ha traicionado a sí mismo, a sus hermanos y a su Dios. Mas lo que tiene lugar en sueños no tiene lugar realmente.

Me pegunto, si realmente, desde la visión del ego se puede perdonar. UCDM nos enseña que nadie puede perdonar un pecado que considere real. El perdón no es piedad, la cual no hace sino tratar de perdonar lo que cree que es verdad. El verdadero perdón no establece primero que el pecado sea real para luego perdonarlo. Nadie que esté hablando en serio diría: "Hermano, me has herido. Sin embargo, puesto que de los dos yo soy el mejor, te perdono por el dolor que me has ocasionado". Perdonarle y seguir sintiendo dolor es imposible, pues ambas cosas no pueden coexistir. Una niega a la otra y hace que sea falsa. El perdón no es real a menos que nos brinde curación a nuestro hermano y a nosotros.

El perdón es lo que sana la percepción de la separación. Es necesario que percibamos correctamente a nuestro hermano debido a que las mentes han elegido considerarse a sí mismas como entidades separadas. 

Ejemplo-Guía: "No puedo perdonar el daño que me han causado mis padres"

En este ejemplo, vamos a aplicar la enseñanza del perdón, tal y como nos la enseña UCDM. Estamos en la Lección 46 y en las 45 lecciones anteriores hemos ido adquiriendo una nueva visión de cómo podemos dirigir nuestra mente a la hora de percibir el mundo ilusorio al que le hemos otorgado realidad. Con todo ello, hoy se nos brinda la oportunidad de dar un importante paso en nuestro proceso conciencial: aplicar nuestra condición divina extendiendo la Esencia de lo que Somos, el Amor, a través del perdón.

Nuestro razonamiento debe basarse en la verdad, pues si no lo hacemos, cualquier aplicación que hagamos de la mente nos llevará a dar credibilidad a la ilusión. Por lo tanto, la primera reflexión que debemos hacernos ante una experiencia como la que analizamos en el ejemplo es tener la certeza de que estamos ante una percepción ilusoria, no real, cuyo propósito más elevado es permitirnos ser consciente de la verdadera realidad, esto es, su ilusión.

Si no es real, si nuestra mente no la condena, no la juzga condenatoriamente, ello significa que nuestra mente está sana y ese estado de plenitud nos lleva a experimentar la paz y la felicidad.

Si nuestra mente está sana, no percibirá separación y por ello, no verá esa relación familiar desde el dolor, nunca se dirá que el daño que la hayan causado sus padres no se merezca ser perdonado, pues no verá el daño, no verá el ataque, tan sólo verá la oportunidad de expandir su amor a través del perdón, con lo cual estará sanando a sus padres y a si mismo.

El perdón es la respuesta a cualquier clase de ataque. De esta manera, se cancelan los efectos del ataque, y se responde al odio en nombre del amor.

Tomo prestada del Curso, las siguientes palabras, que nos permitirán comprender lo que hemos dicho:

¿Cuán dispuesto estás a perdonar a tu hermano? ¿Hasta qué punto deseas la paz en lugar de los conflictos interminables, el sufrimiento y el dolor? Estas preguntas son en realidad la misma pregunta, aunque formuladas de manera diferente. En el perdón reside tu paz, pues en él radica el fin de la separación y del sueño de peligro y destrucción, de pecado y muerte, de locura y asesinato, así como de aflicción y pérdida. Éste es el "sacrificio" que pide la salvación, y, a cambio de todo ello, gustosamente ofrece paz. (T. 29.VI)


Debemos contemplar a nuestro hermano con el deseo de verlo tal como es. Y no excluir ninguna parte de él de nuestro deseo de que se cure. Curar es hacer íntegro. Y a lo que es íntegro no le pueden faltar partes que se hayan dejado afuera. El perdón consiste en reconocer esto, y en alegrarnos de que no haya ninguna forma de enfermedad que el milagro no tenga el poder de curar.


No me he podido resistir ante tanta belleza. Os dejo esta joya del Curso:


¡Imagínate cuán hermosos te parecerán todos aquellos a quienes hayas perdonado! En ninguna fantasía habrás visto nunca nada tan bello. Nada de lo que ves aquí, ya sea en sueños o despierto, puede compararse con semejante belleza. Y no habrá nada que valores tanto como esto ni nada que tengas en tanta estima. Nada que recuerdes que en alguna ocasión hiciera cantar a tu corazón de alegría te brindó ni una mínima parte de la felicidad que esta visión ha de brindarte. Pues gracias a ella podrás ver al Hijo de Dios. Contemplarás la belleza que el Espíritu Santo adora contemplar, y por la que le da gracias al Padre. Él fue creado para ver esto por ti hasta que tú aprendas a verlo por tu cuenta. Y todas Sus enseñanzas conducen a esa visión y a dar gracias con Él. (T.17. II.1:8)

Reflexión: ¿Cómo entiendes el perdón?