sábado, 11 de febrero de 2017

Los Viajes de Psique (8)

Aquel joven muchacho había cubierto ya un largo camino y aún sabía que le restaba otro tanto, pero eso no le hizo desfallecer en su búsqueda, y continuó su sendero con la esperanza puesta en que pronto, muy pronto, tendría lugar el encuentro con el Aguador, el siguiente misterio.
Y sucedió, que de un modo extraño, el joven Psique sintió una intensa necesidad hasta ese momento desconocida. Desde su interior algo le pedía ser satisfecho, pues de lo contrario sufriría un desmayo. Como guiado por una voz que le recordó al noble León, Psique llamó a sus amigos el Cangrejo y al Escorpión, pues tan sólo el recuerdo de aquellas aguas fluyendo libremente calmaba su honda inquietud. En verdad lo que el joven Psique necesitaba era saciar su Sed.
  • ¡Cangrejo y Escorpión, en nombre de nuestro pacto y de vuestras Sentencias, ofrecerme vuestra ayuda! -invocó Psique en voz alta-.
Como salido de la nada, allí estaban, Cáncer y Escorpio, saludando a su joven amigo.
  • Veo que nos necesitas valeroso Psique. Dime, ¿qué deseas de mí? -le preguntó Cáncer, el Cangrejo-.
  • Gracias amigos. En verdad, lo que necesito de vosotros me lo podéis ofrecer, pues son vuestras aguas. Siento que he de beber de ellas, de lo contrario desfalleceré -les anunció amistosamente-.
  • Pues ven y sacia tu Sed de este torrente -le invitó el Cangrejo, al tiempo que con una de sus patas rascaba en el suelo descubriendo un gran manantial. Pero era tanta la intensidad con la que emanaba el agua, que cuando Psique quiso beber de ellas, no pudo. Por lo que tuvo que abandonar su empeño-.
Escorpio, el Escorpión, que fue testigo de todo cuanto sucedió, comenzó a reír sarcásticamente, y sin dejar de hacerlo, le dijo al joven:
  • ¡Jo, Jo, Jo!, veo que aún ignoras muchas cosas. ¡Jo, Jo, Jo!, ¿cómo piensas saciar tu Sed con las sublimes aguas de Cáncer, cuando tus pasos te han llevado a las Tierras de Binah? , ¿acaso desconoces que esta es la morada del control?. Aquí todo está sujeto a la Ley y al Orden. La abundancia aparece bajo los ropajes de la rectitud. Si quieres agua para saciar tu Sed, ve y busca a Acuario, el Aguador, él te ayudará.
Y sin dejar de sonreír socarronamente, Escorpio puso fin a aquella conversación, al tiempo que comenzó a acariciarse su resplandeciente y afilada cola.
Aquellas palabras no parecieron sorprender al joven Psique, el cual hacía grandes esfuerzos para recordar los consejos de su Padre, el Gran Mentor...
  •  ¡...hasta que descubras al Aguador, que derramando sus Aguas creadoras, fecunda la Vida con el soplo del Amor Universal!.
Sí, acababa de organizar un poco sus pensamientos. Ahora recordaba bien lo que su Padre le aconsejó, y sin pensárselo más, dio las gracias a sus amigos y dirigió sus pasos en la búsqueda del enigmático Aguador.
La Sed le consumía y sus pasos se hacían cada vez más pesados. Sus ojos encontraban verdadera dificultad para mantenerse abiertos, y en su garganta sentía un hondo y profundo ardor.
Cuando la esperanza parecía desvanecerse por sí misma, una voz vino a poner fin a aquella desagradable experiencia.
  • ¿Dónde te diriges muchacho? -le interrogó un ser desconocido que se interponía en su camino-.
  • Busco al Aguador para que sacie mi Sed. ¿Acaso le conoces? -expresó con un imperceptible hilo de voz, el joven-.
  • ¿Por qué tienes Sed?. ¿De dónde vienes? -preguntó nuevamente aquel extraño-.
  •  He cruzado un gran desierto buscando la ruta que abra los senderos que me aguardan en mi designio.
  • Siendo así, bebe las Aguas de esta ánfora. Quizás ellas puedan complacer tu necesidad.

Acercando Psique sus manos, tomó entre ellas una vasija de barro, y llevándosela hasta su boca bebió hasta calmar por completo su Sed. De repente, sus ojos se abrieron y de su garganta desapareció aquel abrasador fuego. Y viendo Psique que de nuevo se sentía vivo, le dijo a aquel desconocido con voz agradecida:
  • Sin duda tú eres el Aguador, y debo testimoniar que en verdad tus Aguas son Vivas, pues acaban de devolverme a la vida. Mucho te debo Amigo, ¿cómo puedo recompensar lo que has hecho?.
  • Ya me has dado el mejor de tus tesoros, pues tus labios han expresado cuanto en tu corazón anida. Considerándome tu Amigo, nos hemos fundido en un pacto que va más allá de cualquier sacrificio -le dijo dulcemente aquel ser que de un modo especial había ganado la simpatía de Psique-.
  • ¿Por qué es tan importante la amistad, generoso Aguador?.
  • La Amistad es el tesoro más maravilloso de cuantos existen. Muy pocos cuentan con una estrella resplandeciente que luciendo en las noches más oscuras anuncian el camino y alumbran al viajero. Tan sólo aquellos que encuentran al Amigo podrán en sus noches abrigar un rayo de esperanza que le anuncien la pronta llegada del Alba.
  • ¿Por qué cuando he bebido de tus Aguas, mis ojos que estaban sin luz han vuelto a ver?. ¿Puedes contestarme a eso buen Amigo?.
  • Tus ojos buscaban en tu interior, ansiosos de hallar la verdad. Pero buscaste en las acuosas Tierras de Hochmah, donde la verdad está prisionera de la subjetividad. Pero cuando has bebido del Agua de mi ánfora, entonces tus ojos se han abierto y la verdad te ha sido revelada. Cuando tus labios han pronunciado la palabra Amistad, desde ese momento y guiado por la consejera objetividad has entrado a formar parte del Gran Clan.
  • ¿El Gran Clan? -preguntó sorprendido el joven-.
  • El Gran Clan son aquellos que han buscado la verdad y la han hallado, y al final de ese sendero fraguan la vida custodiando la libertad de su hermano.
  •  Pero dime sabio Acuario, ¿cómo he llegado Yo hasta este plano?
  • Aquel que aspira recibirá la fuerza para no desfallecer en sus aspiraciones. Aquel que afana será incentivado para que siga buscando. Aquel que contempla, mucho le será revelado y enseñado. Podrás continuar tu ruta, pues aún tu labor no ha sido culminada. Pero desde ahora sabrás, conocerás y crearás de acuerdo a las leyes de la Gran Ciudad Sagrada.
  • En verdad te digo, Amigo, que el Fuego que un día partió conmigo y que abrazaba mi garganta hasta hace unos momentos, ahora puedo vivirlo desde mi mente y ya no agita mi pecho ni inquieta mis miembros. Ahora, mis pasos son pausados y mi corazón más despierto. Pero, dime antes de que continúe mi camino, ¿cuál es tu Sentencia fiel Amigo?
  • Forjar la perfecta unión que nos orienta hacia la Libertad. Esa es mi Sentencia. Llévala contigo y quizás puedas algún día, guiado por tu ingeniosa inventiva, crear un mundo donde la Igualdad sea una realidad.

Y con aquellas hermosas palabras de esperanza, se despedía Acuario, el Aguador, pues mucha era aún la tierra que con el Agua de su ánfora, debía fecundar.

Por su parte, el joven Psique quedó aún sumido en la meditación. Se sentía pletórico. Eran tantas las interrogantes que le ocupaban que, por primera vez desde que aquella aventura se iniciara, comprendía que cada una de las Sentencias que custodiaba cuidadosamente en su alforja era una parte de él mismo. Aquella evidencia interior le llenó de alegría, pero al mismo tiempo despertó en él un peculiar sentido del deber: la responsabilidad. Y se dijo:
  • ¿Acaso comprendo la misión que Mentor, mi amado Padre, me ha encomendado? El Gran Arcano se está forjando en mi interior. Cada Sentencia aumenta mi poder abriéndome puertas que acceden a nuevas fronteras. He sentido un gran alivio al beber de las Aguas de Acuario, pues una profunda pena acongojaba mi pecho con la angustia de sentirme lejos del recuerdo de mi Padre, mi maestro y guía. Hoy lo veo todo claro y creo que jamás me había sentido tan cerca de él. Al mismo tiempo noto que voy adquiriendo sus virtudes, que voy desvelando su propio secreto. Pero ahora que conozco y comprendo, siento una nueva inquietud. Debo comunicar a los demás seres creadores todo cuanto conozco. Pero, ¿cómo debo hacerlo?

UCDM: Libro de Ejercicios. Lección 42

LECCIÓN 42

Dios es mi fortaleza. La visión es Su regalo.

1. La idea de hoy combina dos pensamientos muy poderosos, ambos de gran importancia. 2Plantea también una relación de causa y efecto que explica por qué tus esfuerzos por alcanzar la meta del curso no pueden ser en vano. 3Verás, porque ésa es la Voluntad de Dios. 4Es Su fortaleza, no la tuya, la que te da poder. 5Y es Su regalo, no el tuyo, el que te ofrece visión.

2. Dios es ciertamente tu fortaleza, y lo que Él da, es verdadera­mente dado. 2Esto quiere decir que lo puedes recibir en cualquier momento o lugar, donde quiera que estés y en cualquier circuns­tancia en la que te encuentres. 3Tu paso por el tiempo y por el espacio no es al azar. 4No puedes sino estar en el lugar perfecto, en el momento perfecto. 5Tal es la fortaleza de Dios. 6Tales Sus dones.

3. Hoy llevaremos a cabo dos sesiones de práctica de tres a cinco minutos cada una; una tan pronto como te despiertes, y la otra, lo más cerca posible de la hora de irte a dormir. 2Es mejor, no obs­tante, esperar hasta que puedas sentarte tranquilamente por tu cuenta en un momento en que te sientas listo, que preocuparte de la hora en sí.

4. Da comienzo a estas sesiones de práctica repitiendo la idea de hoy lentamente mientras miras a tu alrededor. 2Luego cierra los ojos y repite la idea otra vez, aún más despacio que antes. 3Des­pués de eso, trata de no pensar en nada, excepto en los pensa­mientos que se te ocurran relacionados con la idea de hoy. 4Puedes pensar, por ejemplo:

5La visión tiene que ser posible. 6Dios da verdaderamente,
o:
7Los regalos que Dios me ha hecho tienen que ser míos porque Él me los dio.

5. Cualquier pensamiento que esté claramente relacionado con la idea de hoy es adecuado. 2De hecho, tal vez te asombre la canti­dad de entendimiento relacionado con el curso que algunos de tus pensamientos reflejan. 3Déjalos que te vengan sin censurarlos, a menos que notes que tu mente está simplemente divagando y que es obvio que has permitido que se infiltren pensamientos irrelevantes. 4Es posible también que llegue un punto en el que parece que no te van a venir más pensamientos a la mente. 5De ocurrir tales interferencias, abre los ojos y repite el pensamiento una vez más mientras miras lentamente a tu alrededor; después ciérralos, repite la idea otra vez, y continúa buscando en tu mente pensamientos afines.

6. Recuerda, no obstante, que en conexión con los ejercicios de hoy no es apropiado que te esfuerces por encontrar pensamientos afines. 2Trata sencillamente de hacerte a un lado y dejar que te vengan a la mente por su cuenta. 3Si esto te resulta difícil, es mejor pasar la sesión de práctica alternando entre repeticiones lentas de la idea con los ojos abiertos y luego con los ojos cerra­dos, que esforzarte por encontrar pensamientos adecuados.

7. No hay límite en el número de sesiones de práctica cortas que podrían resultarte beneficiosas hoy. 2La idea de hoy es uno de los pasos iniciales en el proceso de unificar tus pensamientos y de enseñarte que estás estudiando un sistema de pensamiento unificado que no carece de nada que sea necesario, y en el que no se incluye nada contradictorio o irrelevante.

8. Cuanto más a menudo repitas la idea de hoy durante el trans­curso del día, más a menudo estarás recordando que el objetivo del curso es importante para ti y que no lo has olvidado.


¿Qué me enseña esta lección?


Esta afirmación, es realmente la confirmación de que somos Dioses en formación, y esa formación se fundamenta en la confianza plena de que en todo momento y en todo lugar, siempre podemos gozar la Fuerza que Dios nos insufla.

Tener la certeza de que Dios es mi fortaleza, me aporta una profunda paz, pues reconozco que cualquier circunstancias que pueda experimentar, lleva la impronta de su Voluntad, lo que me lleva a vivirla con una actitud amorosa.

Por otro lado, la fortaleza que me aporta la permanente presencia de Dios en mi mente, me lleva a la seguridad de que siempre tendré a un "amigo" con quien compartir mi mundo interno, al que acudir cuando sea tentado a percibir un mundo fraguado en la falsa creencia de la separación.

El despertar de la conciencia nos lleva a la verdadera identificación del Ser. A partir de ese nuevo Estado, de ese despertar, la visión o lo que es lo mismo, el poder de nuestra mente, se pone al servicio del Yo Espiritual, del Hijo de Dios. Esa visión nos habla de Unidad, de Amor Incondicional, de Liberación, de Santidad, de Bendición.

El mundo del ego, ya no nos confunde, impresionándonos con sus ilusiones, con sus placeres, con sus juegos de vanidad y de posesión,  de culpa y de dolor.

Es importante compartir esa Visión con nuestros hermanos, pues es la única manera de alcanzar la meta con plenitud. Ver, sentir y amar a Dios en nuestros hermanos es el verdadero camino que debemos, juntos, andar.

Nos dice la Lección, que Dios nos ofrece el regalo de la Visión. ¿Qué nos quieres enseñar? ¿A qué Visión se refiere?


Un Curso de Milagros nos revela que "el Amor de Dios, por un breve período de tiempo, todavía tiene que expresarse de un cuerpo a otro, ya que la visión es aún muy tenue. El mejor uso que podemos hacer del cuerpo es utilizarlo para que nos ayude a ampliar nuestra percepción, de forma que podamos alcanzar la verdadera visión de la que el ojo físico es incapaz. Aprender a hacer esto es la única utilidad real del cuerpo".

Es muy importante, lo que acabamos de exponer, pues cuando decidimos vivir nuestra vida desde una perspectiva, que llamamos espiritual, suele ocurrir que despreciemos a nuestro cuerpo, al cual dotamos con capacidades que realmente no tiene, como por ejemplo ser el causante de nuestras debilidades, de nuestras tentaciones. 
Por otro lado, el párrafo anterior nos habla de la verdadera visión, de la cual el ojo físico es incapaz. Sin duda se está refiriendo a la visión espiritual, la que a diferencia de la física que tan solo percibe cuerpos separados, se fundamenta en la Visión de la Verdad, la que nos hace conscientes de que Somos Uno con todo lo Creado.

Mientras que nos encontremos en el mundo físico, al que UCDM llama el mundo del sueño, ¿la visión espiritual qué significado tiene?

A este respecto, el Curso nos refiere lo siguiente: "La verdadera visión es la percepción natural de la visión espiritual, pero es todavía una corrección en vez de un hecho. La visión espiritual es simbólica, y, por lo tanto, no es un instrumento de conocimiento. Es, no obstante, un medio de percepción correcta, lo cual la sitúa dentro del propio ámbito del milagro. Una "visión de Dios" sería un milagro más que una revelación. El hecho en sí de que la percepción esté involucrada demuestra que la experiencia no pertenece a la esfera del conocimiento. De ahí que las visiones, por muy santas que sean, son efímeras".


Ejemplo-Guía: ¿Qué debo hacer para despertar la Visión Espiritual?

A estas alturas, puede que te encuentres en la necesidad de dar respuesta a esta cuestión que no pocos estudiantes se hacen.

Mi experiencia me lleva a creer, que la Visión Espiritual es, ya lo hemos dicho anteriormente, un regalo de Dios, pero tenemos que aceptar ese presente. Muchas veces, no estamos dispuestos a aceptar aquello que nos regalan, pues en este caso en particular, podemos creer que la Visión Espiritual requiere un sacrificado esfuerzo, un camino de renuncias a todos nuestros viejos hábitos. Peo no es cuestión de lo que hacemos, por eso la Visión no se adquiere a través de técnicas, sino de des-hacer el pensamiento erróneo que nos lleva a creer ilusoriamente en la separación.

Un Curso de Milagros, nos enseña que el arte de des-hacer se denomina Expiación. En este sentido, el Curso nos dice:

El que todos acepten la Expiación es sólo cuestión de tiempo. Tal vez parezca que esto contradice su libre albedrío, dada la inevitabilidad de la decisión final, pero en realidad no es así. Pue­des aplazar lo que tienes que hacer y eres capaz de enormes dila­ciones, pero no puedes desvincularte completamente de tu Creador, Quien fija los límites de tu capacidad para crear falsa­mente. Una voluntad aprisionada engendra una situación tal, que, llevada al extremo, se hace completamente intolerable. La resistencia al dolor puede ser grande, pero no es ilimitada. A la larga, todo el mundo empieza a reconocer, por muy vagamente que sea, que tiene que haber un camino mejor. A medida que este reconocimiento se arraiga más, acaba por convertirse en un punto decisivo en la vida de cada persona. Esto finalmente vuelve a despertar la visión espiritual y, al mismo tiempo, mitiga el apego a la visión física. Este alternar entre los dos niveles de percepción se experimenta normalmente como un conflicto que puede llegar a ser muy agudo. Aun así, el desenlace final es tan inevitable como Dios.

La visión espiritual literalmente no puede ver el error, y busca simplemente la Expiación. Todas las soluciones que los ojos del cuerpo buscan se desvanecen. La visión espiritual mira hacia adentro e inmediatamente se da cuenta de que el altar ha sido profanado y de que necesita ser reparado y protegido. Perfectamente consciente de la defensa apropiada, la visión espiritual pasa por alto todas las demás y mira más allá del error hacia la verdad. Debido a la fuerza de su visión, pone a la mente a su servicio. Esto re-establece el poder de la mente y hace que las demoras le resulten cada vez más intolerables al darse cuenta de que lo único que hacen es añadir dolor innecesario. Como resultado de ello, la mente se vuelve cada vez más sensible a lo que antes habría considerado sólo pequeñas molestias.

Los Hijos de Dios tienen derecho al perfecto bienestar que resulta de tener perfecta confianza. Hasta que no logran esto, se agotan a sí mismos y desperdician sus verdaderos poderes creativos en fútiles intentos de obtener un mayor bienestar valiéndose de medios inadecuados. Sin embargo, los medios reales ya les han sido provistos y no requieren esfuerzo alguno por su parte. La Expiación es la única ofrenda digna de ser ofrecida en el altar de Dios, debido al valor que el altar en sí tiene. Fue creado perfecto y es absolutamente digno de recibir perfección. Entre Dios y Sus creaciones existe una perfecta interdependencia. ÉI depende de ellas porque las creó perfectas. Les dio Su paz para que nada las pudiese alterar ni engañar. Siempre que tienes miedo, te engañas a ti mismo, y tu mente no puede servir al Espíritu Santo. Eso te deja hambriento, pues te niega el pan de cada día. Dios se siente solo sin Sus Hijos, y Sus Hijos se sienten solos sin Él. Tienen que aprender a ver el mundo como un medio para poner fin a la separación. La Expiación es la garantía de que finalmente lo lograrán. (T.2.III.3-5)

Reflexión: ¿Creemos que los ojos físicos nos permite ver la realidad de lo que somos?

viernes, 10 de febrero de 2017

Los Viajes de Psique (7)

Sabiéndose de nuevo dueño de sí mismo, tomó su alforja y continuó el sendero que había elegido, dispuesto a cubrir las etapas que aún le quedaban por culminar. Aún podía recordar con admiración las últimas experiencias vividas. Su encuentro con el huidizo Cangrejo y con el agresivo Escorpión. Y cómo no, la magia de aquellos Peces que graciosamente dibujaban piruetas en el aire para zambullirse una y otra vez en el mar.

Cuando pensaba que aquella jornada tocaría a su fin sin que nada ni nadie le hiciese pensar lo contrario, Psique descubriría que todo iba a suceder de un modo muy distinto.

Aquella sombra se interponía en su camino una y otra vez. Intentó girar sobre sí mismo, pero apenas si decidía continuar cuando de nuevo le acompañaba sin quedarse un sólo palmo más atrás.

Corrió. Saltó, incluso intentó esconderse, pero todo resultó un esfuerzo vano. Al final, allí estaba de nuevo, junto a él, como su más fiel compañero.

Muy intrigado por aquel nuevo suceso, Psique adoptó una inteligente decisión. Dejó que pacientemente todo permaneciese inmóvil, pues pretendía sorprender a aquel extraño desconocido.

Alzó su mano para comprobar si aún estiba allí y, en efecto, lo estaba. Saltó de nuevo, pero aquel ser no se daba por vencido y saltó junto a él. Psique un tanto agotado por todo aquel ajetreo, pensó que lo mejor sería hablar cara a cara con aquel extraño e inesperado compañero de viaje.

  • ¿Quieres decirme qué pretendes? .¿Por qué me persigues?.
Pero Psique no pudo continuar aquel interrogatorio pues al ver de cerca el rostro de su misterioso acompañante no pudo por menos que quedar enmudecido. Jamás hubiese esperado aquel encuentro. Jamás hubiese esperado que alguien se le pareciera tanto. Sin embargo, había en ese otro ser algo diferente que lo hacía distinto a él. Sin poder controlar por más tiempo su curiosidad, le preguntó:


  • ¿Acaso tú eres Yo mismo? Jamás antes te había visto. ¿De dónde nace tu espíritu?
  • No debes preocuparte, pues Tú y Yo somos uno mismo -le contestó amistosamente aquel recién conocido-. No debes preocuparte te digo, pues siempre te he acompañado en tu camino. Pero ahora he de cumplir mi destino y nazco fuera de ti, para que en mí veas aquello que aún estando viviendo en ti, no te ha sido revelado. Juntos hemos andado el camino, y cuando en nuestro sendero aparecieron el Carnero, el León y el Centauro Arquero, juntos igualmente nos consagramos en la llama purificadora del Fuego, como fiel aspirante de los secretos del Gran Arcano. Igualmente juntos, penetramos en el astral sueño, y en esa odisea fuiste descubriendo tu identidad y forjándote como tu único dueño. Desde entonces he aguardado este momento, y ahora ha llegado la hora en la que de nuevo unifiquemos nuestros senderos. Cuanto veas en mí, forma parte de ti, y cuanto tú eres, yo soy.
  • ¿Acaso tu Padre es Mentor, Rey de la Ciudad Sagrada? -le interrogó muy confuso Psique-.
  • Cuanto de mi nace, en mi encuentra su plenitud. Una vez nacimos del mismo Padre y juntos crecimos en su amor. Ahora que el Sol se esconde y tu sombra se refleja en tu sendero, dices que no me conoces. Pues hay algo que debes saber hermano mío. No podrás culminar tu ruta si me abandonas en este encuentro. Juntos debemos forjar la alianza que nos mantenga unidos en la Suprema Eternidad del Tiempo.
  • Y, ¿qué debo hacer Hermano?, ¿qué debo aprender, que aún no encuentre en mi alforja? -preguntó Psique ganado por la magia de aquel hecho-.
  • Dirige tus pasos hacia el Oeste, y allí la Justicia contestará a tus preguntas -le contestó su fiel compañero-.
  •  La Justicia, ¿y cómo sabré que la he encontrado?.
  • No te preocupes, pues cuando la encuentres, por ella seremos invitados. Nadie puede cruzar las Tierras de Binah, sin antes ser sentenciado.
  • No te entiendo, ¿qué quiere decir sentenciado?
  • Ya lo sabrás, cuando en la Balanza te hayas postrado.
  • Está bien, sé tú el guía y yo seguiré tus pasos.
Y de este modo, Psique en compañía de una parte desconocida de sí mismo partió hacia el encuentro de la Justicia y de su misteriosa Balanza.

Acababa de bordear una ladera, cuando de repente alguien le ordenó parar sus pasos. Tuvo que levantar Psique su rostro para descubrir al Ser que había dado aquella sentencia. Se sintió intimidado ante la grandeza de aquella figura que erguida era mucho más grande que él. Con un rostro parecido al suyo, cosa que le tranquilizó, aquel ser sostenía en su mano diestra una resplandeciente espada, mientras que en su mano izquierda se descubría una balanza dorada.

Una vez más, aquel Ser tuvo que repetir su sentencia al ver que Psique no había obedecido su orden.
  • Detente extranjero. Nadie puede cruzar las Tierras de Binah sin que antes haya sido juzgado por la Balanza Sagrada. Si tu intención es seguir este sendero, debes pagar tu tributo.
  • Y, ¿cuál es ese tributo? -preguntó Psique muy interesado-.
  • Debes hacer que esta Balanza alcance su punto fiel cuando tu sombra y tú mismo seáis juzgados - expresó la Justicia, fríamente-.
  • Pues, ¿qué esperamos?. Nada hay que lo impida. Pero antes debo pediros algo. Necesito conocer cuál es vuestra Sentencia. Comprender por qué he de ser juzgado.
  • No estás en condiciones de exigir, puesto que de nada te valdrá conocer mi Sentencia si antes no consigues equilibrar la Balanza cuando seas probado, así que decide.
  • Pero no has contestado a mi pregunta. ¿Por qué he de ser juzgado? He viajado mucho y de todos los seres que he conocido, jamás ninguno de ellos me han pedido nada a cambio. Todo lo contrario, el Carnero me dio un Propósito de Vida. El León, un deseo por vivir. El Centauro me abrazó con su optimismo. El Cangrejo, me alimentó con su Elemento, incluso el Escorpión que quiso darme muerte, al final me rejuveneció, y de los Peces podría hablarte horas y horas sin desfallecer. Sin embargo, tú sin conocerme, impides mis pasos. ¿Por qué?. Debo comprender -le dijo profundamente emocionado, Psique-.
  • Te diré por qué, ya que lo quieres saber. Un día, un viajero llegó hasta estas tierras y su alforja estaban repletas. Se sentía muy complacido, pues la riqueza le sonreía. Cierto día sintió la necesidad de seguir su camino y situarse más allá de esta región, allá donde la tierra florece y da frutos. Y así lo hizo. Cuando hasta ella llegó, abrió su alforja y de ella sacó sus Sentencias, y continuó sacándolas, y así hasta que todas ellas casi le ahogaban por ser tantas. Cuando aquel viajero se dispuso a ordenar su vida, comprobó con desespero que cuanto hacía nada le salía derecho, y lleno de ira culpó de su desdicha a cuantos habitaban aquel reino, sin darse cuenta, que él era la causa de su ruina; él era su único dueño. Desde entonces, todos los que llegan a estas tierras de Orden, deben enfrentarse así mismos y viendo a su sombra en la Balanza cara a cara, podrán conocer lo que en su alforja llevan consigo.
  • Justa veo tu Sentencia -le expresó cariñosamente Psique-, y a ella me someto libremente.
Y diciendo esto, el valeroso joven fue a ocupar el lugar que le correspondía. En el otro platillo, su sombra hizo lo mismo. La Justicia, que jamás había sido testigo de tanto equilibrio, exclamó profundamente satisfecha:
  • Podéis seguir vuestro camino amigos, pues siendo dos en uno, habéis sido juzgados como uno mismo. Tan sólo la armonía es posible cuando el amor es compartido. Llevaos ese mensaje y con ello mi Sentencia, y que la dicha os acompañe hasta el final de vuestro destino.
  • Gracias os debo por vuestra lealtad, fiel Justicia. Ahora sé que no desfalleceré en mi empresa, pues de nuevo he encontrado algo que un día perdí. ¡Qué esta alianza se forje en beneficio de mi designio!.
Así fue como una vez más, Psique consiguió reunir la Sentencia Sagrada. Se podía apreciar cómo su alforja era ya muy diferente de la que un día partiera.

Casi le costaba recordar con nitidez, sin embargo, ya no sentía nostalgia de su pasado pues creía conocer cuál era su destino. Había dejado atrás a ese ser inocente que un día se embarcó en la más difícil de las empresas, desvelar el Gran Arcano. Poco a poco ha ido descubriendo cada uno de los poderes ocultos que la vida custodia con especial celo y que tan sólo son desvelados a los que, como Psique, son fieles buscadores de la Verdad.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 41

LECCIÓN 41

Dios va conmigo dondequiera que yo voy.

1. Con el tiempo, la idea de hoy desvanecerá por completo la sensación de soledad y abandono que experimentan todos los que se consideran separados. 2La depresión es una consecuencia inevitable de la separación, 3como también lo son la ansiedad, las preocupaciones, una profunda sensación de desamparo, la infelicidad, el sufrimiento y el intenso miedo a perder.

2. Los que se consideran separados han inventado muchos "remedios" para lo que, según ellos, son "los males del mundo": 2Pero la única cosa que no han hecho es cuestionar la realidad del problema. 3Los efectos de éste, no obstante, no se pueden sanar porque el problema no es real. 4La idea de hoy tiene el poder de acabar con todo este desatino para siempre. 5Pues eso es lo que es, un desatino, por muy serias y trágicas que parezcan ser sus manifestaciones.

3. En lo profundo de tu interior yace todo lo que es perfecto, presto a irradiar a través de ti sobre el mundo. 2Ello sanará todo pesar y dolor, todo temor y toda sensación de pérdida porque curará a la mente que pensaba que todas esas cosas eran reales y que sufría debido a la lealtad que les tenía.

4. Jamás se te puede privar de tu perfecta santidad porque su Fuente va contigo dondequiera que tú vas. 2Jamás puedes sufrir porque la Fuente de toda dicha va contigo dondequiera que tú vas. 3Jamás puedes estar solo porque la Fuente de toda vida va contigo dondequiera que tú vas. 4Nada puede destruir tu paz mental porque Dios va contigo dondequiera que tú vas.

5. Comprendemos que no creas nada de esto. 2¿Cómo ibas a creerlo cuando la verdad se halla oculta en lo profundo de tu interior, bajo una pesada nube de pensamientos dementes, densos y turbios que representan, no obstante, todo lo que ves? 3Hoy intentaremos por primera vez atravesar esa oscura y pesada nube y llegar a la luz que se encuentra más allá.

6. Hoy tendremos una sola sesión de práctica larga. 2Por la mañana, a ser posible tan pronto como te levantes, siéntate en silencio de tres a cinco minutos con los ojos cerrados. 3Al comienzo de la sesión de práctica repite la idea de hoy muy lentamente. 4No trates de pensar en nada en particular. 5Trata, en cambio, de experimentar la sensación de que estás sumergiéndote en tu interior, más allá de todos los pensamientos vanos del mundo. 6Trata de llegar hasta lo más profundo de tu mente, man­teniéndola despejada de cualquier pensamiento que pudiese distraerte.

7. De vez en cuando puedes repetir la idea de hoy si observas que eso te ayuda. 2Pero sobre todo, trata de sumergirte tan profundamente como puedas en tu interior, lejos del mundo y de todos sus pensamientos disparatados. 3Estás tratando de llegar más allá de todo ello. 4Estás tratando de dejar atrás las apariencias y de aproximarte a la realidad.

8. Es perfectamente posible llegar a Dios. 2De hecho, es muy fácil, ya que es la cosa más natural del mundo. 3Podría decirse incluso que es lo único que es natural en el mundo. 4El camino quedará despejado, si realmente crees que ello es posible. 5Este ejercicio puede producir resultados asombrosos incluso la primera vez que se intenta, y tarde o temprano acaba por tener éxito. 6A medida que avancemos ofreceremos más detalles acerca de este tipo de práctica. 7No obstante, nunca fracasa del todo, y es posible tener éxito inmediatamente.

9. Usa la idea frecuentemente a lo largo del día, repitiéndola muy despacio, preferiblemente con los ojos cerrados. 2Piensa en lo que estás diciendo, en el significado de las palabras. 3Concéntrate en la santidad que esas palabras te atribuyen, en la compañía indefectible de la que gozas, en la completa protección que te rodea.

10. Puedes ciertamente permitirte el lujo de reírte de los pensamientos de miedo, recordando que Dios va contigo dondequiera que tú vas.


¿Qué me enseña esta lección?


Esta expresión encierra en sí misma la confirmación del reconocimiento de nuestra verdadera identidad. Se trata de ser conscientes de que Somos Hijos de Dios, y de sentir que lo Somos, al tener la certeza de que nuestro Padre nos acompaña allí donde vayamos. No puede ser de otra manera, pues El Creador y lo Creado forman una misma Unidad en Esencia. Es en Dios, donde tenemos nuestro Ser.

Cuando afirmamos que "Dios nos acompaña", estamos compartiendo, extendiendo, la máxima verdad de la que somos portadores. Por lo tanto, cuando lo que expresamos, proyectamos y creamos, lleva el sello de la Unidad, lo que realmente estamos haciendo, es una extensión del Dios que Somos en formación.

Cuando, permanecemos dormidos, inconscientes de esta realidad, cuando permanecemos en conciencia de ego, nos sentimos separados de esa Verdad y damos poder a la ilusión que percibimos por los sentidos físicos. En este estado somos prisioneros de nuestras acciones y reacciones, de la causa y el efecto, nos identificamos con el dolor, el sufrimiento, la culpa y el miedo, la enfermedad y la muerte.

Esta expresión representa el primer paso hacia la verdadera Liberación.

No he podido evitar sorprenderme al leer nuevamente esta Lección, pues resume de manera maravillosa la idea que compartía con vosotros en la reflexión de la Lección de ayer. Tener la certeza de que somos parte de Dios, con lo cual estamos permanentemente en su Presencia, es sin duda, una revelación maravillosa que nos llena de gozo y alegría. Como el "hijo pródigo", nuestro Padre siempre ha permanecido aguardando nuestro retorno, pues para Él, en verdad, nunca nos habíamos ido, aunque nosotros tuviésemos la percepción de haberlo hecho. 

La respuesta de Nuestro Padre, respetando nuestro libre albedrío,  ha sido siempre confiar en nuestro regreso. Consciente de nuestra decisión, de ese pensamiento pasajero que nos mantiene atados al error de la separación, nuestro Padre, no tan sólo ha tenido plena confianza en su Hijo, sino que además, puso a su disposición al Espíritu Santo, el mediador entre la comunicación superior y la inferior, y el que mantiene abierto para la revelación el canal directo de Dios hacia su Hijo.

Al igual que le ocurrió a ese "hijo pródigo", que dilapidó toda su herencia viviendo como un libertino, nuestro transitar por el mundo físico, nos ha llevado a prestar atención a un mundo ilusorio y temporal, en el cual hemos olvidado nuestra verdadera identidad. 
Ese mundo no puede ofrecernos lo que no tiene, es decir, no puede ofrecernos los alimentos que satisfacen el apetito del alma: amor, inocencia, impecabilidad, gratitud, abundancia, misericordia, justicia, paz, alegría, felicidad...

Si profundizamos en el mensaje de la parábola del "hijo pródigo", descubriremos un gesto en el protagonista que es imprescindible para que se produzca el despertar de la conciencia que ha de llevarnos a iniciar el viaje de vuelta hasta nuestro Padre. Me estoy refiriendo a las siguientes palabras: 

"Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros".

Son las palabras que nos harán despertar. Se trata de palabras de arrepentimiento, aunque exenta de culpabilidad. Debemos entenderlas, como una toma de consciencia de que habíamos agotado el canal de aprendizaje elegido, el cual nos ha llevado a entender, que siempre hemos sido un humilde jornalero de nuestro Padre. Junto a Él, jamás nos faltará el alimento, pues su Esencia, el Amor, es el verdadero y eterno alimento.


Ejemplo-Guía: ¿Dónde se encuentra la felicidad?


Desde pequeños, nos enseñan que debemos responder a los estímulos externos. Ante el llanto propio de un bebé hambriento, la madre sacia su apetito dándole de mamar y con ello, el llanto se traduce en placidez. ¿Qué ha aprendido el bebé? 

Vamos creciendo en este entorno, ciertamente, condicionado, pues si bien, una madre no deja de amamantar a su hijo cuando éste requiere alimentarse, si puede elegir entre satisfacer o no, las demandas que su hijo le demandará, siguiendo el patrón de aprendizaje adquirido. De este modo, los adultos responderemos con agrado o desagrado a dichas peticiones. Puede ser un simple gesto, una mueca desaprobatoria, unas palabras de reproches o una acción de castigo, que en ocasiones alcanza niveles no justificados.

Todos hemos cursado en esa universidad de la vida. Aprendemos a sonreír cuando queremos agradar y aprendemos a ser indiferentes cuando queremos hacer ver a los demás que no nos interesa lo que nos proponen. También aprendemos a llorar, cuando nos sentimos frustrados y no conseguimos ver realizados nuestros deseos.

El mensaje profundo que debemos sacar de todas estas cuestiones es que aprendemos a buscar fuera aquello que deseamos. Tendríamos que remontarnos al origen del primer deseo, el cual se convierte en la causa original que propició la visión del mundo que percibimos. Ese pensamiento-deseo fue la individualidad, el cual nos llevó a la creencia en la separación. 

El mundo de la separación, el mundo material, nos ofrece cosas temporales, pues está sujeto a las leyes del espacio-tiempo. Se trata de un mundo proyectado, inventado, y la identificación con él, nos ha llevado a adoptar un envoltorio físico, el cuerpo, al cual le hemos dotado con la credibilidad de nuestra única realidad.

Es necesario que comprendamos que la eterna felicidad, no podemos confundirla con los momentos pasajeros de placer que nos facilita el mundo físico. ¿Conoces algún placer que sea permanente? Seguro que te habrás dado cuenta, de que el ser humano cuando desea intensamente algo, cuando lo consigue, al poco tiempo deja de interesarse por él. Es más, en muchas ocasiones, cuando se sacia de ello, lo llega a aborrecer. ¿Cómo es posible que deseemos algo con tanta intensidad y al poco tiempo lo estemos desechando? 

Tal vez, te encuentres entre los que has dilapidado tu herencia. Entre tus alforjas de viaje, tan solo te acompaña el recuerdo de lo vivido y de esos recuerdos se desprende un aroma que nos sabe a sabiduría. Tus pies se sienten cansados de tanto caminar y tu alma añora el encuentro con la paz que no has logrado encontrar en ninguno de los paisajes por los que has pasado. Pero no creas, que te encuentras perdido, jamás lo has estado. Si escudriñas tu mente, tal vez te sorprenda descubrir que el tiempo tiene una dimensión diferente. Tienes la impresión de que en unos minutos eres capaz de colapsar toda una vida. Esa vida se presenta ante tu visión extractada permitiéndote ver con nitidez que esa travesía ha tocado a su fin y que ahora, una nueva visión te permite percibir la magnitud eterna del presente. Y ese presente es toda tu existencia, no tan solo la pasada, sino la existencia potencial que asumes con plena consciencia de Ser.

Ya no sentirás la necesidad de viajar. Tu último viaje te ha llevado a tu único destino posible, tu interior. En ese encuentro, te fundes en un amoroso abrazo con tu Padre, el cual, presto, pedirá a sus sirvientes: 

"Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado" 

¿Acaso imaginas una felicidad más grande?

Reflexión: Si Dios va conmigo, dondequiera que voy, ¿por qué siento infelicidad?

jueves, 9 de febrero de 2017

Los Viajes de Psique (6)

Sumergido en aquellas reflexiones, Psique siguió caminando sin rumbo fijo pero sin perder la senda de aquel río que le había dado la oportunidad de reunir la quinta Sentencia. Repasó el contenido de su alforja, que cada vez contenía más valores, y pudo recordar al Carnero, al León, al Arquero, al Cangrejo y por último, al Escorpión, y se sintió alegre pues vio que su viaje estaba resultando provechoso. Sintió simpatía y no pudo evitar recordar a Cáncer. Sintió el ardor de alcanzar su meta de perfección, y la imagen del Escorpión tomó forma en su interior. Recordó la osadía de Aries, y el Carnero le dio fuerzas para marcar de nuevo el rumbo. Sintió orgullo ante la generosidad de su amigo Leo, y entonces el León le hablaba desde su corazón, y por último, se sentía alegre y optimista, y aquella sensación le llevó el recuerdo de Sagitario, el audaz Arquero.

Poco a poco fue descubriendo que el paisaje iba tornándose más y más árido y el viento soplaba con más intensidad. Igualmente, se percató de que el aroma peculiar de la vegetación del bosque se había transformado en una fragancia muy especial y aquello fue ganando de nuevo su interés, lo que le llevó a acelerar sus pasos tranquilos y meditativos.
Mereció la pena -y así lo pensó Psique-, pues al alcanzar la llanura, sus ojos fueron testigos de una escena de mágica belleza. El cauce de aquel río se fundía en un inmenso horizonte de agua que se extendía mucho más allá de donde podía alcanzar con su mirada.

Quedó como hipnotizado por aquel paisaje desconocido. Aquel valle azul se le antojaba la eterna dimensión del cielo, y corrió a su encuentro sintiendo que había llegado a su patria, a su hogar.
En aquella carrera, sus pies se hundían en la moldeable arena, y se extrañó al descubrir que a su paso iba dejando su propia huella. Quedó pensativo, pero el rumor de las olas del mar ganó su atención atrayéndole hasta su propia orilla. Allí Psique quedó sumergido en un profundo sopor. Algo extraño le sucedía. Aquel ir y venir de las aguas le mantenía atrapado en profundas sensaciones que no acababa de comprender, y motivado por una imperiosa necesidad interna, gritó con todas sus fuerzas:
  • iPadre...!. iPadre, estoy aquí!, soy Psique, tu hijo legítimo.
Pero la fuerza de su voz se confundió pronto con el batir de las olas, que pacientemente iban acariciando las arenosas tierras que, como un suave manto, se extendían junto al mar.
Psique no desfalleció y de nuevo buscó la ayuda de su Padre.
  • Padre, dime, ¿por qué mis pies dejan huella en esta extraña tierra? -y pronunciando estas emotivas palabras, Psique fue una vez más protagonista de algo especial y singular-.
De sus ojos, y quemándole el rostro a su paso, emanaron dos gruesas gotas de agua, llegando a ganar las comisuras de sus labios. Un misterioso escalofrío recorrió todo su ser. Acababa de descubrir que el sabor de aquellas lágrimas le hablaba de la brisa extraña de aquellas tierras que tanto misterio envolvían.
Psique, profundamente sorprendido, acercó su mano diestra hacia el rostro con la intención de secar aquellas gruesas gotas que enturbiaban su visión. Pensó que aquello era maravilloso. El mismo poseía el don de aquella oculta tierra. Su ser poseía agua. Qué extraño era todo aquello, y sin poder evitarlo, de nuevo sus ojos se cubrieron de aquella sensación, que para Psique se le antojó mágica. Y así quedó durante horas, hasta que un nuevo hecho vino a alterar las emociones que acababa de experimentar.
Con la mirada fija en el ir y venir de las aguas del mar, Psique observó cómo algo desconocido se deslizaba y daba graciosas piruetas salvando los torbellinos que formaban las olas. Admirado por aquel espectáculo, Psique recordó que aún le quedaba por reunir la Sentencia de los Peces. Pero pudo más su curiosidad y guiado por ella, se acercó hasta la orilla con la intención de llamar la atención de aquellos juguetones seres. Y así lo hizo:
  • ¿Podéis oírme extraños seres? .Quisiera compartir vuestro juego -exclamó en voz alta, Psique-.
Los dos Peces que no dejaban de zambullirse en el agua, para volver de nuevo a la superficie, apenas si le prestaron atención, al menos así se lo pareció a Psique, el cual, un tanto contrariado volvió a elevar de nuevo la voz, pues pensó que tal vez no le habían oído.
  • ¡Eh, estoy aquí!, soy Psique, hijo legítimo de Mentor, Rey de la Ciudad Sagrada. Ya sabéis quien soy. Decidme, pues, ¿quién sois vosotros? -y viendo que no cesaban de dar saltos y más saltos, les dijo-. Pero queréis dejar de jugar por unos momentos y atenderme. Os los suplico...
Entonces, aprovechando uno de los breves instantes en que los Peces se encontraban en la superficie, uno de ellos le contestó:
  • Lo sentimos mucho, pero no podemos permanecer fuera del agua, pues pereceríamos rápidamente.
Apenas tuvo tiempo para añadir nada más, pues de nuevo tuvieron que sumergirse en el agua, pues de lo contrario se asfixiarían y morirían.
Psique no comprendía lo que sucedía. Hasta entonces sus amigos podían hablarle sin la necesidad de estar ahora fuera, ahora dentro. Sin duda aquello suponía un nuevo reto, y estaba dispuesto a averiguar qué estaba pasando. Y con esta intención, y sin pensárselo dos veces, penetró en las profundidades de las aguas del mar.
Nuestro joven amigo quedó maravillado, pues jamás había esperado que las oscuras y penetrantes aguas del mar guardasen tanta belleza en su interior. Pero de repente algo vino a interrumpir aquella bella experiencia. Desde su pecho sintió que su corazón comenzó a latir descompasadamente, tratando de indicarle que estaba poniendo en peligro los atributos que custodiaba en su alforja, la vida.
Como guiado por una voz sobrenatural, Psique sintió la necesidad de salir a la superficie, pues sus ojos estaban enturbiados y apenas si podía mantener su lucidez. En un supremo esfuerzo consiguió salir hacia el exterior, y cuando así lo hizo de nuevo se sintió con vida, aunque profundamente afectado, pues no comprendía lo que le había pasado.
  • Aún es pronto, osado joven, para que puedas dominar nuestro elemento. Tan sólo aquellos que han logrado reunir las tres Sentencias de las tierras acuosas de Hochmah pueden descubrir por sí mismo los ocultos secretos que custodian celosamente las profundidades del mar.
Aquellas palabras provenían de los Peces, que en esta ocasión parecían flotar sin peligro en la superficie del agua.
  • Te llamas Psique según nos has dicho, pero dinos, ¿qué te ha traído hasta estas tierras de soledad? -le preguntó uno de los Peces-.
  • Vengo desde la Ciudad Sagrada con una misión muy importante. Busco la Sentencia de los Peces. ¿Podéis decirme dónde puedo encontrarlos? La única referencia que tengo de ellos, es que los podré reconocer por su compasión. Pero ni tan siquiera comprendo el significado de esa palabra. Como veis no me resultará fácil mi empresa. Pero tal vez podáis ustedes ayudarme. He tenido, hace poco una extraña experiencia. He creído al ver el mar, que había llegado a mi patria, y una fuerza desconocida ha hecho que de mi garganta emane una dolorosa exclamación. He llamado a mi Padre, pues algo me dice que me estoy alejando de él. Mis pies dejan marcas cuando pisan las movedizas arenas, y me pregunto, ¿qué extraño misterio se encierra en todo ello?, y sin saber cómo, de mis ojos y de un modo maravilloso fluyen como si de dos manantiales se tratase, gruesas gotas de agua que misteriosamente saben igual que las aguas de este mar.
Psique seguía y seguía hablando, y se dio cuenta de que sus amigos no podían permanecer eternamente en la superficie, sino que dependían de aquel elemento acuoso. Y aquella impresión le produjo una sensación que ya conocía. De inmediato sintió como su corazón se sentía herido y apenado, y sin querer evitarlo dejó que de sus ojos emanaran aquellas gruesas gotas que para él seguían siendo un misterio.
  • No debes llorar, ni tener compasión por nosotros -le dijo una voz que supo reconocer como la de uno de los Peces-.
  • iCompasión, dices! -exclamó el joven Psique, al tiempo que les preguntaba profundamente impresionado-. ¿Acaso yo soy compasión? Y si lo soy, ¿debo pensar que soy un pez?
  • Sí, amigo Psique. Eso que acabas de sentir es un noble sentimiento que nace puro desde la fuente del amor, desde el corazón. Ese sentimiento es Amor.
  • Bueno, Yo tengo un corazón. Leo, el León, me lo ofreció, y Amor también tengo, pues Cáncer, el Cangrejo, me ayudó a adquirir ese magnífico don. Pero dime, ¿soy Yo un Pez?
  •  No, amigo. Nosotros somos Peces, y somos culpables de que hayas despertado en ti mismo la esencia de la compasión. Esas lágrimas que emanan de tus ojos son como torrentes de vida que fluyen guiados por la fuerza del Amor. Y esas huellas que dejas a tu paso inscrita en las movedizas arenas del mar, son las que cada ser va dejando a su paso por la vida. Procura joven amigo que tus huellas no sean muy profundas, y cuando tus pasos hayan cubierto todas las travesías, sacúdete los pies para que el polvo del camino andando no ensucie tu ser.
  • Así lo haré sin duda, y en mi alforja custodiaré con celo vuestra hermosa Sentencia. Llegué hasta estas tierras perdido y un profundo sentimiento de soledad se apoderó de mí. Pero, gracias a que os he conocido, ahora continúo mi camino sabiendo que en mi interior hay un tesoro que comparto con la Suprema Inmensidad, con la Suprema Inmensidad, con la Suprema Inmensidad...
Psique acababa de abandonar la morada de los sueños, y aún podía recordar aquella frase que le abordaba una y otra vez... Suprema Inmensidad, Suprema Inmensidad. Y se preguntó extrañado qué sería la Suprema Inmensidad. Hasta ahora, cuanto conocía nada se parecía a la Suprema Inmensidad. ¿Qué le había querido decir los Peces con aquel mensaje? El mismo se sentía la Suprema Inmensidad, pero no sabía explicar por qué era así y no de otra forma, y siguió sumergido en todos aquellos interrogantes.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 40

LECCIÓN 40

Soy bendito por ser un Hijo de Dios.

1. Comenzamos hoy a afirmar algunas de las bienaventuranzas a las que tienes derecho por ser quien eres. 2Hoy no se requieren largas sesiones de práctica, sino muchas cortas y frecuentes. 3Lo ideal sería una cada diez minutos, y se te exhorta a que trates de mantener este horario y a adherirte a él siempre que puedas. 4Si te olvidas, trata de nuevo. 5Si hay largas interrupciones, trata de nuevo. 6Siempre que te acuerdes, trata de nuevo.

2. No es preciso que cierres los ojos durante los ejercicios, aunque probablemente te resultará beneficioso hacerlo. 2Mas puede que durante el día te encuentres en situaciones en las que no puedas cerrar los ojos. 3No obstante, no dejes de hacer la sesión por eso. 4Puedes practicar muy bien en cualquier circunstancia, si realmente deseas hacerlo.

3. Los ejercicios de hoy no requieren ningún esfuerzo ni mucho tiempo. 2Repite la idea de hoy y luego añade varios de los atributos que asocias con ser un Hijo de Dios, aplicándotelos a ti mismo. 3Una sesión de práctica, por ejemplo, podría consistir en lo siguiente:

4Soy bendito por ser un Hijo de Dios.
5Soy feliz y estoy en paz; soy amoroso y estoy contento.

6Otra podría ser, por ejemplo:

7Soy bendito por ser un Hijo de Dios.
8Estoy calmado y sereno; me siento seguro y confiado.

9Si sólo dispones de un momento, basta con que simplemente te digas a ti mismo que eres bendito por ser un Hijo de Dios.


¿Qué me enseña esta lección?

Mientras que sigamos identificados con los valores del ego, permaneceremos dormidos e inconscientes de nuestra verdadera Esencia. La personalidad del ego es semejante a una cebolla, cada capa se convierte en un hábito adquirido que nos mantiene atados a un modo de respuesta automática. Esos hábitos se han formado a base del aprendizaje que se adquiere en el contacto con el mundo material. Su fundamento es la división, la competitividad, el poseer, el miedo, el dolor y el sufrimiento.

Cuando damos, pensamos que perdemos; el servicio al otro, se convierte en una prueba de desgaste emocional, pues no siempre va acompañado del deseo desinteresado. El recuerdo de las heridas emocionales que nos une a los otros se convierte en un obstáculo para dar expresión al verdadero amor.
No existe libertad para dar testimonio de los altos ideales del Ser. Cada una de esas capas de la cebolla nos oprime y nos mantiene prisionero de falsos valores.

Es necesario que se produzca el despertar de la conciencia y con ello, sentirnos benditos, pues es nuestra condición, la de Ser Hijos de Dios.

Cuando buscamos en el diccionario el significado de "bendito", podemos encontrar lo siguiente: "santo, bienaventurado, dichoso, feliz, persona buena o inocente". Todas encuadran dentro de los valores espirituales del ser. Y no podría ser de otra forma, pues tal y como podemos leer en el enunciado de esta Lección, "somos benditos por ser Hijo de Dios".

Ser bendito nos eleva con respecto a la condición característica de la personalidad egoica, es decir, ser bendito, inocente, dichoso y feliz, son estados anímicos que no pertenecen al mundo del ego, el cual, confunde inocencia con debilidad; la dicha con el azar; la felicidad con el placer. 

Esta Lección es de las más sencillas y fáciles de aplicar, de las que encontraremos a lo largo del Curso. No quiero decir con ello que las demás sean difíciles, pero comparto con los estudiantes que unas nos resuenan más que otras y ello se traduce en una comprensión más cercana.

Los beneficios de aplicar esta Lección son evidentes, pues en verdad lo que tenemos que hacer en re-cordar lo que ya somos y para fortalecer ese recuerdo y evitar que se nos olvide, la práctica de la Lección nos invita a repetirla cada diez minutos. 

El día nos invita a establecer un diálogo permanente con nosotros mismos, en el cual, reforzaremos, una y otra vez, nuestra condición divina: somos un ser divino, dichosos, bienaventurados y felices. Ese diálogo debe alcanzar nuestra certeza, debe formar parte de nuestro más sincero deseo de Ser lo que nuestra mente nos está anunciando. La repitición es una buena técnica de aprendizaje en el proceso en el que nos encontramos. Nuestros hábitos actuales son el resultado de habernos dicho una y otra vez  que las cosas son como creemos que son. Ahora, es el momento de aplicar la misma técnica, aunque el verdadero valor de este proceso se encuentra en el hecho de haber elegido ver las cosas de otra manera, esto es, el haber elegido ver la verdad que somos: Seres de Luz emanados de la Fuente de nuestro Padre.

Me gustaría compartir con vosotros una reflexión, sobre una realidad que seguro compartís intelectualmente conmigo, pero que hace unos días, se me reveló en su verdadera dimensión en lo que sin duda, para mi, fue un hermoso instante santo.

Se trata, simple y llanamente, de lo siguiente: ¿Qué puede aportarnos más felicidad que tener la certeza de que somos el Hijo de Dios? 
Esta cuestión, como os adelantaba, formaba parte de mi saber intelectual, pero hasta ese día, no fui capaz de vivir, de manera íntegra, lo que realmente significa Ser el Hijo de Dios.
Cuando ello ocurre, pareces levitar del suelo, te sientes elevado por las alas del amor. Donde había rescoldos de viejos sentimientos de miedos y temor, ahora tan sólo había paz y serenidad, fruto de estar en la certeza de que no existe nada en nuestra vida que se encuentre fuera de Nuestro Padre.

Ejemplo-Guía: ¿A qué le tienes miedo? 

Con este ejemplo, nos situamos en el eje principal de todas nuestras emociones. De su fuente emanan todas los sentimientos de escasez, de culpa, de sufrimiento, de dolor y de infelicidad. Considero, que el miedo es la respuesta a nuestro desconocimiento de Dios y por ende, de nosotros mismos.
El miedo es el aliado del ego, en el sentido, de que es su fabricación. Su origen debemos buscarlo en el acto de libre elección, llevado a cabo por el Hijo de Dios, de ver un mundo diferente al de Su Creador. La mente proyectó ese deseo de individualización que le permitió adquirir una nueva vía de comunicación con la "realidad". Sustituyo la comunicación directa, por la percepción. La unidad pasó a convertirse en multiplicidad. 

Desde ese instante, la Consciencia, se cubrió con el espeso manto de la conciencia. 

En el mundo inventado por el Hijo de Dios y donde el ego, anda a sus anchas,  la moneda de cambio es el miedo y esto será así, hasta que el soñador tome consciencia de que es el único fabricador de sueños. Esto le permitirá elegir fabricar sueños felices, donde el miedo ya no le atemorizará con absurdas pesadillas. Esto que decimos, ya lo hemos estudiado en anteriores Lecciones, es decir, estamos en condiciones de re-cordar que somos nosotros los que, con nuestra mente (causa) damos vida a nuestras experiencias (efectos).

Responder, con honestidad, a la pregunta del ejemplo guía, nos ayudará a tomar consciencia de nuestra autoría en la fabricación de nuestros sueños. No importa, la dimensión de nuestros miedos. No importa que nos de miedo un insecto en particular o nos de miedo el cáncer. El motivo con el que identifiquemos nuestro miedo o miedos es lo de menos, pues todos tienen una misma causa. Ya lo hemos dicho anteriormente. El miedo nos impide conocer quiénes somos en realidad. Nos impide ver nuestra divinidad, llevándonos a identificarnos con las limitaciones del cuerpo físico.

Existen muchos estudios que tratan sobre los miedos y muchos de ellos coinciden en que el miedo más básico y arraigado en nuestro inconsciente individual y colectivo, es el miedo a la muerte. Creo que la razón de que esto sea así, responde, a que el ego no podría reconocer que la muerte es una ilusión, ya que ello supondría que el propio ego es una ilusión.

Os dejo un enlace, en el que podréis encontrar un artículo que publiqué en uno de mis blogs y que trata sobre el origen del miedo:

http://nuevosarquetipos.blogspot.com.es/2012/02/la-muerte-un-camino-hacia-la-vida.html

Reflexión: ¿Qué puede aportarnos más felicidad que tener la certeza de que somos el Hijo de Dios?