sábado, 4 de febrero de 2017

Los Viajes de Psique

Cuando comencé a escribir esta narración, tan sólo un objetivo me guiaba, ser capar de trasladar, de un modo simbólico, imaginativo y creativo, el Lenguaje Iniciático de los Signos del Zodíaco, de tal manera, que pudiera conquistar el corazón y la mente de los pequeños, y no tan pequeños, claro.

En forma de cuento, ese marco propicio para que la creatividad se pronuncie, he pretendido dar vida a un personaje cuya misión no será otra que adquirir la capacidad creadora para la cual está llamado el Espíritu Viviente. 

Psique, representante del Alma Humana, deberá adentrarse en una aventura en la cual irá perdiendo su inocencia primigenia, para al final, convertirse en un ser poderoso y humilde.

En cuatro capítulos se recoge el recorrido de Psique, el protagonista, por las diferentes Moradas, donde, ineludiblemente, se irá encontrando con cada uno de los actores cósmicos que forman la rueda zodiacal.

Se trata de una narrativa que inicia al lector en el conocimiento básico de los arquetipos celestes. Desde aquí te invito a caminar junto a Psique y conquistar, etapa tras etapa, el mágico conocimiento que nos aporta el ancestral saber de la astrología.



Capítulo I "Las Tierras de Fuego de Kether"

Allá, en la Gran Ciudad Sagrada y contorneando los confines del Universo mora, en armonía con el latir cósmico, un poderoso y magno Ser, que junto a los Siete Espíritus ante el Trono, gobierna en Justicia aquel vasto Reino.

La Gran Ciudad es en verdad una ofrenda de los Dioses, pues es tanta la belleza y grandeza de sus tierras, que ni los sueños más atrevidos e inspirados pueden comparársele.

En esa felicidad contagiosa crece con igual hermosura y plenitud el joven y apuesto Psique, el heredero legítimo del sabio Mentor. Por las venas del joven Príncipe corre la sangre noble y pura del Magno Rey. Por este motivo, los Siete Espíritus ante el Trono, redactaban en aquella mañana la gran Herencia Real, en la que se disponía por Voluntad Superior, que Psique, hijo primogénito de Mentor, sería reconocido como legítimo heredero del Trono, pero no sin antes... bueno, tal vez prefieras ver por ti mismo lo que sucede en la Sala de los Tribunos, donde el destino de las nuevas Eras se está fraguando...
  • Amado Rey: Hemos recibido noticias de Saturno, embajador de las tierras sagradas de Binah. Mercurio su fiel servidor, nos ha dejado este mensaje que, como sabéis, ha sido forjado por la Fragua del Tiempo.
El más anciano de los Siete Espíritus ante el Trono ocupó la atención de Mentor, el cual se mostró muy interesado por el contenido de aquel enviado.
  • Continuad, os lo ruego -expresó, ligeramente entusiasmado el Rey-.
  • Poned atención, pues esta es la Voz de Binah:
    ¡Mentor, que la dicha te acompañe! He abierto el Gran Manuscrito, donde el sello de la alianza fija el destino de los seres. Ha llegado la hora en que Psique, tu hijo y heredero, afronte la Suprema Prueba que ha de consagrarle como el nuevo Rey de la Ciudad Sagrada. Como bien conoces, esta Iniciación consiste en reunir las Doce Sentencias Ocultas y, para ello, deberá abandonar su original morada y viajar hasta encontrar las Puertas Misteriosas de lo Esencial. Allí será donde el destino lo aguarda.Sabio Mentor, quedad en Paz.
Así terminaba aquel mensaje, que sin duda quedó bien archivado por Mentor, el cual, al tiempo que daba las gracias a sus fieles consejeros, requería la presencia de su amado hijo.
  • Gracias fieles Consejeros. Os estoy muy agradecido, pero ahora retiraos y os lo ruego, comunicad a Psique que le aguardo en mis aposentos.
No tardaría en cumplirse aquel deseo, y veloz como el viento, Psique buscó un tanto inquieto a su Padre y Rey, pues intuía que algo importante estaba ocurriendo.
  • ¿Me habéis llamado, padre? -saludó Psique con su habitual inocencia-.
  • Sí, querido hijo, así ha sido. Pero ven, acércate y toma asiento a mi lado, pues debo comunicarte algo muy importante y quisiera por ello, que estés muy atento.
  • ¿De qué se trata amado padre? -Interrogó el Joven un tanto impresionado-.
  • Al llevar mi sangre en tus venas, y al haber sido creado de mi misma esencia, llevas inscrito en todo tu ser mis poderes, pero aún no puedes hacer uso de ellos debido a que no tienes la llave que te permitirá conseguirlo. Esa llave se encuentra en poder del Gran Arcano Mayor, cuyo misterio, al serte revelado, te permitirá conocerte a tí mismo. No lo olvides. Para poder heredar el Trono de la Ciudad Sagrada, es preciso que antes consigas el Saber Oculto del Gran Arcano. Ve ahora, hijo, no pierdas más tiempo y, mientras tanto, Yo velaré tus pasos, aunque no podré ayudarte en la conquista de tu propio autoconocimiento, pues ese Sendero tu mismo debes ganarlo.
  • Pero padre, antes de mi marcha decidme, ¿hacia dónde he de orientar mis pasos?.
Las palabras del sabio Mentor habían despertado el espíritu intrépido del joven Psique, el cual, guiado por la asombrosa aventura que le aguardaba, buscó en su amado padre, un último consejo.
  • Cuatro largos viajes deberás afrontar. Debes dirigirte hacia las tierras de Fuego de Kether. Allí deberás reunir las tres Sentencias del Espíritu Viviente. Busca al Carnero, la León y al Centauro Arquero. Al primero lo reconocerás por su osadía, al segundo, por su lealtad y nobleza, y al tercero por su sabiduría y justicia. Cuando hayas culminado esa primera etapa, dirígete entonces a la morada de Hochmah, y no olvides que en ella habrás de saciar tu propia sed, pues deberás reunir las tres Sentencias del Alma. Busca sin demora al Cangrejo, al Escorpión y los Peces, y cuando los hayas encontrado, los reconocerás gracias a la devoción y emotividad del primero, a la combatividad y determinación del segundo y a la compasión del tercero. No desfallezcas y sigue tu búsqueda. Cuando llegues a este peldaño habrás cubierto la mitad del recorrido. Después dirige tu mirada hacia la luminosidad etérea del Reino de Binah. Allí te aguardan las tres Sentencias del pensamiento. Deberás armarte de paciencia. Estudia, estudia y medita, hasta que encuentres el punto fiel de la Balanza anunciadora del equilibrio y la armonía, hasta que descubras al Aguador, que derramando sus Aguas Creadoras fecunda la vida con el soplo del Amor Universal. y hasta que, por último encuentres a los Gemelos, que gracias a su dualidad dispersan la Verdad del Cielo y de la Tierra.
    Pero tu empresa no alcanzará su final hasta que no hayas reunido las tres Sentencias del Cuerpo Viviente. Las tierras de Hesed te aguardan y en ellas hallarás tu recompensa. No te embriagues con el licor de la dicha pasajera, cuando tus pies se fundan con esas tierras, y sigue buscando hasta que encuentres a la Cabra Montesa, al Toro Sagrado y por último a la Virgen de las Cosechas.
    Largo es tu recorrido, hijo, pero has de saber que en tus venas arde la sangre de las Altas Esferas. Busca y sé sabio, pues tu Gran Iniciación te espera.
El joven Psique quedó enmudecido y profundamente intrigado. Jamás su padre le había hablado anteriormente de que en su sendero le aguardaran aquellas extrañas experiencias. Si lo hubiese sabido se habría preparado -pensó el recién aspirante-. 

Sin poder alejar de sus pensamientos las palabras -algunas tan misteriosas-, que su padre le había dirigido, Psique se inquietaba con la preocupación de no saber qué hacer con tantos enigmas. 

Pero, dejándose aconsejar por su único compañero -la intuición-, dirigió su mirada hacia los confines del horizonte y allí, donde las sombras perdían su poder, vio emanar una luz resplandeciente que, casi imperceptiblemente, parecía querer llamar su atención. Y así se lo pareció, pues se dijo:
  • Bien, ¿a qué esperar más? Queridos pies, llevadme hasta las Tierras ígneas de Kether, pues allí me aguarda el Carnero, el León y el Centauro Arquero.
Y tal como lo dijo, así lo hizo. Anduvo, anduvo sin desfallecer ni un momento y al final de una de tantas noches, después de la habitual visita al mundo de los sueños, Psique fue sorprendido por un fuerte alboroto. Inquietado por aquella novedad buscó con ansiedad el motivo de aquella algarabía, siendo entonces cuando descubrió a un desconocido ser, diferente, muy diferente a él.

Acercándose, le dijo:
 
  • Hola ser extraño, me llamo Psique, hijo de Mentor, el Gran sabio de la Ciudad Sagrada. Creo que me he perdido y he pensado que tal vez me pudieras ayudar. Estoy buscando al Carnero, al León y al Centauro Arquero. ¿Acaso sabrías decirme dónde puedo encontrarlos?.
Aquel desconocido ser mostró su perplejidad pues él era el Carnero.
  • Y, ¿cómo es el Carnero? -le replicó el desconocido a Psique-. 
  • Pues no sabría contestarte. En verdad nunca he visto a un Carnero, pero debo reconocerle por su osadía -añadió alegremente el joven-. 
  • Estás de suerte, pues Yo Soy el Carnero que buscas. Pero, dime, ¿qué deseas de mí? 
  • La dichosa fortuna me acompaña sin duda. Dime Carnero, ¿qué sentencia puedes ofrecerme? - expresó el valeroso aspirante-.
  •  ¡Sentencia, dices!, ¿acaso ves en mí algo especial? -le dijo, sin salir de su asombro-.
  •  Pues en verdad no puedo contestarte, ya que no te conozco. Tal vez si me dijeras qué es lo que haces, quizás juntos podamos descifrar tu Sentencia. 
  • Yo Soy el más importante de mis hermanos. Ninguno puede igualar mis cualidades. Soy el que guía los rebaños hacia los pastos verdes, y el que descubre nuevas tierras donde pastar. Con el brío de mi cabeza y con la bravura de mis iniciativas, soy capaz de defender a mis hijos de cualquier fiera salvaje que intente poner fin a sus vidas.
  •  Pero, dime amigo Carnero, ¿acaso no conoces el miedo? -preguntó con ansiedad, Psique-. 
  • El miedo, ¿qué es el miedo?. Dentro de mí hay una fuerza poderosa semejante a la fuerza rejuvenecedora del amanecer. Nada me ata a la tierra. Me siento libre y por ello cada mañana guío mi rebaño hacia nuevas tierras. 
  • Hermoso y difícil es tu trabajo amigo Carnero -le dijo muy entusiasmado Psique-, pero, aún tengo una duda, ¿cómo se llama el dueño de tu fuerza interna?
  • Ahora conozco mi Sentencia. Gracias a tu búsqueda he reconocido la verdad que encierra mi existencia. La fuerza que anida en mi cuerpo es la Vida - expresó el Camero muy satisfecho-.
  •  ¿La Vida? -preguntó emocionado el joven-. 
  • En efecto. Yo represento al Espíritu de la Vida, que al igual que cada amanecer fluye con vitalidad, energía e inocencia. He aquí pues mi Sentencia: ¡El Espíritu es la verdadera Vida!. 
  • Gracias, amigo Camero. Gracias por haberme permitido nacer en mi mismo.
Y de este modo, fue como Psique profundamente animado, decidió seguir sus pasos en busca de su segunda Sentencia. Pero ahora ya tenía una razón por la cual continuar su ruta. Había descubierto su propia Esencia.
...continuará

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 35

LECCIÓN 35

Mi mente es parte de la de Dios. Soy muy santo.

1. La idea de hoy no describe la manera como te ves a ti mismo ahora. 2Describe, no obstante, lo que la visión te mostrará. 3A todo aquel que cree estar en este mundo le resulta muy difícil creer esto de sí mismo. 4Sin embargo, la razón por la que cree estar en este mundo es porque no lo cree.

2. Crees que formas parte del lugar donde piensas que estás. 2Eso se debe a que te rodeas del medio ambiente que deseas. 3Y lo deseas para proteger la imagen que has forjado de ti mismo. 4La imagen también forma parte de ese medio ambiente. 5Lo que ves mientras crees estar en él, lo ves a través de los ojos de la imagen. 6Eso no es visión. 7Las imágenes no pueden ver.

3. La idea de hoy presenta una perspectiva de ti muy diferente. 2Al establecer tu Origen establece también tu Identidad, y te describe como realmente debes ser en verdad. 3La manera en que vamos a aplicar la idea de hoy es ligeramente diferente, ya que el énfasis recae hoy en el que percibe en vez de en lo que éste percibe.

4. Comienza cada una de las tres sesiones de práctica de hoy de cinco minutos cada una repitiendo la idea para tus adentros, luego cierra los ojos y escudriña tu mente en busca de los diver­sos términos descriptivos que te adjudicas a ti mismo. 2Incluye todos los atributos basados en el ego que te adscribes, sean positivos o negativos, deseables o indeseables, halagadores o denigrantes. 3Todos son igualmente irreales porque en ellos no te ves a ti mismo con los ojos de la santidad.

5. En la primera parte del período de búsqueda mental, probablemente pondrás mayor énfasis en lo que consideres son los aspectos más negativos de tu auto-percepción. 2Hacia el final del ejercicio, no obstante, es probable que lo que te venga a la mente sean los términos descriptivos más auto-engrandecedores. 3Trata de reconocer que no importa en qué dirección se inclinen las fantasías que albergas acerca de ti mismo. 4En realidad, las fantasías no se inclinan en ninguna dirección. 5Simplemente no son verdaderas.

6. Una lista adecuada para la aplicación de la idea de hoy, la cual no ha sido seleccionada conscientemente, podría ser:

2Me veo a mí mismo como alguien del que otros abusan.
3Me veo a mí mismo como alguien que está deprimido.
4Me veo a mí mismo como un fracaso.
5Me veo a mí mismo como alguien que está en peligro.
6Me veo a mí mismo como un inútil.
7Me veo a mí mismo como un vencedor.
8Me veo a mí mismo como un perdedor.
9Me veo a mí mismo como una persona caritativa.
10Me veo a mí mismo como una persona virtuosa.

7. No debes pensar acerca de estos términos de manera abstracta. 2Se te ocurrirán a medida que te vengan a la mente diversas personalidades  situaciones o acontecimientos en los que tú figuras. 3Escoge cualquier situación en particular que se te ocurra, identifica el término o términos descriptivos que consideres pertinentes a tus reacciones a esa situación, y úsalos para aplicar la idea de hoy. 4Después que hayas nombrado cada uno de ellos, añade:

5Pero mi mente es parte de la de Dios. 6Soy muy santo.

8. Durante las sesiones de práctica más largas probablemente habrá intervalos en los que no se te ocurra nada en particular. 2No te esfuerces en pensar cosas concretas para ocupar dichos intervalos, sino simplemente relájate y repite la idea de hoy lentamente hasta que se te ocurra algo. 3Si bien no debes omitir nada de lo que se te ocurra durante los ejercicios, no se debe "sacar" nada a la fuerza. 4No se debe usar ni fuerza ni discriminación.

9. Tan a menudo como sea posible en el transcurso del día, aplica la idea de hoy a cada atributo o atributos que te estés adjudicando en ese momento, añadiendo la idea en la forma indicada más arriba. 2Si no se te ocurre nada en particular, repite simplemente la idea en tu interior con los ojos cerrados.


¿Qué me enseña esta lección?

El uso que el ego hace de la mente, nos lleva a creer en pensamientos que nos aportan una determinada identidad. Podemos pensar que somos unos inútiles y con ello estamos fabricando circunstancias externas que nos darán motivos para justificar ese pensamiento, o por el contrario podemos pensar que somos genios, y en la misma medida, estaremos favoreciendo el encuentro con circunstancias que nos hagan justificar esa visión de nosotros mismos.

De cualquiera de las maneras, el ego fabrica una imagen de nosotros mismos separada de nuestra verdadera esencia. Nos interpreta como seres duales, con expresiones como el bien y el mal, la luz y las tinieblas, hombre y mujer, etc… es el fruto de la percepción recibida de la interpretación de mundo material. Sin embargo, en esencia somos una Unidad y nuestra verdadera personalidad no es el ropaje material transitorio, sino el Ser que nos permite la existencia en el plano físico.

Somos por tanto parte de la mente de Dios…, somos una extensión de esa Mente Creadora y tenemos ese poder creador en nuestra genética espiritual. El tránsito pasajero por el mundo de la forma, oscurece la conciencia de la Unidad y nos lleva a identificarnos con la dualidad.

Debemos pues, despertar la conciencia a esa evidencia y vivir con la consciencia y certeza de que somos parte de la Mente de Dios.

Ya hemos visto, gracias al estudio de las Lecciones previas, que nuestros pensamientos sin significados, nos muestran un mundo sin significado (L.11). Se trata de los pensamientos proyectados desde la mente inferior, identificada con la dualidad y con la separación. Es la mente errada. Esa mente tan sólo cree en lo que ve y lo que ve es el mundo de la percepción, el cual es ilusorio e irreal, sujeto a la temporalidad.

La enseñanza que nos aporta UCDM en esta Lección, da respuesta a la pregunta que intenta rehuir el ego, ¿qué somos? Ese temor está infundado en el miedo a tener que hacer frente a la única verdad posible: Somos el Hijo de Dios, creado de su Inefable Mente. Ante esa respuesta, el ego, no tiene argumentos para justificar su existencia y esa es la razón por la que inventa un mundo donde las imágenes que en el fabrica tengan como propósito principal aportarles argumentos que validen su identidad.

Ejemplo-Guía: "No me siento valorado en mi trabajo"

Este ejemplo es muy compartido en nuestra actual sociedad, la que estamos fabricando entre todos.

JM, un chico joven, acaba de terminar sus estudios universitarios y entre sus objetivos a corto plazo, encontramos el deseo de poner en práctica los conocimientos y habilidades adquiridas y dedicarse a ejercerlas profesionalmente. 
JM, es ambicioso y uno de sus sueños es alcanzar un estatus social alto y una posición económica que le permita encontrarse entre la élite de los jóvenes millonarios

Los estudios cursados perseguían ese objetivo. Dudó a la hora de elegir qué estudios cursar. Al final se decidió por una carrera que estuviese bien situada en el ranking de los estudios con mayor salida profesional. Renunció a los estudios que más le gustaban y en su lugar optó por la que, supuestamente, le iba a ofrecer una mayor posibilidad de trabajo.

Han pasado los meses, y JM ha recorrido el mercado laboral presentando su Curriculum Vitae, sin obtener resultados positivos a sus iniciativas. Carece de experiencia y las empresas solicitan profesionales con ella. JM, comienza a pensar que está perdiendo el tiempo. Las circunstancias no son como las había imaginado. Se siente intranquilo y un sutil sentimiento de desvalorización amenaza su estado mental.

Tal vez deba seguir formándose, se dice a sí mismo JM, y se abre a la posibilidad de realizar algún Master que le permita engrosar su Curriculum Vitae. A pesar de ello, nuestro joven, tiene dudas de que esa iniciativa, al margen de que le supondrá un desembolso económico importante, sea la correcta. 

Mientras que se debate entre un mar de dudas, a JM le ofrecen un trabajo temporal. Se trata de repartir publicidad. Nuestro joven amigo, necesita adquirir ingresos para afrontar sus proyectos y acepta el trabajo.
Mientras que se encuentra realizando sus tareas de reparto, recibe los comentarios de una transeúnte. Se trata de una abuela, que en tono cariñoso, le dice: ¡Qué lástima hijo!, si hubieses estudiado..., no te encontrarías en esta situación.

Para JM, aquellas amables y cariñosas palabras se convirtieron en un afilado puñal que le atravesó de arriba abajo. No pudo evitar sentir un desgarro interno que amenazaba con congestionar su garganta. A penas pudo balbucear unas sórdidas palabras, cuando sintió que sus ojos se empañaban por un líquido ardiente que le quemaba el rostro.
Aquellas lágrimas, dibujó su estado interno. Se sentía profundamente desilusionado, abatido y humillado. Su autoestima quedó resquebrajada y quiso salir corriendo desenfrenadamente en un intento de evadirse de las imágenes que su mente le estaba ofreciendo de sí mismo.

JM, había llegado a una conclusión. Aquel trabajo era indigno para él. No podría creer, ni aceptar, que tras todos esos años de estudios, la vida no le ofreciera nada mejor. 

Este ejemplo, es muy actual. Podría estar sacado de las vivencias de un día cualquiera. 
Nuestro protagonista, escenifica de manera magistral el guion escrito por el ego, es decir, por la personalidad identificada con el cuerpo material y que responde al mandato de la mente dividida. Si lo que veo es lo que creo y lo que creo es lo que deseo, entonces estamos apostando por un mundo que no nos ofrecerá la paz y la felicidad.

Si nuestro protagonista, identificado con la visión del ego, toma iniciativas en las que persigue objetivos inspirados por éste, "tener, poseer, atesorar", pues obteniéndolos habrá conquistado la felicidad, como el mundo donde realiza esa búsqueda es efímero y temporal, jamás conseguirá su objetivo, jamás gozará de la paz y de la felicidad.

La vida le ofrece un trabajo, que valora "indigno" para sus aspiraciones. Esa decisión está basada en su juicio de valores. Si valora, por encima de todo, el "tener" y el "poseer", en vez de utilizar dicha oportunidad para expresar sus dones y talentos, es decir, las cualidades que le son innatas y que proceden de su verdadero Ser, entonces no será feliz. La felicidad no procede del exterior, pues ese exterior tiene los días contados. La felicidad es la actitud interna con la que se vive la vida. Esa felicidad no está en manos de los demás, sino de nuestro "empoderamiento", es decir, de nuestra elección consciente, al reconocernos Hijos de Dios.

Reflexión: ¿Y si la imagen que tienes de ti, es falsa? ¿Y si realmente no eres lo que crees ser? 

viernes, 3 de febrero de 2017

Principio 21: Los milagros son expresiones naturales de perdón.

PRINCIPIO 21

Los milagros son expresiones naturales de perdón. Por medio de los milagros aceptas el perdón de Dios al extendérselo a otros.


Los términos "milagro", "perdón", "curación", "Expiación", “Salvación” son palabras distintas para describir el mismo proceso. El Curso utiliza esta variedad de expresiones para hacernos comprender, por distintas vías los senderos que han de conducirnos a ejecutar el Plan de Salvación que Dios nos ha dispuesto.

En anteriores entregas, hemos visto que el origen del pensamiento llamado ego, ha dado lugar a la ilusión de la separación, y como dicho acto ha sido erróneamente interpretado como el “pecado original” y el inicio de la búsqueda del castigo como único correctivo que vendrá a aliviar nuestra culpa.

Hoy tendremos la oportunidad de desarrollar la idea angular del Curso del Milagros, el perdón. Pongámonos manos a la obra.

¿Qué función tiene el perdón? En realidad no tiene ninguna, ni hace nada, pues es desconocido en el Cielo. Es sólo en el mundo de la ilusión donde se le necesita y donde tiene una formidable función que desempeñar.

Sinceramente, debo reconocer, que las lecciones sobre el “perdón” son mi debilidad, me fascinan.

En el apartado del Texto dedicado a los “Principios especiales de los obradores de milagros”, se nos enseña una de las principales claves sobre el perdón, al señalar que el perdón es un gesto vacío a menos que conlleve corrección, pues sin ella, lo que hace es básicamente juzgar, en vez de sanar. El perdón que procede de una orientación milagrosa tan sólo ofrece corrección. No posee elementos de juicio en absoluto.

El perdón es lo que sana la percepción de la separación. Es necesario que percibamos correctamente a nuestro hermano debido a que las mentes han elegido considerarse a sí mismas como entidades separadas. En eso radica su poder milagroso.

En el plan de perdón del Espíritu Santo, se nos revela que perdonar es pasar por alto. Ello quiere decir, que debemos mirar más allá del error, no dejando que nuestra percepción se fije en él, pues, de lo contrario, creeremos lo que nuestra percepción nos muestre. El ego tiene también un plan de perdón, pero a diferencia del que nos regala el Espíritu Santo,  su plan consiste en que primero veas el error claramente, y en que luego lo pases por alto. Mas ¿cómo íbamos a poder pasar por alto aquello a lo que hemos otor­gado realidad?
Perdonar a través del Espíritu Santo consiste simplemente en mirar más allá del error desde un princi­pio, haciendo que, de esta manera, nunca sea real. Lo que no tiene efectos no existe, y para el Espíritu Santo los efectos del error son inexistentes: Mediante la cancelación progresiva y sistemática de los efectos de todos los errores, en todas partes y con respecto a todo, el Espíritu Santo enseña que el ego no existe y lo demuestra.
Los milagros son simplemente la señal de que estamos dispuestos a seguir el plan de salvación del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo nos ense­ñará a recordar que el perdón no conlleva ninguna clase de pér­dida, sino que, por el contrario, es nuestra salvación. Y nos enseñará asimismo que perdonando completamente, es decir, reconociendo que no hay nada que necesite ser perdonado, quedamos completamente absueltos.

El Hijo de Dios no necesita ser perdonado, sino despertado. Su realidad es eternamente inmaculada. La traición que cree haber cometido sólo tuvo lugar en ilusiones, y todos sus "pecados" no son sino el producto de su propia imaginación. No necesitamos perdón, pues los que son totalmente puros jamás han pecado.

El perdón es la única función que tiene sentido en el tiempo y sólo el perdón ofrece milagros, pues deshace el error de la ilusión y de la separación. El perdón es lo que nos libera totalmente del tiempo lo que nos permite aprender que el pasado ya pasó. Lo que no se ha perdonado es una voz que llama desde un pasado que ya pasó para siempre. lo único que lo considera real es el deseo de que lo que ya pasó pueda volver a ser real y verse aquí y ahora, en lugar de lo que realmente se encuentra aquí y ahora.

Mientras que decidamos conservar las consecuencias de la culpabilidad, nuestra mente no estará sana y los que no han sanado no pueden perdonar. Nadie puede perdonar un pecado que considere real. En este sentido, no podemos confundir el perdón con la piedad, la cual trata de perdonar lo que cree que es verdad. Como bien enseña el Curso, no se puede devolver bondad por maldad, pues el perdón no establece primero que el pecado sea real para luego perdonarlo. Nadie que esté hablando en serio diría: "Hermano, me has herido. Sin embargo, puesto que de los dos yo soy el mejor, te perdono por el dolor que me has ocasionado". Perdonarle y seguir sintiendo dolor es imposi­ble, pues ambas cosas no pueden coexistir. Una niega a la otra y hace que sea falsa.

El que perdona se cura. Y en su curación radica la prueba de que hemos perdonado verdaderamente y de que no guarda traza alguna de condenación que todavía pudiese uti­lizar contra sí mismo o contra cualquier cosa viviente. El perdón no es real a menos que nos brinde curación a ambos, a nuestro her­mano y a nosotros. El sueño de curación reside en el perdón, que nos muestra que nunca hemos pecado.

El pensamiento del perdón, es ampliamente tratado en las Lecciones del Libro de Ejercicios. Me tomaré la libertad de compartir algunas de ellas, a riesgo de no mencionarlas todas, pues no se pretende en este análisis otro objetivo que señalar referencias que nos ayuden a profundizar en ellas.

LECCIÓN 46
Dios es el Amor en el que perdono.

1. Dios no perdona porque nunca ha condenado. 2primero tiene que haber condenación para que el perdón sea necesario. 3El per­dón es la mayor necesidad de este mundo, y esto se debe a que es un mundo de ilusiones. 4Aquellos que perdonan se liberan a sí mismos de las ilusiones, mientras que los que se ruegan a hacerlo se atan a ellas. 5De la misma manera en que sólo te condenas a ti mismo, de igual modo, sólo te perdonas a ti mismo.
2. Pero si bien Dios no perdona, Su Amor es, no obstante, la base del perdón. 2El miedo condena y el amor perdona. 3El perdón, pues, des-hace lo que el miedo ha producido, y lleva de nuevo a la mente a la conciencia de Dios. 4Por esta razón, al perdón puede llamársele verdaderamente salvación. 5Es el medio a través del cual desaparecen las ilusiones…


LECCIÓN 62
Perdonar es mi función por ser la luz del mundo.


1. Tu perdón es lo que lleva a este mundo de tinieblas a la luz. 2Tu perdón es lo que te permite reconocer la luz en la que ves. 3El perdón es la demostración de que tú eres la luz del mundo. 4Mediante tu perdón vuelves a recordar la verdad acerca de ti. 5En tu perdón, por lo tanto, reside tu salvación.
2. Las ilusiones que tienes acerca de ti y acerca del mundo son una y la misma. 2Por eso es por lo que todo perdón es un regalo que te haces a ti mismo. 3Tu meta es descubrir quién eres, al haber negado tu Identidad atacando a la creación y a su Creador. 4Ahora estás aprendiendo a recordar la verdad. 5Para ello, el ataque tiene que ser reemplazado por el perdón, de manera que los pensa­mientos de vida puedan reemplazar a los pensamientos de muerte.
3. Recuerda que en todo ataque apelas a tu propia debilidad, mientras que cada vez que perdonas apelas a la fortaleza de Cristo en ti. 2¿Te vas dando cuenta, pues, de lo que el perdón hará por ti? 3Eliminará de tu mente toda sensación de debilidad, de tensión y de fatiga. 4Arrasará con todo vestigio de temor, culpabilidad y dolor. 5Reinstaurará en tu conciencia la invulnerabilidad y el poder que Dios le confirió a Su Hijo…


Lección 99
La salvación es mi única función aquí.


1. La salvación y el perdón son lo mismo. 2Ambas cosas implican que algo anda mal, algo de lo cual es necesario que se nos salve y se nos perdone; algo impropio que necesita corrección; algo aparte o diferente de la Voluntad de Dios. 3Ambos términos, por lo tanto, implican algo totalmente imposible, pero que, sin embargo, ha ocurrido, dando lugar a un estado de aparente con­flicto entre lo que es y lo que nunca podría ser…

LECCIÓN 121
El perdón es la llave de la felicidad.

1. He aquí la respuesta a tu búsqueda de paz. 2He aquí lo que le dará significado a un mundo que no parece tener sentido. 3He aquí la senda que conduce a la seguridad en medio de aparentes peligros que parecen acecharte en cada recodo del camino y soca­var todas tus esperanzas de poder hallar alguna vez paz y tran­quilidad. 4Con esta idea todas tus preguntas quedan contestadas; con esta idea queda asegurado de una vez por todas el fin de la incertidumbre.
2. La mente que no perdona vive atemorizada, y no le da margen al amor para ser lo que es ni para que pueda desplegar sus alas en paz y remontarse por encima de la confusión del mundo. 2La mente que no perdona está triste, sin esperanzas de poder hallar alivio o liberarse del dolor. 3Sufre y mora en la aflicción, mero­deando en las tinieblas sin poder ver nada, convencida, no obs­tante, de que el peligro la acecha allí.
3. La mente que no perdona vive atormentada por la duda, con­fundida con respecto a sí misma, así como con respecto a todo lo que ve, atemorizada y airada. La mente que no perdona es débil y presumida, tan temerosa de seguir adelante como de quedarse donde está, de despertar como de irse a dormir. Tiene miedo tam­bién de cada sonido que oye, pero todavía más del silencio; la oscuridad la aterra, mas la proximidad de la luz la aterra todavía más. 2¿Qué puede percibir la mente que no perdona sino su pro­pia condenación? 3¿Qué puede contemplar sino la prueba de que todos sus pecados son reales?
4. La mente que no perdona no ve errores, sino pecados. 2Con­templa el mundo con ojos invidentes y da alaridos al ver sus pro­pias proyecciones alzarse para arremeter contra la miserable parodia que es su vida. 3Desea vivir, sin embargo, anhela estar muerta. 4Desea el perdón, sin embargo, ha perdido toda espe­ranza. 5Desea escapar, sin embargo, no puede ni siquiera conce­birlo, pues ve pecado por doquier.
5. La mente que no perdona vive desesperada, sin la menor espe­ranza de que el futuro pueda ofrecerle nada que no sea desespe­ración. 2Ve sus juicios con respecto al mundo, no obstante, como algo irreversible, sin darse cuenta de que se ha condenado a sí misma a esta desesperación. 3No cree que pueda cambiar, pues lo que ve da testimonio de que sus juicios son acertados. 4No pre­gunta, pues cree saber. 5No cuestiona, convencida de que tiene razón.
6. El perdón es algo que se adquiere. 2No es algo inherente a la mente, la cual no puede pecar. 3Del mismo modo en que el pecado es una idea que te enseñaste a ti mismo, así el perdón es algo que tiene que aprender, no de ti mismo, sino del Maestro que repre­senta tu otro Ser. 4A través de Él aprendes a perdonar al ser que crees haber hecho, y dejas que desaparezca. 5Así es como le devuelves tu mente en su totalidad a Aquel que es tu Ser y que jamás puede pecar.
7. Cada mente que no perdona te brinda una oportunidad más de enseñarle a la tuya cómo perdonarse a sí misma. 2Cada una de ellas está esperando a liberarse del infierno a través de ti, y se dirige a ti implorando el Cielo aquí y ahora. 3No tiene esperan­zas, pero tú te conviertes en su esperanza. 4Y al convertirte en su esperanza, te vuelves la tuya propia. 5La mente que no perdona tiene que aprender, mediante tu perdón, que se ha salvado del infierno. 6Y a medida que enseñes salvación, aprenderás lo que es. 7Sin embargo, todo cuanto enseñes y todo cuanto aprendas no procederá de ti, sino del Maestro que se te dio para que te mos­trase el camino.

LECCIÓN 122
El perdón me ofrece todo lo que deseo.

¿Qué podrías desear que el perdón no pudiese ofrecerte? 2¿Deseas paz? 3El perdón te la ofrece. 4¿Deseas ser feliz, tener una mente serena, certeza de propósito y una sensación de belleza y de ser valioso que transciende el mundo? 5¿Deseas cuidados y seguridad, y disponer siempre del calor de una protección segura? 6¿Deseas una quietud que no pueda ser perturbada, una mansedumbre eternamente invulnerable, una profunda y perma­nente sensación de bienestar, así como un descanso tan perfecto que nada jamás pueda interrumpirlo?
2. El perdón te ofrece todo eso y más. 2El perdón pone un deste­llo de luz en tus ojos al despertar, y te infunde júbilo con el que hacer frente al día. 3Acaricia tu frente mientras duermes, y reposa sobre tus párpados para que no tengas sueños de miedo o de maldad, de malicia o de ataque. 4cuando despiertas de nuevo, te ofrece otro día de felicidad y de paz. 5El perdón te ofrece todo esto y más…


LECCIÓN 192


Tengo una función que Dios quiere que desempeñe.


1. La santa Voluntad de tu Padre es que tú lo completes, y que tu Ser sea Su Hijo sagrado, por siempre puro como Él, creado del Amor y en él, preservado, extendiendo amor y creando en su Nombre, por siempre uno con Dios y con tu Ser. 2Mas ¿qué sen­tido puede tener tal función en un mundo de envidia, odio y ataque?
2. Tienes, por lo tanto, una función en el mundo de acuerdo a sus propias normas. 2Pues, ¿quién podría entender un lenguaje que está mucho más allá de lo que buenamente puede entender? 3El perdón es tu función aquí. 4No es algo que Dios haya creado, ya que es el medio por el que se puede erradicar lo que no es verdad. 5Pues, ¿qué necesidad tiene el Cielo de perdón? 6En la tierra, no obstante, tienes necesidad de los medios que te ayudan a abando­nar las ilusiones. 7La creación aguarda tu regreso simplemente para ser reconocida, no para ser íntegra.
3. Lo que la creación es no puede ni siquiera concebirse en el mundo. 2No tiene sentido aquí. 3El perdón es lo que más se le asemeja aquí en la tierra. 4Pues al haber nacido en el Cielo, carece de forma. 5Dios, sin embargo, creó a Uno con el poder de traducir a formas lo que no tiene forma en absoluto. 6Lo que Él hace es forjar sueños, pero de una clase tan similar al acto de despertar que la luz del día ya refulge en ellos, y los ojos que ya empiezan a abrirse contemplan los felices panoramas que esos sueños les ofrecen.

¿Qué es el perdón?

1. El perdón reconoce que lo que pensaste que tu hermano te había hecho en realidad nunca ocurrió. 2El perdón no perdona pecados, otorgándoles así realidad. 3Simplemente ve que no hubo pecado. 4Y desde este punto de vista todos tus pecados quedan perdonados. 5¿Qué es el pecado sino una idea falsa acerca del Hijo de Dios? 6El perdón ve simplemente la falsedad de dicha idea y, por lo tanto, la descarta. 7Lo que entonces queda libre para ocupar su lugar es la Voluntad de Dios.
2. Un pensamiento que no perdona es aquel que emite un juicio que no pone en duda a pesar de que es falso. 2La mente se ha cerrado y no puede liberarse. 3Dicho pensamiento protege la pro­yección, apretando aún más sus cadenas de manera que las dis­torsiones resulten más sutiles y turbias; menos susceptibles de ser puestas en duda y más alejadas de la razón. 4¿Qué puede interponerse entre una proyección fija y el objetivo que ésta ha elegido como su deseada meta?
3. Un pensamiento que no perdona hace muchas cosas. 2Persigue su objetivo frenéticamente, retorciendo y volcando todo aquello que cree que se interpone en su camino. 3Su propósito es distor­sionar, lo cual es también el medio por el que procura alcanzar ese propósito. 4Se dedica con furia a arrasar la realidad, sin ningún miramiento por nada que parezca contradecir su punto de vista.
4. El perdón, en cambio, es tranquilo y sosegado, y no hace nada. 2No ofende ningún aspecto de la realidad ni busca tergiversarla para que adquiera apariencias que a él le gusten. 3Simplemente observa, espera y no juzga. 4El que no perdona se ve obligado a juzgar, pues tiene que justificar el no haber perdonado. 5Pero aquel que ha de perdonarse a sí mismo debe aprender a darle la bienvenida a la verdad exactamente como ésta es.
5. No hagas nada, pues, y deja que el perdón te muestre lo que debes hacer a través de Aquel que es tu Guía, tu Salvador y Pro­tector, Quien, lleno de esperanza, está seguro de que finalmente triunfarás. 2Él ya te ha perdonado, pues ésa es la función que Dios le encomendó. 3Ahora tú debes compartir Su función y per­donar a aquel que Él ha salvado, cuya inocencia Él ve y a quien honra como el Hijo de Dios.

“El perdón es la morada de los milagros. Los ojos de Cristo se los ofrecen a todos los que Él contempla con misericordia y con amor. La percepción queda corregida ante Su vista, y aquello cuyo propósito era maldecir tiene ahora el de bendecir. Cada azucena de perdón le ofrece al mundo el silencioso milagro del amor. cada una de ellas se deposita ante la Palabra de Dios, en el altar universal al Creador y a la creación, a la luz de la perfecta pureza y de la dicha infinita”. (L-pII.13.3:5)


"Hermano, perdóname ahora. Vengo a llevarte a casa conmigo. Y según avanzamos, el mundo se une a nosotros en nuestro camino a Dios". (L-pII.342.1:3)

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 34

LECCIÓN 34

Podría ver paz en lugar de esto.

1. La idea de hoy comienza a describir las condiciones que prevalecen en la otra manera de ver. 2La paz mental es claramente una cuestión interna. 3Tiene que empezar con tus propios pensamientos, y luego extenderse hacia afuera. 4Es de tu paz mental de donde nace una percepción pacifica del mundo.

2. Para los ejercicios de hoy se requieren tres sesiones de práctica largas. 2Se aconseja que lleves a cabo una por la mañana y otra por la noche, con una tercera adicional a intercalarse entremedias en el momento que parezca más conducente a ello. 3Todas las sesiones deben hacerse con los ojos cerrados. 4Es a tu mundo interno al que deben dirigirse las aplicaciones de la idea de hoy.

3. Para cada una de estas sesiones largas se requieren alrededor de cinco minutos de búsqueda mental. 2Escudriña tu mente en busca de pensamientos de temor, situaciones que provoquen ansiedad, personas o acontecimientos "ofensivos", o cualquier otra cosa sobre la que estés abrigando pensamientos no amorosos. 3A medida que cada uno de estos pensamientos surja en tu mente, obsérvalo relajadamente, repitiendo la idea de hoy muy despacio, y luego haz lo mismo con el siguiente.

4. Si comienza a resultarte difícil pensar en temas específicos, continúa repitiendo la idea para tus adentros sin prisas y sin aplicarla a nada en particular. 2Asegúrate, no obstante, de no excluir nada específicamente.

5. Las aplicaciones cortas deben ser frecuentes, y hacerse siempre que sientas que de alguna forma tu paz mental se está viendo amenazada. 2EI propósito de esto es protegerte de la tentación a lo largo del día. 3Si se presentase alguna forma específica de tentación en tu conciencia, el ejercicio deberá hacerse de esta forma:

4Podría ver paz en esta situación en lugar de lo que ahora veo en ella.

6. Si los ataques a tu paz mental se manifiestan en forma de emociones adversas más generalizadas, tales como depresión, ansiedad o preocupación, usa la idea en su forma original. 2Si ves que necesitas aplicar la idea de hoy más de una vez para que te ayude a cambiar de parecer con respecto a alguna situación determinada  trata de dedicar varios minutos a repetirla hasta que sientas una sensación de alivio. 3Te ayudará si te dices a ti mismo lo siguiente:

4Puedo sustituir mis sentimientos de depresión, ansiedad o preocupación [o mis pensamientos acerca de esta situación, persona o acontecimiento] por paz.


¿Qué me enseña esta lección?

Una vez más, esta Lección viene a enseñarnos que la capacidad de decidir y de cómo responder a cuanto nos ocurre, es totalmente nuestra. En la medida que juzgamos con nuestra mente una situación y la condenamos, estamos actuando desde la separación, el miedo y la culpa. De este modo decidimos sentirnos víctimas o agredir a aquello que nos amenaza.

Si actuamos desde el Ser, debemos hacer consciente ese instante santo y tomar la decisión que nos ofrece la Paz Interior. Comprendiendo que aquello que nos rodea es nuestro mejor maestro, que es la experiencia que más necesito para crecer y Ser, entonces, actuaremos desde la respuesta de la unidad, del amor incondicional, y desde la coherencia entre mente y deseo, daremos testimonio de la Paz, estaremos creando y compartiendo Paz.

Otro de los aspectos que refuerza esta Lección es la enseñanza de que la Paz no es posible si previamente no tenemos paz en nuestra mente.
Ya sabemos que la mente es la causa de todo cuanto percibimos, y lo que percibimos es el efecto de todo cuanto pensamos. Por lo tanto, podemos decir que la Paz debe ser, en primer término, una semilla que debemos sembrar en nuestro interior y, en segundo término, se convertirá en un hermoso fruto, formando parte de nuestro ilusorio y temporal escenario humano.

Parece paradójico, que siendo la Paz un "estado" tan añorado, no seamos capaces de experimentarla en nuestras vidas y de convertirla en nuestra percepción natural.
Lo anteriormente explicado, nos permite comprender el porqué ésto no es así. 
Mientras que demos prioridad en nuestras vidas a la percepción, estaremos identificándonos con el ego, o lo que es lo mismo, con la creencia en la separación.
Esa identificación nos convierte en fervientes buscadores de ese "oro espiritual" que es la "Paz". Todos, absolutamente, todos, deseamos la paz. Pero, no la encontramos, precisamente, porque la estamos buscando en el lugar equivocado. Mientras que sigamos buscando la paz en el mundo exterior, sin que forme parte de nuestro mundo interno, fracasaremos en esa búsqueda. 
Reclamaremos al mundo exterior, daños y perjuicios,  al no ofrecernos un medio donde poder disfrutar de la paz. Adoptaremos, una vez más, el papel de víctimas y proyectaremos nuestra falta de coherencia interna, en los demás, a los cuales denunciaremos y condenaremos como los únicos culpables de nuestra falta de paz.

Para unos, serán sus padres los culpables; para otros, su pareja, su jefe, su amigo o el vecino de al lado. Lo que está claro, es que "todos" se convierten en culpables de nuestra falta de paz, menos el principal responsable de que ello sea así: nosotros mismos.

Pongamos un ejemplo práctico:

Ejemplo-Guía: "La relación con mi pareja no me hace sentir en paz"

Estrenamos un nuevo ejemplo, elegido entre los temas más comunes de los que habitualmente experimentamos.

Por lo general, la experiencia de relación se vive desde la conciencia de separación y desvinculada de cualquier relación con lo que podríamos llamar un sentido profundo de la misma. Cuanto más, podríamos decirnos que el destino ha mediado en hacer posible el encuentro entre las partes.

A partir de ahí, no encontramos otras razones que nos lleve a pensar que aquello que estamos viviendo, tenga relación alguna con una causa espiritual y mental. Es decir, desconocemos que ese "efecto"  tenga una "causa" más allá que la que es capaz de percibir nuestros ojos físicos, la cual estará fundamentada simplemente en un encuentro fortuito que nos lleva a sentir un "algo" especial por esa persona que nos invita a conocerla y a compartir nuestra vida con ella.

Esa primera etapa del encuentro, suele venir acompañada con una vivencia cercana a la felicidad. El amor humano nos lleva al exaltamiento de las emociones y ello nos lleva a percibir el mundo denso como más liviano. Algunos tienen la impresión de que el tiempo y el espacio adquieren una dimensión distinta. Por lo general, el encuentro con la persona amada, nos lleva a sentirnos más plenos y tenemos la sensación interna de ser más completos.
En esa fase, la mente dual y crítica está "parece" estar ausente. En verdad, lo que estamos haciendo en esa etapa es proyectar un ideal.
Con el tiempo, la mente egoica recupera su hegemonía y comienza a hacer lo que habitualmente hace, analizar, comparar y juzgar aquello que percibe, y lo que percibe, no lo olvidemos (el ego no lo comparte), no es más que una proyección de nuestra mente, que está arrojando hacia fuera lo que se encuentra en sus mundo mental.

Si en esa mente no hay paz, si lo que hay son contradicciones, luchas, menosprecios, condenas, egoísmos, temores y miedos, no tardará en proyectarlos al exterior y la persona amada se convertirá en el espejo perfecto que le permitirá ver reflejado dicho contenido interno. Se abrirá la puerta de las censuras, de los reproches, de las limitaciones, de las agresiones, etc.

En esta experiencia, no hay víctimas y verdugos. En ninguna relación existe, aunque para la visión del ego esta afirmación no será compartida. El ego nos atacará con la intención de hacernos dudar de tales creencias y para ello, nos pondrá por delante noticias con imágenes de violaciones, agresiones de género y a renglón seguido, nos preguntará: ¿no hay víctimas, ni verdugos? 

Su argumento, no lo podemos olvidar, pretende  defender el mundo que le da sentido a su transitoria existencia, el mundo de los efectos. Desde esa ilusoria perspectiva, desconectada de la única y verdadera fuente desde donde se ha originado, la mente, encontrará argumentos para poner en duda lo que hemos afirmado. Pero, desde la visión espiritual, todo tiene un "para qué" y ninguna experiencia es vivida sin el consentimiento voluntario del que protagoniza el papel de "víctima o agredido". Todas tienen un sentido profundo.

En la vida podemos elegir ver de dos maneras distintas. Desde el miedo o desde el amor. Cuando lo hacemos desde el miedo, lo que estamos haciendo es utilizar la mente para fabricar un mundo separado. Desde esa visión la mente emite pensamientos de ataques por temor a ser atacada y ese miedo, al alcanzar la dimensión densa de los efectos, adquiere los ropajes de la lucha y de la división.

En cambio, cuando elegimos ver desde el amor, lo que estamos haciendo es utilizar la mente con rectitud y creamos un mundo unido. Este uso de la mente, nos llevará a la percepción correcta y veremos al otro como a nuestro hermano y las relaciones especiales que podamos establecer con él, estarán basadas en el amor y en el respeto. 

No podemos abordar en esta Lección el tema de las "relaciones especiales", pero me gustaría dejar unos mensajes extraídos del Curso y que nos ayudará a tener una visión de su significado:
  • Creer que las relaciones especiales, con un amor especial, pueden ofrecerte la salvación, es creer que la separación es la salvación.
  • Todas las relaciones especiales contienen elementos de miedo en ellas debido a la culpabilidad. Por eso es por lo que están sujetas a tantos cambios y variaciones. No se basan exclusivamente en el amor inmutable. Y allí donde el miedo ha hecho acto de presencia no se puede contar con el amor, pues ha dejado de ser perfecto. El Espíritu Santo, en Su función de intérprete de lo que has hecho, se vale de las relaciones especiales, que tú utilizas para apoyar al ego, para convertirlas en experiencias educativas que apunten hacia la verdad. Siguiendo Sus enseñanzas, todas las relaciones se convierten en lecciones de amor.
  • El Espíritu Santo sabe que nadie es especial. Mas Él percibe también que has entablado relaciones especiales, que Él desea purificar y no dejar que destruyas. Por muy profana que sea la razón por la que las entablaste, Él puede transformarlas en santidad, al eliminar de ellas tanto miedo como le permitas. Puedes poner bajo Su cuidado cualquier relación y estar seguro de que no será una fuente de dolor, si estás dispuesto a ofrecérsela a Él para que no apoye otra necesidad que la Suya. Toda la culpabilidad que hay en tus relaciones especiales procede del uso que haces de ellas. Todo el amor, del uso que Él hace de ellas. No temas, por lo tanto, abandonar tus imaginadas necesidades, las cuales no harían sino destruir la relación. De lo único que tienes necesidad es de Él.
Reflexión: Si no hay paz en tu mente, no la verás fuera de ti. Si no deseas la paz, no la percibirás.