sábado, 28 de enero de 2017

Principio 15: Todos los días deberían consagrarse a los milagros.

 PRINCIPIO 15

Todos los días deberían consagrarse a los milagros. El propósito del tiempo es que aprendas a usarlo de forma constructiva. El tiempo es, por lo tanto, un recurso de enseñanza y un medio para alcanzar un fin. El tiempo cesará cuando ya no sea útil para facilitar el aprendizaje.


“Básicamente, este principio expone la meta fundamental del Curso, que es ayudarnos a que pasemos cada hora del día, todos los días de nuestras vidas, en una continua contemplación de todas las cosas como el Espíritu Santo nos pide que las contemplemos. Esto quiere decir que continuamente veamos todo lo que ocurre en nuestras vidas como lecciones que Él quiere que aprendamos que cada cosa que ocurre es una oportunidad de aprendizaje si nos aprovechamos de la misma. Así, todo lo que confrontamos debemos verlo como una oportunidad de escoger el agravio del ego o el milagro del Espíritu Santo”.

He querido compartir las palabras de Kenneth Wapnick como introducción a este artículo, en el que vamos a reflexionar sobre la utilidad del tiempo, que aun siendo una ilusión, se puede utilizar como un recurso de enseñanza y como el medio que ha de llevarnos a comprender que el tiempo no es real. Como bien establece este Principio, el final del tiempo llegará cuando ya no sea útil para nuestro aprendizaje.

¿Cómo debemos vivir el día a día?

No somos conscientes de ello, pero cada día, cada hora y cada minuto, e incluso cada segundo, estamos decidiendo entre el ego y el Espíritu Santo.  Cuando nuestra mente elige en favor de la culpa­bilidad, entonces servimos al ego; cuando la elección es a favor de la inocencia, servimos al Espíritu Santo. Como bien señala el Curso, “de lo único que disponemos es del poder de decisión”.

Las Lecciones del Libro de Ejercicios son de gran ayuda para entrenar nuestra mente y para señalar, de forma metódica, la orientación que debemos dar a nuestros pensamientos para que vayan, progresivamente, desvinculándose de su apego al ego y promoviendo el despertar dentro del sueño.
Mi experiencia sobre este particular, es que al tratarse de una técnica de entrenamiento, los resultados obtenidos estarán proporcionalmente relacionados con el esfuerzo realizado, es decir, con la perseverancia y concentración dedicada.

Existe una oración en el Libro de Ejercicios que define hacia dónde debemos orientar nuestra voluntad cada día:

“Padre mío, permanece en mi mente desde el momento en que me despierte, y derrama Tu luz sobre mí todo el día. Que cada minuto sea una oportunidad más de estar Contigo. Y que no me olvide de darte las gracias cada hora por haber estado conmigo y porque siempre estás ahí presto a escucharme y a contestarme cuando te llamo. Y al llegar la noche, que todos mis pensamientos sigan siendo acerca de Ti y de Tu Amor. que duerma en la confianza de que estoy a salvo, seguro de Tu cuidado felizmente consciente de que soy Tu Hijo”. (L.pII.232.1)

Es bien cierto que vivir en el “mundanal ruido”, nos distrae en el objetivo propuesto, pero a pesar de ello, es muy importante recordar, que es muy posible escuchar la Voz de Dios durante todo el día sin que ello interrumpa para nada nuestras actividades normales. La parte de nuestra mente donde reside la verdad está en constante comunica­ción con Dios, tanto si somos conscientes de ello como si no. Es la otra parte de nuestra mente la que opera en el mundo y la que obedece sus leyes. Ésa es la parte que está constantemente distraída, y que es desorganizada y sumamente insegura. (L.pI.49.1)

El ego cree saber cómo resolver sus problemas, sus conflictos, pues necesita tener la convicción de que él dirige su vida. Pero aquel que ha fabricado un mundo ilusorio y erróneo, no puede mas que aportar soluciones ilusorias y erróneas, con lo cual, el único y verdadero problema no se soluciona jamás.

La Lección 242 del Libro de Ejercicios, nos insta a que no tratemos de dirigir la vida por nuestra cuenta, ya que al reconocer que no entendemos el mundo, tratar de dirigirlo es una locura. Al mismo tiempo, reconoce, que hay Alguien que sí sabe lo que más nos conviene, el cual se alegra de tomar por nosotros, únicamente, aquellas decisiones que nos conducen a Dios.
Debemos pues, poner en Sus manos todas las decisiones y todos los temas del día, teniendo la total certeza de que Él –Espíritu Santo-, conoce el camino que nos conducirá a Dios.

Y así, ponemos este día en Tus Manos. Venimos con mentes comple­tamente receptivas. No pedimos nada que creamos desear. Concédenos tan sólo lo que Tú deseas que recibamos. Tú conoces nuestros deseos y necesidades. Y nos concederás todo lo que sea necesario para ayudarnos a encontrar el camino que nos lleva hasta Ti. (L.pII.242.2)

Recomiendo repasar el contenido del Capítulo 30 del Texto, el cual está dedicado a las reglas para tomar decisiones. Se trata de una metodología que nos ayuda a orientar nuestra actitud a lo largo del día.

Me gustaría terminar con dos oraciones extraídas del Libro de Ejercicios, que sin duda nos serán de inspiración:

Quiero pasar este día Contigo, Padre mío, tal como Tú has dispuesto que deben ser todos mis días. Y lo que he de experimentar no tiene nada que ver con el tiempo. El júbilo que me invade no se puede medir en días u horas, pues le llega a Tu Hijo desde el Cielo. Este día será Tu dulce recordatorio de que Te recuerde, la afable llamada que le haces a Tu santo Hijo, la señal de que se me ha concedido Tu gracia y de que es Tu Voluntad que yo me libere hoy”. (L.pII.310.1:2)


Padre, al despertar hoy los milagros corrigen mi percepción de todas las cosas. Y así comienza el día que voy a compartir Contigo tal como compartiré la eternidad, pues el tiempo se ha hecho a un lado hoy. No ando en pos de cosas temporales, por lo tanto, ni siquiera las veré. Lo que hoy busco trasciende todas las leyes del tiempo, así como las cosas que se perciben en él. Quiero olvidarme de todo excepto de Tu Amor. Quiero morar en Ti y no saber nada de ninguna otra ley que no sea Tu ley del amor. Quiero encontrar la paz que Tú creaste para Tu Hijo, y olvidarme, conforme contemplo Tu gloria y la mía, de todos los absurdos juguetes que fabriqué”. (L.pII.346.1:2)

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 28

LECCIÓN 28

Por encima de todo quiero ver las cosas de otra manera.

1. Hoy le estamos dando una aplicación realmente concreta a la idea de ayer. 2En estas sesiones de práctica vas a hacer una serie de compromisos definitivos. 3El que los cumplas o no en el futuro no es algo que nos concierna ahora. 4Si al menos estás dispuesto a hacerlos ahora, habrás dado el primer paso en el proceso de cumplirlos. 5Y todavía estamos en el principio.

2. Tal vez te preguntes por qué es importante decir, por ejemplo, "Por encima de todo quiero ver esta mesa de otra manera”. 2De por sí, eso no es importante. 3Sin embargo, ¿qué existe de por sí? 4¿Y qué significa "de por Sí"? 5Ves a tu alrededor una legión de objetos separados, lo cual significa que en realidad no ves nada. 6O ves o no ves. 7Cuando hayas visto una sola cosa de otra manera, verás todas las demás cosas de otra manera también. 8La luz que veas en cualquiera de ellas será la misma luz que verás en todas ellas.

3. Cuando dices: "Por encima de todo quiero ver esta mesa de otra manera", estás comprometiéndote a abandonar todas las ideas preconcebidas que tienes acerca de la mesa, y a tener una mente receptiva con respecto a lo que esa mesa es y al propósito que tiene. 2No la estás definiendo en función del pasado. 3Estás preguntando qué es, en vez de decírselo. 4No estás constriñendo su significado a tu reducida experiencia con mesas, ni estás limitando su propósito a tus insignificantes pensamientos personales.

4. Nadie cuestiona lo que ya ha definido. 2Y el propósito de estos ejercicios es hacer preguntas y recibir respuestas. 3Al decir: "Por encima de todo quiero ver esta mesa de otra manera" te estás comprometiendo a ver. 4Mas no es éste un compromiso exclusivo. 5Es un compromiso que es aplicable tanto a la mesa como a cualquier otra cosa.

5. Podrías, de hecho, alcanzar la visión valiéndote sólo de esa mesa, si pudieses abandonar todas tus ideas acerca de ella y mirarla con una mente completamente receptiva. 2Tiene algo que mostrarte; algo bello, puro y de infinito valor, repleto de felicidad y esperanza. 3Oculto tras todas las ideas que tienes acerca de ella se encuentra su verdadero propósito, el cual comparte con todo el universo.

6. Al usar la mesa como un sujeto para la aplicación de la idea de hoy, estás en realidad pidiendo ver cuál es el propósito del universo. 2Y con cada objeto que uses en tus sesiones de práctica estarás haciendo esa misma petición. 3Y estarás comprometiéndote con cada uno de ellos a dejar que su propósito te sea revelado, en lugar de imponerles tú tu propio dictamen.

7. Hoy llevaremos a cabo seis sesiones de práctica de dos minutos cada una, en las que primero debes repetir la idea de hoy, y luego aplicarla a cualquier cosa que veas a tu alrededor. 2No sólo debes escoger los objetos al azar, sino que, al aplicarles la idea de hoy, debes ser igualmente sincero con todos ellos, intentando reconocer de esta manera la idéntica contribución que cada uno de ellos le presta a tu visión.

8. Como de costumbre, las aplicaciones deben incluir el nombre del objeto en el que tu mirada se pose, y debes mantener tus ojos sobre él mientras dices:

2Por encima de todo quiero ver este(a) _____ de otra manera:

3Cada aplicación debe hacerse muy despacio y tan a conciencia como sea posible. 4No hay prisa.


¿Qué me enseña esta lección?

Cuando el ego cree ver, está utilizando su pensamiento concreto para identificar aquello que ve y para ello busca en su recuerdo, lo aprendido en relación al mismo. Esta percepción está basada en el pasado y nunca abarca el verdadero sentido que nos aporta el objeto observado o la experiencia vivida.

En cambio cuando dejamos la mente receptiva para que lo que vemos nos aporte su verdadero significado, estamos abriendo nuestra mente a la visión desde otro punto de vista. Cuando nos desprendemos del contenido de nuestro recuerdo, estamos abriéndonos a la intuición de un significado más amplio y universal. Estamos permitiendo a nuestra mente captar la verdadera esencia de aquello que observamos.

Mientras que el pensamiento basado en el recuerdo del pasado es irreal y se sustenta en el error (separación), el pensamiento abierto, nos lleva a la visión de la Unión entre todo lo creado. Podemos decir, que el pensamiento concreto de la mente inferior, cede su hegemonía al Pensamiento Divino de le mente superior.

Aplicar esta idea en el terreno de las relaciones humanas, nos permite “renovar” todas aquellas concepciones adquiridas que nos llevan a juzgar al otro de un modo u otro. Por ejemplo: “Tengo un compañero de trabajo con el que no acabo de entenderme y cada vez que lo veo me produce aversión”. Si nos preguntamos el porqué de esta reacción, seguro que encontraremos argumentos que refuercen “aparentemente” nuestra manera de pensar. Pero si realmente estamos decididos a no vivir la vida desde la perspectiva del ego, el cual interpreta las relaciones como una experiencia de “ataque  y venganza”, y sí en cambio, elegimos expresarnos en nuestro Estado de Ser, esto es, desde la expresión de nuestra personalidad espiritual, daremos una respuesta muy distinta y nos preguntaremos, qué nos está revelando de nosotros mismo ese compañero que cuando lo vemos proyectado en él, nos produce malestar.

Si aplicamos esta lección, tenemos la posibilidad de “verlo” de otra manera. No como alguien separado de nosotros, sino alguien con el que formamos una unidad y está actuando como nuestro mejor maestro al permitirle que nos identifique aquella lección que debemos integrar en nuestra conciencia.

El ver las cosas de otra manera en el terreno de las relaciones, nos abre las puertas al perdón.

Ejemplo-Guía: "Me desespera el comportamiento de mi hijo".

Aunque hemos tocado un ejemplo práctico en lo anteriormente expuesto, me gustaría seguir aplicando la enseñanza de esta Lección al ejemplo guía que estamos tratando.

En este sentido, quiero continuar ahondando en la idea expuesta ayer, en la que analizamos le Lección titulada: "Por encima de todo quiero ver". Recordar que decíamos la importancia de utilizar nuestra voluntad para dirigir el deseo hacia un objetivo distinto al que había dado lugar la creencia de la separación. Así pues, decíamos, que para ver es necesario querer, o lo que lo mismo, para ver la Unidad es necesario desear la Unidad, al igual modo, que el deseo de la individualidad ha dado lugar a la falsa creencia en la separación.

En lo dicho va implícito una reflexión que está estrechamente relacionada con la Lección de hoy, pues hemos  adelantado que para percibir la Unidad es preciso desearla, y con ello, lo que estamos diciendo haciendo realmente es definir lo que queremos ver. 

En la Lección de hoy, se nos advierte que no tan solo queremos ver, sino que queremos ver de otra manera. Podemos entender con ello, que no debemos conformarnos con desear ver, sino que debemos desear ver pero de un modo determinado. Si hasta ahora hemos deseado ver un mundo separado, a partir del instante santo en el que deseamos ver de otra manera, estamos eligiendo ver desde la unicidad.

Ayer no hablamos de ello, pero en el contenido de la Lección correspondiente, así como ocurre con la de hoy, no podemos dejar pasar por alto la expresión que se utiliza en ambas: "Por encima de todo". Esta expresión le aporta un matiz nuevo a las Lecciones 20 y 21, en las cuales ya se nos orienta hacia la idea primordial de ver. No es lo mismo, estar decidido a ver, que querer ver por encima de todas las cosas. 

Estamos hablando de un compromiso muy definido y que nos muestra la firme voluntad de utilizar nuestra mente en una dirección recta, la de ver la realidad, la de ver la verdad, la de ver el Ser que Somos.

Si llevamos esta enseñanza a la práctica de este ejemplo, no nos conformaremos con la intención de querer ver, sino que iremos más allá y concentraremos toda nuestra voluntad, toda nuestra atención en alcanzar que los efectos sean la viva imagen que la causa, es decir, que nuestro comportamiento esté en coherencia con lo que vemos en nuestra mente. Si lo que vemos con nuestra mente es el entendimiento de que somos uno con nuestro hijo, nuestro comportamiento nos llevará a actuar desde el amor. Ese amor contagiará el estado anímico del otro, pues la fuerza que lo mueve es la de atracción.

Reflexión: Ver las cosas de otra manera, es la elección de ver el presente y no el pasado.

viernes, 27 de enero de 2017

Cuento para Acuario: "El Sueño Creador-Final"


Un gran conflicto se debatía en las Tierras del Oeste, en Binah. Cuando la orden fue comunicada a todos sus habitantes, no todos estuvieron de acuerdo con aquella decisión, y el pueblo se dividió. Había una parte que sí aceptaban oscurecerse, sacrificar su Luz, si a cambio de ello, iba a tener lugar la Creación de un Universo que permitiera evolucionar a otros seres, seres que iban a nacer del mismo Binah.
Pero otros se negaron pues, no estaban dispuestos a ceder su patrimonio, sus riquezas, su igualdad Divina. No les importaba si con aquella aptitud ponían en peligro la Obra de Elohim. Pero se repetían una y otra vez:
  • ¿Por qué nosotros, por qué…?
Cuando aquella noticia fue conocida por Elohim se entristeció mucho pues, comprendió lo que aquello significaba. Todos sus esfuerzos se desplomarían si en Binah no se establecía una unidad de criterio, un orden.
Su prudencia le aconsejó esperar, pero el tiempo transcurrió y todo permanecía igual. Nada parecía cambiar. Fue entonces cuando comprendió que debía tomar una pronta decisión, pues de ello dependía su propia evolución.
Tras mucho pensarlo, Elohim se dirigió de nuevo a sus Principados, y cuando se encontraban reunidos, dijo a Binah:
·     Cuando distribuí el Poder Creador os hice libres para decidir, pero ese Poder Creador no es mio, está más allá de mi mismo, es una virtud del Gran Ain-Soph. Él me pidió que distribuyera su Poder en tres Principios, y así lo hice. Pero también me pidió que uno de estos Principados se encargase de velar por la unidad en el reino, de velar por el Poder Creador. Ese Trabajo lo otorgo a Binah, y desde ahora serás el Trono de la Ley. Serás normas y te inscribirás en la naturaleza con el nombre sagrado de Jehová. Y tu nombre será Creador. Y aquel que sepa pronunciarlo tendrá el Poder de Crear. Pero también serás Rigor, y aquellos que no respeten tu Ley y la violen, deberán ser víctimas de su propio error, de su propio mal.
Desde hoy pues, y para siempre jamás, serás la Morada del Destino y como tal deberás actuar. Aquellos que acepten este Propósito, que estén dispuestos a velar por el reino, que sigan adelante con la Obra, que elaboren y construyan el Sistema Solar. En cambio, aquellos que se inhiban, que se nieguen a trabajar, ellos serán arrojados al Abismo y obligados a pagar, hasta que decidan retornar a su destino.
Y así, de este modo, Elohim delegó su tarea creadora en Binah, quien haciendo honor a la confianza depositada en Él actuó con su suprema Inteligencia, planificando la Gran Obra de la Creación.
Pensó que si siete eran los Velos que lo separaban del Gran Ain-Soph, siete deberían ser también los Días en que llevaría a cabo su Creación.
Igualmente pensó, que si al final de ese séptimo Velo habría conquistado la perfección y descansaría en su labor, ¿por qué no, en el séptimo Día de la Creación, también Él descansaría de su labor?
  • ¡Oye, papá! -interrumpió la hija mayor-, ¿tiene algo que ver eso sietes Días de la Creación con los siete días de la semana?
  • Pues ahora que lo pienso, puede que tengas razón -dijo papá, Juan José, al tiempo que hacía una mueca de reflexión-.
  • Entonces -continuó la mayor de las muchachitas-, si el séptimo día es de descanso, el domingo también lo será.
  • A ver, a ver, ¿qué quieres decir con ello? -preguntó el papá en tono sospechoso-.
  • Pues que si en domingo hay que descansar, hoy no tendré que estudiar -diciendo esto y sin poder contener la risa de su propia burla, la linda muchachita saltaba de la cama para evitar que su padre la atrapara-.
El final de aquella leyenda había dado motivos a las pequeñas -aunque la mayor ya no lo era tanto-, para descubrir cosas nuevas, para establecer comparaciones. Pero aún tenían algo más que preguntar, y fue esta vez la pequeña, la que dirigiéndose a su padre, le dijo:
  • Papá, ¿qué les pasó a los seres malos que no quisieron trabajar para Elomim?
  • Elomim no, hija, es Elohim -corrigió amablemente Juan José-.
  • Eso, Elohim... -dijo un poco ruborizada la más pequeña-.
  • Bueno, contestando a tu interesante pregunta, te diré que Elohim se sintió muy triste, y aquella tristeza se inscribió en su rostro, en el rostro de Binah. Desde entonces todos aquellos que no respetan la ley, que no hacen el bien, deberán corregir su error.
  • Pero, papá, ¿cómo podemos nosotras saber que estamos haciendo el mal? Yo puedo sacrificarme y estar haciendo algo mal.
  • Eso es cierto, tienes mucha razón. Para conocer si se está haciendo bien o mal, hay que conocer aquellas cosas que están bien y aquellas cosas que están mal. Hay que conocer a los doces Zodiacales, pues Ellos son las Energías con las que Elohim nos ha creado. Nosotros somos parte de esos doces Zodiacales. Lo único que tenemos que hacer, es conocer sus Energías y administrarlas constructivamente.
  • Y, ¿cómo podemos hacerlo papá? Dínoslo, ¿cómo podemos?
Papá, Juan José, había conseguido despertar el entusiasmo y el interés en sus hijas y se sentía orgulloso de ello.
  • Lo primero que debéis conocer son sus nombres. Ellos son Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis... Pero bueno, tal vez el próximo domingo…, me acuerde de una leyenda que narra la historia de los doce Zodiacales.
  • ¡Bien! -gritaron con expresiva alegría las dos lindas muchachitas-.
Y queriendo asegurar lo que acababa de decir su padre, le dijeron:
  • ¿Lo prometes, de verdad que lo prometes...? -insistieron ambas-.
  • De verdad, os lo prometo -les afirmó su padre-.
Y así, los tres quedaron atados por aquella promesa que sin duda se cumpliría, tan sólo quedaba esperar, esperar la llegada de un nuevo y ansiado domingo.

Fin

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 27

LECCIÓN 27

Por encima de todo quiero ver.

1. La idea de hoy expresa algo más fuerte que una simple resolución. 2Le da prioridad a la visión por encima de todos tus demás deseos. 3Quizá te sientas indeciso con respecto a si usar esta idea o no, debido a que no estás seguro de si eso es lo que realmente quieres. 4Eso no importa. 5El propósito de los ejercicios de hoy es aproximar un poco más el momento en que esta idea sea completamente verdadera para ti.

2. Puede que sientas una gran tentación de creer que se te está pidiendo algún tipo de sacrificio cuando dices que por encima de todo quieres ver. 2Si te sientes incómodo por la falta de reserva que esta idea entraña, añade:

3La visión no le cuesta nada a nadie.

4Si el temor a perder algo aún persiste, di además:

4Tan sólo puede bendecir.

3. Necesitas repetir la idea de hoy muchas veces para obtener el máximo beneficio. 2Se debe repetir por lo menos cada media hora, e incluso más si es posible. 3Puedes intentarlo cada quince o veinte minutos. 4Se recomienda que al despertarte o poco después, establezcas un horario fijo según el cual vas a repetir la idea de hoy, y que trates de adherirte a él durante todo el día. 5No te será difícil hacerlo, aun si estás conversando u ocupado en otra cosa cuando llegue el momento de repetirla. 6Siempre se puede repetir una frase corta silenciosamente sin que ello interfiera en nada.

4. Lo que realmente importa es: ¿con qué frecuencia te vas a acor­dar? 2¿Hasta qué punto quieres que esa idea sea verdad? 3Si contestas una de estas preguntas habrás contestado la otra. 4Probablemente te saltarás algunas prácticas, o tal vez muchas. 5No dejes que eso te perturbe, pero sí trata de adherirte al horario establecido de ahí en adelante. 6Si sientes que una sola vez durante todo el día fuiste completamente sincero al repetir la idea de hoy, puedes estar seguro de que con ello te habrás ahorrado muchos años de esfuerzo.


¿Qué me enseña esta lección?

Ver no es una cualidad de los ojos físicos. Si la mente no interpretara la señal que le llega desde el órgano perceptor, no sabría comprender o descifrar la imagen que percibe. Por lo tanto, cuando proyectamos nuestra voluntad de ver, lo que estamos diciendo es que queremos comprender, tener el conocimiento verdadero de lo que somos y de quién somos. 

Si nuestra voluntad elige ver, lo que realmente estamos decidiendo es que dejamos de dar significado a lo que no lo tiene, es decir, dejamos de creer en un mundo separado, dejamos de identificarnos con el cuerpo que hemos fabricado y dejamos de creer en el pecado, en la culpa y en el castigo como vía de redención.

La realidad ilusoria que creemos ver, fue la respuesta a una elección, a un deseo de dejar de ser inconsciente y de adquirir conciencia a través del aprendizaje individual.

Elegir Ver, adquiere un significado trascendente, pues se trata de una re-orientación de nuestra voluntad tras producirse el acto de recordar lo que realmente Somos. A partir de ese instante santo, elegimos retomar la vía de aprendizaje "directa" al tener la certeza de que nunca hemos estado separados de nuestra Fuente Creadora.

Cuando observamos el mundo que nos rodea, debemos ver con los ojos de la mente superior y no caer en la trampa de la mente inferior que nos lleva a creer en lo perecedero e irreal, como es el cuerpo físico.

El Ser, no es el ropaje material con el que se manifiesta en el plano físico. El Ser es Eterno y Perfecto, pues es Hijo de Dios. Por lo tanto, cuando nos veamos a nosotros mismos y nos proyectemos en nuestro hermano, debemos ver su naturaleza espiritual y no la material. La primera debe invitarnos a la Unión y al Amor Incondicional, la segunda, nos lleva al ataque y a la venganza, al miedo, a la separación y a la desigualdad.

Ver significa pues la vía más directa al Conocimiento, nos lleva a la percepción verdadera. Esa visión va acompañada del perdón, aunque no sería necesario pues, en verdad no hay nada que debamos perdonar, el Ser es perfecto en sí mismo.

Ejemplo-Guía: "Me desespera el comportamiento de mi hijo"

En el mundo que hemos fabricado, hemos acuñado muchas frases que se han convertido para nosotros en verdaderos guías. El ego necesita referentes de fácil acceso para la memoria, para reforzar sus falsas creencias.

Entre estas frases, vamos a referirnos a la siguiente: "Querer es poder"

Para el ego, esta frase, es muy importante, pues la exhibe con orgullo al reconocer que su origen, su existencia, depende del uso dado a la voluntad, la cual si se pone al servicio del deseo es capaz de conseguir cualquier cosa, es decir, es capaz de fabricar lo que el deseo haya imaginado. Lo que hemos deseado, al contar con el impulso de la voluntad, se convierte en aquello que visionamos. Esa es la esencia del ego.

Bien, es bueno saberlo. Es bueno tomar consciencia de ello, pues en la medida en que invirtamos el timón de nuestra nave, podemos alcanzar nuevos rumbos, es decir, podemos elegir ver de otra manera o lo que es lo mismo, elegimos poner nuestra voluntad al servicio de un nuevo "deseo". Si así lo hacemos, lograremos ver una realidad diferente, siempre acorde con la calidad del filtro emocional. Si en vez de ponernos las gafas del miedo, utilizamos las gafas del amor, dejaremos de ver la ilusión con sus rasgos característicos de la separación y en su lugar veremos la verdad con el  único rostro real, la Unidad.

En el ejemplo que estamos aplicando, cuando hemos alcanzado ese instante santo en el que nuestros deseos quieren recordar el Ser que Somos, nos permitirá afrontar la vivencia de una manera muy diferente.

Ya no nos sentiremos desesperados cuando nuestro hijo con su comportamiento nos lleve a una situación de conflicto. Nuestra voluntad no se movilizará para satisfacer nuestras emociones erróneas, las cuales nos conducirán una vez más a la creencia de que debemos juzgar el comportamiento de nuestro hijo y condenarlo por sus actos. Eso ya no tiene significado para nosotros. Ahora, la visión verdadera, la que nos ha llevado a recordar lo que somos, seres espirituales, nos llevará a darle ese mismo trato. A partir de ese momento, no será el rencor y el odio lo que nos lleve a sentirnos desesperado, será el amor, el que nos conducirá a sentirnos en paz y felices.

Desde el amor, sabremos orientar a nuestro hijo correctamente. Tal vez, decidamos corregir su comportamiento y conozco situaciones en las que esa decisión ha supuesto pedir a su hijo que abandonase su hogar. Pero esa decisión, no está basada en la condena; esa decisión no nos causa dolor, ni odio, ni ira, ni miedo. Esa decisión está basada en el amor, y entendemos que es la mejor decisión para ayudar a nuestro hijo a recordar lo que es en Esencia.  Estas decisiones lleva implícita un potencial de luz inmenso, lo que asegura, que siempre encuentra resultados beneficiosos.

Es importante reforzar la idea que nos enseña esta Lección. Querer Ver, supone dejar de ver en otro sentido, es decir, dejo de desear y de creer en el mundo de los efectos, en el mundo físico y en cambio, deseo ver y creer en el mundo de las causas, donde el Pensamiento Divino me ofrece la visión de la Unidad.

Reflexión: Haz consciente en ti, tu poder de determinación. 

jueves, 26 de enero de 2017

Cuento para Acuario: "El Sueño Creador-2ª parte"


Cuando allí llegó, no pudo evitar el quedar sorprendido, pues en la medida en que se acercaba al centro de aquel lugar, notaba que sus energías sufrían un cambio, un cambio extraño, algo hasta ahora desconocido.
Fue entonces, cuando de la propia Nada una gran Estrella de doce puntas se elevó, confundiendo todo aquel misterioso espacio con su intensa luz.
Elohim comprendió que se encontraba ante un Gran Ser Cósmico. Comprendió que el poder de ese Gran Ser era superior al suyo, y que en virtud a las leyes de Ain-Soph -por lo que, los superior ha de servir a lo inferior-, aquella Morada se le ofrecía en su camino para que utilizase sus Energías Vivas como materiales de su obra.
Tal vez estaba en lo cierto, pero las altas vibraciones de aquel Magno Ser -que había adquirido la forma de Estrella-, eran tan intensas, que debería llevar cuidado si no quería quedar consumido por aquel Fuego Energético.
Algo debía hacer -le dictaba la Morada del Oeste, Binah-, algún plan debía ejecutar, para poder utilizar aquel material que se mostraba a su alcance, y con este propósito se sumergió en el Silencio Creador.
Una vez más, sería envuelto en los ropajes del Silencio, que concebiría un Plan de Creación. Y de este modo, se dispuso a comunicar su idea a aquel Magno Ser.
  • Oídme, Gran ser -dijo Elohim, dirigiéndose a la Estrella de doce puntas-, no puedo crear mi Obra, pues vuestra Luz es tan intensa, que nada podrá nacer en mí que soporte tan alta vibración. Es por ello que he establecido un Plan, pero para llevarlo a cabo os pediría un último favor.
No fue necesario que Elohim siguiera hablando pues, en ese momento, aquella Estrella de Energía Viva se convirtió en Verbo Creador y le dijo:
  • No debes preocuparte por nada poderoso ser, y disponlo todo para fecundar mi Morada. Pero antes de que tu germen de Vida fecunde mi Tierra, debes dar forma a mis Energías, invistiéndolas con tus ropajes. Estréchame en tu pecho e insúflame tus Poderes, nosotros los Zodiacales, bajaremos el tono de nuestra Luz, para que puedas elaborar tu obra. A partir de esta hora, dispón tu Plan y que Ain-Soph, nuestro Padre, glorifique tu obra.
Los Zodiacales se dispusieron de tal modo, que le permitiría a Elohim estrecharles en su pecho, y desde aquel momento las Energías de los Zodiacales, fueron fieles servidores de la obra de Elohim.
Movilizando su Plan, Elohim convocó a las fuerzas del Norte, y Kether activó su Energía Vital, convirtiéndose en la Gran Semilla de la Creación. Surgió como una chispa desde la propia Esencia de Elohim, una chispa que puso en movimiento el Gran Poder de la Creación, y Kether gritó:
  • ¡Qué la obra tenga lugar y que los obreros estén dispuestos para la gran hora!
Pero al decir esto, Elohim se dio cuenta de algo muy importante, algo que no le era extraño, pero que, sin embargo, había olvidado.
Cuando soñó con el Plan de la Creación, había previsto crear seres de su misma Esencia, pero estos seres deberían vivir en un nivel de conciencia inferior al suyo, pues si no fuera así, ¿qué sentido tendría crearlos?
Pero vivir a un nivel inferior, donde las vibraciones fueran menor, suponía que Elohim debía adoptar, dentro de su reino, una zona donde la Luz se redujera. Pensó que eso era lo que los Zodiacales le habían enseñado y que debía seguir su ejemplo.
De este modo reunió a los Príncipes de su reino. El Príncipe del Norte, Kether. El príncipe del Este, Hochmah, y al Príncipe del Oeste, Binah. Y cuando los hubo reunido, les dijo:
  • Queridos príncipes, he podido oír el grito de Vida de Kether. Desde el Norte he recibido su mensaje, pero antes de que los trabajos se inicien, debemos decidir cuál Principado será el que ejecute el Gran Sacrificio de Oscurecerse, de renunciar a parte de su Luz. Sabed que de no ser así, la Obra no tendrá lugar. Los tres formáis partes activas de mi Ser. Cuando mi padre Ain-Soph me ofreció el Poder Creador, quise que su Luz se refractarse en los tres Principios que ahora sois. Del mismo modo que os di la Vida, ahora os pido que colaboréis en mi Obra.  ¿Quién de vosotros está dispuesto a ceder su riqueza para que mi Obra tenga lugar?
No fue fácil decidirse, pero al final tomaron una trascendente solución. Fue Kether quien tomando la palabra dijo:
·      Hemos estudiado el Plan, y hemos visto necesario el que uno de nuestros Principados reduzca su Luz, pues de este modo el Plan permitirá que una nueva Vida se manifieste en el Cosmos. Yo mismo he podido ser el elegido, pero no ha sido así, pues mi chispa es vital. Si reducimos mi Principio, la Voluntad, mucho nos tememos que el mundo nuevo evolucionaría muy lentamente.
Del mismo modo, Hochmah, también ha podido ser elegido y con esta intención, se ha ofrecido, pero si el Amor reduce su poder, casi nos da miedo pensar las consecuencias. No, no, Hochmah debe fortalecerse.
Por último, nos queda el Principado de Binah. Él ha sido el elegido para llevar a cabo ese gran trabajo. Él deberá sacrificar su poder reduciendo esa Luz que hasta ahora nos igualaba. Le hemos hecho entender, que por reducir su luz, no será inferior a nosotros, pues ese papel tan sólo Binah puede realizarlo a la perfección. Todos sabemos que es de la Morada del Oeste, que la Inteligencia se ha consagrado como Creadora. Ahora esa Inteligencia debe reducirse, y a pesar de ello los seres que serán creados estarán dotados de ella. Para recompensar este sacrificio, hemos decidido que la Inteligencia sea un don que enriquezca a todo ser que sea capaz de llevar a cabo el principio del Sacrificio.

Elohim así lo dispuso, y siguiendo el consejo de los Zodiacales emprendió su Plan Creador.
Kether, activaba la Voluntad. Hochmah, activaba el Amor, pero cuando esperaban todos que Binah redujera su Luz, algo inesperado les sorprendió...

...continuará

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 26

LECCIÓN 26

Mis pensamientos de ataque atacan mi invulnerabilidad.

1. Seguramente resulta obvio que si puedes ser atacado es que no eres invulnerable. 2Ves el ataque como una amenaza real. 3Esto se debe a que crees que realmente puedes atacar. 4Y lo que tendría efectos a través tuyo también tiene que tenerlos en ti. 5Ésta es la ley que en última instancia te salvará, pero de la que ahora estás haciendo un uso indebido. 6Debes, por lo tanto, aprender a usarla en beneficio de lo que más te conviene en vez de en su contra.

2. Puesto que no podrás sino proyectar tus pensamientos de ata­que, temerás ser atacado. 2Y si temes ser atacado, es que crees que no eres invulnerable. 3Los pensamientos de ataque, por lo tanto, hacen que seas vulnerable en tu propia mente, que es donde se encuentran. 4Los pensamientos de ataque y la invulnerabilidad no pueden aceptarse al unísono, 5pues se contradicen entre sí.

3. La idea de hoy introduce el pensamiento de que siempre te atacas a ti mismo primero. 2Si los pensamientos de ataque entrañan forzosamente la creencia de que eres vulnerable, su efecto no es otro que debilitarte ante tus propios ojos. 3De este modo, han atacado tu percepción de ti mismo. 4Y puesto que crees en ellos, ya no puedes creer en ti mismo. 5Una falsa imagen de ti mismo ha venido a ocupar el lugar de lo que eres.

4. Practicar con la idea de hoy te ayudará a entender que la vulnerabilidad o la invulnerabilidad son el resultado de tus propios pensamientos. 2Nada, excepto tus propios pensamientos, puede atacarte. 3Nada, excepto tus propios pensamientos, puede hacerte pensar que eres vulnerable. 4Y nada, excepto tus propios pensamientos, puede probarte que esto no es así.

5. La idea de hoy requiere seis sesiones de práctica. 2Se deben dedicar dos minutos completos a cada una de ellas, que pueden reducirse a uno en caso de que la incomodidad sea demasiado grande. 3 No deben reducirse a menos de eso.

6. Comienza cada sesión repitiendo la idea de hoy, luego cierra los ojos y trae de nuevo a la mente aquellas cuestiones aún sin resolver cuyos posibles desenlaces te inquietan. 2La inquietud puede manifestarse en forma de depresión, ansiedad, ira, una sensación de coacción, miedo, malos presentimientos o preocupación. 3Cualquier problema aún sin resolver que tienda a reaparecer en tus pensamientos durante el día constituye un sujeto adecuado. 4No podrás abarcar muchos de ellos en cada sesión de práctica porque se debe dedicar más tiempo del habitual a cada uno de ellos. 5La idea de hoy debe aplicarse de la siguiente manera:

7. Primero, nombra la situación:

2Estoy preocupado acerca de _____

3Luego examina todos los posibles desenlaces que se te hayan ocurrido en conexión con la situación que te hayan causado inquietud, y refiriéndote a cada uno de ellos de manera muy concreta, di lo siguiente:

4Temo que lo que pueda ocurrir es que _____

8. Si has estado haciendo los ejercicios correctamente, deberías haber encontrado cinco o seis posibilidades desagradables para cada una de las situaciones en cuestión, y probablemente más. 2Es mucho mejor examinar detenidamente unas cuantas situaciones que revisar un número mayor superficialmente. 3A medida que la lista de los desenlaces que prevés se haga más larga, es probable. que, algunos de ellos, especialmente aquellos que se te ocurran hacia el final, te resulten menos aceptables. 4Procura, no obstante, en la medida de lo posible, de tratarlos a todos por igual.

9. Después de que hayas nombrado cada desenlace que temes, di para tus adentros:

2Este pensamiento es un ataque contra mí mismo.

3Concluye cada sesión de práctica repitiendo una vez más para tus adentros la idea de hoy.


¿Qué me enseña esta lección?

Para el ego el pensamiento de ataque hacia sí mismo es tan natural como el comer, tanto es así, que ha pasado a formar parte de una respuesta automática y por ello inconsciente. El pensamiento se proyecta al exterior y juzga cada situación dentro del espacio tiempo dual y de la separación. Sus juicios carecen de propósito y significado por lo que no abarca con su visión la integridad, la unidad.

Esa proyección le causa preocupación y a continuación un profundo temor como consecuencia de los muchos elementos que interpreta bajo la perspectiva del miedo, del ataque hacia sí mismo, pero como forma parte de su propia visión, lo justifica, sin caer en la cuenta de que él y sólo él es causa y efecto al mismo tiempo de sus propios ataques.

Temo que lo que va a ocurrir sea esto o aquello, y con esa expresión damos vida a nuestro miedo, pues la respuesta nos altera, nos lleva a un estado de pérdida de la paz interior.

El pensamiento debe liberarse de la iniciativa del juicio condenatorio que se manifiesta como un ataque hacia sí mismo y que proyectamos en los demás. La certeza de que somos invulnerables, de que somos Hijos de Dios, debe llevarnos a la liberación de esos miedos y actuar de acuerdo al Amor Incondicional.

Ejemplo-Guía: "Me desespera el comportamiento de mi hijo"

Es evidente que ante una situación como la que expresa este ejemplo se convierte en un obstáculo para sentir paz y felicidad. Nuestra mente está aceptando, que la experiencia que estamos viviendo con nuestro hijo, nos lleva a una situación que hemos juzgado como desesperante.

Con ese juicio, estamos afirmando que nos vemos privados de un estado deseado de paz, al interpretar que somos víctimas del ataque que nos propicia nuestro hijo, o lo que es lo mismo, estamos admitiendo que somos susceptibles de ser atacados y de que somos vulnerables a los efectos de ese ataque: dolor, sufrimiento, desesperación, etc.

Desde la visión del ego, ya lo hemos analizado en anteriores lecciones, la creencia en que somos vulnerables está más que justificada. Es una experiencia real que percibimos a través de nuestros sentidos y dudar de ello, estaría fuera de lugar. El ego admite que el ataque es real, porque cree en ello, y para creer en ello, ese ataque debe haber sido deseado.

Tal vez os preguntéis, ¿cómo es posible que deseemos el ataque? La respuesta tiene una única causa. Deseamos el ataque porque deseamos la individualidad. Desear la individualidad nos ha llevado a la creencia en la separación. Lo paradójico de esta elección es que el deseo de la individualidad nos ha llevado a un nuevo escenario donde el miedo ocupa el espacio donde antes se encontraba el Amor.

La criatura que se encuentra en proceso de gestación, mientras que se halla en el seno de su madre (creador), mantiene con ella una relación de unidad. En ese estado, esa criatura tan sólo recibe Amor, es invulnerable y desconoce el miedo. Con el nacimiento, o lo que es lo mismo, cuando se produce la "separación" de su madre-creador, se produce una "recapitulación" de lo que ocurre a nivel mental una vez decidimos que nuestra voluntad nos lleve a decidir por nosotros mismos, esto es, hacer uso de los Atributos Divinos con los que hemos sido creados.

Pero, al igual como el hecho de estar fuera del viente de nuestra madre-creador, no significa que hayamos perdido su Amor, cuando elegimos actuar de manera individual, tampoco dejamos de recibir el Amor de nuestro Padre, ni tan siquiera, perdemos la conexión de unidad que nos mantiene eternamente unido a Él.

Aplicando las recomendaciones del ejercicio expuesto en la Lección, si nos encontramos en una situación como la referenciada en el ejemplo, digámonos: 

"Estoy preocupado acerca de mi experiencia de relación con mi hijo. Temo que de seguir así las cosas, llegaremos a romper nuestras relaciones". Seguidamente, toma consciencia de tus pensamientos y di para tus adentro:

"Este pensamiento es un ataque contra mi mismo"

No se trata de que a partir de ahí, de esa nueva toma de consciencia, pasemos a autocastigarnos por sentirnos culpables. Si así lo hacemos, estaríamos de nuevo creyendo en que somos vulnerables y de que podemos atacar y recibir ataque. Esa es la enseñanza que debemos aprender con esta Lección. Somos Hijos de Dios, inocentes, impecables, perfectos, amorosos, plenos y abundantes.

Reflexiones: ¿Crees posible que puedes atacar, si en tu mente no hay pensamientos de ataque?

miércoles, 25 de enero de 2017

Cuento para Acuario: "El Sueño Creador-1ª parte"

Hacía ya algún tiempo, que por la cabeza de Juan José, el papá de dos lindas muchachitas, rondaba una preocupación. Él quería enseñar a sus hijas los misterios de la vida, y entre éstos misterios sentía una peculiar atracción por desvelarles los secretos mágicos de la Astrología, pues sabía que su conocimiento podía ayudarlas a encontrar lo mejor de sí mismas.
Con ese deseo, Juan José, no dejaba de buscar el modo más fácil y sencillo de trasmitir tanto misterio y tanto lenguaje oculto.
Pero, fue un domingo de mañana, cuando de repente, de un modo maravilloso, tuvo una vaga inspiración, o tal vez fue una intuición, la verdad era que le acababan de susurrar al oído una estupenda idea, de tales efectos que su rostro se iluminó pletórico de satisfacción.
  • Ya sabía lo que tenía que hacer -se dijo -.
Y sin esperar por más tiempo, temeroso de que aquella idea se evaporase con la misma rapidez como le había llegado, tomó una sabia decisión.
  • Ya está -se dijo asimismo-, ya sé cómo le enseñaré de los misterios de la vida. Se los narraré en forma de cuentos.
Y, ni corto ni perezoso, Juan José tomó muy en serio aquel propósito, llevándolo a la práctica sin demorarlo por más tiempo.
Pasó toda la semana, y un nuevo domingo florecía con júbilo y esplendor. Un buen augurio sin duda, para llevar a cabo tan singular empresa, como la que se disponía a efectuar aquel entusiasmado padre y sus dos lindas muchachitas.
Haciendo honor a la majestuosidad del domingo, Juan José lo dispuso todo para que el clima fuese el adecuado, utilizando para ello todos los recursos a su alcance. Entre estos, se encontraba un casete, que a pesar de sus años de despedía de su interior una suave melodía que iba envolviendo el espíritu con una extraña sensación. Pero de todos aquellos elementos, uno era fundamental y peligroso, incluso, si se echaba en olvido, ese elemento era el amor.
Como cada domingo, papá Juan José sabía que sus hijas no tardarían en despertar y en hacerles una visita al dormitorio con la intención de introducirse en su cama y bombardearle con el deseo de que les contase un cuento.
Ésa era la oportunidad que él esperaba y la verdad es que, en aquel nuevo domingo no tendría que esperar mucho para que aquellas dos fierecillas volvieran al ataque.
  • Papá, cuéntanos un cuento -dijo la mayor en tono suplicante el tiempo en acusado -.
Difícil lo tenía el Papa, y es que ante aquellos encantos no podía negarse, aunque lo que menos quería en el mundo era, precisamente, no contarles el cuento.
  • Bueno, pero veréis, ya os he contado tantos que no sabría cuál contaros -dijo el papá, haciéndose el interesante-.
  • El de caperucita -dijo de pronto la más pequeña-, ¿vale papá?
  • Está bien, si queréis os cuento el de caperucita, pero ahora que caigo, dejadme pensar, ¡Aja!, ya lo recuerdo...
  • ¿Qué recuerdas papá? -dijo impaciente e intrigada por aquel secreto, la mayor de las hijas-.
  • Podría contaros, una antigua leyenda que narra las peripecias de un poderoso Dios.
  • Sí, sí papá -dijeron ambas pequeñas, sin dejar acabar al buen padre que tanto empeño había puesto en lograr que su estrategia saliera bien-.
  • Bien, siendo así y si tanto empeño tenéis, os lo contaré. Prestad atención y no me interrumpáis, pues ya puedo ver...
Y de este modo, el papá y las dos lindas muchachitas emprenderían un largo y venturoso viaje hacia el hermoso mundo del misterio y del oculto conocimiento.
... Allá, en el recuerdo del tiempo, tanto hace ya que nadie sabría medir con exactitud los días transcurridos desde que Elohim -como era conocido aquel poderoso ser-, tuviera aquella conversación con el Padre de Todo lo Manifestado y lo que está aún por Manifestar, el dueño Absoluto de lo Finito y de lo Infinito, el Ser de Seres, Ain-Soph.
Cuenta la leyenda, que nadie jamás ha podido contemplar el rostro del Inefable Ain-Soph. Ni tan siquiera, Elohim, uno de sus muchos hijos creadores, había conseguido ver la faz del que le dio la vida, pues entre él y su Padre, hay siete grandes Velos de separación. Tan sólo el transcurrir del tiempo y una gran prueba, permitiría al poderoso Elohim ir rasgando estos Velos uno a uno, hasta que al final de esos días de misteriosas aventuras, y siempre que saliese victorioso de cada una de las pruebas que cada Velo representa, Elohim, podrá contemplar a su Padre y fundirse en su máximo esplendor, enriqueciendo con su luz el Fuego Creador de Ain-Soph.
Cierto día,  Elohim,  fue llamado por su Padre, y en obediencia a su voluntad se apresuró para no llegar tarde a la cita.
Una vez bajo el trono de Ain-Soph, Elohim puso mucha atención a las palabras que su Padre le transmitía, pues intuía que aquel encuentro cambiaría el rumbo de su existencia.
  • Me siento orgulloso de ti, Elohim, -dijo Ain-Soph, el Absoluto, al tiempo que cada una de sus palabras emitían una poderosa luz que tenía la virtud de cristalizarse en ideas, en verdades tangibles y sólidas como la piedra, y gracias a este poder, en todo momento se podía conocer lo que cada expresión quería decir-.
Te has convertido en un poderoso ser -continuó diciéndole el Venerable y Supremo Ser-, y las criaturas angelicales han vitoreado con euforia y alegría el día de tu coronación como Rey.  Pero hijo mío, ha llegado la hora de que sigas tu camino, pues tú coronación como rey te ha valido para adquirir mi propia dicha, el Poder Creador. Dime, amado hijo, ¿qué planes tienes para el futuro? ¿Cómo vas a utilizar el poder que has adquirido?
  • Si me lo permites, Padre mío, te diré que aún no he concebido ningún Plan Creador, y en verdad que tenéis razón pues, en mi reino, la única existencia que contemplo es la mía. Por todos lados encuentro el reflejo de mi Triple Rostro. Si miró al Norte, contemplo el poder de Kether, inspirándome, constantemente, un ideal con su Voluntad, pero aún no he sabido qué hacer con él. Si mi mirada se dirige hacia el Este, puedo admirar la suave brisa que proviene de las tierras del Hochmah, la Morada del Amor. De allí, melodiosas canciones me seducen una y otra vez, embriagándome hasta que me sumerjo entre los placeres del gran sueño, pero aún no he sabido qué hacer con él. Por último, si miró hacia el Oeste, mi Inteligencia se ilumina y multitud de fórmulas, de números, de leyes y medidas me hablan en nombre de Binah, pero aún no he encontrado una ecuación que me permita comprender qué he de hacer con él.
Elohim, tras estas palabras, guardó silencio y esto fue interpretado por su Padre, como el final de su exposición.
  • Veo, hijo mío, que en tu reino se encuentra todo lo necesario para llevar a cabo un gran Plan. Dirígete hacia el Sur -exclamó con fuerza Ain-Soph-.
  • ¿Hacia el Sur?, pero Padre, esa zona está desierta.
  • Tienes razón, y es por ello que te encomiendo esa misión, pero no debes preocuparte, pues allí, encontrarás ayuda para que tu Plan pueda convertirse en una realidad. Y ahora, he de dejarte. El tiempo transcurre. En la eternidad, todo viaja hacia el infinito, pero para ti, cuenta a partir de ahora cada segundo del tiempo. No te demores y sueña, sueña ese Plan que ha de llevarte en el futuro a rasgar el séptimo Velo que aún nos separa. Suerte, hijo mío, y que tu Obra sea digna.
Así fue como Elohim encontró una importante misión... Crear.
Aún no sabía cómo hacerlo, más tenía a su disposición los poderes necesarios para lograrlo, y de ese modo, sumergido en ese gran deseo, quedó sumido en un profundo sueño.

Cuenta la leyenda que pasaron tres grandes Días  Cósmicos y, al cuarto Día, Elohim despertó, y aquel Día fue un Día feliz y jubiloso, pues gracias a ese largo sueño, aquel poderoso ser había concebido un Plan Creador, un Plan Cósmico.

·    Ya sé lo que haré -se dijo, entusiasmado -, espero que mi Obra sea digna a los ojos de mi Padre pues, he decidido crear vida a un nivel inferior al mío. Ya estoy algo cansado de que en este trozo de cielo, tan sólo sea yo quien viva. He pensado que, tal vez si doy vida a seres de mi misma esencia, estos, cuando crezcan, puedan ofrecerme nuevas experiencias creadoras. Así enriqueceré mis archivos, al tiempo que ellos se convierten, en sí mismo, en seres creadores. Si yo trabajo para mi Padre, y Él, en recompensa, me permite la libertad de actuar según mi voluntad, yo también ofreceré a mis hijos esa cualidad.

Eso es. Es una buena idea. Si son de mi propia carne, también tendrá mis mismos poderes. Tendrán voluntad propia, tendrán la facultad de amar y les dotaré de inteligencia para que puedan comprender, a su debido tiempo, la Obra de su Creador. Espero que con esas cualidades sepan organizar el mundo de acuerdo a mis propias leyes.

Bueno, pero ahora debo dirigirme hacia el Sur. Allí consagraré mi obra, pues tengo un Plan pero no tengo los materiales para la obra. Quizás en las tierras del Sur encuentre lo necesario para que mi Plan adquiera forma.

Y con ese deseo, Elohim, se dirigió hacia las tierras desérticas y vírgenes del Sur.

...continuará