miércoles, 19 de abril de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 109

LECCIÓN 109

Descanso en Dios.

1. Hoy pedimos descanso; y una quietud que las apariencias del mundo no puedan perturbar. 2Pedimos paz y tranquilidad en medio de todo el torbellino nacido de sueños conflictivos. 3Pedi­mos seguridad y felicidad, aunque lo que parece que vemos es peligro e infortunio. 4Y disponemos del pensamiento que respon­derá a nuestra petición con lo que pedimos.

2. "Descanso en Dios." 2Este pensamiento te brindará el descanso y el sosiego, la paz y la quietud, así como la seguridad y felicidad que buscas. 3"Descanso en Dios." 4Este pensamiento tiene el poder de despertar la verdad durmiente en ti que posees la visión que ve más allá de las apariencias hasta esa misma verdad en todo el mundo y en todo lo que existe. 5He aquí el fin del sufrimiento para el mundo entero y para todo aquel que jamás haya venido o haya de venir para estar aquí por algún tiempo. 6He aquí el pensa­miento mediante el cual el Hijo de Dios nace de nuevo para reco­nocerse a sí mismo.

3. "Descanso en Dios." 2Completamente impávido, este pensa­miento te sacará adelante a través de tormentas y luchas, más allá del infortunio y del dolor, de la pérdida y de la muerte, y te llevará a la certeza de Dios. 3No hay sufrimiento que no pueda sanar. 4No hay problema que no pueda resolver. 5Y no hay apa­riencia que no se convierta en la verdad ante los ojos de vosotros que descansáis en Dios.

4. Éste es el día de la paz. 2Descansas en Dios, y mientras los vientos del odio dividen el mundo, tu descanso permanece im­perturbable. 3Tuyo es el descanso de la verdad. 4Las apariencias no te pueden perturbar. 5Exhortas a todos tus hermanos a que se unan a ti en tu descanso, y ellos te oirán y vendrán a ti porque descansas en Dios. 6No oirán ninguna otra voz excepto la tuya porque tú le entregaste tu voz a Dios, y ahora descansas en Él y dejas que Él hable a través de ti.

5. En Él no tienes inquietudes, preocupaciones, agobios, ansieda­des o dolor, ni miedo al futuro ni remordimientos por el pasado. 2Descansas en la intemporalidad, mientras que el tiempo pasa de largo sin dejar marca sobre ti, pues nada puede jamás alterar tu descanso en modo alguno. 3Descansa hoy. 4Y según cierras  los ojos, sumérgete en la quietud. 5Permite que estos períodos de descanso y respiro le aseguren a tu mente que todas sus frenéti­cas fantasías no eran sino los sueños de un delirio febril que ya pasó. 6Deja que tu mente se aquiete y acepte con agradecimiento su curación. 7Ahora que descansas en Dios ya no vendrán a ron­darte sueños de terror. 8Dedica tiempo hoy a ir más allá de los sueños, hasta llegar a la paz.

6. En los descansos que hoy tomas cada hora, una mente fatigada de repente se alegrará, un pájaro con las alas rotas romperá a cantar y un arroyo por largo tiempo seco manará de nuevo. 2El mundo renace cada vez que descansas y recuerdas cada hora, que viniste a brindarle la paz de Dios al mundo a fin de que pudiese descansar junto contigo.

7. Cada vez que hoy descansas cinco minutos el mundo se acerca más a su despertar. 2Y el momento en que lo único que haya sea descanso se acerca más a todas las mentes cansadas y exhaustas, demasiado agotadas ahora como para poder seguir adelante solas. 3Y estas mentes oirán al pájaro cantar otra vez y verán el manantial manar de nuevo, y con renacida esperanza y renovado vigor marcharán con paso ligero por la senda que de súbito parece más fácil de recorrer según siguen adelante.

8. Hoy descansas en la paz de Dios, y desde tu descanso exhortas a tus hermanos a que encuentren el suyo y descansen junto a ti. 2Hoy serás fiel a tu cometido, al no olvidarte de nadie e incluir a todos en el infinito círculo de tu paz, el sagrado santuario donde reposas. 3Abre las puertas del templo y deja que tus hermanos distantes y tus amigos más íntimos vengan desde los más remo­tos lugares del mundo, así como desde los más cercanos; invíta­los a todos a entrar y a descansar contigo.

9. Hoy descansas en la paz de Dios, tranquilo y sin miedo. 2Cada uno de tus hermanos viene a descansar y a ofrecerte a ti su des­canso. 3Descansamos juntos aquí, pues así es como nuestro des­canso es total, y lo que hoy damos ya lo hemos recibido. 4El tiempo no es el guardián de lo que damos hoy. 5Damos a los que aún no han nacido y a los que ya partieron, a todo Pensamiento de Dios, y a la Mente en la que estos Pensamientos nacieron y en donde descansan. 6Y les recordamos su lugar de descanso cada vez que nos decimos a nosotros mismos: "Descanso en Dios”


¿Qué me enseña esta lección?

Descansar en Dios, significa Estar en Dios, tomar consciencia de que Somos Dios.

Es desde el Espíritu, que conseguimos alcanzar ese estado de unión, de compleción con Dios.

Permanecer identificado con el mundo terrenal o lo que es lo mismo, manifestarnos bajo la percepción del ego, nos lleva a un desgaste que nos agota hasta la extenuación. El pensamiento dual percibe la relación desde el ataque y para protegerse de él, decide responder con la misma técnica. Para el ego, juzgar el comportamiento de los demás, y condenarlo, es una práctica habitual que acaba mermando todas sus fuerzas.

Persigue la felicidad, sin embargo actúa desde la pequeñez, desde la necesidad y desde la escasez. Si da, percibe que pierde, lo que le lleva a poner un alto precio a sus dádivas.

El miedo le lleva a actuar de una manera incoherente e irracional, persiguiendo sueños que se convierten en terroríficas pesadillas.

Descansar en el ego, no nos aportará la paz necesaria en la que nos encontramos y damos la bienvenida a nuestros hermanos. En el descanso del ego, la paz es ilusión.

Descansar en Dios, es vivir en la morada de la Paz y de la Dicha. En ese estado, se produce el encuentro con nuestros hermanos de filiación y compartimos la Grandeza de Ser Hijos de Dios. 

Ejemplo-Guía: "¿Qué impide tu descanso...?"

Podría haber planteado la pregunta en plural, pues en verdad, desde el escenario del ego, desde el escenario del sueño, donde creemos vivir, lo que a ti te impide descansar, a pesar de ser un motivo diferente al mio, en realidad tiene una misma causa: ambos visionamos el mundo desde una conciencia fragmentada, separada e identificada con el miedo, con el pecado, con la culpa, con el dolor...

A pesar de ello, es a nivel individual que debemos responder esa pregunta, elegida como ejemplo para la aplicación de la lección: ¿qué impide mi descanso?

Lo impide, como bien recoge el contenido de la lección, mis inquietudes, mis preocupaciones, mis agobios, mis ansiedades, mi dolor, mi miedo al futuro, mis remordimientos por el pasado, etc. En consecuencia, el impedimento a mi descanso tiene una única causa: creer que somos un ser material, con identidad individual y con una vida temporal que encuentra su fin con la muerte del cuerpo físico.

¿Os imagináis un mundo en el que esos impedimentos no existiesen?

Plantearé esta reflexión de otra manera:

¿Por qué existe ese mundo de impedimentos? ¿Quién lo ha inventado? 

Tengo claro, que si fuese consciente de que tengo el poder de Dios para crear un mundo y ponerlo a disposición de mi hijo, no le iba a crear un mundo tan complicado. 

Por las enseñanzas que nos transmite Un Curso de Milagros, sabemos que este mundo "complicado", el Curso lo llama "demente", lo ha fabricado el Hijo de Dios, haciendo uso del pensamiento y orientándolo hacia una nueva dimensión donde rigen las leyes de la ilusión.

Las características de ese mundo ilusorio ya las hemos visto. Lo importante, no es quedarse en ese estado ilusorio, culpándonos, de nuestros actos. Lo importante, es tomar conciencia, de que del mismo modo que hemos sido capaces de fabricar un mundo que no es real, podemos crear un mundo que sí lo es. No olvidemos que no podremos ver aquello en lo que no creemos y que para poder crear tenemos que ver. Con ello quiero decir, que para poder ver el verdadero Descanso, tenemos que creer en Aquel que lo dispensa, en Dios. Descansar en Dios, es Ver a Dios. Descansar en Dios, es creer en Dios.

La propuesta que debemos hacernos es ver de otra manera. Si hasta ahora hemos visto desde el sufrimiento, desde el miedo, desde la profunda sensación de sentirnos abandonados por nuestro Creador, de sentirnos culpables por haberle fallado, de sentirnos avergonzados por nuestra infidelidad, es el momento, de tener la certeza de que todas estas sensaciones y creencias son erróneas, pues nuestro Padre nunca nos ha abandonado. Siempre ha estado aguardando a su Hijo para que éste volviese su mirada y le reconociese.

Cuando experimentemos una vivencia que desde la visión del ego, la catalogásemos de impedimento al Descanso, quitémosle ese "poder", abandonemos esa creencia y en su lugar, llamemos a la verdad, entreguémosla al Espíritu Santo, quien la depositará en el seno de Dios, donde el sufrimiento se transforma en Paz, el castigo, en Perdón y el miedo, en Amor.

Reflexión: ¿Cómo te sientes sabiéndote que estás descansando en Dios?

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