viernes, 2 de febrero de 2024

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 33

LECCIÓN 33

Hay otra manera de ver el mundo.

1. Lo que se intenta con la idea de hoy es que reconozcas que puedes cambiar tu percepción del mundo tanto en su aspecto externo como en el interno. 2Deben dedicarse cinco minutos completos a la sesión de práctica de por la mañana, así como a la de por la noche. 3En estas sesiones debes repetir la idea tan a menudo como te resulte cómodo, aunque es esencial que las aplicaciones no sean apresuradas. 4Alterna tu examen entre tus percepciones externas e internas, de tal forma que el cambio de unas a otras no sea abrupto.

2. Mira simplemente de pasada al mundo que percibes como externo a ti. aLuego cierra los ojos y examina tus pensamientos internos de la misma manera. 2Trata de ser igualmente desapegado con ambos, y de mantener ese desapego cuando repitas la idea en el transcurso del día.

3. Las sesiones de práctica más cortas se deben hacer tan frecuentemente como sea posible. 2La idea de hoy debe aplicarse también de inmediato, de surgir cualquier situación que te tiente a sentirte perturbado. 3En estas aplicaciones, di:

4Hay otra manera de ver esto.

4. Recuerda aplicar la idea de hoy en el momento en que notes cualquier molestia. 2Quizá sea necesario sentarte en silencio un minuto más o menos y repetir la idea para tus adentros varias veces. 3Cerrar los ojos probablemente te ayudará en este tipo de aplicación.

¿Qué me enseña esta lección?

Para aplicar esta lección, al igual que otras muchas, se nos exige estar alerta de nuestros pensamientos. Esto es así, dado que nuestra personalidad egoica nos tiene acostumbrados a dar un juicio inmediato a todo cuanto interactúa con nosotros. Sus creencias son sólidas y fortalecidas por la fuerza del hábito. Se siente seguro haciendo las cosas como siempre las ha hecho. Le supone un esfuerzo, no asumible, tener tan sólo que plantearse hacer las cosas de un modo diferente.

El miedo a lo desconocido, le lleva a cerrar puertas que nos invitan a abrirlas.

Ese estado de estar alerta, de conciencia permanente, nos permitirá decidir si optamos por aventurarnos a abrir esas puertas, hasta ahora cerradas, o dar la respuesta esperada y utilizada por tantos y tantos. En consideración a esta práctica me gustaría aportar mi experiencia, pues conozco las dificultades que muchos practicantes de las enseñanzas de UCDM manifiestan a la hora de dirigir el pensamiento.

Ya sabemos que UCDM es un curso de entrenamiento mental. Estamos tan identificados con el ego, con la mente dividida y con la visión del cuerpo y del mundo material que, nuestra vida se centra principalmente en el ejercitamiento de dicho vehículo. Podemos decir, que somos expertos en el manejo del cuerpo y mucho menos expertos en el manejo de la mente. La propia ciencia nos advierte que el porcentaje de utilización de la mente con respecto al cuerpo es muy inferior. Salvando las posibles excepciones, podemos afirmar que nuestra conciencia se enriquece con las experiencias físicas, siendo más inconsciente en el dominio de la mente.

Por lo tanto, hay que tener mucha paciencia a la hora de afrontar estas prácticas, sobre todo cuando comprobamos que nuestros pensamientos no se muestran dóciles a la voluntad y revoletean libremente en nuestra mente. 

Estamos tan acostumbrados a ir en "piloto automático", que no prestamos atención consciente a lo que está fluyendo en la mente. Pero ello, lo único que nos está indicando es que debemos tener constancia en el entrenamiento. El cuerpo adquiere musculación y destreza cuando somos persistentes en su ejercitamiento. De la misma manera, el constante entrenamiento de nuestra mente nos permitirá que un día nos demos cuenta de que la resistencia inicial ya no es tal, y no tan sólo eso, sino que somos conscientes de que ahora tenemos la facultad de dirigir nuestros pensamientos, o lo que es lo mismo, tenemos la capacidad de elegir ver las cosas de otra manera.

Siempre podemos ver el mundo de otra manera. Lo importante es conocer que ese mundo tendrá los tintes con los que nosotros lo hemos teñido.

Si en el día a día, convivimos con amor, ese amor, florecerá a nuestro alrededor en respuesta a nuestro estado mental.

Si interpretamos la vida adoptando el papel de víctimas, atraeremos experiencias en las que experimentaremos ese papel y culparemos al otro de nuestras desgracias, cuando realmente, lo único que están haciendo es recordarnos que nos estamos dirigiendo pensamientos de ataque, de rechazo, de menosprecio, de miedo, en definitiva, de falta y ausencia de amor.

Reflexionemos antes de emitir un pensamiento, pues en la medida en que lo alimentemos, este crecerá y se convertirá en una creencia, la antesala de la acción. 

Ejemplo-Guía: "Noticias de sucesos dramáticos"

Es bastante genérico el ejemplo elegido, pero no pretendo analizar los detalles de la noticia, sino el efecto que la misma causa en nosotros.

En un puro ejercicio de identificación, exento de cualquier carga emocional y de juicio crítico, la repercusión que ejerce una noticia informativa de sucesos dramáticos sobre nuestro estado anímico, sobre nuestra mente y sobre nuestra realidad física, adquiere una gran importancia, pues nos condiciona especialmente.

Todos los medios de comunicación parecen competir a la hora de informar sobre sucesos impactantes. Desde un sentido comercial, se puede argumentar que el que tenga la primicia de la noticia y la publique, tendrás más beneficios de ventas y, con ello, más beneficios económicos. Esto va parejo con un manifiesto interés por parte del ciudadano por recibir noticias de esa índole, es decir, las buenas noticias no interesan y, por lo tanto, no venden.

Por otro lado, existe una opinión muy compartida por muchos, que los lleva a pensar, que aquellos que dirigen los medios de comunicación, los que deciden qué noticias saldrán a la luz y cuál no, se han confabulado en utilizar esos medios para influenciar a las masas y lograr dirigir los gustos y aversiones de quienes la conforman. En este sentido, si interesa que el síndrome "crisis" se extienda con rapidez entre el pueblo y que le influya al ciudadano de una manera predeterminada, todos los esfuerzos se centran en difundir noticias encaminadas a mermar la estabilidad mental y emocional, es decir, a "fabricar" desde el miedo. 

Pero todos esos argumentos, pertenecen al mundo ilusorio del ego. Entrar a debatir los detalles del mismo, tan solo nos conducirá a contribuir a alimentar la emoción del miedo y la creencia en la separación.

La enseñanza de esta lección es una ventana que se abre a la esperanza. Conocer que el mundo que percibimos es la proyección de nuestra mente, y que esa percepción, al igual que el contenido de nuestra mente, la podemos cambiar, se convierte en una clara y amable invitación a dejar de desear, en primer lugar, cambiar el mundo, y, en segundo lugar, nos invita a ver las cosas de otra manera.

Muchos optan por no oír las noticias, leer prensa o ver televisión, en lo referente a noticias de sucesos que consideran negativos y que pueden influenciarle a la hora de emitir juicios. Puede ser una opción, pero hacerlo por miedo, estaríamos haciendo realidad ese miedo, con lo cual no estaríamos dándonos la oportunidad de verlo de otra manera.

Verlo de otra manera, ha de llevarnos a cambiar la creencia errónea basada en la separación y el miedo, por la creencia verdadera basada en la unión y el amor. Desde este punto de vista, una noticia de suceso dramático, nos está ofreciendo la oportunidad de reflexionar sobre la relación causa-efecto. El efecto sería el drama y la causa, los pensamientos que lo han fabricado. Esta visión nos permite comprender que todo cuanto ocurre en el nivel de los efectos, tiene un sentido profundo, que no siempre sabremos identificar pero que nos permite tomar consciencia de nuestro nivel de percepción: la errónea o la verdadera.

Nuestros sentimientos, nuestras emociones, se sensibilizarán con el drama de la noticia, pero nuestra mente no puede juzgar condenatoriamente a las personas causantes, por muy justificado que nos parezcan las causas que la han originado, pues si así lo hacemos, estaríamos viendo desde la mente separada y perpetuaríamos el error.

Podemos ofrecerle a nuestra mente, ávida en respuestas, la única pregunta que deberíamos hacer: ¿para qué? ¿Para qué ocurre lo que ocurre? Si esa pregunta se la ofrecemos al único que puede respondernos, al Espíritu Santo, a nuestra mente recta, recibiremos la respuesta y, esta respuesta, nos aportará paz.

Reflexión: Analizo mi respuesta ante las situaciones cotidianas. ¿Crees que elegir ver las cosas (dar un significado -propósito- diferente) de otra manera pudiera cambiar tu percepción de lo vivido?

No hay comentarios:

Publicar un comentario