jueves, 22 de junio de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 173

QUINTO REPASO

Introducción

1. Ahora iniciamos otro repaso. 2Esta vez estamos listos para poner más de nuestra parte y dedicar más tiempo a nuestro empeño: 3Reconocemos que nos estamos preparando para un nuevo nivel de entendimiento. 4Queremos dar este paso resuelta­mente, para poder seguir adelante con mayor certeza, mayor sin­ceridad y mayor fe. 5Nuestros pasos han sido inciertos, y las dudas nos han hecho andar con lentitud e inseguridad por el camino que este curso señala. 6Pero ahora vamos a ir más de prisa, pues nos estamos acercando a una mayor certeza, a un propósito más firme y a una meta más segura.

2. Padre nuestro, afianza nuestros pasos. 2Aplaca nuestras dudas, aquieta nuestras santas mentes, y háblanos. 3No tenemos nada que decirte, 4pues sólo deseamos escuchar Tu Palabra y hacerla nuestra. 5Guía nuestras prácticas tal como un padre guía a su hijo pequeño por un camino que éste desconoce, 6pero que aun así, el hijo lo sigue, seguro de que está a salvo porque su padre le muestra el camino.

3. De este modo es como llevamos nuestras prácticas hasta Ti. 2Si trope­zamos, Tú nos levantarás. 3Si se nos olvida el camino, sabemos que Tú siempre lo recordarás. 4Y si nos extraviamos, Tú no te olvidarás de llamarnos. 5Aligera nuestros pasos ahora de modo que podamos caminar con mayor certeza y mayor rapidez hasta Ti. 6Y aceptamos la Palabra que Tú nos ofreces para unificar nuestras prácticas, a medida que repasamos los pensamientos que Tú nos has dado.

4. He aquí -al final de este párrafo- el pensamiento que debe preceder a los pensamientos que vamos a repasar. 2Cada uno de éstos clarifica algún aspecto de dicho pensamiento o contribuye a hacerlo más significativo, más personal y verdadero, así como más descriptivo del santo Ser que compartimos y que ahora nos preparamos para conocer de nuevo:

3Dios es sólo Amor, y, por ende, eso es lo que soy yo.

4Sólo este Ser conoce el amor. 5Sólo sus pensamientos son perfec­tamente congruentes; sólo ese Ser conoce a Su Creador, se com­prende a Sí Mismo y goza de un conocimiento y amor perfectos, así como de un estado de unión constante con Su Padre y Con­sigo Mismo.

5. Y Eso es lo que nos espera al final de la jornada. 2Cada paso que damos nos acerca un poco más. 3Este repaso acortará el tiempo de manera inconmensurable si tenemos presente que Eso es nuestra meta y que a medida que lo ponemos en práctica es a Eso a lo que nos acercamos. 4Levantemos de las cenizas nuestros corazones y dirijámoslos hacia la vida, recordando que Eso es lo que se nos promete, y que este curso nos fue enviado para allanar el sendero de la luz y enseñarnos, paso a paso, cómo regresar al eterno Ser que creíamos haber perdido.

6. Yo te acompaño en esta jornada. 2Pues por el momento com­parto tus dudas y tus miedos, de manera que puedas recurrir a mí que conozco el camino por el que se supera toda duda y temor. 3Caminamos juntos. 4Es preciso que yo entienda lo que es la incertidumbre y el dolor, aun cuando sé que no tienen ningún significado. 5Sin embargo, un salvador debe permanecer con aquellos a quienes enseña, viendo lo que ellos ven, pero conser­vando en su mente el camino que lo condujo a su propia libera­ción, y que ahora te conducirá a ti a la tuya junto con él. 6Al Hijo de Dios se le sigue crucificando hasta que camines por esta senda conmigo.

7. Mi resurrección se repite cada vez que conduzco a un hermano sin contratiempo alguno allí donde la jornada termina para ya no recordarse más. 2Me siento renovado cada vez que un hermano aprende que hay un camino que nos libera a todos de la aflicción y del dolor. 3Y renazco cada vez que un hermano se vuelve hacia la luz que mora en él y me busca. 4No me he olvidado de nadie. 5Ayúdame ahora a conducirte de regreso allí donde la jornada empezó para que puedas llevar a cabo otra elección conmigo.

8. Libérame mientras practicas una vez más los pensamientos que te he traído de Aquel que ve tu extrema necesidad, y que conoce la respuesta que Dios le ha dado. 2Juntos repasaremos estos pen­samientos. 3Juntos les dedicaremos nuestro tiempo y esfuerzos. 4Y juntos se los enseñaremos a nuestros hermanos. 5Dios no permiti­ría que en el Cielo faltase nada. 6Éste te está esperando, al igual que yo. 7Sin ti yo estoy incompleto. 8Conforme me complete regresaremos juntos a nuestro hogar ancestral, el cual se preparó para nosotros desde antes de que el tiempo comenzara, y se ha mantenido a salvo de los azotes de éste, así como inmaculado y seguro, tal como será cuando al tiempo le llegue su fin.

9. Permite, entonces, que este repaso sea el regalo que me haces a mí. 2Pues esto es lo único que necesito: que oigas mis palabras y que se las ofrezcas al mundo. 3Tú eres mi voz, mis ojos, mis pies y mis manos, con los cuales llevo la salvación al mundo. 4El Ser desde el que te llamo no es sino tu propio Ser. 5A Él nos dirigimos juntos. 6Toma a tu hermano de la mano, pues no es éste un camino que recorramos solos. 7En él yo camino contigo y tú conmigo. 8La Voluntad del Padre es que Su Hijo sea uno con Él. 9¿Cómo no iba a ser, entonces, todo lo que vive uno contigo?
10. Permite que este repaso sea un intervalo en el que comparti­mos una experiencia que es nueva para ti, aunque tan antigua como el tiempo e incluso aún más antigua. 2Santificado sea tu nombre 3e inmaculada tu gloria para siempre. 4Tu plenitud ahora es total, tal como Dios lo dispuso. 5Tú eres Su Hijo, y completas Su extensión con la tuya. 6No practicamos sino una antigua ver­dad, que sabíamos desde antes de que la ilusión pareciese apode­rarse del mundo. 7Y le recordamos al mundo que está libre de toda ilusión cada vez que decimos:

8Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.

11. Con esto damos comienzo a cada día de nuestro repaso. 2Con esto empezamos y con esto concluimos cada período de práctica. 3Y con ese pensamiento nos vamos a dormir para despertar con esas mismas palabras de nuevo en nuestros labios, y darle así la bienvenida al nuevo día. 4Todo pensamiento que repasemos lo envolvemos con ése; y utilizaremos dichos pensamientos para mantenerlo firme en la mente y claro en nuestra memoria a lo largo del día. 5Y así, cuando hayamos terminado este repaso, habremos reconocido que las palabras que decimos son verdad.

12. Las palabras, sin embargo, no son sino recursos auxiliares y, excepto por el uso que hacemos de ellas al principio y al final de cada período de práctica, se usarán sólo para recordarle a la mente su propósito, según lo dicte la necesidad. 2Ponemos nues­tra fe en la experiencia que se deriva de las prácticas, no en los medios que utilizamos. 3Esperamos la experiencia, y reconocemos que sólo en ella radica la convicción. 4Usamos las palabras y trata­mos una y otra vez de ir más allá de ellas hasta llegar a su significado, el cual está mucho más allá de su sonido. 5Este se hace cada vez más tenue hasta que finalmente desaparece, a medida que nos acercamos a la Fuente del significado. 6Y Ahí es donde hallamos reposo.
                                                                

LECCIÓN 173

Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.

1. (155) Me haré a un lado y dejaré que Él me muestre el camino.
2Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.

2. (156) Camino con Dios en perfecta santidad.
2Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.


¿Qué me enseña esta lección?

1. (155) Me haré a un lado y dejaré que Él me muestre el camino.
2Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.


He creído gobernar el timón de mi nave, sin embargo, nunca he sido dueño de mi destino.

He deseado dirigir mi rumbo hacia aguas tranquilas, pero aún así no he podido evitar hacer frente a vientos desenfrenados y a furiosas tormentas.

A veces, mis vigías han confundido la tierra firme, con aguas pantanosas…

En ocasiones, mis días de paz se han visto alterados por el acoso de terribles pesadillas que han enturbiado mis horas de vigilia y de sueños…

Hoy me haré un lado, pues al final de mi travesía he descubierto que, tan sólo Dios, es el capitán de mi reino.

Hoy me haré, felizmente, a un lado y cederé el timón de mi nave a mi Creador, pues Él me mostrará el Verdadero Camino…


2. (156) Camino con Dios en perfecta santidad.

2Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.

Cuando elijo ver con los ojos del cuerpo, a pesar de verme rodeado por las muchas criaturas que viven en el mundo, no puedo evitar sentir una profunda soledad.

Es la consecuencia de lo que he fabricado. El falso error en la separación, me ha llevado a sentirme aislado de mis hermanos; me ha conducido a protegerme de ellos, al entender que pretenden atacarme para poseer lo que es mío.

Sí, cuando me identifico con el ego, no puedo evitar caer en el pesimismo, en la desilusión, en la apatía, en el desánimo, en la confusión, en un querer y no poder… confundo fácilmente el amor, con el deseo…

Buscamos relaciones especiales, en un intento de compensar todas esas emociones contradictorias. Cuando las encontramos, en un intento de compensar nuestras necesidades internas, proyectamos sobre el otro nuestras sombras y de este modo, nos sentimos aliviados al poder juzgarlas fuera de nuestra identidad…

Aquello que no es santo, aquello que no es consecuencia de la Verdadera Unidad, del Amor, de la Eternidad, nunca podrá convertirse en nuestro perfecto acompañante… pues la Ilusión y la Verdad no pueden coexistir.

Cuando caminamos con nuestro Invitado, la necesidad deja de ser nuestra realidad. En su lugar Todo es Abundancia.

miércoles, 21 de junio de 2017

Solsticio de Verano: "El Rito de la Culminación de la Luz"

Las leyes de la Naturaleza, en plena armonía con las leyes cósmicas, nos enseña en sus constantes ciclos evolutivos, que todo lo creado en el plano más denso de la Energía -el físico-, sigue las cuatro fases inscritas secretamente en el nombre sagrado de Jehová –Yod, He, Vav, He-, es decir, nace, crece, se reproduce y en última instancia, muere para poder así, volver a nacer y dar lugar a un nuevo ciclo.


Cuando estudiamos el Génesis, con el propósito de conocer nuestro origen creativo, vemos como todo surgió en el Primer Día Cósmico, en el que el Creador separó la luz de las tinieblas, unas "tiniebla" cuya interpretación está más allá de toda idea de manifestación negativa y maliciosa. Más acertado sería hablar de caos, esto es, una situación en la que los diferentes elementos, materiales creadores, se encontraron. Por tanto, separar la luz de las tinieblas, supuso el primer paso de establecer orden en aquella situación primigenia, caótica. 

La Luz, es el Principio Inteligible, es decir, el Principio que ha de permitirnos comprender la creación, y de comprender el mundo en el que vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser.
Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que nuestro origen, así como el origen de todo lo creado, es la Luz. Mucho ha viajado el verdadero Ser desde aquel Primer Día Cósmico, y en la medida en que hemos ido adquiriendo ropajes más densos, la consciencia ha ido oscureciéndose y olvidándose de su procedencia, de su verdadera patria, de su linaje.

Actualmente, la evolución nos sitúa en el Cuarto Día de la creación, y la característica más común que todos vivimos, es que la Luz es encuentra envuelta y oculta en la materia más densa. El hombre se encuentra identificado con este envoltorio temporal y perecedero, y si su nivel de conciencia no se encuentra, excesivamente, materializada, puede comunicarse conscientemente con su verdadera identidad.
La humanidad, en este proceso de aprendizaje no se ha encontrado jamás sola. Siempre ha contado con el apoyo y supervisión de Seres Espirituales de un nivel superior, cuya misión les lleva a ser servidores de sus Hermanos Menores. Gracias a su dirección, hemos recibido enseñanzas de manos de la naturaleza, pues en ésta se encuentra inscrita la sabiduría divina. Es así, como gracias al conocimiento de los Astros, hemos podido seguir y adaptar nuestro comportamiento humano al divino.
La astrología ha existido desde los albores de la humanidad en el actual Periodo de Manifestación. Ella ha sido la herramienta más utilizada en la antigüedad para establecer un lenguaje de comunicación entre el Macrocosmos-Dios y el Microcosmos-Hombre.
Dentro de ese amplio programa de estudio que podemos desarrollar en relación a esta idea, hoy recogemos el significado espiritual y oculto de los Solsticio, al cual hemos llamado “La Ruta de la Luz”.

El estudio de los Solsticio de Invierno-Capricornio-Nochebuena y de Verano-Hogueras de San Juan, ponen de manifiesto el nacimiento y muerte de la Luz. Todos sabemos que en el Solsticio de Invierno, a nivel físico experimentamos la noche más larga y el día más corto del año. Asimismo, en el Solsticio de Verano, siempre a nivel material, celebramos el día más largo y la noche más corta del año. ¿Qué significado espiritual debemos extraer de estos eventos? ¿Cómo se comportará el hombre en estos periodos? ¿Por qué se celebra en estas épocas, dos rituales tan importantes como el nacimiento de Jesucristo y las Hogueras de San Juan?
Es evidente, que los ciclos estacionales no se han establecidos sólo y exclusivamente con el fin de medir temporalmente el ciclo anual. La antropología ha puesto de manifiesto, cómo aún hoy, las tribus más primitivas y salvajes, celebran sus fiestas ritualísticas más importantes coincidiendo con estos eventos cósmicos. En verdad, toda la humanidad sigue casi al pie de la letra, aunque en su mayoría de un modo inconsciente, el ciclo natural marcado por la ruta solar en su rotación, aparente, anual.

SOLSTICIO DE VERANO: “El Rito de la Culminación de la Luz”
Coincidiendo con el Signo Angular de Cáncer, el tránsito solar en esta época del año, mes de junio, permite gozar del auge de la Luz-día, sobre las Tinieblas-noche. El mensaje simbólico es fácil de comprender. Es la época del año en la cual, la conciencia, se encuentra más pletórica de Luz, es decir, es el momento clave para lograr vencer las "tinieblas" que todos ocultamos en nuestro interior. En términos psicológicos, diríamos que la conciencia adquiere mayor protagonismo, tiene mayor volumen que el inconsciente, y la voluntad domina a los instintos. El Espíritu se encuentra fortalecido para vencer la parte más oscuras del Ser. Esta es la razón por la cual se celebra el ritual de San Juan, en el que el Fuego, “Aur” en hebreo, quema lo antiguo, lo inferior, lo negativo, las tinieblas.
Pero para conquistar este punto álgido, el Sol-Luz-Consciencia, ha debido de realizar un largo recorrido desde su nacimiento, el cual se produjo precisamente en el anterior Solsticio, el de Invierno, el cual se manifiesta en el signo de Capricornio.
Si tomamos un mándala astrológico y situamos a Cáncer en el Signo del Ascendente, con el propósito de estudiar el esplendor de la Luz, y trazamos el trayecto que va desde Capricornio hasta dicho signo, estaremos conociendo los “trabajos” que el Hombre ha de realizar para vencer a las Tinieblas. Estos tramos del camino son los comprendidos por los signo de Acuario, Piscis, Aries, Tauro y Géminis.
Si el Ascendente marca la estructura física del Ser, en este estudio, Cáncer es el signo que nos habla de la personalidad de la Luz. En este caso diremos que la Luz se convierte en Amor, puesto que Cáncer es la puerta de entrada del Elemento Agua, cuyas energías encuentran su origen en el Amor. ¿Acaso el rostro del Padre no se hace visible en Jesucristo, Arquetipo del Amor Puro? Por lo tanto el Propósito del Solsticio de Verano es Ser Puro activando el Amor al Padre en su aspecto femenino, el Agua-Sentimiento.
Para alcanzar el nivel de Cáncer, partiendo desde Capricornio, hemos de pasar por Acuario, es decir, debemos comprender mentalmente la relación de Hermandad que existe entre los Seres, en el sentido de que somos Hijos de un mismo Padre. Debemos recorrer el trayecto marcado por Piscis, el periodo cuaresmal, en el que las Emociones-Deseos, deben dejar de alimentarse de los bajos instintos y renunciar a comer de la “carne”, energía material. Es época de purificación.
Pasado estos tramos, penetramos en la nueva tierra representada por Aries. Es la Pascua, en la que gran parte de la humanidad celebra la pasión de Cristo. Con ello, debemos dirigir nuestros trabajos hacia la conquista del nuevo mundo. Es tiempo de revitalización. La Primavera nos “excita” para que afrontemos nuevas empresas. Es el tiempo en el que debemos movilizar nuestra voluntad, para que nos guíe por las sendas inspiradas por nuestro Padre. Nuestros sentimientos de independencia y emancipación deben dar lugar al expreso deseo de llevar a cabo la Voluntad del Padre.
El impulso creador nos llevará a la tierra de Tauro, donde nos encontraremos en plena comunión con el esplendor de la naturaleza. Ello nos invita a ser agentes activos en el arte de embellecer nuestra vida y la de cuantos nos rodean. Debemos convertirnos en los pechos fértiles de la Vaca Sagrada, dispuestos siempre a amamantar y alimentar a cuantos tengan necesidad de saciar su apetito. Debemos estar en disposición de dar, puesto que con esta actitud estaremos siendo ejecutores del amor.

Y por último, en la antesala de Cáncer, nos hallamos con los trabajos de Géminis. Si nos damos cuenta, Géminis es el signo VI contando desde Capricornio-Nacimiento de la Luz. Sí sabemos que a través del canal VI, se nos ofrece la oportunidad de Servir, diremos que el acto de servicio que nos permitirá alcanzar el triunfo de la Luz, queda en manos del uso que hagamos de las energías de Géminis: del conocimiento, de la mente, de la comunicación.
En el capítulo I de San Juan, nos dice el evangelista: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era Dios y el Verbo estaba en Dios”.
Ese Verbo es la herramienta utilizada por Dios para crear el Universo. Si el Verbo era Dios y estaba en Dios, estamos afirmando que el Verbo era la Luz, pues Dios es Luz, y estamos afirmando igualmente, que el Verbo es Amor, pues Dios es Luz y la Luz se manifiesta a través del Amor.
Por lo tanto, diremos que el trabajo final que permitirá a la Luz-Amor-Cáncer alcanzar su esplendor, será la correcta utilización del Verbo Géminis. Es por ello de vital importancia que hagamos un uso correcto del poder de la palabra.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 172

QUINTO REPASO

Introducción

1. Ahora iniciamos otro repaso. 2Esta vez estamos listos para poner más de nuestra parte y dedicar más tiempo a nuestro empeño: 3Reconocemos que nos estamos preparando para un nuevo nivel de entendimiento. 4Queremos dar este paso resuelta­mente, para poder seguir adelante con mayor certeza, mayor sin­ceridad y mayor fe. 5Nuestros pasos han sido inciertos, y las dudas nos han hecho andar con lentitud e inseguridad por el camino que este curso señala. 6Pero ahora vamos a ir más de prisa, pues nos estamos acercando a una mayor certeza, a un propósito más firme y a una meta más segura.

2. Padre nuestro, afianza nuestros pasos. 2Aplaca nuestras dudas, aquieta nuestras santas mentes, y háblanos. 3No tenemos nada que decirte, 4pues sólo deseamos escuchar Tu Palabra y hacerla nuestra. 5Guía nuestras prácticas tal como un padre guía a su hijo pequeño por un camino que éste desconoce, 6pero que aun así, el hijo lo sigue, seguro de que está a salvo porque su padre le muestra el camino.

3. De este modo es como llevamos nuestras prácticas hasta Ti. 2Si trope­zamos, Tú nos levantarás. 3Si se nos olvida el camino, sabemos que Tú siempre lo recordarás. 4Y si nos extraviamos, Tú no te olvidarás de llamarnos. 5Aligera nuestros pasos ahora de modo que podamos caminar con mayor certeza y mayor rapidez hasta Ti. 6Y aceptamos la Palabra que Tú nos ofreces para unificar nuestras prácticas, a medida que repasamos los pensamientos que Tú nos has dado.

4. He aquí -al final de este párrafo- el pensamiento que debe preceder a los pensamientos que vamos a repasar. 2Cada uno de éstos clarifica algún aspecto de dicho pensamiento o contribuye a hacerlo más significativo, más personal y verdadero, así como más descriptivo del santo Ser que compartimos y que ahora nos preparamos para conocer de nuevo:

3Dios es sólo Amor, y, por ende, eso es lo que soy yo.

4Sólo este Ser conoce el amor. 5Sólo sus pensamientos son perfec­tamente congruentes; sólo ese Ser conoce a Su Creador, se com­prende a Sí Mismo y goza de un conocimiento y amor perfectos, así como de un estado de unión constante con Su Padre y Con­sigo Mismo.

5. Y Eso es lo que nos espera al final de la jornada. 2Cada paso que damos nos acerca un poco más. 3Este repaso acortará el tiempo de manera inconmensurable si tenemos presente que Eso es nuestra meta y que a medida que lo ponemos en práctica es a Eso a lo que nos acercamos. 4Levantemos de las cenizas nuestros corazones y dirijámoslos hacia la vida, recordando que Eso es lo que se nos promete, y que este curso nos fue enviado para allanar el sendero de la luz y enseñarnos, paso a paso, cómo regresar al eterno Ser que creíamos haber perdido.

6. Yo te acompaño en esta jornada. 2Pues por el momento com­parto tus dudas y tus miedos, de manera que puedas recurrir a mí que conozco el camino por el que se supera toda duda y temor. 3Caminamos juntos. 4Es preciso que yo entienda lo que es la incertidumbre y el dolor, aun cuando sé que no tienen ningún significado. 5Sin embargo, un salvador debe permanecer con aquellos a quienes enseña, viendo lo que ellos ven, pero conser­vando en su mente el camino que lo condujo a su propia libera­ción, y que ahora te conducirá a ti a la tuya junto con él. 6Al Hijo de Dios se le sigue crucificando hasta que camines por esta senda conmigo.

7. Mi resurrección se repite cada vez que conduzco a un hermano sin contratiempo alguno allí donde la jornada termina para ya no recordarse más. 2Me siento renovado cada vez que un hermano aprende que hay un camino que nos libera a todos de la aflicción y del dolor. 3Y renazco cada vez que un hermano se vuelve hacia la luz que mora en él y me busca. 4No me he olvidado de nadie. 5Ayúdame ahora a conducirte de regreso allí donde la jornada empezó para que puedas llevar a cabo otra elección conmigo.

8. Libérame mientras practicas una vez más los pensamientos que te he traído de Aquel que ve tu extrema necesidad, y que conoce la respuesta que Dios le ha dado. 2Juntos repasaremos estos pen­samientos. 3Juntos les dedicaremos nuestro tiempo y esfuerzos. 4Y juntos se los enseñaremos a nuestros hermanos. 5Dios no permiti­ría que en el Cielo faltase nada. 6Éste te está esperando, al igual que yo. 7Sin ti yo estoy incompleto. 8Conforme me complete regresaremos juntos a nuestro hogar ancestral, el cual se preparó para nosotros desde antes de que el tiempo comenzara, y se ha mantenido a salvo de los azotes de éste, así como inmaculado y seguro, tal como será cuando al tiempo le llegue su fin.

9. Permite, entonces, que este repaso sea el regalo que me haces a mí. 2Pues esto es lo único que necesito: que oigas mis palabras y que se las ofrezcas al mundo. 3Tú eres mi voz, mis ojos, mis pies y mis manos, con los cuales llevo la salvación al mundo. 4El Ser desde el que te llamo no es sino tu propio Ser. 5A Él nos dirigimos juntos. 6Toma a tu hermano de la mano, pues no es éste un camino que recorramos solos. 7En él yo camino contigo y tú conmigo. 8La Voluntad del Padre es que Su Hijo sea uno con Él. 9¿Cómo no iba a ser, entonces, todo lo que vive uno contigo?
10. Permite que este repaso sea un intervalo en el que comparti­mos una experiencia que es nueva para ti, aunque tan antigua como el tiempo e incluso aún más antigua. 2Santificado sea tu nombre 3e inmaculada tu gloria para siempre. 4Tu plenitud ahora es total, tal como Dios lo dispuso. 5Tú eres Su Hijo, y completas Su extensión con la tuya. 6No practicamos sino una antigua ver­dad, que sabíamos desde antes de que la ilusión pareciese apode­rarse del mundo. 7Y le recordamos al mundo que está libre de toda ilusión cada vez que decimos:

8Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.

11. Con esto damos comienzo a cada día de nuestro repaso. 2Con esto empezamos y con esto concluimos cada período de práctica. 3Y con ese pensamiento nos vamos a dormir para despertar con esas mismas palabras de nuevo en nuestros labios, y darle así la bienvenida al nuevo día. 4Todo pensamiento que repasemos lo envolvemos con ése; y utilizaremos dichos pensamientos para mantenerlo firme en la mente y claro en nuestra memoria a lo largo del día. 5Y así, cuando hayamos terminado este repaso, habremos reconocido que las palabras que decimos son verdad.

12. Las palabras, sin embargo, no son sino recursos auxiliares y, excepto por el uso que hacemos de ellas al principio y al final de cada período de práctica, se usarán sólo para recordarle a la mente su propósito, según lo dicte la necesidad. 2Ponemos nues­tra fe en la experiencia que se deriva de las prácticas, no en los medios que utilizamos. 3Esperamos la experiencia, y reconocemos que sólo en ella radica la convicción. 4Usamos las palabras y trata­mos una y otra vez de ir más allá de ellas hasta llegar a su significado, el cual está mucho más allá de su sonido. 5Este se hace cada vez más tenue hasta que finalmente desaparece, a medida que nos acercamos a la Fuente del significado. 6Y Ahí es donde hallamos reposo.
                                                                

LECCIÓN 172

Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.

1. (153) En mi indefensión radica mi seguridad.
2Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.

2. (154) Me cuento entre los ministros de Dios.
2Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.


¿Qué me enseña esta lección?

1. (153) En mi indefensión radica mi seguridad.
2Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.


¿Por qué siento miedo?

¿Por qué me defiendo de lo que interpreto es un ataque de los demás?

¿Qué temo perder?

El miedo es una interpretación del ego, el cual se siente culpable de haber transgredido las Leyes de Dios. La identificación con el cuerpo, le lleva a adquirir una conciencia temporal y el temor a la muerte es el justo castigo a su pecado.

La consciencia del ego le lleva a creer en la separación y proyecta en el otro aquello que le atemoriza internamente. Desde este punto de vista, el hermano se convierte en un agresor del que debe defenderse para salvaguardar aquello que más valora su integridad física.

Cuando vivimos el despertar de la consciencia, el otro forma parte de nuestra realidad. Desde la Unidad, no cabe defensa, pues cualquier ataque contra el otro es un ataque hacia nosotros mismos.

Tomar consciencia de nuestra Divinidad nos aporta la certeza de que estamos protegidos por nuestro Padre, por nuestro Creador.


2. (154) Me cuento entre los ministros de Dios.
2Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.

¿Qué mejor regalo puede ofrecer un hijo a su padre que el hacer su Voluntad?

Hemos sido creados a Imagen y Semejanza de Dios y nuestra misión no es otra que expandir su Mente Creadora. Cada uno de nuestros pensamientos deben ser portadores de la evidencia de la Unidad, del Amor y de la Ley.

A veces nos exigimos grandes metas para sentirnos ministros de Dios, sin embargo, basta con que simplemente seamos ejemplos de amor y de unidad para los demás.

Cada vez que vemos en el otro a nuestro hermano y lo vemos en su estado de impecabilidad, estamos invitándoles a cruzar la puerta que ha de conducirle a la salvación y en el ese camino, nos reconocemos como su fiel acompañante.

Todos Somos ministros de Dios, pues Todos somos fieles ejecutores del papel estelar que nuestro Padre nos encomendó. Quizás tu papel sea el de padre, el de madre, el de hijo, el del amigo, el del enemigo, el de instructor, o el de ejecutor… No importa el papel que estés interpretando, siempre que tengas presente que es tan sólo un papel pasajero, pues tu verdadera identidad es una y es la misma que para los demás.

martes, 20 de junio de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 171

QUINTO REPASO

Introducción

1. Ahora iniciamos otro repaso. 2Esta vez estamos listos para poner más de nuestra parte y dedicar más tiempo a nuestro empeño: 3Reconocemos que nos estamos preparando para un nuevo nivel de entendimiento. 4Queremos dar este paso resuelta­mente, para poder seguir adelante con mayor certeza, mayor sin­ceridad y mayor fe. 5Nuestros pasos han sido inciertos, y las dudas nos han hecho andar con lentitud e inseguridad por el camino que este curso señala. 6Pero ahora vamos a ir más de prisa, pues nos estamos acercando a una mayor certeza, a un propósito más firme y a una meta más segura.

2. Padre nuestro, afianza nuestros pasos. 2Aplaca nuestras dudas, aquieta nuestras santas mentes, y háblanos. 3No tenemos nada que decirte, 4pues sólo deseamos escuchar Tu Palabra y hacerla nuestra. 5Guía nuestras prácticas tal como un padre guía a su hijo pequeño por un camino que éste desconoce, 6pero que aun así, el hijo lo sigue, seguro de que está a salvo porque su padre le muestra el camino.

3. De este modo es como llevamos nuestras prácticas hasta Ti. 2Si trope­zamos, Tú nos levantarás. 3Si se nos olvida el camino, sabemos que Tú siempre lo recordarás. 4Y si nos extraviamos, Tú no te olvidarás de llamarnos. 5Aligera nuestros pasos ahora de modo que podamos caminar con mayor certeza y mayor rapidez hasta Ti. 6Y aceptamos la Palabra que Tú nos ofreces para unificar nuestras prácticas, a medida que repasamos los pensamientos que Tú nos has dado.

4. He aquí -al final de este párrafo- el pensamiento que debe preceder a los pensamientos que vamos a repasar. 2Cada uno de éstos clarifica algún aspecto de dicho pensamiento o contribuye a hacerlo más significativo, más personal y verdadero, así como más descriptivo del santo Ser que compartimos y que ahora nos preparamos para conocer de nuevo:

3Dios es sólo Amor, y, por ende, eso es lo que soy yo.

4Sólo este Ser conoce el amor. 5Sólo sus pensamientos son perfec­tamente congruentes; sólo ese Ser conoce a Su Creador, se com­prende a Sí Mismo y goza de un conocimiento y amor perfectos, así como de un estado de unión constante con Su Padre y Con­sigo Mismo.

5. Y Eso es lo que nos espera al final de la jornada. 2Cada paso que damos nos acerca un poco más. 3Este repaso acortará el tiempo de manera inconmensurable si tenemos presente que Eso es nuestra meta y que a medida que lo ponemos en práctica es a Eso a lo que nos acercamos. 4Levantemos de las cenizas nuestros corazones y dirijámoslos hacia la vida, recordando que Eso es lo que se nos promete, y que este curso nos fue enviado para allanar el sendero de la luz y enseñarnos, paso a paso, cómo regresar al eterno Ser que creíamos haber perdido.

6. Yo te acompaño en esta jornada. 2Pues por el momento com­parto tus dudas y tus miedos, de manera que puedas recurrir a mí que conozco el camino por el que se supera toda duda y temor. 3Caminamos juntos. 4Es preciso que yo entienda lo que es la incertidumbre y el dolor, aun cuando sé que no tienen ningún significado. 5Sin embargo, un salvador debe permanecer con aquellos a quienes enseña, viendo lo que ellos ven, pero conser­vando en su mente el camino que lo condujo a su propia libera­ción, y que ahora te conducirá a ti a la tuya junto con él. 6Al Hijo de Dios se le sigue crucificando hasta que camines por esta senda conmigo.

7. Mi resurrección se repite cada vez que conduzco a un hermano sin contratiempo alguno allí donde la jornada termina para ya no recordarse más. 2Me siento renovado cada vez que un hermano aprende que hay un camino que nos libera a todos de la aflicción y del dolor. 3Y renazco cada vez que un hermano se vuelve hacia la luz que mora en él y me busca. 4No me he olvidado de nadie. 5Ayúdame ahora a conducirte de regreso allí donde la jornada empezó para que puedas llevar a cabo otra elección conmigo.

8. Libérame mientras practicas una vez más los pensamientos que te he traído de Aquel que ve tu extrema necesidad, y que conoce la respuesta que Dios le ha dado. 2Juntos repasaremos estos pen­samientos. 3Juntos les dedicaremos nuestro tiempo y esfuerzos. 4Y juntos se los enseñaremos a nuestros hermanos. 5Dios no permiti­ría que en el Cielo faltase nada. 6Éste te está esperando, al igual que yo. 7Sin ti yo estoy incompleto. 8Conforme me complete regresaremos juntos a nuestro hogar ancestral, el cual se preparó para nosotros desde antes de que el tiempo comenzara, y se ha mantenido a salvo de los azotes de éste, así como inmaculado y seguro, tal como será cuando al tiempo le llegue su fin.

9. Permite, entonces, que este repaso sea el regalo que me haces a mí. 2Pues esto es lo único que necesito: que oigas mis palabras y que se las ofrezcas al mundo. 3Tú eres mi voz, mis ojos, mis pies y mis manos, con los cuales llevo la salvación al mundo. 4El Ser desde el que te llamo no es sino tu propio Ser. 5A Él nos dirigimos juntos. 6Toma a tu hermano de la mano, pues no es éste un camino que recorramos solos. 7En él yo camino contigo y tú conmigo. 8La Voluntad del Padre es que Su Hijo sea uno con Él. 9¿Cómo no iba a ser, entonces, todo lo que vive uno contigo?
10. Permite que este repaso sea un intervalo en el que comparti­mos una experiencia que es nueva para ti, aunque tan antigua como el tiempo e incluso aún más antigua. 2Santificado sea tu nombre 3e inmaculada tu gloria para siempre. 4Tu plenitud ahora es total, tal como Dios lo dispuso. 5Tú eres Su Hijo, y completas Su extensión con la tuya. 6No practicamos sino una antigua ver­dad, que sabíamos desde antes de que la ilusión pareciese apode­rarse del mundo. 7Y le recordamos al mundo que está libre de toda ilusión cada vez que decimos:

8Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.

11. Con esto damos comienzo a cada día de nuestro repaso. 2Con esto empezamos y con esto concluimos cada período de práctica. 3Y con ese pensamiento nos vamos a dormir para despertar con esas mismas palabras de nuevo en nuestros labios, y darle así la bienvenida al nuevo día. 4Todo pensamiento que repasemos lo envolvemos con ése; y utilizaremos dichos pensamientos para mantenerlo firme en la mente y claro en nuestra memoria a lo largo del día. 5Y así, cuando hayamos terminado este repaso, habremos reconocido que las palabras que decimos son verdad.

12. Las palabras, sin embargo, no son sino recursos auxiliares y, excepto por el uso que hacemos de ellas al principio y al final de cada período de práctica, se usarán sólo para recordarle a la mente su propósito, según lo dicte la necesidad. 2Ponemos nues­tra fe en la experiencia que se deriva de las prácticas, no en los medios que utilizamos. 3Esperamos la experiencia, y reconocemos que sólo en ella radica la convicción. 4Usamos las palabras y trata­mos una y otra vez de ir más allá de ellas hasta llegar a su significado, el cual está mucho más allá de su sonido. 5Este se hace cada vez más tenue hasta que finalmente desaparece, a medida que nos acercamos a la Fuente del significado. 6Y Ahí es donde hallamos reposo.
                                                                

LECCIÓN 171

Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.

1. (151) Todas las cosas son ecos de la Voz que habla por Dios.
2Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.

2. (152) Tengo el poder de decidir.
2Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.


¿Qué me enseña esta lección?

1. (151) Todas las cosas son ecos de la Voz que habla por Dios.
2Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.

¿Dónde estás buscando la presencia de Dios?


¿Lo haces en el murmullo del silencioso castigo con el que tratas de ocultar tus culpas?

¿Tal vez piensas que se encuentra tras el frío disfraz de una imagen a la que veneras?

¿Has dirigido tus pasos hasta el paternal abrazo de una religión que promete la salvación a cambio de que te arrepientas de todos tus pecados?

¿Eres de los que flagelan tus carnes buscando la redención?

¿Eres de los que forjan espadas y escudos para defender tus creencias?

Dios está en ti y Su Palabra te habla permanentemente…
Dios, a través de los cuerpos, se comunica con su Hijo y le invita a ver su Rostro dibujado en el Rostro del Hermano.

2. (152) Tengo el poder de decidir.
2Dios es sólo Amor y, por ende, eso es lo que soy yo.

Ser Hijo de Dios, significa que Somos, potencialmente, portadores de sus Atributos Creadores.

El Hijo de Dios posee la facultad de la Voluntad y gracias a ella, es capaz de decidir qué camino tomar.

Fue decisión del Hijo de Dios, utilizar su mente para ver y conocer el mundo material, lo que dio lugar a la conciencia de separación: al ego.

A partir de esa trascendental decisión, la consciencia de Unidad, de conexión directa con el Creador, fue sustituida y este episodio se recoge expresado en la Biblia, indicándonos que Adán y Eva entraron en un profundo sueño, del que aún no han despertado.

Una nueva decisión, igual de trascendente, nos aguarda. Esa decisión significará el despertar del sueño y la recuperación del estado de consciencia de la Unidad.

¿Cuándo ha de producirse ese re-nacer? Cuando cada uno de nosotros lo decida.

¿Estás dispuesto hoy a elegir ver el mundo con los ojos del Amor?

lunes, 19 de junio de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 170

LECCIÓN 170

En Dios no hay crueldad ni en mí tampoco.

1. Nadie ataca sin la intención de herir. 2En esto no hay excepcio­nes. 3Cuando piensas que atacas en defensa propia estás afir­mando que ser cruel te protege, que la crueldad te mantiene a salvo. 4Estás afirmando que herir a otro te brinda libertad. 5Y estás afirmando también que atacar cambia el estado en que te encuen­tras por otro mejor, más seguro, donde estás más a salvo de los asaltos del peligro y del temor.

2. ¡Qué descabellada es la idea de que atacando es la manera de defenderse del miedo! 2Pues he aquí donde se engendra el miedo y se le nutre de sangre para que crezca, se expanda y sea cada vez más rabioso. 3Ésta es la manera de proteger el miedo, no de esca­parse de él. 4Hoy aprendemos una lección que te evitará más demoras y sufrimientos de los que te puedes imaginar. 5Y es ésta:

6Tú fabricas aquello de lo que te defiendes. aY al defenderte contra ello haces que sea real e ineludible. 7Depón tus armas, y sólo entonces percibirás su falsedad.

3. Parece ser un enemigo externo a quien atacas. 2Sin embargo, al defenderte forjas un enemigo interno; un pensamiento extraño que está en guerra contigo, que te priva de paz y divide tu mente en dos bandos que parecen ser totalmente irreconciliables. 3Pues ahora el amor tiene un "enemigo", un opuesto; y el miedo, el extraño, necesita que lo defiendas contra la amenaza de lo que realmente eres.

4. Si examinases detenidamente los medios por los que tu ilusoria defensa propia procede a lo largo de su curso imaginario, te per­catarías de las premisas sobre las que se basa la idea. 2En primer lugar, es obvio que las ideas tienen que abandonar su fuente, pues eres tú quien lanza el ataque y quien tuvo que haberlo concebido primero. 3No obstante, lanzas el ataque contra algo externo a ti y en tu mente te separas de aquel a quien atacas, completamente convencido de que la división a la que has dado lugar es real.

5. En segundo lugar, los atributos del amor se le confieren a su "enemigo". 2 Pues el miedo se convierte en tu refugio y en el pro­tector de tu paz, y recurres a él en busca de solaz y de escape de cualquier duda con respecto a tu fortaleza, así como con la espe­ranza de poder descansar en una quietud sin sueños. 3Y al así despojar al amor de lo que le pertenece a él y sólo a él, se le dota con los atributos del miedo. 4Pues el amor te pediría que depusie­ses todas tus defensas por ser éstas meras necedades. 5Y cierta­mente tus armas se desmoronarían y quedarían reducidas a polvo, 6pues eso es lo que son.

6. Al tener al amor como enemigo, la crueldad se convierte nece­sariamente en un dios. 2Y los dioses exigen que sus seguidores obedezcan sus mandatos sin rechistar. 3A aquellos que cuestionan la sensatez o cuando menos la cordura de tales exigencias, se les castiga severa e implacablemente. 4Pues son sus enemigos los que son irrazonables y dementes, mientras que ellos son siempre justos y misericordiosos.

7. Hoy examinaremos fríamente a este dios cruel. 2Y nos daremos cuenta de que aunque sus labios están manchados de sangre y de que de su boca parecen salir llamas, está hecho de piedra. 3No puede hacer nada. 4No tenemos que desafiar su poder, 5pues no tiene ninguno. 6Y quienes ven en él su seguridad, no tienen ni guardián ni fortaleza a los que invocar en caso de peligro, ni ningún poderoso guerrero que salga en su defensa.

8. Este momento puede ser terrible. 2Pero también puede ser el momento en que te emancipas de tu abyecta esclavitud. 3Pues al estar frente a este ídolo y verlo exactamente como es, llevas a cabo una elección. 4¿Vas a restituirle al amor lo que has procu­rado arrebatarle para ponerlo a los pies de ese inanimado bloque de piedra? 5¿O vas a inventar otro ídolo para que lo reemplace? 6Pues el dios de la crueldad adopta muchas formas. 7Siempre es posible encontrar otra.

9. Mas no creas que el miedo es la manera de escapar del miedo. 2Recordemos lo que se ha subrayado en el texto con respecto a los obstáculos que la paz tiene que superar. 3De éstos, el último, el más difícil de creer que en realidad no es nada, si bien aparenta ser un bloque sólido, impenetrable, temible e insuperable, es el miedo a Dios Mismo. 4He aquí la premisa básica que entrona como un dios al pensamiento del miedo. 5Pues el miedo es vene­rado por aquellos que le rinden culto, y el amor parece ahora estar revestido de crueldad.

10. ¿De dónde ha surgido la creencia tan irracional de que hay dioses de venganza? 2El amor no ha confundido sus atributos con los del miedo. 3Mas los que le rinden culto al miedo perciben su propia confusión en el "enemigo" del miedo, y la crueldad de éste como parte del amor. 4¿Y qué podría ser ahora más temible que el Corazón del Amor Mismo? 5Sus labios parecen estar man­chados de sangre y de su boca parece brotar fuego. 6Pero sobre todo, Él es terrible e increíblemente cruel, y siega las vidas de todos aquellos que lo consideran su Dios.

11. No hay duda acerca de la elección que hoy has de llevar a cabo. 2Pues hoy posarás tu mirada por última vez sobre ese bloque de piedra que tú mismo esculpiste, y dejarás de llamarle dios. 3Has llegado hasta este punto antes, pero has elegido que ese dios cruel permanezca contigo en otra forma. 4Y por eso el temor a Dios volvió a apoderarse de ti. 5Pero esta vez lo dejarás allí. 6Y al volver regresarás a un mundo nuevo, aliviado de ese peso; un mundo que no se ve a través de sus ojos ciegos, sino a través de la visión que te ha sido restituida gracias a tu elección.

12. Ahora tus ojos le pertenecen a Cristo y es Él quien mira a tra­vés de ellos. 2Ahora tu voz le pertenece a Dios y se hace eco de la Suya. 3Ahora tu corazón permanecerá en paz para siempre. 4Lo has elegido a Él en lugar de los ídolos, y los atributos con los que tu Creador te bendijo te son por fin restituidos. 5La Llamada a Dios ha sido oída y contestada. 6Ahora el miedo ha dado paso al amor, al Dios Mismo reemplazar la crueldad.

13. Padre, somos como Tú. 2En nosotros no hay crueldad, puesto que en Ti no la hay. 3Tu paz es nuestra. 4Y bendecimos al mundo con lo que hemos recibido exclusivamente de Ti. 5Elegimos una vez más, y elegi­mos asimismo por todos nuestros hermanos, sabiendo que son uno con nosotros. 6Les brindamos Tu salvación tal como la hemos recibido ahora. 7Y damos gracias por ellos que nos completan. 8En ellos vemos Tu gloria y en ellos hallamos nuestra paz. 9Somos santos porque Tu santidad nos ha liberado. 10Y Te damos gracias por ello. 11Amén.


¿Qué me enseña esta lección?


¿Qué Padre podría ser cruel con su hijo?

Al menos que ese Padre, tenga un comportamiento demente e irracional, ningún padre puede desear el mal, el castigo, el dolor, el daño, el sufrimiento, para su hijo.

Tan sólo para el ego, el cual está escindido de la Verdad de que Todos Somos una Unidad, mantiene la creencia de que estamos separados unos de otros y de que debe defenderse de los demás con un planificado y vengativo ataque.

La crueldad es la consecuencia directa del miedo. Desde este punto de vista, el cruel, carece de todo amor. En su lugar, decide odiar, pues darle cabida al amor en su vida le lleva a renunciar a todos sus tesoros físicos, a todas sus posesiones materiales.

El dios que venera el ego, es un dios de temor, que nos recuerda nuestra violación, nuestro pecado y que nos mantiene atado al peso de la culpa y a la idea de castigo como vía de redención. Estas creencias han dado lugar a la fabricación de un mundo ilusorio y no real, en el cual nos encontramos atrapados.

Dios es nuestra Verdadera y única realidad, pues Somos una Emanación de su Mente Creadora. Nuestro objetivo es desarrollar esas potencialidades de la que somos portadores hasta alcanzar el nivel de Dioses Creadores.


Ejemplo-Guía: "El mundo que conocemos, es el terreno que hemos elegido para enfrentar a nuestros dioses"

La Mitología nos ha legado un amplio historial de fábulas y leyendas en las que los dioses se enfrentan unos a otros en pos de conseguir el poder.

Esta representación alegórica, no carece de un significado profundo, sino todo lo contrario, se convierten en la representación proyectada por la naturaleza humana, la cual expresa externamente un comportamiento belicoso, competitivo, en el que se enfrentan aquellos "dioses" a los que rendimos culto.

Podemos hacer referencia a todos los líderes religiosos de las diferentes doctrinas, en cuyo nombre, el hombre no duda en blandir su espada para dar muerte a los enemigos de su fe. Las religiones, se convierten en creencias que nublan nuestros ojos llevándonos a sustituir la visión de la unidad por la visión de la separación, la visión del miedo.

En nombre del Temor a nuestro dios particular, nos convertimos en soldados dispuestos a dar la vida por nuestras creencias. Estamos dispuestos a matar, si es necesario, para que nuestras creencias no se vean en peligro de ser atacadas.

Pero, si esa dinámica es propia a nivel social, no podemos negar, que las sociedades la componen los miembros que la conforman, y en este sentido, debemos reconocer, que ese comportamiento de masas responde a una expresión personal de cada uno de nosotros. Es decir, todos los movimientos bélicos que hoy en día ocupan las primeras páginas de los medios de comunicación, aunque hablan de grupos radicales, que se escudan en unas siglas religiosas, en verdad, podemos leer entre líneas que están hablando de nuestro radicalismo interno, de nuestros juicios condenatorios, de nuestros miedos y el afán de atacar en nombre de la defensa de nuestras creencias y valores.

Preguntémonos, ¿A qué ídolo/s practico culto? ¿Qué estoy dispuesto a hacer para defender a aquello a lo que presto culto? ¿Me siento libre prestando culto a ese ídolo?

Creencias, ideologías, partidismo, participan de la misma idea, el culto a un adoctrinamiento. 

No suelo ver, ni oír, las noticias de los medios de comunicación, pero el otro día, pude escuchar, como los aficionados de fútbol de las selecciones de Inglaterra y Rusia se habían enfrentados como consecuencia del partido que celebraban ambos países. Utilizamos esos escenarios para sacar fuera toda nuestra ira, nuestras pasiones, nuestros espíritu vengativo, nuestros rencores, nuestros miedos. Atacamos al otro porque interpretamos que si no lo hacemos, él lo hará con nosotros en su afan por vencernos y robarnos la dicha del triunfo. Antes tales noticias, la parte egoica nos hace sentir la pegada de la rabia, de la indignación, nos lleva a hacer real la experiencia del ataque, de la guerra, de las luchas.

Estas situaciones son excepcionales para realizar un cambio en nuestras creencias. En vez de entrar en el juicio condenatorio y creernos poseídos por el don de la justicia, es una oportunidad para vernos dibujados en esa noticia. En la medida en que entremos a juzgar y condenar, lo que estamos admitiendo es nuestra complicidad mental con lo que ocurre en el exterior. Si no nos dejamos llevar por el impulso y comprendemos la razón por la que se producen tales hechos, estaremos contribuyendo a ver las cosas de otra manera y no dar perpetuidad al daño y al dolor que causan tales experiencias.

Reflexiones: ¿Justificas tus ataques, tu ira, tu crueldad?