sábado, 31 de diciembre de 2016

12 Campanadas, 12 Uvas, 12 Deseos…

Hoy, mientras me encontraba reflexionando sobre el significado de la celebración de la nochevieja, me sorprendí preguntándome sobre la costumbre arraigada de celebrar la entrada del nuevo año, comiendo uvas.
Para mí, la uva, es la evocación del amor. Tiene sus mismos efectos. En estado natural es dulce y jugoso. En su estado fermentado, nos puede hacer enloquecer.
Las propiedades del fruto de la vid son muy beneficiosas para la salud, especialmente, fluidifica la circulación de la sangre y la sangre es la vida.

Mientras reflexionaba, me fueron llegando algunas ideas a las que no había prestado atención con anterioridad. La imagen de un racimo de uvas, me aportaba una valiosa información. A diferencia de otros frutos, que se mostraban individualmente, la uva lo hace en racimos, o lo que es lo mismo, en grupos. Me pregunté, ¿tendría alguna relación esta manera de manifestarse con el arquetipo astrológico que representa a los grupos? ¿tendría alguna relación la uva con el signo de Acuario?

No tardó en llegarme más información. La uva necesita del Sol para su crecimiento. La calidad de su jugo depende mucho de las condiciones ambientales que le facilite el astro rey. El Sol es el regente de Leo, y este signo es precisamente el opuesto a Acuario. Leo es el Amor como Principio, como Ideal; Acuario es la capacidad de comprender y de compartir, a través de las relaciones, ese Amor. Ambos signos se complementan para que la esencia del Amor fluya con fluidez en las vidas de los hombres.
¡Vaya!, es el mismo efecto que produce la uva en el organismo físico, facilitando la circulación de la sangre y la expresión de la vida.

Hasta hoy, desconocía el origen de la tradición de comer uva para recibir el nuevo año. He indagado en la red y he encontrado algunas referencias que ahora os comparto. Independientemente, de la veracidad de su historia, estoy seguro de que es muy acertada la iniciativa de utilizar este fruto para expresar nuestros mejores deseos. ¿Conocéis una manera mejor de hacerlo que utilizando el vehículo de nuestro Amor?

Referencia Histórica (Wikipedia).

El 2 de enero de 1894 "El siglo futuro" incluye un artículo del día anterior de El imparcial titulado "las uvas bienhechoras" en el que se habla de la costumbre "importada de Francia, pero ha adquirido entre nosotros carta de naturaleza".

El 2 de enero de 1894 en El Correo Militar: "La imperecedera costumbre de comer las uvas al oír sonar la primera campanada de las doce, tenía reunidas en fraternal coloquio a infinidad de familias, y todos a coro gritaron: ¡Un año más!".

En la Nochevieja de 1895 aparece una referencia escrita sobre las doce uvas, en esta fecha fue el Presidente del Consejo de Ministros quien despidió el año 1895 con uvas y champán.

El origen de la tradición de comer las uvas tiene un precedente: un bando municipal del alcalde de Madrid, José Abascal y Carredano, de diciembre de 1882, por el que se imponía una cuota de 1 duro (cinco pesetas) a todos los que quisieran salir a recibir a los Reyes Magos. Esta tradición servía para ridiculizar a algunos forasteros que llegaban esos días y a quienes se les hacía creer que había que ir a buscar a los Reyes Magos la madrugada del 5 de enero; se utilizaba, además, para beber y hacer cuanto ruido se quisiera. Con este bando José Abascal privó a los madrileños de la posibilidad de disfrutar de un día de fiesta en donde se permitiese casi todo. Esto, junto a la costumbre de las familias acomodadas de tomar uvas y champán en la cena de Nochevieja, provocó que un grupo de madrileños decidieran ironizar la costumbre burguesa, acudiendo a la Puerta del Sol a tomar las uvas al son de las campanadas. Estos son los antecedentes que dieron lugar a esta costumbre.

El inicio de esta tradición española no comienza en 1909, como se cree, sino, al menos, en diciembre de 1896 en la Puerta del Sol madrileña.

La prensa madrileña ya comentaba en enero de 1897: "Es costumbre madrileña comer doce uvas al dar las doce horas en el reloj que separa el año saliente del entrante". Al año siguiente la prensa animaba a esta tradición con un artículo titulado "Las Uvas milagrosas".

La tradición marca tomar las doce uvas a los pies del reloj de la Puerta del Sol, pero esta tradición provocó tanto interés que ya en 1903 las uvas también se comían en Tenerife y poco a poco se fue ampliando al resto de España, aunque la tradición marca que deben tomarse en la Puerta del Sol.

La prensa de 1907 se queja de que esta tradición, supuestamente importada por los aristócratas de Francia o Alemania, se haya arraigado tanto en la sociedad y la clase más baja la haya adoptado cuando en sus primeros años se burlaba de esto.

Esta tradición ya se conoce en toda España en 1903, aunque no será hasta años después que se extienda a todo el territorio nacional.

Aunque queda claro que la tradición, documentada desde diciembre de 1897, algunos la retraen a 1880, pero sentando en diciembre de 1896, el inicio cierto de la tradición de comer doce uvas al compás de las doce campanadas del reloj de la Puerta del Sol.

En 1909, agricultores levantinos de Almería, Murcia y Alicante, encontrándose en ese año con excedente de uva y con objeto de sacar al mercado la producción, lograron popularizar la costumbre y darle el impulso definitivo que, desde entonces, acabaría por convertirla en consolidada tradición.

Referencias de los Libros Sagrados.

LA VID Y EL VINO EN LA BIBLIA (C. Somalo)

Noé, según cuenta el Génesis, se dedicó a la agricultura y fue el primero que plantó una viña, pero cuando bebió vino se embriagó y quedó tendido y desnudo en medio de su carpa. El Libro repudia la embriaguez en numerosos pasajes pero no la alegría producida por el vino. Cuentan los eruditos que el jugo de la uva es sujeto de especial alabanza en la Biblia. El vino y los viñedos aparecen profusamente a lo largo de la Biblia en lugares históricos, en referentes de personajes y en toda suerte de metáforas. La embriaguez de Noé y de Lot, la viña de Nabot, en el Cantar de los Cantares (‘Tus caricias son mejores que el vino’)…

El vino se ha usado en en circunstancias ordinarias como el Shabat y en otras extraordinarias con el Pesaj, con un sentido religioso y sacralizado y en otras menos trascedentes como un simple brindis. La tradición establece un brindis con vino pronunciando como deseo de unos a otros conocido como Le-hayyim , un brindis ‘Por la vida’ (Salud) cargado de simbolismo.

El ritual judío del vino es anterior a su llegada a Sepharad. El viñedo y el vino proceden del Oriente Próximo. Siendo un cultivo de terrenos secos y áridos o hasta pobres, la viña se ha identificado siempre como ‘el árbol de la vida’, como un símbolo de prosperidad y riqueza de las personas y de los pueblos. La viña y el vino han dejado tras de si numerosos testimonios arqueológicos y tradiciones que han perdurado a la Historia, como puede comprobarse todavía hoy en las laderas del Monte Carmelo. Los viñedos de Hebrón fueron conocidos por sus grandes racimos. Moisés quedó asombrado por aquella tierra de Canaán que producía leche y miel y grandes racimos de uva que era necesario transportar entre dos personas. Las hijas de Lot le proporcionaron grandes cantidades de vino para yacer con él y darle nueva descendencia. José, hijo de Isaac, y este mismo, son personajes cuya historia tiene claros referentes a la importancia y simbología del vino en su época.

Desde los primeros tiempos conocidos la religión judía asoció el vino con la sangre y esta con la parte del cuerpo que más y mejor indicaba la existencia del alma. Sangre como simbología del alma, vino como metáfora de la misma, conformaron una parte primordial de la esencia religiosa judía.

Cuando los exploradores enviados por Moisés a Canaán, regresaron de aquellos territorios, trajeron un enorme racimo de uvas que requería de dos personas para ser trasladado.

¡Cual no sería la sorpresa y la alegría del Pueblo de Israel!

Ese racimo se tornó desde entonces en el símbolo de esta benéfica Tierra Prometida, tierra de acogida y de abundancia. La imagen de dos hombres llevando sobre sus hombros con ayuda de un largo palo, un racimo gigante de uvas, se conservó a través de los siglos; siendo hasta hoy el logo oficial del Ministerio de Turismo israelita.

Más adelante, la región de Hebrón fue particularmente célebre por sus racimos excepcionales. Lo es aún en nuestros días a pesar de que el cultivo de la vid se esparció por todo el país.

Plantar una vid era una ardua labor. Era necesario retirar las piedras del terreno, construir una atalaya para detectar a los posibles ladrones, rodear la parcela con una tapia para protegerla de los animales salvajes. El viñador debía darle un buen mantenimiento, abonándola y sobre todo podándola.

Ese trabajo cotidiano y familiar inspiró a los profetas una imagen anunciando el juicio de Dios comúnmente utilizada para describir la obra de Dios. El profeta Amós dice: "Han sembrado excelentes viñas, pero no beberán de su vino" (Am 5,11); "habrá lamentación en todas las viñas, porque voy a pasar yo por medio de ti, dice el Señor" (Am 5,17).

Con cierta audacia, el profeta compara al pueblo de Israel con una viña que el Señor ha plantado y a la que le prodiga cuidados en tanto da sus frutos. Si el pueblo es dócil a la voluntad de Dios, prospera y disfruta de una cierta abundancia; por el contrario, si se resiste, se vuelve estéril como lo advierte Isaías:

"¿Qué más se podía hacer por mi viña, que yo no lo haya hecho? Si esperaba que diera uvas, ¿por qué dio frutos agrios? Ahora les daré a conocer lo que haré con mi viña; quitaré su valla, y será destruida, derribaré su cerco, y será pisoteada. La convertiré en una ruina, y no será podada ni escardada. Crecerán los abrojos  y los cardos, y mandaré a las nubes que no derramen lluvia sobre ella" (Is 5,4-6).

Los otros profetas, Jeremías y Ezequiel, retomarán el tema de la viña arrancada o abandonada durante el período del exilio de Babilonia. Como era natural, al regreso del exilio aparecerá, a la inversa, el tema de una viña replantada.

"Aquel día se dirá: Viña deliciosa, cántenle, Yo, el Señor, soy un guardián. A su tiempo la regaré para que no se le castigue, de noche y de día la guardaré" (Is 27,2-3).

En el tiempo de los Evangelistas, la viña se convierte en un símbolo de prosperidad muy común. El arte lo utiliza como motivo decorativo. Opulentos racimos de uvas dan testimonio aún ahora, sobre los bajos-relieves de los primeros siglos de la era cristiana, expuestos en Cafarnaúm. La viña y el vino expresan ambos prosperidad, alegría y bendición.

Jesús retoma la imagen de los Profetas y la amplía al Reino de Dios a través de la parábola de los obreros de la última hora: promete un salario a todos aquellos que trabajan en la Viña del Señor, es decir que colaboran en su obra de Redención. Pero la misericordia de Dios se extiende aún más lejos que la justicia humana al pueblo de Israel, así como a las naciones paganas, tal como los obreros llegados tardíamente a la viña.

La viña no sólo representa a Israel sino que significa por extensión la Iglesia, en su acepción universal. Todos aquellos hombres que aceptan dejarse trabajar por Dios, tienen su lugar.

En los escritos de Marcos, la imagen de la viña se amplifica, permitiendo a Jesús describir globalmente su misión hacia Israel y hacia los paganos (cf. Mc 12,1-9).

El simbolismo aparece más personalizado en el Evangelio de Juan, donde la cepa de la viña es Cristo y los sarmientos son sus discípulos. Reciben de Él la vida, no pueden subsistir sin Él, y deben ser podados para producir un mejor fruto.

El vino, fruto precioso de la vid, a veces conduce a ciertos excesos y la Biblia recomienda que sea consumido con moderación. Pablo recomienda a los cristianos de Éfeso, embriagarse del Espíritu Santo más que de vino (cf. Ef 5,18).

Denunciado por sus efectos nefastos en caso de abuso, prohibido a los nazireos, consagrados a Dios, el vino, sin embargo, recibe honores ya que "regocija el corazón del hombre" (Sal 103). Signo de la alegría y la vida, simboliza al Espíritu Santo como en el episodio de las Bodas de Caná (cf. Jn 2,1-12).

En el transcurso de la comida pascual se transforma en sangre de Jesús derramada por la multitud. Compartido entre todos, el vino simboliza la nueva Alianza, que da la vida al mundo, fortalece a la comunidad cristiana y anima el deseo de colaborar en el cumplimiento de la Promesa de Jesús.

"Les digo que desde ahora no beberé de este producto de la vid hasta el día aquel en que lo beba con ustedes, nuevo, en el Reino de mi Padre" (Mt 26,29). El vino del memorial de la entrega de Jesús se transforma entonces en el vino de la esperanza y de la utopía de la Fiesta eterna.

12 campanadas. 12 uvas, 12 deseos…
 
Desde aquí quiero compartir con todo vosotros mis deseos para el nuevo año.

1ª   Campanada: Voluntad.
2ª   Campanada: Abundancia.
3ª   Campanada: Comprensión.
4ª   Campanada: Imaginación.
5ª   Campanada: Generosidad.
6ª   Campanada: Humildad.
7ª   Campanada: Paz.
8ª   Campanada: Fecundidad.
9ª   Campanada: Justicia.
10ª Campanada: Perseverancia.
11ª Campanada: Amistad.
12ª Campanada: Compasión.

Este es mi racimo de uvas. No busquéis entre estas cualidades al Amor, pues el Amor no puede encontrarse en una sola uva; el Amor es el racimo en tu totalidad. 

2017: ¿Cuál es tu realidad?

Al releer las notas utilizadas para escribir, el pasado año por estas fechas, sobre el significado del año 2016, desde un punto de vista de la numerología, no he podido evitar caer preso de una reflexión personal sobre el nivel de cumplimiento de lo que anunciaba en dicha previsión. El 2016, al que había llamado el “año del parto” está terminando y ello nos permite comprobar si en verdad, en nuestras vidas han ocurrido esas anécdotas que describíamos, con claros tintes de despertar nuestras conciencias.


Es una invitación individual, el llevar a cabo esa reflexión en nuestras vidas. No voy a entrar en los detalles, pero si tuviese que presentar una síntesis de lo que ha significado, para mí, el año que está culminando, diría que ha sido un año de abundante cosecha, pues he tenido la fortuna de experimentar vivencias que me han permitido tomar plena consciencia del profundo significado de la Unidad. No lo he hecho a nivel teórico, sino viviendo experiencias en las que he podido ser testigo, que el acto de dar, siempre viene acompañado del efecto de recibir.

Durante los últimos años, he estado sembrando semillas que han arraigado en buena tierra y que a lo largo de este año 2016, se han convertido en frondosos árboles, cuyos frutos están permitiendo deleitarme con el dulce sabor del Amor compartido y con la certeza de que formo parte de la Gran Familia de Dios, la Filiación.

Aprovecho para dar gracias a todos mis hermanos, los que habéis tenido presencia en mi vida y a los que ni tan siquiera he tenido oportunidad de conocer en su aspecto físico, aunque, con ellos también comparto, lo esencial, la unidad de la mente. Gracias a todos por permitirme experimentar mi realidad verdadera: ser Hijo de Dios.

A nivel colectivo, todos reconoceréis las señales del parto. La sociedad no oculta sus gritos de dolor. Muchos buscan la epidural para calmar ese momento de tránsito, causado por la hora del parto, pero parece ser que no hay epidural para tantas parturientas, y los medios de comunicación, nos hacen llegar las muestras de ese momento estelar en el que afrontamos el momento de recibir el fruto de nuestra cosecha.

Si hemos sembrado “separación”, a la hora de cosechar, ¿cómo vamos a recibir unidad?, o dicho de otro modo, si hemos sembrado discordia, odio, enfrentamiento, miedo, dolor, necesidad, ¿cómo vamos a gozar de paz, de amor, de armonía, de felicidad, de abundancia?

En España, la división se ha hecho palpable en nuestra sociedad. Casi nos cuesta unas terceras elecciones, para decidir, qué régimen ha de gobernarnos. No nos damos cuenta de que la “figura” social que ocupe ese escenario de poder, es el reflejo de nuestras creencias. No hay unidad social entre las fuerzas políticas, por la sencilla razón de que en nosotros no hay unidad, sino división. Nuestros líderes políticos, son el espejo de las tendencias que nos gobiernan internamente. Es importante que reflexionemos sobre este hecho, pues de este modo nos evitaremos mucho de los juicios condenatorios que proyectamos sobre ellos, pues en verdad, lo que hacemos, emitiendo dichos juicios, es revelar nuestras propias debilidades.

Hoy mismo, pocos minutos antes de escribir el contenido de este artículo, en las noticias se nos hacía partícipe de las crisis que se está viviendo en el seno de dos de los partidos políticos de la oposición, concretamente en el “PSOE” y en “Podemos”. Las rivalidades, las divisiones internas, están poniendo de relieve, las diferencias que están viviendo, paralelamente, sus líderes, así como sus simpatizantes. Todo ello, forma parte de la dinámica propia de un año 9, es decir, de dar a luz a la criatura que hemos gestado internamente.

Con el 2017, alcanzamos una etapa nueva en el proceso de “toma de conciencia” que se inicia, desde el punto de vista numerológico, con el 1 y que culmina con el 10, que si nos damos cuenta, es el primer retorno a la unidad. La naturaleza, ya sabemos que es un compendio de sabiduría, nos explica esta dinámica con el ejemplo del proceso, inscrito en la Palabra Sagrada, Jehová, traducido en el lenguaje hebreo como Yod-He-Vav-He. Cada una de esas Letras Sagradas, representa una etapa del proceso creador, el cual se encuentra inscrito, como decía, en las leyes de la naturaleza. La fase Yod, es la etapa de la siembra. La fase He, es la etapa de la interiorización en la tierra, donde se produce la enraización de la semilla. La fase Vav, se corresponde con la etapa en la que la semilla aflora a la superficie de la tierra y se convierte en una planta visible. Por último, la fase 2ª He, es la etapa de los frutos. Esta última etapa, lleva implícito un profundo misterio, gracias al cual, se nos revela que todo en el universo se renueva permanentemente, al igual, como el fruto se renueva gracias a la semilla que lleva en su interior.

Pues bien, cuando alcanzamos la cifra numérica del 10, por la suma de los números que componen el año 2017, a nivel personal y colectivo, experimentaremos la fase de la máxima maduración, esto es, la etapa de los frutos. Estamos en condiciones de afirmar, que la criatura que gestamos por primera vez en la fase 1, alcanza su máxima perfección en la fase 10, lo que significa, que se producirá en nuestras vidas el encuentro con nuestra realidad. En Cábala, este número se corresponde con el Centro Sefirótico llamado Malkuth, el cual representa la conciencia material.

Es evidente que lo que ocurre en la dinámica 10 reflejará el contenido de nuestras creencias. Hasta tal punto esto es así, que la humanidad se encuentra plenamente identificada con su aspecto material, llevándonos a la creencia de que somos el cuerpo que percibimos. Podríamos hablar mucho sobre esta consideración, pero no es el tema que quiero desarrollar en este momento y nos desviaría la atención del mismo.

Pero sí quiero invitaros a reflexionar sobre un aspecto importante. El hecho de que estemos identificados con nuestra realidad, la que percibimos de manera tangible, no quiere decir, que no estemos experimentando un error, una ilusión, una falsedad. La función del mundo físico nos hace consciente de la multiplicidad y al mismo tiempo, de la necesidad del reencuentro con la unicidad. Desde este punto de vista, el mundo físico se convierte en un laboratorio donde realizamos experimentos que poco a poco nos acerca más a la verdad. Finalmente, descubriremos, que la realidad de lo percibido encuentra su causa en la mente, lo que significa que nuestra verdadera realidad es Espiritual.

Mientras que este proceso se alcanza, nos encontramos enfrascados en mil batallas, internas y externas. El 2017, pone a nuestra disposición las fuerzas necesarias para que realicemos una doble labor:
  • Asumir la paternidad de nuestras acciones.
  • Elegir ver las cosas de una manera diferente, lo que nos llevará a crear una nueva realidad.
El arquitecto, cuando diseña un proyecto, su primera labor es imaginarlo en la mente. Cuando alcanza la fase final, el de la construcción, tendrá la oportunidad de comprobar si su visión inicial tenía algún error. Si fuese así, es el momento de tomar nota para evitar dichos errores en los nuevos diseños. Podemos resumir, que la dinámica del 10, nos permite tomar conciencia de que somos co-creadores del mundo que nos rodea.

La pregunta final es: ¿Cuál es tu realidad?

¡Feliz año 2017 y Feliz renovación!

viernes, 30 de diciembre de 2016

¿Es el mundo físico real?

INTRODUCCIÓN


1. Éste es un curso de milagros. 2Es un curso obligatorio. 3Sólo el momento en que decides tomarlo es voluntario. 4Tener libre albedrío no quiere decir que tú mismo puedas establecer el plan de estudios. 5Significa únicamente que puedes elegir lo que quieres aprender en cualquier momento dado. 6Este curso no pretende enseñar el significado del amor, pues eso está más allá de lo que se puede enseñar. 7Pretende, no obstante, despejar los obstáculos que impiden experimentar la presencia del amor, el cual es tu herencia natural. 8Lo opuesto al amor es el miedo, pero aquello que todo lo abarca no puede tener opuestos.

2. Este curso puede, por lo tanto, resumirse muy simplemente de la siguiente manera:      


2Nada real puede ser amenazado. 
3Nada irreal existe.
4En esto radica la paz de Dios.


Hago este instante, un “instante santo”, en el que tomo la firme y voluntaria decisión de compartir con mis hermanos el estudio de un curso de milagros. Me pongo en manos del Espíritu Santo, para que guie e inspire el contenido del mismo.
El primer mensaje, para mí el más importante, nos ayuda a diferenciar el ser que creemos ser, del que verdaderamente somos, al describir que nuestra herencia natural, nuestra condición real y verdadera es el amor y no el miedo.
Cuando vibramos al unísono con el amor estamos extendiendo nuestro Espíritu. Cuando damos testimonio del miedo, estamos proclamando nuestra identificación errónea con el ego.

Tan solo en el mundo ilusorio fabricado por el ego, cabe la visión dual: amor-odio. En el mundo eterno, de donde procedemos y tenemos nuestro Hogar, tan sólo cabe la Unidad: el amor.


La introducción nos indica que el curso puede resumirse en la idea de que la paz de Dios, radica en la verdad de que nada real puede ser amenazado, puesto que nada irreal existe.

Debo reconocer, que el contenido de esta idea exige una profunda reflexión. Así lo he visto manifestado por más de un estudiante, llegando a convertirse en un tema de debate a raíz de los diferentes puntos de vistas, que dicha afirmación despierta.

Sentí la necesidad de profundizar en el significado de los términos “real”, “existencia”, “amenaza”, con la intención de conocer el uso que habitualmente hacemos de ellos. El resultado de dicha investigación fue la siguiente:

Tan sólo por esta vez, recurriré al diccionario de la Real Academia Española, para extraer los significados acuñados oficialmente para definir algunos términos.

Comenzaré con el término “real”:


Real (Del lat. res, rei).
1. adj. Que tiene existencia verdadera y efectiva.


Realidad.
1. f. Existencia real y efectiva de algo.
2. f. Verdad, lo que ocurre verdaderamente.
3. f. Lo que es efectivo o tiene valor práctico, en contraposición con lo fantástico e ilusorio.


Bien, ya tenemos por dónde empezar. Ambos términos, “real y realidad” nos abre un campo de posibilidades bastante limitado, pues para que algo sea real, debe tener una existencia verdadera y efectiva. Se completa su significado cuando se añade que la realidad, aparte de ser efectiva, debe tener un valor práctico, en contraposición con lo fantástico e ilusorio.


Se me hace inevitable seguir profundizando, pues me pregunto ¿qué es tener existencia verdadera?


Existencia (Del lat. tardío exsistentĭa).

1. f. Acto de existir.
2. f. Vida del hombre.
3. f. Fil. Por oposición a esencia, realidad concreta de un ente cualquiera. En el léxico del existencialismo, por antonom., existencia humana.
4. f. pl. Mercancías destinadas a la venta, guardadas en un almacén o tienda.

Existir (Del lat. exsistĕre).
1. intr. Dicho de una cosa: Ser real y verdadera.
2. intr. Tener vida.
3. intr. Haber, estar, hallarse.


Existencia es el acto de existir. Vida del hombre. Pues no acabo de verlo claro. No es que sea caprichoso, pero el concepto “vida del hombre”, me imagino que se refiere a todos los apartados de la vida, de los que somos conscientes y de los que somos inconscientes; al estado de vigilia (que no significa ser conscientes) y al estado de sueño. Me surge una duda, cuando sueño, ¿existo?, lo digo, porque lo que experimento, para muchos es una ilusión y no una realidad concreta de un ente, expresión que define a la existencia, es decir, cuando sueño, no soy real y si no soy real, ¿quién es el que sueña? No puede ser alguien diferente a mí, pues el recuerdo del sueño condiciona o puede condicionar mi existencia concreta.


Creo que seguiré buscando. No acabo de estar satisfecho. Tal vez, haya dejado pasar una importante pista que puede ayudarnos a aclarar el significado de lo “real”.

Una de las interpretaciones que nos ofrece la RAE sobre el término “realidad”, nos dice: “Verdad, lo que ocurre verdaderamente”. ¿Qué es la Verdad?


Verdad (Del lat. verĭtas, -ātis).
1. f. Conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente.
2. f. Conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa.
3. f. Propiedad que tiene una cosa de mantenerse siempre la misma sin mutación alguna.
4. f. Juicio o proposición que no se puede negar racionalmente.
5. f. Cualidad de veraz. Hombre de verdad
6. f. Expresión clara, sin rebozo ni lisonja, con que a alguien se le corrige o reprende.

7. f. realidad (‖ existencia real de algo).


Bueno, parece que al fin las cosas se van aclarando. Muy significativo la primera de las interpretaciones. Verdad es tener conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente. Desde este punto de vista, mi verdad puede ser, y sin duda lo es, diferente a tu verdad o a otras verdades. Vaya, siempre he pensado que la “verdad” debe ser una. Sin duda estaría en un error. Aunque, si seguimos profundizando en los significados del concepto “verdad”, llegamos a una conclusión bastante aclaratoria: Verdad, es la propiedad que tiene una cosa de mantenerse siempre la misma, sin mutación alguna. ¿Quiere esto decir, que lo real es aquello que no cambia, que no sufre mutaciones?



Si la respuesta es Sí, entonces, la siguiente cuestión se hace inevitable: ¿El ego, (la personalidad identificada con el aspecto material), es real o irreal? Si está en permanente cambio, es irreal. Entonces, ¿quiénes somos “realmente”?



Responder a esta importante y transcendente cuestión, nos invita a valorar el único y verdadero sentido de la existencia, de la vida, el espiritual.


Si tuviésemos que dar respuesta a cuestiones físicas de nuestra naturaleza material, nos ayudaríamos consultando textos explícitos en materia de anatomía y medicina. Sin embargo, nuestro propósito es buscar un sentido a nuestra personalidad sagrada, y entonces, las respuestas debemos buscarlas y encontrarlas en textos sagrados.


Un curso de milagros, es uno de estos textos, quizás, me atrevería a decir, de los más avanzados y completos. Todos estamos invitados a profundizar en su contenido. Tengo la certeza de que encontraremos la respuesta que ya sabemos, pero que muchos hemos olvidado.

Cuando nos reencontremos, nos reconoceremos como lo que realmente somos: Hijos de Dios; Seres de Luz y Amor.

Somos lo “Real” y “Verdadero”, somos “Perfectos” como nuestro Padre es “Perfecto”, pero lo hemos olvidado.

Nada real puede ser amenazado. Cuando recordemos esa certeza, el miedo, dejará de gobernar nuestra mente, y sin duda, en su lugar emergerá el Amor Incondicional.


Amenazar (De amenaza).

1. tr. Dar a entender con actos o palabras que se quiere hacer algún mal a alguien.
2. tr. Dar indicios de estar inminente algo malo o desagradable.


Nada real puede ser amenazado. Ningún acto o palabra será dirigida por nosotros con la intención de hacer algún mal a alguien, pues cuando nos hayamos liberado del miedo y, en su lugar, demos vida al Amor, la percepción errónea de “estar separado” desaparecerá y la consciencia de Unidad retornará a nuestra mente. ¿Cómo podremos amenazar o amenazarnos?


Un punto de vista científico
Me satisface poder aportar el testimonio que nos aporta los avances científicos, en concreto la Física Cuántica, sobre el sentido real o irreal (holográfico) de lo que llamamos existencia material.
La lista de estos eminentes científicos e investigadores es muy extensa, pero para el fin que persigo, me voy a referir a las aportaciones realizadas por Stephen Davis, el cual ya realizó un magnífico trabajo sobre Física Cuántica en el que recogió los puntos de vistas de ese elenco de científicos. Su obra se titula “Las mariposas son libres de volar”. Os lo recomiendo, conjuntamente con una colección de cinco vídeos donde recoge, gráficamente,  el contenido de su obra.

Os describo lo que Stephen Davis llamó el “Modelo de la Consciencia”: 
“Tu Yo Infinito elige una experiencia para ti en forma de frecuencias de onda entre un número infinito de posibilidades en El Campo y las descarga en tu cerebro. Tu cerebro recibe esas frecuencias de onda, las traduce en la “realidad” física, y las envía “ahí fuera” para que las perciban tus sentidos. Tú le concedes poder al universo holográfico que percibes para hacerlo “real,” lo mismo que a las personas, lugares y cosas que ves.
Pero esto indica que no hay nada que tú puedas ver, oír, saborear, sentir, oler o experimentar en cualquier forma, que tu Yo Infinito no haya escogido para que tú lo experimentes y que después haya enviado para que tu cerebro lo procese como “realidad”. Cada momento de cada experiencia que ahora tienes (o que has tenido, o que tendrás jamás) ha sido cuidadosamente elegido para ti por tu Yo Infinito, exactamente en la forma que es y en la forma exacta que tu Yo Infinito quiere que sea, hasta el más mínimo detalle. Recuerda: ¡NO HAY UN “AHÍ FUERA” AHÍ FUERA!"


Os dejo un enlace para acceder a la página web de Stephen Davis: http://butterfliesfree.com/

jueves, 29 de diciembre de 2016

Cuerpo y Alma de Un Curso de Milagros

Desde mi punto de vista Un curso en milagros es lo mejor que he visto como integración de psicología y espiritualidad. En ese momento  yo no sabía realmente, que en mi vida espiritual faltaba algo, pero cuando vi el Curso me di cuenta de que sin duda eso era lo que yo había estado buscando. Así que cuando uno encuentra lo que ha estado buscando, uno se queda con ello. (Kenneth Wapnick – Una introducción básica a Un Curso de Milagros)

No he podido evitar, sentirme plenamente identificado con las palabras recogidas en su obra por Kenneth Wapnick. Difícilmente hubiese encontrado un modo más sencillo para expresar lo que significó para mí el encuentro con el Curso. Sobre todas las cosas, me gusta pensar que vino a confirmar aspectos que ya conocía y otros que, en esos momentos, intuía. En verdad, pensé, que era lo que estaba buscando. Supuso un “hacia adelante”.

Recuerdo que al comienzo me cuestioné sobre cuál sería el modo más acertado de planificar el estudio del Curso. Decidí empezar en primer lugar con el texto, aunque muy pronto, no tardó en ganar mi interés el desarrollo de las lecciones. Hoy puedo añadir, que el estudio del texto es de gran ayuda, sin duda alguna, pero lo que realmente me ha ayudado en el proceso del despertar de la consciencia, ha sido el seguimiento diario de las lecciones. A mí, personalmente, me resultó un hermoso reto, el iniciar su estudio haciendo coincidir el inicio del año con la primera lección.

Dedicaré a continuación un breve espacio para compartir algunas aportaciones que nos ayuden a conocer en qué consiste la estructura de Un Curso de Milagros, así como qué aspectos postula sus enseñanzas, lo que podríamos llamar, el Cuerpo y Alma del Curso.
Sobre el cuerpo…
El Curso se encuentra organizado enteramente como una herramienta de enseñanza. Consiste de tres libros: un Texto de 622 páginas, un Libro de Ejercicios de 478 páginas, y un Libro para Maestros de 88 páginas. El orden en el cual los estudiantes elijan usar los libros y las formas en las que lo estudien dependen de sus necesidades y preferencias particulares.
El currículo que el Curso propone ha sido cuidadosamente concebido y es explicado, paso por paso, tanto en el nivel teórico como en el práctico. Enfatiza la aplicación en lugar de la teoría, y la experiencia en vez de la teología. Específicamente postula que “Una teología universal es imposible, mientras que una experiencia universal no sólo es posible sino necesaria” (Manual para Maestros, CL-2.5).
Aunque de un trasfondo Cristiano, el Curso trata con temas espirituales universales. Enfatiza que es tan sólo una versión del currículo universal. Hay muchas otras, con la diferencia en esta siendo tan solo a nivel de forma. Todas ultimadamente conducen a Dios.
El Texto es ampliamente teórico, y plantea los conceptos sobre los cuales el sistema de pensamiento del curso se basa. Sus ideas contienen las bases para las lecciones del Libro de Ejercicios. Sin la aplicación práctica que el Libro de Ejercicios provee, el Texto permanecería en su mayor parte como una serie de abstracciones las cuales difícilmente bastarían para generar la inversión del pensamiento la cual es la meta del Curso.
El Libro de Ejercicios incluye 365 lecciones, una para cada día del año. No es necesario sin embargo hacer las lecciones a ese ritmo, y uno puede preferir permanecer con una lección que le atraiga en particular durante más de un día. Las instrucciones nos urgen tan sólo a no intentar completar más de una lección por día. La naturaleza práctica del Libro de Ejercicios está subrayada por la introducción a sus lecciones la cual enfatiza la experiencia a través de la aplicación, en lugar de por compromiso anterior con alguna meta espiritual:
"Algunas de las ideas que el libro de ejercicios presenta te resultarán difíciles de creer, mientras que otras tal vez te parezcan muy sorprendentes. Nada de eso importa. Se te pide simplemente que las apliques tal como se te indique. No se te pide que las juzgues. Se te pide únicamente que las uses. Es usándolas como cobrarán sentido para ti, y lo que te demostrará que son verdad.
Recuerda solamente esto: no tienes que creer en las ideas, no tienes que aceptarlas y ni siquiera tienes que recibirlas con agrado. Puede que hasta te opongas vehementemente a algunas de ellas. Nada de eso importa, ni disminuye su eficacia. Pero no hagas excepciones al aplicar las ideas expuestas en el libro de ejercicios. Sean cuales sean tus reacciones hacia ellas, úsalas. No se requiere nada más". (Libro de Ejercicios, página 2).
Finalmente, el Libro para Maestros, el cual se presenta en formato de Preguntas y Respuestas, ofrece respuestas a algunas de las más básicas preguntas que el estudiante pueda formular. Incluye también clarificación a una lista de términos que el curso utiliza, explicándolos dentro del marco teorético del Texto.
El Curso no proclama finalidad alguna, ni tampoco las lecciones del Libro de Ejercicios intentan traer el aprendizaje del estudiante a una compleción final. Al final el estudiante queda en las manos de su Maestro Interno, Quien lo dirigirá en todo aprendizaje a seguir en la medida que El lo vea propicio. Mientras que el Curso es detallado en alcance, la verdad no puede limitarse a una forma finita, como se reconoce claramente en esta frase al final del Libro de Ejercicios:
"Este curso es un comienzo, no un final…Ya no se asignarán más lecciones específicas, pues ya no son necesarias. En lo sucesivo, oye tan sólo la Voz que habla por Dios … Él dirigirá tus esfuerzos, diciéndote exactamente lo que debes hacer, cómo dirigir tu mente y cuándo debes venir a Él en silencio, pidiendo Su dirección infalible y Su Palabra certera" (Libro de Ejercicios, Epi-3).
Sobre el alma…
Nada real puede ser amenazado.
Nada irreal existe.
En esto radica la paz de Dios.
Así comienza Un Curso de Milagros. Hace una distinción fundamental entre lo real y lo irreal; entre el conocimiento y la percepción. El conocimiento es la verdad, bajo una ley, la ley del amor de Dios. La verdad es inalterable, eterna y sin ambigüedad. Puede dejar de reconocerse, pero no puede ser cambiada. Se aplica a todo lo que Dios creó, y solo lo que El creó es real. Esto está más allá de todo aprendizaje pues se halla más allá del tiempo y los procesos. No tiene opuestos, ni principio ni fin. Simplemente es.
El mundo de la percepción, de otro modo, es el mundo del tiempo, de los cambios, de los principios y los fines. Se basa en la interpretación no en los hechos. Es el mundo del nacimiento y de la muerte, basado en la creencia en la escasez, la pérdida, la separación y la muerte. Es aprendido en lugar de haber sido dado, es selectivo en su énfasis perceptivo, inestable en su funcionamiento e impreciso en sus interpretaciones.
A partir del conocimiento y de la percepción respectivamente, se levantan dos distintos sistemas de pensamiento los cuales son opuestos en todos los respectos. En el ámbito del conocimiento no existe pensamiento alguno aparte de Dios, porque Dios y Su Creación comparten una sola Voluntad. El mundo de la percepción, sin embargo, está hecho de la creencia en los opuestos y las voluntades separadas que se hallan en conflicto perceptivo mutuo y con Dios. Lo que la percepción ve y oye aparenta ser real porque permite en la conciencia tan sólo aquello que se conforma a los deseos del que lo percibe. Esto conduce a un mundo de ilusiones, un mundo que necesita constante defensa precisamente porque no es real.
Cuando te hallas atrapado en el mundo de la percepción, estás atrapado en un sueño. No puedes escapar sin ayuda, porque todo lo que tus sentidos demuestran simplemente da testimonio a la realidad del sueño. Dios ha provisto la Respuesta, la única Salida, la verdadera Ayuda. Es la función de Su Voz, Su Espíritu Santo, mediar entre estos dos mundos. Él puede hacer esto porque, mientras que de un lado Él conoce la verdad, del otro Él también reconoce nuestras ilusiones, pero sin creer en ellas. Es la meta del Espíritu Santo ayudarnos a escapar del mundo de los sueños al enseñarnos como invertir nuestro pensamiento y a "des-aprender" nuestros errores. El perdón es la gran herramienta de aprendizaje del Espíritu Santo en hacer que se produzca esta inversión del pensamiento. Sin embargo, el Curso tiene su propia definición de lo que en realidad es el perdón, así como también define al mundo a su manera.
El mundo que vemos meramente refleja nuestro marco interno de referencia – las ideas predominantes, los deseos y las emociones de nuestras mentes. “La proyección da lugar a la percepción” (T-21.Int.). Primero miramos adentro, decidimos qué clase de mundo queremos ver y luego proyectamos ese mundo hacia afuera, convirtiéndolo en la verdad a medida que lo observamos. Lo hacemos realidad a través de nuestras interpretaciones de lo que aparentemente vemos. Si utilizamos la percepción para justificar nuestros propios errores – nuestra ira, nuestros impulsos de ataque, nuestra falta de amor en cualquier forma que esta pueda tomar – veremos un mundo de maldad, destrucción, malicia, envidia y desesperación.
Debemos aprender a perdonar todo esto, no porque estemos siendo “bondadosos” ni “caritativos”, sino porque lo que estamos viendo no es verdad. Hemos distorsionado el mundo con nuestras retorcidas defensas y por consiguiente vemos lo que no está allí. En la medida que aprendemos a reconocer nuestros errores de percepción, aprendemos también a mirar más allá de ellos o a “perdonar”. Simultáneamente nos estamos perdonando a nosotros mismos, mirando más allá de nuestro distorsionado concepto del Ser Que Dios creó en nosotros y como nosotros.
El pecado se define como una “falta de amor” (T-1.4.7). Como el amor es todo lo que es, el pecado en los ojos del Espíritu Santo es un error que debe ser corregido, en vez de una maldad que debe ser castigada. Nuestra sensación de insuficiencia, de debilidad, y de ser incompletos viene del fuerte interés que tenemos en el “principio de la escasez” que gobierna el mundo entero de las ilusiones. Desde ese punto de vista buscamos en otros lo que creemos que falta en nosotros mismos. Nosotros “amamos” a otro con el fin de obtener algo para nosotros mismos. Eso, de hecho, es lo que pasa por amor en el mundo de los sueños. No hay error más grande que ese, pues el amor es incapaz de pedir nada.
Solo las mentes se pueden realmente unir, y "lo que Dios ha unido, ningún hombre lo podrá desunir" (T-17.III.7). Es, sin embargo, solo en el nivel de la Mente Cristo que la verdadera unión es posible, y de hecho, nunca se ha perdido. El “pequeño yo” busca mejorarse con la aprobación externa, las posesiones externas, y el “amor” externo. El Ser Que Dios creó no necesita nada. Es por siempre completo, seguro, amado, y amoroso. Busca compartir en lugar de recibir, extenderse en lugar de proyectar. No tiene necesidades y desea unirse a otros a partir de una mutua conciencia de la abundancia.
Las relaciones especiales del mundo son destructivas, egoístas, e infantilmente egocéntricas. Aunque, si se les ofrece al Espíritu Santo, estas relaciones pueden llegar a convertirse en las cosas más sagradas de la Tierra. El mundo utiliza sus relaciones especiales como un arma final de exclusión y una demostración de la separación. El Espíritu Santo las transforma en lecciones perfectas de perdón y en un despertar del sueño. Cada una es una oportunidad para dejar que las percepciones sean sanadas y los errores corregidos. Cada una es una nueva oportunidad para perdonarse a sí mismo al perdonar a otros. Y cada una se convierte aún más en otra invitación al Espíritu Santo y al recuerdo de Dios.
La percepción es una función del cuerpo, y por ende representa una limitación de la conciencia. La percepción ve a través de los ojos del cuerpo y oye a través de los oídos del cuerpo. Evoca las limitadas reacciones que el cuerpo emite. El cuerpo aparenta ser altamente autónomo e independiente, sin embargo tan solo responde a las intenciones de la mente. Si la mente desea utilizarlo para atacar de cualquier forma, se convierte en presa de la enfermedad, del envejecimiento y del decaimiento. Si la mente acepta el propósito del Espíritu Santo para este en su lugar, este se convierte en una forma útil de comunicarse con otros, invulnerable en cuanto sea de utilidad, y para ser dejado a un lado dulcemente cuando haya servido su propósito. De por sí, el cuerpo es neutro, como lo es todo en el mundo de la percepción. Bien sea que se utilice para los propósitos del ego o del Espíritu Santo, esto depende enteramente de lo que la mente desee.
Lo opuesto a ver a través de los ojos del cuerpo es la visión de Cristo, la cual refleja la fortaleza en lugar de la debilidad, la unidad en vez de la separación, y el amor en lugar del miedo. Lo opuesto a oír con los oídos del cuerpo es comunicarse con la Voz que habla por Dios, el Espíritu Santo, el cual habita en cada uno de nosotros. Su Voz parece distante y difícil de oír porque el ego, el cual habla a favor del pequeño ser separado, parece ser mucho más audible. Esto en realidad es al revés. El Espíritu Santo habla con una inconfundible claridad y una atracción sobrecogedora. Nadie que no elije identificarse con el cuerpo podría posiblemente ensordecerse a Sus mensajes de liberación y esperanza, ni tampoco podría dejar de aceptar gozosamente la visión de Cristo en un feliz intercambio por esa miserable imagen de sí mismo.
La visión de Cristo es el regalo del Espíritu Santo, alternativa a la ilusión de la separación y a la creencia en la realidad del pecado, la culpabilidad, y la muerte. Es la única corrección para todos los errores de percepción, la reconciliación de los aparentes opuestos sobre los cuales se basa el mundo. Su dulce luz muestra todas las cosas desde otro punto de vista, reflejando el sistema de pensamiento que se eleva a partir del conocimiento y haciendo el retorno a Dios no solo posible sino inevitable. Lo que se percibía como injusticias perpetradas a unos por los otros, ahora se convierte en llamados de ayuda y de unión. El pecado, la enfermedad, el ataque son vistos como errores de percepción, clamando por el remedio a través de la dulzura y el amor. Las defensas se dejan a un lado pues donde no hay ataque no hay necesidad de ellas. Las necesidades de nuestros hermanos se convierten en las nuestras propias, pues ellos caminan el sendero con nosotros en nuestro camino hacia Dios. Sin nosotros ellos perderían su camino, y sin ellos no podríamos nosotros nunca encontrar el nuestro.
El perdón es desconocido en el Cielo, donde la necesidad de este sería inconcebible. Sin embargo, en este mundo, el perdón es una corrección necesaria para todos los errores que hemos cometido. Ofrecer el perdón es la única manera que nos queda de tenerlo, pues este refleja la ley del Cielo que dar y recibir son una misma cosa. El Cielo es el estado natural de todos los Hijos de Dios, tal como El los Creó. Esa es su realidad por siempre. No ha cambiado aunque haya sido olvidada.
El perdón es el medio por el cual recordamos. A través del perdón el pensamiento del mundo es invertido. El mundo perdonado se convierte en el portal del Cielo, porque a través de su misericordia podemos finalmente perdonarnos a nosotros mismos. Al no permitir que nadie permanezca prisionero de la culpabilidad, nos hacemos libres. Reconociendo al Cristo en todos nuestros hermanos, reconocemos Su Presencia en nosotros mismos. Olvidando todo error de percepción, y con nada del pasado que nos arrastre hacia aquel, podemos recordar a Dios. Más allá no puede ir el aprendizaje. Cuando estamos listos, Dios Mismo toma el paso final en nuestro retorno hacia Él. (http://www.milagrosenred.org)  
¡Vaya!..., hermosa alma, sin duda…

Entonces, ¿de todos los “caminos” que nos conducen a la Verdad, UCDM es el mejor de los “caminos”?

Una de las cosas importantes que debe saberse acerca del Curso es que es explícito en que no es el único camino al Cielo. Al principio del manual para maestros dice que ésta es sólo una forma del curso universal, entre miles (M-1.4:1-2). Un curso en milagros no es para toda la gente, y sería un error pensar que lo es. Nada es para todo el mundo. Creo que es muy importante que haya sido presentado al mundo, pero no es para todos. A aquellos para quienes no sea el camino, el Espíritu Santo les dará algún otro. (Kenneth Wapnick – Una introducción básica a Un Curso de Milagros)

En otras palabras…, ¡a gusto del consumidor!

miércoles, 28 de diciembre de 2016

La Historia de Un Curso de Milagros

Antes de adentrarnos, en el estudio de Un Curso de Milagros, me gustaría compartir parte del contenido recogido en la obra escrita por Kenneth Wapnick "Una introducción básica a Un Curso de Milagros", en la que dedica su primer capítulo a desvelar la Historia de Un Curso de Milagros: 
"Una de las cosas interesantes acerca de cómo llegó a ser escrito Un curso en milagros es el proceso mismo de cómo se escribió y la historia que lo rodea pues proveen un ejemplo perfecto de los principios básicos del mismo. El mensaje central del Curso es que la salvación llega en cualquier instante en que dos personas se unen para compartir un interés común o trabajar hacia una meta común. Esto siempre envolverá algún aspecto del perdón, sobre el cual hablaremos más adelante.
Las dos personas responsables del Curso en milagros fueron Helen Schucman, quien
falleció en febrero de 1981, y William Thetford. Ellos eran psicólogos del Columbia-Presbyterian Medical Center en New York City, USA. Billz había llegado allí primero, en 1958, y era el Director del Departamento de Psicología. Helen se unió a él pocos meses después.
Durante los primeros siete años de su relación tuvieron muchas dificultades el uno con el otro. Sus personalidades eran totalmente opuestas. Aun cuando en un nivel trabajaban muy bien juntos, en el nivel personal existía una gran tensión y ambivalencia. No sólo existían dificultades debido a su propia relación sino que tenían dificultades con otros miembros del departamento, con otros departamentos del Medical Center, y en su trabajo en otras disciplinas con otros centros médicos. Era la atmósfera típica de una universidad o centro médico grande, y Columbia no era distinta a ningún lugar de estos.
El punto crucial surgió un día de primavera en 1965 cuando Helen y Bill tenían que cruzar la ciudad para ir al Cornell Medical Center, donde asistirían a una reunión interdisciplinaria corriente. Por lo general, estos eran asuntos muy desagradables llenos de rivalidades y ofensas, algo común en un medio universitario. Helen y Bill también formaban buena parte de ello, juzgando y criticando a otras personas. Pero este día, justo antes de partir para la reunión, Bill, que era un hombre más bien callado y modesto, hizo algo fuera de lo usual. Le dio un discurso apasionado a Helen en el cual le dijo que él consideraba que tenía que haber una mejor forma de manejar estas reuniones y la clase de problemas que surgían en las mismas. Sentía que tenían que ser benévolos y menos duros, en vez de ser tan competitivos y críticos. Igualmente inesperada y ajena a su carácter fue la respuesta de Helen. Ella estuvo de acuerdo y se comprometió con él a encontrar esa otra forma. Este acuerdo no iba con la manera de ser de ellos pues tendían más bien a criticarse que a aceptarse mutuamente. El unirse fue un ejemplo de lo que el Curso llama un instante santo y, como dije al principio, el instante santo es el medio hacia la salvación.
En un nivel del cual ninguno de ellos tenía conciencia, ese instante fue la señal que abrió la puerta a toda una serie de experiencias que Helen empezó a tener, tanto despierta como en sueños. Mencionaré algunas de ellas, las cuales tienen tanto una fuerte naturaleza psíquica como un fuerte aspecto religioso, puesto que la figura de Jesús empieza a aparecer progresivamente en forma regular. Lo que hacía de esto algo inesperado era la posición que Helen había adoptado en ese momento de su vida. Ella estaba en sus cincuenta y había asumido el papel de atea militante, disfrazando astutamente su amargo resentimiento hacia un Dios que ella consideraba no había obrado bien con ella. Así que era agresiva hacia cualquier clase de pensamiento que ella juzgara dudoso o ambiguo e incapaz de ser estudiado, medido y evaluado. Ella era una psicóloga investigadora muy buena. Tenía una mente aguda, analítica y lógica y no toleraba ningún tipo de pensamiento que se desviara de eso.
Desde que era niña Helen tenía cierta capacidad psíquica, como para ver cosas que no estaban ahí. Sin embargo, nunca le prestó mucha atención a eso, segura de que todos tenían esa habilidad. A una edad temprana tuvo una o dos experiencias místicas impactantes, a las que tampoco les prestó mucha atención. De hecho, apenas había mencionado hasta ahora tener todas estas experiencias. Por cierto, resultó sorprendente que ella empezara a tenerlas. Además, esas experiencias la asustaron muchísimo; parte de ella temía volverse loca. Estas cosas no eran normales, y si Bill no hubiera estado allí para apoyarla y animarla creo que ella hubiera suspendido todo el proceso. Es importante reconocer lo fundamental que fue para Helen la ayuda y colaboración de Bill. De lo contrario, Un curso en milagros jamás se hubiera escrito. Así que ya ustedes están viendo otro ejemplo del principio básico del Curso. El mismo se repite una vez tras otra, en formas distintas: "La salvación es una empresa de colaboración" (T-4.VI.8:2),3 "Al arca de la paz se entra de dos en dos" (T-20.1V 63), "Nadie puede entrar en el Cielo solo" W-pI.134.17:7), y "juntos alzarán ... o no la alzarán en absoluto" (T 19.IV D.12:8).
Toda una serie de experiencias que Helen tuvo durante el verano llegaron como en episodios. La misma le llegaba en segmentos durante la vigilia; no era un estado de sueño. La serie de experiencias empezó con ella caminando a lo largo de una playa desierta donde encontró un bote encallado en la arena. Se dio cuenta de que su trabajo era sacar el bote de la playa y tirarlo al agua. Sin embargo, no había forma en que ella pudiera hacerlo puesto que el bote estaba demasiado encallado en la arena. En medio de esto apareció un extraño quien le ofreció ayuda. Entonces Helen observó que en el fondo del bote había, lo que ella describió como un antiguo aparato receptor y proyector. Ella le dijo al extraño: "Quizá esto nos ayude." Pero él dijo: "Todavía no estás lista para eso. Déjalo ahí." Y él sacó el bote de la playa y lo tiró al agua. Cada vez que había problemas y mares tormentosos este hombre siempre aparecía para ayudarla. Después de un tiempo ella reconoció que el hombre era Jesús, aun cuando él no lucía como usualmente pensamos de Jesús. Siempre estaba cerca para ayudarla cuando las cosas se ponían difíciles.
Finalmente, en la última escena de esta serie el bote alcanzó su destino en lo que parecía un canal, donde todo era calmado, quieto y pacífico. Había una caña de pescar en el fondo del bote, y al final del cordel, en el fondo del mar, había un cofre del tesoro.
Helen vio el cofre y se emocionó mucho porque en ese momento de su vida le gustaba mucho todo tipo de joyas y cosas bonitas. Anhelaba descubrir qué había en el cofre. Lo sacó pero fue grande su desilusión cuando al abrirlo sólo vio un libro negro grande. Eso era todo lo que había allí. En el lomo del libro estaba escrito el nombre, "Aesculapius", el dios griego de la sanación. Helen no reconoció el nombre en ese momento. Fue sólo años después, cuando el Curso se había escrito a máquina y se había puesto en carpetas para tesis, cuando ella y Bill se dieron cuenta de que lucía exactamente como el libro que ella había encontrado en el cofre del tesoro.
Ella miró el cofre del tesoro nuevamente y esta vez el mismo tenía un collar de perlas a su alrededor. Unos días más tarde tuvo un sueño en el que una cigüeña volaba sobre algunas poblaciones y en su pico llevaba un libro negro con una cruz dorada encima. Una voz le dijo: "Este es tu libro." (Esto fue justo antes de que el Curso llegara.)
Hubo otra experiencia interesante en la cual Helen se vio a sí misma caminando hacia una cueva. Era una cueva muy antigua y en el piso había algo parecido a un pergamino del Tora con dos varas a los lados, alrededor de las cuales estaba envuelto el pergamino. (El Tora es la primera parte del Antiguo Testamento.) Era muy antiguo. Tanto, que cuando Helen lo alzó la pequeña cuerda que lo ataba cayó y se desintegró. Ella miró el pergamino, lo desenrolló y en el cuadro central estaban las palabras, "DIOS ES". Ella pensó que era muy bonito. Luego lo desenrolló un poquito más y había un panel en blanco a la izquierda y otro panel en blanco a la derecha. Y esta voz le dijo: "Si miras a la izquierda podrás leer todo lo que ha sucedido en el pasado. Y si miras a la derecha podrás leer todo lo que sucederá en el futuro." Pero ella dijo: "No, eso no me interesa. Todo lo que quiero es el panel central."
Así que Helen enrolló nuevamente el pergamino para que lo único que se viera fueran las palabras, "DIOS ES". Entonces la voz le dijo: "Gracias. Esta vez lo lograste." En ese momento ella reconoció que había pasado un tipo de prueba que evidentemente no había logrado pasar antes. Lo que esto realmente significaba era que ella había expresado un deseo de no hacer mal uso de la habilidad que tenía; en otras palabras, no utilizarla para ningún tipo de poder o curiosidad. Lo único que ella verdaderamente buscaba era el presente, donde se encuentra Dios.
Una de las lecciones del libro de ejercicios para estudiantes dice "Decimos `Dios es', y luego guardamos silencio", porque no hay nada más que decir fuera de esas dos palabras (LpL169.5: 4). Creo que ese pasaje se refiere a esta experiencia en la cueva. Existe un fuerte énfasis a través del Curso en torno a la idea de que el pasado ya no existe y que no debemos preocuparnos por el futuro, que tampoco existe. Sólo debemos ocupamos del presente, puesto que éste es el único lugar donde podemos conocer a Dios.
Una anécdota final: Helen y Bill se dirigían a la Mayo Clinic en Rochester, Minnesota,
para pasar un día estudiando como allí hacían las evaluaciones psicológicas. La noche anterior Helen vio en su mente un cuadro muy claro de una iglesia que al principio ella creyó que era católica pero luego se dio cuenta que era luterana. La vio tan claramente que la dibujó. Mientras la contemplaba en su visión se convenció de que ella y Bill verían esta iglesia cuando su avión estuviera aterrizando en Rochester. Esta iglesia, pues, se convirtió en un símbolo muy poderoso de su cordura, pues para entonces dudaba de la misma ya que realmente no podía comprender todas estas experiencias internas. Ella sentía que si podía ver la iglesia esto le aseguraría que no estaba loca. Sin embargo, cuando aterrizaron no vieron la iglesia. Helen se puso frenética, así que Bill contrató un taxi para que los llevara a cada iglesia en Rochester. Creo que había cerca de veintiséis iglesias en la ciudad, pero no encontraron la iglesia de Helen. Ella se encontraba muy molesta pero no había nada más que hacer esa noche.
El siguiente fue un día muy ocupado y por la noche regresaban a New York. Mientras esperaban en el aeropuerto, Bill, que siempre era bueno para este tipo de cosas, escogió casualmente un libro sobre Rochester que creyó le gustaría a Louis el esposo de Helen. El libro contenía la historia de la Mayo Clinic y al hojearlo Bill vio una lámina idéntica a la iglesia que Helen había descrito. Estaba en el viejo solar donde se encontraba la Mayo Clinic, puesto que la iglesia había sido demolida para construir la clínica. Helen la había visto como sobre volando puesto que la iglesia ya no estaba allí; la estaba mirando hacia abajo en el tiempo. Esto la hizo sentir algo mejor, pero este no es el final del relato.
Helen y Bill tenían que cambiar de avión en Chicago. Ya era tarde en la noche y estaban cansados. Estaban sentados en el aeropuerto cuando Helen vio a una mujer sentada frente al área de espera, ocupada en algo. Helen captó que la mujer estaba muy inquieta, aun cuando no había señales externas al respecto. Se dirigió a la mujer, algo que normalmente no hubiera hecho pero que realmente sintió el impulso de hacer. Justamente la mujer estaba muy inquieta. Acababa de abandonar a su esposo e hijos y se iba a New York donde nunca había estado antes. Tenía sólo trescientos dólares que iba a usar para alojarse en New York y, además, estaba aterrorizada porque jamás había volado. Helen le ofreció su amistad y la llevó donde se encontraba Bill y juntos la cuidaron en el avión. Ella se sentó entre los dos y le contó a Helen que planeaba alojarse en la Iglesia Luterana, puesto que ella era luterana. Entonces Helen escuchó una voz interna: "Y esta es mi verdadera iglesia." Helen comprendió que lo que Jesús quería decir era que una verdadera iglesia no es un edificio sino ayudar y unirnos a otra persona.
Cuando llegaron a New York Helen y Bill alojaron a su nueva amiga en un hotel. Durante los siguientes días curiosamente se encontraban continuamente al azar. Creo que Bill se la encontró una vez en Bloomingdale's, un gran almacén en New York. Helen la invitó a cenar una o dos veces. Eventualmente la mujer regresó a su familia pero se mantuvo en contacto con Helen, enviándole tarjetas de Navidad, etc. Una vez llamó a Helen mientras yo estaba en casa de ésta. La historia es importante para demostrar que no es el fenómeno psíquico en sí lo que importa sino más bien el propósito espiritual detrás de él; en este caso el de ayudar a otra persona.
Un día a mediados de octubre Helen le dijo a Bill: "Creo que haré algo muy inesperado." En ese momento Bill le sugirió que consiguiera una libreta y escribiera todas las cosas que pensara o escuchara, o cualquier sueño que tuviera. Helen empezó a hacerlo así. Ella sabía taquigrafía y podía escribir muy rápido. Una noche, un par de semanas después, escuchó que esta voz le decía: "Este es un curso de milagros, por favor toma notas." Le dio tal pánico que llamó a Bill por teléfono y le dijo: "Esta voz sigue diciéndome estas palabras. ¿Qué hago?" Bill dijo algo por lo cual generaciones futuras lo llamarán bendito. El dijo: "¿Por qué no haces lo que dice la voz?" Helen lo hizo. Empezó a tomar dictado que siete años más tarde terminó como los tres libros que ahora tenemos, llamados, Un curso en milagros.
La experiencia de Helen con la voz era como la de una grabadora interna. Ella podía conectar y desconectar la voz a su antojo. Sin embargo, no la podía "desconectar" por mucho tiempo porque se ponía inquieta. Ella podía escribir lo que la voz decía aun cuando ésta hablaba muy rápidamente. Así que la taquigrafía de Helen fue muy útil. Esto lo hacía plenamente consciente. No era escritura automática; no estaba bajo trance o algo semejante. Podía estar escribiendo y si sonaba el teléfono, soltaba la pluma y atendía el asunto telefónico, y luego regresaba a escribir y continuaba donde había quedado. A menudo podía reanudarlo en el mismo lugar. Esto es aún más admirable cuando uno se da cuenta de que gran parte del Curso está escrito en verso libre (sin rima), pentámetro yámbico; ella hacía esto sin perder la métrica o el sentido de lo que estaba diciendo la voz.
Tal vez lo que más asustaba a Helen era que la voz se identificaba a sí misma como Jesús. Gran parte del Curso está escrito en primera persona, donde Jesús habla sobre su crucifixión. No puede haber duda alguna respecto a la identidad de la voz. Sin embargo, el Curso dice que no es necesario creer que la voz es la de Jesús para beneficiarse de lo que dice Un curso en milagros. Yo creo que resulta más fácil si lo creemos de modo que no haya que hacer gimnasia mental mientras lo leemos. Pero no es necesario para poner en práctica los principios del Curso. El Curso mismo nos lo dice. Hay una sección sobre Jesús en el manual para maestros donde dice que no es necesario aceptar a Jesús en nuestras vidas pero que él nos ayudará más si se lo permitimos (C-5.6:6-7).
En la mente de Helen no había duda de que la voz era la de Jesús, y esto le producía más miedo aún. Esta no era una experiencia feliz. Ella lo hacía porque en alguna forma consideraba que era lo que debía hacer. Una vez ella se quejó amargamente a Jesús: "¿Por qué me escogiste? ¿Por qué no escogiste a una linda y santa monja, o alguien parecido? Yo soy la última persona en el mundo que debería estar haciendo esto." Y él dijo: "No sé por qué dices eso porque después de todo lo estás haciendo." Ella no pudo discutir con él puesto que ya lo estaba haciendo, y evidentemente era la selección perfecta para ello.
Diariamente ella anotaba en su libreta de taquigrafía el dictado del Curso. Al día siguiente, cada vez que el tiempo lo permitía en sus ocupados calendarios, le dictaba a Bill lo que había recibido y él lo pasaba a máquina. Bill ha dicho bromeando que por lo general tenía que tener un brazo alrededor de Helen para sostenerla mientras que escribía con el otro. Helen tenía gran dificultad aun para leer lo que había escrito. Así fue como se tomó originalmente Un curso en milagros; como dije, el proceso tomó aproximadamente un período de siete años".
Hasta aquí, lo anunciado al comienzo de este artículo, una breve introducción sobre los orígenes que dieron lugar al manual conocido como Un Curso de Milagros.

Soy consciente que lo expuesto puede dar motivo a resitencias de muchas mentes. De hecho, es así y han sido recogidas en numerosos artículos que nos resultará fácil encontrar publicados en internet.

No voy a entrar a valorar el contenido de dichos artículos pues, si algo he aprendido en las enseñanzas que he tenido la oportunidad de estudiar, hacer uso de juicios condenatorios, no es más que una proyección de nuestras resistencias a ver la verdad.

Mi decisión de compartir con el mundo el contenido de las enseñanzas recogidas en Un Curso de Milagros, no responde a un deseo de ganar acólitos que se erijan en seguidores y defensores de ella, sino por una razón mucho más sencilla, tener la certeza de que la práctica de sus lecciones me llevan a gozar de Paz y Amor.

Os dejo un vídeo de Patricia Besada, donde nos aporta su visión de Un Curso de Milagros.