sábado, 17 de diciembre de 2016

Ángeles Sanadores: Omael-30 y Hahasiah-51

Omael-30 (Dios Paciente) y Hahasiah-51 (Dios Oculto)

Nombres Sagrados: Omael/Avamel (Aleph-Vav-Mem-Aleph-Lamed). Hahasiah (He-He-Shin-Yod-He).

El hecho de estudiar a estos dos Ángeles conjuntamente, responde a la singularidad de que ambos trabajan con las mismas Fuerzas, Hesed y Netzah, con la diferencia de que Omael lo hace activando su orientación hacia el Plano Físico y Hahasiah, lo hace activando su orientación a los Planos Espirituales.

A ambos Ángeles les une un punto en común en sus Programas respectivos: la vocación por la medicina y los éxitos relacionados con su práctica. Sin embargo, tenemos que adelantar, que mientras Omael se especializa en el tratamiento de la enfermedad desde el punto de vista de los efectos, Hahasiah, lo hace desde el punto de vista de las causas. Analicemos las influencias ejercidas por los Séfiras.

Omael pertenece al Coro de los Dominaciones, Ángeles al servicio del Séfira Hesed-Gracia Divina.
Por su vinculación sefirótica con la Esfera de Hesed, donde expresa las  cualidades propias del Séfira Netzah-Belleza, extrae la condición que le permite ser portador de la esencia llamada Multiplicación que nos permite, a partir de la posesión de una semilla, obtener abundantes cosechas.

Hahasiah pertenece al Coro de los Principados, Ángeles al servicio del Séfira Netzah-Belleza.
Por su vinculación sefirótica con la Esfera de Netzah, donde expresa las  cualidades propias del Séfira Hesed-Gracia Divina, extrae la condición que le permite ser portador de la esencia llamada Medicina Universal o Piedra Filosofal, que facilita la comprensión de la obra divina.

Las aportaciones del Ángel Omael, son las siguientes:

·         Paciencia en los avatares y miserias de la vida.
·         Fecundidad en las parejas y normalidad en los partos.
·         La venida al mundo de un alma noble a través de la generación.
·         Éxito en los estudios de medicina, cirugía y química.
·         Actúa contra la tentación de oponerse a la propagación de los seres.

Las aportaciones del Ángel Hahasiah, son las siguientes:

  • Elevar el alma a la contemplación de las cosas divinas.
  • Vocación por la medicina, llevando a descubrimientos maravillosos.
  • El verse conferir una misión redentora.
  • Conocimientos de física y química y revela secretos de la naturaleza.
  • Protege contra los que abusan de la buena fe.
Sin lugar a duda, estamos ante la presencia de dos de los Ángeles más “productivos” y “abundantes” de los 72 Rostros Angélicos. La razón de ello, es que unen sus fuerzas dos Séfiras de la Columna de la Derecha del Árbol Cabalístico, por donde corre la sabia del Amor Divino, el cual, se expresa en Hesed, dando lugar a la Gracia y Bondad Divina y, en Netzah expresándose a través de la Belleza y la Armonía. Diríamos que a través de ese Sendero, circula la Luz del Padre expandiendo Sus Bondades.

Omael emana la esencia de la Multiplicación. Su orientación hacia el mundo material, nos permite distribuir esa “esencia” de modo que todo cuanto emprendamos bajo los efectos de su regencia, llevará ese sello de fecundidad.
Aprovecho para añadir, que este Ángel nos ayudará en la tarea de engendrar vida, de modo, que es recomendable, para las parejas que deseen tener descendencia. Los grados regidos por este Ángel a través de la rueda zodiacal, nos servirán de guía para conocer cuáles son los días más propicios para procrear.

Nos dice el Programa de Omael que favorece el estudio en medicina, en cirugía y en química.
Los tocados por la inspiración de Omael, sentirán una fuerte atracción por el estudio de la medicina desde el punto de vista fisiológica, interesándose por la búsqueda de remedios que curen los efectos derivados de la enfermedad. Es la figura de la medicina tradicional, alopática.

En cambio, Hahasiah, ejerce su influencia en el mismo Sendero que une Hesed y Netzah, pero lo hace en el sentido de retorno, es decir, ya no se orienta a la conquista del mundo material, sino que lo hace orientado hacia el mundo espiritual. Esa es la razón, por la que la atracción por la medicina interese más la sanación empleando métodos orientados a curar las causas que dan origen a la enfermedad.  La Biodescoficación es un claro ejemplo de las influencias ejercidas por Hahasiah.

Ambos Ángeles promueven el interés por el manejo de los componentes químicos. Pero mientras que Omael, dará lugar al perfil del farmacéutico, Hahasiah, favorecerá la figura del homeópata.

En ambos casos, tenemos que indicar que las enfermedades características de esta esfera, llevan el sello del exceso. Cuando no canalizamos adecuadamente las vibraciones de Omael, sentiremos la imperiosa necesidad de saciarnos sin control, llegando a abusar de los alimentos ricos en azúcares. La diabetes y la obesidad, se encuentra entre las enfermedades más comunes. Existe un estado mental que se identifica con la pasividad, el sedentarismo y los excesos.

Cuando son las energías de Hahasiah las que no canalizamos adecuadamente, podemos decir, que el sistema circulatorio se verá afectado. El hígado tiene que hacer frente a un sobreesfuerzo excesivo por el uso abusivo y descontrolado de bebidas alcohólicas y alimentos. Mentalmente, se alimenta un afán desmesurado de poder que lleva a un comportamiento despótico y pendenciero.

La actitud mental positiva que debemos potenciar para que estos Ángeles puedan ayudarnos a sanar, tendrá un denominador común: “la correcta canalización de las emociones”. Omael, debe inspirarnos el noble deseo de ser “fecundos”, de ser “abundantes”, de expandir nuestro amor en el mundo que nos rodea.
Hahasiah, debe inspirarnos el afán por elevar nuestros deseos hacia los temas espirituales; de este modo, se producirá el sublime encuentro con nuestra divinidad interna, de la que hemos permanecido escindido, por haber mantenido la creencia de que estamos separados de nuestro creador. Ese amor por lo trascendente nos llevará a ser benefactores desinteresados para los demás.

¡Qué la Luz sea contigo!

Si deseas comunicarte con Omael y/o Hahasiah, te dejo los  enlaces donde comparto la Plegaria y Exhorto elaborada, de una manera inspirada, por Kabaleb.



UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 352

LECCIÓN 352

Los juicios son lo opuesto al amor. De los juicios procede todo el dolor del mundo, y del amor, la paz de Dios.


1. El perdón ve sólo impecabilidad, y no juzga. 2Ésta es la manera de llegar á Ti. 3Los juicios me vendan los ojos y me ciegan. 4El amor, que aquí se refleja en forma de perdón, me recuerda, por otra parte, que Tú me has proporcionado un camino para volver a encontrar Tu paz. 5Soy redimido cuando elijo seguir ese camino. 6Tú no me has dejado desam­parado. 7Dentro de mí yace Tu recuerdo, así como Uno que me conduce hasta él. 8Padre, hoy quiero oír Tu Voz y encontrar Tu paz. 9Pues quiero amar mi propia Identidad y encontrar en Ella el recuerdo de Ti.



¿Qué me enseña esta lección? 

El acto de juzgar, es un acto que “separa”. El origen del juicio, según mi opinión, procede del deseo que estimuló al Hijo de Dios a crear, a usar los atributos con los que había sido creado. Dicho deseo creador, junto a la proyección de su voluntad, le llevó a percibir las vibraciones de un estado de energía a la que prestó su atención y le dio consistencia, le dio forma.

El tránsito de la consciencia de permanecer conectado a la Fuente Creadora, a un nivel de vibración distinto, en el que se percibe la realidad ilusoria de un envoltorio con el que no estábamos habituados, nos llevó a desear conocer, comprender lo que percibíamos, a través de los sentidos físicos.

El análisis, el estudio, la investigación, son cualidades que han derivado del primer acto que dio lugar al juicio. La percepción de la diferencia entre los cuerpos, daba paso a cuestionarse que lo de fuera era distinto a lo de adentro. Surge la mente dual, y aprendemos a paso acelerado, que lo que no aceptamos de nuestro interior lo juzgamos en el otro, es decir, nos sentimos pecadores y ello nos lleva a condenarlo en los demás, cuando en realidad lo que tenemos que hacer es "expiar" -corregir-, ese error internamente.

Juzgamos a nuestro Creador, a nuestro Padre, y lo condenamos por habernos hechos débiles, por habernos dejado a la deriva, por habernos retirado su protección. Cuando nos sentimos víctimas de circunstancias dramáticas, le achacamos a Dios, su falta de misericordia, pues interpretamos que no nos ha perdonado el hecho de haber violado sus “leyes”. Son los efectos, de habernos identificados con el cuerpo físico y con el mundo material. Dentro de este plano denso, tendremos la oportunidad de aprender, que Dios está ajeno a nuestros juicios. Para Él, no existe el pecado, por lo tanto no puede condenar. Él, al no ver acto pecaminoso, no tiene necesidad de perdonarnos, pues para Él, su Hijo permanece impecable e inocente.

Desde este mundo, tenemos la oportunidad de comprender que el uso que damos a nuestra mente es la causa que da origen a las consecuencias que experimentamos. En esa relación Causa-Efecto, debemos extraer la lección de responsabilidad en el uso de nuestras capacidades creadoras. Cuando nuestra conciencia despierte a esa realidad, estaremos preparados para dar el siguiente paso, expresar nuestra condición divina, como agentes del Amor y convertirnos en mensajeros del perdón.

Ejemplo-Guía: "Los juicios, nos vendan los ojos y nos ciegan"

Esto es así, pues cuando juzgamos, estamos viendo y percibiendo separación. Tal vez nos digamos, que cuando estamos juzgando, estamos viendo con total nitidez. Esto es cierto para el sistema de pensamiento del ego, es decir, es cierto cuando elegimos ver con los ojos de cuerpo y percibir que nuestros cuerpos están separados.

Pero la Lección que estamos estudiando, ha de aportarnos, esencialmente, que si juzgamos (interpretamos) que nos encontramos separados unos de otros, lo que estamos viendo no es real, es decir, estamos con una venda en los ojos que se convierte en un filtro que altera a la verdadera visión, la que ha de llevarnos a visionar la verdad, esto es, la Unidad que engloba a todo lo creado.

Ya hemos hablado, que los efectos que experimentamos cuando elegimos ver con los ojos del cuerpo, no nos aportan paz, ni felicidad. Hemos hablado, que la causa que origina esos efectos, es el miedo.

Pero cuando elegimos la Visión Crística, estamos eligiendo el camino correcto que ha de llevarnos a experimentar la paz y la felicidad, pues en realidad lo que estamos haciendo es recordar nuestra verdadera condición. Ser Hijo de Dios, nos hace portadores de paz y de felicidad, pues son aspectos de nuestra condición espiritual.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Ángeles Sanadores: Sealiah (Motor de todas las cosas)

45. Sealiah (Motor de todas las cosas)

Nombre Sagrado: Samech-Aleph-Lamed-Yod-He.

Sealiah pertenece al Coro de los Virtudes, Ángeles al servicio del Séfira Tiphereth-Equilibrio.
Por su vinculación sefirótica con la Esfera de Tiphereth, donde expresa las  cualidades propias de dicho Séfira, extrae la condición que le permite ser portador de la esencia llamada Motor, que nos permite reanudar la marcha cuando nos hemos atascado en el camino de la vida.

Las aportaciones del Ángel Sealiah, son las siguientes:

·         La confusión de los malvados y orgullosos.
·         El levantamiento de los humillados y degradados.
·         Restablece la salud y produce una explosión de vida.
·         Facilidad en el aprendizaje de cualquier cosa.
·         El equilibrio en la atmósfera.

El Centro Tiphereth, está representado a nivel planetario por el astro rey, el Sol. Dicho planeta es el arquetipo que identifica el estado de la Luz, y como consecuencia de ello, de la salud, la alegría, la felicidad, la generosidad, de todas las cualidades anímicas y espirituales características de una Conciencia Plena y Una.

Si prestamos atención a la posición de Tiphereth en el Árbol, observamos que se sitúa en el “corazón” del mismo, aportando la idea de equilibrio. Desde Kether-Padre-Voluntad-Unidad, podemos ver como se comunica con Tiphereth por el Sendero Central, lo que le permite comunicar al Centro de la Conciencia la Voluntad de Padre, esto es, el Programa que debemos realizar en nuestra andadura espiritual. No en vano, en Astrología, es el estudio del Sol, el que nos indicará cuál es nuestra labor espiritual en la presente encarnación. Nos indica cuál es la lección que debemos integrar en nuestra conciencia para avanzar en nuestro crecimiento espiritual.

Si Kether es Luz, ese “principio inteligible” penetrará en Tiphereth permitiéndonos tener la visión interna de lo que debemos hacer. Tendremos la “corazonada”, esa voz tan peculiar e inspiradora, que nos permitirá reconocer lo que debemos hacer. Si permitimos que esa Luz no se vea enturbiada por nuestros deseos, todo en nuestro ser, desprenderá los valores que hemos mencionado, es decir, tendremos un comportamiento equilibrado y nuestro vehículo físico, dará muestra de ese estado, en forma de salud y plenitud.

Cuando nuestra conciencia responde a los latidos de Sealiah, nuestra Voluntad se verá activada y, sentiremos en nuestro interior una “fuerza” que nos permitirá salir de todas las situaciones que nos mantenga prisioneros de la apatía y del abandono. Cuando la voz de Sealiah se deja oír en nuestra conciencia, veremos con total nitidez lo que debemos hacer;  identificaremos las energías que nos mantienen en la oscuridad y la exaltación de la conciencia nos llevará a “quemar” los falsos valores con los que nos hallamos podido identificar.

Los estudios realizado por la Biodescodificación, nos revela que los problemas de “territorio” se ven reflejado en problemas del corazón. En este sentido, la vinculación del Sol, está estrechamente relacionado con esta dinámica, ya que, cuando nuestra conciencia se ve exaltada, puede llevarnos a dar muestra de un exceso de protagonismo y a un orgullo desmedido. El papel del Sol nos lleva a adquirir una identidad y cuando esta lección se ve alterada por el exceso de nuestras emociones, da lugar a problemas que se reflejan en nuestro corazón.
Sealiah nos ayudará, si nos dirigimos a Él, para que nuestro sentido del Yo sea equilibrado y armonioso.

Nos refiere Kabaleb, respecto a este Ángel: “Son varios los genios que se ocupan de la salud, pero de todos ellos, Sealiah puede ser considerado como el más eficaz, por ser el representante genuino de Tiphereth, el Séfira que rige el corazón, que es el motor del organismo y el que asegura la salud mediante la buena distribución del riego sanguíneo. Para las curaciones, conviene pues invocar el nombre de Sealiah, y para la iniciación de una cura escogeremos los días y las horas de este genio, procurando comenzar la cura cuando la nueva Luna caiga en la Casa VI del paciente, e intensificando la actuación mediante plegarias y plantas medicinales cuando la Luna se encuentre en la Casa X de la VI (empleando el sistema de Casas derivadas).
Los nacidos en los grados regidos por Sealiah han de ser portadores de buena salud y actuarán como talismanes para las personas enfermas”.

Podemos resumir que la cualidad más importante de este Ángel, es permitirnos descubrir en nuestra conciencia al Yo Divino, a reconocernos Hijos de Dios, lo que nos permitirá desligarnos de la conciencia egóica, que nos mantenía identificado con el cuerpo físico y con el mundo material.

¿Motor?

Todos estaremos de acuerdo al afirmar que el corazón es el motor del organismo físico, el que le permite la vida.
A nivel espiritual, ese motor es la conciencia. Si no tenemos conciencia, si no tenemos una identidad, si no sabemos quiénes somos, ni cuál es nuestra labor, entonces permaneceremos “dormidos”, inconscientes y protagonizaremos situaciones caóticas, cuyo propósito no será otro que provocar nuestro despertar.

Sealiah es el “motor” que nos dará fuerzas para seguir siempre hacia delante, para salir de las situaciones estancadas, para vencer nuestras debilidades, para superar nuestras enfermedades.
Tomar conciencia de lo que se mantiene prisionero en nuestro inconsciente, es la labor principal de la curación. Hasta que no seamos un Ser Pleno e integremos las dualidad, no conseguiremos alcanzar el estado saludable que pone de manifiesto que hemos establecido en nuestra conciencia la Luz

¡Qué la Luz sea contigo!

Si deseas comunicarte con Sealiah, te dejo un enlace donde comparto la Plegaria y Exhorto elaborada, de una manera inspirada, por Kabaleb.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 351

¿Qué soy?


1. Soy el Hijo de Dios, pleno, sano e íntegro, resplandeciente en el reflejo de Su Amor. 2En mí Su creación se santifica y Se le garantiza vida eterna. 3En mí el amor alcanza la perfección, el miedo es imposible y la dicha se establece sin opuestos. 4Soy el santo hogar de Dios Mismo. 5Soy el Cielo donde Su Amor reside. 6Soy Su santa Impecabilidad, misma, pues en mi pureza reside la Suya Propia.

2. La necesidad de usar palabras está casi llegando a su fin ahora. 2Mas en los últimos días de este año que tú y yo juntos le ofreci­mos a Dios, hemos encontrado un solo propósito, el cual compartimos. 3Y así, te uniste a mí, de modo que lo que yo soy tú lo eres también. 4La verdad de lo que somos no es algo de lo que se pueda hablar o describir con palabras. 5Podemos, sin embargo, darnos cuenta de la función que tenemos aquí, y usar palabras para hablar de ello así como para enseñarlo, si predicamos con el ejemplo.

3. Somos los portadores de la salvación. 2Aceptamos nuestro papel como salvadores del mundo, el cual se redime mediante nuestro perdón conjunto. 3Y al concederle el regalo de nuestro perdón, éste se nos concede a nosotros. 4Vemos a todos como nuestros hermanos, y percibimos todas las cosas como buenas y bondadosas. 5No estamos interesados en ninguna función que se encuentre más allá del umbral del Cielo. 6El conocimiento vol­verá a aflorar en nosotros cuando hayamos desempeñado nues­tro papel. 7Lo único que nos concierne ahora es dar la bienvenida a la verdad.

4. Nuestros son los ojos a través de los cuales la visión de Cristo ve un mundo redimido de todo pensamiento de pecado. 2Nues­tros, los oídos que oyen la Voz que habla por Dios proclamar que el mundo es inocente. 3Nuestras, las mentes que se unen conforme bendecimos al mundo. 4Y desde la unión que hemos alcan­zado, invitamos a todos nuestros hermanos a compartir nuestra paz y a consumar nuestra dicha.

5. Somos los santos mensajeros de Dios que hablan en Su Nom­bre, y que al llevar Su Palabra a todos aquellos que Él nos envía, aprendemos que está impresa en nuestros corazones. 2Y de esa forma, nuestras mentes cambian con respecto al objetivo para el que vinimos y al que ahora procuramos servir. 3Le traemos bue­nas nuevas al Hijo de Dios que pensó que sufría. 4Ahora ha sido redimido. 5Y al ver las puertas del Cielo abiertas ante él, entrará y desaparecerá en el Corazón de Dios.


LECCIÓN 351

Mi hermano impecable es mi guía a la paz: Mi hermano pecador es mi guía al dolor. Y el que elija ver será el que contemplaré.



1. ¿Quién es mi hermano sino Tu santo Hijo? 2Mas si veo pecado en él proclamo que soy un pecador, en vez de un Hijo de Dios, y que me encuentro solo y sin amigos en un mundo aterrante. 3Mas percibirme de esa manera es una decisión que yo mismo he tomado y puedo, por consi­guiente, volverme atrás. 4Puedo asimismo ver a mi hermano exento de pecado, y como Tu santo Hijo. 5Y si ésta es la alternativa por la que me decido, veo mi impecabilidad, a mi eterno Consolador y Amigo junto a mí, y el camino libre y despejado. 6Elige, pues, por mí, Padre mío, a través de Aquel que habla por Ti. 7Pues sólo Él juzga en Tu Nombre.



¿Qué me enseña esta lección? 

Conocer lo que se Es, es la puerta de entrada que nos permite acceder a la verdadera Realidad que Somos. Esta visión, condicionará el resto de visiones. Podemos decir, que esta cuestión es la causa que ha de dar lugar a unos efectos u otros, es decir, que seamos dichosos, felices, plenos, sanos, abundantes o por el contrario, seamos desdichados, infelices, escasos, enfermos, necesitados…

A la pregunta ¿qué soy?, podemos contestar que Somos Hijos de Dios o hijos de la tierra.

Si Somos Hijos de Dios, estamos afirmando que formamos una Unidad con nuestro Creador, por el propio vínculo de paternidad y filiación. Ello significa que Somos portadores potencialmente de su Abundancia y de sus Atributos Creadores.

Si somos hijos de la tierra, esa identificación errónea del verdadero Yo, nos llevará a la falsa creencia de la separación. Ello significa que la vía directa de aprendizaje de la que gozamos mientras formamos una Unidad con el Creador, es sustituida por la vía de aprendizaje basada en la división y en el rigor.

Cuando nuestra conciencia se encuentra despierta a la verdadera Realidad que Somos, los lazos de Unidad que nos relaciona con el Creador se extiende a Todo lo Creado, es decir, formamos una misma filiación con el resto de nuestros hermanos. La Divinidad se expresa a través de ellos y la visión que tenemos del mundo es la impecabilidad, la santidad, la inocencia.

Pero mientras nuestra conciencia permanezca sumida en el sueño del ego, la visión del mundo, será aquella que tenemos de nosotros mismos, es decir, una visión pecaminosa y dada a la liberación a través del castigo, del dolor, de la enfermedad, de la muerte.

El Libre Albedrío es la potestad más elevada que nuestro Padre nos ha legado. Su Propósito es que utilicemos, con plena libertad, nuestra voluntad, pues ese Potencial debe ser utilizado para crear. En este sentido, somos totalmente libres de elegir ver un mundo u otro. Bien el de la Liberación o bien el de la condena. Aquel que elijamos, estará anunciando nuestro nivel de conciencia, nuestro nivel de percepción.


Ejemplo-Guía: "La relación con nuestros hermanos, nos revelará lo que creemos ser"

¿Te atacarías a ti mismo? ¿Te autocastigarías? ¿Te condenarías?

Si no tienes una respuesta para estas cuestiones, si no eres consciente, aún, de lo que eres, mira a tu alrededor, observa la relación que te une a tus hermanos y en ella, encontrarás la respuesta.

Si tu mirada te lleva a descubrir, ataque, castigo o condena, ten por seguro, de que te estás atacando, castigando y condenando a ti mismo. Lo que significa, que te encuentras identificado con una falsa identidad basada en la creencia de que eres un ser separado de los demás.

Si tu mirada, en cambio, te lleva a descubrir, inocencia, impecabilidad, santidad, ten por seguro, de que estás expandiendo tu inocencia, tu pureza y tu santidad, lo que significa que te encuentras identificado con tu realidad verdadera, la cual se basa en la creencia de que eres un ser que forma parte de la Filiación Divina.

Como bien nos anuncia la Lección en su introducción, la necesidad de usar palabras ya está llegando a su fin. Cuando conoces lo que eres, todo se resume a "ser". Ese estado se traduce en "presencia". No habrá tiempo, ni espacio. Tan solo "presencia" y en esa condición, el Universo al completo nos acompañará.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Ángeles Sanadores: Ieiazel (Dios que regocija)

40. Ieiazel (Dios que regocija)

Nombre Sagrado: Yod-Yod-Zain-Aleph-Lamed.

Ieiazel pertenece al Coro de los Potencias, Ángeles al servicio del Séfira Gueburah-Justicia.
Por su vinculación sefirótica con la Esfera de Gueburah, donde expresa las  cualidades de Yesod-Fundamento-Cristalización, extrae la condición que le permite ser portador de la esencia llamada Consuelo o Regocijo. Nos comenta Kabaleb: “No se trata del consuelo que se tiene contra lo inevitable de un mal, sino del consuelo que se obtiene cuando algo muy esperado se cumple y nuestra alma se regocija porque los esfuerzos desplegados han dado el resultado anhelado.”

Las aportaciones del Ángel Ieiazel, son las siguientes:

·         Los escritores pueden invocarle para ver editada su obra.
·         La liberación de los prisioneros.
·         Consuelo en los avatares y que los enemigos nos dejen en paz.
·         Amor por la lectura y el estudio de las ciencias.
·         Protección contra los pensamientos sombríos y el desinterés por todo.

Ya hemos tenido ocasión de referirnos a las funciones de Gueburah, cuando hemos estudiado al Ángel Rehael, y hemos visto que su papel estelar le lleva a ser el Centro de Conciencia que nos lleva a la rectitud, a la rectificación, a la reparación y corrección de los errores ocasionados en el uso y manejo de las emociones. Podemos decir, que cuando actuamos en la esfera de Gueburah-Marte, rectificamos nuestro camino y recuperamos el rumbo correcto que nos ha de llevar al recuentro con nuestra divinidad interna.
Gueburah, nos lleva a recuperar la salud a través de una ardua labor interna, donde el trabajo principal se centra en poner orden en nuestro mundo emocional, el verdadero causante de la enfermedad.

De igual modo, al estudiar al Ángel Vasariah, tuvimos ocasión de conocer el funcionamiento del Séfira Yesod, del cual decíamos, que realiza funciones de “espejo”, lo que le permitía actuar reflejando las características propias del resto de los Séfiras. Con Yesod, el impulso emanado por distintos Centros, alcanza la hora de los dolores del parto, esto es, la fase previa a la fase de materialización. Esas energías se convierten en Yesod en imágenes internas, permitiéndole tener una visión anticipada de lo que será una vez alcance el nivel físico.

Por lo tanto, en Ieiazel se da cita el ciclo final del proceso redentor, rectificador, purificador. No se trata de un logro a la ligera, sino del resultado de un laborioso trabajo realizado sobre nuestra naturaleza interna, con el único propósito de recuperar nuestra inocencia perdida, nuestro estado de plenitud paradisiaca.

No es casual que Ieiazel represente el Ángel número 40 y que al mismo tiempo, su Progama Espiritual lo lleve a ser portador de la Esencia llamada “Consuelo”.


¿Cuál es la verdadera trascendencia de este número? ¿Tendrá algo que ver con los cristianos de la actualidad?, ¿Afectará la vida de un cristiano en su evolución espiritual?

La Biblia es un texto sagrado que está lleno de números y asigna a estos un significado simbólico. Existe en sus páginas un número que está íntimamente ligado al mundo material, principalmente al  ser humano y a su evolución espiritual, este número es el 40. Se dice que está asociado con la penitencia, pero para ser bíblicamente exactos diremos que se asocia con la purificación y el aprendizaje vía disciplina lo cual puede dar lugar a un crecimiento espiritual o bien, a ruina y alejamiento de Dios. Este número se repite muchas veces en las circunstancias más variopintas posibles, pero cada ocasión que se menciona entraña una gran enseñanza para nosotros. Veamos algunos ejemplos bíblicos que nos pueden iluminar al respecto.

La primera mención bíblica trascendente de esta cifra es la registrada en  Génesis 7:3, 4  leemos: “4 Porque dentro de solo siete días más voy a hacer que llueva sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y ciertamente borraré de sobre la superficie del suelo toda cosa existente que he hecho”.

Los hijos celestiales de Dios que no guardaron su posición original, bajaron a la Tierra y al unirse carnalmente  con las hijas de los hombres, engendraron una raza hibrida que no solo imitaron el apostata ejemplo de sus padres sino que fueron más allá. La tierra se hallaba sumida en un verdadero caos  debido al derramamiento de sangre que los nefilim habían causado, la sangre de los inocentes “clamaba” hacia Jehová en busca de justicia. Los nefilim junto con sus demoniacos padres tenían diezmado y subyugado al género humano. Los descendientes de Adán, habían entrado en complicidad con los ángeles rebeldes y juntas, estas tres razas, ángeles, nefilim y humanos, emprendieron tal derrotero que forzaron la mano de Dios, quien envió el Diluvio a fin de limpiar la superficie del suelo de toda aquella maldad. La Tierra y todo lo que la habitaba entraron en un periodo de purificación, 40 días y 40 noches de intensa lluvia bastaron para borrar de la faz de la tierra cualquier vestigio del mal.

Cuarenta días depurativos de intensa precipitación  pluvial hicieron que la Tierra no solo se librara de la maldad que en ella habitaba, sino que la transformó por completo  pues su geografía se vio seriamente afectada, se levantaron montañas en donde antes había valles y se hundieron las montañas existentes dejando profundos cañones y amplios valles y desiertos tras de sí. El ángulo de inclinación de la Tierra se vio alterado algunos grados lo cual trajo como consecuencia  los distintos climas que conocemos hoy en día. Hasta antes del Diluvio, Dios regaba la tierra por medio de un rocío matinal, sin embargo, después  el orbe conoció  las lluvias, monzones, tifones, relámpagos, truenos, etc. Procesos hasta antes desconocidos como la fermentación,  fueron posibles gracias a que la capa de agua que a modo de pantalla resguardaba la Tierra de los rayos solares perjudiciales para la vida había desparecido, o más bien, se había precipitado hacia abajo inundando el planeta y dejándolo desprotegido.  Debido a la influencia de la radiación perjudicial solar, la vida del ser humano se degrado más rápidamente, lo cual acelero su condena de muerte.

Para la Tierra y el género humano, el numero 40 significó purificación y esto fue del agrado de Jehová, en Génesis 8:21  leemos: “21 Y Jehová empezó a oler un olor conducente a descanso.”

La vida de Moises bien puede ser dividida en tres partes de 40 años cada una. Durante los primeros 40 años se identificó con los valores mundanos. Al término de estos cuarenta años aprendió sus incapacidades y limitaciones, aprendió a depender en todo de Jehová.
Pero a partir de los siguientes 40, se entregó al servicio de Dios: La biblia dice que  “30 cuando se cumplieron cuarenta años, se le apareció un ángel en el desierto del monte Sinaí, en la llama de fuego de una zarza… 36 Este hombre los sacó después de efectuar portentos presagiosos y señales en Egipto y en el mar Rojo y en el desierto por cuarenta años (Hechos 7:29-36).

A sus 80 años, estaba listo para servir a Dios. Durante los últimos cuarenta años de su vida su fe se cristalizó a tal grado que disfruto de dos privilegios  exclusivos de su persona, por un lado Jehová le permitió ver “parte de su espalda” cosa que a ningún ser humano aparte de él se le ha otorgado (Éxodo 33:23) y por otro lado, era tal  el grado de intimidad que tenía con Dios que éste le transmitía la ley “boca a boca”.

El registro bíblico nos indica de dos personas que con toda seguridad ayunaron por un periodo de 40 días y noches de manera consecutiva, Moisés y Jesús.  El registro también nos dice que Moisés lo hizo en dos ocasiones consecutivas, solos con intercalo de un par de días entre cada ocasión. Se menciona en la Biblia a una tercera persona la cual aparentemente también ayuno por 40 días, Elías, aunque el relato no es tan prístino, parece ser que si lo sugiere.

Los ayunos bíblicos tenían dos objetivos, penitencia o santificación. La verdadera  santificación y la verdadera penitencia vienen por medio de despreciar en nuestro corazón y desechar todas y cada una de las practicas que envilecen nuestro ser y al mismo tiempo potenciar las cualidades que exalten nuestra naturaleza espiritual, tales como el amor, la misericordia, la generosidad.

El numero 40 está ligado a periodos de prueba tanto a nivel individual como a nivel colectivo, así fue en el caso de los diferentes pueblos que convivieron con el pueblo de Israel, así como al propio pueblo de Dios. Por ejemplo a Israel se le probo su fe por un periodo de 40 días mientras los 12 espías revisaban la tierra prometida (Números 13:25). La impaciencia y falta de fe,  hizo que Dios decidiera castigarlos durante 40 años de vagar por el desierto  y exterminar así a la generación adulta, aquellos que habían sido testigos del poder Divino y de su cuidado amoroso y sin embargo cedieron a la duda y al temor al hombre. Esta penitencia de 40 años cumplió además otro propósito, preparó físicamente a los jóvenes israelitas para la difícil prueba que sería tomar la tierra de Canaán, esto se logró a través de una alimentación especial que Dios proporciono a su pueblo por todo el tiempo de vagar por el desierto, a saber, el mana (Números 14:33, 34; 32:12, 13; Deuteronomio 2:7; Éxodo 16:34, 35). 
En épocas posteriores de la historia de Israel se vieron periodos de 40 años en donde dependiendo del obrar del pueblo, o recibían paz de parte de Dios o se les daba en mano de sus enemigos por periodos de 40 años (Jueces 3:11; 13:1).

Naciones enemigas del pueblo de Dios también recibieron su oportunidad de cambiar. A Nínive solo le bastaron 40 días para volver su corazón a buscar a Dios  (Jonás 3:3, 4), pero Egipto necesito reprimenda de 40 años y ni así buscó a Jehová (Ezequiel 29:8-16).

El 40 aunque puede ser un periodo de disciplina, conserva la dignidad de las personas. En su ley Jehová prescribía que se azotara a ciertos malhechores con cuarenta varazos, algo que ciertamente grabaría en su mente lo errado de su proceder, pero aún en esos casos Jehová se preocupaba por la dignidad del individuo, veamos: “Con cuarenta varazos podrá golpearlo. No debe añadir ninguno, por temor de que continúe golpeándolo con muchos varazos además de estos y tu hermano realmente quede deshonrado a tus ojos (Deuteronomio 25:2, 3).”

¿De qué depende que el  40 signifique vida y trascendencia o muerte y decadencia?
Leamos con atención Deuteronomio 8:2-5  “Y tienes que acordarte de todo el camino que Jehová tu Dios te hizo andar estos cuarenta años en el desierto, a fin de humillarte, de ponerte a prueba para saber lo que estaba en tu corazón, en cuanto a si guardarías sus mandamientos o no. 3 De modo que te humilló y te dejó padecer hambre y te alimentó con el maná, que ni tú habías conocido ni tus padres habían conocido; para hacerte saber que no solo de pan vive el hombre, sino que de toda expresión de la boca de Jehová vive el hombre. 4 Tu manto no se desgastó sobre ti, ni se te hinchó el pie estos cuarenta años. 5 Y bien sabes tú con tu propio corazón que tal como un hombre corrige a su hijo, Jehová tu Dios iba corrigiéndote.
El resultado de estos periodo de prueba dependía única y exclusivamente del corazón del individuo o de los pueblos según fuese el caso y  según Jesús, el corazón  es la fuente de todas nuestras acciones (Mateo 15:17-20).

Existen otras dos menciones bíblicas importantísimas del número 40. Ellas son las medidas del Templo (Ezequiel 41:1-4) y el periodo de 40 días  que Jesús utilizo para fortalecer a sus discípulos después de su resurrección (Hechos 1:3).

Desde el punto de vista cabalístico, el número 40 está bajo la tutela de Jehová, el aspecto Legislador de la Divinidad, el Rostro encargado de instituir las Leyes Cósmicas. 40 = 4 x 10. O lo que es lo mismo, las cuatro fases del Proceso Creador que nos lleva a la Perfección (Yod-He-Va-He), multiplicado por los Diez Séfiras del Árbol Cabalístico, donde se recoge el Esquema Cósmico de los Centros de Conciencia con los que se expresa la Divinidad.
40 son los peldaños que nos separan para alcanzar la Perfección de la Conciencia que nos permitirá comunicarnos conscientemente con la Divinidad.

¿Consuelo o Regocijo?

Decíamos que el “consuelo” que nos aporta el Ángel Ieiazel, se refería a la certeza de haber logrado realizar una gran labor sobre nuestra naturaleza interna. Hemos superado, las malas cualidades del cuerpo y del alma; hemos rectificado lo torcido de nuestras vidas; hemos expulsado de nuestro interior, de nuestras emociones, a los “enemigos internos” que nos mantenían prisionero de los falsos valores y de los principios erróneos. Ese es el antídoto que nos suministra Ieiazel, nos inspira para que seamos un ser renovado. Sólo entonces, atraeremos las fuerzas curativas de la que es portador.
Esta actitud nos dispensa el sentimiento de regocijo interno. Sabemos que tenemos el poder de reconducir nuestras vidas; el poder de elegir actuar con amor y dejar el viejo lastre de sentimientos egoístas.

¡Qué la Luz sea contigo!

Si deseas comunicarte con Ieiazel, te dejo un enlace donde comparto la Plegaria y Exhorto elaborada, de una manera inspirada, por Kabaleb.



UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 350


LECCIÓN 350

Los milagros son un reflejo del eterno Amor de Dios. Ofrecer­los es recordarlo a Él, y mediante Su recuerdo, salvar al mundo.


1. Lo que perdonamos se vuelve parte de nosotros, tal como nos percibi­mos a nosotros mismos. 2Tal como tú creaste a Tu Hijo, él encierra dentro de sí todas las cosas. 3El que yo Te pueda recordar depende de que lo perdone a él. 4Lo que él es no se ve afectado por sus pensamientos. 5Pero lo que contempla es el resultado directo de ellos. 6Así pues, Padre mío; quiero ampararme en Ti. 7Sólo Tu recuerdo me liberará. 8Y sólo perdo­nando puedo aprender a dejar que Tu recuerdo vuelva a mí, y a ofrecérselo al mundo con agradecimiento.

2 Y a medida que hagamos acopio de Sus milagros, estaremos en verdad agradecidos. 2Pues conforme lo recordemos, Su Hijo nos será restituido en la realidad del Amor.


¿Qué me enseña esta lección?

La decisión de crear, de utilizar los poderes de su Creador, llevó al Hijo de Dios a tomar las riendas de su identidad. Una identidad que compartía, hasta ese momento, con su Padre, con el cual forma una Unidad.


Esa visión de Unidad, se transformó una vez tomada la elección de crear por iniciativa propia. Se trata de una decisión que nos llevó a juzgar por nuestra cuenta, dando lugar a un mundo "desconocido" para nuestro Hacedor, pero al que dotamos de significado y con el que nos identificamos, adquiriendo una identidad pasajera y temporal, o lo que es lo mismo, una identidad ilusoria e irreal.

El Hijo de Dios, fue creado por la acción expansiva del Padre. Teorías espirituales, versadas en Cosmogénesis,, nos revelan que es una Ley Cósmica, que alcanzada la perfección en un nivel, se pase a otros niveles superiores. Mi mente, está claro, no puede imaginar esos niveles superiores, tan sólo soy capaz de reflexionar en voz alta aplicando la Ley de Analogía, la cual establece que cuando una verdad se aplica en un nivel determinado, es aplicable, igualmente, a otros niveles.

Si el Padre, la Divinidad, crece creando de Si Mismo, el Hijo, al ser portador de sus Atributos Creadores, tiene el Propósito de alcanzar la condición de su Creador. Es por ello, que en muchas ocasiones, me refiero al Hijo de Dios, como un Dios en formación.

En la medida en que afrontamos la vida expresando o expandiendo lo que Somos, es decir, compartiendo el Amor con el que hemos sido creados, y lo hacemos compartiéndolos con los demás, en ese gesto, estamos recordando la identidad divina de la que es portador cada uno de nuestros hermanos, es decir, estamos recordando a Dios y con ello, haciendo honor a los milagros.

En la medida que cada uno de nosotros encienda su luz y su conciencia esté dispuesta a compartir esa luz, podemos estar seguros que otras luces se encenderán, y esas otras luces, encenderán otras, y esas a otras…, y entre todos seremos capaces de prender una gran luz, que servirá de guía a aquellos que se encuentren sumidos, momentáneamente, en la oscuridad. Será como un faro, que anunciará donde se encuentra la tierra verdadera, la tierra verdadera, donde podremos dar testimonio de lo que Somos.

Ejemplo-Guía: "Compartiendo el Amor, hacemos Milagros"

Cada vez que extendamos, en el mundo del sueño, nuestra condición natural, nuestro amor, estamos compartiendo el milagro con el mundo.

En el Curso se desarrollan 50 Principios para hablarnos de los Milagros. En el Principio 3, se titula: "Los milagros ocurren naturalmente como expresiones de amor. El verdadero milagro es el amor que los inspira. En este sentido todo lo que procede del amor es un milagro".

El milagro ocurre de manera natural cuando expresamos el Amor. Es tan fácil como eso. Nuestra vida está ausente de lo que somos, debido a que creemos ser lo que no somos. Mientras que pensemos que somos el cuerpo con el que nos identificamos y que estamos separados de la Fuente que nos ha creado y de Su Creación, estaremos idolatrando una imagen irreal e ilusoria de nuestra verdadera realidad.

Esta Lección nos está invitando a que tomemos consciencia de nuestra capacidad creadora, la cual procede de la Esencia de la que somos portadores, pues hemos sido creados por Ella: el Amor. 

¡Hagamos de cada experiencia, una experiencia de Amor y estaremos haciendo Milagros!

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Ángeles Sanadores: Rehael (Dios que recibe a los pecadores)

39. Rehael (Dios que recibe a los pecadores)

Nombre Sagrado: Reish-He-Ayn-Aleph-Lamed.

Rehael pertenece al Coro de los Potencias, Ángeles al servicio del Séfira Gueburah-Justicia.
Por su vinculación sefirótica con la Esfera de Gueburah, donde expresa las  cualidades de Hod-Mercurio-Razón, extrae la condición que le permite ser portador de la esencia llamada Sumisión Filial.

Las aportaciones del Ángel Rehael, son las siguientes:

  • Curación de enfermedades y misericordia de Dios.
  • Amor y entendimiento entre padres e hijos, la obediencia y el respeto.
  • Longevidad; vida larga y llena de realizaciones.
  • La conservación de la salud.
  • Protege contra los impulsos crueles, infanticidios y parricidios.

Comencemos analizando la Fuerza predominante en este Ángel, la aportada por Gueburah-Marte. Este Centro de Conciencia tiene dos funciones muy importantes y, ambas trabajan para  un mismo fin, enseñarnos a comportarnos con orden y rectitud.
Cuando Gueburah trabaja para Binah, su inmediato superior, se convierte en el “guardián de la ley”. Ese rostro de Gueburah nos aportará las “armas” necesarias para que nuestro impulso emocional sea constructivo y ejemplar.

El otro papel ejemplar de Gueburah, aparece cuando nuestros actos comenten excesos y no respetamos las Leyes Cósmica. En este sentido, Gueburah se muestra con su rostro riguroso, y su fin último, es llevar a la conciencia el sentido de la Justicia, es decir, darnos a conocer que nuestro comportamiento ha sido un error y debe ser corregido.
Por lo tanto, resumir que Gueburah no se andará por las ramas y, si en el uso de nuestras emociones y deseos nos hemos excedidos, generando división, dolor o caos, podemos tener muy claro que Gueburah desplegará a sus “ejércitos”, a sus “cirujanos” para derrotar a las fuerzas rebeldes y limpiar el mal que infecta nuestras heridas.

Por otro lado, nos encontramos con la presencia de Hod-Mercurio-Razón. Este Séfira se sitúa en el Plano de Formación y se especializa en el trabajo de interiorización de la energía mental, llevándonos a la verdad a través de la observación y el estudio.
Hod, nos prepara para que comprendamos los Misterios de la Obra Divina y para ello, nos induce a razonar en busca de la verdad.

Si la relación de ambas fuerzas es armoniosa, podemos esperar que el motor impulsor que nos lleva a actuar emocionalmente con rectitud (Gueburah), consiga hacer llegar su mensaje con nitidez al Pensamiento (Hod), de tal modo que le aportará la motivación necesaria para que establezca como verdad, lo que sus emociones a considerado como recto.
Esa relación armoniosa, propiciará que se adopte la creencia de cómo debemos comportarnos de modo correcto en el uso de las emociones.
La persona que integre armoniosamente ambas fuerzas, será un experto en la comprensión del complejo mundo emocional. Tendrá aptitudes para la psicología, la psiquiatría y todas las técnicas y metodologías que estén relacionadas con el dominio de las emociones.

Podemos concluir, que la curación que nos aporta el Ángel Rehael tratará sobre la especialidad de los conflictos mentales. Dichos trastornos vendrán derivados de una mala relación entre Gueburah y Hod, entre las emociones y la mente. Ocurrirá que desde la estancia superior, representada por Gueburah, se desprenderá una instrucción errónea sobre la asimilación de las emociones, la cual alcanzará el nivel regido por Hod, la mente y la inducirá a establecer como verdad, el error distorsionado por el uso incorrecto de dichas emociones.
Si en nuestros deseos impera el sentimiento de la separación, de la división, del egoísmo, cuando éstos lleguen a nuestro pensamiento, éste, le dará el visto bueno, llevándonos a comportarnos y a defender como bueno, la división y el egoísmo.
La confusión del mundo emocional, alterará el mundo de la razón, generando demencia y trastornos psicológicos.


¿Sumisión Filial?

Para comprender el significado de la Esencia que se desprende de Rehael, la Sumisión Filial, es preciso que nos traslademos al Esquema del Árbol Cabalístico y situemos a los Séfiras en su orden establecido.
Si así lo hacemos, diremos que la figura del Padre, la ostenta el Centro Kether. El Séfira que le secunda en el sentido descendente, esto es, dirección a Malkuth, es Hochmah, por lo que se establece que dicho Séfira es el Hijo Legítimo del Padre-Kether. Pero, igualmente, podemos decir, que si establecemos la relación que existe entre los Séfiras por Columnas, diremos que si el Padre es Kether, su Hijo inmediato será Tiphereth. Y este sentido, cuando se analiza el significado de dicha relación, extraemos un profundo significado espiritual.

Bien, siguiendo este método de relación, si lo aplicamos a las Fuerzas que se dan cita en Rehael, Gueburah-Hod, veremos que ambos están estrechamente relacionados pues, Gueburah ejerce como Padre de Hod, al estar este último debajo del primero.

Hablamos pues de Sumisión Filial, cuando el mandato de Gueburah es aceptado con obediencia y respeto por su “hijo” Hod, es decir, cuando la rectitud emocional  se convierte en creencia, llevándonos a actuar en nuestra vida, con orden.

Pero ya hemos visto, anteriormente, que cuando las emociones se muestran distorsionadas, el “hijo”, las rechazará, las bloqueará pues, no se ajusta a su manera de ver las cosas; también puede ocurrir, que ese “hijo”, se deje influenciar por el caos propiciado por su Padre (emoción), entonces, dará lugar a una mente caótica, enferma y peligrosa.

Recoge Kabaleb a este respecto, lo siguiente: “cuando Mercurio se desliga de Marte y va por su cuenta, es portador de desorden, y ese desorden se institucionalizará en nuestra psique, impidiendo el buen funcionamiento de la mente, alentando ese deseo de matar al padre. Muchos de los enfermos psíquicos que pueblan nuestros sanatorios mentales han llegado a ellos debido a un conflicto con el padre, a una falta de respeto y consideración hacia sus progenitores. De un modo general, podemos decir que la insumisión hacia el padre es una vía que conduce a la locura o a trastornos psíquicos más o menos graves como las depresiones, angustias, complejos, esquizofrenia, etc”.

¡Qué la Luz sea contigo!

Si deseas comunicarte con Rehael, te dejo un enlace donde comparto la Plegaria y Exhorto elaborada, de una manera inspirada, por Kabaleb.