sábado, 15 de octubre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 289

LECCIÓN 289

El pasado ya pasó. No me puede afectar.

1. A menos que el pasado se haya borrado de mi mente, no podré contemplar el mundo real. 2Pues en ese caso no estaría contem­plando nada, sino viendo lo que no está ahí. 3¿Cómo podría entonces percibir el mundo que el perdón ofrece? 4El propósito del pasado fue precisamente ocultarlo, pues dicho mundo sólo se puede ver en el ahora. 5No tiene pasado. 6Pues, ¿a qué se le puede conceder perdón sino al pasado, el cual al ser perdonado desapa­rece?
2. Padre, no me dejes contemplar un pasado que no existe. 2Pues Tú me has ofrecido Tu Propio sustituto: un mundo presente que el pasado ha dejado intacto y libre de pecado. 3He aquí el final de la culpabilidad. 4Y aquí me preparo para Tu paso final. 5¿Cómo iba a exigirte que siguieses esperando hasta que Tu Hijo encontrase la belleza que Tu dispusiste fuese el final de todos sus sueños y todo su dolor?


¿Qué me enseña esta lección?


Vivir en el pasado, es vivir en una cárcel, prisionero de los barrotes de la culpabilidad, que imposibilita la libertad de elegir la Salvación.

Mientras que vivimos en la dimensión temporal del pasado, estaremos viviendo en la ilusión de lo que no existe, al tiempo, que estamos negándonos la posibilidad de decidir corregir los errores que hayamos cometido. En el pasado es imposible perdonar.

Es en el momento presente, donde la eternidad nos abre el campo de todas las posibilidades, y donde tenemos la total libertad para elegir, hacer tangible el perdón y acabar con el peso de la culpabilidad.

Vivir en el pasado es una elección que condiciona nuestro estado anímico. Los pensamientos y sentimientos que nos atan al pasado, suelen anclarnos en ese estadio temporal y sus recuerdos despiertan emociones traumáticas.
Cuando elegimos del pasado, pensamientos y sentimientos positivos, éstos pasan a formar parte, de manera inmediata, de nuestro presente. Pero no ocurre, de igual modo, cuando se produce la situación anterior.

Cada presente es un instante bendecido por Dios, pues se nos ofrece la oportunidad de ver las cosas de otra manera. El error, se corrige, si es nuestra decisión, a cada presente. Ya no tenemos excusa para convencernos de que es necesario mantener una actitud que nos lleva una y otra vez a experiencias de fracaso o desilusión.

Ese es el verdadero potencial divino del que somos portadores. Podemos crear, en cada presente, una nueva realidad.

Ejemplo-Guía: "Cuando te veo, te juzgo desde el pasado y no te veo realmente en el presente"

¿Por qué para el ego, para nuestra experiencia en el sueño, es tan importante el pasado? ¿Por qué vivimos el presente, en tiempo pasado y desaprovechamos las oportunidades que nos ofrece? Veamos lo que nos dice el Curso:
"El ego tiene una extraña noción del tiempo, y ésa podría muy bien ser la primera de sus nociones que empiezas a poner en duda. Para el ego el pasado es importantísimo, y, en última instancia, cree que es el único aspecto del tiempo que tiene significado. Recuerda que el hincapié que el ego hace en la culpabilidad le permite asegurar su continuidad al hacer que el futuro sea igual que el pasado, eludiendo de esa manera el presente. La noción de pagar por el pasado en el futuro hace que el pasado se vuelva el factor determinante del futuro, convirtiéndolos así en un continuo sin la intervención del presente. Pues el ego considera que el presente es tan sólo una breve transición hacia el futuro, en la que lleva el pasado hasta el futuro al interpretar el presente en función del pasado."
"El "ahora" no significa nada para el ego. El presente tan sólo le recuerda viejas heridas, y reacciona ante él como si fuera el pasado. El ego no puede tolerar que te liberes del pasado, y aunque el pasado ya pasó, el ego trata de proteger su propia imagen reaccionando como si el pasado todavía estuviese aquí. Dicta tus reacciones hacia aquellos con los que te encuentras en el presente tomando como punto de referencia el pasado, empañando así la realidad actual de aquellos. De hecho, si sigues los dictados del ego, reaccionarás. ante tu hermano como si se tratase de otra persona, y esto sin duda te impedirá conocerlo tal como es. Y recibirás mensajes de él basados en tu propio pasado, porque, al hacer que el pasado cobre realidad en el presente, no te permitirás a ti mismo abandonarlo. De este modo, te niegas a ti mismo el mensaje de liberación que cada uno de: tus hermanos te ofrece ahora."
Suelo poner en práctica el vivir el tiempo presente como lo que es, es decir, una nueva oportunidad para sanar la visión "borrosa" y "turbia" que arrastramos desde el pasado. En las relaciones, suele ocurrir, que tenemos una opinión sobre alguien, basada en hechos pasados, cuando lo volvemos a ver, de forma inmediata e instantánea, nuestra mente nos muestra esa opinión rancia e injusta, pues desconocemos si esa persona ha cambiado, aunque en realidad, lo que debe cambiar, para que la persona cambie, es nuestra manera de verla.
De las sombrías figuras del pasado es precisamente de las que te tienes que escapar. No son reales, y no pueden ejercer ningún dominio sobre ti, a menos que las lleves contigo. Pues contienen las áreas de dolor que hay en tu mente, y te incitan a atacar en el presente como represalia por un pasado que no existe. Y esta decisión es una que te acarreará dolor en el futuro. A menos que aprendas que todo el dolor que sufriste en el pasado es una ilusión, estarás optando por un futuro de ilusiones y echando a perder las múltiples oportunidades que el presente te ofrece para liberarte. El ego quiere conservar tus pesadillas e impedir que despiertes y te des cuenta de que pertenecen al pasado. ¿Cómo podrías reconocer un encuentro santo si lo percibes simplemente como un encuentro con tu pasado? Pues en ese caso no te estarías reuniendo con nadie, y el compartir la salvación, que es lo que hace que el encuentro sea santo, quedaría excluido de tu visión. El Espíritu Santo te enseña que siempre te encuentras contigo mismo, y el encuentro es santo porque tú lo eres. El ego te enseña que siempre te encuentras con tu pasado, y que debido a que tus sueños no fueron santos, el futuro tampoco puede serlo, y el presente no tiene ningún significado.
Termino con lo siguiente:
"Es evidente que la percepción que el Espíritu Santo tiene del tiempo es exactamente la opuesta a la del ego. La razón de ello es igualmente clara, pues la percepción que ambos tienen del propósito del tiempo es diametralmente opuesta. Para el Espíritu Santo el propósito del tiempo es que éste finalmente se haga innecesario. El Espíritu Santo considera que la función del tiempo es temporal, al estar únicamente al servicio de Su función docente que, por definición, es temporal. Hace hincapié, por lo tanto, en el único aspecto del tiempo que se puede extender hasta el infinito, ya que el ahora es lo que más se aproxima a la eternidad en este mundo. En la realidad del "ahora", sin pasado ni futuro, es donde se puede empezar a apreciar lo que es la eternidad. Pues sólo el "ahora" está aquí, y sólo el "ahora" ofrece las oportunidades de los encuentros santos en los se puede encontrar la salvación.

El ego, por otra parte, considera que la. función del tiempo es extenderse a sí mismo en lugar de extender la eternidad, pues, al igual que el Espíritu Santo, el ego considera que el objetivo del tiempo es el mismo que el suyo. El único propósito que el ego percibe en el tiempo, es que, bajo su dirección, haya continuidad entre pasado y futuro, y que el presente quede excluido a fin de que no se pueda abrir ninguna brecha en su propia continuidad. Su continuidad, por consiguiente, te mantiene en el tiempo, mientras que el Espíritu Santo quiere liberarte de él. La interpretación que el Espíritu Santo hace de los medios para alcanzar la salvación es la que tienes que aprender a aceptar, si quieres compartir Su objetivo, que no es otro que tu salvación.

Tú también interpretarás la función del tiempo según interpretes tu propia función. Si aceptas que tu función en el mundo del tiempo es curar, harás hincapié únicamente en el aspecto del tiempo en el que la curación puede tener lugar. La curación no se puede llevar a cabo en el pasado. Tiene que llevarse a cabo en el presente para así liberar el futuro. Esta interpretación enlaza el futuro con el presente, y extiende el presente en vez del pasado. Mas si crees que tu función es destruir, perderás de vista al presente y te aferrarás al pasado a fin de asegurar un futuro destructivo. Y el tiempo será tal como tú lo interpretes, pues, de por sí, no es nada."

viernes, 14 de octubre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 288

LECCIÓN 288

Que me olvide hoy del pasado de mi hermano.

1. Éste es el pensamiento que me conduce a Ti y me lleva a mi meta. 2No puedo llegar hasta Ti sin mi hermano. 3Y para conocer mi Fuente, tengo primero que reconocer lo que Tú creaste uno conmigo. 4La mano de mi hermano es la que me conduce a Ti. 5Sus pecados están en el pasado junto con los míos, y me he salvado porque el pasado ya pasó. 6No permitas que lo siga abrigando en mi corazón, pues me desviaría del camino que me lleva a Ti. 7Mi hermano es mi salvador. 8No dejes que ataque al salvador que Tú me has dado. 9Por el contrario, déjame honrar a aquel que lleva tu Nombre, para así poder recordar que es el mío también.

2. Perdóname hoy. 2Y sabrás que me has perdonado si contem­plas a tu hermano en la luz de la santidad. 3Él no puede ser menos santo que yo, y tú no puedes ser más santo que él.


¿Qué me enseña esta lección?


Formamos una única Unidad en la Filiación creada por Dios. Dios creó a su Hijo a su Imagen y Semejanza, y siendo Su Pensamiento Uno, su creación es Una.

El Hijo de Dios, en la Eternidad, se manifiesta en la Unidad. El Hijo de Dios, en lo temporal, se manifiesta en la individualidad. Cuando el Hijo de Dios se manifiesta en la Unidad, está creando con la Fuerza del Amor. Cuando lo hace desde su individualidad, está fabricando con la fuerza del miedo y sus "creaciones" llevan el sello de la culpa y del pecado.

El Hijo de Dios, tiene como meta alcanzar la condición heredada de Su Padre, pero para alcanzar este objetivo debe "recordar" el Camino que le lleva hasta Él, de la mano de sus hermanos. Dios no estará completo hasta que su Hijo haya conquistado el estado original de compleción.

La proyección de la mente en el mundo material, favoreció la separación y el desarrollo de aspectos diferenciales. Digamos que la Unidad al penetrar en la dimensión física se difuminó dando lugar a multitud de matices. Cada uno de esos matices conforma la Unidad. Es la fuerza del Amor la que da cohesión a la diversidad. La luz blanca -símbolo de lo espiritual, de la pureza, de la unidad- puede ser descompuesta en todos los colores del espectro visible por medio de un prisma (dispersión refractiva). En la naturaleza esta descomposición da lugar al arco iris.

Es importante tomar consciencia de esta lección, pues muchas veces, enfocamos todos nuestros esfuerzos en mejorarnos a nivel individual, pero olvidamos, que aquellos que nos acompañan en el deambular humano, forman parte de nuestra verdadera realidad y debemos compartir nuestra luz para que se expanda allí donde sea necesaria.

Si queremos alcanzar la meta para la que hemos sido creados, si queremos alcanzar la condición Divina, tendremos que conquistar la Unidad Original.


Ejemplo-Guía: "Tu hermano puede ser tu verdugo o tu salvador"

Una visual de lo que está ocurriendo en el mundo, nos aporta una visión clara de lo que está ocurriendo en nuestro interior, pues vemos el mundo en el que creemos y aquello en lo que creemos, es lo que deseamos. Con ello, llegamos a la conclusión, de que el mundo demente que experimentamos, es la proyección de los deseos dementes que emanan de una mente errada.

Podemos encontrarnos, aún, en el pelotón de los que prefieren no oír la verdad y niegan que puedan tener cualquier relación con lo que está ocurriendo en el mundo. Ese mundo de "afuera" no tiene nada que ver con lo que siente y cree internamente. Sin embargo, la defensa de tales argumentos se cae por sí misma cuando la vida nos enfrenta a situaciones conflictivas en las que está en juego nuestros "tesoros". Entonces, de manera inequívoca, se despierta la bestia que duerme en nuestro interior y lanza fieros rugidos en un intento de protegerse de lo que considera un ataque a su integridad.

El que esté libre de pecados que arroje la primera piedra -Ya lo dijo el Maestro-. 

Para poder ver paz en el exterior, es preciso que ese estado se encuentre en nuestro interior. Si aplicamos esta afirmación al mensaje de la Lección de hoy, diremos, que para olvidarnos del pasado de nuestros hermanos, debemos, previamente, olvidarnos del nuestro. Esto qué significa, pues sencillamente, si creemos que hemos pecado, sentiremos culpa y haremos bueno el castigo y todo eso forma parte de nuestro pasado, el cual, lo estamos reviviendo, permanentemente, en nuestro presente.

Con esa visión, con esa creencia, al examinarnos internamente y juzgar con honestidad nuestras acciones, podemos preguntarnos cómo es posible que podamos estar libres de culpa. El Curso añade al respecto: 
"Mas ten en cuenta lo siguiente, no es en el tiempo donde no eres culpable, sino en la eternidad. Has "pecado" en el pasado, pero el pasado no existe. Lo que es siempre no tiene dirección. El tiempo parece ir en una dirección, pero cuando llegues a su final, se enrollará hacia el pasado como una gran alfombra extendida detrás de ti, y desaparecerá. Mien­tras sigas creyendo que el Hijo de Dios es culpable seguirás caminando a lo largo de esa alfombra, creyendo que conduce a la muerte. Y la jornada parecerá larga, cruel y absurda, pues en efecto, lo es."
Si proyectamos nuestro "pecado", nuestra "culpa" sobre nuestros hermanos, viendo en ellos, pecado y culpa, el papel que desempeñarán en nuestras vidas será la de verdugo. Le reprocharemos que sean la mano ejecutora de nuestras desgracias, de nuestra falta de paz, cuando en verdad, entre ambos, entre nuestro hermano y nosotros, existe un "pacto de amor", por el cual, nos servimos los unos a los otros, representando el papel de "espejos", es decir, personificamos la proyección de su mundo interno, no con el propósito de atacar, sino de ayudarle a ver lo que niega de si mismo. Ese papel, nos convierte en los salvadores de nuestro hermano. Es un papel de reciprocidad. Damos y recibimos. Al final de ese camino, descubriremos que realmente somos la emanación de una misma Fuente, de que somos Uno en la Santa Filiación de Dios.

¿Qué relación existe entre la culpa y el pasado?
"Eres invulnerable porque estás libre de toda culpa. Sólo mediante la culpabilidad puedes aferrarte al pasado. Pues la culpabilidad determina que serás castigado por lo que has hecho, y, por lo tanto, depende del tiempo unidimensional, que comienza en el pasado y se extiende hasta el futuro. Nadie que crea esto puede entender lo que significa "siempre", y de este modo la culpabilidad le impide apreciar la eternidad. Eres inmortal porque eres eterno, y "siempre" no puede sino ser ahora. La culpabilidad, pues, es una forma de conservar el pasado y el futuro en tu mente para asegurar de este modo la continuidad del ego. Pues si se castiga el pasado, la continuidad del ego queda garantizada. La garantía de tu continuidad, no obstante, emana de Dios, no del ego. Y la inmortalidad es lo opuesto al tiempo, pues el tiempo pasa, mientras que la inmortalidad es constante."

jueves, 13 de octubre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 287

LECCIÓN 287

Tú eres mi única meta, Padre mío, sólo Tú.

1. ¿Adónde querría ir sino al Cielo? 2¿Qué podría sustituir a la felicidad? 3¿Qué regalo podría preferir a la paz de Dios? 4¿Qué tesoro querría buscar, hallar y conservar que pudiera compararse con mi Identidad? 5¿Cómo iba a preferir vivir con miedo que con amor?

2. Tú eres mi meta, Padre mío. 2¿Qué otra cosa aparte de Ti podría desear? 3¿Qué otro camino iba a desear recorrer sino el que conduce a Ti? 4¿Y qué otra cosa sino Tu recuerdo podría significar para mí el final de los sueños y de las sustituciones fútiles de la verdad? 5Tú eres mi única meta. 6Tu Hijo desea ser como Tú lo creaste. 7¿De qué otra manera, sino, podría esperar reconocer a mi Ser y volverme uno con mi Identidad?

¿Qué me enseña esta lección?


¿Quién no se ha preguntado en alguna ocasión, cuál es la meta para la que ha sido creado?

Desde pequeño, se nos enseña y se nos prepara para abordar metas enfocadas, únicamente, en logros de tipo material: estudios, profesión, familia y éxitos. Y todo ello, en la dimensión temporal de una vida.

Cualquiera de nosotros, podremos poner de manifiesto, que el logro de esas metas, no nos aporta la felicidad, sino todo lo contrario, se trata de un camino donde se nos exige ser competitivo y donde la victoria va acompañada del pago de un elevado precio: la falta de paz.

Lo anterior forma parte del entorno fabricado por el ego y, por lo tanto, no podremos esperar encontrar la verdad en dicho escenario.

Tendremos que cambiar nuestra visión y ver con los ojos del Espíritu. De este modo, la única meta a la que debemos encomendarnos es alcanzar la condición de la que somos portadores potencialmente: Ser Dios.

Sí, esa es nuestra meta. Somos como Dios nos creó. A su Imagen y Semejanza. Crecemos orientados hacia esa meta, la única que es real; la única que nos ha de aportar la Paz, la Felicidad.

Tan sólo existe un camino que ha de llevarnos hacia el logro de esa meta. Es el camino del Amor, de la Unidad. Podremos demorar nuestra partida, pero tarde o temprano, lo andaremos, pues, es el verdadero camino.

Ejemplo-Guía: "¿Cuál es nuestra meta?

Es evidente que este tema da para mucho debate, pero trataremos de simplificarlo agrupando las posibles respuestas. En este sentido, podríamos hablar de metas materiales y metas espirituales.

Un ejemplo de meta material sería, ser rico y tener muchas posesiones.
Un ejemplo de meta espiritual sería, ayudar al tercer mundo.

Según tu visión personal, te identificarás con una corriente u otra, pero la cuestión que quiero plantear es, si este mundo no es real, por qué tenemos la necesidad de hacer cosas y de poseer cosas. Ya hemos tenido ocasión de reflexionar en una Lección anterior, sobre el hecho de no tener que hacer nada, salvo visionar la verdad que somos, una unidad con todo lo creado.

Un Curso de Milagros lo expresa de este modo:
"La única meta del que se ha decidido por el camino de los milagros es restaurar completamente la Filiación."
No importa lo que haces, sino la "visión" con la que orientas tus pensamientos, los cuales pueden ver un mundo donde la separación sustenta nuestro sistema de creencias o pueden ver un mundo donde impera la unidad, lo que favorece la vivencia de la Filiación.

Recordemos lo que nos dice el Curso sobre la meta final perseguida por el ego:
"La pena de muerte es la meta final del ego porque está convencido de que eres un crimi­nal que merece la muerte, tal como Dios sabe que eres merecedor de la vida. La pena de muerte nunca abandona la mente del ego, pues eso es lo que siempre tiene reservado para ti al final. De­seando destruirte como expresión final de sus sentimientos hacia ti, te deja vivir solo para que esperes la muerte. Te atormentará mientras vivas, pero su odio no quedará saciado hasta que mue­ras, pues tu destrucción es el único fin que anhela, y el único fin que le dejará satisfecho."
Debo reconocer que me impactó esta afirmación, la primera vez que la leí, sobre todo porque tuve dificultad para comprendedla. Lo interpreté como un "suicidio". Pero dicha interpretación es errónea. El ego necesita argumentos para justificar su "realidad", y qué mejor argumento que demostrar que nos somos eternos, haciendo real la temporalidad. El ego tiene asumido que la vida es un tránsito temporal entre el nacimiento y la muerte, y esa creencia es su prueba más evidente de que no somos el Hijo de Dios.

En un entorno más optimista, nos conviene tener presente que la salvación es nuestra meta. Como bien nos advierte el Curso, aparte de eso no hay nada más que elegir. No tenemos ninguna otra meta aparte de la de unirnos a nuestros hermanos, ni ninguna aparte de aquella que le hayamos pedido al Espíritu Santo que compartiese con nosotros.

Tal vez nos suene todo esto a cánticos de sirena y tengamos dificultades a la hora de orientar nuestros pasos, de definir con claridad cuál debe ser nuestra meta, siendo conscientes de que estamos soñando.

A continuación voy a dejaros el contenido de un apartado recogido en el Curso de Milagros, que lo considero una verdadera joya, pues nos aporta una reflexión que nos invita a ponerla en práctica en nuestras vidas y nos revela las razones por la que el sistema de pensamiento utilizado por el ego, nos lleva a sentirnos víctimas, cuando en verdad somo los únicos fabricantes de nuestros sueños.

Cómo fijar la meta
La aplicación práctica del propósito del Espíritu Santo es extremadamente simple, aunque inequívoca. De hecho, para poder ser simple tiene que ser inequívoca. Lo simple es sólo lo que se entiende fácilmente, y para ello, es evidente que debe ser claro. El objetivo del Espíritu Santo opera dentro de un marco general, pero Él te ayudará a hacerlo específico, porque la aplicación práctica es específica. El Espíritu Santo provee ciertas directrices muy concretas que se pueden aplicar en cualquier situación, pero recuerda que tú aún no te has dado cuenta de que su aplicación es universal. A estas alturas, por lo tanto, es esencial utilizarlas en toda situación separadamente, hasta que puedas ver más allá de cada situación con mayor seguridad, y con un entendimiento mucho más amplio del que ahora posees.
En cualquier situación en que no sepas qué hacer, lo primero que tienes que considerar es sencillamente esto: "¿Qué es lo que quiero que resulte de esta situación? ¿Qué propósito tiene?" El objetivo debe definirse al principio, pues eso es lo que determinará el resultado. El ego procede a la inversa. La situación se convierte en lo que determina el resultado, que puede ser cualquier cosa. La razón de este enfoque desorganizado es evidente. El ego no sabe qué es lo que quiere que resulte de la situación. Es consciente de lo que no quiere, pero sólo de eso. No tiene ningún objetivo constructivo en absoluto.
Sin un objetivo constructivo, establecido de antemano y claramente definido, la situación simplemente parece ocurrir al azar y no tiene ningún sentido hasta que ya ha ocurrido. Entonces miras en retrospectiva, y tratas de reconstruirla para ver qué sentido tuvo. Y no podrás sino equivocarte. No sólo porque tus juicios están vinculados al pasado, sino porque tampoco tienes idea de lo que debió haber ocurrido. No se estableció ningún objetivo con el que armonizar los medios. Y ahora el único dictamen que puede hacerse es si al ego le gusta lo que pasó o no, si es aceptable para él o si clama por venganza. La ausencia de un criterio establecido de antemano que determine el resultado final, hace que sea dudoso el que se pueda entender y que sea imposible evaluarlo.
El valor de decidir de antemano lo que quieres que ocurra es simplemente que ello te permite percibir la situación como un medio para hacer que tu objetivo se logre. Haces, por lo tanto, todo lo posible por pasar por alto todo lo que interferiría en su logro, y te concentras sólo en lo que te ayuda a conseguirlo. Es obvio que este enfoque ha hecho que la manera en que distingues lo verdadero de lo falso sea más parecida a la del Espíritu Santo. Lo verdadero viene a ser lo que se puede utilizar para lograr el objetivo, y lo falso, lo inútil desde ese punto de vista. La situa­ción tiene ahora sentido, pero sólo porque el objetivo ha hecho que lo tenga.
Tener a la verdad por objetivo tiene otras ventajas prácticas. Si la situación se usa en favor de la verdad y la cordura, su desenlace no puede ser otro que la paz. Y esto es así independiente de cuál sea el desenlace. Si la paz es la condición de la verdad y la cordura, y no puede existir sin ellas, allí donde hay paz tienen que estar también la verdad y la cordura. La verdad viene por su propia iniciativa. Si experimentas paz, es porque la verdad ha venido a ti, y así, no podrás sino ver el desenlace correctamente, pues el engaño no puede prevalecer contra ti. Podrás reconocer el desenlace precisamente porque estás en paz. En esto se puede ver una vez más lo opuesto a la manera de ver del ego, pues el ego cree que es la situación la que da lugar a la experiencia. El Espíritu Santo sabe que la situación es tal como el objetivo la determina, y que se experimenta de acuerdo con ese objetivo.
Tener a la verdad por objetivo requiere fe. La fe está implícita en la aceptación del propósito del Espíritu Santo, y esta fe lo abarca todo. Allí donde se ha establecido el objetivo de la verdad, allí tiene que estar la fe. El Espíritu Santo ve la situación como un todo. El objetivo establece el hecho de que todo aquel que esté involucrado en la situación desempeñará el papel que le corresponde en la consecución del mismo. Esto es inevitable. Nadie fracasará en su cometido. Esto parece requerir mucha más fe de la que tú tienes ahora, y mucha más de la que tú puedes dar. Esto es así, no obstante, sólo desde el punto de vista del ego, pues el ego cree que la manera de "resolver" los conflictos es fragmentán­dolos, y, así, no percibe la situación como un todo. El ego, por consiguiente, intenta dividir la situación en segmentos y lidiar con cada uno de ellos por separado, pues tiene fe en la separación y no en la unidad.
Cuando el ego se enfrenta a un aspecto de la situación que parece ser difícil, trata de trasladarlo a otro lugar y resolverlo allí. Y parecerá tener éxito, salvo que ese intento entra en conflicto con la unidad, y no puede por menos que enturbiar el objetivo de la verdad. Y no se podrá experimentar paz, salvo en fantasías. La verdad no ha venido porque la fe ha sido negada, al no haberse depositado donde por derecho propio le corresponde estar. De este modo pierdes el entendimiento de la situación que el objetivo de la verdad te brindaría. Pues las soluciones que proceden de fantasías no aportan sino una experiencia ilusoria, y una paz ilusoria no es la condición que le permite la entrada a la verdad. (T.17.VI 1:7)

miércoles, 12 de octubre de 2016

Libra y los trastornos renales

Nos encontramos bajo las influencias del tránsito del Sol por el signo de Libra. Es por ello, que vamos a dedicar una serie de artículos a analizar, desde varios puntos de vista,  las enfermedades más comunes relacionadas con este signo.

Los textos astrológicos coinciden en asignar al signo Libra las siguientes zonas fisiológicas: Rige los riñones, las glándulas suprarrenales, la región lumbar, la piel, los uréteres y el sistema vasomotor.

Las aflicciones que pueden clasificarse bajo el signo de Libra son determinadas extensamente por los planetas que puedan estar afligidos en este signo. La enfermedad de Bright, lumbago, supresión de la orina, nefritis, diabetes, cálculos renales y uremia, pueden ser causados por las aflicciones de Libra.

Para el desarrollo de este artículo, vamos a centrarnos en el estudio de los riñones y de los cálculos renales.




Wikipedia


Riñones y Cálculos Renales


Los riñones en el ser humano están situados en la parte posterior del abdomen. Hay dos, uno a cada lado de la columna vertebral. El riñón derecho descansa detrás del hígado y el izquierdo debajo del diafragma y adyacente al bazo, separados de estos órganos por el peritoneo parietal posterior. Sobre cada riñón hay una glándula suprarrenal. La asimetría dentro de la cavidad abdominal causada por el hígado, da lugar a que el riñón derecho esté levemente más abajo que el izquierdo.
Los riñones están ubicados en el retroperitoneo, por lo que se sitúan detrás del peritoneo, la guarnición de la cavidad abdominal. Se ubican entre la última vértebra torácica, y las tres primeras vértebras lumbares (de T12 a L3).2 Los polos superiores de los riñones están protegidos, parcialmente, por las costillas 11 y 12, y cada riñón está rodeado por dos capas de grasa (perirrenal y pararrenal) que ayudan a protegerlos.

Los riñones filtran la sangre del aparato circulatorio y eliminan los desechos (diversos residuos metabólicos del organismo, como son la urea, el ácido úrico, la creatinina, el potasio y el fósforo) mediante la orina, a través de un complejo sistema que incluye mecanismos de filtración, reabsorción y excreción. Diariamente los riñones filtran unos 200 litros de sangre para producir hasta 2 litros de orina. La orina baja continuamente hacia la vejiga a través de unos conductos llamados uréteres. La vejiga almacena la orina hasta el momento de su expulsión.

Se puede dar la ausencia congénita de uno o ambos riñones, conocida como agenesia renal unilateral o bilateral. En casos muy raros, es posible haber desarrollado tres o cuatro riñones.

Las especialidades médicas que estudian los riñones y las enfermedades que afectan al riñón se llaman urología y nefrología, esta última proviene del nombre griego antiguo para el riñón. El significado del adjetivo "relacionado con el riñón" proviene del latín renal.

Funciones renales

Los desperdicios filtrados de la sangre pasan a la vejiga.
Excretar los desechos mediante la orina.
Regular la homeostasis del cuerpo.
Secretar hormonas: la eritropoyetina, la calicreína, la renina y la vitamina D (se transforma en calcitrol).
Regular el volumen de los fluidos extracelulares.
Regular la producción de la orina.
Participa en la reabsorción de electrolitos.
Regula la presión arterial.


Enfermedades que afectan los riñones:

Casi todas las enfermedades del riñón en seres humanos actúan sobre las nefronas y les hacen perder su capacidad de filtración generando uremia. La afectación de las nefronas puede suceder rápidamente, a menudo como resultado de un traumatismo de riñón o intoxicación. Pero casi todas las patologías del riñón destruyen las nefronas lenta y silenciosamente, y pueden transcurrir años o décadas antes de que se manifieste el daño. Podemos mencionar al riñón lobulado, riñón poliquístico, síndrome de Alport, albuminuria, glomerulonefritis, nefrosis lipoide o enfermedad de cambios mínimos y lupus.

Las dos causas de enfermedad de los riñones más comunes son la diabetes y la hipertensión (tensión arterial alta).

Listado de enfermedades:

Cálculo renal
Nefropatía diabética
Glomerulonefritis
Hipertensión arterial
Enfermedades hereditarias o congénitas de los riñones
Insuficiencia renal
Lupus
Nefropatía por IgA
Pielonefritis
ATR (Acidosis Tubular Renal)

Cálculos Renales:


Los términos cálculo renal, nefrolitiasis, litiasis renal y piedra en el riñón se refieren a la formación de un trozo de material sólido dentro del riñón a partir de sustancias que están en la orina.

La piedra se puede quedar en el riñón o puede desprenderse e ir bajando a través del tracto urinario. La intensidad de la sintomatología (dolor) está generalmente relacionada con el tamaño del cálculo. En ocasiones se produce su expulsión casi sin sintomatología.

Los cálculos pueden quedarse trabados en uno de los uréteres, en la vejiga, o en la uretra, produciendo la sintomatología de dolor (cólico nefrítico), disuria (dificultad al orinar), o signos como hematuria (presencia de sangre en la orina).

El cólico nefrítico o cólico renal es un dolor repentino de gran intensidad que se produce generalmente por la presencia de cálculo en el conducto que va desde los riñones hasta el tracto urinario cercano a la uretra. En la historia médica este dolor es conocido como el más intenso que existe y se presenta comúnmente en la medicina de emergencia descrito como peor que el parto, huesos rotos, heridas por armas de fuego, quemaduras o la cirugía.1 El dolor se origina en la parte inferior de la espalda y de allí va expandiéndose por toda ella. Se describe como una especie de presión intensa que se presenta en forma de latidos pronunciados que pueden inducir al desmayo.


Enric Corbera (Bioneuroemoción)


Riñones

1ª Etapa (Supervivencia)
3ª Etapa (Movimiento, valorización) y
4ª Etapa (Relación).
Conflicto: Referencias. Miedo a perder.
Los riñones son la sede de la convivencia y de la comunicación con el prójimo. Los dolores y afecciones de los riñones se presentan cuando hay problemas de convivencia, problemas de relación con nuestros semejantes.

Túbulos colectores: 1ª Etapa (Supervivencia).
Conflicto: Conflicto existencial, "conflicto de refugiados", lo han perdido todo, conflicto de pérdida por bombardeo.

Parénquima (Necrosis): 3ª Etapa (Movimiento, Valoración).
Conflicto: Conflicto por agua o líquidos. Ejemplo: por haberse casi ahogado o por rotura de tuberías que provoca destrozos en la casa.

Úlcera carcinomatosa: 4ª Etapa (Relación).
Conflicto: No poder delimitar interiormente el territorio (parecido al conflicto de identidad). Ejemplo: "no saber a qué opinión adherirse". No poder delimitar interiormente el territorio (parecido al conflicto de identidad).


Emigrantes: Conflicto de arraigo + existencial (el territorio más íntimo, fuera de su elemento). 
Glomérulo: (Es estructural) "¿Es bueno para mí o no es bueno para mí?". "Tengo que elegir entre lo bueno y lo malo".
Insuficiencia Renal Crónica (I.R.C.): Es una C.R.M. (Conversión repetitiva mínima). "¿Cuantas veces nos preguntamos si algo o alguien es bueno o malo para mí cada día?" "¿Es vital para mí preocuparme de esto?".
Liquidez = Dinero. La clave es familiar (real o simbólico).
Miedos existenciales: "¿que estoy haciendo aquí en la tierra?". "¿De qué sirvo?".
Cálculos: Poner una pared ante algo. Alguien ocupa mi territorio y me es imposible marcarlo, delimitarlo. Me prohíbo algo.


Cólico Nefrítico

4ª Etapa (Marcaje de territorio)
El cólico nefrítico o cólico renal agudo es un dolor repentino de gran intensidad que se produce generalmente por la presencia de cálculo en el conducto que va desde los riñones hasta el tracto urinario cercano a la uretra.

Conflicto: Líquidos + Poner un obstáculo, una pared.
Un cálculo obstruye la salida de la orina.
Ejemplo: Hice una puerta para el parking y cuando vinieron los operarios me di cuenta de que subiría tres veces más que el presupuesto y no podría pagarlo (por el tiempo que tardarían y el precio/hora), me planteé si paraba la obra o no, a la semana siguiente, hice una piedra en el riñón.
En la vejiga hay una parte que corresponde a esta 1ª etapa: el Trígono. Es la zona donde evocan los dos uréteres y la salida de la uretra. En esta zona, el resentir es: “No podré eliminar algo que está sucio en un contexto de marcaje de territorio (4º nivel).” Tocamos el territorio por la función de 4ª etapa del resto del órgano.
También: “No puedo marcar el territorio porqué hay algo sucio que me lo impide.”
En la menopausia la mujer puede tener Edemas y Retenciones de líquido porqué suelen preguntarse “¿Sigo siendo válida?” (Miedo a no ser válida). Hay que hablarle de los valores buenos de la menopausia. Deberá integrarlos y deshacerse de los prejuicios sociales que la hacen desvalorizar.


Louise L. Hay


Riñones

Causa probable: Crítica, decepción, fracaso. Vergüenza. Reacciones de niño pequeño..

Nuevo modelo mental: En mi vida obra siempre la Recta Acción Divina. El resultado de cada experiencia es siempre el bien. Estoy a salvo creciendo.

Cálculos Renales
Causa probable: Terrones de enfado no disuelto.
Nuevo modelo mental: Disuelvo con facilidad todos los problemas pasados.


Jacques Martel


Riñones

Los riñones mantienen el equilibrio del medio interior limpiando la sangre de sustancias tóxicas y compensando las “entradas” en el medio interior por “salidas” (secreciones de orina). Participan también en el control de la presión arterial. En sentido figurado, ya que los riñones limpian el cuerpo de residuos, es como si limpiasen mi cuerpo de ideas negativas que le habitan. Un mal funcionamiento de mis riñones denota una retención de mis viejos “patterns” emotivos o bien una retención de ciertas emociones negativas que sólo piden ser liberadas.

Se manifiestan frecuentemente por piedras en los riñones, también llamados cálculos renales. Constantemente estoy haciendo “cálculos” (renales) para saber lo que me pertenece o lo que corro el riesgo de perder. Quiero imponer mis límites y mis fronteras para no “perder” ni un centímetro.

Los riñones también se conocen como la “sede del miedo”. Cuando se debilitan o cuando están lastimados, puede existir un miedo que no quiero expresar o que incluso, quizás no pueda confesarme a mí mismo. Mi discernimiento así está afectado. Por lo tanto tendré tendencia a vivir extremos, o bien me vuelvo muy autoritario, con una tendencia pronunciada para la crítica, o al revés, me vuelvo sumiso, indeciso, sintiéndome impotente y viviendo decepciones tras decepciones. La vida para mí es “injusta”. Tendré dificultad en tomar decisiones. Si mis riñones dejan de filtrar sangre, es como si mi cuerpo quisiera guardar lo más tiempo posible este líquido para no perderlo o por miedo a carecer de él. Debo pues preguntarme cuál situación podría haber provocado un miedo asociado a un líquido (por ejemplo: si ya tuve miedo de ahogarme, el líquido aquí sería el agua). Esto puede ser también el hecho de haber estado a punto de absorber un líquido tóxico.

Los tubos colectores de los riñones estarán afectados si tengo la sensación de deber luchar para mi existencia. Me siento privado de mis posesiones, abatido, después de un suceso que marca mi vida. Los problemas de riñones frecuentemente se producen después de un accidente o de una situación traumatizante en que tuve miedo de morir. Tengo la sensación de sólo estar frente a “nada”, la nada. Tengo la sensación de haberlo perdido todo, que todo mi mundo se derrumba. Tengo miedo de ser incapaz de afrontar la vida.

Los riñones simbolizan también la colaboración (ya que hay dos y que deben trabajar en estrecha colaboración). Debo preguntarme cómo es mi relación con mi pareja actualmente. ¿Le hago responsable de todos mis males? Tengo tendencia a “verter mis residuos” sobre los demás y de envenenar su vida con mis “problemas”? Si es el caso, mis riñones tendrán dificultad en funcionar e incluso podré tener insuficiencia renal. Entonces debo “colaborar” sin que tenga elección, a una máquina, el generador de hemodialisis, que me ayudará a limpiar mi sangre. Debo volver a pensar todo mi sistema de relación con mi entorno. Es tiempo de que me asuma, que aprenda a descubrir mis verdaderas necesidades. Tomo la responsabilidad de mi vida y dejo de culpar a los demás. Soy capaz de asumir mis elecciones. Mi discernimiento será seguro y preciso. Colaboraré al 100% con la vida y entonces tendré necesidad de unos “riñones sólidos”.


Cálculos renales:

Los cálculos renales, también llamados piedras en el riñón, están vinculados con el riñón, sede del miedo.

Es la formación de las piedras o cristales procedentes de cantidades abundantes de sal de ácido úrico, residuo hormonal del riñón. El ácido úrico representa viejas emociones por expulsar.
El cálculo puede formarse en las diferentes partes del sistema urinario. Es una masa de energía solidificada, creada a partir de pensamientos, miedos, emociones y sentimientos agresivos sentidos hacía alguien o una situación.
Aunque se formen los cálculos en los riñones, no se engendran en ellos. El riñón es un filtro de emociones de los residuos del cuerpo. La abundancia de sales de ácido úrico indica la abundancia de sentimientos agresivos solidificados porque estuvieron largo tiempo retenidos. “Vivo frustraciones y sentimientos agresivos en mis relaciones desde tanto tiempo que mi atención está únicamente fijada en ello.

Una persona equilibrada tiene los “riñones sólidos”, pero diferentes rasgos de carácter pueden causar los cálculos: soy muy autoritario, incluso extremadamente, duro para conmigo mismo y los demás, decido y hago mis elecciones en “reacción”, me quedo seriamente enganchado al pasado, carezco de voluntad y confianza.

Los cálculos renales implican a menudo un estiramiento interior entre mi voluntad y mis decisiones que llevan a un exceso de autoritarismo: sabiendo que soy débil y que tengo miedo, “movilizo” todas las fuerzas disponibles en un mismo lugar para cumplir ciertas tareas, y cuando el período de estrés ha pasado, esta concentración se endurece para formar los cálculos. Debo empezar por volver a encontrar cierta paz interior si quiero dejar de tener cálculos. Debería pensar menos en situaciones conflictivas y en ciertos problemas porque, siguiendo así, me impido ir hacia delante. Debo resolverlos definitivamente y ver el futuro con calma y flexibilidad. Es una cuestión de consciencia y actitud.


Lisa Bourbeau


Riñones

Bloqueo físico: La estructura renal es compleja y los problemas en los riñones son muy variados.

Bloqueo emocional: El riñón ayuda a mantener el equilibrio del volumen y la presión de los líquidos corporales, por lo cual uno de sus mensajes señala una falta de equilibrio en el plano emocional. La persona que tiene un problema en el riñón demuestra una falta de discernimiento o una incapacidad para tomar decisiones ante sus necesidades. A menudo se trata de una persona demasiado emotiva que se preocupa mucho por los demás. Todo riñón enfermo indica que la persona no se siente capaz, se siente incluso impotente, ya sea en lo que se propone o con relación a otra persona. Con frecuencia siente injusticia ante situaciones difíciles. También es posible que se deje influir demasiado por las creencias de los demás y que, al querer ayudarles, le falte discernimiento para sí misma, que no sepa distinguir lo que es bueno para ella de lo que no lo es.
Tiene tendencia a idealizar una situación o a una persona y se frustra cuando sus expectativas no son satisfechas. Critica fácilmente a los demás o a las situaciones, acusándolos de injustos. A la larga puede convertirse en víctima de la vida, teniendo cada vez más expectativas con respecto a los demás.

Bloqueo mental: Cuanto más grave sea tu problema renal, más urgente e importante es el mensaje que te envía tu cuerpo: quiere ayudarte a que restablezcas el contacto con tu poder interior y que dejes de creer que no puedes enfrentarte como los demás a las situaciones difíciles.
El creer que la vida es injusta para ti te impide ver tu fuerza interior. Estás demasiado ocupado comparándote con los demás y criticando. Tu enorme sensibilidad está mal utilizada; tu intensa actividad mental te hace experimentar muchas emociones negativas, y ello te impide lograr el discernimiento necesario que te aportaría el equilibrio que necesitas para enfrentar las situaciones más difíciles. Te ayudaría ver las cosas y a las personas tal como son, sin crearte un ideal imaginario. De este modo, al tener menos expectativas, disminuirá tu sentimiento de injusticia.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 286

LECCIÓN 286

La quietud del Cielo envuelve hoy mi corazón.

1. Padre, ¡qué día tan sereno el de hoy! 2¡Cuán armoniosamente cae todo en su sitio! 3Éste es el día señalado para que llegue a entender la lección de que no tengo que hacer nada. 4En Ti ya se han tomado todas las decisiones. 5En Ti ya se ha resuelto todo conflicto. 6En Ti ya se han colmado todas mis esperanzas. 7La paz es mía. 8Mi corazón late tranquilo y mi mente se halla en reposo. 9Tu Amor es el Cielo y Tu Amor es mío.

2. La quietud de hoy nos dará esperanzas de que hemos encon­trado el camino y de que ya hemos recorrido un gran trecho por él hacia una meta de la que estamos completamente seguros. 2Hoy no dudaremos del final que Dios Mismo nos ha prometido. 3Con­fiamos en Él y en nuestro Ser, el cual sigue siendo uno con Él.

¿Qué me enseña esta lección?


La quietud solo es posible vivirla en el presente, en ese instante santo que nos permite tomar consciencia de la Eternidad.

El presente, el instante santo, es lo único real, pues, los tiempos pasados y futuros, forman parte de la visión ilusoria del ego, cuyo pensamiento se fundamenta en lo temporal y perecedero.

La quietud, es el estado natural del Ser, el cual se encuentra en plena comunión con la Paz de Su Padre. La quietud es nuestra elección de servir al Amor. La quietud forma parte de nuestra visión de Unidad.

Si la quietud envuelve hoy mi corazón, es gracias a que he sido capaz de dejar de oír la voz tentadora procedente del mundo material, que me invita a quedar prisionero de la ilusión de la materia.

Hoy he podido hacer presente el estado de quietud en mi corazón. Hoy mis ojos han visto la unidad que une a todos los seres. He visto mi rostro en el de mis hermanos. Hoy me he perdonado y he recibido el perdón, recuperando mi inocencia primigenia.

Hoy he caminado de la mano de Dios, del Cristo, del Espíritu Santo y del resto de mis hermanos. Hoy he caminado en paz.

Ejemplo-Guía: "La única decisión que tomo es: no hacer nada"
"La liberación se te concede en el instante en que la desees."
¿Qué impacto te produce esta afirmación?

Me gustaría compartir con vosotros una narración que tuve ocasión de leer hace tiempo, en una de las obras de Max Heindel -fundador de la Orden Rosacruz de California-, el Concepto Rosacruz del Cosmos: 


"Un joven fue a ver un sabio cierto día y le preguntó: señor, ¿qué debo hacer para convertirme en un sabio? El sabio no contestó. El joven, después de haber repetido su pregunta cierto número de veces con parecido resultado, lo dejó y volvió al siguiente día con la misma demanda. No obtuvo tampoco contestación alguna, y entonces volvió por tercera vez y repitió su pregunta: señor, ¿qué debo hacer para convertirme en un sabio?

Finalmente el sabio lo atendió y se dirigió a un río que por allí corría. Entro en el agua llevando al joven de la mano. Cuando alcanzaron cierta profundidad, el sabio se apoyó en los hombros del joven y lo sumergió en el agua, a pesar de sus esfuerzos para desasirse de él. Al fin lo dejó salir, y cuando el joven hubo recuperado el aliento, el sabio interrogó:

- Hijo mío, cuando estabas bajo el agua, ¿ que era lo que más deseabas?

Sin vacilar contestó el joven: aire, quería aire. 

- ¿No hubieras preferido mejor riquezas, placeres, poderes o amor? ¿No pensaste en ninguna de esas cosas?
- No señor, deseaba aire y solo pensaba en el aire que me faltaba - fue la inmediata respuesta.
- Entonces - dijo el sabio - , para convertirte en un sabio debes desear la sabiduría con la misma intensidad con que deseabas el aire. Debes luchar por ella y excluir todo otro fin de tu vida. Debe ser tu sola y única aspiración, día y noche. Si buscas la sabiduría con ese fervor, seguramente te convertirás en un sabio."
El deseo, al que está aludiendo este pasaje, al igual como ocurre en la afirmación con la que hemos iniciado este análisis, no procede de una emoción pasajera y caprichosa, fruto de la inestable característica de los sentimientos, sino que procede de la manifestación de la voluntad que se expresa en el firme anhelo que estimula nuestro corazón.

El deseo, cuando se manifiesta como el canal a través del cual expresamos nuestra voluntad, adquiere un inmenso poder, sobre todo cuando le añadimos la firmeza de la creencia.
"Si deseas creer en el error, tienes que otorgarle realidad porque el error en sí no es real. Mas la verdad es real por derecho propio, y para creer en ella no tienes que hacer nada. Comprende que no reaccionas a nada directa­mente, sino a tu propia interpretación de ello. Tu interpretación, por lo tanto, se convierte en la justificación de tus reacciones. Por eso es por lo que analizar los motivos de otros es peligroso. Si decides que alguien está realmente tratando de atacarte, abando­narte o esclavizarte, reaccionarás como si realmente lo hubiese hecho, al haberle otorgado realidad a su error. Interpretar el error es conferirle poder, y una vez que haces eso pasas por alto la verdad."
En el título elegido para el ejemplo-guía de hoy, se indica, de forma velada, que el único deseo que debemos activar es el que nos lleve a la visión de no tener que hacer nada. Ese deseo adquiere un claro matiz correctivo, pues fue el deseo, el impulso motor que nos llevó a ver el mundo dividido, a creer en el mundo desde la separación y a desear la muerte, antes que a la Vida.
El deseo corrector, es el deseo que nos lleva a visionar la Verdad, y ese deseo se convierte en una realidad, cuando comprendemos que no tenemos que hacer nada a nivel externo, sino que el deseo debe ceder su hegemonía a la voluntad, es decir, debe abandonar la falsa creencia de la separación y recordar la única y verdadera verdad, la Unidad.

Este proceso de estados de conciencia, ha quedado recogido en los Textos Sagrados, en particular en el Libro del Génesis (narrativa del proceso de fabricación del ego), donde a través de las peripecias de Adán y Eva se nos describe los inicios de la creación del hombre. Adán como arquetipo de la Voluntad y Eva, como arquetipo del deseo. El hecho de que sea Eva la que coma del "fruto prohibido", del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, nos está hablando de especial protagonismos que tiene la fuerza del deseo para dar lugar a la pérdida de la pureza, de la inocencia y fabricar un escenario a parte del que Dios dispuso para Su Hijo, el Paraíso. Más adelante, la narración bíblica nos cuenta que Eva, al ser interrogada por Dios, le contestó que "la serpiente me engañó y comí". Fue entonces cuando Dios maldijo a la serpiente, sentenciado que a partir de ese instante podría perpetua enemistad entre la serpiente y la mujer, añadiendo que el linaje de la mujer -esto es, las obras procedente de los deseos-, le aplastará la cabeza.

Sería muy largo, aunque no carente de significado, llevar a cabo un exhaustivo análisis de estos pasajes, pero entiendo que nos desviaría del propósito que nos guía en estos momentos. Me conformo con hacer partícipe de la importancia que tiene la ruta que nos marca el Libro Sagrado. Eva, se convierte en la puerta de entrada hacia el mundo de perdición y es Eva, o mejor dicho, los frutos de Eva -deseos-, la llamada a aplastar la cabeza a la serpiente, cuyo significado, aún no lo he mencionado, significa "ardor cupido" (Nahash, en hebreo).

Pero si no hago nada, ¿qué hago? Es la pregunta que puedes estar haciéndote. Entiendo que requiera una aclaración, para aliviar tal preocupación.

Si reflexionamos sobre el uso que hacemos del deseo, llegaremos a la conclusión de que es la causa que origina el mundo que hemos fabricado. Tengo un deseo y no me conformo con desearlo, tengo que satisfacerlo. Una vez que logro satisfacer ese deseo, surge otro deseo, el no perder lo que he conseguido, y entonces, hacemos consciente la emoción del miedo, aunque, dicho sea de paso, ese miedo ya surgió con el deseo.
La propuesta que nos hace esta Lección, es utilizar el deseo para recordar lo real, no para hacer real lo ilusorio. El deseo -Eva- que decide quedar seducida por el ardor cupido de la serpiente, es el deseo que nos lleva a fabricar un mundo separado, un mundo ilusorio, un mundo de pecado, un mundo de miedo. Pero ese deseo -Eva- cuando haya sufrido los rigores de la experiencia de la percepción del mundo fabricado, pariendo con dolor sus criaturas, es decir, aprendiendo por la vía del sufrimiento, llegará un día, llegará a un estado de conciencia que descubra que ese mundo ya no le satisface. Ese día Eva tomará la decisión de aplastar la cabeza de la serpiente o lo que es lo mismo, tendrá un último deseo, poner fin a los deseos y ceder su hegemonía a Adán redimido, esto es, a la consciencia de la Unidad.

Si has ahondado en esta reflexión, tal vez hayas intuido, que sin deseos, el cuerpo pierde su protagonismo y tiende a su desaparición. Mientras que esto ocurre, puedes hacer lo que quieras, pero no desde el deseo representado por Eva-Serpiente. No desde el miedo a perder. No desde la creencia en la separación. En el camino del aspirante, el deseo se convierte en una vía de sublimación, y ello lo convierte en el centro de sus logros. Pero la sola visión del deseo como objetivo, nos lleva a hacer realidad su poder, cuando en verdad, desde el Cielo, el deseo, no es real.

Pongo fin a este análisis, no sin antes dejaros referencias extraídas del Capítulo 18, de Un Curso de Milagros, más concretamente, las recogidas en el Apartado VII, punto 4, en adelante:

"No tengo que hacer nada.
Es imposible aceptar el instante santo sin reservas a no ser que estés dispuesto, aunque sólo sea por un instante, a no ver el pasado ni el futuro. No te puedes preparar para él sin ubicar lo en el futuro. La liberación se te concede en el instante en que la desees. Son muchos los que se han pasado toda una vida preparándose y ciertamente han tenido sus momentos de éxito. Este curso no pretende enseñar más de lo que ellos aprendieron en el tiempo, pero sí se propone ahorrar tiempo. Tal vez estés tratando de seguir un camino muy largo hacia el objetivo que has aceptado. Es extremadamente difícil alcanzar la Expiación luchando contra el pecado. Son muchos los esfuerzos que se llevan a cabo tratando de hacer santo aquello que se odia y se aborrece. No es necesario tampoco que dediques toda tu vida a la contemplación, ni que te pases largos períodos de tiempo meditando con objeto de romper tu atadura al cuerpo. Todos esos intentos tendrán éxito a la larga debido a su propósito. Pero los medios son tediosos y requieren mucho tiempo, pues todos ven la liberación de la condición actual de insuficiencia y falta de valor en el futuro.
Tu camino será diferente, no en cuanto a su propósito, sino en cuanto a los medios. La relación santa es un medio de ahorrar tiempo. Un instante que tú y tu hermano paséis juntos os restituye el universo a ambos. Ya estás listo. Ahora sólo tienes que recordar que no tienes que hacer nada. Sería mucho más efectivo ahora que te concentrases únicamente en esto, que reflexionar sobre lo que debes hacer. Cuando la paz llega por fin a los que luchan contra la tentación y batallan para no sucumbir al pecado; cuando la luz llega por fin a la mente que se ha dedicado a la contemplación; o cuando finalmente alguien alcanza la meta, ese momento siempre viene acompañado de este feliz descubrimiento: "No tengo que hacer nada".
He aquí la liberación final que todos hallarán algún día a su manera y a su debido tiempo. Tú no tienes necesidad de ese tiempo. Se te ha economizado tiempo porque tú y tu hermano estáis juntos. Éste es el medio especial del que este curso se vale para economizarte tiempo. No aprovechas el curso si te empeñas en utilizar medios que le han resultado muy útiles a otros, y descuidas lo que se estableció para ti. Ahorra tiempo valiéndote únicamente de los medios que aquí se ofrecen, y no hagas nada más. "No tengo que hacer nada" es una declaración de fidelidad y de una lealtad verdaderamente inquebrantable. Créelo aunque sólo sea por un instante, y lograrás más que con un siglo de contemplación o de lucha contra la tentación.
Hacer algo siempre involucra al cuerpo. Y si reconoces que no tienes que hacer nada, habrás dejado de otorgarle valor al cuerpo en tu mente. He aquí la puerta abierta que te ahorra siglos de esfuerzos, pues a través de ella puedes escaparte de inmediato, liberándote así del tiempo. Ésta es la forma en que el pecado deja de ser atractivo en este mismo momento. Pues con ello se niega el tiempo, y, así, el pasado y el futuro desaparecen. El que no tiene que hacer nada no tiene necesidad de tiempo. No hacer nada es descansar, y crear un lugar dentro de ti donde la actividad del cuerpo cesa de exigir tu atención. A ese lugar llega el Espíritu Santo, y ahí mora. Él permanecerá ahí cuando tú te olvides y las actividades del cuerpo vuelvan a abarrotar tu mente consciente.
Mas este lugar de reposo al que siempre puedes volver siempre estará ahí. Y serás más consciente de este tranquilo centro de la tormenta, que de toda su rugiente actividad. Este tranquilo centro, en el que no haces nada, permanecerá contigo, brindándote descanso en medio del ajetreo de cualquier actividad a la que se te envíe. Pues desde este centro se te enseñará a utilizar el cuerpo impecablemente. Este centro, del que el cuerpo está ausente, es lo que hará que también esté ausente de tu conciencia."
Recordemos, que aún sabiendo que este mundo no es real, podemos estar en él, con el único propósito de utilizar sus medios, entre ellos, el cuerpo, para comunicar la Verdad que hemos recordado y, de este modo, colaborar conscientemente en el Plan de Salvación, que Dios ha dispuesto para Su Hijo.

Cuando la fuerza del deseo deje de seducirnos, el potencial Eva, se integrará en Adán, en la Voluntad, dando lugar al feliz engranaje entre los opuesto. Ello llevará a nuestra mente a sentirse fecundada por la fuerza de la Imaginación Creadora y las vivencias que antes perseguíamos externamente como una aliciente para satisfacer nuestros deseos, se convertirá en una maravillosa vivencia interna creadora.