sábado, 8 de octubre de 2016

El Camino hacia la Unidad


Los pies del sabio Anciano, parecían no tener prisa por llegar a su destino. En verdad, jamás había sorprendido a mi instructor en un ademán de ansiedad, no podía recordar, que sus labios se hubiesen precipitado para dar vida a palabras, de las que pudiera más tarde arrepentirse. Su mirada, desapasionada pero tranquilizadora, apenas si se turbaba ante hechos que a la mayoría, les repugnaba.
Aquella actitud, la cual veneraba, ganó mi curiosidad, y fue mi afán por saber, la causa que pondría fin a aquellos momentos de profundo silencio.
  • Dime Ermitaño... ¿Si de la Nada apareciese un poderoso Genio, quien por su bondad nos concediese un deseo, ¿qué le pediríais? -interrogué, haciendo grandes esfuerzos para lograr controlar mi impetuosidad-.
Posando ambas manos sobre el viejo bastón que le servía de apoyo, el noble Anciano me miró fijamente a los ojos. Con este gesto, comprendí que me estaba invitando a contestar mi propia pregunta, y creo que era lo que estaba esperando, pues de inmediato exclamé:
  • ¡Desearía no estar nunca enfermo!
Los latidos de mi apasionado corazón, se confundían con el denso silencio.
  • Dime Amphos, ¿quién eres? -preguntó el Anciano-.
  • Yo soy Amphos. ¿Cómo me preguntas esto? -exprese sorprendido por aquel extraño interés-.
  • Dime Amphos, ¿quién soy? -volvió a interrogarme sin perder en ningún momento su plácida expresión-.
  • Tú eres, el Ermitaño, pero ¿por qué me cuestionas sobre algo que ya sabéis? -no acababa de salir de mi asombro-.
  • Tu mente ha discernido bien, y sin embargo, tu mente te hace un hombre enfermo.
  • No entiendo, sabio Anciano. Si he discernido el bien del mal, ¿cómo puedo ser un hombre enfermo? -interrogué muy impresionado-.
Sus labios estaban sellados, pero sus manos actuaron para, una vez más, guiarme hasta la sabiduría.

Acercándose al fuego que nos alumbraba, tomó una rama que utilizó de antorcha, dirigiéndose hasta mí, me preguntó:
  • ¿Qué ves?
  • Veo el fuego que nos ilumina, y veo sombras que se agitan a su compás -contesté intuitivamente-.
  • ¿Acaso puedes separar la luz, de las sombras?, entonces, ¿por qué cuando te pregunté, quién eres, me dijiste, yo, y cuando te pregunté, quién soy, me contestaste tú? ¿Acaso el yo y el tú, no son dos extremos de una misma parte?
Las palabras del Ermitaño me trasladaron al mundo de la contemplación. Estaba profundamente maravillado. Luz y sombra; día y noche; hombre y mujer; blanco y negro; positivo y negativo; yo y tu…, son dos aspectos de una misma verdad.
  • ¡Señor, señor, -llamé presurosamente la atención del Anciano-, ya sé qué le pediría al poderoso Genio?
Su mirada, una vez más se posaba fijamente sobre mis ojos. Era la invitación que esperaba…
  • Desearía contemplar la UNIDAD.

Fin

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 282

LECCIÓN 282

Hoy no tendré miedo del amor.

1. Sólo con que pudiese comprender esto hoy, el mundo entero se salvaría. 2Pues es la decisión de abandonar la locura y de acep­tarme tal como Dios Mismo, mi Padre y mi Fuente, me creó. 3Es la resolución de no seguir dormido en sueños de muerte, mientras la verdad sigue viviendo eternamente en el júbilo del amor. 4Y es asimismo la resolución de reconocer al Ser que Dios creó como el Hijo que Él ama, el Cual sigue siendo mi única Identidad.

2. Padre, Tu Nombre, al igual que el mío, es Amor. 2Ésa es la verdad. 3¿Y es posible acaso cambiar la verdad dándole simplemente otro nom­bre? 4El nombre del miedo es simplemente un error. 5Que hoy no tenga miedo de la verdad.

¿Qué me enseña esta lección?


Me pregunto, ¿cómo pudimos tener miedo del Amor? ¿cómo pudimos tener miedo de Dios?

Si gozábamos de un estado de unión con Él, si nos sentíamos plenamente protegidos y alimentados por su magna Presencia, ¿qué nos impulsó a abandonar ese Estado de Paz y de Unidad?

Cuando observo el comportamiento humano, descubro que el niño mientras forma parte del vientre materno, se siente protegido y alimentado, al igual como el Hijo de Dios, en la etapa Paradisiaca. Al nacer, y tomar contacto con otro escenario, el estado de conciencia cambia y comienza a recibir una nueva información a través de la percepción, la cual estimula en el niño una respuesta independiente de sus padres.

En la medida en que va creciendo, ese niño, va desechando la vía de aprendizaje adquirida a través de sus padres, la cual es sustituida por el proceso individualizado, el cual le llevará a percibirse como un ser separado de sus hacedores.

Esa necesidad de crecimiento, se conoce, en el mundo del sueño, como evolución. Todos los seres se encuentran inmersos en un proceso de evolución. El Hijo de Dios, creado a Imagen y Semejanza de su Padre, es portador en estado potencial de los Atributos del Creador. En la medida en que va evolucionando, va perfeccionándolos y adquiriendo plena consciencia de ellos.

Ese proceso de aprendizaje es la causa que origina que el Hijo de Dios elija utilizar sus Atributos y ponerlos en uso, de tal modo, que movilizando la Voluntad y el Deseo, se proyectó sobre el "Mundo Etérico", donde la materia se manifiesta en forma de ondas de pensamiento, prestándole su “atención” y permitiendo de este modo que las ondas pasasen a convertirse en partículas sólidas, dando lugar al mundo físico.

La "Metafísica", nos revela a través de sus enseñanzas, que el Ser que Somos, fue creado y dotado, potencialmente, de un Cuerpo Mental, un Cuerpo de Deseos y un Cuerpo Etérico. La manifestación del vehículo más inferior, el Cuerpo Físico, es la consecuencia de dirigir el potencial mental y emocional sobre el mundo etérico, llamado también como “doble etérico”, indicando con ello, que es el negativo del mundo físico. Los avances de la física cuántica nos demuestra que el mundo de las partículas que da lugar a lo material, no es más que un mundo de ondas –campo- potenciales, que se solidifican en partículas, una vez que se produce el acto de observación o lo que es lo mismo, una vez que proyectamos sobre él, nuestra conciencia.

En la medida en que me escindo del Amor, del estado de Unidad, me adentro en el mundo del miedo, pues ese es el pensamiento que emerge cuando nos vemos separados de la Fuente. Ese pensamiento es un error, pues al igual como el hijo nunca puede separarse, a pesar de la distancia, de su padre, el Hijo de Dios, nunca se ha separado de su Hacedor.

Nuestra condición natural es el Amor. Tener miedo, es la evidencia de que no nos amamos, ni amamos a los demás. Creemos tener miedo al Amor, porque pensamos que perdemos nuestra individualidad.

Cuando nuestra individualidad nos lleve a comprender que todos procedemos de un mismo origen, el miedo desaparecerá y amaremos el Amor.

Ejemplo-Guía: "La causa de nuestro miedo es Dios"
"En el relato bíblico, Adán, el prototipo del ego o nuestro falso yo, ya no quería permanecer en su estado de unidad con Dios e intentó cambiar lo que su Padre había creado tan perfecto como El y uno con El. El estado posterior en el cual se encontró a sí mismo -al estar fuera del jardín- se convirtió en el símbolo de este acto y en el recordatorio y la justificación de su culpa por lo que creyó que le había hecho a Dios y a sí mismo. La culpa origina el miedo al castigo, de modo que se ve a Dios como un vengador que intenta castigar a sus hijos por el crimen de éstos. El Dios de amor es así transformado en un dios de miedo, y la paz que es nuestra herencia natural se convierte en un estado de terror, ansiedad y continua vigilancia por temor a ser destruidos por el Padre a Quien creemos haber atacado.
Esta atmósfera de miedo y culpa es la condición de la “post-separación” que todos llevamos adentro. Nuestro estado conduce a una culpa mayor que intensifica el miedo y se establece un ciclo aparentemente interminable que no parece tener solución. Este es el patrón que sustenta la mayoría de nuestras actitudes, sentimientos y acciones, y que constituye el infierno psicológico que hemos hecho como sustituto del Cielo para el cual fuimos creados.
En resumen, pues, nuestro miedo básico es a Dios, puesto que inconscientemente creemos que si Lo dejáramos entrar en nuestras vidas seríamos destruidos por su furia por haberlo atacado, lo cual nuestra culpa afirma continuamente. Esta es la causa de nuestra ansiedad básica, la que se mantiene fuera de nuestra conciencia por medio del uso constante de defensas. La causa de nuestra aflicción aparenta deberse a problemas de todas clases, pero en realidad no permitimos que la verdadera causa entre en nuestro consciente".
El texto con el que hemos introducido la reflexión sobre el ejemplo elegido para la Lección de hoy, pertenece a la obra de Kenneth Wapnick  "Artículos de Kenneth Wapnick sobre Un Curso de Milagros".

El auto, nos centra la causa del miedo relacionándola con el acto de desobediencia del Hijo de Dios, consecuencia que obtuvo como respuesta la expulsión del "Paraíso" en el que gozaba de la Abundancia y Protección Divina.

Si Dios es Amor y Su Hijo le profesa un profundo miedo a su Hacedor, es lógico pensar que tengamos miedo al Amor. Tenemos miedo al amor, por haber elegido ver un mundo distinto al Mundo Real en el que Dios nos situó. Ver, es una potestad de la mente, por lo que en verdad, la causa que ha dado origen a tanta confusión debemos buscarla en el libre uso del pensamiento.

Las consecuencia de elegir ver un mundo distinto al de Dios-Unidad-Amor, es creer en un mundo gobernado por el ego-separación-miedo. La visión primigenia es la Fuente verdadera de donde emana nuestra Existencia y ese Hogar es sinónimo, en este mundo limitado, de Felicidad y Dicha.
La visión secundaria se ha convertido en la fuente ilusoria de nuestra identidad pasajera y su hogar temporal, el cuerpo, es sinónimo de muerte, enfermedad y sufrimiento.

No te tener miedo al Amor significa haber aceptado nuestra inocencia, nuestra impecabilidad, habernos perdonado nuestros falsos pensamientos.

viernes, 7 de octubre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 281

¿Qué es el Espíritu Santo?

1. El Espíritu Santo es el mediador entre las ilusiones y la verdad. 2Puesto que tiene que salvar la brecha entre la realidad y los sue­ños, la percepción conduce al conocimiento a través de la gracia que Dios le ha dado para que sea el regalo que le hace a todo aquel que acude a Él en busca de la verdad. 3A través del puente que Él tiende se llevan todos los sueños ante la verdad para que la luz del conocimiento los disipe. 4Allí los sonidos y las imáge­nes se descartan para siempre. 5Y donde antes se percibían, el perdón ha hecho posible el tranquilo final de la percepción.

2. El objetivo de las enseñanzas del Espíritu Santo es precisa­mente acabar con los sueños. 2Pues todo sonido e imagen tiene que transformarse de testigo del miedo en testigo del amor. 3Y cuando esto se logre, el aprendizaje habrá alcanzado el único obje­tivo que jamás tuvo realmente. 4Pues el aprendizaje, tal como el Espíritu Santo lo utiliza a fin de alcanzar el resultado que Él per­cibe para él, se convierte en el medio que se transciende a sí mismo, de manera que pueda ser reemplazado por la Verdad Eterna.

3. Si supieses cuánto anhela tu Padre que reconozcas tu impeca­bilidad, no dejarías que Su Voz te lo pidiese en vano, ni le darías la espalda a lo que Él te ofrece para reemplazar a todas las imágenes y sueños atemorizantes que tú has forjado. 2El Espíritu Santo entiende los medios que fabricaste para alcanzar lo que por siem­pre ha de ser inalcanzable. 3Mas si se los ofreces a Él, Él se valdrá de esos medios que inventaste a fin de exiliarte para llevar a tu mente allí donde verdaderamente se encuentra en su hogar.

4. Desde el conocimiento, donde Dios lo ubicó, el Espíritu Santo te exhorta a dejar que el perdón repose sobre tus sueños para que puedas recobrar la cordura y la paz interior. 2Sin el perdón, tus sueños seguirán aterrorizándote. 3Y el recuerdo de todo el Amor de tu Padre no podrá retornar a tu mente para proclamar que a los sueños les ha llegado su fin.

5. Acepta el regalo que Tu Padre te hace. 2Es un llamamiento que el Amor le hace al Amor para que tan sólo sea lo que es. 3El Espíritu Santo es el regalo de Dios mediante el cual se le restituye la quietud del Cielo al bienamado Hijo de Dios. 4¿Te negarías a asumir la función de completar a Dios, cuando todo lo que Su Voluntad dispone es que tú estés completo?


LECCIÓN 281

Nada, excepto mis propios pensamientos, me puede hacer daño.

1. Padre, Tu Hijo es perfecto. 2Cuando pienso que algo o alguien me ha hecho daño, es porque me he olvidado de quién soy y de que soy tal como Tú me creaste. 3Tus Pensamientos sólo pueden proporcionarme felici­dad. 4Si me siento triste, herido o enfermo, es porque he olvidado lo que Tú piensas, y he implantado mis absurdas ideas en el lugar donde a Tus Pensamientos les corresponde estar, y donde están. 5Nada, excepto mis propios pensamientos, me puede hacer daño. 6Los Pensamientos que pienso Contigo sólo pueden bendecir, 7y sólo ellos son verdad.

2. Hoy no me haré daño a mí mismo. 2Pues me encuentro mucho más allá de cualquier dolor. 3Mi Padre me puso a salvo en el Cielo y vela por mí. 4Y yo no quiero atacar al Hijo que Él ama porque lo que Él ama es también objeto de mi amor.

¿Qué me enseña esta lección?


El cuerpo no es real, pero en el mundo de la ilusión, sí lo hacemos real. Tomar consciencia de esta verdad, ha de permitirnos dar un uso sagrado al vehículo material, es decir, dentro del sueño, y aun sabiendo que estamos soñando, podemos bendecir nuestro cuerpo y utilizarlo para dar testimonio de la verdad y comunicar la Palabra de Dios y Su Plan de Salvación.

Esta visión del cuerpo, nos lleva a la evidencia, de que no es el cuerpo el que nos puede dañar, sino el "señor" para el que trabaja, es decir, la mente.

Son nuestros pensamientos los que realmente condicionan nuestros actos. El error, que da lugar a la enfermedad, no lo encontraremos en el mal funcionamiento de un órgano, sino en la corriente del pensamiento cuya frecuencia está relacionada con ese órgano. Es una ley que hacemos real en el mundo físico: relación causa-efecto.

El error es la causa que ha originado este mundo ilusorio, por lo tanto, desde él, no conseguiremos aportar una solución, tan sólo conseguiríamos generar nuevos errores. Desde una consciencia basada en la separación, cómo podremos aportar soluciones encaminadas a crear lazos de unidad.

En la medida en que recuperamos la Visión Verdadera y conocemos nuestra sagrada identidad, en esa medida, nos conectaremos con la Fuente de donde emana el más puro Conocimiento. Esa Fuente Sagrada es el Espíritu Santo, el cual actúa como intermediario entre el Cielo y la Tierra. Su Propósito es propiciar el tránsito que ha de conducirnos desde el error a la Verdad.

Para conseguir ese Propósito, debemos solicitar la expiación de nuestros errores y dejar en sus manos, aquellos asuntos que merman nuestra paz interior.

Hoy, mis pensamientos estarán orientados a ser portadores de paz y amor.

Ejemplo-Guía: "Identificando a nuestros agresores, me descubro a mi mismo"

Hace algún tiempo, cuando tuve la oportunidad de acceder a la comprensión de la Enseñanza que se recoge en esta Lección, me di cuenta de que a partir de ese momento, la vida me estaba ofreciendo un maravilloso regalo, un maravilloso recurso para alcanzar, algo que llevaba buscando durante mucho tiempo, el autoconocimiento, que en un término más cercano a Un Curso de Milagros, podríamos llamar autoconciencia o autopercepción.

Vamos por el mundo percibiendo, pero creemos que lo que percibimos es algo externo a nosotros, algo con lo que no nos sentimos unidos. Ya hemos hablado de la extraña dinámica de la proyección, el acto por el que creemos ver el mundo que percibimos y a través de la cual, lo que verdaderamente hacemos es ver fuera nuestro propio mundo interior.

Descubrir que nada externo a nosotros puede hacernos daño, salvo que le otorguemos ese poder, me otorga una poderosa confianza en mi propia divinidad. Me hace un poco más consciente de mi verdadera identidad y la razón de ello, al menos eso creo, se debe a que puedo experimentarlo en cada instante de mi existencia.

La experiencia no se puede enseñar, hay que vivirla para que se integre en nuestra conciencia y despierte a la percepción verdadera, a la consciencia, la cual nos otorgará la visión de la experiencia Una.

Esta Lección podemos enfocarla como una invitación que nos lleva a compartir la toma de decisión de no otorgarle a nada externo el poder de hacernos daño, sino que hacemos consciente en nosotros, que esa potestad tan solo la puede otorgar nuestra mente.

Algo similar ocurre con el estado de libertad. Nadie puede hacernos esclavos, ni prisionero, si no le otorgamos el papel de dueño o carcelero. Y lo más importante, si le otorgamos ese poder, es porque nos estamos tratando en esa misma condición a nosotros mismos, es decir, estamos ejerciendo un poder desmedido sobre nuestra manera de ver las cosas y estamos privando de libertad a las fuerzas creadoras que forman parte de nuestro ser.

Es divertido practicar esa visión en el mundo que nos rodea. ¿No lo has puesto en práctica nunca? Puedes planteártelo como un juego. No se trata de ir descubriendo por ahí a los "pokemon". La alusión a lo del juego, es para que mandes un mensaje a la mente de que lo ilusorio debe ser percibido como algo irrisorio.

Bien, sigamos. Algo importante desde el principio. Tener claro el objetivo. ¿Lo tienes claro? Lo recordamos. Hoy, cada vez que nos encontremos con alguien con los que tengamos que interactuar (relacionarnos) lo veremos como un espejo, en el que nos estamos proyectando y lo más importante de este nivel del juego, prestamos atención al poder que le estamos otorgando sobre nuestra manera de ver las cosas. Por ejemplo, acabas de llegar al trabajo y tu compañera de mesa se dirige hacia tí y te reprocha que llegas tarde. Suele tener ese comportamiento contigo y ello te provoca ira. Luego, tu mente, lo que suele hacer, es justificar que tienes que atacarla y responder a su ataque, pues estás eligiendo darle el poder de que sea la causa justificada de tu emoción de ira.

Pero hoy, no darás esa respuesta. Hoy tienes la certeza de que la decisión de que te sientas atacada no es de tu compañera, sino de ti misma. Le quitas el poder que antes le otorgaba y llega la maniobra que puntúa doble en el juego, y te da dos vidas gratis, eliges no ver el ataque. Esto lo llaman perdón. 

jueves, 6 de octubre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 280

LECCIÓN 280

¿Qué límites podría imponerle yo al Hijo de Dios?

1. Aquel que Dios creó ilimitado es libre. 2Puedo inventar una prisión para él, mas sólo en ilusiones, no en la realidad. 3Níngún Pensamiento de Dios ha abandonado la Mente de su Padre; 4nin­gún Pensamiento de Dios está limitado en modo alguno; 5ningún Pensamiento de Dios puede dejar de ser eternamente puro. 6¿Puedo acaso imponerle límites al Hijo de Dios, cuando su Padre dispuso que fuese ilimitado y semejante a Él en libertad y amor?

2. Hoy quiero rendir honor a Tu Hijo, pues sólo así puedo encontrar el camino que me conduce hasta Ti. 2Padre, no le impondré límite alguno al Hijo que Tú amas y que creaste ilimitado. 3El honor que le rindo a él Te lo rindo a Ti, y lo que es para Ti es también para mí.


¿Qué me enseña esta lección?

Quedar sumido en lo que se ha llamado “sueño”, ha supuesto, al Hijo de Dios, la identificación con la individualidad y el abandono de la Unicidad.

Hacer uso de los atributos con los que nuestro Padre nos ha dotado, ha propiciado la experiencia de lo individual y, al mismo tiempo, ha supuesto la toma de conciencia de un mundo donde imperan las leyes del espacio y del tiempo, o lo que es lo mismo, el sometimiento a las leyes de causa y efecto.

En la medida, en que el Hijo de Dios, cedió su hegemonía al ego, y estableció su identidad en lo corporal, podemos decir, que perdió la libertad. Al establecer las leyes físicas como su única verdad, adquirió la creencia de que su vida se resumía en un triste viaje desde el nacimiento a la muerte.

El ego ha fabricado leyes para argumentar a favor de su verdad. Ha establecido leyes para defender la credibilidad del pecado y del miedo; ha fabricado leyes para justificar el uso del castigo y ha fabricado fórmulas magistrales para atender la enfermedad.

El Hijo de Dios, se cree víctima de sus acciones pecaminosas, y merecedor de todos los males que su Hacedor, le quiera enviar. Sustituyó el Amor por el miedo, pues el miedo, es el resultado de su proyección en el mundo material.

Un niño, a su corta edad, siente la iniciativa de experimentar por sí sólo. Decide asirse de la mano de su padre y correr en busca de aquello que ha llamado su atención. Al poco, pierde la referencia de su tutor y se ve perdido. Tal vez, recuerde las recomendaciones de su padre advirtiéndole de que no se alejara de su lado y, ahora, sienta el temor de recibir la regañina de éste. Pero al poco tiempo, cuando toma consciencia de que se encuentra perdido, su prioridad se dirige a encontrar de nuevo a su padre, pues el mundo que le rodea, le produce un profundo miedo y una profunda inseguridad.

Pero lo que no sabe ese niño, es que su padre no ha dejado de observar sus movimientos. Él respeta la libertad de decisión de su hijo; sabe que esa decisión le aportará una importante lección. Le aguarda con paciencia, y está dispuesto a contestar a su hijo si éste reclamase su voz.

El Hijo de Dios es libre y siempre lo ha sido. Su falta de libertad forma parte de la ilusión del sueño con el que se encuentra identificado.
Ahora que somos conscientes de ello, actuemos con total libertad y recuperemos nuestra consciencia de Unicidad.

Ejemplo-Guía: "¿Podríamos vivir en un mundo sin límites?

A medida que he ido tecleando este texto, me he ido dando cuenta de la limitación que me presenta mi mente. Reconozco, que no he podido evitar llevar a cabo una suposición que no favorece el "Sí" como respuesta a la cuestión que he planteado.

El primer pensamiento que me ha llegado ha sido pesimista a la hora de trascender la visión de la falta de libertad que se observa, en un mundo donde difícilmente es identificable la expresión libertad. Es un bien muy codiciado, pero al ponerle precio, su disfrute se hace inalcanzable.

¿Qué es la libertad? Para muchos, la libertad parece tener un coste muy elevado, sin embargo, ese tipo de libertad, ganada a golpe de poder, es efímera, pues la libertad, al igual que ocurre con la felicidad, no es un logro externo que conseguimos con nuestro esfuerzo, sino que es algo que forma parte de nosotros, como si se tratase de una "condición", que da lugar a un "Estado del Ser", y que nadie nos puede ofrecer, ni quitar, pues va implícita en nuestra Esencia al haber sido creados a "Imagen y Semejanza" de Dios.

Si Dios es Ilimitado, de donde procede su Poder Creador, Su Hijo es, igualmente, Ilimitado, y en ello radica su Poder Creador.

La Libertad y el Amor van unidos de la mano, mientras que la falta de libertad y el miedo se convierten en sus sustitutos en un mundo fabricado bajo un sistema de pensamiento sustentando en esos dos pilares: la esclavitud y el miedo.

Cuando en este mundo creemos estar creando, lo que hacemos realmente es "fabricar" y lo fabricado sale con el sello de propiedad que le confiere la consigna de "esclavitud". El nivel de esclavitud está condicionado según los niveles de fabricación. Al mayor producción mayor esclavitud, pues cuando fabricamos ponemos precio y le asignamos un valor muy personal a nuestra "creación". Desde nuestra mente, estamos emitiendo un pensamiento te temor o miedo a sufrir cualquier pérdida que pueda afectar a nuestras expectativas comerciales. En toda fabricación encontramos ese patrón de claros tintes gananciales. En igual medida, el producto fabricado se convierte en un objeto al que hemos otorgado un importante valor y no me refiero tan solo al económico, sino a que depositamos en ello toda nuestra felicidad.

Cuando la felicidad queda dependiente de aspectos materiales, tenemos que tener bien presente que le hemos otorgado un débil escenario donde conseguir su manifestación nos será prácticamente imposible. Lo material al estar sujeto a la ley limitadora de la temporalidad, todo lo que nace en este mundo está abocado a la muerte, no favorece el estado permanente de la felicidad y ello nos produce un profundo dolor y miedo.

¿Entonces la libertad es una condición que no es posible en este mundo? No, no desesperemos tan pronto. El hecho de que la libertad no sea el sello con el que patentamos nuestras fabricaciones, no significa que no sea posible. Significa, tan solo, que en vez de fabricar, debemos crear. Si fabricar o lo fabricado va acompañado del miedo, utilicemos nuestra mente para crear desde el Amor, esto es, con la patente de proceder de nuestra Visión Espiritual, de nuestra Visión Crítica, es decir, desde la Visión de la Unidad.

Llegado a este punto, se admiten sugerencias, pues puede ocurrir que estemos tan acostumbrados a un mundo limitado, donde estamos acostumbrados y habituados a fabricar, que ya no tengamos ideas originales que nos lleven a ver las cosas de otra manera. 

Sugiero, una línea de creación, ya compartida por otros visionarios de nuestro tiempo, basada en hacer uso de nuestro "dones y talentos" y compartirlos desde la libertad, desde el amor, desde el intercambio. Compartiendo nuestros excedentes, nuestras habilidades naturales o adquiridas, sin miedo a perder, sino en la certeza de que dar es recibir, podríamos crear un mundo sin apegos, sin temores, sin las típicas limitaciones que nos imponemos por ser escasos y necesitados. En verdad, con ese pensamiento de escasez, somos esclavos de nuestros propios miedos.

miércoles, 5 de octubre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 279

LECCIÓN 279

La libertad de la creación garantiza la mía.

1. Se me ha prometido el fin de los sueños porque el Amor de Dios no abandonó a Su Hijo. 2Únicamente en sueños parece él estar aprisionado, en espera de una libertad futura, si es que ésta ha de llegar 3Pero en realidad sus sueños ya se acabaron, y la verdad ocupa su lugar. 4Ahora él es libre. 5¿Por qué he de seguir esperando mi libertad encadenado, cuando ya he sido liberado de mis cadenas y Dios me ofrece la libertad ahora?

2. Hoy aceptaré Tus promesas y depositaré mi fe en ellas. 2Mi Padre ama a aquel a quien creó como Su Hijo. 3¿Me negarías, entonces, los regalos que me hiciste?


¿Qué me enseña esta lección?

Tomar consciencia de que el sueño ha tocado a su fin, ha de llevarnos a pensar, sentir y actuar en frecuencia de Unidad.

No debemos conformarnos con pensar que con la simple teoría, habremos conseguido dejar de vivir en el sueño. Tendremos que elegir pensar, sentir y vivir de otra manera. Tendremos que dar testimonio de la Verdad. Tendremos que trascender al ego y utilizar el cuerpo para comunicar nuestra función dentro del Plan previsto por Dios para su Hijo.

Al igual, como elegimos materializar la energía prestándole nuestra atención, inoculándole la semilla de nuestra Voluntad y de nuestros Deseos, ahora, es el instante en el que podemos dejar de servir a ese mundo ilusorio y dirigir todo nuestro potencial creador en hacer consciente el Ser que habita en nosotros.

Con el sueño, nos desconectamos de nuestro Padre. Con nuestro despertar, elegimos volver a Él.

Con el sueño, sustituimos el amor por el miedo; la inocencia por la culpa; el perdón por el castigo. Con nuestro despertar, renunciamos al miedo, a la culpa y al castigo, y vivimos, de nuevo, de manera consciente, en el Amor, en la Inocencia y en el Perdón.

Ejemplo-Guía: "La libertad en el mundo de la ilusión"

Siempre he tenido como referente, en el tema de la libertad en este mundo, a Nelson Mandela. Su visión sobre este particular ha quedado recogida en muchas de las frases compartidas con la humanidad. Permitidme que elija una como muestra de su pensamiento:
"Yo no nací con hambre de ser libre, yo nací libre, libre en cualquier sentido que yo pueda entender".
Cuando reflexiono sobre la libertad desde el punto de vista metafísico, me impresiona comprobar que, junto al Amor, es uno de los Principios más elevados con los que Dios ha dotado a Su Creación. Como consecuencia de esta reflexión, no he podido evitar preguntarme si no hubiese sido más fácil para El Creador, haber privado de libertad a Su Creación, de este modo se hubiese garantizado la total fidelidad del Hijo hacia el Padre.
Bueno, coincidiréis conmigo, en que esta reflexión nos aleja de la verdad, pues Ser Amor y privar de la libertad de ejercer la voluntad, son contradictorias. Pero no desecharé haber llegado a esta conclusión, pues me permite situar el tema en el escenario adecuado para llegar a comprender, que la Creación es el fruto de la Libertad-Voluntad. La libertad es la condición, que junto a la Esencia del Amor, nos permite crear.

¿Cómo podría Dios crear a Su Hijo, haciendo uso de Su Libertad, desde Su Esencia Amorosa, y su obra no contar con esos Atributos? No seríamos como Él nos ha creado.

Mientras que la verdadera libertad es un Atributo creador, y debe ir acompañado del Amor, cuando la mente abandona la visión de la Unidad, la visión del Cielo, para fabricar un mundo donde rigen las leyes de la dualidad, la libertad, deja de ser un canal para expresar amor y se convierte en el arma más utilizada por el miedo. La privación de la libertad para salvaguardar nuestros intereses más deseados, se ha convertido en una de las prácticas favoritas de nuestras sociedades.

Cuando vemos que los demás atacan nuestros intereses, lo primero que hacemos es privar de la libertad al causante de nuestros temores. 

Este comportamiento que adquiere una dimensión visible en la sociedad de la que formamos parte, podemos encontrarlo, más oculto, en nuestro interior. No es extraño, que la sociedad en la que todos vivimos, sea la viva muestra de nuestros miedos internos.

Desde muy pequeños, nuestras muestras de libertad quedan condicionadas, mutiladas, por el "padre" de todos los miedos, las creencias. Esas creencias, atesoran, todo el bagaje del pasado ancestral, se convierten en postulamientos y leyes, y en verdad, son los barrotes más sólidos con los que vemos sometida nuestra libertad.

En la frase de Nelson Mandela, cuando expresa que no nace con hambre de libertad, sino que nace libre, lo que está expresando es la condición natural del Ser. Fue esa convicción de lo que es ser libre, lo que le permitió sentirse libre a pesar de encontrase entre barrotes que le privaban de ese estado. 

Si nuestra mente nos lleva a evidenciar nuestra verdadera identidad, esa creencia nos hará libres. Desde este punto de vista, ser verdaderamente libres se convierte en una decisión.

martes, 4 de octubre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 278

 LECCIÓN 278

Si estoy aprisionado, mi Padre no es libre.

1. Si acepto que estoy aprisionado dentro de un cuerpo, en un mundo en el que todo lo que aparentemente vive parece morir, entonces mi Padre está aprisionado al igual que yo. 2Y esto es lo que creo cuando afirmo que tengo que obedecer las leyes que el mundo obedece, y que las flaquezas y los pecados que percibo son reales e ineludibles. 3Si de algún modo estoy aprisionado, ello sig­nifica que no conozco ni a mi Padre ni a mi Ser. 4significa asi­mismo que no formo parte de la realidad en absoluto, 5pues la verdad es libre, y lo que está aprisionado no forma parte de la verdad.

2. Padre, lo único que pido es la verdad. 2He tenido muchos pensamien­tos descabellados acerca de mí mismo y de mi creación, y he introducido en mi mente un sueño de miedo. 3Hoy no quiero soñar. 4Elijo el camino que conduce a Ti en lugar de la locura y el miedo. 5Pues la verdad está a salvo, y sólo el amor es seguro.


¿Qué me enseña esta lección?

Te entrego mi mano Padre, tómala y camina junto a mí. De este modo, gozando de Tu Presencia, dejaré de sentir miedo, dejaré de vivir en la ilusión, dejaré de sentirme prisionero de las ataduras a un mundo que no es real.

Soy tu Hijo y tomo consciencia de tu Eterna Presencia. Por unos instantes, elegí aprender por propia iniciativa y esa decisión, me llevó a fabricar una nueva identidad fundamentada en la percepción. En este mundo, al que otorgué realidad, es necesario trabajar para ganarse el sustento que ha de alimentar el cuerpo con el que me identifico. Ese cuerpo necesita ser protegido, pues teme ser atacado por otros cuerpos. El ataque se convierte en la mejor defensa, en un mundo donde nos sentimos separados del resto.

Hoy despierto al sueño que ha dado lugar a tantas pesadillas. Hoy, elijo volver a mi verdadero Hogar. Hoy elijo oír la voz de mi Padre. Hoy elijo la Verdad, la que me revela, lo que en realidad soy: Un Ser Espiritual dotado de los Atributos de su Creador.

Siento el calor que desprende Tus manos. Mis manos, con seguridad, se aferran a Ellas. Me siento fundir en ese intercambio. Mi identidad pasa a formar parte de Tu identidad.

He vuelto Padre. Mi Mente es Tu Mente. Vivo en Tu Unidad.

¡Qué se haga Tu Voluntad!


Ejemplo-Guía: "¿Quién es el prisionero y quién es el carcelero?

Si aún pensamos que el prisionero y el carcelero son protagonistas distintos del guion, es la señal inequívoca de que aún creemos en la separación, en que aún estamos sujetos a las leyes de causa-efecto, en que aún no gozamos de la verdadera libertad.

¿Podría existir el papel de carcelero si no existiese el papel de reo? El guion del carcelero es custodiar al prisionero, asegurándose de que cumple su condena. Es la condena, lo que nos convierte en reos y es la condición de reo, la que hace necesaria la presencia del guardián que vele para que el prisionero cumpla su condena y expíe su delito.

Ya hemos visto a lo largo de las enseñanzas que estamos estudiando de Un Curso de Milagros, que nadie puede condenarnos desde el exterior, sino que es la proyección de nuestra propia condena, la que hace que recibamos el reflejo de nuestro mundo interno.
Cuando nos sentimos culpables internamente, ese es el mecanismo que utilizamos de una manera inconsciente. Proyectamos nuestra propia condenación, nuestra propia culpa y exigimos la corrección de nuestro "delito", de nuestro "pecado" de manera interna, pues no soportamos esa turbia visión, de tal modo que proyectamos la figura del carcelero, el cual velará para garantizar que cumplamos nuestra condena. Sinceramente, todo un montaje demencial, como el que da lugar al sistema de pensamiento en el que vivimos.

Es importante reconocer esta dinámica mental. Se trata de un mecanismo inconsciente de autodefensa, para no ver el rostro oscuro de nuestros dementes pensamientos. Ese reconocimiento no persigue el objetivo del autocastigo. Todo lo contrario, persigue el de la liberación, al comprender que todas esas fabricaciones elaboradas por nuestra mente son falsas. Como bien nos aconseja el Curso: "No tengas miedo al mirar el miedo pues no puede ser visto.

Si nos quejamos de la privación de libertad, preguntémonos a quién hemos nombrado nuestro carcelero y descubramos al reo condenado, es decir, descubramos qué estamos condenando de nosotros mismo y que mecanismo de autocastigo nos estamos infringiendo. De este modo tendremos la oportunidad de elegir aplicarnos el autoperdón y aunque dejemos en el paro al colectivo de carceleros, es mejor buscarles otro cometido que sentirnos privados de libertad.

lunes, 3 de octubre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 277

  LECCIÓN 277

No dejes que aprisione a Tu Hijo con leyes que yo mismo inventé.

1. Tu Hijo es libre, Padre mío. 2No dejes que me imagine que lo he apri­sionado con las leyes que yo mismo inventé para que gobernasen el cuerpo. 3Él no está sujeto a ninguna de las leyes que promulgué para ofrecerle más seguridad al cuerpo. 4Lo que cambia no puede alterarlo a él en absoluto. 5Él no es esclavo de ninguna de las leyes del tiempo. 6Él es tal como Tú lo creaste porque no conoce otra ley que la del amor.

2. No adoremos ídolos ni creamos en ninguna ley que la idolatría quiera maquinar para ocultar la libertad de que goza el Hijo de Dios. 2El Hijo de Dios no está encadenado por nada excepto por sus propias creencias. 3Mas lo que él es, está mucho más allá de su fe en la esclavitud o en la libertad. 4Es libre por razón de Quién es su Padre. 5Y nada puede aprisionarlo a menos que la verdad de Dios pueda mentir y Dios pueda disponer engañarse a Sí Mismo.


¿Qué me enseña esta lección?

La dimensión material, está sujeta a las leyes de Jehová (Yod-He-Vav-He). Jehová representa las cuatro fases de todo proceso creativo, en el mundo físico, donde el Yod, es el Inicio, la semilla, la Voluntad; el He, es la fase de interiorización, el arraigo de la semilla en la tierra, el Deseo; el Vav, es la fase de exteriorización, el brote de la planta al exterior de la tierra; el Pensamiento y el 2º He, es la fase de Materialización; el fruto, el cuerpo material.

Jehová rige sobre las leyes imperantes en la dimensión terrenal y nos revela que toda semilla aporta su fruto y que cada fruto engendra una nueva semilla. Jehová representa el aprendizaje a través de la experiencia,

El Hijo de Dios, atendiendo a la llamada de esa dimensión, dejó su comunión con Dios, donde el Conocimiento era por vía directa, y se identificó con el cuerpo físico y con las leyes que en él imperan. Este proceso le hemos llamado sueño, pues en verdad, la consciencia se encuentra identificada con un mundo ilusorio, sujeto a la temporalidad, y por lo tanto no real.

El estado de conciencia característico de esta dimensión, nos revela las leyes del tiempo, donde la existencia queda sujeta al intervalo comprendido entre el nacimiento y la muerte.

Con las leyes de Jehová, cosechamos lo que sembramos y pagamos por lo que hemos hecho mal. La idea ancestral del pecado, a nivel del inconsciente colectivo de la humanidad, se ha grabado a fuego en nuestra genética, del tal modo, que fabricamos un sistema para pagar nuestras deudas pendientes. Este sistema es la reencarnación.

Hoy, proclamo mi firme voluntad de abandonar esa vía de aprendizaje; no necesito volver a encarnar en un nuevo cuerpo con el propósito de redimir la ilusión del pecado.

Soy libre para perdonar y libre para salvar el mundo, pues no soy un cuerpo, sino un Ser Espiritual, inocente e impecable.

El Amor, sustituye la idea del miedo, de la culpa y del castigo.


Ejemplo-Guía: ¿Qué leyes rigen tus creencias?

Todas ellas, tienen un punto en común, un origen, una causa que la motiva, una creencia que la sostiene y la fortalece ante nuestros ojos: la culpa.

La culpa es el pensamiento que se origina cuando la mente sirve al error que ha llamado pecado.

No existiría esa visión, esa creencia si nuestra mente no hubiese interpretado que la relación causa-efecto es un proceso real, gracias al cual, la culpa es el fruto de haber prestado atención a un pensamiento pecador que viola la Libertad con la que nuestro Creador nos ha creado. 

Al igual que el fruto, lleva en su interior una nueva semilla, la culpa, como fruto del pecado, engendra nuevos pensamientos pecaminosos, los cuales se convierten en la semilla de nuevos frutos, como el dolor, el sufrimiento, la ira, la enfermedad, la muerte...

Por lo tanto, el origen de todas las leyes que rigen el mundo que hacemos real, el mundo físico, se encuentra en un falso pensamiento.

El tema elegido para el ejemplo-guía de esta Lección, es una invitación a reflexionar sobre nuestro código de creencias, pues en ese código, encontraremos todo un sólido sistema contruido en base a la percepción del mundo físico, donde la ley imperante, queda supeditada bajo la regencia de Jehová, es decir, bajo la ley de causa y efecto (la hago y la pago).

La sociedad, que hemos construido entre todos, también custodia celosamente todo un código de leyes para salvaguardar la seguridad de los ciudadanos. Ese manual legislativo, lo conocemos vagamente, salvo que hayamos elegido el Derecho como vocación, pero, lo padecemos continuamente en nuestro devenir. Hay leyes hasta para respirar. Lo más llamativo de esto, es que si profundizamos en el terreno legal, da la impresión de que alguien se ha olvidado de la verdadera esencia de la vida: el perdón y el amor.

Bueno, es cierto que hemos evolucionado en el sentido de que hemos superado la ley del talión (ojo por ojo y diente por diente), aunque creo que me he precipitado al hacer esta apreciación, pues aún esta ley está vigente en algunos países, lo que nos indica (de manera oculta) que aún se encuentra formando parte de la mente del ser humano. ¿Quién no ha deseado la muerte de un asesino, cuando la víctima es cercana o no tan cercana? Son manifestaciones de nuestro rigor personal, expresados a través del canal de la palabra, el canal que utilizamos para hacer público lo que llevamos en nuestro corazón.

Si dirigimos nuestra mirada al terreno de la ciencia, descubriremos que todos sus postulados se sostienen bajo los pilares de las leyes. Sin embargo, un acercamiento a esa disciplina nos permitirá comprobar, rápidamente, que sus postulados, los mismos que han sido cánones, en un pasado, ahora son demolidos por nuevos principios que renuevan las ideas, o lo que es lo mismo, establecen nuevas leyes. Entre las leyes de Newton y las de Einstein  se reparten las verdades científicas de los últimos tiempos, aunque será por poco tiempo, pues la Física Cuántica viene poniendo en duda muchas de las "verdades" que hasta ayer parecían inamovibles.

Si os sentís interesados en profundizar sobre la visión de los nuevos "paradigmas" desde un punto científico, pero muy cercano al campo espiritual, os recomiendo la lectura de la obra "Las mariposas vuelan libres" de Stephen Davis. Lo encontraréis, gratis, en la red.

¿Qué leyes te gobiernan? ¿Qué creencias te limitan? ¿Qué deseo te convierte prisionero de tus hábitos? 

¿Nos atrevemos a dar una respuesta honesta a estas cuestiones? Pues, ponte cómodo y manos a la obra.

domingo, 2 de octubre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 276

LECCIÓN 276

Se me ha dado la Palabra de Dios para que la comparta.

1. ¿Qué dice la Palabra de Dios? 2"Mi Hijo es tan puro y santo como Yo Mismo." 3Así fue como Dios se convirtió en el Padre del Hijo que Él ama, pues así fue como lo creó. 4Ésta es la Palabra que el Hijo no creó con el Padre, pues nació como resultado de ella. 5Aceptemos Su Paternidad, y todo se nos dará. 6Mas si negamos que fuimos creados en Su Amor, estaremos negando nuestro Ser, y así, no tendremos certeza acerca de quiénes somos, Quién es nuestro Padre y cuál es nuestro propósito aquí. 7No obstante, sólo con que reconozcamos a Aquel que nos dio Su Palabra en nuestra creación, Su recuerdo aflorará de nuevo en nuestras mentes y así podremos recordar a nuestro Ser.

2. Padre, he hecho mía Tu Palabra. ?Y es ésta la que les quiero compartir a todos mis hermanos, quienes me fueron confiados para que los amara como si fuesen míos, tal como yo soy amado, bendecido y salvado por Ti.


¿Qué me enseña esta lección?

Soy muy afortunado.

Hoy puedo compartir con todos vosotros el motivo de mi alegría.
Hoy puedo afirmar que he recordado mi identidad verdadera.
Hoy puedo afirmar que conozco mi procedencia. Conozco Quién es mi Padre.
Hoy puedo afirmar que soy consciente de cuál es mi Propósito en este mundo.

Soy muy afortunado, y  mi fortuna no es perecedera y temporal, pues no atesora bienes de este mundo. Mi abundancia, mi riqueza, procede de mi Voluntad de Amar por encima de todas las cosas, la cual es mi única y verdadera Esencia.

Soy muy afortunado, pues me siento un Ser Libre. Ningún temor atenaza mis miembros; ningún miedo me priva del goce que experimento al sentirme Uno con los demás

Soy muy afortunado, pues ninguna culpa atormenta mi alma. No hago necesario el castigo para recuperar mi inocencia, tan sólo tomo consciencia de los errores y los entrego al Espíritu Santo para que Su Visión Plena los corrija de acuerdo a la Voluntad del Padre.

Soy muy afortunado, pues ya no me siento solo. La Palabra de mi Padre me inspira aquello que debo decir, aquello que debo hacer. Él me toma de la mano, y su Presencia, me llena de gozo, de seguridad, de Amor.

Ejemplo-Guía: "¿Qué "palabra" compartimos con el mundo?

El uso de la palabra procede de la necesidad de identificar y reconocer las cosas. A través de la palabra estamos dando nombre y estamos otorgando entendimiento a lo que proyectamos desde nuestra mente. Nadie le dijo al hombre, esto que ves aquí se llamará piedra y esto otro, se llamará agua.

Nos cuentan los textos sagrados, que hubo un tiempo en el que los hombre hablaban una misma lengua, pero esto fue así hasta el episodio de la construcción de la "torre de Babel":

De acuerdo con la Biblia (principal fuente de los relatos), Dios para evitar el éxito de la edificación, hizo que los constructores comenzasen a hablar diferentes idiomas (dando lugar al origen de los diferentes idiomas), y se dispersaran por toda la Tierra.

Toda la Tierra tenía una misma lengua y usaba las mismas palabras. Los hombres en su emigración hacia oriente hallaron una llanura en la región de Sena-ar y se establecieron allí. Y se dijeron unos a otros: «Hagamos ladrillos y cozámoslos al fuego». Se sirvieron de los ladrillos en lugar de piedras y de betún en lugar de argamasa. Luego dijeron: «Edifiquemos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue hasta el cielo. Hagámonos así famosos y no estemos más dispersos sobre la faz de la Tierra».

Mas Yahveh descendió para ver la ciudad y la torre que los hombres estaban levantando y dijo: «He aquí que todos forman un solo pueblo y todos hablan una misma lengua, siendo este el principio de sus empresas. Nada les impedirá que lleven a cabo todo lo que se propongan. Pues bien, descendamos y allí mismo confundamos su lenguaje de modo que no se entiendan los unos con los otros». Así, Yahveh los dispersó de allí sobre toda la faz de la Tierra y cesaron en la construcción de la ciudad. Por ello se la llamó Babel,(balbuceo) porque allí confundió Yahveh la lengua de todos los habitantes de la Tierra y los dispersó por toda la superficie.

Génesis 11:1-9
Toda esta simbología recogida en los textos sagrados, nos enseña el hecho de cómo los deseos del ego de "imitar" a Dios, le lleva a perder la condición de Unidad y da lugar a la división.

La palabra se convierte en el canal a través expresamos nuestro pensamiento. Si ese canal lo utilizamos para expresar la Palabra de Dios, es decir, somos Uno, Puros y Santos, tal y como Él nos ha creado, estaremos propiciando la unificación de los múltiples idiomas que personifican nuestra actual estado de separación.

Si utilizamos la palabra para dar identidad a nuestra propia división interna, cada vez seremos más raciales y crearemos líneas fronterizas para salvaguardar y proteger nuestros miedos y nuestros temores. Sobre este tema podríamos escribir largo y tendido, pero creo que no merece la pena hacerlo real, cuando tenemos la oportunidad de sembrar la verdadera Palabra de Dios: viendo la Unidad.