sábado, 30 de julio de 2016

Cuento para Nemamiah: "El Príncipe de los Ejercitos"


El destino de aquel pueblo estaba en manos de Nemamiah, un bravo guerrero cuya grandeza de alma y su capacidad para soportar los rigores de la vida le llevó a ser elegido entre muchos, para recibir el mando de los ejércitos.

Mercura, ya no era ese paraíso terrenal donde sus habitantes vivían felices y en paz. Dejó de serlo desde que las tropas bárbaras, procedentes de las tierras de las sombras, emprendieron la hostil empresa de conquistarla.

Cuatro años de luchas pesaban ya mucho sobre esa fértil y rica comarca. Muchos eran ya los que habían abandonado el plano físico para emprender la aventura de retornar a su estado de espíritu y habitar los planos de la luz invisible.

La situación se hacía cada vez más insostenible y la única solución era atacar al enemigo, pero, ¿quién dirigiría el combate? Esa era la difícil cuestión.

Fue por este motivo que reunieron a los hombres más valientes del reino. Entre todos ellos debían escoger a uno.

Nemamiah era hábil, muy hábil con la espada. Jamás ningún otro guerrero le había vencido en batalla, y aquella reputación le llevó a ser nombrado príncipe de los ejércitos. Ahora la paz de Mercura estaba en sus manos.

El valiente Nemamiah pensaba que debía romper el cerco que mantenían en la ciudad el enemigo, y se dijo que el único modo de hacerlo era atacando de imprevisto.

Era tanto el ardor que animaba al osado guerrero que reunió al ejército para prepararle para el combate. Debía aprovechar el desconcierto de la noche para hacerlo, y aún el Sol estaba muy alto en el cielo. Tenía tiempo de descansar un poco antes de emprender la batalla.

Nemamiah se entregó en manos del espíritu del sueño y este trasladó su alma hasta el primer cielo, donde se encontró con un ser extraño.
  • ¿Quién eres que tanta luz desprende tu cuerpo, acaso un Dios? -preguntó muy sorprendido-.
  • Tan solo soy un humilde servidor de la luz, que quiere alumbrar tu camino y ayudar a tu pueblo -le dijo-.
  • Y, ¿cómo podrás hacerlo? -interrogó muy interesado el joven Nemamiah-.
  • No seré yo quien lo haga, sino tú, con tus esfuerzos -contestó el espíritu de luz-.
  • Dentro de poco atacaré y les venceré -le dijo el joven-.
  • No, no debes hacerlo, has de luchar por la tierra prometida pero no caigas en la tentación de entrar en ella antes de tiempo -aconsejó el espíritu-.
  • ¿Qué queréis decir con ello? -preguntó sorprendido-.
  • El mal debe agotar sus fuerzas y cuando lo haya hecho, entonces debéis atacar, y la victoria será vuestra.
  • Y, ¿cómo sabré que el enemigo ha agotado sus fuerzas?
  • Lo sabrás, no dudes que lo sabrás -y diciendo eso el espíritu se alejó-.
Nemamiah retornó a su cuerpo y despertó. Aún recordaba su experiencia con aquel providencial ser. Cambió las órdenes previstas y decidió esperar. Todos se sorprendieron de aquel cambio de planes, pero tenían confianza en él y esperaron.

Así transcurrieron seis días, seis largos días, sumidos en la más espesa niebla, pero al séptimo, el Sol disipó la oscuridad y aquello fue interpretado por Nemamiah como la señal de que las tropas enemigas habían agotado sus fuerzas.

Atacó, y lo hizo con su bravura habitual. En aquella ocasión, lograron vencer al enemigo de una vez para siempre. Después de aquella terrible batalla, la paz retorno de nuevo al reino de Mercura, pero aquella paz no era para Nemamiah, pues otras batallas le aguardaban y debía afrontarlas con la única estrategia del amor, de la belleza, de la paz.

Fin

Diálogo con el Ángel Nemamiah

  • Discernir, discernir, discernir…, ese es tu cometido esencial…, y debes hacerlo, con los pies sobre la tierra, pues si tu pensamiento vuela muy alto con el propósito de comprender las verdades eternas, tus compañeros de ruta no alcanzarán a entender tus mensajes.
  • Sin duda, tu mente se encuentra iluminada, y gracias a ello, recibirás la comprensión de las Leyes Cósmicas…
  • Sabrás interpretar el mensaje de las estrellas y ello te permitirá conocer los grandes misterios de la creación.
  • Tu palabra proclamará el devenir de los días, y muchos te buscarán para seas el anunciador, el profeta, la mente clarividente que les habla de Eternidad.
  • ¡Ojala!, no quedes cegado por la majestuosa visualización de los Arquetipos Cósmicos…
  • ¡Ojala!, hables el idioma universal, que ha de unir y favorecer el acercamiento de los pueblos…
  • De ti depende, que la libertad sea bien entendida…
  • De ti depende, el que el hombre aprenda a hacer un buen uso de su libre albedrío…
  • De ti depende, que el hombre aprenda la magia que encierra, la Gracia y el Perdón, atributos ambos que emanan del Amor.

Plegaria y Exhorto de Nemamiah


PLEGARIA

NEMAMIAH: Dios Loable.
Vosotros que teméis al Eterno, confiad en Él, que es su socorro y su coraza.
NEMAMIAH: Si he de dirigir la estrategia de las batallas,
que el Amor y la Belleza
sean, Señor, mí objetivo.
Ayúdame, NEMAMIAH para que en mi no haya otro designio
que el de construir en la Tierra
el arquetipo que ya existe en cielo.
Dame valor para afrontar mis responsabilidades,
y lucidez para hacer las cosas a su tiempo
y no anticipando las etapas.
Quiero luchar por la Tierra Prometida,
pero guárdame, Señor,
de la tentación de entrar en ella
anticipadamente.


NEMAMIAH exhorta:

El Eterno me ha puesto en esta morada zodiacal
para ayudar a los hombres a construir su mundo futuro.
Yo armaré tu mano, peregrino,
para que luches por un Edén terrenal,
por un paraíso pasajero
en el que los hombre puedan descansar
y entrever las maravillas de ese otro Paraíso, el eterno,
el que existe en esferas más elevadas
y que puede ser entrevisto en sueños.
Tu lugar es el campo de batalla, no el Paraíso mismo;
mantente en el umbral, peregrino,
la espada en la mano,
porque en tu lucha el discernimiento debe ser lo esencial.
Tú debes ser el que aporte
los materiales preciosos,
el que haga cortar los cedros del Líbano,
para que otros construyan el jardín.
Después de tu batalla, sobrevendrá una gran paz;
no pretendas instalarte en ella.
Tu papel es solamente el de hacer posible
esa paz.

(Plegarias y Exhortos de los 72 Genios de la Cábala - KABALEB)

Nemamiah: "Dios Loable"


Nombre: Nemamiah, "Dios Loable".


Coro: Arcángeles, Ángeles al servicio de Hod-Verdad.

Nombre del Ángel en letras: Noun-Mem-Mem-Yod-He

Nombre del Ángel en cifras: 14-13-13-10-5

Nombre del Ángel en Arcanos Mayores: Templanza-Muerte-Muerte-Rueda de la Fortuna-Sumo Sacerdote.

Maestro del Sub-Sendero que une Hod a Hochmah en su trayecto de Retorno.

Días de regencia: 18 de Mayo; 1 de Agosto; 14 de Octubre; 25 de Diciembre; 5 de Marzo. Del 1 al 5 de enero.

Regencia zodiacal: 26º al 27º de Tauro; 8º al 9º de Leo; 20º al 21º de Libra; 2º al 3º de Capricornio; 14º al 15º de Piscis; 10º al 15º de Capricornio.

Lo que otorga:
  • Prosperidad en todas las cosas.
  • Conseguir el mando en el combate por una causa justa.
  • Ascenso rápido en carrera militar.
  • Bravura y grandeza de alma; capacidad para soportar las fatigas.
  • Protege contra la tentación de atacar a los indefensos.
Programa-Lección: Valor para afrontar las responsabilidades.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 212

SEXTO REPASO

Introducción

1. Para este repaso utilizaremos sólo una idea por día y la practi­caremos tan a menudo cómo podamos. 2Además del tiempo que le dediques mañana y noche, que no debería ser menos de quince minutos, y de los recordatorios que han de llevarse a cabo, cada hora durante el transcurso del día, usa la idea tan frecuentemente como puedas entre las sesiones de práctica. 3Cada una de estas ideas por sí sola podría salvarte si verdaderamente la aprendie­ses. 4Cada una de ellas sería suficiente para liberaros a ti y al mundo de cualquier clase de cautiverio, e invitar de nuevo el recuerdo de Dios.

2. Con esto en mente, demos comienzo a nuestras prácticas, en las que repasaremos detenidamente los pensamientos con los que el Espíritu Santo nos ha bendecido en nuestras últimas veinte leccio­nes. 2Cada uno de ellos encierra dentro de sí el programa de estu­dios en su totalidad si se entiende, se practica, se acepta y se aplica a todo cuanto parece acontecer a lo largo del día. 3Uno solo basta. 4Mas no se debe excluir nada de ese pensamiento. 5Necesitamos, por lo tanto, usarlos todos y dejar que se vuelvan uno solo, ya que cada uno de ellos contribuye a la suma total de lo que queremos aprender.

3. Al igual que nuestro último repaso, estas sesiones de práctica giran alrededor de un tema central con el que comenzamos y concluimos cada lección. 2El tema para el presente repaso es el siguiente:    

3No soy un cuerpo. 4Soy libre.
5Pues aún soy tal como Dios me creó.

6El día comienza y concluye con esto. 7Y lo repetiremos asimismo cada vez que el reloj marque la hora, o siempre que nos acorde­mos, entre una hora y otra, que tenemos una función que trans­ciende el mundo que vemos. 8Aparte de esto y de la repetición del pensamiento que nos corresponda practicar cada día, no se requiere ningún otro tipo de ejercicio, excepto un profundo aban­dono de todo aquello que abarrota la mente y la hace sorda a la razón, a la cordura y a la simple verdad.

4. Lo que nos proponemos en este repaso es ir más allá de todas las palabras y de las diferentes maneras de practicar. 2Pues lo que estamos intentando esta vez es ir más de prisa por una senda más corta que nos conduce a la serenidad y a la paz de Dios. 3Sencilla­mente cerramos los ojos y nos olvidamos de todo lo que jamás habíamos creído saber y entender. 4Pues así es como nos libera­mos de todo lo que ni sabíamos ni pudimos entender.

5. Hay una sola excepción a esta falta de estructura. 2No dejes pasar un solo pensamiento trivial sin confrontarlo. 3Si adviertes alguno, niega su dominio sobre ti y apresúrate a asegurarle a tu mente que no es eso lo que quiere. 4Luego descarta tranquila­mente el pensamiento que negaste y de inmediato y sin titubear sustitúyelo por la idea con la que estés practicando ese día.
6. Cuando la tentación te asedie, apresúrate a proclamar que ya no eres su presa, diciendo:

2No quiero este pensamiento. 3El que quiero es ________ .

4Y entonces repite la idea del día y deja que ocupe el lugar de lo que habías pensado. 5Además de estas aplicaciones especiales de la idea diaria, sólo añadiremos unas cuantas expresiones formales o pensamientos específicos para que te ayuden con tu práctica. 6Por lo demás, le entregamos estos momentos de quietud al Maes­tro que nos enseña en silencio, nos habla de paz e imparte a nues­tros pensamientos todo el significado que jamás puedan tener.

7. A Él le ofrezco este repaso por ti. 2Te pongo en Sus manos, y dejo que Él te enseñe qué hacer, qué decir y qué pensar cada vez que recurres a Él. 3Él estará a tu disposición siempre que acudas a Él en busca de ayuda. 4Ofrezcámosle este repaso que ahora comenzamos, y no nos olvidemos de Quién es al que se le ha entregado, según practicamos día tras día, avanzando hacia el objetivo que Él fijó para nosotros, dejando que nos enseñe cómo proceder y confiando plenamente en Él para que nos indique la forma en que cada sesión de práctica puede convertirse en un amoroso regalo de libertad para el mundo.


LECCIÓN 212

No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.

1. (192) Tengo una función que Dios quiere que desempeñe.

2Busco la función que me ha de liberar de todas las vanas ilu­siones del mundo. 3Solamente la función que Dios me dio puede ofrecerme libertad. 4Eso es lo único que busco y lo único que aceptaré como propio

4No soy un cuerpo. 5Soy libre. 6Pues aún soy tal como Dios me creó.


¿Qué me enseña esta lección?


Cuando la mente eligió prestar atención al mundo material, al mundo de la percepción, estableció un “velo” que lo llevó a creerse separado de su verdadero origen. Esa conciencia de separación, lleva a la mente a la visión de la culpabilidad, y al miedo a la soledad.

La situación previa a este estado era bien diferente pues, su evolución estaba en conexión directa con la Divinidad. Este estado de la evolución de la Humanidad se conoce como Paraíso Terrenal o Edén. El Hijo de Dios, gozaba de la visión unitaria que lo mantenía unido a su Creador y al resto de la Filiación. Disfrutaba de la protección de su Hacedor y su condición natural era la Plenitud.

Con la separación, con el acto volitivo de “conocer”, el Hijo de Dios se desconecta de la divinidad, cree romper el cordón umbilical que lo mantenía unido a su Padre, y percibe una nueva realidad, con la que se identifica y a la que le otorga el poder de su propia identidad.

En esa ilusoria realidad que le ofrece el mundo de la percepción, el ego, necesita comprender cuál es su función. Fabrica un mundo, su propio mundo, de acuerdo a sus necesidades internas. Proyecta su mundo interno, sus pensamientos y sentimientos, en el mundo externo y comienza a ver reflejado en los demás aquello que forma parte de su propia realidad. Se siente culpable y proyecta su culpa sobre los demás, haciendo que el otro sienta culpa. Siente miedo, se siente vulnerable, se percibe como un pecador, y proyecta toda su ira, su cólera, su temor, sobre el otro, en un intento de ataque para protegerse del otro.

Siente que su culpa le exige liberación y busca en las relaciones especiales, la vía del sacrificio y del sufrimiento, en un intento de ganar el perdón de aquellos a los que hemos atacados en un acto de defensa o venganza.

En lo más profundo de su ser, el ego, busca encontrar la única función que le aporte paz interior; que le aporte un sentido a su vana existencia. Busca ser perdonado por Dios, pues cree que su alma está condenada al dolor y al padecimiento, por el hecho de haber pecado.

Pero para conseguir esa paz interior, el ego, tendrá que renunciar a su poder, a su hegemonía, tendrá que ceder su fuerza a la verdadera autoridad, al Espíritu. Su liberación ha de llevarle a creer en la inocencia; ha de llevarle a perdonar al Hijo de Dios y abrirle la puerta para que tome asiento en su verdadero Hogar.

Cuando decidimos ver desde la unidad, el perdón, en el mundo de las formas, se convierte en nuestra única función. Independientemente del trabajo en el que nos encontremos ocupados, independientemente, del cargo que ejerzamos en nuestras ocupaciones, no podemos olvidar que nuestra única función es perdonar. En la medida en que desarrollemos nuestra función, en esa justa medida, seremos testigos del proceso de liberación que experimentará el mundo.

Reflexión: El perdón como ejercicio práctico de conducta diaria.

viernes, 29 de julio de 2016

Cuento para Poyel: "Un amigo presuntuoso"


Desde muy pequeños sus vidas siempre habían estado muy unidas. Crecieron y jugaron juntos y de esta forma forjaron una sólida amistad.

Pero los rostros del destino, no siempre nos sonríen, y un buen día, Neyes tuvo que decir adiós a su inseparable compañero Poyel.

La distancia y el tiempo fueron inquebrantables y poco a poco aquel ardiente afecto, que un día les unió, se fue apagando hasta llegar a fundirse en un vago recuerdo. Era lo único que quedaba de una relación que, al igual como floreció, murió.

La vida continuó y Poyel no perdía el tiempo. Había estudiado duro y la fortuna le recompensó sus esfuerzos.

Fue el número uno de su promoción y había conseguido ganar la confianza de todos sus compañeros, los cuales le buscaban constantemente para que les aconsejase. La fama y reputación antecedían al joven Poyel allí donde iba, sin embargo, jamás nadie pudo observar en él, una muestra de orgullo, ni de vanidad, por sentirse tan admirado.

Lo que más elogiaban de él, era precisamente su constante modestia y su moderado comportamiento.

Acababa de aprobar los estudios y ya era un flamante profesor de filosofía. Tan sólo le quedaba poder
ejercer su carrera y la providencia puso a su alcance la posibilidad de conseguirlo, pero para ello debía competir con otro candidato que, al igual que él, se presentaba para ocupar ese puesto.

Poyel trabajó incansablemente para elaborar un buen proyecto de presentación. Durante años había investigado y ahora tenía la oportunidad de dar a conocer sus trabajos.

Pero el destino vino a traerle, una vez más, una nueva sorpresa. No podía creerlo. Jamás pensó que la vida le jugara aquella mala pasada. Tenía que competir con Neyes, su inseparable amigo de infancia. Casi no le reconocía, pero aquello no importaba lo más mínimo, pues celebraron aquel inesperado encuentro con un emotivo abrazo.

Las próximas horas la pasaron juntos. Recordaron los días de su infancia y rieron algunas de las travesuras que entonces protagonizaron. Pero ambos sabían que tenían que hablar del tema profesional y temían que aquella felicidad se enturbiara.
  • Mi buen amigo Poyel, debemos olvidar nuestra amistad. Estoy decidido a ocupar ese puesto, mi vida depende de él. Debo pedirte que no te presentes, estoy dispuesto a hacer lo que sea necesario para conseguirlo y lamentaría mucho tener que desafiarte -dijo fríamente Neyes-.
Aquellas palabras llevaban verdadero hielo y una profunda carga de ambición. Poyel no podía dar crédito a lo que su viejo amigo había dicho y apenas si podía hablar, pues sentía como un fuerte nudo le oprimía la garganta.
  • ¿Pero cómo es posible que hayas cambiado tanto? -confesó el joven muy contrariado -.
La vida es dura amigo mío, y tan sólo sobreviven los más fuertes -contestó sarcásticamente Neyes, al tiempo que se alejaba de él -.

Al cabo del tiempo, ambos recibieron una carta del Ministerio en respuesta a su solicitud, y fue Poyel el elegido para ocupar el puesto de trabajo.

A pesar de las artimañas utilizadas por Neyes, de nada les sirvieron, pues al final la providencia supo premiar al que verdaderamente merecía conseguirlo.

Fin

Diálogo con el Ángel Poyel

  • Cuentas, peregrino, con el don de la elocuencia…
  • A través de la palabra…, deberás organizar el mundo que te rodea…
  • Tienes el privilegio de hacer llegar el pensamiento creador, adornado con múltiples formas, a aquellos que necesitan oír mensajes que hablen de verdades…
  • Muchos serán los que se dejen convencer por el Verbo que emana de tu voz…
  • ¡Ojala!, en tu interior reine la luz y ese contenido emerja, iluminando a quien te escuche…
  • ¡Ojala!, el orden y la armonía aniden en tu interior y ese contenido fluya a través de tus labios…, llevando la paz a quien te escuche…
  • ¡Ojala!, no pronuncies palabras falsas, pues la mentira se aliará en tu contra y a partir de ese momento, nadie te creerá…
  • Eleva tu voz y haz que resuene a los cuatros vientos, como si de una plegaria se tratase…, y ruega, para que el hombre perciba el mundo desde la esperanza, desde el optimismo, desde la dicha, desde la ilusión, desde la confraternización, desde la grandeza del Alma…, desde el Amor.

Plegaria y Exhorto de Poyel


PLEGARIA

POYEL: Dios que sostiene el Universo.
El Eterno sostiene todos los que caen y levanta todos los que están encorvados.
POYEL: Quiero que mis labios expresen, Señor,
tan sólo lo que es digno;
quiero que mi verbo descubra a quienes me escuchan
la profundidad de Tu Obra;
quiero que, como en Ti,
todos los que a mi acudan encuentren sostén.
Vivifica, Señor, mi palabra;
haz que con ella pueda abrir
anchas perspectivas;
que con ella pueda iluminar
insondables abismos. Haz que a través de mi se expresen
tus más elevadas virtudes.
Hazme, Señor POYEL,
el constructor, en la Tierra,
de esa ciudad eterna
que Tú has edificado en el cielo.

POYEL exhorta:

Te he dado, peregrino, la facultad
de poder expresarte de manera convincente.
Quiero que estructures en la tierra
mi orden, mi norma,
que pongas el blanco en los espacios reservados al blanco
y el negro en los espacios reservados al negro.
Pondrás la luz donde debe estar la luz
y las tinieblas en el marco reservado para ellas.
Separarás igualmente los sentimientos
de la razón,
de manera que los unos no invadan
el espacio de la otra.
Cuando tu vida termine, peregrino,
todo debe de estar en su sitio,
en perfecto orden,
en perfecta armonía.
Conseguirás todo esto
con el poder mágico de la palabra,
y cuando vuelvas a mí me rendirás cuentas
de las palabras vanas que hayas pronunciado.
Si no puedes estar en sintonía conmigo,
cállate,
búscame en el silencio y,
como Job,
me encontrarás


(Plegarias y Exhortos de los 72 Genios de la Cábala - KABALEB)

Poyel: "Dios que sostiene el Universo"


Nombre: Poyel, "Dios que sostiene el Universo".

Coro: Principados, Ángeles al servicio de Netzah-Belleza.

Nombre del Ángel en letras: Phe-Vav-Yod-Aleph-Lamed

Nombre del Ángel en cifras: 17-6-10-1-12

Nombre del Ángel en Arcanos Mayores: Estrella-Enamorados-Rueda de la Fortuna-Mago-Colgado.

Maestro del Sendero 28, que une Netzah y Yesod, en su trayecto de Ida.

Días de regencia: 17 de Mayo; 31 de Julio; 13 de Octubre; 24 de Diciembre; 4 de Marzo. Del 28 al 31 de Diciembre.

Regencia zodiacal: 25º al 26º de Tauro; 7º al 8º de Leo; 19º al 20º de Libra; 1º al 2º de Capricornio; 13º al 14º de Piscis; 5º al 10º de Capricornio.

Lo que otorga:
  • Concede cualquier cosa que se le pida.
  • Renombre, fortuna, saber filosófico y espiritual.
  • Facilidad para la expresión.
  • Humor agradable, modestia y moderación.
  • Protege contra el deseo de elevarse presuntuosamente por encima de los demás.
Programa-Lección: Hacer un buen uso del poder de la palabra.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 211

SEXTO REPASO

Introducción

1. Para este repaso utilizaremos sólo una idea por día y la practi­caremos tan a menudo cómo podamos. 2Además del tiempo que le dediques mañana y noche, que no debería ser menos de quince minutos, y de los recordatorios que han de llevarse a cabo, cada hora durante el transcurso del día, usa la idea tan frecuentemente como puedas entre las sesiones de práctica. 3Cada una de estas ideas por sí sola podría salvarte si verdaderamente la aprendie­ses. 4Cada una de ellas sería suficiente para liberaros a ti y al mundo de cualquier clase de cautiverio, e invitar de nuevo el recuerdo de Dios.

2. Con esto en mente, demos comienzo a nuestras prácticas, en las que repasaremos detenidamente los pensamientos con los que el Espíritu Santo nos ha bendecido en nuestras últimas veinte leccio­nes. 2Cada uno de ellos encierra dentro de sí el programa de estu­dios en su totalidad si se entiende, se practica, se acepta y se aplica a todo cuanto parece acontecer a lo largo del día. 3Uno solo basta. 4Mas no se debe excluir nada de ese pensamiento. 5Necesitamos, por lo tanto, usarlos todos y dejar que se vuelvan uno solo, ya que cada uno de ellos contribuye a la suma total de lo que queremos aprender.

3. Al igual que nuestro último repaso, estas sesiones de práctica giran alrededor de un tema central con el que comenzamos y concluimos cada lección. 2El tema para el presente repaso es el siguiente:    

3No soy un cuerpo. 4Soy libre.
5Pues aún soy tal como Dios me creó.

6El día comienza y concluye con esto. 7Y lo repetiremos asimismo cada vez que el reloj marque la hora, o siempre que nos acorde­mos, entre una hora y otra, que tenemos una función que trans­ciende el mundo que vemos. 8Aparte de esto y de la repetición del pensamiento que nos corresponda practicar cada día, no se requiere ningún otro tipo de ejercicio, excepto un profundo aban­dono de todo aquello que abarrota la mente y la hace sorda a la razón, a la cordura y a la simple verdad.

4. Lo que nos proponemos en este repaso es ir más allá de todas las palabras y de las diferentes maneras de practicar. 2Pues lo que estamos intentando esta vez es ir más de prisa por una senda más corta que nos conduce a la serenidad y a la paz de Dios. 3Sencilla­mente cerramos los ojos y nos olvidamos de todo lo que jamás habíamos creído saber y entender. 4Pues así es como nos libera­mos de todo lo que ni sabíamos ni pudimos entender.

5. Hay una sola excepción a esta falta de estructura. 2No dejes pasar un solo pensamiento trivial sin confrontarlo. 3Si adviertes alguno, niega su dominio sobre ti y apresúrate a asegurarle a tu mente que no es eso lo que quiere. 4Luego descarta tranquila­mente el pensamiento que negaste y de inmediato y sin titubear sustitúyelo por la idea con la que estés practicando ese día.
6. Cuando la tentación te asedie, apresúrate a proclamar que ya no eres su presa, diciendo:

2No quiero este pensamiento. 3El que quiero es ________ .

4Y entonces repite la idea del día y deja que ocupe el lugar de lo que habías pensado. 5Además de estas aplicaciones especiales de la idea diaria, sólo añadiremos unas cuantas expresiones formales o pensamientos específicos para que te ayuden con tu práctica. 6Por lo demás, le entregamos estos momentos de quietud al Maes­tro que nos enseña en silencio, nos habla de paz e imparte a nues­tros pensamientos todo el significado que jamás puedan tener.

7. A Él le ofrezco este repaso por ti. 2Te pongo en Sus manos, y dejo que Él te enseñe qué hacer, qué decir y qué pensar cada vez que recurres a Él. 3Él estará a tu disposición siempre que acudas a Él en busca de ayuda. 4Ofrezcámosle este repaso que ahora comenzamos, y no nos olvidemos de Quién es al que se le ha entregado, según practicamos día tras día, avanzando hacia el objetivo que Él fijó para nosotros, dejando que nos enseñe cómo proceder y confiando plenamente en Él para que nos indique la forma en que cada sesión de práctica puede convertirse en un amoroso regalo de libertad para el mundo.


LECCIÓN 211

No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.

1. (191) Soy el santo Hijo de Dios Mismo.

2En silencio y con verdadera humildad busco la gloria de Dios a fin de contemplarla en el Hijo que Él creó como mi Ser.

4No soy un cuerpo. 5Soy libre. 6Pues aún soy tal como Dios me creó.


¿Qué me enseña esta lección?


“Soy el santo Hijo de Dios Mismo. No puedo sufrir ni sentir dolor; no puedo sufrir pérdidas ni dejar de hacer todo lo que la salvación me pida”.

Reconozco mi santidad y proclamo mi libertad para perdonar y para salvar el mundo.
Reconozco mi santidad. Soy tal como Dios me creó.
Reconozco mi santidad y elijo ver la Unidad.
Reconozco mi santidad y mi único propósito es ser fiel al Plan de Salvación de Dios.

Soy Uno con mi Padre y con Todos mis Hermanos.

Me libero de la culpa y del miedo.
Me libero de la creencia en el pecado.
Me libero del castigo y del dolor.
Me libero del sufrimiento y del sacrificio.
Me libero de la enfermedad y de la muerte.
Me libero de las ataduras del cuerpo.
Me libero de la separación.

jueves, 28 de julio de 2016

¿Cómo educar a un niño Leo?


Si en alguna ocasión has contemplado los movimientos majestuosos de un león, ese aire de grandilocuencia que lo caracteriza exaltándole como el "rey de la creación", entonces sabrás reconocer esos mismos rasgos en el niño Leo.

Desde su tierna infancia nos sorprenderá con un sentimiento de alta estima que le hará "rugir con fiereza" cuando se vea desvalorizado o ridiculizado.

No cometamos el error de menospreciarle, pues si así lo hacemos desencadenaremos su furia y seremos víctimas de su terrible cólera. Pero no os preocupéis, pues su generoso corazón es como un horno crematorio donde se purifica cualquier rencor.

Es bien conocido por todos, que los niños son consumados imitadores de los mayores, pero si añadimos a ello que esos niños han nacido bajo el rayo de Leo, entonces tendremos que descubrirnos y quizás aplaudir al ser espectadores de primera fila de sus continuas y espontáneas representaciones de teatro.

¡Cuanto dramatismo y cuanta pasión! ¡Cuanto orgullo y cuanta expresividad!

Es un magnifico actor. Démosle el papel de protagonista, nunca un papel secundario, y si hay que establecer las reglas del juego, dejémosle la parte directiva y sabrá hacerlo con la grandeza y magnanimidad de un Dios.

El niño Leo no sabrá hacer las cosas a medias, no podrá pasar desapercibido, y cuando emprende una acción por insignificante que esta sea, pondrá todo su corazón en ella.

Su mayor virtud, la nobleza. Su mayor defecto, la soberbia.

El niño Leo, en su infancia es como ese árbol, aún joven, que podemos enderezar, pero si nos despreocupamos de sus inclinaciones, crecerá y se fortalecerá como un enérgico árbol que una vez torcido ya nadie podrá enderezar.

Fiel, fiel hasta la muerte, y mientras tanto se entregará como ejemplo para que otros puedan seguir sus pasos.

Su adolescencia será precoz y le descubriremos románticamente enamorado viviendo intensamente sus experiencias emotivas. La voz de su corazón se dejara oír con más fuerza que la de su mente, y tendremos que comprender esto para poder perdonar sus alocadas acciones.

Tened siempre presente que se tomará las cosas muy a pecho, y si no le ayudamos a afrontar la vida con más calma, no será extraño que su fatigado corazón le pase factura por ser tan apasionado.

Cuento para Mebahiah: "la llegada de un alma noble y elevada"

Doce años, doce largos y penosos años habían transcurridos ya desde que el Maestro constructor, el fornido Mebahiah contrajera matrimonio con la bella Yesiah, y sin embargo la Gracia Divina no había visitado aún su morada permitiendo que el vientre materno de su amada esposa fuese fecundado.
Una profunda decepción se había apoderado del Maestro. No comprendía, cómo otras familias tenían hijos y más hijos, mientras que ellos por mucho que trabajaban y servían, no eran recompensados con esa dicha.
Mebahiah hubiese dado todas sus riquezas, si a cambio conseguía que un alma eligiera venir a su casa. Ya no era un joven, y aunque con su fuerza física era capaz de transportar el universo sobre sus espaldas, no podía decir lo mismo de su fuerza espiritual.

Aquellos doce años de espera habían acabado con su fe, con su esperanza. Ya no creía en nada, y aquello le había convertido en un ser distante, insociable y brusco.

Cierto día, llegó al pueblo un enviado de palacio, con un edicto proclamado por el rey:
  • El Soberano recompensará con el logro de cualquier deseo a aquel que le consiguiese construir un Templo.
Linda, la esposa de Mebahiah se puso muy contenta al conocer la noticia, y con ese entusiasmo fue al encuentro de su esposo, pues tenía la ilusión de que se presentara.
Pero pronto aquella esperanza se desvanecería. Su esposo no quería oír hablar ya nunca más de trabajos de construcción. Había dedicado toda su vida a ello, y para qué, ¿qué había conseguido?
El tiempo transcurrió y Mebahiah seguía alimentando aquel odio, pero a pesar de ello, no pudo evitar recibir aquella visita.
  • Veo que estás afligido por un profundo dolor -dijo aquella suave voz a sus espaldas -.
Mebahiah se volvió un poco molesto, pero tuvo que reprimir sus acaloradas palabras, pues ante el estaba el rey.
  • Majestad, vos en mi humilde casa -saludó respetuosamente el Maestro constructor -.
  • No os asustéis, mi visita es desesperada. Mi cuerpo envejece con el paso de los años y he aquí que mi espíritu está sediento de luz y no encuentra un lugar sagrado donde saciar su ansia. En palacio se han reunido los mejores constructores de todos los reinos, pero ninguno de ellos consigue elevar las columnas del Templo. Tan sólo buscan prestigio, honores, riquezas, y lo que hoy construyen, mañana aparece destruido. ¿Comprendéis ahora mi dolor? Pero, decidme, ¿cuál es el vuestro? pues, en vuestro rostro, puedo leer los rasgos de la amargura -preguntó el rey -.
Mebahiah explicó los motivos de su aflicción al Soberano y este lamentó no poder satisfacer su necesidad.
Viendo que nada podría ofrecer, decidió no pedir nada.
Pero el Maestro comprendió que debía romper su silencio y servir a su rey. Y así se lo hizo saber.
Al cabo de nueve lunas, las columnas del Templo se elevaron y ya nunca más se desvanecieron. El rey ya tenía un Santuario donde dar gozo a su espíritu, pero aquel no sería el único logro, pues Mebahiah y Linda, vieron como su familia aumentaba, y ello gracias, al nacimiento de un alma noble y elevada que desde el cielo decidió visitar la morada del Maestro Constructor.

Fin

Diálogo con el Ángel Mebahiah

  • Los pilares que sostienen las edificaciones que sustentan nuestra sociedad, son frágiles y peligra su derrumbe y destrucción.
  • Los Maestros Constructores, construyen pensando en la perpetuidad, sin embargo, olvidan, que todo está llamado a renovarse en el mundo material… La semilla se convierte en fruto y el fruto debe aportar una nueva semilla.
  • Debes ser tú, peregrino, quien construya el Reino de Dios en la Tierra, y debes hacerlo con las pesas y medidas con que el Creador diseñó el Universo.
  • Enseña al hombre, la verdadera cualidad del Fuego…, hazle comprender que su esencia es la Voluntad y que sin ella, todo quedará paralizado, sin aliento.
  • Enseña al hombre, la verdadera cualidad del Agua…, hazle comprender que su esencia es el Amor y que sin Amor, el Alma perecerá por falta de ilusión.
  • Enseña al hombre, la verdadera cualidad del Aire, hazle comprender que su esencia es la Inteligencia y que sin ella, nada tendrá sentido.
  • Enseña al hombre, la verdadera cualidad de la Tierra, y hazle comprender que su esencia es la Vida, y que sin ella, el Espíritu no podría seguir evolucionando.

Plegaria y Exhorto de Mebahiah

PLEGARIA

MEBAHIAH: Dios Eterno.
Pero Tú, Eterno, reinas a perpetuidad y tu memoria permanece de generación en generación.

MEBAHIAH, Dame, Señor, la fuerza física de un Hércules,
para transportar sin agobio sobre mis espaldas
Tu Eterna Verdad,
de aquí para allí, en dulce peregrinaje, por todo el universo.
Que mi fuerza física sea a la imagen
de Tu fuerza moral;
que puedas encontrar en mí, Señor,
una pieza útil para tu Obra.
Quiero ser, MEBAHIAH,
el constructor, el carpintero,
aquel que elabora las pequeñas cosas
que permiten a la Verdad
acomodarse, tomar aposento, sentirse a gusto en la materia;
que le permiten establecerse en las moradas de los hombres.

MEBAHIAH exhorta:

Yo soy aquél que construye
el Reino de Dios en la Tierra,
piedra a piedra,
ordenando con mis vibraciones todos los elementos.
Yo aporto a los hombres
la permanente verdad,
llenando con ella su carne mortal.
Un día toda la materia contendrá
su plena medida espiritual
y la Tierra será de nuevo un Paraíso.
Pero para ello es preciso que hombres como tú
carguen desde ahora con su cruz
y sacrifiquen en ella todo lo que es materia,
indicando así el camino a los que siguen sus huellas.
Yo te ayudaré en tu empresa:
búscame en lo cotidiano, en lo nimio,
en el detalle sin importancia;
búscame en lo humilde y postergado,
porque allí es donde resplandece
mi rutilante Faz.


(Plegarias y Exhortos de los 72 Genios de la Cábala - KABALEB)

Mebahiah: "Dios Eterno"

Nombre: Mebahiah, "Dios Eterno".

Coro: Principados, Ángeles al servicio de Netzah-Belleza.

Nombre del Ángel en letras: Mem-Beith-He-Yod-He

Nombre del Ángel en cifras: 13-2-5-10-5

Nombre del Ángel en Arcanos Mayores: Muerte-Sacerdotisa-Sumo Sacerdote-Rueda de la Fortuna-Sumo Sacerdote.

Maestro del Sendero 27, que une Netzah y Hod.

Días de regencia: 16 de Mayo; 30 de Julio; 12 de Octubre; 23 de Diciembre; 3 de Marzo. Del 23 al 27 de Diciembre.

Regencia zodiacal: 24º al 25º de Tauro; 6º al 7º de Leo; 18º al 19º de Libra; 0º al 1º de Capricornio; 12º al 13º de Piscis; 0º al 5º de Capricornio.

Lo que otorga:
  • Ver cumplido los deseos de tener hijos.
  • Mantenerse dentro de la moral.
  • Propagación de ideas religiosas.
  • Ser un bienhechor de la humanidad.
  • Ayuda a los que quieren regenerarse.
Programa-Lección: Construir el reino de Dios en la Tierra.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 210

SEXTO REPASO

Introducción

1. Para este repaso utilizaremos sólo una idea por día y la practi­caremos tan a menudo cómo podamos. 2Además del tiempo que le dediques mañana y noche, que no debería ser menos de quince minutos, y de los recordatorios que han de llevarse a cabo, cada hora durante el transcurso del día, usa la idea tan frecuentemente como puedas entre las sesiones de práctica. 3Cada una de estas ideas por sí sola podría salvarte si verdaderamente la aprendie­ses. 4Cada una de ellas sería suficiente para liberaros a ti y al mundo de cualquier clase de cautiverio, e invitar de nuevo el recuerdo de Dios.

2. Con esto en mente, demos comienzo a nuestras prácticas, en las que repasaremos detenidamente los pensamientos con los que el Espíritu Santo nos ha bendecido en nuestras últimas veinte leccio­nes. 2Cada uno de ellos encierra dentro de sí el programa de estu­dios en su totalidad si se entiende, se practica, se acepta y se aplica a todo cuanto parece acontecer a lo largo del día. 3Uno solo basta. 4Mas no se debe excluir nada de ese pensamiento. 5Necesitamos, por lo tanto, usarlos todos y dejar que se vuelvan uno solo, ya que cada uno de ellos contribuye a la suma total de lo que queremos aprender.

3. Al igual que nuestro último repaso, estas sesiones de práctica giran alrededor de un tema central con el que comenzamos y concluimos cada lección. 2El tema para el presente repaso es el siguiente:    

3No soy un cuerpo. 4Soy libre.
5Pues aún soy tal como Dios me creó.

6El día comienza y concluye con esto. 7Y lo repetiremos asimismo cada vez que el reloj marque la hora, o siempre que nos acorde­mos, entre una hora y otra, que tenemos una función que trans­ciende el mundo que vemos. 8Aparte de esto y de la repetición del pensamiento que nos corresponda practicar cada día, no se requiere ningún otro tipo de ejercicio, excepto un profundo aban­dono de todo aquello que abarrota la mente y la hace sorda a la razón, a la cordura y a la simple verdad.

4. Lo que nos proponemos en este repaso es ir más allá de todas las palabras y de las diferentes maneras de practicar. 2Pues lo que estamos intentando esta vez es ir más de prisa por una senda más corta que nos conduce a la serenidad y a la paz de Dios. 3Sencilla­mente cerramos los ojos y nos olvidamos de todo lo que jamás habíamos creído saber y entender. 4Pues así es como nos libera­mos de todo lo que ni sabíamos ni pudimos entender.

5. Hay una sola excepción a esta falta de estructura. 2No dejes pasar un solo pensamiento trivial sin confrontarlo. 3Si adviertes alguno, niega su dominio sobre ti y apresúrate a asegurarle a tu mente que no es eso lo que quiere. 4Luego descarta tranquila­mente el pensamiento que negaste y de inmediato y sin titubear sustitúyelo por la idea con la que estés practicando ese día.
6. Cuando la tentación te asedie, apresúrate a proclamar que ya no eres su presa, diciendo:

2No quiero este pensamiento. 3El que quiero es ________ .

4Y entonces repite la idea del día y deja que ocupe el lugar de lo que habías pensado. 5Además de estas aplicaciones especiales de la idea diaria, sólo añadiremos unas cuantas expresiones formales o pensamientos específicos para que te ayuden con tu práctica. 6Por lo demás, le entregamos estos momentos de quietud al Maes­tro que nos enseña en silencio, nos habla de paz e imparte a nues­tros pensamientos todo el significado que jamás puedan tener.

7. A Él le ofrezco este repaso por ti. 2Te pongo en Sus manos, y dejo que Él te enseñe qué hacer, qué decir y qué pensar cada vez que recurres a Él. 3Él estará a tu disposición siempre que acudas a Él en busca de ayuda. 4Ofrezcámosle este repaso que ahora comenzamos, y no nos olvidemos de Quién es al que se le ha entregado, según practicamos día tras día, avanzando hacia el objetivo que Él fijó para nosotros, dejando que nos enseñe cómo proceder y confiando plenamente en Él para que nos indique la forma en que cada sesión de práctica puede convertirse en un amoroso regalo de libertad para el mundo.


LECCIÓN 210

No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.

1. (190) Elijo el júbilo de Dios en lugar del dolor.

2El dolor es mi propia invención. 3No es un pensamiento de Dios, sino uno que yo pensé aparte de Él y de Su Voluntad. 4Su Voluntad para Su Hijo bienamado es dicha y sólo dicha. 5Y eso es lo que elijo en lugar de lo que yo inventé

4No soy un cuerpo. 5Soy libre. 6Pues aún soy tal como Dios me creó.


¿Qué me enseña esta lección?


Al igual que elijo la paz, en vez de a la guerra, elijo el júbilo y la dicha en lugar del dolor.

Ni la guerra, ni el dolor, forman parte del Pensamiento de nuestro Creador. En el Padre Todo es Unidad y la expansión de su Mente, su Creación, el Hijo de Dios, es en Esencia la expresión de su Gracia.

El Hijo de Dios, en estado potencial, posee los mismos dones que su Creador. Su mente puede servir a la Unidad o puede servir a la separación.

Cuando elije servir al ego (separación), el pensamiento tiene la capacidad de inventar el dolor y de creer en su poder.

En cambio, cuando elige servir al Espíritu, el pensamiento evidencia la verdad y deja de lado a la ilusión del dolor. Ese pensamiento se deleita con el júbilo y la dicha, los frutos de su verdadera y única condición.

Reflexión: ¿Somos conscientes de cuándo elijemos el dolor?