sábado, 23 de julio de 2016

Cuento para Daniel: "El Ángel de la Misericordia"


Una vez más Vesar dejó escapar una maravillosa oportunidad para conseguir superar su timidez. Si se hubiese decidido, ahora no estaría apenada y triste, recordando las ocasiones que había desaprovechado para conseguir ver realizado sus sueños.

No sabía qué le pasaba, pero cuando se enfrentaba ante situaciones a las que debía dar respuesta, no acertaba a pronunciar palabra y la mayor de las veces ni tan siquiera se decidía hacerles frente.

El sentimiento de frustración ahogaba su alegría y sin darse cuenta se fue convirtiendo en una joven solitaria.

Comenzó a sentir envidia de los demás. Ellos tenían tanta facilidad para tomar decisiones, que le molestaba el solo pensarlo.

Aquella tristeza fue dibujándose en el rostro de la joven Vesar y su belleza se fue transformando poco a poco, hasta tal punto que se convirtió en un ser horrible.

Todos sus amigos comenzaron a tenerle lástima y aquel sentimiento lo único que hizo fue aumentar aún más su dolor.

Ya apenas si salía. Huía de todos y buscó cobijo en la sombra de su timidez.

Cierto día, su angustia era grande y su pena tan amarga, que buscó consuelo en la oración.

Elevó su rostro, endurecido por las lágrimas, hasta el cielo, y fijó su mirada en una extraña nube que se le antojó la faz de Dios e invocó su nombre con humildad, diciendo:
  • iOh Dios mío, ayúdame. Me siento perdida y sin fuerzas para seguir luchando contra mi debilidad! -imploró la joven-.
Sin duda no esperaba respuesta alguna, pero se reconfortaba abriendo su corazón al único ser que no se reiría de ella. Pero se equivocó, pues a sus espaldas una voz la llamó por su nombre:
  • Vesar, Vesar, Vesar, ¿por qué no aceptas tu condición?, ¿por qué no perdonas tu debilidad, tus errores? -preguntó un ser de luz que iluminó la habitación -.
  • ¿Ouién eres?, y ¿cómo sabes mi nombre? -contestó muy sorprendida la joven -.
  • Soy Daniel, el Ángel de las Misericordias, y tu nombre, Vesar, está inscrito en el Gran Registro del Cielo. Yo te ayudaré, pero no podré hacerlo si tu no confiesas tu pecado. Debes saber pequeña que el Eterno es misericordioso y compadeciente, lento en la cólera y rico en bondades -explicó el Ángel dulcemente -.
La joven Vesar se sintió descubierta, desnuda ante tan noble ser. Siempre había ocultado en lo más profundo de su ser la traición con la que un día castigó a su mejor amiga. Quería ser famosa, que todos la venerasen, pero su amiga iba a impedírselo, pues era más hermosa que ella. Debía evitarlo, y para ello decidió traicionarla. Sin embargo, a pesar de su intento, Vesar no consiguió su propósito y sí en cambio perdió a su mejor amiga.

Desde entonces, no se había perdonado y aquel sentimiento de odio le impedía tomar decisiones importantes en la vida, pues el recuerdo de la traición la atormentaba.

Daniel que tenía el poder de la visión sagrada, fue leyendo sus pensamientos y vio que Vesar había aprendido la lección, y le dijo:
  • Puedes ir tranquila pequeña Vesar, pues he insuflado en tí el poder de rejuvenecer con tu aliento a los seres y las cosas.
Y aunque Vesar no entendió muy bien lo que quería decir aquello, pronto pudo comprenderlo, pues su comportamiento cambió por completo. Ahora tomaba decisiones y cada vez que lo hacía revelaba a los demás su potencial dormido y la ilusión renacía de nuevo en ellos.

Fin


Diálogo con el Ángel Daniel

  • El despertar de la conciencia es un camino plagado de experiencias donde uno de los principales protagonistas son el rigor, el dolor…
  • El cuerpo enfermo, reclama sanar…
  • La mente enferma, reclama discernir con claridad…
  • El corazón enfermo, reclama amar…
  • El Espíritu enfermo, reclama poder hacer oír su proclama de Unidad...
  • Tú eres ese soplo rejuvenecedor que ha de aportar frescor al Espíritu…, que ha de aportar ilusiones al corazón…, que ha de aportar lucidez a la mente…, y que ha de aportar bienestar al cuerpo.
  • Tus sentimientos sienten una profunda añoranza por ser portador de equilibrio, de armonía, de arte…, y ello, te faculta para ser portador de valores que nos enseñan el correcto proceder…., cuando decidimos dar expresión al potencial de los sentimientos.
  • Gracias a ti, el hombre comprenderá que la adaptación forma parte de todo acto creador…
  • Que la abnegación, es el logro del alma humana, cuando ha dominado su ritmo emocional…
  • Que todo esfuerzo, recibe su recompensa…, y que el amor por los necesitados…, es una elevada expresión del alma, que se adquiere cuando hemos conseguido perdonar nuestras ofensas.

Plegaria y Exhorto de Daniel


PLEGARIA

DANIEL: el Signo de las Misericordias, el Ángel de las Confesiones.
El Eterno es misericordioso y compadeciente, lento en la cólera y rico en bondades.

DANIEL, Insufla en mí, Señor, la virtud
de rejuvenecer con mi aliento los seres y las cosas;
haz que pueda revelar a los demás
su potencial dormido
y que yo represente para todos
el nacimiento de una nueva ilusión.
Que gracias a mi descubran
el frescor y la gracia de lo eterno
que yace en la piedra;
y que les sea revelado al mismo tiempo
el fulminante efecto de los recursos morales
para cambiar situaciones
aparentemente irremediables.
Que pueda, Señor, ser aquel
que saca a los humanos de su indecisión;
aquel que les descubre perspectivas,
que los torna confiantes en tu justicia
después de que se hayan confesado, ante ellos mismos,
sus errores.
Permíteme, Señor, que encuentren en mi consuelo
tras dura etapa de adversidad y rigor.

DANIEL exhorta:

El Eterno me ha reservado ese espacio
para socorrer a los que, cuando todo parece perdido,
levantan su implorante mirada hacia Mí.
Yo soy el Ángel de las Misericordias,
el que inyecta la divina esencia
a las naturalezas que han agotado su capacidad de potenciarse.
Y te he dado a ti potestad
para que ejerzas ese privilegio ante tus hermanos los hombres.
Gracias a tu acción,
de su agotamiento deben nacer nuevas fuerzas,
y de su paz, nuevos deseos de combate.
Y cuando el peregrino se detiene,
para gozar de un esplendoroso privilegio,
quiero que descubra en ti nuevos horizontes
y que le insufles el deseo de ponerse en marcha.
En ti y por ti deben descubrir las contradicciones
que encierran las cosas.
Enséñales el blanco que hay en el negro,
el rojo que vive oculto en el amarillo,
y como todo, en el universo, cambia de luz, de color, de identidad,
con el correr del tiempo.
Quiero que en ti descubran
la permanente mutación de todo lo creado.


(Plegarias y Exhortos de los 72 Genios de la Cábala - KABALEB)

Daniel: "El Signo de las Misericordias, el Ángel de las Confesiones".


Nombre: Daniel, "El Signo de las Misericordias, el Ángel de las Confesiones".


Coro: Principados, Ángeles al servicio de Netzah-Belleza.

Nombre del Ángel en letras: Daleth-Noun-Yod-Aleph-Lamed

Nombre del Ángel en cifras: 4-14-10-1-12

Nombre del Ángel en Arcanos Mayores: Emperador-Templanza-Rueda de la Fortuna-Mago-Colgado.

Maestro del Sub-Sendero que une Netzah a Binah en su trayecto de Retorno.

Días de regencia: 10 de Mayo; 25 de julio; 7 de octubre; 18 de Diciembre; 26 de febrero. Del 28 de noviembre al 2 de Diciembre.

Regencia zodiacal: 19º al 20º de Tauro; 1º al 2º de Leo; 13º al 14º de Libra; 25º al 26º de Sagitario; 7º al 8º de Piscis; 5º al 10º de Sagitario.

Lo que otorga:
  • Se obtiene consuelo para todos los males.
  • Perdón de las injurias, de los pecados.
  • Rejuvenecimiento, recuperación de la gracia y de la belleza.
  • Inspiración para que los indecisos puedan determinarse.
  • Protección contra la tentación de vivir por medios ilícitos.
Programa-Lección: Ser consuelo para los que experimentan la adversidad y el rigor.


UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 205

SEXTO REPASO

Introducción

1. Para este repaso utilizaremos sólo una idea por día y la practi­caremos tan a menudo cómo podamos. 2Además del tiempo que le dediques mañana y noche, que no debería ser menos de quince minutos, y de los recordatorios que han de llevarse a cabo, cada hora durante el transcurso del día, usa la idea tan frecuentemente como puedas entre las sesiones de práctica. 3Cada una de estas ideas por sí sola podría salvarte si verdaderamente la aprendie­ses. 4Cada una de ellas sería suficiente para liberaros a ti y al mundo de cualquier clase de cautiverio, e invitar de nuevo el recuerdo de Dios.

2. Con esto en mente, demos comienzo a nuestras prácticas, en las que repasaremos detenidamente los pensamientos con los que el Espíritu Santo nos ha bendecido en nuestras últimas veinte leccio­nes. 2Cada uno de ellos encierra dentro de sí el programa de estu­dios en su totalidad si se entiende, se practica, se acepta y se aplica a todo cuanto parece acontecer a lo largo del día. 3Uno solo basta. 4Mas no se debe excluir nada de ese pensamiento. 5Necesitamos, por lo tanto, usarlos todos y dejar que se vuelvan uno solo, ya que cada uno de ellos contribuye a la suma total de lo que queremos aprender.

3. Al igual que nuestro último repaso, estas sesiones de práctica giran alrededor de un tema central con el que comenzamos y concluimos cada lección. 2El tema para el presente repaso es el siguiente:    

3No soy un cuerpo. 4Soy libre.
5Pues aún soy tal como Dios me creó.

6El día comienza y concluye con esto. 7Y lo repetiremos asimismo cada vez que el reloj marque la hora, o siempre que nos acorde­mos, entre una hora y otra, que tenemos una función que trans­ciende el mundo que vemos. 8Aparte de esto y de la repetición del pensamiento que nos corresponda practicar cada día, no se requiere ningún otro tipo de ejercicio, excepto un profundo aban­dono de todo aquello que abarrota la mente y la hace sorda a la razón, a la cordura y a la simple verdad.

4. Lo que nos proponemos en este repaso es ir más allá de todas las palabras y de las diferentes maneras de practicar. 2Pues lo que estamos intentando esta vez es ir más de prisa por una senda más corta que nos conduce a la serenidad y a la paz de Dios. 3Sencilla­mente cerramos los ojos y nos olvidamos de todo lo que jamás habíamos creído saber y entender. 4Pues así es como nos libera­mos de todo lo que ni sabíamos ni pudimos entender.

5. Hay una sola excepción a esta falta de estructura. 2No dejes pasar un solo pensamiento trivial sin confrontarlo. 3Si adviertes alguno, niega su dominio sobre ti y apresúrate a asegurarle a tu mente que no es eso lo que quiere. 4Luego descarta tranquila­mente el pensamiento que negaste y de inmediato y sin titubear sustitúyelo por la idea con la que estés practicando ese día.
6. Cuando la tentación te asedie, apresúrate a proclamar que ya no eres su presa, diciendo:

2No quiero este pensamiento. 3El que quiero es ________ .

4Y entonces repite la idea del día y deja que ocupe el lugar de lo que habías pensado. 5Además de estas aplicaciones especiales de la idea diaria, sólo añadiremos unas cuantas expresiones formales o pensamientos específicos para que te ayuden con tu práctica. 6Por lo demás, le entregamos estos momentos de quietud al Maes­tro que nos enseña en silencio, nos habla de paz e imparte a nues­tros pensamientos todo el significado que jamás puedan tener.

7. A Él le ofrezco este repaso por ti. 2Te pongo en Sus manos, y dejo que Él te enseñe qué hacer, qué decir y qué pensar cada vez que recurres a Él. 3Él estará a tu disposición siempre que acudas a Él en busca de ayuda. 4Ofrezcámosle este repaso que ahora comenzamos, y no nos olvidemos de Quién es al que se le ha entregado, según practicamos día tras día, avanzando hacia el objetivo que Él fijó para nosotros, dejando que nos enseñe cómo proceder y confiando plenamente en Él para que nos indique la forma en que cada sesión de práctica puede convertirse en un amoroso regalo de libertad para el mundo.


LECCIÓN 205

No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.

1. (185) Deseo la paz de Dios.
2La paz de Dios es lo único que quiero. 3La paz de Dios es mi única meta, la mira de todo mi vivir aquí, el fin que persigo, mi propósito, mi vida y mi función, mientras habite en un lugar que no es mi hogar

4No soy un cuerpo. 5Soy libre. 6Pues aún soy tal como Dios me creó.


¿Qué me enseña esta lección?

Soy consciente, que mientras continúe identificado con las leyes impuestas por el ego, no gozaré de la verdadera paz.

La Paz de Dios, se asienta en los pilares de la Unidad, del Amor, del Perdón.

La Paz de Dios, no conoce lo que es la culpa, la separación, el castigo, el miedo, el sufrimiento, el sacrificio, la enfermedad…

La Paz de Dios, es la Comunión consciente con nuestro Creador.

La Paz de Dios, es despertar a nuestro verdadero Ser, a nuestra verdadera Realidad.

La Paz de Dios, es Ser Uno con Dios.

Reflexión: ¿Qué nos priva de la Paz de Dios?

viernes, 22 de julio de 2016

Cuento para Vehuel: "La ciudad profanada"

La Ciudad Sagrada de Netzah, estaba siendo profanada por la lujuria y banalidades de un pueblo que había olvidado su estirpe divina y que se había entregado al servicio de amos y señores que prometían poder, riquezas, prestigio, fama y placer.

Netzah había sido construida por nobles sabios que inspirándose en las más bellas formas de la naturaleza, quisieron que aquella morada fuese una morada donde se viviese anticipadamente el goce, que el Gran Maestro otorgaba a su pueblo, el goce de la paz y de la armonía.

Sin embargo, el afán de poder, generó una terrible competencia, una espantosa rivalidad que desencadenaba guerras y destrucción.

El deseo de riquezas propició la gula, la ambición, la avaricia. El hombre ya no competía, tan solo vivía para satisfacer sus intereses. Antes de dar, recibía.

El afán de placer, anuló la verdadera búsqueda de la plenitud. Gozar sin trabajar era lo deseado. Recibir frutos sin sembrar. Aquellos afanes fueron ahogando y enterrando poco a poco el tenue grito de esperanza de volver a vivir en armonía con las leyes de la naturaleza. Sin duda, Netzah había dejado de ser la dulce tierra de los goces para convertirse en la mísera tierra de los placeres.

Mientras que todo esto sucedía en la Ciudad Sagrada, no muy lejos de allí, pero sí lo suficiente como para quedar protegido por el hedor nauseabundo procedente de la basura que enterraba a Netzah, crecía fuerte y saludablemente un joven príncipe de sangre real, era Vehuel, hijo legitimo de la princesa Venus y del príncipe Urano.

La princesa de Netzah se vio obligada a abandonar a su hijo cuando su esposo Urano fue derrocado del poder. Lo entregó a una familia humilde que le era fiel, y esta lo había criado durante 18 años. Ahora Vehuel era todo un hombre y se complacía en hablar con las plantas y los animales, que perecían entender su lenguaje.

Un día, Vehuel, sin poder evitarlo oyó la conversación que mantenían sus padres ilegítimos y conoció la verdad sobre su identidad. El joven que era noble y bueno, comprendió lo que había sucedido, pero dijo a sus protectores que debía ir en busca de sus verdaderos padres.

Vehuel ya dirigía sus pasos hacia la Ciudad Sagrada, y cuando se acercaba a ella notó como el aire se enrarecía impidiéndole casi respirar. Tuvo que hacer grandes esfuerzos para seguir su camino, pero poco a poco se fue acostumbrando a él sintiendo cómo en su pecho ardía un fuego hasta ahora desconocido.

A su paso, Vehuel vio como los hombres permanecían prisioneros de un sopor que no les permitía pensar.
Encontró en su camino a un joven que lloraba amargamente. Se acercó a él preocupado y le dijo:
  • ¿Por qué lloras muchacho? Por la intensidad de tu dolor, algo grave debe ocurrirte.
  • Sí es cierto, acaban de cortarme el cabello más de la cuenta -contestó el afligido joven -.
Vehuel no supo contestar, pues no comprendía como podía llorar por tal banalidad. Así fue encontrando otros muchos casos y comprendió que aquel pueblo no tenía espíritu, estaba vacío y se dijo que debía hacer algo para ayudarles.

Sin pensarlo más, se puso a trabajar. Día tras día trabajaba incansablemente y al poco tiempo muchos se unieron a él. Al cabo de unos días, el grupo había crecido considerablemente y cuando este fue lo suficientemente grande, Vehuel, les hablo:
  • Muchos de vosotros habéis conocido el placer de la tierra y habéis quedado prisionero de sus seductores encantos. Ahora podréis conocer el verdadero goce que tan solo Dios puede ofrecer. Seguid mis pasos y abandonemos este valle. Elevémonos hasta la montaña de Hochmah, donde mi padre el Príncipe Urano nació. Allí encontraremos la faz de nuestro creador.
Así fue como Netzah dejó de ser la tierra profanada por la mayoría y se convirtió en la Ciudad Sagrada donde moraba el Eterno Amor.
Fin

Diálogo con el Ángel Vehuel

  • Elevar el amor humano, hacia el Amor por lo Sagrado, ese es tu Designio.
  • Exaltar el amor que se complace en el detalle, hacia el Amor por lo majestuoso y elevado, debe ser tu propósito ancestral.
  • ¡Ojala!, sientas la necesidad de amar todo lo que es noble…
  • ¡Ojala!, no sientas temor por emplear tus riquezas, para la financiación de obras altruistas…, donde el valor más preciado sea el Amor.
  • ¡Ojala!, peregrino, te sientas atraído por la voz del espíritu, que con su melodioso cántico, te seduzca, invitándote a abandonar todo apego a lo material, y a formar parte de ese mundo donde no existe la posesión.
  • Desde los más Alto, el Eterno, te inspira a seguir sus pasos…
  • Inspírate, en la Enseñanza Viva del Maestro, su Hijo bien Amado…
  • Abandona la seguridad que te ofrece tu mundo material, y dirígete, a la conquista de las cimas inaccesibles…
  • No temas, no estarás solo…, en tu trayecto, encontrarás las huellas de otros que ya recorrieron ese camino… están aguardando tu llegada…, y cuando así sea, pasarás a formar parte de ese grupo de Almas, que forman la Confraternización de Hijos de la Luz.

Diálogo con el Ángel Mihael

  • En tu interior se fragua uno de los más hermosos misterios de la vida, la unión de los sexos opuestos.
  • De tu rostro masculino, emana, como rayos de luz solar, la semilla de la vida…
  • De tu rostro femenino, emana el deseo de dar cobijo a esa luz y quedar preñada del esperma generador de conciencia…
  • Has sido llamado, peregrino, para que inspires en el hombre el deseo de engendrar vida.
  • ¡Ojala!, la humanidad oiga tu voz con nitidez…
  • ¡Ojala!, no desperdicies la semilla creadora, que es luz de vida, en satisfacer deseos perecederos…
  • ¡Ojala!, lo masculino y lo femenino no se encuentren alterados en tu naturaleza, pues si es así, no conseguirás llevar la armonía y el equilibrio a tus relaciones.
  • Debes saber, que el Espíritu no tiene sexo, sin embargo, cuando encarna en el mundo físico, adopta los ropajes, ora masculino, ora femenino, pues su conciencia se debe enriquecer con las vivencias de ambos.
  • No debes olvidar, que el rostro del sexo opuesto, por el que te sientes atraído, responde a tu feminidad o masculinidad interna.
  • ¡Hombre!..., ¿acaso vas a negar tu feminidad…, juzgando a tu mujer?
  • ¡Mujer!..., ¿acaso vas a negar tu masculinidad…, juzgando a tu hombre?
  • Mujer y Hombre…, Hombre y Mujer… estáis llamados a ser UNO, no malgastéis vuestra energía y unid vuestras fuerzas en dar vida al Amor.

Plegaria y Exhorto de Vehuel

PLEGARIA

VEHUEL: Dios Grande y Elevado.
El Eterno es grande y digno de loanza y su grandeza es insondable.

Señor VEHUEL: Vuelca mis aspiraciones hacia lo elevado,
hacia lo que es noble y digno de tu santo nombre.
Permíteme, Señor, elevar hacia tu altura
las criaturas que se acercan a mi;
permíteme que sientan en mi aliento
el sabor de tu transcendencia.
Orienta mis pasos hacia las montañas
y no hacia los valles;
hacia las cimas Inaccesibles,
más allá de las nubes,
hacia el puro éter del cielo.
Haz que brillen en mí las virtudes,
no para decorar con ellas mi vanidad,
sino para testimoniar, Señor,
de tu esplendorosa presencia.
No permitas que pueda ser aquel que con sus actos
obscurece tu radiante divinidad.

VEHUEL exhorta:

Me encontrarás siempre, peregrino,
en lo que es grande y elevado.
Estoy muy cerca del Sol cuando se encuentra en el cenit;
estoy muy cerca de todo lo que culmina,
y aquel que escala las montañas de la virtud,
el que tiene hambre y sed de cumbres,
encontrará mi mano tendida
para ayudarle en la recta final hacia lo alto.
Tú eres, peregrino,
el que ha de llevar hacia mi los que están en el arco ascendente,
el que ha de ayudarlos y animarlos
en las primeras pendientes,
cuando aún no ha aparecido la dificultad.
Ve y saca del valle a las multitudes complacientes
que se regocijan en las sombras.
Háblales de mí,
inspírales el deseo de grandezas,
el ansia de salir de lo cotidiano;
tómalos de la mano y condúceles hasta mi difícil trono.
El Eterno me ha situado en este punto, peregrino,
para que los hombres sientan el placer
de lo insondable.


(Plegarias y Exhortos de los 72 Genios de la Cábala - KABALEB)

Vehuel: "Dios Grande y Elevado"

Nombre: Vehuel, "Dios Grande y Elevado".

Coro: Principados, Ángeles al servicio de Netzah-Belleza.

Nombre del Ángel en letras: Vav-Hé-Vav-Aleph-Lamed

Nombre del Ángel en cifras: 6-5-6-1-12

Nombre del Ángel en Arcanos Mayores: Enamorados-Sumo Sacerdote-Enamorados-Mago-Colgado.

Maestro del Sub-Sendero que une Netzah a Hochmah en su trayecto de Retorno.

Días de regencia: 9de Mayo; 24 de julio; 6 de octubre; 17 de Diciembre; 25 de febrero. Del 23 al 27 de noviembre.

Regencia zodiacal: 18º al 19º de Tauro; 0º al 1º de Leo; 12º al 13º de Libra; 24º al 25º de Sagitario; 6º al 7º de Piscis; 0º al 5º de Sagitario.

Lo que otorga:

  • Canal para exaltarse hacia Dios.
  • Elevación gracias a nuestras virtudes y talento.
  • Conseguir la estima de todos por nuestra bondad y generosidad.
  • Éxito en la literatura, jurisprudencia y diplomacia.
  • Protección contra el egoísmo, el odio y la hipocresía.

Programa-Lección: Vencer el odio y las tendencias egoístas.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 204

SEXTO REPASO

Introducción

1. Para este repaso utilizaremos sólo una idea por día y la practi­caremos tan a menudo cómo podamos. 2Además del tiempo que le dediques mañana y noche, que no debería ser menos de quince minutos, y de los recordatorios que han de llevarse a cabo, cada hora durante el transcurso del día, usa la idea tan frecuentemente como puedas entre las sesiones de práctica. 3Cada una de estas ideas por sí sola podría salvarte si verdaderamente la aprendie­ses. 4Cada una de ellas sería suficiente para liberaros a ti y al mundo de cualquier clase de cautiverio, e invitar de nuevo el recuerdo de Dios.

2. Con esto en mente, demos comienzo a nuestras prácticas, en las que repasaremos detenidamente los pensamientos con los que el Espíritu Santo nos ha bendecido en nuestras últimas veinte leccio­nes. 2Cada uno de ellos encierra dentro de sí el programa de estu­dios en su totalidad si se entiende, se practica, se acepta y se aplica a todo cuanto parece acontecer a lo largo del día. 3Uno solo basta. 4Mas no se debe excluir nada de ese pensamiento. 5Necesitamos, por lo tanto, usarlos todos y dejar que se vuelvan uno solo, ya que cada uno de ellos contribuye a la suma total de lo que queremos aprender.

3. Al igual que nuestro último repaso, estas sesiones de práctica giran alrededor de un tema central con el que comenzamos y concluimos cada lección. 2El tema para el presente repaso es el siguiente:    

3No soy un cuerpo. 4Soy libre.
5Pues aún soy tal como Dios me creó.

6El día comienza y concluye con esto. 7Y lo repetiremos asimismo cada vez que el reloj marque la hora, o siempre que nos acorde­mos, entre una hora y otra, que tenemos una función que trans­ciende el mundo que vemos. 8Aparte de esto y de la repetición del pensamiento que nos corresponda practicar cada día, no se requiere ningún otro tipo de ejercicio, excepto un profundo aban­dono de todo aquello que abarrota la mente y la hace sorda a la razón, a la cordura y a la simple verdad.

4. Lo que nos proponemos en este repaso es ir más allá de todas las palabras y de las diferentes maneras de practicar. 2Pues lo que estamos intentando esta vez es ir más de prisa por una senda más corta que nos conduce a la serenidad y a la paz de Dios. 3Sencilla­mente cerramos los ojos y nos olvidamos de todo lo que jamás habíamos creído saber y entender. 4Pues así es como nos libera­mos de todo lo que ni sabíamos ni pudimos entender.

5. Hay una sola excepción a esta falta de estructura. 2No dejes pasar un solo pensamiento trivial sin confrontarlo. 3Si adviertes alguno, niega su dominio sobre ti y apresúrate a asegurarle a tu mente que no es eso lo que quiere. 4Luego descarta tranquila­mente el pensamiento que negaste y de inmediato y sin titubear sustitúyelo por la idea con la que estés practicando ese día.
6. Cuando la tentación te asedie, apresúrate a proclamar que ya no eres su presa, diciendo:

2No quiero este pensamiento. 3El que quiero es ________ .

4Y entonces repite la idea del día y deja que ocupe el lugar de lo que habías pensado. 5Además de estas aplicaciones especiales de la idea diaria, sólo añadiremos unas cuantas expresiones formales o pensamientos específicos para que te ayuden con tu práctica. 6Por lo demás, le entregamos estos momentos de quietud al Maes­tro que nos enseña en silencio, nos habla de paz e imparte a nues­tros pensamientos todo el significado que jamás puedan tener.

7. A Él le ofrezco este repaso por ti. 2Te pongo en Sus manos, y dejo que Él te enseñe qué hacer, qué decir y qué pensar cada vez que recurres a Él. 3Él estará a tu disposición siempre que acudas a Él en busca de ayuda. 4Ofrezcámosle este repaso que ahora comenzamos, y no nos olvidemos de Quién es al que se le ha entregado, según practicamos día tras día, avanzando hacia el objetivo que Él fijó para nosotros, dejando que nos enseñe cómo proceder y confiando plenamente en Él para que nos indique la forma en que cada sesión de práctica puede convertirse en un amoroso regalo de libertad para el mundo.


LECCIÓN 204

No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.

1. (184) El Nombre de Dios es mi herencia.

2El Nombre de Dios me recuerda que yo soy Su Hijo; que no soy esclavo del tiempo; que no estoy sujeto a las leyes que gobiernan el mundo de las ilusiones enfermizas, y que soy libre en Dios y eternamente uno con Él.

4No soy un cuerpo. 5Soy libre. 6Pues aún soy tal como Dios me creó.


¿Qué me enseña esta lección?


El nombre con el que nuestro padre nos identifica, nos vincula a su familia, a su clan y ello nos hace merecedores de recibir nuestra herencia.

La herencia que recibimos de nuestro Padre Celestial nos permitirá administrar los Atributos con los que hemos sido creados.

Tomar consciencia de que Somos Hijos de Dios nos hace compartir la certeza de que Somos Uno con Toda la Creación.

Desde esa consciencia, exclamamos:

“Soy Espíritu. Un Santo Hijo de Dios. A salvo, sano y pleno. Libre para perdonar. Libre para salvar al mundo”

“Padre, nuestro Nombre es el Tuyo. En Él estamos unidos con toda cosa viviente, y Contigo que eres su único Creador. Lo que hemos hecho y a lo que hemos dado muchos nombres diferentes no es sino una sombra que hemos tratado de arrojar sobre Tu Realidad. Y nos sentimos con­tentos y agradecidos de haber estado equivocados. Te entregamos todos nuestros errores, a fin de ser absueltos de cuantos efectos parecían tener. Y aceptamos la verdad que Tú nos das en lugar de cada uno de ellos. Tu Nombre es nuestra salvación y la manera de escapar de lo que noso­tros mismos hemos hecho. Tu Nombre nos une en la unicidad que es nuestra herencia y nuestra paz. Amén.

jueves, 21 de julio de 2016

Cuento para Mihael: "El mensajero de la paz"

Cuenta la Leyenda Secreta de los Tiempos, que hace ya muchos, muchos años, existió un rey llamado Tiphereth. Era justo y piadoso, y amaba tanto a su pueblo que antes de abandonar el mundo material y partir a la región celestial, pidió al Gran Arcano que le convirtiese en Sol, pues de este modo podría seguir guiándoles y protegiéndoles de las fuerzas de la oscuridad.

El Gran Arcano conociendo los trabajos realizados por el rey quiso complacerle en su petición y desde el día en que su espíritu decidió retornar a su verdadero hogar, dejó de ser hombre y se convirtió en Sol.

A partir de aquel momento la oscuridad ya no existió y Tiphereth se sentía gozoso por poder alumbrar el camino a cuantos emprendían la marcha y por poder vitalizar la tierra llamada a dar cosechas.

Era tanta la felicidad que sentían todos, que muchos abandonaron sus trabajos para dedicarse a disfrutar de la luz solar.

El tiempo pasó y pronto comenzó a escasear los alimentos, pues nadie trabajaba la tierra, tan solo gozaban de los placeres que esta aportaba.

Aquella situación se agravaba cada día y los sabios del reino comprendieron que debían hacer algo para evitarlo.
Con ese propósito se reunieron los Doce Consejeros y tras mucho discutir llegaron a la conclusión de que no debían mantener la luz permanentemente, al menos hasta que su pueblo estuviera preparado para ello. Y así se lo comunicarían a Tiphereth.
  • Magno Tiphereth, estamos agradecidos por tu constante voluntad de guiarnos, pero el pueblo se ha vuelto sumiso, son como marionetas y han dejado de crear. La vida se está estancando. Es por ello que te pedimos nos ayudes a encontrar una solución- le dijo el mensajero de los sabios -.
  • He visto lo que decís y estáis en lo cierto. Ademas estoy muy solo y siento necesidad de conocer otras tierras. Sin embargo, si me marcho quedareis de nuevo sumidos en la oscuridad -expresó entristecido Tiphereth -. Pero de repente su rostro se iluminó. iYa tengo la respuesta! -exclamó entusiasmado-. Me desposaré. Eso es. Debéis buscad una princesa de noble estirpe y traedla ante mí.
Y siguiendo las instrucciones de Tiphereth, los sabios buscaron a la princesa que debía unirse al rey. Para que aceptase tal propósito, Sol ofreció a la princesa el poder de la noche y ella aceptó.
La boda se celebró sin demora y en ella estuvieron presentes los grandes Príncipes del Cosmos. Allí estaba Hochmah, el Gran Sabio; Binah, el Instructor; Hesed, el Poderoso; Gueburah, el Justiciero; la bella Netzah y el inteligente Hod.
El banquete fue selecto y durante muchos eones de tiempo se hablaría de él.
Tiphereth y Yesod, el rey Sol y la reina Luna vivieron felices los primeros años, pero la reina comenzó a cansarse de que su esposo fuese siempre venerado y agasajado y ella siempre criticada y despreciada. Por ese motivo, exigió a su esposo que debía cederle parte de su luz. Tiphereth se negó, no estaba dispuesto a hacerlo, aquello sería humillante.
Pero su negativa vino a empeorar la situación y Yesod indignada le abandonó.
El reino entró de nuevo en el caos, pero a Tiphereth aquello no le importaba.
Viendo el Gran Arcano que el orgullo de Tiphereth estaba poniendo en peligro uno de sus reinos más querido, ordenó a Mihael, el mensajero de la paz y la armonía que entregase al Sol uno de los anillos de Binah para que lo llevase siempre.
Así lo hizo Mihael, y cuando Tiphereth se colocó el anillo, parte de su luz se incorporó al cuerpo oscuro de Yesod.
Desde aquel día, la reina visitaba la morada de su esposo una vez cada 28 días, y en ese día se fundía en sus brazos donde se investía de ropajes de luz, los cuales luciría con especial hermosura los restantes 27 días

Fin

Plegaria y Exhorto de Mihael

PLEGARIA

MIHAEL: Dios Padre socorrible,
El Eterno ha puesto en evidencia su fuerza salvadora y ante los pueblos
ha manifestado su justicia.

MIHAEL, Permíteme, Señor, transmitir la vida,
haz que todo florezca a mi alrededor,
y pon en mí la buena simiente,
para que aquello que en mí germina
sea digno de los ojos del Eterno.
Quiero, Señor, que de mi oscurecimiento
nazca tu luz;
que mi sacrificio se transforme
en fuente de vida.
Quiero que pongas en mis manos la varita mágica
que descubre manantiales,
para que pueda poner en la tierra árida de los humanos
tu divina Agua,
emanada de tu Fuego creador.

MIHAEL exhorta:

Mi luz necesita interiorizarse en la materia
para que los humanos puedan existir.
El poder creador masculino necesita lo femenino para formarse
y tú has sido elegido, peregrino,
para vivir ese misterio en tu alma y en tu cuerpo mortal.
Lo masculino y lo femenino se encuentran en ti
alterados,
a fin de que puedas descubrir que en lo femenino se interioriza
el poder creador del espíritu,
y que en lo masculino palpita
el alado hervor de la naturaleza femenina.
Soy portador de alteraciones
y tu misión consiste en saber poner las cosas en su sitio,
después de haber comprendido
la necesidad de la alteración.
Para que puedas descubrir ese secreto
te he comunicado la virtud de la inspiración.
Construye con las emociones, utiliza la fuerza de los deseos,
para conocer la transcendencia.


(Plegarias y Exhortos de los 72 Genios de la Cábala - KABALEB)

Mihael: "Dios Padre socorrible"

Nombre: Mihael, "Dios Padre socorrible".

Coro: Virtudes, Ángeles al servicio de Tiphereth-Armonía.

Nombre del Ángel en letras: Mem-Yod-Hé-Aleph-Lamed.

Nombre del Ángel en cifras: 13-10-5-1-12.

Nombre del Ángel en Arcanos Mayores: Muerte-Rueda de la Fortuna-Sumo Sacerdote-Mago-Colgado.

Maestro del Sendero 25 en su trayecto de Ida.

Días de regencia: 8 de Mayo; 22 de julio; 5 de octubre; 16 de Diciembre; 24 de febrero. Del 18 al 22 de noviembre.

Regencia zodiacal: 17º al 18º de Tauro; 29º al 30º de Cáncer; 11º al 12º de Libra; 23º al 24º de Sagitario; 5º al 6º de Piscis; 25º al 30º de Escorpio.

Lo que otorga:

  • Paz y Armonía entre esposos, amistad y fidelidad conyugal.
  • Presentimientos e inspiraciones secretas sobre lo que ha de ocurrir.
  • Fecundidad en las relaciones sexuales.
  • Protección a los que recurren a el.
  • Protección contra el impulso que nos lleva a la desunión.

Programa-Lección: Ser fuente de Vida.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 203

SEXTO REPASO

Introducción

1. Para este repaso utilizaremos sólo una idea por día y la practi­caremos tan a menudo cómo podamos. 2Además del tiempo que le dediques mañana y noche, que no debería ser menos de quince minutos, y de los recordatorios que han de llevarse a cabo, cada hora durante el transcurso del día, usa la idea tan frecuentemente como puedas entre las sesiones de práctica. 3Cada una de estas ideas por sí sola podría salvarte si verdaderamente la aprendie­ses. 4Cada una de ellas sería suficiente para liberaros a ti y al mundo de cualquier clase de cautiverio, e invitar de nuevo el recuerdo de Dios.

2. Con esto en mente, demos comienzo a nuestras prácticas, en las que repasaremos detenidamente los pensamientos con los que el Espíritu Santo nos ha bendecido en nuestras últimas veinte leccio­nes. 2Cada uno de ellos encierra dentro de sí el programa de estu­dios en su totalidad si se entiende, se practica, se acepta y se aplica a todo cuanto parece acontecer a lo largo del día. 3Uno solo basta. 4Mas no se debe excluir nada de ese pensamiento. 5Necesitamos, por lo tanto, usarlos todos y dejar que se vuelvan uno solo, ya que cada uno de ellos contribuye a la suma total de lo que queremos aprender.

3. Al igual que nuestro último repaso, estas sesiones de práctica giran alrededor de un tema central con el que comenzamos y concluimos cada lección. 2El tema para el presente repaso es el siguiente:    

3No soy un cuerpo. 4Soy libre.
5Pues aún soy tal como Dios me creó.

6El día comienza y concluye con esto. 7Y lo repetiremos asimismo cada vez que el reloj marque la hora, o siempre que nos acorde­mos, entre una hora y otra, que tenemos una función que trans­ciende el mundo que vemos. 8Aparte de esto y de la repetición del pensamiento que nos corresponda practicar cada día, no se requiere ningún otro tipo de ejercicio, excepto un profundo aban­dono de todo aquello que abarrota la mente y la hace sorda a la razón, a la cordura y a la simple verdad.

4. Lo que nos proponemos en este repaso es ir más allá de todas las palabras y de las diferentes maneras de practicar. 2Pues lo que estamos intentando esta vez es ir más de prisa por una senda más corta que nos conduce a la serenidad y a la paz de Dios. 3Sencilla­mente cerramos los ojos y nos olvidamos de todo lo que jamás habíamos creído saber y entender. 4Pues así es como nos libera­mos de todo lo que ni sabíamos ni pudimos entender.

5. Hay una sola excepción a esta falta de estructura. 2No dejes pasar un solo pensamiento trivial sin confrontarlo. 3Si adviertes alguno, niega su dominio sobre ti y apresúrate a asegurarle a tu mente que no es eso lo que quiere. 4Luego descarta tranquila­mente el pensamiento que negaste y de inmediato y sin titubear sustitúyelo por la idea con la que estés practicando ese día.
6. Cuando la tentación te asedie, apresúrate a proclamar que ya no eres su presa, diciendo:

2No quiero este pensamiento. 3El que quiero es ________ .

4Y entonces repite la idea del día y deja que ocupe el lugar de lo que habías pensado. 5Además de estas aplicaciones especiales de la idea diaria, sólo añadiremos unas cuantas expresiones formales o pensamientos específicos para que te ayuden con tu práctica. 6Por lo demás, le entregamos estos momentos de quietud al Maes­tro que nos enseña en silencio, nos habla de paz e imparte a nues­tros pensamientos todo el significado que jamás puedan tener.

7. A Él le ofrezco este repaso por ti. 2Te pongo en Sus manos, y dejo que Él te enseñe qué hacer, qué decir y qué pensar cada vez que recurres a Él. 3Él estará a tu disposición siempre que acudas a Él en busca de ayuda. 4Ofrezcámosle este repaso que ahora comenzamos, y no nos olvidemos de Quién es al que se le ha entregado, según practicamos día tras día, avanzando hacia el objetivo que Él fijó para nosotros, dejando que nos enseñe cómo proceder y confiando plenamente en Él para que nos indique la forma en que cada sesión de práctica puede convertirse en un amoroso regalo de libertad para el mundo.


LECCIÓN 203

No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.

1. (183) Invoco el Nombre de Dios y el mío propio.

2El Nombre de Dios es mi liberación de todo pensamiento de maldad y de pecado porque es mi nombre, así como el de Él.

4No soy un cuerpo. 5Soy libre. 6Pues aún soy tal como Dios me creó.


¿Qué me enseña esta lección?

El nombre nos identifica.


Invocar el Nombre de Dios, es invocar nuestra verdadera identidad. La identidad de Dios, nuestro Padre, es nuestra propia identidad. Él es nuestro Creador. Hemos sido creados a su Imagen y Semejanza, es decir, compartimos un mismo Pensamiento y una misma Cualidad.

El Pensamiento que compartimos es el que nos permite ver que Todos Somos Uno.
La Cualidad que compartimos es que Todos Somos Amor.

Invocar el Nombre de Dios es expresar nuestra Voluntad Una de Amar a Todo lo Creado. Ese es el Único Propósito que nos permitirá alcanzar la condición divina de la que Somos potencialmente portadores.

Cuando invocamos el Nombre de Dios, el ego ve el final de su hegemonía. Se produce el despertar del largo sueño que nos ha mantenido alejados de nuestro verdadero Hogar.

Cuando invocamos el Nombre de Dios, estamos proclamando que vemos con los ojos del Espíritu  y que nuestra visión nos permite reconocer lo que Somos y quiénes Somos.

¡Invoco Tu Santo Nombre Padre!
¡Qué Tu Sagrada Voluntad y mi Voluntad sean Una!

¡Qué así sea!