sábado, 2 de julio de 2016

Cuento para Omael: "Deseando la Vida"

Sin duda alguna, aquel día sería un día glorioso que se recordaría siempre en el tiempo.

La unión de Hesed, príncipe de las Tierras de la Abundancia, con Netzah, heredera de las Tierras de la Belleza, había sido muy deseada y a todos complacía.
Desde pequeños, ya se había concertado por los padres aquella boda real, y eran muchos los que esperaban que de aquella relación naciesen ricos y hermosos frutos.

Hesed era bien conocido por su bondad y Netzah era venerada por su asombrosa belleza. La fusión de ambos reinos permitiría a todos vivir en una tierra que muchos comparaban a las del Paraíso.
La alegría rebosaba en los corazones de todos, y la dicha se contagiaba de unos a otros, y muy pronto no quedó alma que no se sintiese embriagada por aquella plenitud.

El tiempo pasó y todo crecía sin limitaciones, los campos florecían y se recogían abundantes cosechas. Se respiraba armonía y salud, y la prosperidad seguía aumentando día a día.
Pero a pesar de todos aquellos dones de la tierra y del cielo, una sospecha fue creciendo poco a poco como una extraña sombra, y sin poder evitarlo nadie, adquirió tal dimensión que acabó con la felicidad de los jóvenes monarcas.

Para todos era un misterio. Se preguntaban que terrible mal padecían sus soberanos para que la alegría hubiese desaparecido de sus vidas.
Era tanta su inquietud que decidieron nombrar un emisario que fuese a informarse a palacio.
  • Majestades -saludó cortésmente el emisario -, he sido nombrado delegado por el pueblo para haceros llegar nuestra preocupación al comprobar vuestra actual tristeza. ¿Cuál es la causa de esa aflicción? Si miramos al Norte, vemos fecundidad. Si miramos al Sur, vemos riquezas, si miramos al Este, vemos Luz, y si miramos al Oeste, vemos vida. ¿Qué podemos desear más? -preguntó desconcertado el delegado -.
  • Amigo, cada semilla florece en nuestras tierras y da sus frutos, y ello es motivo de alegría para todos, sin embargo, mi semilla no florece ni da frutos en el vientre de la reina. Daría la mitad del reino, si a cambio la reina fuese madre -expresó con tristeza el joven rey -.
  • Pero señor, vuestros pensamientos sombríos son como el granizo que cuando cae en la tierra impide a la semilla florecer. ¿Acaso no conocéis la magia del sabio Omael? -advirtió el sorprendido emisario -.
  • Tenéis razón mi buen amigo, nuestros pensamientos son semejante al granizo, pero dime, ¿quién es Omael? -interrogó muy interesado el rey -.
  • Es uno de los ancianos más sabios de la región. Su poder atrae las Fuerzas de la Vida y las mujeres que son estériles, vuelven a ser fecundas.
  • Pues siendo así, te ruego hagas llegar mi petición a tan noble sabio. Pedidle que la reina necesita de sus cuidados.
La reina recibió la visita del preciado anciano y siguiendo las instrucciones de éste, tomó al amanecer cada mañana y durante 9 días, aguas puras del manantial. Al final de este periodo su vientre era fértil para poder engendrar.

La sabiduría de Omael y los deseos intensos de dar vida de los reyes, hicieron posible que la alegría volviese a reinar en la rica comarca de Hesed-Netzah.

Fin

Diálogo con el Ángel Omael

  • He puesto en tu genoma espiritual, un elevado designio…, Propagar y Multiplicar la Vida...
  • Como dioses en formación, tienes la oportunidad de dar testimonio de tu poder creador, y para ello, deberás de emplear tu esperma vital y convertirte en un dador de vida.
  • ¿Estás dispuesto a compartir parte de tu Luz, para que nuevas generaciones vengan al mundo?
  • ¿Estás dispuesto a limitar tus ansias de expansión…, y concentrar tu potencial en la noble tarea de engendrar vida?
  • ¡Ojala!, la seguridad que dispensa las riquezas del mundo material, no se convierta en un obstáculo que ciegue tu visión.
  • ¡Ojala!, el esplendor de tu belleza física, no distraiga tu atención.
  • ¡Ojala!, la fuente de donde emanan tus sentimientos, no se agote en vanos alardeos de tu personalidad y olvides tu misión esencial.

Plegaria y Exhorto de Omael

PLEGARIA

OMAEL: Dios Paciente.
Tú eres mi esperanza, Señor Eterno. En Ti me confío desde mi juventud.

OMAEL, Señor, quisiera que a través de mi
Pudieran venir al mundo almas nobles y elevadas;
quisiera que me eligieras para transmitir la vida
a seres superiores que den testimonio de Tu Reino.
Pero si la necesidad exige que de mi vengan
seres deformes de cuerpo o de alma,
abre, Señor, mi cuerpo al Amor
para que en mí encuentren las virtudes que deben adquirir
en su peregrinaje humano.
Dame, Señor, el don de vivificar, la facultad de sacar vida
en aquellos que ha tocado el Ángel de la Muerte.
Ojalá, Señor OMAEL pueda ser aquel
a través del cual Lázaro vuelve a la vida.

OMAEL exhorta:
El Eterno me ha confiado
la multiplicación de las especies
y la perpetuación de las razas,
y Yo te he designado a ti
para que hagas las funciones de generador.
De tu pureza depende, peregrino,
que el producto final sea adecuado
a las necesidades de la Tierra.
Si tu simiente es luminosa,
las almas hermosas, cual abejas, acudirán a ti;
si en tu simiente hay tinieblas,
seres deformes y contrahechos accederán a la vida.
De tu limpieza depende que la tierra y el cielo sean mejores.
De tu limpieza depende el que puedas transmutar lo corrupto
en materia regenerada y armónica.
He dispuesto el Fuego primordial en torno a tus átomos materiales,
de manera que la más ligera chispa te permita
arder en sagrados afanes.
Puedas tú, peregrino, con esa chispa,
encender en ti grandes hogueras
y bañarte en ese fuego como en un manantial.


(Plegarias y Exhortos de los 72 Genios de la Cábala - KABALEB)

Omael: "Dios Paciente"


Nombre: Omael, "Dios Paciente".
Coro: Dominaciones, Ángeles al servicio de Hesed-Poder.
Nombre del Ángel en letras: Vav-Mem-Aleph-Aleph-Lamed
Nombre del Ángel en cifras: 6-13-1-1-12
Nombre del Ángel en Arcanos Mayores: Enamorados- Muerte-Mago-Mago-Colgado.
Maestro del sendero 21 que une Hesed a Netzah en su trayecto de Ida. Ejerce su ministerio con el título de Inteligencia que Busca.
Días de regencia: 20 de abril; 4 de julio; 17 de Septiembre; 28 de Noviembre; 7 de febrero. Del 19 de agosto al 23 de agosto.
Regencia zodiacal: 29º al 30º de Aries; 11º al 12º de Cáncer; 23º al 24º de Virgo; 5º al 6º de Sagitario; 17º al 18º de Acuario; 25º al 30º de Leo.
Lo que otorga:
·         Paciencia en los avatares y miserias de la vida.
·         Fecundidad en las parejas y normalidad en los partos.
·         La venida al mundo de un alma noble a través de la generación.
·         Facilidad para el estudio de anatomía y medicina.
·         Protege contra la tentación de oponerse de alguna manera a la propagación de los seres.

Programa-Lección: Ser dador de vida.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 184

LECCIÓN 184

El Nombre de Dios es mi herencia.

1. Vives a base de símbolos. 2Has inventado nombres para todas las cosas que ves. 3Cada una de ellas se ha convertido en una enti­dad aparte, identificada por su propio nombre. 4De esta manera la segregas de la unidad. 5De esta manera designas sus atributos especiales y la distingues de otras cosas al hacer hincapié en el espacio que la rodea. 6Éste es el espacio que interpones entre todas las cosas a las que has dado un nombre diferente; entre todos los acontecimientos desde el punto de vista del tiempo y del lugar en que ocurrieron, así como entre todos los cuerpos que se saludan con un nombre.

2. Este espacio, al que ves como lo que separa unas cosas de otras, es el medio a través del cual tiene lugar la percepción del mundo. 2Ves algo allí donde no hay nada y, asimismo, no ves nada donde hay unidad; ves un espacio entre todas las cosas, así como entre todas las cosas y tú. 3De esa manera, crees haber "creado" vida en la separación. 4Y debido a esta división crees ser una unidad que opera con una voluntad independiente.

3. ¿Qué son todos esos nombres mediante los cuales el mundo se convierte en una serie de acontecimientos independientes, de cosas desunidas y de cuerpos que se mantienen aparte y que contienen fragmentos de mente como si de conciencias separadas se tratase? 2les diste esos nombres, dando lugar a la percepción tal como querías que fuese. 3A las cosas sin nombre se les dio nombre y de esta manera se les dio también realidad. 4Pues a lo que se le da un nombre se le da significado y, de este modo, se considera significativo: una causa que produce efectos reales, con consecuencias inherentes a sí misma.

4. Así es como se construye la realidad a base de una visión par­cial, la cual se contrapone deliberadamente a lo que de hecho es la verdad. 2Su enemigo es la unidad. 3Concibe cosas sin importancia y las contempla. 4Y la ausencia de espacio, así como la sensación de unidad o la visión que ve de manera distinta, se convierten en las amenazas que debe superar, combatir y negar.

5. Esta otra visión, no obstante, sigue siendo aún la dirección natural para que la mente canalice su percepción. 2Es difícil ense­ñarle a la mente miles de nombres extraños, y luego mil más. 3No obstante, crees que eso es lo que significa aprender y que es el objetivo principal por medio del cual se puede entablar comunica­ción y compartir conceptos de manera que tengan sentido.

6. Ésta es la suma total de la herencia que el mundo dispensa. 2Y todo aquel que aprende a pensar que ello es cierto, acepta los signos y los símbolos que afirman que el mundo es real. 3Eso es lo que propugnan. 4No dan lugar a que se dude de que lo que tiene nombre no esté ahí. 5Se puede ver, tal como es de esperar. 6Lo que niega que ello es verdad es lo que es una ilusión, pues lo que tiene nombre es la realidad suprema. 7Cuestionarlo es una locura, pero aceptar su presencia es prueba de cordura.

7. Tal es la enseñanza del mundo. 2No obstante, es una fase de aprendizaje por la que todo el que viene aquí tiene que pasar. 3Mas cuanto antes se perciba su base, lo cuestionable de sus pre­misas y cuán dudosos son sus resultados, más pronto se pondrá en duda sus efectos. 4El aprendizaje que se limita. a lo que el mundo enseña se queda corto en lo que respecta al significado. 5Debidamente empleado, puede servir como punto de partida desde donde se puede comenzar otro tipo de aprendizaje, adquirir una nueva percepción, y desde donde se pueden erradicar todos los nombres arbitrarios que el mundo confiere al ser pues­tos en duda.

8. No creas que fuiste tú quien hizo el mundo. 2¡Las ilusiones, sí! 3Mas lo que es cierto en la tierra y en el Cielo está más allá de tu capacidad de nombrar. 4Cuando llamas a un hermano es a su cuerpo a lo que te diriges. 5Su verdadera Identidad queda oculta debido a lo que crees que él es realmente. 6Su cuerpo responde al nombre con que lo llamas, pues su mente ha consentido en acep­tar ese nombre que le das como su nombre. 7Y de esta manera, su unidad queda doblemente negada, pues tú lo percibes como algo separado de ti, y él acepta como propio ese nombre separado.

9. Sería en verdad extraño si se te pidiese que fueses más allá de todos los símbolos del mundo y los olvidaras para siempre, y, al mismo tiempo, se te pidiera asumir una función docente. 2Toda­vía tienes necesidad de usar los símbolos del mundo. 3Mas no te dejes engañar por ellos. 4No representan nada en absoluto, y éste será el pensamiento que en tus prácticas te liberará de ellos. 5Los símbolos no son sino medios a través de los cuales puedes comu­nicarte de manera que el mundo te pueda entender, pero recono­ces que no son la unidad en la que puede hallarse la verdadera comunicación.

10. Así pues, lo que necesitas cada día son intervalos en los que las enseñanzas del mundo se convierten en una fase transitoria: una prisión desde la que puedes salir a la luz del sol y olvidarte de la oscuridad. 2Ahí entiendes la Palabra, el Nombre que Dios te ha dado; la única Identidad que comparten todas las cosas; el reco­nocimiento de lo que es verdad. 3Y luego vuelves a la oscuridad, no porque creas que es real, sino sólo para proclamar su irreali­dad usando términos que aún tienen sentido en el mundo regido por la oscuridad.

11. Usa todos los nombres y símbolos nimios que caracterizan el mundo de la oscuridad. 2Mas no los aceptes como tu realidad. 3El Espíritu Santo se vale de todos ellos, pero no se olvida de que la creación tiene un solo Nombre, un solo Significado y una sola Fuente que une a todas las cosas dentro de Sí Misma. 4Usa todos los nombres que el mundo da a esas cosas, pero sólo por conve­niencia, mas no te olvides de que comparten el Nombre de Dios junto contigo.

12. Dios no tiene nombre. 2Sin embargo, Su Nombre se convierte en la lección final de que todas las cosas son una ay con esta lección finaliza todo aprendizaje. 3Todos los nombres se unifican, todo espacio queda lleno con el reflejo de la verdad. 4Toda brecha se cierra y la separación se subsana. 5El Nombre de Dios es la herencia que Él les dio a los que eligieron que las enseñanzas del mundo ocupasen el lugar del Cielo. 6Lo que nos proponemos en nuestras prácticas es dejar que nuestras mentes acepten lo que Dios ha dado como respuesta a la mísera herencia que tú fabri­caste como justo tributo para el Hijo que Él ama.

13. Nadie que busque el significado del Nombre de Dios puede fracasar. 2La experiencia es necesaria como complemento de la Palabra. 3Pero primero tienes que aceptar que Su Nombre abarca toda la realidad y reconocer que los innumerables nombres que diste a todos sus aspectos han distorsionado lo que ves, pero no han afectado a la verdad en absoluto. 4Invocamos un solo Nom­bre en nuestras prácticas. 5Y nos valemos de un solo Nombre para unificar nuestra visión.

14. Y si bien utilizamos un nombre distinto para cada aspecto de la conciencia del Hijo de Dios, comprendemos que todos com­parten el mismo Nombre, el cual Él les ha dado. 2Este es el Nom­bre que usamos en nuestras prácticas. 3Y al usarlo, todas las separaciones insensatas que nos mantenían ciegos desaparecen. 4Y se nos concede la fortaleza necesaria para poder ver más allá de ellas. 5Ahora nuestra vista queda bendecida con las bendicio­nes que podemos dar según las recibimos.

15. Padre, nuestro Nombre es el Tuyo. 2En Él estamos unidos con toda cosa viviente, y Contigo que eres su único Creador. 3Lo que hemos hecho y a lo que hemos dado muchos nombres diferentes no es sino una sombra que hemos tratado de arrojar sobre Tu Realidad. 4Y nos sentimos con­tentos y agradecidos de haber estado equivocados. 5Te entregamos todos nuestros errores, a fin de ser absueltos de cuantos efectos parecían tener. 6Y aceptamos la verdad que Tú nos das en lugar de cada uno de ellos. 7Tu Nombre es nuestra salvación y la manera de escapar de lo que noso­tros mismos hemos hecho. 8Tu Nombre nos une en la unicidad* que es nuestra herencia. y nuestra paz. 9Amén.


¿Qué me enseña esta lección?


En la multiplicidad del mundo fabricado por el ego, debemos encontrar la Unidad. Ese es nuestro trabajo esencial.

Nuestro origen procede del Acto de Expansión de la Mente Creadora de Dios. Somos Chispas Divinas emanadas por Él. Por ende, somos sus legítimos herederos, y nuestro papel en el Proceso Evolutivo del Ser es alcanzar el nivel de máxima Perfección de los Atributos que hemos heredados. Somos Dioses en Formación y nuestra misión es alcanzar la Plenitud de esa Condición.

Nuestro Nombre es el mismo Nombre que el de nuestro Creador. Esto es así, dado que Somos potencialmente su Misma Esencia. Si su Sagrado Nombre abarca el Todo, en estado de Unidad, nuestro Nombre es portador de ese Todo en estado de Unidad.

La conciencia del Hijo de Dios se encuentra sumida en el sueño de la separación. La identificación con el vehículo corporal a través del cual se manifiesta en el Plano Material, lo lleva a quedar preso de la visión limitadora de la percepción. Sin embargo, el Plano más denso de la Energía, el mundo físico, puede ser utilizado para ayudarnos a adquirir niveles más elevados de percepción. En la medida en que nuestra consciencia percibe la Unidad que relaciona a todos los componentes de la Filiación Divina, estaremos trasladando las Leyes del Cielo a la Tierra.

Como herederos de nuestro Padre, respondemos al Nombre con el que nos identificamos con Él. Ese Nombre no puede ser otro que el que da identidad a todo lo creado: Unidad.

Ejemplo-Guía: "Un mundo con multiplicidad de nombres y un Cielo con un solo nombre"

Hoy me quedo con el mensaje expresado en el punto 10 de esta Lección y que reproduzco a continuación:
Así pues, lo que necesitas cada día son intervalos en los que las enseñanzas del mundo se convierten en una fase transitoria: una prisión desde la que puedes salir a la luz del sol y olvidarte de la oscuridad. 2Ahí entiendes la Palabra, el Nombre que Dios te ha dado; la única Identidad que comparten todas las cosas; el reco­nocimiento de lo que es verdad. 3Y luego vuelves a la oscuridad, no porque creas que es real, sino sólo para proclamar su irreali­dad usando términos que aún tienen sentido en el mundo regido por la oscuridad.

Te imaginas un mundo donde la humanidad haya alcanzado el nivel de consciencia que le permita nombrar las cosas con un solo nombre, o lo que es lo mismo, donde haya alcanzado la visión de único y verdadero significado
.
¿Cuál sería ese nombre? ¿Cuál sería ese significado?

Pienso, que alcanzado ese nivel, sobrarían los nombres, sobrarían los significados de este mundo, pues habríamos comprendido, que tan solo existe un sólo significado y éste no pertenece a este mundo.

Recordemos las enseñanzas de la primera Lección de este Libro de Ejercicios:

Nada de lo que veo... significa nada" 

A pesar de ello, si tuviese que dar un nombre que se encuentre en sintonía con la percepción verdadera a la que podemos aspirar en este mundo, este sería Amor. Pues todo aquello que responda a las Leyes del Cielo debe estar impregnado del significado del Amor.

Si reflexionamos sobre cualquier experiencia que hayamos vivido, encontraremos ese hilo conductor que nos conducirá, en última instancia, a descubrir que el único sentido de lo vivido es despertar al amor. Si no es así, esa experiencia se convertirá en una especie de pesadilla que amenazará con perturbar nuestros sueños felices.

Esta reflexión se convierte en una invitación a dar ese profundo significado a las cosas de este mundo. Pensar en el nombre de Dios, como Amor, es lo mismo, que nombrar la Unidad, pues sin Amor no se consolida la Unidad. Cada vez que compartimos y expandimos la fuerza de nuestro Amor, estamos proclamando el nombre de Dios, el nombre de la Unidad.

viernes, 1 de julio de 2016

Cuento de Reiyel: "Deshaciendo una maldición"


Muchas personas no creen en los embrujamientos, en los encantamientos, en el mal de ojo, y una de estas personas era Reiyel, el Soberano de las tierras de Hesed, donde la abundancia florecía por doquier.

Pero lo que un día le sucedió, le hizo cambiar de parecer, y es que él mismo fue victima de la magia negra de una malvada bruja..., pero veamos lo que le ocurrió al Soberano.

Era época de recogida de impuestos y los recaudadores ya habían visitado varias aldeas. Reiyel era justo y según muchos, bondadoso, sin embargo, los últimos años habían sido duros, muy duros y se vio obligado a implantar una ley de impuestos.

No era mucha la cantidad exigida, pero no todos vieron con buenos ojos aquellas medidas y algunos de los aldeanos le criticaron.

Sin embargo, aquellas opiniones nunca preocuparon al Rey, ya que las recaudaciones no eran para su lucro personal, sino para administrarlas en todo el reino. Pero si le preocupaba la insubordinación y fue por ello que mando llamar a los causantes de aquella rebeldía.

Sus guardianes acompañaron a una mujer de presencia enigmática que no parecía afectada por las dificultades de los últimos años. Cuando llegó hasta el lugar donde el se encontraba, le dijo:
  • Buena mujer, ¿por qué te niegas a pagar el impuesto si sabes que serán repartidos equitativamente entre todos? -preguntó amablemente el rey -. 
  • No creas que me engañas, eres un rey avaro y tratas de enriquecerte con nuestros esfuerzos -replicó agresivamente la interrogada -.
  • Te equivocas, mis arcas no se llenarán con los esfuerzos del pueblo. Mi única voluntad es administrar con justicia los escasos recursos existentes -le replicó Reiyel -. 
Entonces y de un modo inesperado aquella misteriosa mujer profirió una maldición en alta voz: 
  • iQué la sangre que recorre tus venas se endurezca como las piedras si utilizas en beneficio propio un solo diezmo procedente de nuestros esfuerzos!  
Y diciendo esto, todos quedaron tan asombrados que ni tan siquiera le impidieron marcharse.
Cuenta la leyenda que aquel año fue el peor de todos y que las arcas del rey agotaron sus fondos, por lo que se vio en la necesidad de gastar el dinero de las recaudaciones, y fue entonces cuando todos recordaron la maldición de aquella maliciosa bruja.

Reiyel quedó petrificado, aunque no muerto. Se encontraba sumido en un profundo trance, pero no podía manifestar la vida.

No sabían como ayudar a su rey, y cuando recurrieron a la bruja, nadie supo dar referencia de ella.

Pero esta historia no puede acabar mal, no os preocupéis, puesto que el pueblo viendo la desdicha de su rey y la pobreza que se apoderaba del reino, cedió voluntariamente sus humildes ingresos para salvarle, y no tan solo consiguieron hacerlo, sino que aquel acto de amor puso fin al maleficio de la bruja y el rey Reiyel volvió a la verdadera vida de nuevo.

Fin

Diálogo con el Ángel Reiyel

  • Todo es Energía…
  • Todo ha sido creado respondiendo a un tono de vibración…, y la Energía, responde al ritmo de esa vibración.
  • Debes ser consciente, de que tú eres portador de ese Verbo Creador…
  • Cada vez que haces uso de la palabra…, la Energía se transforma y adquiere la condición que tú insuflas en ella…
  • ¿De qué hablarás al mundo…?
  • ¿Pondrás en tu boca palabras vanas…?
  • ¿Serán exaltadas tus formas, con el propósito de enervar los sentimientos ajenos…?
  • ¿Proclamarás verdades del antiguo orden, verdades anquilosadas y caducas…, o tu voz, preconizará la venida del Hombre Nuevo?
  • ¿Qué Principios defenderán tus labios…, el ojo por ojo y diente por diente..., o Ama al enemigo como a ti mismo…?
  • ¡Ojalá!, tu canto esté inspirado por la armonía de la Música de las Esferas y de tu garganta tan sólo pueda salir…, verdades eternas.

Plegaria y Exhorto de Reiyel

PLEGARIA

REIYEL: Dios pronto a socorrer.
Porque Dios es mi socorro. El Señor es el sostén de mi alma.
REIYEL: ¡Oh Señor, que me has elegido a mi
para ser el vehículo de tu Verbo!
Vela para que mi alma conserve la pureza necesaria
a la manifestación de Tu pensamiento.
Lava las impurezas,
los atascos interpuestos por mi personalidad mortal,
a fin de que Tu corriente no encuentre obstáculos.
Libérame de esos enemigos que pueden suponer un freno
y de esos amigos que me retienen prisionero de los falsos valores.
Procúrame un lugar para meditar
y lléname de celo para propagar lo que mi Ego detecta.
No permitas que con mi conducta traicione
lo que Tu me llevas a proclamar en palabras.
Señor REIYEL, alienta en mi el afán de entrega
y permíteme ser dispensador de las virtudes de tu diestra.

REIYEL exhorta:
La Verdad que resplandece en el cielo
debe ser transplantada en la tierra
y necesito que alguien, como Hércules,
tome sobre sus espaldas el cielo;
alguien que sea fuerte para no desplomarse
con tan terrible peso;
alguien que sea flexible para que,
con tan sublime carga en las espaldas,
sepa bajar los peldaños que lo separan de la Eternidad
y dejarla en el buen lugar, en una tierra fértil,
capaz de multiplicar cada pedazo de cielo en mil.
Ojalá puedas ser tú, peregrino,
el afortunado agente para esa misión.
Ojalá que encuentre en ti la fuerza y la flexibilidad
que la operación necesita.
Si me sirves,
si no te dejas devorar por los negros instintos
que acechan al misionero
Yo haré de ti mi representante titulado en la Tierra
y entre tu y Yo tenderé una escalera
para que suban y bajen en permanencia mis agentes,
cargados con los materiales necesarios para tu obra.
Nada ha de faltarte, peregrino, de lo esencial,
si respetas mi exclusiva y no te comprometes en otras empresas.

(Plegarias y Exhortos de los 72 Genios de la Cábala - KABALEB)

Reiyel: "Dios pronto a socorrer

Nombre: Reiyel, "Dios pronto a socorrer".
Coro: Dominaciones, Ángeles al servicio de Hesed-Poder.
Nombre del Ángel en letras: Reish-Yod-Yod-Aleph-Lamed
Nombre del Ángel en cifras: 20-10-10-1-12
Nombre del Ángel en Arcanos Mayores: Juicio-Rueda de la Fortuna-Rueda de la Fortuna-Mago-Colgado.
Maestro del Sendero 20 en su trayecto de Ida.
Días de regencia: 19 de abril; 3 de julio; 16 de Septiembre; 27 de Noviembre; 6 de febrero. Del 14 de agosto al 18 de agosto.
Regencia zodiacal: 28º al 29º de Aries; 10º al 11º de Cáncer; 22º al 23º de Virgo; 4º al 5º de Sagitario; 16º al 17º de Acuario; 20º al 25º de Leo.

Lo que otorga:
  • Liberación de los enemigos.
  • Liberación de embrujos y mal de ojos.
  • Inspiración para las plegarias y discursos.
  • Celo en la propagación de la verdad.
  • Protege contra el fanatismo y la hipocresía.
Programa-Lección: Vencer el fanatismo.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 183


LECCIÓN 183

Invoco el Nombre de Dios y el mío propio.

1. El Nombre de Dios es sagrado, pero no es más sagrado que el tuyo. 2Invocar Su Nombre es invocar el tuyo. 3Un padre le da su nombre a su hijo y, de este modo, identifica a su hijo con él. 4Sus hermanos comparten su nombre y, así, están unidos por un vínculo en el que encuentran su identidad. 5El Nombre de tu Padre te recuerda quién eres incluso en un mundo que no lo sabe, e incluso cuando tú mismo no lo has recordado.

2. El Nombre de Dios no puede ser oído sin que suscite una res­puesta, ni pronunciado sin que produzca un eco en la mente que te exhorta a recordar. 2Di Su Nombre, y estarás invitando a los ángeles a que rodeen el lugar en el que te encuentras, a cantarte según despliegan sus alas para mantenerte a salvo y a protegerte de cualquier pensamiento mundano que quisiera mancillar tu santidad.

3. Repite el Nombre de Dios, y el mundo entero responderá aban­donando las ilusiones. 2Todo sueño que el mundo tenga en gran estima de repente desaparecerá, y allí donde parecía encontrarse hallarás una estrella, un milagro de gracia. 3Los enfermos se levantarán, curados ya de sus pensamientos enfermizos. 4Los cie­gos podrán ver y los sordos oír. 5Los afligidos abandonarán su duelo, y sus lágrimas de dolor se secarán cuando la risa de felici­dad venga a bendecir al mundo.

4. Repite el Nombre de Dios y todo nombre nimio deja de tener significado. 2Ante el Nombre de Dios, toda tentación se vuelve algo indeseable y sin nombre. 3Repite Su Nombre, y verás cuán fácilmente te olvidas de los nombres de todos los dioses que hon­rabas. 4Pues habrán perdido el nombre de dios que les otorgabas. 5Se volverán anónimos y dejarán de ser importantes para ti, si bien, antes de que dejases que el Nombre de Dios reemplazase a sus nimios nombres, te postrabas reverente ante ellos llamándo­los dioses.

5. Repite el Nombre de Dios e invoca a tu Ser, Cuyo Nombre es el Suyo. 2Repite Su Nombre, y todas las cosas insignificantes y sin nombre de la tierra se ven en su correcta perspectiva. 3Aquellos que invocan el Nombre de Dios no pueden confundir lo que no tiene nombre con el Nombre, el pecado con la gracia, ni los cuer­pos con el santo Hijo de Dios. 4Y si te unes a un hermano mien­tras te sientas con él en silencio y repites dentro de tu mente quieta el Nombre de Dios junto con él, habrás edificado ahí un altar que se eleva hasta Dios Mismo y hasta Su Hijo.

6. Practica sólo esto hoy: repite el Nombre de Dios lentamente una y otra vez. 2Relega al olvido cualquier otro nombre que no sea el Suyo. 3No oigas nada más. 4Deja que todos tus pensamientos se anclen en Esto. 5No usaremos ninguna otra palabra, excepto al principio, cuando repetimos la idea de hoy una sola vez. 6Y enton­ces el Nombre de Dios se convierte en nuestro único pensamiento, nuestra única palabra, lo único que ocupa nuestras mentes, nues­tro único deseo, el único sonido que tiene significado y el único Nombre de todo lo que deseamos ver y de todo lo que queremos considerar nuestro.

7. De esta manera extendemos una invitación que jamás puede ser rechazada. 2Y Dios vendrá, y Él Mismo responderá a ella. 3No pienses que Él oye las vanas oraciones de aquellos que lo invocan con nombres de ídolos que el mundo tiene en gran estima. 4De esa manera nunca podrán llegar a Él. 5Dios no puede oír peticio­nes que le pidan que no sea Él Mismo o que Su Hijo reciba otro nombre que no sea el Suyo.

8. Repite el Nombre de Dios, y lo estarás reconociendo como el único Creador de la realidad. 2Y estarás reconociendo asimismo que Su Hijo es parte de Él y que crea en Su Nombre. 3Siéntate en silencio y deja que Su Nombre se convierta en la idea todo ­abarcadora que absorbe tu mente por completo. 4Acalla todo pen­samiento excepto éste. 5Deja que ésta sea la respuesta para cual­quier otro pensamiento, y observa cómo el Nombre de Dios reemplaza a los miles de nombres que diste a todos tus pensa­mientos, sin darte cuenta de que sólo hay un Nombre para todo lo que existe y jamás existirá.

9. Hoy puedes alcanzar un estado en el que experimentarás el don de la gracia. 2Puedes escaparte de todas las ataduras del mundo, y ofrecerle a éste la misma liberación que tú has encontrado. 3Pue­des recordar lo que el mundo olvidó y ofrecerle lo que tú has recordado. 4Puedes también aceptar el papel que te corresponde desempeñar en su salvación, así como en la tuya propia. 5Y ambas se pueden lograr perfectamente.

10. Recurre al Nombre de Dios para tu liberación y se te conce­derá. 2No se necesita más oración que ésta, pues encierra dentro de sí a todas las demás. 3Las palabras son irrelevantes y las peticiones innecesarias cuando el Hijo de Dios invoca el Nombre de su Padre. 4Los Pensamientos de su Padre se vuelven los suyos propios. 5El Hijo de Dios reivindica su derecho a todo lo que su Padre le dio, le está dando todavía y le dará eternamente. 6Lo invoca para dejar que todas las cosas que creyó haber hecho que­den sin nombre ahora, y en su lugar el santo Nombre de Dios se convierta en el juicio que él tiene de la intranscendencia de todas ellas.

11. Todo lo insignificante se acalla. 2Los pequeños sonidos ahora son inaudibles. 3Todas las cosas vanas de la tierra han desapare­cido. 4El universo consiste únicamente en el Hijo de Dios, que invoca a su Padre. 5Y la Voz de su Padre responde en el santo Nombre de su Padre. 6La paz eterna se encuentra en esta eterna y serena relación, en la que la comunicación transciende con creces todas las palabras, y, sin embargo, supera en profundidad y altura todo aquello que las palabras jamás pudiesen comunicar. 7Quere­mos experimentar hoy esta paz en el Nombre de nuestro Padre. 8Y en Su Nombre se nos concederá.


¿Qué me enseña esta lección?

En el mundo de la multiplicidad regido por el ego, el nombre asigna significado a las cosas.

Desde el punto de vista espiritual, el Nombre de Dios nos lleva a evocar una idea fundamental, pues es su Atributo principal: la Unidad.

Sin Amor, es imposible la Unidad. La ausencia de amor, da lugar al miedo y éste, se fundamenta en la soledad de la separación.

Cuando invocamos el Nombre del Padre, estamos santificándolo, es decir, lo elevamos a la condición de Santo. El Hijo de Dios, cuando se expresa en la mente recta, experimenta ese Instante Santo en el que su consciencia se eleva hasta la Unidad.

El Nombre del Padre y del Hijo es el mismo nombre, pues ambos comparten el Principio de la Unidad.

Quizás te esté preguntando, al igual que yo, ¿cuál es el Nombre del Padre? Tal vez estés argumentando, igual que yo, que para poder invocar su Nombre, debemos previamente conocerlo.

Intuyo que establecer un Nombre para invocar a Dios, sería limitar su Expresión. Su Significado lo abarca Todo. Su Nombre es su Magna Condición de Ser Ilimitado y esa Condición es compartida por su Hijo.

Evocar esa Condición es nombrar al Ser que Es, al Espíritu, y los dones que emanan de Él: la Voluntad, el Amor, la Inteligencia, la Gracia, la Justicia, la Armonía, la Paz, la Verdad, la Eternidad…


Ejemplo-Guía: "Invocando el nombre de Dios y el nuestro propio"

A través de nuestros nombres, se nos identifica y lo que es más importante se nos asocia a una familia, a un clan, a unos de lazos de sangre que se convierte en un acto de fidelidad cuyos eslabones son difíciles de romper. Esa identificación al clan, ese espíritu de fidelidad al patriarca de la familia, nos ofrece una condición que hacemos respetar por encima de todo, reconociendo en tal hecho, que pertenecer a "nuestra" familia nos supone un sentimiento de orgullo.

Respetar las normas del clan, de la familia, es ley. Ese código cerrado se convierte en nuestras creencias más profundas y para hacerla respetar debemos estar dispuesto a todo.

La historia nos ofrece multitud de ejemplos en los que podemos contemplar como, en nombre de nuestro clan, de nuestra familia, de nuestro feudo, de nuestra religión, de nuestra filiación, de nuestros colores, hemos llevado a cabo y seguimos estando dispuestos a ello, todas las atrocidades y barbaridades que podamos imaginar.

Raro es el día que los medios de información no abren sus espacios con noticias de reyertas, de peleas, de luchas entre grupos, hinchas, clanes, que deciden matarse por defender sus códigos, sus leyes, sus creencias.

Todas estas manifestaciones son propias de este mundo, un mundo fabricado bajo el lema de la separación y la división. El seno familiar, ese espacio sagrado donde debe surgir el germen del amor, se ha convertido a lo largo de la historia de la humanidad en la principal fuente de discordia. El amor hacia la sangre se ha malinterpretado, dando lugar al amor egoísta por salvaguardar lo nuestro.

La Lección de hoy nos invita a reflexionar sobre este tema tan conocido por todos nosotros, pues todos hemos participado de él, y seguimos participando, en la medida en que preferimos el triunfo de nuestras creencias y afinidades por encima de la paz y la armonía.

Invocar el nombre de Dios, es la invitación que nos hace esta Lección. Ya hemos dicho, que el nombre nos aporta una identificación. En este sentido, el nombre con el que nos bautiza nuestros padres, nos otorga una identidad de pertenencia al mundo. Ello significa que es portador del germen de la división, pues establece diferenciación entre el resto de hermanos y como ya hemos dicho, por salvar la hidalguía de nuestro nombre estamos dispuestos a matar.

En cambio, el nombre de Dios es uno, pues su Esencia es Una. Si el nombre aportado por nuestros padres en este mundo representa nuestro cuerpo, el nombre de Dios, representa al Espíritu, lo que significa, que cuando invocamos su nombre, lo que realmente estamos haciendo es invocar nuestra verdadera Esencia: el Espíritu.

Esa invocación ha de llevar a nuestra mente a conectar con su estado natural, pues todo pensamiento sigue a Su Fuente.

Podemos aplicar esta Lección cada vez que nos encontremos sumidos en la defensa desenfrenada y demente del mundo material. Cada vez que nos veamos superados por las voces procedentes de los asuntos mundanos, busquemos un instante de acallamiento interno e invoquemos el nombre de Dios, prestémosle atención a nuestro Ser Espiritual que está esperando ese momento en el que nos pueda ofrecer su Paz.

jueves, 30 de junio de 2016

Cuento para Seheiah: "El Espíritu Protector"



Muchas son las personas que se quejan en la vida de tener mala suerte, nada les sale bien, el destino parece haberse confabulado para castigarlos con su rigurosa justicia, pero el caso que os voy a contar, opinareis sin duda que es curioso, puesto que narra la historia de un muchacho al que la mala suerte le perseguía, y sin embargo, en el ultimo momento, siempre salía victorioso del nefasto trance. Pero júzguenlo ustedes mismos...


Jupimar siempre había sido un chico independiente. Gustaba de tomar sus propias decisiones, aunque estas le llevasen como en aquel día a enfrentarse a la muerte.


Desde hacia tiempo, se preguntaba que sensación se debía experimentar conduciendo aquella maravillosa moto que su amigo acababa de comprar. Si se la pedía prestada tal vez podría saberlo -pensó -, y ni corto ni perezoso, se fue en busca de él, quien de muy malas ganas y un poco por vergüenza, se la dejo, pero no sin antes advertirle que no corriera demasiado.


Pero para Jupimar aquellas recomendaciones estaban de más. Si esperaba que le hiciera caso, iba listo.


Tomó la moto y enseguida busco la sensación que tanto deseaba experimentar. Aceleró y aceleró cada vez más. Sin duda merecía la pena aquellas sensaciones. Pero todo estaba previsto, y al tomar una curva la moto le derrapo y el accidente fue mortal.


Todo el mundo temió lo peor, puesto que, al salir despedido tuvo la mala fortuna de ser arroyado por un camión que venia en sentido contrario.


Sin embargo, y cuando nadie contaba con su vida, Jupimar se recuperó de un modo milagroso.


Era la tercera vez en el año que salía ileso de accidentes mortales. La primera ocasión fue un incendio, al final pudo ser rescatado a tiempo cuando ya le daban por asfixiado. La segunda, fue aplastado, prácticamente, por un edificio en ruina que se había desplomado, pero de nuevo le acompañó la fortuna, pues quedó presionado por un hueco, lo cual impidió ser sepultado, y ahora ese accidente.


Nadie se explicaba la razón y muchos llegaron a pensar que tenía 7 vidas como los gatos. Otros pensaban, que tal vez tenía un pacto con el diablo, pero el único que sabía la respuesta era él mismo, pues acababa de conocerla.


Mientras dormía de camino al hospital, Jupimar tuvo una visita en el mundo de los sueños. Un ser de luz se le acercó, y ante aquella sorpresa el joven le pregunto:
  • ¿Quién eres y dónde estoy?
  • Soy el Arcángel Seheiah y protejo a los hombres del rigor del destino, y estás en el Mundo del Deseo -explicó aquel ser de luz -.
  • ¿Entonces estoy muerto? -preguntó angustiado Jupimar -.
  • No, no lo estas, porque yo te he salvado -contestó amistosamente el Arcángel -
  • Y, ¿por qué lo has hecho?, otras personas mueren en accidentes y nadie los salva.
  • Tienes razón, pero en el Libro del Debe y el Haber de esas personas no encuentro ninguna razón que le haga interceder por ellos.
  • Entonces, ¿estás a mis servicios porque yo con mi comportamiento en otras vidas he actuado salvando las vidas de otros? - Interrogó muy sorprendido el joven Jupimar -.
  • Veo que lo has entendido, y ahora debes volver. Pero antes recuerda una cosa, no arriesgues tu vida en vano, pues es muy valiosa para malgastarla.
Gracias a aquel encuentro, Jupimar dejaría de comportarse imprudentemente y trató siempre de echar una mano al Arcángel prestando auxilio al necesitado.


Fin