sábado, 4 de junio de 2016

Cuento para Sitael: "El Sabio Constructor"

Por tres veces consecutivas lo habían intentado, pero seguían sin poder conseguirlo...
  • Lo siento Majestad -se excusó el contrariado arquitecto-, todo es un misterio, por mucho que lo intentamos, lo que en la luz construimos, en las tinieblas de la noche es destruido.
  • No, no puedo creerlo. Mientras que vosotros jugáis a ser dioses, mi hijo se está muriendo de tristeza -gritó el rey enfurecido-.
Quizá tuviera razón para estarlo, pues su único hijo, el príncipe Aquin, era víctima de un terrible mal que le había sumido en una profunda pena. Desde hacía tres años, nadie había tenido la dicha de verle sonreír, y todos desconocían la razón que le llevó a aquel melancólico estado.
Su padre, el rey Kebin, sumido en la desesperación, pensó que tal vez si le construía una ciudad y la habitaba con los mejores magos de reino, quizás Aquin recuperase de nuevo la alegría.

Pero tras muchos intentos, y de un modo misterioso por cierto, los arquitectos que hasta ahora lo habían intentado, fracasaron a pesar de sus muchos esfuerzos. Por ese motivo, el Soberano estalló en ira, pues no comprendía lo que estaba pasando. Tenía enemigos secretos y el desconocía donde podía encontrarlos.

Si pudiera averiguarlo pensó, les haría arrepentirse de lo que estaban haciendo. Kebin aumentó la vigilancia y se dijo que nadie podría burlar a la guardia en aquella noche.

Sería una noche larga, muy larga. No lograba conciliar el sueño, no podía alejar de su mente aquellos rabiosos pensamientos. Pero pronto se daría cuenta, de que a pesar de sus preocupaciones nada cambiaría al día siguiente.
  • ¡Majestad....! ¡Majestad...! -gritaba su consejero sin que le quedase apenas aliento-, no os lo creeréis, pero todo lo construido ha sido derribado.
Tan solo un gesto amargo y un ademán de impotencia se dibujaron en el rostro del apenado rey. Ya no sabia que hacer, lo había intentado todo.

Pero esta historia no puede tener un triste final, y para evitarlo, llegó al reino un misterioso viajero, el cual decía llamarse Sitael y ser un hábil arquitecto. Esta noticia llegó hasta el rey Kebin quien mandó buscarle de inmediato.
  • ¿Decís que sois un buen arquitecto? -le interrogó el Soberano-.
  • No soy yo quien puede dar testimonio de mi arte, sino mis obras Señor -contestó seguro de sí mismo el recién llegado-.
  • ¿Creéis que podréis construir una ciudad que pueda dar cobijo a la felicidad y a la alegría?, mi único hijo se esta consumiendo en los fríos brazos de la tristeza -preguntó con tono esperanzador el rey-.
  • Podré hacerlo si Vos me ayudáis, Majestad -replicó el enigmático arquitecto-.
Aquellas palabras pusieron en guardia al Monarca, quien muy extrañado le dijo:
  • Sabed que yo desconozco el divino arte de la construcción. Siendo así, ¿como podré ayudaros?.
  • Tan solo Vos podréis evitar que los pilares que han de sostener a la ciudad sean sólidos y no quebradizos.
  • ¡No os entiendo! -exclamó muy aturdido el rey-.
  • Si mirando en vuestro corazón encontráis la solidez del amor, entonces nada debemos temer, pero si hayáis tan sólo un sentimiento de odio, rencor, del quebradizo poder de las tinieblas, entonces la obra perecerá en manos de esta fuerza -explicó Sitael-.
El rey Kebin no pudo mirar a los ojos de aquel extraño viajero. Reconocía en sus palabras una verdad que le consumía. Él era, entonces, el único responsable, el que impedía levantar los pilares de la ciudad de la alegría, del amor.

Desde aquel día todo cambió. El rey perdonó a cuantos habían sido sus enemigos, y de inmediato, como por arte de magia, pudo comprobar cómo las murallas de la ciudad se elevaron sólidas, poderosas hasta el cielo, dando cobijo al elixir de la felicidad, donde su hijo encontraría para siempre una maravillosa paz.

Fin

Diálogo con el Ángel Sitael

  • El despertar de las emociones, del potencial de los sentimientos, es la puerta que conduce a la individualidad…, al encuentro con el Yo.
  • Es necesario que comprendas algo esencial…, te sientes un ser creador y pretenderás crear el mundo de acuerdo a tus normas…, sin embargo, has de saber que si te extralimitas en tus acciones, serás expulsado de tu estado de dicha y tendrás que restituir el daño causado a tu alrededor…
  • En efecto, eres un Dios en formación…, pero para alcanzar esa condición, tendrás que recorrer un largo camino…
  • Deberás dominar tu naturaleza emocional, que te ha llevado a concebir un estado de separación y división…
  • Deberás dominar tu potencial mental, y establecer un código de equilibrio entre sentir y pensar…
  • Tan solo cuando la unidad se manifieste en ti, podrás avanzar en tu camino hacia la conquista de la divinidad…
  • Para amar a los demás es preciso que antes te ames a ti mismo…, pues no podrás dar lo que no tienes…, pero vela, para no quedar prisionero de ese amor y puedas superar la prueba que no superó Narciso.

Plegaria y Exhorto de Sitael

PLEGARIA


SITAEL: Dios la esperanza de todas las criaturas.
Digo al Eterno: Tú eres mi refugio y mi fortaleza, ¡Oh mi Dios en quien me confío!.


SITAEL, permíteme, Señor, reconocer,
a los que fueron en el pasado, mis hermanos;
a los que fueron mis adversarios, mis enemigos,
a los que amé y odié:
para crear juntos
una nueva esperanza.
Sitúame, SITAEL, en el corazón del conflicto,
en el ojo del huracán,
para que tu Amor derramado en mi imaginación
actúe como un disolvente
que disipe los enfrentamientos y las tempestades,
SITAEL, haz de mi un hombre fiel:
fiel para con los de arriba; fiel para con los de abajo.
Haz que sea el hombre del justo equilibrio
en las posiciones enfrentadas.
Y no permitas que caiga en la tentación de estar al lado de unos
o de otros.
En todo momento y en todo lugar,
Permíteme, Señor SITAEL,
ser un portador de esperanza.



SITAEL exhorta:
Debéis aprender
de vuestros adversarios.
En ellos encontrareis siempre
los más adecuados Maestros.
Ellos os dirán sin contemplaciones
cuáles son vuestras lagunas, vuestros fallos;
os dirán si habéis sido imprudentes, presuntuosos o temerarios.
En ellos no habrá doblez ni hipocresía:
la verdad pura se expresará de sus labios.
Sabréis así como sois en la parte oscura de vuestra esfera,
ahí donde no luce jamás el resplandor de la conciencia.
Los enemigos, los adversarios,
son aquellos que os aman con amor desinteresado.
No levantéis vuestra mano contra ellos,
porque cuando desaparezcan,
ya no podréis veros en el espejo que refleja los errores.
Cristo dijo: "ama al enemigo"
Y yo os digo ahora: ¡conservadlo, respetadlo, utilizad sus virtudes!
Tu enemigo te ha sido dado
para que puedas expulsar de tu interior
ese conglomerado de cosas detestables que él expresa.
Contempla hoy mismo, peregrino,
los defectos de tu enemigo
y extírpalos sin más tardanza de tu propio ser,
porque están en ti muy en ti, porque están en ti muy en ti,
aunque pases toda una vida negándolo.


(Plegarias y Exhortos de los 72 Genios de la Cábala - KABALEB)

Sitael: "Dios la esperanza de todas las criaturas".

Nombre: Sitael. "Dios la esperanza de todas las criaturas".
Coro: Serafines, Ángeles al servicio de Kether-Voluntad.
Nombre del Ángel en letras: Samekh-Yod-Teith-Aleph-Lamed
Nombre del Ángel en cifras: 15-10-9-1-12
Nombre del Ángel en Arcanos Mayores: Diablo-Rueda de la Fortuna-Ermitaño-Mago-Colgado
Dias de regencia: 5 de Junio; 19 de Agosto; 2 de Noviembre; 11 de Enero. Del 31 Marzo al 4 de Abril.
Regencia zodiacal: 14º al 15º de Geminis; 26º al 27º de Leo; 8º al 9º de Escorpio; 20º al 21º de Capricornio;
10º al 15º de Aries.

Lo que otorga:
  • Acceso a empleos superiores con responsabilidad ejecutiva. 
  • Poner fin a las adversidades. 
  • Protección contra las armas y las fuerzas del mal. 
  • Para ser fiel a la palabra dada y no rehuir los compromisos. 
  • Protección contras las tendencias hipócritas, contra la ingratitud y el perjurio.

Programa-Lección: Disolver los enfrentamientos y las tempestades causadas por el odio humano. Fidelidad a lo esencial, no cayendo en apoyar una tendencia en detrimento de otra.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 156

LECCIÓN 156

Camino con Dios en perfecta santidad.

1. La idea de hoy no hace sino expresar la simple verdad que hace que el pensamiento de pecado sea imposible. 2Esta idea nos asegura que la culpabilidad no tiene causa, y que, por lo tanto, no existe. 3Es la consecuencia lógica de la idea fundamental que tan a menudo se menciona en el texto, la cual reza así: las ideas no abandonan su fuente. 4Si esto es verdad, ¿cómo ibas a poder estar separado de Dios? 5¿Cómo ibas a poder caminar por el mundo solo y separado de tu Fuente?

2. No somos inconsistentes con los pensamientos que presenta­mos en nuestro programa de estudios. 2La verdad tiene que ser verdad de principio a fin, si es que es la verdad. 3No puede con­tradecirse a sí misma, ni ser dudosa en algunas partes y segura en otras. 4No puedes caminar por el mundo separado de Dios porque no podrías existir sin Él. 5Él es lo que tu vida es. 6Donde tú estás, Él está. 7Hay una sola vida. 8Ésa es la vida que compartes con Él. 9Nada puede estar separado de Él y vivir.

3. Y ahí donde Él está tiene que haber santidad así como vida. 2Él no posee ningún atributo que no comparta con todas las cosas vivientes. 3Todo lo que vive es tan santo como Él, pues lo que comparte Su vida es parte de la Santidad y no puede ser pecami­noso, de la misma manera en que el sol no puede elegir ser de hielo, el mar estar separado del agua o la hierba crecer con las raíces suspendidas en el aire.

4. Hay una luz en ti que jamás puede extinguirse y cuya presencia es tan santa que el mundo se santifica gracias a ti. 2Todo lo que vive no hace sino ofrecerte regalos y depositarlos con gratitud y alegría ante tus pies. 3El aroma de las flores es su regalo para ti. 4Las olas se inclinan ante ti, los árboles extienden sus brazos para protegerte del calor y sus hojas tapizan el suelo para que camines sobre algo mullido, mientras que el sonido del viento amaina hasta convertirse en un susurro en torno a tu santa cabeza.

5. La luz que refulge en ti es lo que el universo ansía contemplar. 2Todas las cosas vivientes se detienen en silencio ante ti, pues reconocen a Aquel que camina a tu lado. 3La luz que llevas con­tigo es la suya propia. 4Y así, ven en ti su propia santidad, y te saludan como salvador y como Dios. 5Acepta su reverencia, pues le corresponde a la Santidad Misma, que camina a tu lado, trans­formando con Su dulce Luz todas las cosas en Su semejanza y en Su pureza.

6. Así es como opera la salvación. 2Al tú hacerte a un lado, la luz que refulge en ti da un paso adelante y envuelve al mundo. 3No proclama que el castigo y la muerte vayan a ser el final del pecado. 4Éste desaparecerá entre jolgorios y risas, pues se recono­cerá su extraña absurdidad. 5Es un pensamiento descabellado, un sueño tonto, ridículo quizá, pero no temible. aMas ¿quién pos­pondría un solo instante su acercamiento a Dios a cambio de un capricho tan absurdo?

7. No obstante, tú has desperdiciado muchos, pero que muchos años precisamente en este pensamiento descabellado. 2El pasado ha desaparecido junto con todas sus fantasías. 3Éstas ya han dejado de hacer presa en ti. 4El acercamiento a Dios se avecina. 5Y en el pequeño espacio de duda que todavía queda, es posible que pierdas de vista a tu Compañero y que lo confundas con el sueño ancestral e insensato que ya pasó.

8. "¿Quién camina a mi lado?" 2Debes hacerte esta pregunta mil veces al día hasta que la certeza haya aplacado toda duda y esta­blecido la paz. 3Deja que hoy cesen las dudas. 4Dios habla por ti al contestar tu pregunta con estas palabras:

5Camino con Dios en perfecta santidad.
6Ilumino el mundo, ilumino mi mente, así como todas las mentes que Dios creó una conmigo.


¿Qué me enseña esta lección?


Hoy camino, especialmente, con paso firme y la posición erguida. No es una posición que denote altivez o prepotencia, sino todo lo contrario, es un gesto de humildad y santidad, pues es el significado de que reconozco la Santa Presencia del Padre en mí.

Esa visión de Unidad, me llevará a elevar la mirada hacia el cielo y dar gracias al que me ha enviado, pues reconozco mi identidad y me proclamo Su Hijo bien Amado.

¿Qué puedo temer en ese instante santo? El amor se expresa como la única verdad y su luz ha disipado la oscuridad en la que se regocijaba el ego. El miedo ya no tiene presencia en mi mente; la culpa al no encontrar a su fiel aliado, el pecado, se ha fundido en el abrazo que le ofrece el perdón; el castigo ya no encuentra a su víctima y ahora adopta los ropajes del valor; la tristeza ha olvidado las fruncidas muecas de su rostro y presume de una pletórica sonrisa…, es la imagen de la felicidad…

Mi caminar se acompasa al rítmico son de la paz, de la dicha, de la plenitud… Cada paso es certero y me acerca cada vez más a la Morada de Dios. Soy consciente de que Dios es el Camino y que ese Camino se encuentra trazado en mi genética Espiritual.

Hoy es un día muy especial, pues sé que camino con Dios en perfecta santidad, en perfecta unidad.


Ejemplo-Guía: "¿Con quién caminas...?

Si lo has experimentado, sabrás reconocer de lo que te hablo, de lo que nos habla esta Lección. 

Habrás vivido momentos de desolación, de tristeza, de confusión, de miedo y de soledad. Habrás experimentado todas estas situaciones, pues como yo, habrás elegido como tu acompañante de camino al ego. Incluso, habrás confundido momentos efímeros de felicidad, que en un abrir y cerrar de ojos, en un pestañeo, habrán desaparecido de tu vida. Si la felicidad que ofrece el mundo del ego es ilusoria.

Pero un día, decides cambiar al compañero de viaje. Dices adiós al ego, le agradece las lecciones y el aprendizaje que te ha ofrecido, sobre todo el reconocimiento de lo irreal y el verdadero valor de lo real,y decide tomar la mano de Aquel que aguardaba esa decisión con paciente Amor.

Ese instante es glorioso, es un instante santo, en el que te fundes con tu Creador, en el que reconoce la Fuente de donde procedes. Ya no hay dudas, tan sólo certeza. Ya no hay miedo, tan sólo confianza. Ya no hay culpa, tan sólo impecabilidad e inocencia. Ya no hay dolor, tan sólo dicha. Ya no hay tristeza, tan sólo felicidad. Ya no hay enfermedad, ni muerte, tan sólo plenitud y vida. Ya no hay temporalidad, tan sólo eternidad.

Preguntémonos, con quién caminamos de la mano. Si lo has experimentado, sabrás reconocer de lo que te hablo. Tendrás la certeza de que Dios se encuentra presente en cada uno de tus pensamientos, en cada uno de tus sentimientos. Lo sabrás, porque ya no creerás en la separación y en el pecado. Lo sabrás, porque ya no verás, ni percibirás el ataque de tu hermano. Lo sabrás, porque ya no necesitarás levantar elevados muros que te aporten una ficticia defensa. Lo sabrás, porque te verás pletórico, radiante como un sol que desea expandir su luz con la vida. Lo sabrás, sin duda, lo sabrás, y entonces, recordarás que siempre has sido Santo.

viernes, 3 de junio de 2016

Diálogo con el Ángel Jeliel

  • Has de saber, peregrino, que Elohim, El-Los Dioses-, para llevar a cabo su Obra Creadora, tuvo que delimitar un espacio donde edificar…
  • Si no aplicas esa Ley en tus acciones creadoras…, si cuando decidas esparcir  tu semilla en la tierra, no tienes en cuenta los límites…, tal vez confundas tu cosecha con la de otros sembradores…
  • Entonces, elevarás tu voz y exigirás que te devuelvan lo que no es tuyo y entrarás a dar vida a la rueda del karma…
  • Utiliza tu pensamiento… En él se encuentra, potencialmente, la capacidad de comprender las leyes que rigen el universo…
  • Conocerás que es necesario dominar la fuerza y el poder de las emociones pues, de este modo, el único modo, conseguirás realizar tu obra en plena armonía…
  • De tu sacrificio, emanará la Vida…
  • De tu oscurecimiento, emanará la Luz…
  • De tu comprensión, emanará la Sabiduría…
  • Haz sensible al hombre, para que sea capaz de interpretar cuáles son las claves para liberarse de todos los apegos que le dominan.

Cuento para Jeliel: "La Nueva Esencia"

En el Gran Libro de los Misterios, donde se recoge fielmente el paso de los tiempos, está escrito, en letras de oro, una hermosa leyenda que sucedió hace ya muchos, muchos años, tantos que su recuerdo se funde en el acontecer de los días. Dejad que os cuente, lo que mis ojos pudieron leer, afortunadamente, en ese Manuscrito Sagrado...

Sucedía entonces, el segundo Día Cósmico, y los obreros trabajaban infatigables en la construcción de un majestuoso templo. Debían darse prisa, pues era voluntad del rey, el Supremo Kether, que su hijo Jeliel, el más diestro y hábil de los guerreros, se desposara, en la magia del secreto, con la adorable Hochmah, princesa de la Luz.

Y así sería, pues al cabo de dos lunas, Jeliel y Hochmah se desposaron, sellando su unión con un ritual mágico inspirado por los Dioses en la emanación de una nueva esencia llamada Amor.

Kether, el viejo y noble soberano, dejó, feliz, su reino en manos de su hijo, y buscó la paz de sus últimos días en el cobijo de la meditación, retirándose en la soledad que le ofrecía el templo. Desde entonces, seria Jeliel quien gobernaría junto a su hermosa y sabia esposa Hochmah.

Kehoch, la ciudad oculta, daba cobijo a un pueblo habitado por almas impetuosas, enérgicas y ardientes, bregados en el arte de colonizar, y por ello sus hombres eran expertos guías y magníficos aventureros.

Pero los tiempos habían cambiado y tras muchos años de ir de acá para allá, una parte del pueblo se sintió cansado, y ello les llevó a solicitar una audiencia con el monarca.
  • He sido informado ampliamente por los Consejeros, de vuestra voluntad de no querer emprender nuevas aventuras, y no puedo evitar mostrar mi descontento. Sabéis que aún quedan nuevas tierras por conquistar, nuevos horizontes sin explorar, y me pedís que renuncie a hacerlo. ¿Cómo podéis explicarme esto? -les refirió Jeliel muy enojado-.
  • Majestad, durantes años hemos trabajado incansables para vuestro Padre, el Gran Kether, y las fronteras de Kehoch casi no tienen límites. Vuestro poder gobierna sobre todas las tierras, y sin embargo, ¿quién las habita?. No tenemos tiempo. Cuando las conquistamos, nos vemos obligados a abandonarlas para conquistar otras nuevas. Sabed que nuestra voluntad se siente llamada a echar raíces. Hemos sentido una voz interior que nos habla y nos dice: uniros como vuestro rey y vuestra reina se han unido, y hacedlo en el templo, bajo la magia del secreto.
Esas fueron las palabras de un pueblo que sentía que algo importante había cambiado en sus vidas.
  • ¡No!, no puedo permitir esa locura -gritó con ira Jeliel-.
Pero aquella respuesta llevaba en ella la semilla de la división, pues su esposa Hochmah se sentía atraída por la misma voz que hablaba a su pueblo, y el rey no queriendo romper sus compromisos, decidió abandonarla.
Cuando la noticia fue conocida por los fieles hombres del reino, no pudieron evitar sentir en su pecho una profunda rabia.
  • Debemos evitarlo -gritó una exaltada voz-.
  • Sí, debemos hacerlo -acompañaron otros muchos en el mismo tono-.
El palacio se vio asediado por los mismos hombres que un día lo habían custodiado. El pueblo se había levantado contra la voluntad y el sometimiento del rey tirano. Sin embargo, Jeliel llevaba sangre divina en sus venas y su mente recibió un rayo de luz que le hizo comprender que con su enérgico comportamiento se estaba oponiendo a la Voluntad Divina.
Aquella Luz le hizo evidenciar el poder de la Nueva Esencia, el Amor. Desde entonces, su voluntad no fue otra que la de compartirlo con su esposa y su pueblo.


Fin

Plegaria y Exhorto de Jeliel

PLEGARIA

JELIEL: Dios que socorre.
¡Y Tú, Eterno, no te alejes! ¡Tú eres mi fuerza, ven presto a mí socorro!

JELIEL: préstame tu auxilio, Señor de los brillantes conceptos,
para que pueda aportar claridad ahí donde la confusión reina,
para que pueda aportar método
ahí donde todo es aún caos.
Permíteme, Señor JELIEL,
guardar siempre mi inteligencia limpia,
sin que pueda torcerse ante la presión de los intereses materiales;
para ser aquel que, gracias a tus poderes,
da un consejo desinteresado,
un juicio constructivo.
Haz que esa voz que emerge de las profundidades de mi ser
sea la que dirija y orqueste mi vida.
Haz que sea imposible todo pacto, todo compromiso,
entre la razón y los instintos,
y que la mente domine las emociones
como el jinete domina su caballo.
Haz que tu brillante penetración dentro de mí
no me induzca en error y llegue a pensar
que la luz viene de mí y no de ti.
En todo momento y en todo lugar, ¡Oh Señor JELIEL!
hazme un hombre desinteresado.

JELIEL exhorta:

¿Qué has hecho hoy para mejorar la calidad del mundo?
¿Has dado a las estructuras físicas tu luz?
¿0 acaso has aportado a la tierra en que vives un poco más de sombra?.
Pregúntatelo, peregrino.
Y si eres un sembrador de sombras, un productor de tinieblas,
quiero que sepas que tienes a tu disposición
una inmensa claridad, un deslumbrante resplandor.
No tienes más que abrir, en tu propia conciencia, un canal,
y el chorro luminoso del Aleph
inundará tus Centros de Percepción.
Entonces todo cambiará alrededor de ti:
vivirás en la alegría un desbordante entusiasmo
porque tendrás la sensación de aportar al mundo
y a los seres que te rodean
algo tan necesario a su vivir como el aire.
Llámame,
aproxímate a mi esfera,
y ese bienestar que tengo para ti,
será tuyo.
Cuando hayas bebido mi Fuego,
los objetivos materiales desaparecerán de tu estrategia,
y serás un obrero del Templo del Espíritu.
Trabajarás para que el mundo deje de ser
un vasto campo de desperdicios
y en ti se alojará permanentemente
la felicidad.
(Plegarias y Exhortos de los 72 Genios de la Cábala - KABALEB)

Jeliel: “Dios que socorre”


Nombre: Jeliel, “Dios que socorre”
Coro: Serafines, Ángeles al servicio de Kether-Voluntad.
Nombre del Ángel en letras: Yod-Lamed-Yod-Aleph-Lamed
Nombre del Ángel en cifras: 10-12-10-1-12
Nombre del Ángel en Arcanos Mayores: Rueda de la Fortuna-Colgado-Rueda de la Fortuna- Mago-Colgado
Días de regencia: 4 de Junio; 18 de Agosto; 1 de Noviembre; 10 de Enero; 22 de Marzo. Del 26 al 30 de Marzo.
Regencia zodiacal: 13º al 14º de Géminis; 25º al 26º de Leo; 7º al 8º de Escorpio; 19º al 20º de Capricornio;
1º al 2º de Aries; 5º al 10º de Aries.

Lo que otorga:
  • Fecundidad.
  • Restablecimiento de la paz entre esposos. Fidelidad conyugal.
  • Fidelidad a lo superior, a los gobernantes y reyes.
  • Calma las sediciones populares.
  • Abandono del celibato.
Programa-Lección: Utilizar el pensamiento para superar situaciones emocionales que dominan. Vencer los apegos y vicios materiales.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 155


LECCIÓN 155

Me haré a un lado y dejaré que Él me muestre el camino.

1. Hay una manera de vivir en el mundo que no es del mundo, aunque parezca serlo. 2No cambias de apariencia, aunque sí son­ríes mucho más a menudo. 3Tu frente se mantiene serena; tus ojos están tranquilos. 4Y aquellos que caminan por el mundo con la misma actitud que tú reconocen en ti a alguien semejante a ellos. 5No obstante, los que aún no han percibido el camino también te reconocerán y creerán que eres como ellos, tal como una vez lo fuiste.

2. El mundo es una ilusión. 2Aquellos que eligen venir a él andan buscando un lugar donde poder ser ilusiones y así escapar su propia realidad. 3Mas cuando se dan cuenta de que su realidad se encuentra incluso aquí, entonces se hacen a un lado y dejan que ésta les muestre el camino. 4¿Qué otra alternativa tienen real­mente? 5Dejar que las ilusiones vayan delante de la verdad es una locura. 6Mas dejar que las ilusiones se rezaguen detrás de la ver­dad y que ésta se alce como lo que es, es simplemente muestra de cordura.

3. Ésta es la sencilla elección que hoy llevaremos a cabo. 2La demente ilusión permanecerá de manifiesto por un tiempo para ser contemplada por aquellos que eligieron venir y que aún no han experimentado el regocijo de descubrir que se equivocaron al decidir. 3Ellos no pueden aprender directamente de la verdad, puesto que la han negado. 4Y así, tienen necesidad de un Maestro que pueda percibir su demencia, pero que pueda ver también más allá de la ilusión la simple verdad que mora en ellos.

4. Si la verdad exigiese que renunciasen al mundo, les parecería como si se les estuviese pidiendo que sacrificasen algo que es real. 2Muchos han elegido renunciar al mundo cuando todavía creían que era real. 3Y como resultado de ello se han visto abati­dos por una sensación de pérdida, y, consecuentemente, no se han liberado. 4Otros no han elegido otra cosa que el mundo, y su sensación de pérdida ha sido aún mayor, lo cual no han sido capaces de entender.

5. Entre estas dos sendas hay un camino que conduce más allá de cualquier clase de pérdida, pues tanto el sacrificio como la priva­ción se abandonan de inmediato. 2Éste es el camino que se te pide recorrer ahora. 3Caminas por esta senda tal como otros lo hacen, mas no pareces ser distinto de ellos, aunque ciertamente lo eres. 4Por lo tanto, puedes ayudarlos al mismo tiempo que te ayudas a ti mismo, y encauzar sus pasos por el camino que Dios ha despe­jado para ti y para ellos, a través de ti.

6. La ilusión aún parece estar ceñida a ti, a fin de que puedas comunicarte con ellos. 2Sin embargo, ha retrocedido. 3Y no es de ilusiones de lo que te oyen hablar, ni son ilusiones  lo que les presentas para que sus ojos las vean y sus mentes las entiendan. 4La verdad, que va delante de ti, tampoco puede hablarles a tra­vés de ilusiones, pues este camino conduce ahora más allá de la ilusión, y mientras sigues adelante los llamas para que te sigan.

7. Todos los caminos conducen finalmente a éste. 2Pues el sacrifi­cio y la privación son sendas que no llevan a ninguna parte, deci­siones que conducen al fracaso, así como metas que jamás se podrán alcanzar. 3Todo esto retrocede a medida que la verdad se alza en ti para que conduzcas a tus hermanos lejos de los caminos de la muerte y los encamines por la senda de la felicidad. 4Su sufrimiento es pura ilusión. 5Sin embargo, necesitan un guía que los ayude a escapar de ella, pues confunden las ilusiones con la verdad.

8. Tal es la llamada de la salvación. 2Te pide que aceptes la verdad y permitas que vaya delante de ti alumbrando la senda que te rescata de lo ilusorio. 3No se trata de un rescate que tiene un pre­cio, pues no cuesta nada. 4Al contrario, sólo te aporta ganancias. 5Las ilusiones tan sólo dan la impresión de mantener al santo Hijo de Dios encadenado. 6Es únicamente de las ilusiones de lo que se le salva. 7A medida que éstas retroceden, él se vuelve a encontrar a sí mismo.

9. Camina seguro ahora, pero con cuidado, ya que esta senda es nueva para ti. 2Puede que descubras que aún te sientes tentado de ir delante de la verdad y de dejar que las ilusiones sean tu guía. 3Se te dieron tus santos hermanos para que siguiesen tus pasos conforme tú caminas seguro de tu propósito hacia la ver­dad. 4Ésta va delante de ti ahora, para que ellos puedan ver algo con lo que poder identificarse, algo que entiendan que les señale el camino.

10.  Al final de la jornada, no obstante, no habrá brecha ni distan­cia alguna entre la verdad y tú. 2Y todas las ilusiones que marcha­ban por el mismo camino que tú recorres se alejarán de ti, y no quedará nada que mantenga a la verdad separada de la compleción de Dios, la cual es tan santa como Él Mismo. 3Hazte a un lado con fe y deja que la verdad te muestre el camino. 4No sabes adónde vas. 5Pero Uno que sabe te acompaña. 6Deja que Él te guíe junto con los demás.

11. Cuando los sueños se hayan acabado, cuando el tiempo haya cerrado sus puertas a todo lo pasajero y los milagros ya no tengan objeto, el Hijo de Dios no emprenderá más jornadas. 2Ya no tendrá ningún deseo de ser una ilusión en vez de la verdad. 3Hacia esto es hacia lo que nos encaminamos, a medida que seguimos ade­lante por el camino que la verdad nos señala. 4Ésta es nuestra jornada final, la cual llevamos a cabo por todos. 5No perdamos el rumbo. 6 Pues así como la verdad va delante de nosotros, también va delante de los hermanos que nos seguirán.

12. Nos encaminamos hacia Dios. 2Haz una pausa y reflexiona sobre esto: 3¿Qué camino podría ser más santo, más merecedor de tus esfuerzos, de tu amor y de tu absoluta dedicación? 4¿Qué camino podría darte más de lo que es todo, u ofrecerte menos y aun así satisfacer al santo Hijo de Dios? 5Nos encaminamos hacia Dios. 6La verdad que va delante de nosotros es una con Él ahora, y nos conduce allí donde Él siempre ha estado. 7¿Qué otro camino sino éste podría ser una senda que quisieses elegir?

13. Tus pies ya están firmemente asentados en el camino que con­duce al mundo hasta Dios. 2No busques otros caminos que parez­can llevar a otra parte. 3Los sueños no son guías dignos de ti que eres el Hijo de Dios. 4No olvides que Él te ha tomado de la mano, y te ha dado tus hermanos con la confianza de que eres merece­dor de la Confianza que Él ha depositado en ti. 5Él no puede ser engañado. 6Su Confianza ha hecho que tu trayectoria sea induda­ble y tu meta segura. 7No les fallarás a tus hermanos ni a tu Ser.

14. Y ahora sólo te pide que pienses en Él por un rato cada día, para que pueda dialogar contigo y hablarte de Su Amor, recor­dándote cuán grande es Su Confianza, cuán infinito Su Amor. 2En tu nombre y en el Suyo, que son el mismo, gustosamente practi­camos con este pensamiento:

3Me haré a un lado y dejaré que Él me muestre el camino, pues deseo recorrer el camino que me conduce hasta Él.


¿Qué me enseña esta lección?


Cuando se produce el despertar de la consciencia o Percepción Verdadera, tu manera de actuar se acomoda a tu nueva identidad.

Mientras que hemos permanecido identificado con el ego y hemos seguido sus pautas de comportamiento, nos hemos sentido parte del mundo y nos hemos dejado gobernar por sus leyes, principalmente la que nos ha llevado a creer firmemente en el castigo como única vía de redención de nuestros pecados.

La base principal de las creencias del ego se fundamenta en que somos cuerpos y que estamos separados unos de otros. Esa convicción nos ha llevado a interpretar al “otro” como una fuente de ataque, recordándonos que la separación representa nuestro acto pecaminoso y desobediente a las Leyes de Dios. El temor a Dios, lo proyectamos sobre nuestro hermano, al que condenamos por recordarnos constantemente la absurda y demente idea de que nos hemos separados de Dios y de su Creación.

El despertar de la consciencia se convierte en nuestro mejor regalo, dado que recuperamos nuestra verdadera identidad, la cual es impecable y eterna. A partir de ese momento, estamos en el mundo, pero sabemos que no pertenecemos a él.

Esta verdad, se convertirá en nuestra estrella y marcará el rumbo que debemos dar a nuestras vidas. Se trata de Ser y no de estar. Podemos acompañar a un hermano que se encuentra recorriendo un camino abrupto y ayudarle a orientar sus pasos en otra dirección y no por ello, identificarnos con el sendero equivocado.

Es preciso apartarse y dejar que la nueva luz ilumine nuestra senda. La certeza de que en cualquier circunstancia, estamos acompañados por Dios, debe aportarnos la confianza necesaria para recorrer cualquier camino de este mundo, pues ya hemos dejado de pertenecer a él y esa condición nos hace libres.

La Verdad nos revelará que cualquier camino, siempre, debemos recorrerlo con la mente puesta en la Unidad, en el Amor y en la Paz, es decir, con la Mente Recta inspirada por la Voz que habla por Dios, el Espíritu Santo.

Ejemplo-Guía: "¿Qué nos inspira, la Verdad o la ilusión?

No nos costará mucho esfuerzo en dar una respuesta a esta cuestión. Otra cosa es que nos guste el reconocer que nuestros pasos siguen la estela de lo irreal, que es lo mismo que decir, que seguimos y servimos al ego y que estamos identificados con el cuerpo y con la búsqueda del bien-estar.

En nuestra defensa (pues nos sentimos atacados), diremos: ¡Es lo que nos han enseñado durante toda nuestra vida, a creer en la identidad del ego, en prestar culto al cuerpo, en ganar y vencer, en competir y triunfar, en obtener y poseer!.

Pero si no hemos querido seguir ahondando en los beneficios de esa identificación, es porque hacerlo  -lo sabemos-, nos conduce a reconocer que somos infelices, que sentimos un profundo y arraigado temor por la soledad, por la enfermedad, por la muerte, por la pérdida, por la escasez, por la venganza de nuestro creador, por sentirnos pecadores.

Seguir la estela del ego como guía, nos conduce al sufrimiento. Si esto es así, ¿qué esperamos para cambiar de guía?

La resistencia proviene del apego y de las falsas creencias que hemos dado como verdaderas. El cambio de guía nos exige tan solo una nueva decisión: elegir la verdad y abandonar la ilusión.

¿Qué significa esta elección? Para mi, me gusta poner el ejemplo del bien-estar y el bien-ser. Ya lo hemos visto en otras ocasiones. El bien-estar persigue lo ilusorio y transitorio y está sometido a las leyes de la tierra, que son perecedera, con lo cual nos conduce a la pérdida, circunstancia que nos produce dolor y sufrimiento.

El bien-ser no persigue ninguna ilusión, sino que se centra en la esencia del Ser. La felicidad deja de ser un objetivo y se convierte en un condición. El miedo a la pérdida cede su hegemonía al Amor como fuente de toda Abundancia, pues está basada en el dar-recibir. El guía del bien-ser, nos inspira el camino a seguir y nos conduce al Cielo. El bien-ser, visiona la vida desde la Unidad y su función es fusionarse con el resto de la Filiación.

jueves, 2 de junio de 2016

Diálogo con el Ángel Vehuiah

  • La Voluntad es la fuerza creadora por excelencia…, sin ese impulso motor ninguna obra tendría lugar.
  • La Voluntad, es como la semilla…, si no se posee… ¿cómo podríamos acaso, pretender reclamar cosecha alguna?
  • Pero no temas, peregrino, pues esa esencia primordial está a disposición de todo ser creado…, lo único de lo que debes ser consciente, es que haz de hacer uso de ella, pues sino, ¿cómo podríamos acaso, pretender reclamar cosecha alguna?
  • Al igual como la semilla encierra en si misma, el fruto venidero, en cada acto de voluntad va implícito un resultado…
  • ¡Ojala!, tu voluntad sirva a elevadas causas…
  • ¡Ojala!, tu voluntad te lleve a romper con situaciones estacionarias y corruptas…
  • ¡Ojala!, tu voluntad te inspire ser el protagonista, el héroe a través del cual, la consciencia da un majestuoso paso hacia adelante…
  • ¡Ojala!, sepas controlar las superabundantes energías con las que cuentas…, y no te dejes llevar por la ira, la cólera y una excesiva individualidad…
  • Estás llamado a ser el precursor, el vanguardista, el abanderado… ¡qué  la luz ilumine tu consciencia, y que cada uno de tus actos…, de lugar a un renovado presente!.

Cuento para Vehuiah: "Un gran record"

La carrera estaba a punto de comenzar. Los músculos de los atletas se encontraban en tensión, en espera tan solo de que el juez de la competición diese la salida.

Se trataba de la prueba más importante de aquellos campeonatos, y el público no quería perderse aquel espectáculo que tanta expectativa había despertado.

Todos esperaban ver una exhibición de poder. Entre los participantes se encontraban los mejores corredores de todas las provincias, y el ganador de aquella prueba representaría a su nación en los grandes juegos internacionales.

Con este propósito, el joven Vehuiah había estado trabajando muy duro en los últimos años. Todos sus esfuerzos tenían un único objetivo, llegar al equipo nacional. Y allí estaba, compitiendo entre los mejores. Se sentía orgulloso por todo lo que había conseguido. Estar en la final era importante, pero no lo suficiente, debía ganar.

La salida fue rápida. En pocos metros ya sacaba un cuerpo de ventaja al resto de los participantes. Aquello le dio más fuerza y sus pies perecían volar.

Qué cerca se encontraba ya de la meta. Tan solo un último esfuerzo y lo habría conseguido. Pero Vehuiah no contó con aquel imprevisto. Cuando tan solo le faltaban unos metros para cruzar la meta, su cuerpo perdió el equilibrio no pudiendo controlarlo. Fue un segundo lo que tardó en recuperar de nuevo la posición. Lo intentó, intentó ganar aquel maldito segundo, pero ya era demasiado tarde. La cinta de llegada se desvanecía ante su desesperada mirada. Vehuiah no pudo contener su rabia y su cuerpo exhausto y sin aliento rodó desvanecido por la pista. No sintió el más mínimo interés por evitar que esto sucediera.

Desde aquel día, el joven atleta no había recuperado la confianza en si mismo. Su férrea voluntad había desaparecido y se encontraba sumido en una profunda depresión que iba agotando todas sus energías.

Sentía tanta indignación, que cuando algo le contrariaba estallaba en cólera. Aquellos que tiempos atrás le habían seguido, ahora apenas si se atrevían a saludarle, le tenían miedo.

El tiempo fue pasando y Vehuiah cada vez se abandonaba más. No cuidaba su alimentación y se negaba a hacer deporte. Pero cierto día, un desafortunado accidente vino a cambiar una vez más su vida.

Como de costumbre, a esa hora de la mañana, Vehuiah aún se encontraba en cama. Desde su habitación y encontrándose adormilado, le pareció oír una voz que pedía auxilio. Llamado por la curiosidad se asomó a la ventana, y entonces la vio. Era su madre y se encontraba atrapada por una cortina de fuego.
  •  ¡Dios mío! -gritó-.
Sin ser muy consciente de lo que hacía, Vehuiah se calzó sus botines y salió corriendo. Sabía que la vida de su madre estaba en sus pies. No podía perder ni un solo segundo, pues competía, esta vez, contra el fuego.

El pueblo quedaba a unos cinco kilómetros y debía llegar a él, antes de que las llamas alcanzasen el lugar donde se encontraba su madre. Sus pies corrieron como jamás lo habían hecho antes. Si alguien le hubiese cronometrado seguro que habría batido un récord, pero aquello no le importaba lo más mínimo, tan solo una cosa puso alas a sus pies, el amor que sentía por su madre.

Vehuiah logró llegar a tiempo. Para todos, desde aquel día, el joven sería un héroe y durante mucho tiempo se comentaría aquella singular hazaña.

El joven atleta recuperó de nuevo su voluntad y comenzó a trabajar con especial ilusión. Muchos otros récords le aguardaban en su camino.

Fin

Plegaria y Exhorto de Vehuiah

PLEGARIA

VEHUIAH: Dios elevado y exaltado por encima de todas las cosas.
Pero tú, ¡oh Eterno! eres mi coraza. Tú eres mi gloria y levantas mí cabeza.

VEHUIAH: Haz que fermenten en mi tus virtudes,
haz que sea el abanderado, el primero, el héroe,
el que por tu gracia conduce los hombres más allá de lo humano.
Haz que hierva en mi la superabundante energía con la que se realizan los milagros.
Libérame, Señor, de la turbulencia y la cólera,
permitiéndome encontrar, en el exterior,
el adecuado receptáculo para tu simiente.
Comunícame tu sagacidad, tu sutilidad,
para que pueda llegar hasta mis oídos la Voz divina,
y para que pueda contemplar con mis ojos
la sublime imagen del Padre.
¡Oh Vehuiah!, sé tú el forjador, yo seré tu yunque;
sé tú el soplador, yo seré el cristal;
sé tú el alquimista, yo seré el crisol,
el fuego de tu fuego, la luz de tu luz,
la llama permanentemente viva para que mis hermanos de generación
vislumbren el Camino.


VEHUIAH exhorta:

El tiempo de la fermentación ha llegado:
el jugo de la viña fermenta bajo los rayos del Sol,
el Agua bulle bajo la acción del Fuego,
el hierro enrojece al soplo de la Llama:
¿Y tú? ¿Cómo te comportas en el Sol, en el Fuego y en la Llama?
Hay una vida dentro de tu vida,
un nuevo estado de ser dentro de tu presente estado de ser,
una luz roja en tu frialdad metálica.
El Padre es el Sol, es el Fuego y es la Llama:
es la fuerza transformadora universal,
es el que sacará de tí la fertilidad,
arrancándote de tu muerte aparente,
para crear en tí, y a través de tí en los demás,
el potencial de lo eterno.
Ven a la religión del Padre y comprenderás
los misterios que la fe te ocultaba.
Comprenderás para que sirven el Amor, los sufrimientos,
las plegarias y la cadena de las encarnaciones.
Comprenderás porque es necesario el fracaso
y porque es útil la victoria.
El Padre hará de tí
un colaborador consciente de su Obra.
La religión del Padre te abre ahora sus puertas
para que se produzca en tí la expansión de conciencia
que en tu peregrinaje humano has estado buscando.


(Plegarias y Exhortos de los 72 Genios de la Cábala - KABALEB)

Vehuiah: "Dios Elevado y Exaltado por encima de todas las cosas"

Nombre: Vehuiah.

Coro: Serafines, Ángeles al servicio de Kether-Voluntad.

Nombre del Ángel en letras: Vav-Heith-Vav-Yod-He

Nombre del Ángel en cifras: 6-8-6-10-5

Nombre del Ángel en Arcanos Mayores: Enamorados-Justicia-Enamorados-Rueda de la Fortuna-Sumo Sacerdote.

Días de regencia: 3 de Junio; 17 de Agosto; 31 de Octubre; 9 de Enero; 21 de Marzo. Del 21 al 25 de Marzo.

Regencia zodiacal: 12º al 13º de Géminis; 24º al 25º de Leo; 6º al 7º de Escorpio; 18º al 19º de Capricornio; 0º al 5º de Aries.

Lo que otorga:
  • Disponer de una poderosa voluntad Ejecutora y Transformadora.
  • Ser el nº 1, el protagonista de una hazaña singular. Vencer en algo singular y difícil.
  • Sagacidad para descubrir los engaños. Lucidez para consigo mismo.
  •  Liberarnos de la cólera y la turbulencia.
  • Para obtener la iluminación divina.
Programa-Lección: Utilizar las superabundantes energías con las se cuentan para ayudar a los hombres a vislumbra el Camino. Superar la individualidad, la cólera y la ira.

Cuento para Géminis: "Un Sendero hacia la Luz - Final"

Pero no pudo seguir hablando pues, en esta ocasión fue interrumpido por sus alumnos. Alguien a quien apreciaba desde muy pequeño, pues ya desde entonces, su rostro, junto a sus actos, hablaba muy  satisfactoriamente a su favor. Era Mario, el hermano gemelo de Martin.


Qué extraña era la vida -pensaba Don Javier-, a pesar de haber nacido del mismo vientre, a pesar del asombroso parecido físico, y cuánta diferencia de carácter había entre ambos hermanos.


Mario era prudente, risueño, optimista, generoso, humilde y pacífico. Mientras que Martin era impaciente, irritable, nervioso, envidioso y vanidoso.
  • Perdóneme, Señor Maestro, pero quisiera que supiese usted algo, -expresó respetuosamente Mario-.
  • Dime, Mario, ¿qué deseas? -le contestó Don Javier dando viva muestra de preocupación-.
  • Quisiera decirle que yo estoy dispuesto a descifrar el acertijo. Me agradaría tanto acompañarle a la excursión. 
Los ojos de Don Javier sintieron un calor conocido. Estaban a punto de brotar, involuntariamente, de ellos lágrimas que no pudo reprimir. Aquellas palabras sinceras le habían llegado al corazón, conmoviéndole profundamente. Temió por unos segundos, que su garganta no le respondiese pues un nudo le impedía casi respirar, por lo que tuvo que hacer un gran esfuerzo para no dejarse llevar por aquel brote de alegría. Y así lo hizo. 

  • Gracias, Mario, si ese es tu deseo, te complaceré, -le contestó sin poder ocultar su satisfacción-. 
Pero Martin al ver que su hermano menor, al que no tenía en gran estima, pues lo juzgaba un mal estudiante, se interponía en su camino, casi estalló en cólera. Poseído por un nerviosismo que no conseguía controlar, se levantó como por impulso de su asiento, interrumpiendo aquel dialogo.
  • ¡Basta!, hermanito. No te conformas con las malas notas que sacas, que ahora quieres hacer el ridículo. Acertijos, estoy seguro que todos los aquí presentes piensan que el único que puede solucionarlo soy yo. 
En un arrebato de vanidad intelectual, Martin se dirigió a todos los presentes y les preguntó con voz efusiva y casi amenazante. 
  • ¿Estáis de acuerdo todos, de que soy el único que puede descifrar el enigma? 
Un profundo silencio se adueñó de toda el aula, pues nadie quiso hablar. Pero, sin embargo, muchos asintieron con un gesto, y los demás lo hicieron con su silencio, ya lo dice el refrán, el que caya otorga.

Aprovechando aquella confusión, Don Javier vio la oportunidad que esperaba y lo puso un poco más difícil. 
  • Martin, tú que tanto hablas de respetar las normas, ¿cómo te atreves a interrumpir un diálogo entre dos personas? ¿Acaso no sido enseñado, que cuando dos personas hablan, los demás deben callar? –expresó Don Javier con la intención de demostrar al joven que no se deben juzgar las acciones de los demás-.
  • Bueno, es que yo…, -balbuceó Martin, tartamudeando-. Está bien, perdone, pero debo decirle algo, yo participaré en la prueba.
  • De acuerdo, toma asiento y escuchad todos, pues el acertijo es este… 
Lo había conseguido. No le había resultado fácil, pero al final sus esfuerzos se veían recompensados por el interés que había despertado con aquella prueba.

Todos quedaron en silencio. Nadie se atrevían ni tan siquiera a alterar el ritmo respiratorio, que en aquellos minutos de tención, difícilmente, podía pasar desapercibido.
  • Existió una vez un Rey, que al ver que la muerte le rondaba, quiso hacer testamento. Era tan justo, que se encontró ante un dilema, pues a la hora de decidir cuál de sus dos hijos debería heredar su corona, no sabía qué decisión tomar, ya que eran gemelos. Así pues, pensó en consultar al sabio de palacio, y este le dijo...
  • Es muy fácil, mi queridísimo Rey, cededle a ambos un trozo de tierra y decidle que aquel que obtenga los mejores frutos en un año, de aquel será el reino.
  • La idea pareció ser del agrado del Rey, el cual hizo llamar inmediatamente a sus dos hijos, de los cuales uno era pastor –el más pequeño-, mientras que el mayor, dirigía los ejércitos. Una vez en presencia de su Padre, el Rey, fueron informados  por este de las condiciones de la prueba, y no tardaron en seguir el mandato real, dirigiéndose cada uno a sus respectivas tierras.
  • El tiempo pasó, y al tercer mes, fue el hijo mayor el que acudiendo a su padre, el Rey, le ofreció sus primero s frutos. Mientras tanto, su hermano aún se encontraba sembrando.
  • Trascurrieron tres meses más, y de nuevo fue el mayor de los hermanos, quién ofreció al Rey su cosecha. En cambio, el menor recibía con agrado las aguas que providencialmente caían del cielo.
  • Hallándose en el noveno mes, el Rey, recibió por tercera vez los frutos del mayor de sus hijos. Sin embargo, el más pequeño se preocupaba por separar la cizaña que dificultaba el crecimiento de la cosecha.
  • En los tres últimos meses, el Rey reunió de nuevo a sus dos hijos, recibiendo del mayor, nuevos frutos, pero en esta ocasión, también los recibió de su hijo menor.
Una larga pausa, indicó a los oyentes que la historia había terminado. No podían, ni encontraban palabras para explicar sus sentimientos. Era tan extraño toco aquello. Se preguntaban qué podría significar aquella narración. No sabían cuál sería el acertijo, y mirándose unos a otros se interrogaban con la Intención de aclarar su curiosidad.
  • ¿Quién de ustedes se atrevería a decirme, cuál debe ser la sentencia del Rey? ¿A cuál de los dos hijos, cederá su trono? ¿Al mayor, que ha ofrecido cuatro veces frutos o al más pequeño de los hermanos, que tan sólo ha ofrecido una cosecha? –en un tono enigmático, Don Javier, dejó flotar en el aire aquella misteriosa pregunta-. 
Un sentimiento de inquietud pareció apropiarse de la mayoría de los alumnos.

Con destreza y rapidez formaron pequeños grupos. Estaban acostumbrados a hacerlo. Fuera de clases se compinchaban para sentirse más seguros y fuertes. Sin embargo, habían dado la espalda una vez más a Mario, quien no pareció ofenderle aquel gesto de rechazo, sin pensárselo mucho, quedó sumergido en los detalles de la historia llegando a identificarse con los protagonistas del relato.

Para Martin, aquella historia no le planteaba ninguna duda. Veía la solución muy evidente y desde el principio quiso hacerlo saber. 
  • Estoy seguro, Señor Maestro, que no será necesario que dé mucho tiempo para contestar esta simple cuestión. La respuesta es bien sencilla, y hasta un niño pequeño la encontraría sin dificultad -dijo en voz alta el arrogante Martin-.
  • Me agrada pensar que no te resulte difícil responder  el acertijo, pero te advierto que no es tan fácil como aparenta. Si te parece… -Quiso Don Javier ayudarle, pero una vez más, Martin podría de manifiesto su vanidad intelectual anteponiendo su interés al del profesor-.
  • Estaréis todos de acuerdo en que el Rey debe ceder su trono al mayor de los hermanos, pues está claro que ha ofrecido tres veces más frutos que su hermano. 
Todos quedaron en silencio. Miraban fijamente los gestos de Dos Javier, el cual quedaba inmóvil, sin apenas dar señales de vida. Sus ojos, a pesar de estar entreabiertos, parecían mirar la nada.

Cuando todos esperaban una reacción del Maestro, no seria éste quien pusiera fin a aquel profundo y largo silencio, sino que fue, una vez más, Mario, el que sacó a todos de aquella tensión.
  • Yo tengo otra respuesta Señor Maestro –dijo Mario, dirigiéndose a Don Javier-.
  • Está bien, Mario, exponla, todos te oiremos.
  • Si yo fuera el Rey, llamaría al menor de mis hijos y le diría, tuyo es el reino.
  • ¡Cómo!, ¿estás loco hermanito?, ¿te has olvidado? El mayor le ofrece cuatro veces frutos, en cambio, el menor una sola vez ¿Cómo te explicas eso, dínoslo? –gritó Martin a su hermano-. 
Pero esta vez no seria Mario el que contentaría, sino que fue Don Javier, quien levantándose de su asiento, se colocó de modo que todos le pudieran ver y oír bien. 
  • Yo contestaré a tu pregunta Martin, si no te importa. Tienes razón, el mayor de los hermanos ofreció por cuatro veces frutos a su padre, pero, ¿te has preguntado cómo consiguió en tan corto plazo de tiempo, 3 meses, los mismos frutos que ofreció su hermano en un año. ¿Acaso ignoras que un árbol no da frutos de la noche a la mañana? Al mayor de los hermanos no le resultó difícil conseguir esos frutos, pues siendo capitán de los ejércitos, no dudó en diezmar, avasallar y robar en los campos vecinos. De este modo podía ofrecer cada tres meses frutos a su padre. En cambio se olvidó de sembrar, y cuando sembró se olvidó de regar. Y así cuando hubo regado, no supo cortar la cizaña, la cual puso fin a su cosecha. De este modo tuvo que seguir robando para poder alimentar a su padre. Sin embargo, el menor de los hermanos supo preparar la tierra,  escogió las mejores semillas, esperó las fértiles aguas del cielo y se esmeró en cortar la mala hierba. Así, tras un largo y paciente esfuerzo, pudo ofrecer a su padre los mejores frutos, quien dijo…
  • Durante cuatro veces consecutivas, he sido alimentado de los frutos del mayor de mis hijos, sin embargo mi apetito no ha sido saciado.  En cambio, una sola vez, he recibido el alimento del menor de mis hijos y ha sido tal mi satisfacción, que he quedado saciado para siempre. Tuyo es el reino, -dijo señalando al menor de los hermanos-, pues tus frutos han colmado mi hambre, mientras que los de tu hermano, han estimulado aún más mi apetito.
Como guiado por un impulso desenfrenado todos al unísono -excepto Martin-, vitorearon el nombre de Mario, quien no se había librado de la sorpresa, ni de las palabras que había pronunciado Don Javier.

Tuvo que hacer grandes esfuerzos Mario, para no caer al suelo cuando sus compañeros le felicitaban efusivamente. Todos querían felicitarle por el ingenio y la intuición demostrada, sin embargo, los pensamientos de Mario no participaban con aquella eufórica desbandada. Toda su preocupación se centraba en su hermano mayor, pues creía conocerle bien y sabía que aquella prueba supondría para él una dura derrota, de la que no estaba seguro, si podría superar. 

Buscó con su mirada la presencia de Martín, temiendo que se hubiese marchado, pero se alegró al comprobar que aún se encontraba allí, aunque con la cabeza cabizbaja y sin que pudiera mirar a nadie.

Mario comprendió el dolor que debía sentir su hermano y se sintió indefenso, pues no sabía cómo ayudarle.

A lo largo de todos aquellos años y  desde que juntos fueron inscritos en la escuela, Martin siempre buscó diferenciarse de Mario y si para ello, era necesario humillarle, no tendría en consideración tal hecho.

Martín era muy reconocido por sus compañeros, pero en el fondo sus relaciones superficiales. En cambio, Mario siempre frecuentaba reuniones donde se preocupaba por hacer compañía a aquellos que se sentían solos y marginados. Les contaba historias, leyendas, y de este modo nacía una sana y duradera  relación.

Pero jamás supo Mario ganar la confianza y el respeto de su hermano, a penas unos minutos mayor que él. 
  • Está bien, chicos -dijo en voz alta Don Javier intentando poner un poco de orden en aquella algarabía-. Como ya todos sabéis, Mario ha acertado el acertijo y por lo tanto iremos de excursión. Espero que tú, Martin, también irás -expresó Don Javier dirigiéndose al joven derrotado por su propio orgullo-. 
Nadie sabría explicar cómo ocurrió, pero lo cierto es que estaba ocurriendo. De repente, Don Javier sintió que sus ojos se nublaban y que sus rodillas se doblaban negándose a sostener su cuerpo desplomado y sin fuerza. Apenas pudo llegar a apoyar sus manos sobre la mesa, evitando un golpe que de haberse producido le hubiera destrozado la cabeza. 

A pesar del esfuerzo que seguía haciendo por mantener su cuerpo erguido, no pudo evitar que éste se deslizase hasta caer abatido en el suelo.
  • ¿Qué hacer? –se preguntaban todos sin que nadie se atreviese a reaccionar-. 
Mientras tanto, el rostro de Don Javier fue adoptando un color azulado. Sus labios fueron tiñéndose hasta adquirir un tono morado, y sus ojos parecían mirar sin vida. 

Fue entonces, cuando Martin, reaccionando ágilmente, salió veloz como una saeta en busca de ayuda.

Sus pies parecían volar, apenas si tocaban el suelo. Su corazón le bombeaba con fuerza, cada vez con mayor rapidez, y su rostro dibujaba una expresión de rabia, al tiempo que en su mente se repetía una y otra vez… 
  • No, no puede morir…, no, no puede morir. 
Habían pasado 15 segundos, cuando llegó sin aliento a la casa del doctor. Sin demoras, éste se puso en camino acompañado por el joven Martin, que apenas si podía respirar, pues sentía un profundo ahogo en su pecho que aclamaba salir al exterior. 

Pronto llegaron a la escuela  y con la misma rapidez, el doctor atendía al desafortunado Don Javier.

Al ver su rostro crispado y el colorido de su piel, el médico pidió que alguien llamase a una ambulancia urgentemente, al tiempo que le administraba masaje cardiaco al infeliz maestro.

Sin duda, su corazón, cansado por los años le había jugado una mala faena.

Todos los alumnos fueron desalojados, pero aún permanecía allí Mario y Martin. Miraban y observaban cada gesto del Doctor. Hacía tiempo que sus manos no se unían, sin embargo, en esos momentos se encontraban entrelazadas, pues ambos sentían que los últimos acontecimientos, les había unido de un modo especial. Pero lamentaban, angustiados,  que el precio de ello pudiera ser la muerte de Don Javier.


El médico luchaba enérgicamente por devolver la vida al moribundo Don Javier, pero sus esfuerzos parecieron nulos pues sus brazos dejaron de forcejear su pecho.

Había hecho cuanto estaba en sus manos, pero pensó que la ayuda le había llegado demasiado tarde.

Con un gesto de impotencia, el médico abandonó el cuerpo del maestro, que más que muerto, parecía dormido. 

Mario y Martin se sorprendieron al ver que el médico se alejaba de la sala y le preguntaron...
  • Doctor, ¿por qué abandona usted su cuerpo?
  • Niños, no deberíais estar aquí - contestó sorprendido el médico-, marcharos a casa, Don Javier ha pasado a mejor vida.
  • No lo entiende, doctor, Don Javier no ha podido morir. Hoy precisamente acababa de nacer. Hoy ha dejado atrás un lejano pasado. Nosotros, le debemos mucho y creemos en él. Hoy nos ha enseñado una gran lección. Nos ha enseñado que el Hombre posee un poder que es mágico. Dígaselo usted mismo Don Javier.
  • En efecto, tenéis razón -exclamó Don Javier con voz celestial-. 
No pudo evitar el doctor, que la pluma que sostenía en sus manos se deslizase entre sus dedos, cayendo al suelo. Había quedado de piedra, su sangre no circulaba y sus extremidades se negaban a obedecerle. Sin embargo, haciendo un gran esfuerzo pudo dirigir su cabeza en la dirección donde había dejado sin vida el cuerpo de Dos Javier. Pero su sorpresa aumentó, pues en aquel lugar ya no se encontraba ningún cuerpo, ni tan siquiera, la señal de haberlo habido. 

Buscó, buscó hacia un lado y a otro, pero no pudo encontrar a Dos Javier, ni tampoco a los dos hermanos, Martin y Mario. Pero sí pudo oír el rumor de unas voces que se alejaban en dirección a las afueras del pueblo, donde la montaña parecía aguardarles con los brazos abiertos. 

Corrió veloz hacía una de las dos ventanas y pudo tranquilizar sus nervios, cuando sus ojos pudieron ver, cómo Don Javier caminaba como era habitual en él, con paso firme y seguro, rodeado de alumnos. A su izquierda le acompañaba Martin y a su derecha Mario. Ambos se miraron y se guiñaron el ojo, sonriendo felizmente. 

Mientras tanto, Don Javier, seguía narrando… 
  • Y el hijo menor compartió su reino con el mayor de los hermanos, y juntos formaron una gran nación, donde la paz y la armonía serían el anuncio de un nuevo mundo, de un Nuevo Universo.

FIN