sábado, 21 de mayo de 2016

El Lenguaje Sagrado de los Números: 5


"El número cinco representa el Trabajo Humano".
La Tradición Cabalística nos enseña, que en el Cuarto Día de la Creación apareció sobre la tierra la primera humanidad.
Ya tuvimos ocasión de ver al estudiar el número cuatro, que representaba el fruto de la obra creadora de Dios, es decir, el universo y todo Ser Viviente que habita en el.
La historia sagrada nos describe las peripecias de esa primera humanidad habitando el Paraíso o Tierra de Gracia preparada por Dios para el hombre y los demás seres vivos. Adán y Eva, los primeros estados de conciencia en esa etapa decidieron hacer uso de sus poderes divinos y por propia voluntad deciden no seguir las recomendaciones divinas.
A partir de ese momento da comienzo unos hechos que todos conocemos bien, pues seguimos experimentándolo cada vez que actuamos en este mundo.
Salir de ese "paraíso o estado cuatro" era necesario para continuar la ruta ascendente de la evolución. Es cierto, que el hombre necesita tomar conciencia de los atributos que dispone y para ello debe actuar. Ese trabajo humano es verdaderamente el sentido que encierra desde el punto de vista oculto, la salida del paraíso.
No debemos vivir como una tragedia lo que durante tanto tiempo nos han transmitido, cuando nos explican que el hombre es heredero de un pecado original.
Nuestra mente debe ir más allá y comprender lo que en verdad encierra ese capítulo de la historia humana, o mejor dicho de la conciencia humana. Dejémonos de culpas, de castigos por haber obrado mal. Si Dios nos dota con ese Libre Albedrío para que actuemos con total libertad, ¿cómo al mismo tiempo nos va a limitar ese poder, castigándonos si lo usamos?.
Cuando abordamos el número cinco, estamos en la "tierra del castigo", al "este del edén", en el "fuego de la gehenna" donde se purgan los pecados. Estamos en la tierra inhóspita del dolor, de la "muerte".
Pero yo me pregunto: ¿acaso experimentar no es tomar conciencia?, ¿acaso no es adquirir conciencia nuestra meta?.
Bien, alguien podría aludir que existen otras rutas para tomar conciencia, y no podríamos más que estar de acuerdo con él, pero el hombre debe saber que cuando actúa por primera vez, es decir, cuando decide actuar para conocerse, el camino que suele tomar, siempre le lleva al número cinco, pues éste representa el Trabajo Humano por excelencia.
Este número esta bajo la regencia del dos primordial: Amor, pero se manifiesta en otro plano, el humano/emocional. Por lo tanto, el amor se dirige hacia uno mismo, dando lugar al egoísmo, a la pasión y a los deseos.
Podríamos hablar de dos aspectos distintos del número cinco. En primer lugar, el cinco orientado hacia el sendero involutivo, el que carece de conciencia individual y decide adquirirla. Este cinco, da lugar al emblemático símbolo asociado a la "magia negra". Cuando los deseos se estancan con el sólo propósito de satisfacer al ego inferior, entonces da lugar a aspectos inferiores de la naturaleza humana.
El otro aspecto del cinco, es el que se erige sobre los vértices inferiores, aspirando conquistar el cielo. Es el símbolo del hombre y del Trabajo Humano: conquistarse a sí mismo, superando el difícil mundo de las pasiones.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 142

CUARTO REPASO

Introducción

1. Damos comienzo ahora a un nuevo repaso, conscientes esta vez de que nos estamos preparando para la segunda parte del aprendizaje en la que se nos enseña cómo aplicar la verdad. 2Hoy empezaremos a prepararnos para lo que sigue más adelante. 3Tal es nuestro propósito para este repaso y para las lecciones que siguen. 4Así pues, repasaremos las lecciones más recientes y sus pensamientos centrales de forma que faciliten el estado de prepa­ración que ahora queremos alcanzar.

2. Hay un tema central que unifica cada paso del repaso que ahora emprendemos, el cual puede enunciarse de manera muy simple con estas palabras:

2Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios.

3Esto es un hecho, y representa la verdad de lo que eres y de lo que tu Padre es. 4Éste fue el pensamiento mediante el cual el Padre creó a Su Hijo, estableciéndolo así como co-creador con Él. 5Éste es el pensamiento que garantiza plenamente la salvación del Hijo. 6Pues en su mente no puede haber otros pensamientos, salvo los que su Padre comparte con él. 7La falta de perdón es lo que impide que este pensamiento llegue a su conciencia. 8No obstante, es verdad eternamente.

3. Comencemos nuestra preparación tratando de entender las múltiples formas tras las que se puede ocultar muy cuidadosa­mente la falta de verdadero perdón. 2Puesto que son ilusiones, no se perciben simplemente como lo que son: defensas que te impi­den ver y reconocer tus pensamientos rencorosos. 3Su propósito es mostrarte otra cosa y demorar la corrección mediante auto­engaños diseñados para que ocupen su lugar.

4. Tu mente, sin embargo, alberga sólo lo que piensas con Dios. 2Tus auto-engaños no pueden ocupar el lugar de la verdad, 3de la misma manera en que un niño que arroja un palo al mar no puede cambiar el ir y venir de las olas, evitar que el sol caliente las aguas o impedir que el plateado reflejo de luna se vea por la noche en ellas. 4Así es como daremos comienzo a cada período de práctica de este repaso, preparando nuestras mentes para que comprendan las lecciones que nos corresponde leer y comprendan el significado que tienen para nosotros.

5. Comienza cada día dedicando cierto tiempo a preparar tu mente para que aprenda la libertad y la paz que cada idea que repases ese día puede ofrecerte. 2Haz que tu mente tenga una acti­tud receptiva, despéjala de todo pensamiento engañoso y deja que sólo éste la ocupe completamente y elimine los demás:

3Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios.

4Cinco minutos que le dediques a este pensamiento serán sufi­ciente para encauzar el día según las pautas que Dios ha fijado y para poner Su Mente a cargo de todos los pensamientos que has de recibir ese día.

6. Éstos no procederán únicamente de ti, pues los compartirás con Él. 2Y así, cada uno de ellos te traerá mensajes de Su Amor, devolviéndole a Él mensajes del tuyo. 3De esta forma es como estarás en comunión con el Señor de las Multitudes, tal como Él Mismo lo ha dispuesto. 4Y así como Su compleción se une a Él, del mismo modo Él se unirá a ti que te completas al unirte a Él y al Él unirse a ti.

7. Después de haberte preparado, lee simplemente cada una las dos ideas que se han asignado para el repaso de ese día. 2Luego cierra los ojos y repítelas lentamente para tus adentros. 3No hay prisa ahora, pues estás utilizando el tiempo para el propósito que se le dio. 4Deja que cada palabra refulja con el significado que Dios le ha dado, tal como se te ha dado a ti a través de Su Voz. 5Deja que cada idea que repases ese día te conceda el regalo que Él ha depositado en ella para que tú lo recibas de parte de Él. 6Y no utilizaremos en nuestra práctica otro formato que éste.

8. Cada vez que el reloj marque la hora, trae a la mente el pensa­miento con el que comenzó el día y pasa un momento de recogi­miento con él. 2Luego repite las dos ideas correspondientes a ese día sin ninguna sensación de premura, con tiempo suficiente para que puedas ver los regalos que encierran para ti, y deja que se reciban allí donde se dispuso que fuesen recibidos.

9. No vamos a añadir otros pensamientos, sino que dejamos que estos mensajes sean lo que realmente son. 2No necesitamos otra cosa que esto para que se nos dé felicidad y descanso, eterna quie­tud, perfecta certeza y todo lo que nuestro Padre dispone que recibamos como nuestra herencia de parte de Él. 3Y concluiremos cada día de práctica a lo largo de este repaso tal como lo comenza­mos, repitiendo en primer lugar el pensamiento que hizo de ese día una ocasión especial de bendición y felicidad para nosotros, y que, mediante nuestra fe, sustituyó en el mundo la luz por la oscuridad, el gozo por los pesares, la paz por el sufrimiento y la santidad por el pecado.

10. Dios te da las gracias a ti que practicas de esta manera el cum­plimiento de Su Palabra. 2Y cuando expongas tu mente de nuevo a las ideas del día antes de irte a dormir, Su gratitud te envolverá en la paz en la que Su Voluntad dispone que estés para siempre, y que ahora estás aprendiendo a reivindicar como tu herencia.

LECCIÓN 142

Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios.

(123) Gracias Padre por los regalos que me has concedido.
(124) Que no me olvide de que soy uno con Dios.


¿Qué me enseña esta lección?

(123) Gracias Padre por los regalos que me has concedido.

El mayor regalo que nos ha concedido Dios es habernos creado de Sí Mismo y habernos dado la posibilidad de adquirir su Condición Creadora.

¿Qué hijo no estaría agradecido al Ser que le ha dado la Existencia?

¿Qué Padre abandona a su hijo a su suerte?

¿Qué Padre no alimenta y protege a su descendencia?

Tan sólo los estados demenciales, son capaces de enturbiar la feliz alianza de un hijo y un padre.

Nuestra mente, nuestro corazón, deben, al unísono, exclamar con plena certeza y confianza, que Somos Hijos de Dios, herederos legítimos de nuestro Hacedor y gozamos de su Perfección y de su Plenitud.

¿Qué regalos le ofreces y compartes con tus hijos?

Todas nuestras creaciones son nuestros hijos, ¿Cómo nos relacionamos con ellas?


(124) Que no me olvide de que soy uno con Dios.

El olvido de que somos Uno con Dios, nos ha llevado a la falsa creencia de que estamos separados de la Fuente de la Creación.

El olvido de que somos Uno con Dios, ha dado lugar al miedo y hemos identificado el Rostro de nuestro Creador, con el temeroso rostro del Rigor.

El olvido de que somos Uno con Dios, nos ha llevado a sentirnos indignos; pecadores; culpables, merecedores del castigo redentor; merecedores del sufrimiento y del dolor.

El olvido de que somos Uno con Dios, nos hizo creer que habíamos perdido nuestra inocencia y de que ya no éramos merecedores de la Protección de nuestro Padre.

Pero hoy, hemos recuperado la memoria de lo que Somos; hemos despertado del largo sueño que nos ha mantenido fieles a creencias erróneas. Hoy soy consciente de que Soy como Dios me Creó: Perfecto; Pleno; Dichoso y Feliz.


¿Cómo te sientes al ser consciente de que eres Hijo de Dios?

¿Cómo  afrontarás la vida, ahora que eres consciente de lo que eres?

viernes, 20 de mayo de 2016

El Lenguaje Sagrado de los Números: 4


"El número cuatro representa el fruto de la Obra Creadora. Abordando la cuarta fase del Proceso Creador, la semilla alcanza su punto de madurez".

Hemos tenido ocasión de explicar, aunque de forma breve, el significado oculto que se encierra en el nombre sagrado de Jehová (Yod-He-Vav-2º He). Decíamos que el nombre sagrado de Dios-Constructor está compuesto por las letras hebreas que representan las cuatro fases que reúne todo proceso creativo.
  • Yod-Inicio-Voluntad. 
  • He-Interiorización-Amor. 
  • Vav-Exteriorización-Ley, y por último, 
  • 2º He-Fruto-Realización. 
Estamos pues ante los cuatro números primordiales de donde surge toda creación. Abordando la cuarta fase de este proceso, la semilla alcanza su etapa de madurez. Podemos decir, que lo que un día fue sembrado siendo tan sólo un estado potencial, ahora alcanza la culminación de su proceso, es decir, se ha convertido en fruto.

Pero no debemos olvidar que el fruto encierra en sí mismo la nueva semilla, por lo tanto, no podemos ver en el cuatro tan sólo un número de culminación, sino que también debemos contemplarlo como la oportunidad de un nuevo ciclo creador. De este modo se asegura el proceso perpetuador de las especies.

Otro de los aspectos que debemos analizar en el número cuatro y que está igualmente relacionado con lo anteriormente expuesto, es la vinculación con la apertura a un nuevo nivel de conciencia.

En los tres números previos, la figura generada había sido el triángulo, y en ese espacio tenía lugar el crecimiento del aspecto divino, entendiéndolo como la trinidad de los poderes que el hombre ha de conquistar.

Hasta ese momento, la vida se desarrolla en los niveles divinos, emanativos, en los dominios puramente de la energía en estado sutil. Pero de la labor realizada por ese triángulo superior surge un nuevo punto que está llamado a generar un nuevo espacio donde la conciencia seguirá creciendo. Este nuevo punto de arranque comienza con el cuatro, y a niveles más concretos da lugar a la aparición del mundo material, a la aparición del hombre físico.

Cuando una fase creadora alcanza el nivel cuatro, podemos decir que ha alcanzado su fase de máximo esplendor, de ahí que el número cuatro sea un número de poder.

En verdad hablar del cuatro es estar aludiendo al Mundo del Deseo-Astral, al mundo de donde emana la conciencia humana y donde el poder es un atributo que debemos poner al servicio de lo superior, pues si el cuatro es el fruto de la obra divina: el hombre, también será cierto que el poder divino está depositado en ese ser creado.

Una vez más debemos recordar que somos dioses en formación y del uso que hagamos del poder con el que contamos, dependerá la calidad de nuestro mundo construido.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 141

CUARTO REPASO

Introducción

1. Damos comienzo ahora a un nuevo repaso, conscientes esta vez de que nos estamos preparando para la segunda parte del aprendizaje en la que se nos enseña cómo aplicar la verdad. 2Hoy empezaremos a prepararnos para lo que sigue más adelante. 3Tal es nuestro propósito para este repaso y para las lecciones que siguen. 4Así pues, repasaremos las lecciones más recientes y sus pensamientos centrales de forma que faciliten el estado de prepa­ración que ahora queremos alcanzar.

2. Hay un tema central que unifica cada paso del repaso que ahora emprendemos, el cual puede enunciarse de manera muy simple con estas palabras:

2Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios.

3Esto es un hecho, y representa la verdad de lo que eres y de lo que tu Padre es. 4Éste fue el pensamiento mediante el cual el Padre creó a Su Hijo, estableciéndolo así como co-creador con Él. 5Éste es el pensamiento que garantiza plenamente la salvación del Hijo. 6Pues en su mente no puede haber otros pensamientos, salvo los que su Padre comparte con él. 7La falta de perdón es lo que impide que este pensamiento llegue a su conciencia. 8No obstante, es verdad eternamente.

3. Comencemos nuestra preparación tratando de entender las múltiples formas tras las que se puede ocultar muy cuidadosa­mente la falta de verdadero perdón. 2Puesto que son ilusiones, no se perciben simplemente como lo que son: defensas que te impi­den ver y reconocer tus pensamientos rencorosos. 3Su propósito es mostrarte otra cosa y demorar la corrección mediante auto­engaños diseñados para que ocupen su lugar.

4. Tu mente, sin embargo, alberga sólo lo que piensas con Dios. 2Tus auto-engaños no pueden ocupar el lugar de la verdad, 3de la misma manera en que un niño que arroja un palo al mar no puede cambiar el ir y venir de las olas, evitar que el sol caliente las aguas o impedir que el plateado reflejo de luna se vea por la noche en ellas. 4Así es como daremos comienzo a cada período de práctica de este repaso, preparando nuestras mentes para que comprendan las lecciones que nos corresponde leer y comprendan el significado que tienen para nosotros.

5. Comienza cada día dedicando cierto tiempo a preparar tu mente para que aprenda la libertad y la paz que cada idea que repases ese día puede ofrecerte. 2Haz que tu mente tenga una acti­tud receptiva, despéjala de todo pensamiento engañoso y deja que sólo éste la ocupe completamente y elimine los demás:

3Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios.

4Cinco minutos que le dediques a este pensamiento serán sufi­ciente para encauzar el día según las pautas que Dios ha fijado y para poner Su Mente a cargo de todos los pensamientos que has de recibir ese día.

6. Éstos no procederán únicamente de ti, pues los compartirás con Él. 2Y así, cada uno de ellos te traerá mensajes de Su Amor, devolviéndole a Él mensajes del tuyo. 3De esta forma es como estarás en comunión con el Señor de las Multitudes, tal como Él Mismo lo ha dispuesto. 4Y así como Su compleción se une a Él, del mismo modo Él se unirá a ti que te completas al unirte a Él y al Él unirse a ti.

7. Después de haberte preparado, lee simplemente cada una las dos ideas que se han asignado para el repaso de ese día. 2Luego cierra los ojos y repítelas lentamente para tus adentros. 3No hay prisa ahora, pues estás utilizando el tiempo para el propósito que se le dio. 4Deja que cada palabra refulja con el significado que Dios le ha dado, tal como se te ha dado a ti a través de Su Voz. 5Deja que cada idea que repases ese día te conceda el regalo que Él ha depositado en ella para que tú lo recibas de parte de Él. 6Y no utilizaremos en nuestra práctica otro formato que éste.

8. Cada vez que el reloj marque la hora, trae a la mente el pensa­miento con el que comenzó el día y pasa un momento de recogi­miento con él. 2Luego repite las dos ideas correspondientes a ese día sin ninguna sensación de premura, con tiempo suficiente para que puedas ver los regalos que encierran para ti, y deja que se reciban allí donde se dispuso que fuesen recibidos.

9. No vamos a añadir otros pensamientos, sino que dejamos que estos mensajes sean lo que realmente son. 2No necesitamos otra cosa que esto para que se nos dé felicidad y descanso, eterna quie­tud, perfecta certeza y todo lo que nuestro Padre dispone que recibamos como nuestra herencia de parte de Él. 3Y concluiremos cada día de práctica a lo largo de este repaso tal como lo comenza­mos, repitiendo en primer lugar el pensamiento que hizo de ese día una ocasión especial de bendición y felicidad para nosotros, y que, mediante nuestra fe, sustituyó en el mundo la luz por la oscuridad, el gozo por los pesares, la paz por el sufrimiento y la santidad por el pecado.

10. Dios te da las gracias a ti que practicas de esta manera el cum­plimiento de Su Palabra. 2Y cuando expongas tu mente de nuevo a las ideas del día antes de irte a dormir, Su gratitud te envolverá en la paz en la que Su Voluntad dispone que estés para siempre, y que ahora estás aprendiendo a reivindicar como tu herencia.

LECCIÓN 141

Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios.

(121) El perdón es la llave de la felicidad.
(122) El perdón me ofrece todo lo que deseo.


¿Qué me enseña esta lección?

(121) El perdón es la llave de la felicidad.


¿Acaso crees que puedes alcanzar la felicidad si te recreas en la culpa?

Si te sientes culpable, verás y condenarás la culpa en el otro.

Intentas ocultar la pesada carga de la culpa, aceptando el castigo como vía de redención y de salvación.

¿Cómo puedes pensar que el dolor, el sufrimiento, la enfermedad, te van a liberar de la cárcel que te mantiene prisionera de la culpa?

La única llave que te puede abrir las puertas de la Salvación, la encontrarás en el perdón.

Perdonar significa que tu Amor ha sustituido a tu miedo.


(122) El perdón me ofrece todo lo que deseo.

¿Te conformaría con menos, sabiendo que el perdón te abre las puertas del Paraíso?

No se puede perdonar, si no se ama. La pérdida de esa capacidad de amar y su sustitución por el miedo, fue lo que originó el comienzo del sueño y la creencia en un mundo ilusorio e irreal.

Recuperar la condición primigenia que caracterizaba la llamada etapa “Paradisíaca”, supone el despertar de la conciencia y el reencuentro con la Unidad perdida.

El perdón, es el reconocimiento del poder del amor por encima de la creencia errónea en la separación y la caída en la concepción del pecado.

La creencia en la separación, nos hace escasos y necesitados, mientras que la práctica del perdón, nos hace abundantes y dichosos.


¿Dónde crees que debe empezar tu perdón?

jueves, 19 de mayo de 2016

Lenguaje Sagrado de los Números: 3

"El número tres representa la multiplicidad, la expansión de la Obra Divina. La Unidad (El) se exterioriza en la Multiplicidad (Los) para asegurar la evolución de la Existencia".

Con el número 1, la Voluntad se pone en movimiento y todo comienza a caminar. Con el número 2, el Amor, el empuje inicial encuentra un objetivo donde dirigir su energía, pondríamos decir, que el esperma encuentra al óvulo y lo fecunda. De su unión, surge una nueva fuerza y con ella se establece la primera estructura cerrada y creadora, el primer marco donde crear una existencia, surge el hijo.

Hemos alcanzado el misterio Trino de la Divinidad. Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres Rostros distintos de un mismo Dios-UNO.

La Trinidad -3-, siendo multiplicidad, crecimiento y expansión, es verdaderamente una Unidad. Con el 3, la semilla brota sobre la tierra, abandona el mundo interno del 2, el proceso de interiorización, para alcanzar el exterior, dando lugar a un nuevo proceso, el de transformación.

Con el 2 todo se gesta, con el 3 todo se transforma, nace. Cuando una fase creadora alcanza la etapa 3, ha alcanzado su fase de expansión y debe cambiar la estructura, el marco, donde se manifieste.

El 3, es el brazo ejecutor del 1. Lo que sembramos en la fase primera, ahora se expresa exteriormente. Si llevamos el número 3 a su tercera manifestación, es decir, al 9 (3 x 3), encontraremos el sentido de por qué, alcanzado el noveno mes del embarazo se produce el parto.

Cuando abordamos la fase 3, difícilmente podremos modificar lo que ya ha sido gestado, pero igualmente, conoceremos -alcanzada esta fase- el objetivo de la creación, el cual hasta ahora había permanecido oculto.

Hablar del número 3, es hablar de cristalización, es hablar de destino, de inteligencia y de Ley. Cuando un proceso se desarrolla en tres fases, podemos decir, que ese es el método, la forma, la ley por la cual se debe regir el proceso.

Existe un valor añadido al número 3, de índole oculta, que debemos saber. Según la Tradición Cabalística, en el momento de llevar a cabo el Proceso de Creación por parte de Elohim, se hizo necesario que una parte de su Ser llamado Binah, renunciara a una parte de su Luz con objeto de crear una Zona Oscura, de vibraciones más bajas, en la cual se pudiese crear un estado nuevo de Vida.

Pero según cuenta la Leyenda Cabalística, en Binah se produjo un estado de rebelión. No todas las almas evolucionando en ese nivel aceptaron llevar a cabo ese "sacrificio", una nueva necesidad de "adaptación". Se produjo una lucha interna que se solucionó arrojando al "Abismo" a los disidentes.

Binah es el tercer Rostro Divino y lo protagonizado en su Dinámica Evolutiva ha dejado una profunda huella que se ha heredado en todo cuanto se manifiesta bajo su regencia. De ahí, que Saturno, planeta regente de Binah, y el número 3, hayan adquirido el significado de Karma o trabajo pendiente.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 140

LECCIÓN 140

La salvación es lo único que cura.

1. La palabra "cura” no puede aplicársele a ningún remedio que el mundo considere beneficioso. 2Lo que el mundo percibe como un remedio terapéutico es sólo aquello que hace que el cuerpo se sienta "mejor". 3Mas cuando trata de curar a la mente, no la consi­dera como algo separado del cuerpo, en el que cree que ella existe. 4Sus medios de curación, por lo tanto, no pueden sino sustituir una ilusión por otra. 5Una creencia en la enfermedad adopta otra forma, y de esta manera el paciente se percibe ahora sano.

2. Mas no se ha curado. 2Simplemente soñó que estaba enfermo y en el sueño encontró una fórmula mágica para restablecerse. 3Sin embargo, no ha despertado del sueño, de modo que su mente continúa en el mismo estado que antes. 4No ha visto la luz que lo podría despertar y poner fin a su sueño. 5¿Qué importancia tiene en realidad el contenido de un sueño? 6Pues o bien uno está dor­mido o bien despierto. 7En esto no hay términos medios.

3. Los dulces sueños que el Espíritu Santo ofrece son diferentes de los del mundo, donde lo único que uno puede hacer es soñar que está despierto. 2Los sueños que el perdón le permite percibir a la mente no inducen a otra forma de sueño, a fin de que el soñador pueda soñar otro sueño. 3Sus sueños felices son los heraldos de que la verdad ha alboreado en su mente. 4Te conducen del sueño a un dulce despertar, de modo que todos los sueños desaparecen. 5Y así, sanan para toda la eternidad.

4. La Expiación cura absolutamente, y cura toda clase de enferme­dad. 2Pues la mente que entiende que la enfermedad no es más que un sueño no se deja engañar por ninguna de las formas que el sueño pueda adoptar. 3Donde no hay culpabilidad no puede haber enfermedad, pues ésta no es sino otra forma de culpabili­dad. 4La Expiación no cura al enfermo, pues eso no es curación. 5Pero sí elimina la culpabilidad que hacía posible la enfermedad. 6Y eso es ciertamente curación. 7Pues ahora la enfermedad ha desaparecido y no queda nada a lo que pueda regresar.

5. ¡Que la paz sea contigo que has sido curado en Dios y no en sueños vanos! 2Pues la curación tiene que proceder de la santi­dad, y la santidad no puede encontrarse allí donde se concede valor al pecado. 3Dios mora en templos santos. 4Allí donde ha entrado el pecado se le obstruye el paso. 5No obstante, no hay ningún lugar en el que Él no esté. 6Por lo tanto, el pecado no tiene un hogar donde poder ocultarse, de Su beneficencia. 7No hay lugar del que la santidad esté ausente, ni ninguno donde el pecado y la enfermedad puedan morar.

6. Éste es el pensamiento que cura. 2No hace distinciones entre una irrealidad y otra. 3Tampoco trata de curar lo que no está enfermo, al ser consciente únicamente de dónde hay necesidad de curación. 4Esto no es magia. 5Es simplemente un llamamiento a la verdad, la cual no puede dejar de curar, y curar para siempre. 6No es un pensamiento que juzgue una ilusión por su tamaño, su aparente seriedad o por nada que esté relacionado con la forma en que se manifiesta. 7Sencillamente se concentra en lo que es, y sabe que ninguna ilusión puede ser real.

7. No tratemos hoy de curar lo que no puede enfermar. 2La cura­ción se tiene que buscar allí donde se encuentra, y entonces apli­carse a lo que está enfermo para que se pueda curar. 3Ninguno de los remedios que el mundo suministra puede producir cambio alguno en nada. 4La mente que lleva sus ilusiones ante la verdad cambia realmente. 5No hay otro cambio que éste. 6Pues, ¿cómo puede una ilusión diferir de otra sino en atributos que no tienen sustancia, realidad, núcleo, ni nada que sea verdaderamente diferente?

8. Lo que hoy nos proponemos es tratar de cambiar de mentali­dad con respecto a lo que constituye la fuente de la enfermedad, pues lo que buscamos es una cura para todas las ilusiones, y no meramente alternar entre una y otra. 2Hoy vamos a tratar de encontrar la fuente de la curación, la cual se encuentra en nues­tras mentes porque nuestro Padre la ubicó ahí para nosotros. 3Está tan cerca de nosotros como nosotros mismos. 4Está tan cerca de nosotros como nuestros propios pensamientos, tan próxima que es imposible que se pueda extraviar. 5Sólo necesitamos bus­carla y la hallaremos.

9. Hoy no nos dejaremos engañar por lo que a nosotros nos parece que está enfermo. 2Hoy iremos más allá de las apariencias hasta llegar a la fuente de la curación, de la que nada está exento. 3Tendremos éxito en la medida en que nos demos cuenta de que jamás se puede hacer una distinción válida entre lo que es falso y lo que es igualmente falso. 4En esto no hay grados ni ninguna creencia de que lo que no existe puede ser más cierto en algunas de sus formas que en otras. 5Todas las ilusiones son falsas, y se pueden sanar precisamente porque no son verdad.

10. Así pues, dejamos a un lado nuestros amuletos, nuestros talis­manes y medicamentos, así como nuestras encantaciones y trucos mágicos de la clase que sean. 2Sencillamente permaneceremos en perfecta quietud a la escucha de la Voz de la curación, la cual curará todos los males como si de uno solo se tratase y restaurará la cordura del Hijo de Dios. 3Ésta es la única Voz que puede curar. 4Hoy escucharemos una sola Voz, la cual nos habla de la verdad en la que toda ilusión acaba, y la paz retorna a la eterna y serena morada de Dios.

11. Nos despertamos oyéndolo a Él, y le permitimos que nos hable durante cinco minutos al comenzar el día, el cual concluiremos escuchando de nuevo durante cinco minutos antes de irnos a dormir. 2Nuestra única preparación consistirá en dejar a un lado los pensamientos que constituyen una interferencia, no por sepa­rado, sino todos de una vez. 3Pues todos son lo mismo. 4No hace falta hacer distinciones entre ellos y demorar así el momento en que podamos oír a nuestro Padre hablarnos. 5Lo oímos ahora. 6Hoy venimos a Él.

12. Sin nada en nuestras manos a lo que aferrarnos, y con el cora­zón exaltado y la mente atenta, oremos:

2La salvación es lo único que cura.
3Háblanos, Padre, para que nos podamos curar.

4Y sentiremos la salvación cubrirnos con amorosa protección y con paz tan profunda que ninguna ilusión podría perturbar nuestras mentes, ni ofrecernos pruebas de que es real. 5Esto es lo que aprenderemos hoy. 6Repetiremos cada hora nuestra plegaria de curación, y cuando el reloj marque la hora, dedicaremos un minuto a oír la respuesta a nuestra plegaria, que se nos da según aguardamos felizmente en silencio. 7Hoy es el día en que nos llega la curación. 8Hoy es el día en que a la separación le llega su fin y en el que recordamos Quién somos en verdad.


¿Qué me enseña esta lección?

¿Qué busca el ego haciendo real la enfermedad? ¿Qué lección cree aprender a través del dolor?

El origen de la enfermedad, para el ego, al igual que el del dolor, encuentra una única causa, el sentimiento de culpabilidad que le hace merecedor de un castigo redentor.

La mente, al limitar la conciencia en los ropajes del mundo físico, quedó prisionera de la visión aportada por la percepción de los sentidos, los cuales, se convirtieron en la vía más directa de aprendizaje y que pronto sustituyó a la conexión espiritual que la antecedió.

De este modo, surge la naturaleza del ego, el cual se identifica totalmente con el mundo que percibe externamente y adopta la creencia errónea de que es un ser individual separado del resto.

Sin embargo, el Hijo de Dios, identificado con la personalidad mundana, mantiene un recuerdo ancestral que le susurra tenuemente su verdadero origen. Esta voz interior, le produce temor y miedo, pues interpreta que su identificación con el mundo externo viola, de alguna manera, las Leyes de Dios.

Ese miedo le origina una profunda pesadumbre y comienza la búsqueda de redimir su pecado, para lo cual, debe lavar su culpa con el castigo y la severidad del riguroso destino. La enfermedad, se convierte en una fiel aliada que trata de compensar las pesadillas de sus sueños.

Es preciso, oír el Plan de Salvación dispuesto por Dios para nosotros. Ese Plan nos invita a despertar de nuestro letargo y recuperar la visión espiritual de nuestra identidad. La mente que ha fabricado la creencia en la separación, debe rectificar esa visión y crear relaciones santas basadas en lazos de Amor y Unidad.

Es por ello, que podemos determinar, que la Salvación es lo único que cura.


Ejemplo-Guía: "La culpa, nos enferma. Saber qué somos, nos cura"

La Lección de hoy, no ha podido ser más clara. A muchos de nosotros, el tema de la enfermedad es motivo de preocupación. 

Sí, soy consciente de lo que estoy dicidiendo. Soy consciente de que con esa afirmación estoy dando la respuesta de porqué, la enfermedad, se convierte en una preocupación: la estamos haciendo real, cada vez que le prestamos atención.

Si hemos hecho los deberes oportunos que nos proponía la Lección anterior, y hemos conseguido dar la respuesta apropiada a la cuestión ¿qué soy?, estaremos en condiciones de dar un importante paso hacia la curación, pues la enfermedad es una de las ilusiones con las que el ego nos mantiene prisionero de su falsa identidad.

Si soy un cuerpo, es lógico que enferme y es, igualmente lógico que muera. Con esta reflexión el ego nos define lo que es la vida.

Pero, si tenemos la certeza de que no somos un cuerpo, sino que somos un Ser Espiritual, entonces estaremos experimentando la visión del despertar y con ello, estamos proclamando nuestra plenitud, un estado de sanación mental que nos lleva al retorno a nuestro verdadero Hogar.

El cuerpo es el emblema del ego que testimonia sobre el principio de separación. Pero, ese símbolo externo de su identidad, le produce un profundo temor, pues representa la causa de su pecado y de su desobediencia a su Creador. El cuerpo se convierte en el vehículo que da origen a la culpa: el descubrimiento de la individualidad supone el reconocimiento del pecado original. 

Cuerpo-pecado y culpa forman una asociación que da lugar a la enfermedad como expresión de la desarmonía y la incoherencia; de lo ilusorio e irreal.

Toda liberación de estas creencias supone el Plan de Salvación que Dios ha dispuesto para su Hijo como un mecanismo de seguridad.

Si conseguimos despertar del sueño de la separación; si conseguimos tomar consciencia de que Somos un Ser Espiritual, perfecto, pleno e impecable, ¿cómo podemos enfermar?

Todo pensamiento de temor o preocupación, por el estado de bienestar del cuerpo, nos está indicando que estamos soñando, que estamos haciendo real, lo ilusorio, y aunque logremos aportar medios para mejorar el estado del cuerpo, estos gestos, son igualmente ilusorios. La verdadera curación tan solo la podemos hayar cuando recordemos lo que somos.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Lenguaje Sagrado de los Números: 2

"El número 2 representa la dualidad primordial. Por un lado el principio de la división y por otro, el principio de la Complementación a través del Amor"

Con el número 2 abordamos de lleno un importante misterio, el de la dualidad. Si retomamos el origen de la creación del universo, el Génesis, vemos que en el Segundo Día de este proceso, Elohim, El, los Dioses, el Ser de Seres, llevo a cabo un trabajo de separación en las Aguas, estableciendo las Aguas de Arriba y las de Abajo. A partir de ese magno momento, la expresión de Unidad-Luz-1 se proyecta de si mismo dando lugar a otra unidad.
Es evidente que para sumar 2 se hace necesario la manifestación doble de la unidad. Sin embargo, a pesar de tratarse de rostros indivisibles -1-, ahora se expresan bajo un nuevo perfil, el 2, que ya si es divisible.

Si el 1 - Kether - en términos cabalísticos es el rostro invisible del creador, la voluntad oculta que todo lo mueve -, el 2 - Hochmah -, se manifiesta como el primer rostro visible de Dios, el Amor que todo lo une.

No deja de ser significativo que el mismo principio que separa, sea a la vez la puerta que todo lo une. Si la energía creadora divina se hubiese quedado concentrada en el 1, el mundo no se hubiese multiplicado.

A través de su proyección en el 2, nace el principio de la fecundidad. Lo masculino y lo femenino surgen con fuerza como rostros diferentes, cuando en verdad forman parte de un mismo principio creador.

Si profundizamos en esto que decimos, tal vez comprendamos lo que quiere revelarnos el Génesis cuando hace referencia a que Eva fue creada de una costilla de Adán, representando Eva el arquetipo de lo femenino y Adán el masculino.

Siempre que se constituye una pareja o asociación, es decir, una relación entre nuestro Yo-1 y otros Yo-1 (los demás), en verdad lo que hacemos es proyectar nuestra voluntad de crear una realidad cuyo único propósito será elevar nuestra propia conciencia a través del aprendizaje.

Cuando actuamos con amor, estamos proyectando nuestra verdadera identidad divina de crear, estamos expresando nuestra naturaleza 2.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 139

LECCIÓN 139

Aceptaré la Expiación para mí mismo.

1. Con esto se acaban todas las decisiones. 2Pues con ésta lección llegamos a la decisión de aceptarnos a nosotros mismos tal como Dios nos creó. 3¿Y qué es elegir sino tener incertidumbre con res­pecto a lo que somos? 4No hay duda que no esté arraigada en esto. 5No hay pregunta que no sea un reflejo de ello. 6No hay conflicto que no entrañe la simple pregunta: "¿Qué soy?"


2. Mas ¿quién podría hacer esta pregunta sino alguien que se ha negado a reconocerse a sí mismo? 2Sólo esta negativa a aceptarte a ti mismo es lo que hace que la pregunta parezca sincera. 3Lo único que cualquier cosa viviente puede saber con certeza es lo que ella es. 4Desde esta perspectiva de certeza, contempla otras cosas que tienen tanta certeza como ella misma.

3. Tener incertidumbre con respecto a lo que indudablemente eres es una forma de auto-engaño tan monumental, que es difícil concebir su magnitud. 2Estar vivo y no conocerte a ti mismo es creer que en realidad estás muerto. 3Pues, ¿qué es la vida sino ser lo que eres? 8Y ¿qué otra cosa sino tú podría estar viva en tu lugar? 4¿Quién es el que duda? 5¿De qué es de lo que duda? 6¿A quién le pregunta? 7¿Quién le puede responder?

4. Está simplemente declarando que él no es quien realmente es, y, por lo tanto, al creer ser otra cosa, se convierte en inquisidor de lo que esa otra cosa es. 2Sin embargo, no podría estar vivo si no supiese la respuesta. 3Si pregunta como si no supiese, ello es señal de que no quiere ser lo que es. 4Mas él ha aceptado lo que es puesto que vive; también ha juzgado contra ello y negado su valor; y ha decidido que desconoce la única certeza mediante la cual vive.

5. De esta manera, se vuelve inseguro con respecto a su vida, pues lo que ésta es, él mismo lo ha negado. 2Esta negación es lo que hace que tengas necesidad de la Expiación. 3Tu negación no cambió en nada lo que eres. 4Pero tú has dividido tu mente en dos partes: una que conoce la verdad y otra que no. 5Tú eres tú mismo. 6De esto no hay duda. 7Sin embargo, lo dudas. 8Mas no te preguntas qué parte de ti es la que puede realmente poner en duda lo que eres. 9Aquello que hace esa pregunta no puede real­mente ser parte de ti. 10Pues le hace la pregunta a alguien que sabe la respuesta. 11Mas si fuese parte de ti, entonces la certeza sería imposible.

6. La Expiación pone fin a la extraña idea de que es posible dudar de ti mismo y no estar seguro de lo que realmente eres. 2Esto es el colmo de la locura. 3Sin embargo, es la pregunta universal del mundo. 4¿Qué puede eso significar sino que el mundo está loco? 5¿Por qué compartir su locura aceptando la desafortunada creen­cia de que lo que aquí es universal es verdad?

7. Nada de lo que el mundo cree es verdad. 2Pues el mundo es un lugar cuyo propósito es servir de hogar para que aquellos que dicen no conocerse a sí mismos puedan venir a cuestionar lo que son. 3Y seguirán viniendo hasta que se acepte la Expiación y aprendan que es imposible dudar de uno mismo, así como no ser consciente de lo que se es.

8. Lo único que se te puede pedir es tu aceptación, pues lo que eres es algo incuestionable. 2Lo que eres fue establecido para siempre en la santa Mente de Dios y en la tuya propia. 3Está tan lejos de cualquier duda o de que se cuestione que inquirir lo que debe ser es prueba suficiente de que crees en la contradicción de que no sabes aquello que es imposible que no sepas. 4¿Es esto una pregunta, o bien una afirmación que se niega a sí misma? 5No sigamos tolerando que nuestras santas mentes se entretengan en semejantes insensateces.

9. Tenemos una misión aquí. 2No vinimos a reforzar la locura en la que una vez creímos. 3No nos olvidemos del objetivo que acep­tamos. 4Vinimos a alcanzar mucho más que nuestra propia felici­dad. 5Lo que aceptamos ser, proclama lo que todo el mundo no puede sino ser junto con nosotros. 6No les falles a tus hermanos, pues, de lo contrario, te estarás fallando a ti mismo. 7Contémpla­los con amor, para que puedan saber que forman parte de ti y que tú formas parte de ellos.

10. Esto es lo que la Expiación enseña, y lo que demuestra que la unidad del Hijo de Dios no se ve afectada por su creencia de que no sabe lo que es. 2Acepta hoy la Expiación, no para cambiar la realidad, sino simplemente para aceptar la verdad de lo que eres, y luego sigue tu camino regocijándote en el infinito Amor de Dios. 3Esto es lo único que se nos pide hacer. 4Esto es lo único que haremos hoy.

11. Dedicaremos cinco minutos por la mañana y cinco por la noche a tener presente nuestro cometido de hoy. 2Comenzaremos con este repaso acerca de nuestra misión:

3Aceptaré la Expiación para mí mismo, pues aún soy tal como Dios me creó.

4No hemos perdido el conocimiento que Dios nos dio cuando nos creó semejantes a Él. 5Podemos recordarlo por todos, pues en la creación todas las mentes son una. 6Y en nuestra memoria yace el recuerdo de lo mucho que en verdad amamos a nuestros hermanos, de lo mucho que cada mente es parte de nosotros, de cuán fieles nos han sido realmente y de cómo el Amor de nuestro Padre los incluye a todos.

12. Como muestra de gratitud por toda la creación, y en el Nombre de su Creador y de Su Unidad con todos los aspectos de la crea­ción, reiteramos hoy nuestra dedicación a nuestra causa cada hora, dejando a un lado todos los pensamientos que nos pudiesen desviar de nuestro santo propósito. 2Durante varios minutos deja que tu mente quede libre de todas las disparatadas telarañas que el mundo quiere tejer en torno al santo Hijo de Dios. 3Y date cuenta de lo frágiles que son las cadenas que parecen mantener fuera de tu conciencia el conocimiento de ti mismo, según repites:

4Aceptaré la Expiación para mí mismo, pues aún soy tal como Dios me creó.

¿Qué me enseña esta lección?

Esta lección me da la oportunidad de afirmar qué soy. Esta cuestión tan sólo puede encontrar un argumento verídico y real, en virtud a nuestro Origen, es decir, a la naturaleza de nuestro Creador. No puedo Ser diferente a mi Hacedor. Desde este punto de vista, afirmaré que Soy lo que Dios ES. Este análisis nos sitúa en la eterna pregunta: ¿qué es Dios?

Intentar dar respuesta a esta cuestión con los ojos del cuerpo, nos llevará a una negación evidente, pues, la mente empírica da credibilidad a lo que ve. Al Ser Dios invisible para el ego, su credibilidad pasa a ser un acto de fe.

Pero el ego, no tan sólo recibe percepciones a través de lo palpable, sino que también acepta admitir como verdadero aquello que es capaz de sentir y pensar. Desde este enfoque, la idea y el sentimiento de Dios, adopta un valor a considerar. Luego, la respuesta a la cuestión ¿qué soy? nos lleva a considerar un triple aspecto: soy un cuerpo físico; soy un cuerpo emocional y soy un cuerpo mental. Con el cuerpo físico actuo, con el emocional, siento y con el mental, pienso.
Desde la perspectiva del ego, la respuesta se resumiría en que somos un Triple Cuerpo. 

Pero esa definición, no es real, pues el contenido de esos vehículos están sujetos al cambio y todo lo que verdaderamente Es, en esencia verdadero, no puede cambiar.

Tendremos que buscar la identidad real, la que goce de la perfección, de la eternidad, de la intemporalidad. Esa identidad es la “materia divina” con la que hemos sido creados. Somos una Esencia Espiritual dotada de los atributos de nuestro creador. Esta Esencia es la única verdad, y aun manifestándose en distintos escenarios evolutivos, no podemos confundirla con los ropajes a través de los cuales se expresa: un sentimiento; un pensamiento, un acto.

La identificación pasajera con estos vehículos temporales y transitorios, da lugar a la creencia en la separación. Esta es la razón por la cual, se hace necesaria la “expiación”, pues hay que corregir ese error de interpretación y recuperar la conciencia de unidad.

Ejemplo-Guía: "Una cuestión ancestral: ¿qué soy?"

Cuando leí por primera vez esta Lección, me pregunté porqué no se había tocado con anterioridad, de manera tan directa, la cuestión del ¿qué soy?. Considero esencial tener claro la respuesta a esta pregunta. Hemos hablado del significado de las cosas, del valor de las cosas, de la realidad o ilusión del mundo. Hemos hablado de Dios y del Cielo. Hemos hablado, de nuestra Semejanza con el Creador. 

Lo interpreto como una preparación del camino. Y cuando utilizo este termino, lo hago de forma alegórica, para aludir a lo esencial, a la elección de utilizar nuestra mente bajo la creencia en la separación o por el contrario, utilizar nuestra mente bajo la certeza de que somos uno con todo lo creado.

El verdad, el camino somos nosotros mismos. El camino, es un instante santo que produce la evidencia interior de lo que somos realmente. El camino es el Cristo que fluye y emana desde nuestro interior, desde la inagotable Fuente del Amor.

Responder a la pregunta, ¿qué soy? es esencial, pues de acuerdo a nuestra respuesta, estaremos determinando cómo viviremos la vida, desde la muerte o desde la Vida.

Si creemos ser un cuerpo físico, ya lo hemos hablado a lo largo de estas lecciones, es la elección con la que nos hemos identificados cuando creemos ser lo que percibimos. Esta elección ha dado lugar a una visión basada en la separación, en el miedo, en el pecado, en el dolor y en la muerte.

Si creemos ser Espíritu, también lo hemos hablado, es la elección con la que recordamos lo que realmente Somos, el Hijo de Dios, heredero legítimo del Creador, llamado a Ser un Dios Potencial. Elegir recordar, nos lleva a desaprender las leyes del mundo de la percepción y adoptar las Leyes de Cielo, donde la realidad se manifiesta a través de la Unidad, el Amor y la Inteligencia Creadora.

Si creemos ser un cuerpo, plantearemos nuestra vida para alcanzar el bien-estar. Esta meta nos lleva inevitablemente a experimentar la desdicha y la desilusión, pues lo material está regido por la ley de la temporalidad y la pérdida de lo que hemos hecho nuestro nos produce un profundo dolor.

Si creemos ser Espíritu, la vida se plantea desde la visión del bien-ser. Esto no es un meta, sino una toma de consciencia del Ser. Cuando vivimos la vida, desde la consciencia del Bien-ser, experimentamos un permanente estado de Felicidad, la cuala se ve colmada cuando compartimos lo que Somos desde la Filiación Una.