sábado, 9 de abril de 2016

Génesis: "El Despertar del Ser" - 20ª parte -

La Caída V.

Traducción Convencional: “A la mujer le dijo: “Multiplicaré los trabajos de tus preñeces; parirás con dolor los hijos y buscarás con ardor a tu marido, que te dominará”
Al hombre le dijo: “Por haber escuchado a tu mujer, comiendo del árbol de que te prohibí comer, diciéndote no comas de él: Por ti será maldita la tierra; con trabajo comerás de ella todo el tiempo de tu vida; te dará espinas y abrojos y comerás de las hierbas del campo.
Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella has sido tomado, ya que polvo eres y al polvo volverás””.

Pasemos a la traducción de Fabre d´Olivet: Dirigiéndose a Aisha, la facultad volitiva, le dijo multiplicaré el número de obstáculos físicos de todas suertes, opuestos a la ejecución de tu deseos, aumentando al mismo tiempo el número de tus concepciones mentales y de tus partos. Será con trabajo y dolor que darás luz a tus producciones, y, llevada por tu inclinación, te verás sujeta al imperio de tu principio intelectual, que te dominará.
Y al hombre universal, Adam, le dijo a continuación: Puesto que has prestado oído a la voz de tu facultad volitiva y que te has alimentado de esa substancia de la que te había recomendado expresamente que no te alimentaras, maldito sea el elemento adámico, homogéneo y similar a ti, relativo a ti: con angustia te verás forzado de alimentarte de él en todo los momentos de tu existencia.
Y las producciones cortantes y las producciones incultas y desordenadas, germinarán abundantemente para ti: te alimentarás de frutos acres y desecados de la Naturaleza elementaria.
Te alimentarás de ellos en la agitación continúa de tu espíritu, y hasta el  momento de tu reintegración al Elemento adámico, homogéneo y similar a ti: ya que, habiendo sido sacado de ese elemento, y siendo una emanación espirituosa de él, así deberás reintegrarte a esa emanación de espírituosa”.

Bien, con este pasaje abordamos varios temas cuya interpretación convencional, nos han dejado legados que nos han hecho muchísimo daño a lo largo de la historia. Me estoy refiriendo, por un lado, a la imagen de un Dios “despiadado”, desprovisto de uno de los principios que más proclama, el “perdón”, y por otro lado, a la sentencia irracional asignada a la mujer, a la cual la subyuga al dominio de su marido.

Creo que no es necesario profundizar en los efectos de estas apreciaciones; una simple mirada a la sociedad, nos aporta la cruel realidad, a la que han dado lugar.

El despertar de cada uno de nosotros es un camino que se debe recorrer individualmente, aunque, es cierto, existe la teoría de la “masa crítica”, que cuando se alcanza un número suficiente de “almas despiertas”, se consigue el efecto deseado, sintonizar de nuevo con el canal que ha de permitirnos restablecer nuestra relación directa con Dios. Todos los caminos, nos llevan a Roma, dice el refrán, y si entendemos que esa "capital" representa a nuestra Conciencia Espiritual, diremos que Todos los caminos, no llevan al despertar de nuestra Identidad Espiritual.
Ese despertar, ha de llevarnos a recuperar la verdadera identidad de nuestro Padre. ¿Cómo podemos creer que nuestro Creador nos ha delegado al dolor, al castigo, al sufrimiento, a la necesidad? ¿Cómo podemos concebir a un Dios que no perdona, que no ama? ¿Cómo podemos pensar que habiéndonos creados UNO, establezca diferencias entre sus Hijos?  ¿Dios, disponiendo dominios de unos sobre otros? Espero que coincidáis conmigo, al menos, en estas reflexiones. Pienso que si creemos en un Dios con esas características, realmente estaremos permitiendo esos rasgos en nuestro propio comportamiento.

Desde el primer capítulo de este estudio sobre el Génesis, hemos ido incorporando una visión esotérica, cabalística, paralela a la interpretación convencional. Era totalmente necesario hacerlo, si nuestro propósito era adentrarnos en el sentido espiritual de esos pasajes. Esa visión, de la mano del erudito traductor Fabre d´Olivet nos ha ofrecido la oportunidad de tener una visión nueva del Texto Sagrado. En este pasaje debemos recurrir, una vez más a su traducción para comprender la interpretación del mismo.

“Dirigiéndose a Aisha, la facultad volitiva, le dijo multiplicaré el número de obstáculos físicos de todas suertes, opuestos a la ejecución de tu deseos, aumentando al mismo tiempo el número de tus concepciones mentales y de tus partos. Será con trabajo y dolor que darás luz a tus producciones, y, llevada por tu inclinación, te verás sujeta al imperio de tu principio intelectual, que te dominará”.

Ya vimos en el capítulo anterior, como Jehová se dirige a Aisha, el reflejo de Adam, es decir, el espejo donde la Voluntad ve los resultados de sus acciones. La Ley Reguladora de Jehová lleva implícita el modo en cómo debemos aplicar cada una de las acciones para que, al final, se alcance el conocimiento correcto de cómo debemos actuar. La violación de esa Ley, que como ya vimos, venía impulsada por el “deseo insidioso” de conocer anticipadamente (Nahash), lleva a Aisha a comer del fruto del Conocimiento cuando aún no era el momento. Ese acto sitúa a la Humanidad fuera de la Ley; podríamos decir, que se desconecta de la frecuencia divina y sintoniza el canal que le ofrecía un trato directo con Nahash (Luciferes).
Esa “separación”, esa desconexión era una ilusión creada por la voces de Nahash. Las vibraciones del Cuerpo Físico y las impresiones recibidas a través del Mundo Material, lleva al Hombre a adquirir una nueva identidad, a creerse un nuevo ser. Es el nacimiento del ego. Esa nueva identidad, vinculada a una directriz nueva, la de los Luciferes, le lleva a actuar según sus leyes. Ya no son las Leyes de Jehová.

Decíamos que la condición propia de Aisha, reflejando en actos lo que el pensamiento emanaba, dio lugar a la Ley de Causa y Efecto, es decir, Aisha, adoptando la condición de crear las imágenes concretas vinculadas a las corrientes del pensamiento, se convierte en la matrona que pare las realidades que hemos sido capaces de concebir mentalmente. Cada una de esas concepciones, se convertirán en experiencias; si el contenido de nuestros pensamientos se ha identificado con la Luz, Aisha, dará partos sin dolor y sus criaturas tendrán el rostro de la divinidad, pues aportarán un conocimiento elevado de la vida. Pero, no lo olvidemos, estamos en el terreno de Nahash, donde como ya hemos visto, impera la división. Por lo tanto, esa vinculación con la dualidad, hará que nuestros pensamientos sirvan al error y Aisha parirá toda suerte de obstáculos físicos, con la intención de darnos a conocer el fruto de nuestras concepciones mentales. Viendo nuestra división personificada en el exterior, sentiremos la apetencia por volver a la Unidad.

Transcribo a continuación, lo recogido en la obra de Kabaleb –Curso de Interpretación Esotérica del Antiguo Testamento- sobre este pasaje:

Notas de Fabre d´Olivet acerca de la palabra que expresa “los obstáculos físicos de toda especie”.

Esta palabra está compuesta por las letras Ayn-Tsade-Beith-Vav-Noun. Fabre comenta: la palabra Ayn-Tsade-Beith, empleada dos veces en ese versículo, merece una atención particular. Se levanta sobre dos raíces contactadas Ayn-Tsade/Tsade-Beith. La, primera, Ayn-Tsade, es la misma que forma el nombre de esta substancia misteriosa, cuyo uso ha sido prohibido al Hombre intelectual. No es difícil de reconocer en ella la substancia sensible, corporal y, en general, el emblema de todo lo que es físico, por oposición a todo lo que es espiritual. La segunda, Tsade-Beith, encierra la idea de todo lo que se levanta como obstáculo, se hincha con cólera, detiene, impide una cosa, se opone a ella con esfuerzo, etc. Moisés emplea primero dicha palabra, después de haberle añadido la sílaba extensiva Vav-Noun, queriendo indicar los obstáculos generales que se opondrán a partir de ahora al despliegue de la Voluntad del Hombre intelectual y que multiplicarán en él las concepciones, forzándolas a dividirse y a subdividirse hasta el infinito. Se sirve después de la palabra simple Ayn-Tsade-Beith para pintar la pena, el tormento, la angustia, que acompañarán las más mínimas creaciones. Este escritor hieroglífico quiere dar a entender que la facultad volitiva no hará pasar ya más las concepciones intelectuales de potencia en acto, sin intermediario, sino que será sometida, por el contrario, a desviaciones numerosas, a obstáculos de todas suertes, cuya resistencia sólo podrá vencer a fuerza de trabajo y de tiempo.
No necesito decir lo que los helenistas han visto que en ese versículo. Bastante sabemos de qué manera las ideas de Moisés han sido materializadas por ellos, y cómo la facultad volitiva habiendo sido transformada en una Mujer corporal, los obstáculos físico opuestos al ejercicio de la voluntad, se han convertido en los dolores que acompaña el parto”.

Fabre nos advierte, igualmente, que la palabra Beith-Guimel-Yod-Mem no significa simplemente un hijo, sino que caracteriza en general las producciones análogas de un ser creador, cualquiera que sea.

Trabajo y dolor son la consecuencia de su inclinación y no de una penalización por parte de la divinidad. El Jehová interno le desvela al Hombre el intríngulis de la dinámica en la que se ha metido al marginarse de las leyes de Yod-He-Vav-He. Su inclinación la sujetará al imperio de su principio intelectual, que la dominará, se dice en la traducción de Fabre, mientras que los traductores convencionales ven en ese versículo el anuncio del dominio que ejercerá el varón sobre la mujer. Ese es un punto sobre el que debemos meditar.

La expresión “él dominará”, la describe Moisés con Yod-Mem-Schin-Lamed. Ya sabemos que el Yod, la letra dominante en esa palabra, puesto que es la que engendra, pertenece zodiacalmente al signo de Acuario, y sefiróticamente a Malkuth. Por un lado rige la interiorización del Pensamiento Divino; por otro, la formación del Pensamiento Humano de acuerdo con las experiencias materiales, puesto que Malkuth representa nuestro mundo físico. Podemos decir que hay dos Yods, el de arriba y el debajo, el Zodiacal y el Sefirótico, del mismo modo que las demás letras tienen también dos aspectos, el divino-zodiacal y el humano-sefirótico. En el comienzo de nuestras actuaciones humanas, es el Yod de abajo el que aparece; es decir, elaboramos un Pensamiento Humano de acuerdo con las experiencias que vivimos. En el faenar material, ese Pensamiento sube arriba y es confrontado con el Pensamiento Divino, el de nuestro ego, ya que no en vano el Yod, que se encuentra en el final de ciclo sefirótico, en Malkuth, es también la primera letra del nuevo ciclo, regida por Kether. Al subir por la polea Sefirótica, el Yod de abajo incorpora al Yod de arriba el Pensamiento  que es conforme al discurrir universal, o sea lo que realmente cabe en la Obra Divina, y el resto es tamizado al pasar por los distintos Séfiras.

Lo que dominará a Aisha, es decir a las Creaciones Humanas, no será el varón, sino la Mente Material, la mente formada por las experiencias vividas en el mundo físico: lo que solemos llamar el sentido práctico”.

El juicio condenatorio que se le asigna a Dios sobre su Obra, también se dirige hacia Adam:

Puesto que has prestado oído a la voz de tu facultad volitiva y que te has alimentado de esa substancia de la que te había recomendado expresamente que no te alimentaras, maldito sea el elemento adámico, homogéneo y similar a ti, relativo a ti: con angustia te verás forzado de alimentarte de él en todo los momentos de tu existencia…”

Ya lo hemos advertido, Aisha ejecuta su papel reflejando nítidamente el contenido emanado por su compañero Adam. El hombre no conoce el alcance de su voluntad hasta que esta no de sus frutos en el mundo. Ese parto queda en manos de Aisha. Pero si tuviésemos que identificar dónde está la causa del dolor, ¿dónde buscaríamos, en el dolor mismo? En este sentido, si sufrimos una enfermedad, no podemos buscar las causas que la ha producido estudiando el cuerpo donde se manifiesta, pues ese cuerpo no tiene capacidad para enfermar, tan sólo de manifestar. Es en la mente, donde debemos buscar la causa verdadera; es en la mente, donde emana la voluntad. En su camino se adentrará en el plano de las emociones y se identificará con la “división”, pierde su condición UNA. El elemento adámico se “maldice”, se pone al servicio de Nahash; no es Dios quien establece esa condición maldita, es nuestra capacidad de “elegir” la que nos lleva a conectarnos con Nahash.
Cuando ese impulso alcanza la fase de materialización, Aisha sentirá dolores de parto y los sentirá con dolor, pues la criatura que gesta no responde a la Ley Natural. Cuando se produce el alumbramiento, seremos testigos de la enfermedad, nuestro cuerpo sigue el guion impuesto por su “director”, la mente.

Es evidente, que esta relación de Causa y Efecto, no la reconocemos en nuestras vidas y nuestros hospitales están saturados de pacientes, en espera de un remedio que será pasajero, pues si no cambiamos la orientación de nuestros pensamientos, nuestra Aisha volverá a quedar encinta y la escena se repetirá.


Qué diferente se ve ahora este pasaje. Desde esta visión, vemos a un Jehová solícito, en espera de que retornemos a su dinámica. Esa Ley nos invita a que utilicemos nuestra facultad adámica y proyectemos nuestra semilla hacia la tierra que ha de darle cobijo y amor. En ese encuentro, ha de producirse uno de los misterios más hermosos de la creación, el feliz aliaje del Fuego y el Agua. Sí, hagamos que nuestros Deseos y Emociones sientan Amor por lo Superior, por el Espíritu de la Unidad. Si así lo hacemos, si nuestros pensamientos y sentimientos colaboran al unísono, veremos, como esa semilla, se convierte en una hermosa planta que al crecer ofrecerá sus frutos; sí, ese fruto llegado a su hora, nos aportará el Conocimiento y reconoceremos que lo sembrado era bueno, pues nuestra Aisha, no ha sufrido en el parto, ha parido sin dolor, no nos hemos encontrados con ninguna suerte de obstáculos físicos, todo lo contrario, hemos encontrado en nuestro camino, señales y sincronicidades que nos han alumbrado. Sí, sin duda alguna, esa criatura es un Ser de Dios.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 100

LECCIÓN 100

Mi papel en el plan de salvación de Dios es esencial.

1. Del mismo modo en que el Hijo de Dios completa a su Padre, así también tu papel en el plan de tu Padre completa dicho plan. 2La salvación tiene que invertir la descabellada creencia en pensa­mientos y cuerpos separados, que viven vidas separadas y reco­rren caminos separados. 3Cuando mentes separadas comparten una sola función, se unen en un solo propósito, pues cada una de ellas es igualmente esencial para todas las demás.

2. La Voluntad de Dios para ti es perfecta felicidad. 2¿Por qué habrías de querer ir en contra de Su Voluntad? 3El papel que Él ha reservado para ti en el desarrollo de Su plan se te da para que puedas ser restituido a lo que Él dispone. 4Este papel es tan esen­cial para Su plan como para tu felicidad. 5Tu dicha tiene que ser total para que aquellos a los que Él te envía puedan entender Su plan. 6Ellos verán su función en tu radiante faz, y en tu risa feliz oirán a Dios llamándoles.


3. Eres ciertamente esencial en el plan de Dios. 2Sin tu dicha, la Suya no es total. 3Sin tu sonrisa, el mundo no se puede salvar. 4Mientras la tristeza se abata sobre ti, la luz que el Propio Dios designó como el medio para salvar al mundo se atenúa y pierde su fulgor, y nadie ríe porque toda risa no es sino el eco de la tuya.

4. Eres ciertamente esencial en el plan de Dios. 2Del mismo modo en que tu luz aumenta el fulgor de todas las luces que brillan en el Cielo, así también tu dicha en la tierra exhorta a todas las men­tes a abandonar sus pesares y a ocupar su puesto junto a ti en el plan de Dios. 3Los mensajeros de Dios rebosan de dicha, y su júbilo sana todo pesar y desesperación. 4Ellos son la prueba de que lo que la Voluntad de Dios dispone para todos los que acep­tan los regalos de su Padre como propios es perfecta felicidad.

5. Hoy no permitiremos que la tristeza se abata sobre nosotros. 2Pues en tal caso, no estaríamos asumiendo el papel que tan esen­cial es para el plan de Dios y para nuestra visión. 3La tristeza es señal de que prefieres desempeñar otro papel en lugar del que Dios te ha encomendado. 4Y así, no le muestras al mundo cuán grande es la felicidad que Él dispone para ti, y, por consiguiente, no reconoces que ya dispones de ella.

6. Hoy trataremos de comprender que la dicha es nuestra función aquí. 2Si te dejas abatir por la tristeza, no sólo no estarás cum­pliendo tu función, sino que estarás privándote a ti mismo de dicha y al mundo también. 3Dios te pide que seas feliz para que el mundo pueda ver cuánto ama Él a Su Hijo y que Su Voluntad es que ningún pesar menoscabe su dicha ni que ningún miedo lo acose y perturbe su paz. 4Tú eres hoy el mensajero de Dios. 5Brindas Su felicidad a todo aquel que contemplas y Su paz a todo aquel que al contemplarte ve Su mensaje en tu feliz semblante.

7. Hoy nos prepararemos para esto durante las sesiones de prác­tica de cinco minutos, dejando que la felicidad brote en nosotros tal como dispone la Voluntad de nuestro Padre y la nuestra. 2Comienza los ejercicios con el pensamiento que la idea de hoy presenta. 3Luego comprende que tu papel es ser feliz. 4Esto es lo único que se te pide a ti o a cualquiera que desee ocupar el lugar que le corresponde entre los mensajeros de Dios. 5Piensa en lo que esto significa. 6Estabas ciertamente equivocado al creer que se te estaba exigiendo algún sacrificio. 7De acuerdo con el plan de Dios tan solo puedes recibir, sin jamás perder nada, hacer sacrificio alguno o morir.

8. Tratemos ahora de encontrar esa dicha que nos demuestra a nosotros, así como a todo el mundo, lo que la Voluntad de Dios dispone para nosotros. 2Tu función es encontrarla aquí, y encontrarla ahora. 3Para eso viniste. 4¡Ojalá que hoy sea el día en que lo logres! 5Busca en lo profundo de tu ser, sin dejarte desanimar por los pensamientos pueriles y metas absurdas que pasas de largo a medida que asciendes para encontrarte con el Cristo en ti.

9. Él estará allí. 2Y tú puedes llegar a Él ahora. 3¿Qué otra cosa preferirías contemplar en lugar de Aquel que aguarda para que tú lo contemples? 4¿Qué pensamiento pueril podría detenerte? 5¿Qué meta absurda podría impedirte triunfar cuando es Dios Mismo Quien te llama?

10. Él estará allí. 2Eres esencial en Su plan. 3Hoy eres Su mensajero. 4Y tienes que encontrar lo que Él quiere que des. 5No te olvides de la idea de hoy entre las sesiones de práctica de cada hora. 6Es tu Ser Quien te llama hoy. 7Y es a Él a Quien respondes cada vez que te dices a ti mismo que eres esencial en el plan de Dios para la salvación del mundo.

¿Qué me enseña esta lección?

El Plan de Salvación es Amar y Perdonar. Cuando amamos y perdonamos, nuestro Ser se manifiesta en el estado de Paz, y cuando nos embriagamos con esta realidad, no podemos más que gozar de la Dicha y la Felicidad y nuestro rostro expresará sonriente esa placidez.

Cumplir con nuestra única función y alcanzar nuestra misión supone estar dispuesto a expiar los errores que nos mantienen atados a creencias basadas en la separación, la culpa y el miedo.

¿Qué padre no goza con la felicidad de un hijo? ¿Qué padre no se siente pleno y satisfecho cuando comparte la sonrisa de su descendiente? Tener la certeza de que el fruto de nuestra creación se siente dichoso y pleno, nos aporta una inmensa satisfacción.

Mi papel es esencial en el plan de salvación de Dios, pues siendo una parte activa de la Filiación, mi condición afectará la condición de los demás, pues nuestras mentes están unidas por lazos de creación. En la medida de que mi mente es Una, la Unidad forma parte de todas mis acciones. Siembro la Unidad. Expando la Unidad. Creo Unidad.  

Ejemplo-Guía: "El sacrificio no forma parte de la Salvación"

Recuerdo, como si de un eco se tratase, las palabras de mis padres, transmitiéndome sus creencias sobre la vida. Entre dichas creencias, entresaco uno de sus mas preciados consejos: "Hijo, para alcanzar algo en la vida hay que sacrificarse mucho".

Es evidente que aquellas palabras no cayeron en saco roto, y a pesar de que no seamos muy conscientes de haberlas entendido en su máxima dimensión, su mensaje sí hace mella en nuestro modo de ver la vida y, desde nuestro inconsciente, sentimos el impulso de satisfacer a nuestros padres, y cada vez que nos enfrentamos a alguna situación en nuestras vidas, lo hacemos dejando una partida para el sacrificio, lo que sin duda, no nos aporta satisfacción alguna.

¿Acaso recuerdas que hayas gozado de la felicidad cuando en tus vivencias hayas apostado por el sacrificio? Seguro que recordarás muchas vivencias en las que hayas compartido tu insatisfacción por el hecho de haber tenido que sacrificar tus experiencias de gozo.

Hoy tengo claro que el sacrificio forma parte de las creencias del ego. Ahora lo comprendo. En verdad, forma parte de su lógica, de su forma de percibir la vida. Si me siento separado de los demás, si tengo la firme creencia de que el otro desea lo que tengo y para conservarlo he de atacarle, si tengo la certeza de que cuando doy, estoy perdiendo, si mis experiencias de felicidad las baso en el deseo de poseer, no es extraño de que el sacrificio forme parte del guion vital de nuestras vidas. El ego prefiere ser fiel a ese guion, antes de negar la necesidad del sacrificio, pues hacerlo significaría que renuncia a su código de creencias, renunciaría a la visión del cuerpo, de la separación y de la muerte.

Hagamos una cosa. Busquemos un lugar donde podamos reflexionar en la quietud. Acallemos el vocerío de nuestra mente. Al principio no nos resultará fácil, pero no dejemos de intentarlo. Dejemos que los pensamientos fluyan. Concentrémonos en el ritmo respiratorio. Relajémonos. En ese estado de quietud, elegimos el siguiente pensamiento. Soy el Hijo de Dios y soy parte de Su Mente. Dejemos que ese pensamiento se expanda en nuestro ser. La Dicha y la Certeza de que Somos una extensión de Dios, nos lleva a un estado de seguridad y de felicidad plena. Fundamos nuestras mentes en ese estado de felicidad.

Este ejercicio de armonización con lo que Somos, a través de la repitición, nos permitirá reforzar nuestra mente en el servicio al Espíritu. Es muy importante que recordemos nuestra condición, pues nuestro papel en el Plan de Salvación dispuesto por Nuestro Padre, se nos pide que gocemos de Felicidad y de Dicha, pues debemos compartirla con todos aquellos que Él nos envíe.

No podemos dar lo que no tenemos, lo que nos lleva a tener que re-cordar, pues en verdad, somos felicidad y dicha. Nuestro despertar, contagiará a los demás y entre todos, unidos en la Comunión con la Fuente, formaremos la Filiación Consciente.

Nos revela esta Lección, que la risa es la expresión de que hemos alcanzado el Estado de la Felicidad y de la Dicha Divina. Cada vez que reímos, contagiamos felicidad. Hoy la terapia de la risa se extiende cada vez más, como una técnica para sanar. Es evidente, de que cuando reímos estamos revelando un estado de paz interior.

Cuando experimentemos la visión de nuestra verdadera identidad, cuando tengamos la certeza de que somos el Hijo de Dios, cuando seamos uno con todo lo creado, no podremos menos que sentirnos plenos y dichosos y la felicidad emanará de nuestro ser. Será entonces, cuando el mundo, al percibir la sonrisa en nuestro rostro, reconocerá cuál es nuestra función en la vida.

viernes, 8 de abril de 2016

Amar: "El respeto del Libre Albedrío"

Estas líneas no pretenden desarrollar un estudio extenso y profundo del significado que encierra el término Amor, entre otras razones porque no estoy capacitado para hacerlo, pues considero que el Amor no es un concepto teórico que se pueda comprender con la mente, sino una experiencia individual que, curiosamente, cuando se vive, nos lleva directamente a la visión de la unicidad.

El motivo que me anima a dejar estas reflexiones, es compartir una experiencia que considero reveladora, tanto en cuanto, hasta hoy, tan sólo había conseguido acercarme a ella desde el punto de vista teórico, cognoscitivo, desde el entendimiento mental. 

Hoy, mi corazón ha recibido la certeza de que el Amor, tan solo es posible experimentarlo, cuando aceptamos y respetamos nuestro Libre Albedrío y el de los demás. Cuando mi corazón ha recibido esa visión, todo mi Ser, incluido mi cuerpo físico, ha percibido una inmensa sensación de gozo, de dicha, de felicidad y lo que considero muy importante, de libertad, pues tan sólo el Amor nos aporta esa experiencia gozosa, mientras que el miedo, nos mantiene prisioneros de creencias, como el dolor, el sufrimiento, el tener y poseer, etc

¿Qué significa Amar el Libre Albedrío, el propio y el de los demás? ¿Acaso, cuando deseo lo mejor para mi familia, para mis amigos, para el mundo, no lo estoy amando?

Acerquémonos, en primer lugar, a la segunda de las cuestiones planteadas, y la primera se contestará, por si misma.

Estamos muy familiarizados con la creencia, de que desear lo bueno es amar. Pero, ¿qué ocurre cuando ese deseo se ve frustrado? ¿Ya no amamos? ¿Decidimos identificarnos como víctimas del destino? ¿Culpamos a Dios de nuestra mala fortuna, como consecuencia del pago a nuestros pecados?

Observemos nuestro comportamiento. Pongamos por caso, de que la vida nos sorprende con un regalo material, nos toca el primer premio en la lotería. Nuestra cuenta bancaria se ha inflado de repente  y ahora, nuestra mayor preocupación es quitarnos de encima a los muchos banqueros que nos visitarán para conseguir que depositemos nuestro dinero en sus arcas. Sí, si en ese momento, alguien nos preguntase como nos sentimos,  le diríamos que muy felices y aceptamos de buenas ganar la experiencia. Esa respuesta, responde a la creencia de que la felicidad depende de factores externos a nosotros. Podemos comprobarlo, si nos place.

Analicemos ahora otra secuencia, de las muchas que se producen en la vida. Nuestro hijo lleva unos meses quejándose de molestias físicas. En principio no le hemos dado mayor importancia, pensando que tales hecho no revestían mayor importancia. Decidimos llevarle al médico y tras los resultados de la exploración, el médico nos comunica que nuestro hijo tiene un cáncer. En esos momentos, la vida nos da un vuelco. A nuestra mente llega información muy variopinta, pero toda ella se caracteriza por un mismo color, el negro. Lo vemos todo de ese color. Donde antes había luz y discernimiento, ahora todo es oscuridad y depresión. La palabra cáncer tiene un efecto destructivo en nuestras emociones. Somos la misma persona que antes había aceptado la experiencia del premio de lotería con un profundo optimismo y satisfacción. En ese momento, toda en nuestra vida brillaba de una manera especial. Ahora, no conseguimos percibir ni un solo rayo de esa luz.

Si alguien nos dijese, que afrontando la vida de la manera que hemos expuesto en el segundo caso, no estamos expresando Amor, no le creeríamos, es más, seguro que nos causaría una profunda desilusión, la cual le llevaría a mantener lejos a la persona que se ha atrevido a plantear tal cuestión.

Sin embargo, cuando estamos hablando del verdadero Amor, ya hemos adelantado algo, es preciso que respondamos aceptando la libertad de los demás.

Tal vez os estoy preguntando, ¿dónde se encuentra la libertad en la dolorosa y amarga experiencia de la enfermedad de nuestro hijo? 

Esa cuestión es lógica desde la visión y desde la creencia del ego, el cual tan solo cree en el mundo de las formas, en el cuerpo físico y en la percepción de lo que toca y siente con los sentido corporeo-mentales. Para el ego, la vida, lo real, es lo que experimenta el cuerpo desde que nace hasta que muere. Con la muerte, finaliza la existencia. Por lo tanto, es lógico que sus planteamientos le lleven a sentir temor por las enfermedades críticas, como el cáncer.

Desde el planteamiento del ego, no se está respetando el Libre Albedrío de la persona que experimenta una vivencia. El ego, no reconoce que tan solo es un envoltorio, un vehículo, que es conducido por un conducto, nuestro verdadero Ser, el cual, elige el camino y la ruta que va a recorrer ese vehículo. En ese trayecto, puede elegir tener experiencias, de las llamadas afortunadas, como la vivida con el premio de lotería, y también puede elegir tener experiencias, de las llamadas amargas, como la vivida con la enfermedad de nuestro hijo.

Siguiendo esa idea, la enfermedad de nuestro hijo ha sido elección de su conductor. La razón no es otra que aportarles las experiencias necesarias para que avance conciencialmente.
Si esto es así, debemos actuar como nuestro Padre actúa con nosotros, esto es, respetando nuestro Libre Albedrío, pues El nos ha dotado de ese Atributo Divino al crearnos a Su Imagen y Semejanza.

Por lo tanto, la máxima expresión del Amor, que es Dios, nos muestra su Amor, respetando el uso de nuestra voluntad. De esta manera, lo que está permitiendo es que cada uno de sus Hijos goce de la libertad de elegir su propio proceso de aprendizaje.

Para muchos, puede parecer carente de sentimiento y de emociones, el actuar respetando la experiencia de nuestro hijo, por el simple hecho de que haya sido su elección. Pero, ¿qué pasa con lo que sentimos?

De nuevo, el ego nos ofrece argumento desde su lógica y desde su propia visión separada de los demás. Entiende que para amar hay que sufrir. Pero no es cierto. No hay mayor Amor que aquel que respeta la elección propia y la de los demás. Si tuviésemos acceso a la visión espiritual, si tuviésemos acceso al conocimiento de nuestro Espíritu, ello nos permitiría contemplar y entender, cómo lo que hemos llamado conductor, nuestro Ser Espiritual, ha elegido en los mundos espirituales, antes de encarnar en el mundo físico, las experiencias que ayudarán a evolucionar al encarnante. A veces esas experiencias, desde la visión corporeo-mental se interpretan como traumáticas, pero al saber que responden a la libre elección, hay que aceptarlas y comprender que ellas le ayudarán en su proceso evolutivo y conciencial.

En cuantas ocasiones, nos hemos visto en la necesidad de tomar drásticas decisiones con la sana intención de rectificar el comportamiento erróneo de un hijo. La intención no es dañarle, sino ayudarle a tomar conciencia de sus errores.

Amar, o lo que es lo mismo, respetar el Libre Albedrío nos lleva a vivir la vida con plena aceptación de todo cuanto nos ocurre, pues reconocemos en todas y cada una de las experiencias vividas, que son el resultado de la libre elección realizada por nuestro verdadero Ser en los mundos espirituales, donde, realmente, tenemos nuestro Hogar.

Génesis: "El Despertar del Ser" - 19ª parte -

La Caída IV.

Traducción Convencional: “Dijo, pues, Yavé Dios a la serpiente: “Por haber hecho esto, maldita serás entre todos los ganados y entre todas las bestias del campo. Te arrastrarás sobre tu pecho y comerás el polvo todo el tiempo de tu vida.
Pongo perpetua enemistad entre ti y la mujer, y entre tu linaje y el suyo; éste te aplastará la cabeza, y tú le acecharás el calcañal”.

Pasemos a la traducción de Fabre d´Olivet: Y Jehová, el Ser de Seres, dijo a Nahash, ese vicio insidioso, esa pasión cupida: puesto que has causado esta desgracia, serás una pasión maldita en el seno de la especie animal y entre todo lo que vive en la naturaleza. Según tú inclinación tortuosa, obrarás bajamente y te alimentarás de exhalaciones elementales en todos los momentos de tu existencia.
Pondré una antipatía profunda entre ti, pasión cupida, y entre Aisha, la facultad volitiva; entre tus producciones y sus producciones. Las suyas comprimirán en ti el principio del Mal, y las tuyas comprimirán en ella las consecuencias de su falta”.

Este pasaje nos informa sobre un aspecto que no nos debe pasar inadvertido. Ya hemos dicho, que Nahash, la “serpiente”, representa a los rezagados de la Oleada de Vida Angélica, Entidades que pertenecían a otro Periodo de Manifestación y cuya evolución no estaba en manos del Dios creador de nuestro Sistema Solar. Podríamos decir, que esa “desvinculación” no permitiría a Elohim intervenir en el protagonismo adquirido por dichas Entidades.

Sin embargo, este pasaje no revela que Elohim sí tenía la capacidad de actuar y reconducir la acción de Nahash, y con ello, nos está indicando que en el Esquema Evolutivo, todo está relacionado entre sí y los Seres más evolucionados ayudan a los que se encuentran en un nivel inferior.

Los Luciferianos estaban más evolucionados que la Oleada de Vida Humana y su “participación” en los asuntos humanos, aunque ha supuesto una interferencia en los “planes” del Creador, sin duda alguna ha contribuido en el despertar de la conciencia al Mundo Material.

La Ley Reguladora establecida por Jehová, contempla respetar las distintas fases del Proceso Creador (Yod-He-Vav-He). Al mismo tiempo, el Adam Universal y Aisha, la Facultad Volitiva, eran portadores en su genética espiritual, del conflicto heredado del 2º Día de la Creación, el que dio lugar a la “división”. Ese “gen” o “Estado Condicionado”, se expresa principalmente en el Elemento Agua, es decir, en los Deseos, en las Emociones. Ya sabemos, que consecuencia de esa “herencia”, el Adam Universal, se divide, dando lugar a Aisha, su compañera, la cual tiene la facultad de revelar los efectos de su Voluntad.

La Ley Reguladora de Jehová, adopta la “imagen” del Árbol del Conocimiento del Bien o del Mal. La adquisición de ese “Conocimiento” se encuentra inscrito en la naturaleza espiritual de cada Ser, es por lo que se encuentra ubicado en el “Centro del Recinto Sagrado”.
Si Nahash, no hubiese aparecido en escena, la Humanidad habría seguido obedientemente el plan trazado y habría respetado las pautas establecidas. En ese clima paradisiaco, la Humanidad es Una con Dios y tiene acceso a su Totalidad. Esa situación es análoga a la que experimenta el feto durante el tiempo que se encuentra en el vientre materno.

Pero, existía cierta similitud entre Nahash y Aisha. Ambos, reflejaban la “división”. Nahash, los Luciferes, se habían negado a realizar los Trabajos de integración entre los Elementos Fuego y Agua. Decidieron quedarse en el Fuego y no trabajar con el Agua, que le exigía una adaptación a un Elemento Inferior. Podríamos decir, que tenían una deuda con el Elemento Agua, con las Emociones.
Aisha, por su parte, era el rostro femenino, el portador de ese “Agua”, donde el Fuego se refleja para “extenderse” y fecundar.

Tenemos pues a los Luciferes, necesitados de adquirir experiencias en el manejo del Agua y a Aisha, que se enfrenta a la experiencia del Mundo Físico, una “tierra” inhóspita y desconocida. Ambos se podían ayudar. Nahash, de estirpe Superior ofrece a Aisha ese “Conocimiento” del Bien y del Mal, pero he aquí, que Nahash era Fuego, era impulso creador que se había convertido en “vicio insidioso” en “pasión cupida”, en estímulo incontrolado y egoísta.

¿Hubo engaño? En todo caso, respuesta a una llamada. Quizás una tentación, pero, no podemos olvidar que somos Hijos de Dios, con capacidad de elegir. Aisha elige “conocer”. Y la consecuencia, fue inmediata. Dejo de estar conectado a Dios y me conecto a Lucifer y la experiencia del Mundo Material por vía del aprendizaje riguroso. Lucifer ha sido identificado como el “diablo”, término que se traduce como “separar” (diabolare).

La elección de Aisha ha quedado inscrita en el inconsciente colectivo de la Humanidad, como el acto que dio lugar a la “separación” con el Creador.

La “división” ha sido consumada. El Hombre abre sus ojos al mundo externo y lo hace movilizado por el uso incorrecto de la energía emocional. Ese “error” ha dado lugar a lo que se conoce como el “Pecado Original”. Pero la Ley Reguladora de Jehová establece un “método” distinto para alcanzar el Conocimiento de la Labor Creadora en el Mundo Material, es por lo que debe hacer oír su “Voz” y establecer su “Orden” con el propósito de evitar que el “mal” se perpetuase.

“…puesto que has causado esta desgracia, serás una pasión maldita en el seno de la especie animal y entre todo lo que vive en la naturaleza. Según tú inclinación tortuosa, obrarás bajamente y te alimentarás de exhalaciones elementales en todos los momentos de tu existencia”.

Jehová condena a Nahash a obrar bajamente, esto es, a no poder subir al Trono de la divinidad. La acción de Nahash quedaba así circunscrita a los bajos mundos, a los que el alimento divino no llega y que, por consiguiente, se ven abocados a la destrucción.

Te alimentarás de exhalaciones elementales dice la traducción de Fabre, el cual, en sus notas, dice que con esta expresión puede entenderse igualmente exhalaciones físicas, vapores, ilusiones corporales. El traductor está aludiendo al alimento procedente de las sobras de la mesa del Hombre, las Fuerzas Desperdiciadas, no integradas, por nosotros.

“Pondré una antipatía profunda entre ti, pasión cupida, y entre Aisha, la facultad volitiva; entre tus producciones y sus producciones. Las suyas comprimirán en ti el principio del Mal, y las tuyas comprimirán en ella las consecuencias de su falta”.

Esa antipatía a la que alude el texto sagrado, ya lo hemos adelantado, es la “maniobra” establecida por Jehová para garantizar que el Alma Humana no iba a quedar presa de la “ilusión” inspirada por Nahash. En efecto, la Ley Reguladora del Yod-He-Vav-He, hace que Aisha refleje en todo momento el impulso motor de Adam, un impulso que se orienta a “comer” del fruto que le ofrece Nahash y por lo que nos llevará a aprender por la vía del rigor. 

La situación es la siguiente. Desplegamos nuestra voluntad para llevar a cabo una acción. En ese momento, los Luciferes que se encuentran en nuestro interior, nos ofrecen la oportunidad de conseguir aquello que nos hemos propuesto de una forma inmediata. Si nuestros deseos elige escuchar esa propuesta, la Aisha interior, se pondrá en acción para hacer realidad la experiencia. Ocurre, que como no se ha respetado la Ley Reguladora, no se han respetado las fases necesarias para que aquello se alcanzase de un modo natural, el “Conocimiento” que de aportarnos esa acción se nos administrará por la vía del rigor. 

Aprendemos lo que tenemos que hacer, viendo los efectos a los que ha dado lugar nuestras acciones.

Esos efectos, vienen de la mano de Aisha, la cual, reflejando que nuestra voluntad servía al error, nos hace conocedores de la verdad. Esa es la antipatía a la que alude este texto. Mientras que Nahash se alimenta del error, Aisha, nos abre las puertas para que a través de él, alcancemos la luz.

Esa dinámica hace que la Imagen Perversa, la Obra Perversa, no pueda reproducirse. Sus producciones, las de la mujer, comprimirán, limitarán el principio del Mal.

Tal vez nos estemos preguntándonos, ¿por qué Jehová no impide a Nahash ejercer su influencia sobre el Hombre?


No puede hacerlo, precisamente porque debe respetar la naturaleza de Nahash. Es una Ley Cósmica. El Principio de la Voluntad es Sagrado y la Libertad hay que respetarla.

El Presente ó El Eterno Poder de Renacer


“Para el ego el pasado es importantísimo, y, en última instancia, cree que es el único aspecto del tiempo que tiene significado. Recuerda que el hincapié que el ego hace en la culpabilidad le permite asegurar su continuidad al hacer que el futuro sea igual que el pasado, eludiendo de esa manera el presente. La noción de pagar por el pasado en el futuro hace que el pasado se vuelva el factor determinante del futuro, convirtiéndolos a en un continuo sin la intervencn del presente. Pues el ego considera que el presente es tan sólo una breve transición hacia el futuro, en la que lleva el pasado hasta el futuro al interpretar el presente en función del pasado”.

“El ahora no significa nada para el ego. El presente tan sólo le recuerda viejas heridas, y reacciona ante él como si  fuera el pasado. El ego no puede tolerar que te liberes del pasado, y aunque el pasado ya pasó, el ego trata de proteger su propia imagen reaccionando como si el pasado todavía estuviese aquí. Dicta tus reacciones hacia  aquellos  con los que  te encuentras en el presente tomando como punto de referencia el pasado, empando a la realidad actual de aquellos. De hecho, si sigues los dictados del ego, reaccionarás, ante tu hermano como si se tratase de otra persona, y esto sin duda te impedi conocerlo tal como es. Y recibirás mensajes de él basados en tu propio pasado, porque, al hacer que  el pasado cobre realidad en el presente, no te permitirás  a ti mismo abandonarlo. De este modo, te niegas a ti mismo el mensaje  de liberación que cada uno de tus hermanos te ofrece ahora”. (Un Curso de Milagros, Cap. 13 “El mundo inocente. Punto 4: La función del tiempo).

Si verdaderamente deseamos “despertar”, tomar consciencia de quienes somos y tomar el timón de nuestra existencia, debemos apostar por el “renacer” y esto tan sólo podemos hacerlo posible en el “presente”, en el “ahora”.

La referencia con la que he dado comienzo a este artículo, extraída de un Curso de Milagros, nos ayuda a tener conocimiento del poder que otorgamos al pasado y al futuro, en detrimento del valor que damos al presente. Al meditar sobre este tema, no he podido más que quedar rendido a una evidencia bastante reveladora: “dónde está el pasado… dónde está el futuro…”

Ambos conceptos del tiempo los hago consciente en el eterno presente, y ello significa, que ese momento “mágico”, al que no damos importancia, nos ofrece la oportunidad de “renacer”, de decidir qué hago con mi vida. Cada presente me otorga ese inmenso poder. En la intimidad de ese “ahora”, Yo soy el que decide. Yo decido si reviviré el dolor del pasado que me mantiene atado y prisionero de una irrealidad o por el contrario, decidiré renovar esa visión ilusoria y apostar por un presente lleno, pletórico, abundante de Amor.

Si apuesto por esa decisión y me invito a hacer que cada presente sea una vivencia de Amor, conseguiré que a lo que he llamado ilusoriamente futuro, es decir, el presente de mañana, sea una realidad bien distinta, a la que sería si diese continuidad a lo que interpreté como pasado.

El pasado, o lo que es lo mismo, el presente de ayer, no debe convertirse en un tiempo muerto, pues su vivencia supuso un momento de crecimiento. Esa vivencia se convierte en la base de nuevos presentes y desde este punto de vista, cada presente se convierte en la mejor oportunidad para apostar por un crecimiento armonioso y saludable.

Desde este punto de vista, si en los cimientos de nuestro actual presente encontramos sentimientos de odio, rencor, miedo, culpa, el “ahora”, es el momento sagrado y decía, anteriormente, mágico, para decidir no seguir construyendo nuestra existencia sobre esos pilares. Cada momento presente, es una nueva oportunidad para renovarnos, para despertar del pesado sueño en el que creemos vivir separados de la verdadera personalidad sagrada. Si en nuestras relaciones humanas vemos a nuestros compañeros de ruta con la imagen de su pasado, no le estaremos dando la oportunidad de renovación implícita en cada nuevo presente. Nuestra proyección de esa creencia, de que el pasado y futuro es la única línea del tiempo posible, nos condicionará para no apreciar que cada presente podemos elevar nuestra condición humana, perdonándonos a nosotros mismos y por extensión a nuestros hermanos.