sábado, 5 de diciembre de 2015

Interpretación Astro-Cabalística del Evangelio de Marcos: Trabajos de Aries (II)

LA MISION DE JUAN (KETHER)

Hemos adelantado que, este primer capítulo, está en analogía con los Trabajos del Séfira -Centro de Consciencia- Kether. Para comprender la razón que nos ha llevado a realizar dicha afirmación, debemos conocer, sin duda, que Kether es el rostro del Padre, de Dios, en su manifestación Primigenia. Se trata del centro de donde el hombre recibe el impulso emanativo que le lleva a crear: la Voluntad. Kether es el Principio de todos los principios; el Origen de todo lo creado. Es Designio, es Misión.
Si los Evangelios tratan sobre la Vida de Jesús-Cristo, es decir, sobre ese estado de consciencia llamado Amor, diremos que, este primer apartado nos hablará sobre la condición anímica que debemos adquirir para dar lugar a la aparición del estado llamado Jesús. Esa condición previa, original, pura, aparece protagonizada por un personaje mítico: Juan, el Bautista, el Precursor.
Son suficientes las pistas que da el autor para que entendamos cuál debe ser la simiente, el potencial anímico, que se debe lograr para que pueda manifestarse en nosotros un estado anímico aún superior: Cristo.
Así comienza el Evangelio de Marcos:
1 Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. 2 Como está escrito en el profeta Isaías: "He aquí que envío delante de ti mi ángel, que preparará tu camino. 3 Voz de quien grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus senderos".
El término Principio con el que da comienzo el evangelio de Marcos, lleva implícito un especial significado cabalístico. Nos muestra la "puerta" de entrada de las energías en su estado primigenio. Podríamos traducir el mensaje como: la condición primordial sin la cual el evangelio, es decir el Trabajo Crístico, no se podría dar. Es totalmente necesario entender ese mensaje profético de Isaías. Está escrito en nuestra célula humana, en nuestro genoma espiritual, que, para alcanzar la perfección a la que hemos sido llamados -somos Hijos de Dios-, tenemos que recorrer y conquistar esa instancia -la condición anímica llamada Jesús-Cristo, pero, para ello es imprescindible que preparemos el camino, que la voz de quien grita en el desierto enderece los senderos. ¿Cuál es esa voz que grita en el desierto?
Es la voz de Kether, del Padre, que se encarna en Juan, en una "tierra" que aún no se ha conquistado -el desierto-, indicándonos una situación anímica a la que aún no hemos logrado acceder: Kether. Tan sólo Cristo-Hochmah lo ha logrado.
En términos psicológicos, se trata de un estado de virginidad, de pureza, de unificación, que debe adquirir el alma humana. La Cábala nos revela que Kether no tiene rostro, tan sólo podemos oír su voz... Ese Verbo Creador se hace audible en el Tercer Centro Sefirótico, llamado Binah, el encargado de exteriorizar la Voluntad Divina. Binah, en términos cabalísticos, se interpreta como la Ley y el Rigor; representa al Espíritu Santo. Su fundamento es Inteligencia Activa. Por lo tanto, podemos decir que, ese estado tan importante que debemos adquirir con el propósito de que Cristo tome el timón de nuestras vidas, es la voz de la Ley; una Ley que nos invita a actuar con el Conocimiento de Dios; esto es, nos lleva a construir con las pesas y medidas con las que Dios construyó el Universo.
Respetemos la Ley. No nos extralimitemos en nuestras actuaciones. Seamos puros y renunciemos a aquello que vaya en contra de la Ley de Dios. Tal será el mensaje que la voz nos anunciará en nuestro desierto. Movilicemos permanentemente a Kether-Voluntad para no perder ni un solo instante la consciencia de nuestra verdadera identidad: SOMOS DIOSES EN FORMACIÓN.
4 Apareció en el desierto Juan el Bautista, predicando el bautismo de penitencia para remisión de los pecados.
Es importante comprender esta parte del mensaje. Hemos dicho que Juan se encarga de actuar como la voz del Padre. El representa a Binah-Ley; sin embargo, su misión es preparar los caminos del Señor; es decir, existe una condición anímica más elevada a la de él, la representada por Cristo-Amor. Ese estado, cabalísticamente hablando, es Hochmah. Así, vemos como, en el Árbol, este Centro Sefirótico se sitúa por encima de Binah.
¿Por qué será necesario pasar a este Centro Sefirótico -Hochmah-, si en Binah, ya existe un Dios-Ley, Jehová?
Como decía, es muy importante que el estudiante comprenda esta situación pues, en su maniobrar humano como aspirante a alcanzar la condición de la Perfección, se encontrará en multitud de ocasiones como perdido, en una encrucijada, ora identificado con el rigor, ora dando vida a la libertad y al perdón. Ocurre que, no sabemos con exactitud donde acaba el rigor y donde empieza el amor-perdón.
Cuando cometemos un error, por lo general nos autocastigamos rigurosamente, pues no deseamos obrar a espaldas de los preceptos de la Ley. Sin embargo, estamos buscando la luz con esa actitud; estamos tratando de situarnos en Hochmah, pues deseamos comportarnos en la luz. No obstante, la realidad nos indica que estamos instalados en Binah; necesitamos del rigor para aprender; hacemos necesaria la manifestación del dolor para lograr tomar consciencia. Esta experiencia es muy común en los aspirantes a la luz.
Marcos, al igual que los demás evangelistas, nos revela un estado anímico que nos lleva de igual modo a la luz sin necesidad de permanecer en la "tierra" del rigor. Cristo-Amor es el Nuevo Arquetipo que nos aguardará cuando hayamos sido capaces de abandonar las viejas reglas del Talión.
Pero, ¿cómo hacerlo?, ¿qué condición es necesaria para lograrlo? El propio evangelio nos enseña el camino que debemos seguir para ello. Marcos nos sitúa directamente en presencia de Juan el bautista y nos revela que, antes de recibir a Cristo como un bautismo, debemos pasar el transito de un Mundo a otro que está protagonizado por el Precursor. En efecto, Juan es el último peldaño de la Columna del Rigor; es el experto en normas y leyes, el que conoce el verdadero arte de construir siguiendo el Temor de la Ley. Este Juan representa anímicamente la voz de nuestra consciencia que nos dice: ¡arrepiéntete!, ¡haz penitencia! mientras que te encuentres en esa situación de necesidad.
He aquí la clave: mientras que haya necesidad de seguir satisfaciendo la naturaleza de los instintos, tendremos que estar muy alerta y en condición de arrepentimiento; lo cual no quiere decir autocastigo e inmolación.
Pero Juan cede su hegemonía a Jesús y, con ello, nos abre un camino totalmente distinto, ya el alma, experta y bregada en el uso de lo material, sabia y experimentada, se libera de la necesidad y de la escasez, viviendo desde ese momento con otros criterios: la expansión, el crecimiento.
El estudiante habrá experimentado en alguna faceta de su vida que, cuando ha superado cualquier hábito o apego que lo mantenía prisionero de él, siente una profunda liberación. Al dominar la situación está en condición de expandirse, de dar a otros lo que ha conseguido; es capaz de curar a cuantos se encuentren en su antigua situación; es capaz de comprender y perdonar el error personificado en los demás.
Cuando hayamos conseguido alcanzar el estado Juan, y nuestra consciencia tenga "hambre de luz", debemos saber que es preciso mantener una actitud siempre presente de arrepentimiento, pues, esta será la condición que acerque hasta nosotros el poder liberador del Cristo.
Fijémonos que, no estamos hablando de la ley estricta de "ojo por ojo y diente por diente"; el arrepentimiento debe llevar implícito una gran dosis de auto-perdón, pues, si estamos llamados a perdonar, ¿como podremos hacerlo si antes no nos perdonamos nosotros mismos?
Es importante que imitemos a Juan en su comportamiento. Debemos ir por la vida ligero de equipaje; que nuestros ropajes sean humildes, como la piel de camello que arropó el cuerpo del Precursor. El camello es un animal que inspira ese ideal de servicio para el que esta siendo utilizado. Con ello, nos quiere mostrar el autor que no prestemos tanta importancia a la apariencia con la que nos movemos en la vida; mucho más importante es saber ceñirse los lomos con un buen cinturón, pues, debemos evitar que las dos naturalezas, la inferior y la superior, se mezclen y nos lleven a confundir las funciones creadoras.
7 En su predicación les decía: Tras de mí viene uno más fuerte que yo, ante quien no soy digno de postrarme para desatar la correa de sus sandalias. 8 Yo os bautizo en agua, pero Él os bautizará en el Espíritu Santo.
Ya hacíamos referencia anteriormente a ese grado de superioridad existente entre Jesús y Juan. Estamos refiriéndonos a una superioridad de “estados de consciencia”. El itinerario que debe seguir el alma humana desde Malkuth -Mundo Material- hasta Kether -Mundo de Dios-, hace necesario que vaya surcando todos los Centros de aprendizaje. Como vemos, Jesús-Hochmah es la etapa última; la que nos lleva directamente al Padre. Cuando esta conquista se logre, el alma habrá alcanzado un estado de perfección que le permitirá poner de manifiesto la facultad creadora del Padre. Mientras que logramos esta meta nos identificamos, unas veces con la Columna de la Izquierda, otras con la Columna de la Derecha. El Arquetipo esta creado, depende de nuestra voluntad el que hagamos de cada presente una experiencia rigurosa o liberadora.
Juan nos bautiza con Agua; es decir, su papel llega hasta un límite: el que nos permitirá purificar nuestras emociones. En efecto, con ese fin han trabajado y trabajan las Leyes. Si no hubiésemos tenido que respetar unas normas, el hombre se habría destruido quedando rezagado en el proceso evolutivo. El rigor de la Ley ha logrado que se llevase a cabo un aprendizaje en el correcto uso del poder creador del Agua. En cambio, Jesús nos bautizará en el Espíritu Santo. En realidad, lo que nos está revelando este mensaje es que, cuando hayamos conquistado la etapa Jesús, adquiriremos el don de “entender todas las lenguas”, pues, la consciencia de unidad con todos los seres será una realidad.
El Espíritu Santo nos revela el rostro del Padre haciendo uso del Verbo Creador. Asimismo, cuando seamos Jesús, y amemos con sabiduría, habremos adquirido igualmente el poder creador de la Palabra. Se nos revelarán todos los misterios que hasta ese momento nos mantenían alejados de nuestra verdadera identidad; habremos conquistado la eternidad, y todo el conocimiento estará a nuestra disposición.
El propósito de estos escritos, de presentar la estrecha relación existente entre el evangelio de Marcos y los Trabajos astro-cabalísticos, nos lleva a sintetizar todo lo expuesto hasta aquí sobre la Misión de Juan, pues, en verdad, el cronista nos esta transmitiendo, recogiendo hechos míticos e históricos, las peculiaridades que debemos adoptar si queremos poner de testimonio las cualidades y virtudes del Arquetipo Aries-Kether, es decir: nuestro Yo Divino.
Siendo esto así, diremos, que la actitud anímica que hemos de manifestar en nuestro comportamiento es la transmitida por Juan el Bautista. Nuestro trabajo en Aries nos lleva a ser el "precursor" de lo Nuevo, de lo que está siempre más allá de nosotros mismos. "Tras de mi viene uno más fuerte que yo".
En la dinámica de Aries, el principio activo debe ser la Voluntad, pues, gracias a este impulso motor nos movilizamos para "enderezar los senderos". Fijémonos que, entre el rigor-Binah, y el perdón-Hochmah, se encuentra Kether-Aries: la Voluntad. La cuestión, como ya hemos adelantado, será, ¿qué camino tomará nuestra voluntad, esa semilla vitalizadora?
Actuemos como Juan, "prediquemos el bautismo de penitencia para remisión de los pecados", y veremos como acudirán hasta nosotros -nuestra naturaleza psíquica-, desde todas las regiones de "Judea"; es decir, los habitantes de nuestra ciudadela anímica se pondrán al servicio del Propósito que nos moviliza.

viernes, 4 de diciembre de 2015

Interpretación Astro-Cabalística del Evangelio de Marcos: Trabajos de Aries (I)

INTRODUCCIÓN

Podría tratarse de una casualidad el hecho de que, en el primer capítulo del Evangelio de San Marcos, encontremos diez puntos para narrar las diferentes secuencias que fueron sucediéndose en el tiempo en relación a la vida de Jesús. Sin embargo, desde el punto de vista cabalístico, este aparente detalle adquiere un importante significado pues, el mismo diez, está revelando el misterio que encierran los Diez Centros Sefiróticos del Árbol Cabalístico, donde se ponen de manifiesto las Diez Esencias Divinas o, lo que es lo mismo, el Gran Cuerpo y Manifestación de Dios, de las Leyes Divina y Creadoras.
Pero, ¿por qué esta división-clasificación se recoge en el primer capitulo? Por la misma razón por la que en el primer capitulo del Génesis se recogen en estado germen, es decir, en su Principio, los diferentes Días de la Creación. Se trata, sin duda, de una presentación, de un anticipo, de una semilla que anuncia el potencial inseminador que debe crecer y desarrollarse.
¿Podríamos pensar entonces, que Marcos tenía conocimientos de la Cábala? Sin duda alguna. Los Cuatro Evangelios están narrando, en un lenguaje adaptado a la época histórica, lo que se han llamado los Cuatro Caminos Iniciáticos: Fuego, Agua, Aire y Tierra. Siendo así, los narradores emplearon sus conocimientos para expresar la Verdad con el colorido apropiado a su Iniciación.
San Marcos representa al Elemento Aire-Pensamiento y, conociendo las peculiaridades de este Elemento, podemos decir que, su Trabajo consistió en hacer comprensibles los Misterios del Trabajo Crístico. San Juan "Evangelista" se centró en transmitir el Evangelio de Fuego, el Revelador. San Lucas trabajó en el Elemento Agua, y su mensaje tiene como objetivo conquistar el corazón del hombre para sensibilizarlo con la Fuerza del Amor. San Mateo, mas preocupado por realizar su Trabajo en el campo material, comienza su narración aportando los mínimos detalles sobre la genealogía de Jesús. Trata de dejar claro su identidad humana.
Marcos es el intelectual y, como tal, dirige sus esfuerzos a traducir, hasta hacerlas comprensibles, las vivencias del Cristo y, para ello, recoge como fuente de información las experiencias de Pedro-piedra, el representante del Arquetipo de Tierra o, lo que es lo mismo, Capricornio. El Aire es la antesala de la Tierra; el pensamiento antecede a la acción.
La razón permitirá al hombre comprender el mensaje Crístico, y acomodar su comportamiento a El. Marcos trata de penetrar en nosotros conquistando la fortaleza de nuestra mente. Este es el motivo, y no otro, por lo que su primer capitulo, el que está en correspondencia directa con Aries - Principio - Origen - Semilla-, da comienzo poniendo de manifiesto los Diez Trabajos Esenciales que el alma humana ha de desarrollar para que la naturaleza Crística nazca, crezca, muera y resucite en su interior.
Cada uno de esos Diez apartados está en sintonía con los Trabajos de cada uno de los Diez Séfiras. El estudiante de Cábala no tendrá dificultades para ver la relación existente entre estos apartados y los Séfiras. Sin embargo, y dado que este trabajo va dirigido tanto a estudiantes avanzados como a iniciantes, entraremos a explicar con más detalles la singular relación. Veámoslo:
La Misión de Juan = Kether. Fuego. Yod.
El bautismo de Jesús. = Hochmah. Agua. He.
El retiro de Jesús. = Binah. Aire. Vav.
Su predicación = Hesed. Tierra. 2º He.
Vocación de los primeros discípulos = Gueburah.
En la sinagoga de Cafarnaúm = Tiphereth.
Curación de la suegra de Pedro = Netzah.
Curaciones en la tarde del Sábado = Hod.
Deja Cafarnaúm secretamente = Yesod.
Curación de un leproso = Malkuth.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Interpretación Astro-Cabalística del Evangelio de Marcos (2)

INTRODUCCION

Aquellos que han estudiado minuciosamente los detalles exotéricos de los Libros Sagrados, entre ellos los Evangelios, han querido ver en la obra redactada por San Marcos la influencia clara y nítida de uno de los actores principales en el guion protagonizado por Jesús-Cristo. Me estoy refiriendo a Simón, a quien el Maestro llamaría Pedro.
Todos los investigadores coinciden en que San Marcos fue un redactor de hechos históricos que cultivó su arte con una exquisita sencillez, con la cual nos presenta a un Jesús con los rasgos peculiares de un ser humano, y al mismo tiempo realza su aspecto trascendente, misterioso y divino. En definitiva, nos acerca a la comprensión del Hombre-Dios del que todos somos portadores en estado potencial y que Él, el Maestro, el Hijo del hombre, nos enseñaría a conquistar.

DOS FACTORES ESOTÉRICOS SIGNIFICATIVOS

Marcos representa el Evangelio del Elemento Aire, el intelectual. El propósito de su relato es narrar de un modo comprensible a la mente humana la dualidad que se da cita en el hombre cuya evolución es la más elevada con respecto al resto de la humanidad. Al describirnos los valores humanos de Jesús, el cronista nos permite identificarnos con su vida, con sus acciones; facilita que podamos seguir sus mismas huellas pues, sus logros están al alcance de todos nosotros. Por otro lado, al describirnos sus valores espirituales, al hacernos comprensible su Designio, su Misión, al permitirnos entender su Propósito, nos está describiendo un proceso lógico que todos debemos seguir para desarrollar las potencialidades de las que somos portadores pues, todos somos hijos y herederos de los poderes de Dios.
La labor de Marcos nos instruye sobre el Cristo interno que habita en cada hombre y sobre los Trabajos, a nivel humano, que debemos desarrollar para conquistar la consciencia Crística. Nos facilitará, igualmente, la asimilación intelectual de lo Divino que, en el caso de San Juan -Evangelio de Fuego-, aparece expresado en un lenguaje abstracto, arquetípico y rico en simbología.
El evangelio de Marcos es más asequible a la razón y nos revela, en los Dieciséis Capítulos, los Dieciséis Estados de Energía o los Dieciséis Tránsitos que debe recorrer el alma humana en la conquista de su condición divina. Desarrollar ese viaje sobre la senda Zodiacal es cubrir los Doce Arquetipos Divinos integrando, a su vez, los Cuatro Estados de Transición entre los diferentes Elementos.
La cifra 16 nos lleva pues, a la idea de perfeccionamiento de los Trabajos divinos, y existen testimonios recogidos por autores, como Claude de Saint Martín en su obra “Las Relaciones”, donde nos hablan de un alfabeto primitivo que se componía de 16 signos. Asimismo, Lacour, Barrois, Court de Gébelin, Fabre de Olivet y, más recientemente, Kabaleb, nos hablan de la existencia de esos 16 Estados primitivos que darían lugar a posteriores alfabetos.
Lo cierto es que, las revelaciones astrológicas en su manifestación, nos llevan a evidenciar esos dieciséis “peldaños” que, ineludiblemente, toda alma ha de recorrer.
El presente trabajo trata sobre el estudio de esos Dieciséis Estados de consciencia, enfocándolos desde el punto de vista astrológico/cabalístico o, lo que es lo mismo, desde el punto de vista creativo del universo macrocósmico y microcósmico, así como desde el análisis de la vida de Jesús, en cuyos trazos veremos, dibujadas de un modo maravilloso, las mismas verdades que se expresan en el conocimiento de los Zodiacales.
En definitiva, haremos un extraordinario viaje por el mundo del conocimiento y de la sabiduría ancestral en el que iremos descubriendo claves y verdades que están recogidas, en un lenguaje sencillo, en la Crónica de la Vida del Maestro y que se detallan en la Obra de San Marcos.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Interpretación Astro-Cabalística del Evangelio de Marcos


PRESENTACIÓN


Aún recuerdo, con perfecta nitidez, la primera ocasión en la que hice pública mi voluntad de estudiar astrología. Con motivo del comienzo de un nuevo curso académico, la dirección del centro reunió a todos los alumnos y fue nombrándolos uno a uno con la intención de preguntarles sobre las razones que les habían llevado a escoger las ramas optativas de Ciencias o Letras. Unos decían: “me he decidido por ciencias, pues deseo estudiar medicina”, otros anunciaban: “he decidido letras, pues mi propósito es estudiar literatura”, y así hasta llegar mi turno. Yo, por aquellos días, no tenía muy claro qué deseaba estudiar, sin embargo me levanté muy decidido, y tomando la palabra, dije: “elijo ciencias, pues he decidido estudiar astrología”.


Cada vez que evoco estos recuerdos en mi mente creo estar oyendo las risotadas de mis compañeros y del claustro de profesores en pleno. El Jefe de Estudios, participando de aquel clima que se tornaba cada vez más distendido, me advirtió de que tendría que ir a estudiar con el Dr. Jiménez del Oso. Lo que él, ni nadie de los allí presentes, al menos conscientemente, podíamos imaginar, fue que sus palabras fueron una premonición, pues pasado unos años, fue gracias a las publicaciones del Dr. Jiménez del Oso que tuve ocasión de contactar, por primera vez en esta existencia, con el mundo apasionante de los astros y del esoterismo en general.


No sabría responder, si alguien me preguntase, por qué tomé aquella decisión. Tan solo podría decir que desde una edad muy temprana había algo en mí que sentía atracción por el tema.

Desde mi primer descubrimiento, de la mano de las publicaciones mencionadas, hasta hoy día, son muchas las horas de convivencia con el saber transcendente de los astros, y ello me permite poder compartir mis experiencias con el mundo. Siento la necesidad de hacerlo, pues mis propias creencias en relación con el conocimiento de los astros han ido adaptándose a importantes y considerables cambios.

Mis primeros contactos con la astrología, ahora lo entiendo, respondían a la necesidad interna de encontrar respuestas a lo que el futuro incierto me aguardaba. Tan solo un deseo me guiaba: saber con antelación lo que iba a pasar. Así fue como me relacioné con la astrología en su aspecto adivinatorio. Le dediqué mucha atención a manuales que me aportaron la información que iba buscando. Pronto me descubrí como una fuente de revelación para todos aquellos que estaban ansiosos por conocer lo que el futuro les tenía reservado. Fueron momentos importantes, incluso decisivos, pues pude comprobar el rigor científico de las influencias astrológicas.

Sin embargo, en la medida que pasaba el tiempo y aumentaba el número de interpretaciones, un profundo vacío crecía conmigo. ¿Por qué sucedían aquellas cosas? ¿Qué relación existía entre los seres para que unos protagonizasen el papel de agresor y otros el de víctimas? ¿Dónde se encontraba la razón de la suerte, del azar? ¿Existía la justicia?

Una innumerable lista de interrogantes iba creciendo en mi mente. Ese fue el momento en el que me estaba enfrentando a mi primer gran cambio de creencias.

Pedid y se os dará... Y así fue. No sé cuándo lo hice, pero estoy seguro de que pedí pues, no poder cambiar el rumbo de las cosas me estaba ahogando. Si las cosas tenían que ser así, tenía que encontrar respuestas.

Una nueva fuente de conocimiento se presentó en mi camino. Se trataba de la Cábala. Jamás antes había oído hablar de la doctrina cabalística, pero si de algo estaba seguro es de que no ha sido mi primer contacto con ella, pues nada más comenzar el estudio de sus enseñanzas, mi consciencia despertó a un ancho océano de conocimientos transcendentes como nunca había soñado.

Desde ese momento y hasta ahora, la angustia interna que poco a poco se fue apoderando de mí, fue desapareciendo, ocupando su lugar una permanente alegría, pues mis vacíos internos, mis múltiples interrogantes, fueron encontrando respuestas.

Lo que más agradezco a la Cábala es el haberme ofrecido la oportunidad de encontrar el sendero que he de andar; y sobre todo, el haberme dado los medios para recorrerlo sin necesidad de “muletas”, es decir: con mis propios esfuerzos.
Comprendí, hace algún tiempo, que la evolución de la astrología es paralela a la del ser humano. Hubo un tiempo, en el que los Guías eran necesarios para el desarrollo de la consciencia del hombre. Esto ha sido así mientras que nuestros vehículos espirituales -cuerpo emocional y mental-, se encontraban en su fase infantil. Ahora es el momento de actuar haciendo uso del bagaje obtenido. Todos y cada uno de nosotros llevamos un Maestro interno. De nuestros esfuerzos depende el que oigamos su voz y canalicemos nuestras acciones de acuerdo a su Programa o, por el contrario, decidamos quedar dependientes de las circunstancias externas para realizar los Trabajos.


En cierta ocasión, cuando me encontraba preparando un trabajo para el desarrollo de una conferencia, mientras leía el Génesis y parte de los Evangelios, tuve una grata revelación, que hasta ese momento me había pasado inadvertida. Si tomamos el Génesis, I-14, podemos leer lo relativo al proceso de creación llevado a cabo en el cuarto Día, trabajo que consistió en la aparición en el cielo de las lumbreras y de las estrellas.

Necesitaríamos mucho más espacio del que nos concede este apartado para desarrollar el sentido transcendente de la dinámica recogida en este capítulo, pero lo que sí diremos, a título de resumen, es que los trabajos descritos en el cuarto Día de la creación dan lugar al origen de las influencias de los astros sobre la evolución del Ser. En verdad, las lumbreras y las estrellas han servido al hombre como señales en las estaciones, es decir: en sus ciclos evolutivos.

Nos estamos refiriendo al Génesis, y ello nos lleva a afirmar, que estas influencias están destinadas al hombre en su nacimiento, en lo relativo a un nuevo estado de consciencia. Este estado ha recibido el nombre de involución, y con ello se trata de describir el proceso de aprendizaje de la conciencia en la conquista de la individualidad. Se trata de la odisea del hombre paradisiaco, que perdiendo su estado Virginal-Pleno-Uno, despierta a su potencial creador, lo cual le lleva a un estado de aparente Separación-Dualidad.

Desde este punto de arranque, han sido muchas las experiencias cosechadas, muchos los puertos visitados por el alma humana y, en esa andadura, siempre acompañada de un fiel e ilusorio compañero: el olvido de uno mismo. Pero, ¿hasta cuándo se cuestionará el alma inquieta y cansada de bregar en busca de paz y sosiego?

Mientras tanto, y durante todo el tiempo, el viajero incansable, tan solo ha podido contar con las señales provenientes del cielo, un cielo que se antoja evocador de mejores tiempo. Luces que se presentan, ora amigas, ora enemigas... presagios que atormentan el espíritu, cuando vienen acompañados de siniestros augurios que no podemos evitar. Esas voces, que hablan desde el cielo, no son interpretadas correctamente y, poco a poco, vamos perdiendo el interés por ellas. Dejamos de creerlas, y nos negamos a poner en sus manos nuestro destino.

¿Hasta cuándo?... ¿hasta cuándo, los astros determinarán nuestra existencia? ¿Hasta cuándo tendremos que esperar para recibir los frutos de nuestro trabajo humano?.

En respuesta a esta profunda inquietud, el mensaje recogido en Marcos, Cap 14, 24-27, viene a revelarnos el final que todos debemos alcanzar:

“24 Pero en aquellos días, después de aquella tribulación, se oscurecerá el sol, y la luna no dará su brillo, 25 y las estrellas se caerán del cielo, y los poderes de los cielos se conmoverán. 26 Entonces verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes con gran poder y majestad. 27 Y enviarán a sus ángeles, y juntarán a sus elegidos de los cuatro vientos, del extremo de la tierra hasta el extremo del cielo”.

No hay alma encarnada sobre la tierra, que no tenga almacenada el registro del bagaje adquirido en su proceso de individualización. Si tuviese que dar título a estos registros, éste sería “tribulación”.

En efecto, este alma vieja ha sido protagonista en todos los guiones escenificados por los grandes autores de la historia humana, desde Adam hasta Jesús. Pero, llegará el día en que cese la tribulación. El Hijo del hombre ha conquistado nuestra consciencia y ya no es necesario que el sol, la luna y las estrellas luzcan para nosotros desde el exterior, pues su luz forma parte de nuestro ser interno.

Nuestra consciencia nos elevará por encima de las nubes, y se expresará con gran poder y majestad. Es la hora de cambiar el rumbo de nuestra nave, y a golpe de timón abandonar el proceso involutivo. Cargados con nuestra propia individualidad buscaremos el reencuentro con la unidad olvidada, y orientaremos nuestras acciones para que den testimonio de la Nueva Consciencia: SER UNO CON TODO LO CREADO. Este proceso es conocido como Evolutivo.

Aquellos seres que nos han servido de Guías en nuestra ceguera espiritual -Ángeles-, cuando se produzca este cambio de rumbo, es decir, cuando nos hayamos convertidos en Hijos del hombre, serán enviados por nosotros de un modo consciente, es decir, ejerceremos nuestra potestad sobre los planos en los que ellos se manifiestan, y ese poder se testimoniará uniendo a los Cuatro Elementos -cuatro vientos-, en un solo encuentro entre el Ser-Dios-Cielo y el Ser Humano-Tierra, el Ser Uno, el Ser que Somos.

En los últimos años, la actividad que vengo desarrollando en relación con la astrología me lleva a difundir estos conocimientos. Es una experiencia, muy común, que los estudiantes me transmitan su deseo de que les interprete sus cartas. Su petición me traslada a mis primeros contactos con la interpretación adivinatoria. Sin embargo, aquellos tiempos forman parte de mis creencias viejas, de una consciencia anterior en la que me sentía identificado con el “hombre viejo”, el “hombre tribulación”.


Ahora, creo en el Hijo del hombre con poder y majestad sobre sí mismo y sobre todo lo creado. Y así se lo transmito a mis compañeros de ruta. Confío en que su alma esté preparada para asumir su propia existencia; para que su personalidad pasajera recuerde su pasado recuperando la memoria ancestral de su verdadera esencia.
La propia experiencia me revela que, el hombre, está preparado para recibir esa Nueva Enseñanza. Cuando su aproximación a la Ciencia Madre le revele quién es en verdad, en su consciencia se producirá un espectáculo hermoso y maravilloso. Por primera vez, se sentirá con el poder suficiente para ser su propio guía.
Con este único propósito, que va más allá de cualquier deseo personal, pongo a disposición del hombre el contenido de un nivel de conocimiento que espera ser transcendido por el propio hombre, pues no hay mayor verdad que aquella que nace con el deseo de ser cimiento de nuevas verdades.

martes, 1 de diciembre de 2015

Principio 41: El contenido perceptual de los milagros es la plenitud.

PRINCIPIO 41

El contenido perceptual de los milagros es la plenitud. De ahí que puedan corregir o redimir la errada percepción de carencia.


El Principio 41 nos ofrece la oportunidad de afrontar el análisis de uno de los temas que más nos suele inquietar, el de la dualidad abundancia-escasez.

Kenneth Wapnick, sobre este particular nos refiere lo siguiente:

“El principio básico del ego es el principio de escasez, que falta algo porque hemos excluido a Dios. De ahí es que procede la culpa, del pensamiento de que hay una carencia, que hace al ego y, por lo tanto, al cuerpo real. Vemos a la gente y a nosotros mismos carentes; el milagro refleja para nosotros la integridad que es nuestra verdadera Identidad. "Integridad" puede equipararse con abundancia, la negación del principio de escasez del ego. "Abundancia" no significa nada material, una asociación que se hace frecuentemente con lo que se llama Consciencia de Prosperidad.


En la Consciencia de Prosperidad, se piensa típicamente que la abundancia del espíritu puede traducirse en forma material: si pienso abundancia, recibiré abundancia. No cabe duda de que nuestros pensamientos sí influyen en lo que nos rodea. Fue así que se hizo el mundo para empezar. Pero eso no lo convierte en un principio espiritual. Desde la perspectiva del Curso, ese es el error aquí. Nuestras mentes sí afectan al mundo, pero esto es sólo una aseveración sobre el poder de la mente. Es un fenómeno psíquico, no espiritual. Lo que lo hace espiritual, como hemos visto, es entregarle ese poder al Espíritu Santo. Sin Su ayuda y orientación simplemente continuaríamos escogiendo de acuerdo con las necesidades de nuestro ego, arraigándonos más aún en este mundo de ilusión.


Así que, el milagro no nos da cosas materiales. El milagro sencillamente deshace las defensas que se fundamentaron en nuestra creencia en la escasez y la cual refuerza este principio de carencia. Este proceso regresa nuestra mente a su original y vigente estado de ser uno con Dios, poseedores de todo lo que Dios nos otorgó en la creación: dicha, unidad, libertad, felicidad, etc”.
Este Principio asemeja la percepción del milagro con el estado de “plenitud” y con ello nos está revelando, que la experiencia que nos aporta el milagro nos lleva a recordar nuestro verdadero estado espiritual. La Plenitud es el estado que compartimos con nuestro Creador.
Un Curso de Milagro nos dice: ¿Qué mejor vocación puede haber para cualquier parte del Reino que la de restituirlo a la per­fecta integración que le devuelve la plenitud?

La unidad que existe entre el Crea­dor y la creación constituye nuestra plenitud, nuestra cordura y nuestro poder ilimitado. Este poder ilimitado es el regalo que Dios nos hace por­que eso es lo que somos. Si separamos nuestra mente de dicho poder, no podremos sino percibir la fuerza más grande del universo como si fuese débil, ya que no creeremos formar parte de ella.

Nuestra plenitud es ilimitada por­que el estado de ser es infinito. El egoísmo es cosa del ego, pero la plenitud del Ser pertenece al ámbito del espí­ritu porque así es como Dios lo creó.

El Reino se extiende para siempre porque está en la Mente de Dios. No conocemos nuestro propio gozo porque no conocemos la plenitud de nuestro propio Ser. Si excluimos cualquier parte del Reino no podremos gozar de plenitud. Una mente dividida no puede percibir su lle­nura, y necesita que el milagro de su plenitud alboree en ella y la cure. Esto vuelve a despertar la plenitud en dicha mente; y al aceptar dicha plenitud se reincorpora al Reino. Cuando apreciamos por completo la llenura de Ser de nuestra mente, el egoísmo se vuelve imposible y la extensión inevitable. Por eso es por lo que el Reino goza de perfecta paz. El espíritu está cumpliendo su función, y sólo el pleno cumplimiento produce paz.

Es evidente, que cuando hablamos en estos términos de “plenitud”, de “abundancia”, no nos estamos refiriendo a riqueza material. El mundo físico es fruto de la mente separada, de la mente dividida y esa mente, como hemos visto, no puede percibir llenura. Podemos ser ricos en posesiones materiales y ello no significa que gocemos de paz y plenitud.

La creación es plena, y la señal de la plenitud es la santidad. Los milagros son afirmaciones de Filiación, que es un estado de com­pleción y abundancia. (T.1.V.5-6)

Para poder actuar de todo corazón tenemos que ser feliz.


Nos refiere el Curso, que si el miedo y el amor no pueden coexistir, y si es imposible estar completamente atemorizado y seguir viviendo, el único estado de plenitud posible es el del amor. No existe diferencia alguna entre el amor y la dicha. Por lo tanto, el único estado de plenitud posi­ble es el de absoluta dicha. Curar o hacer feliz es, por lo tanto, lo mismo que integrar y unificar. Por eso es por lo que no importa a qué parte de la Filiación se le ofrece la curación o qué parte la lleva a cabo. Todas las partes se benefician, y se benefician por igual.

La plenitud es indi­visible, pero no podremos saber de la plenitud que gozamos hasta que no la veamos por todas partes.  De igual modo, no podremos entender lo que es la Plenitud a menos que nosotros mismos seamos plenos.

Alcanzaremos la plenitud a medida que restauremos la plenitud de otros, pues dar a un hermano lo que realmente desea es ofrecérnoslo a nosotros mismo, ya que nuestro padre dispone que comprendamos que nuestro hermano y nosotros somos lo mismo.
           
Nos revela el Curso, con relación al principio de escasez, que los que atacan no saben que son benditos. Atacan porque creen que les falta algo. Desde este punto de vista, las Enseñanzas nos hace una recomendación: “Comparte tu abundancia libre­mente y enseña a tus hermanos a conocer la suya. No compartas sus ilusiones de escasez, pues, de lo contrario, te percibirás a ti mismo como alguien necesitado”.

Consciente de que el tema que estamos tratando, la abundancia-plenitud y las escasez-separación, ocupa mucho de nuestros pensamientos hasta convertirse en una de las asignaturas pendientes en nuestras vidas, me gustaría compartir dos testimonios extraídos de dos autores practicantes de las Enseñanzas de Un Curso de Milagros, cuyo contenido nos ayudará a enfocar, de un modo más cercano, el tema que estamos analizando.

El primero de esos testimonios es el aportado por Marianne Williamson en su obra “Volver al amor” de UCDM:

EL DINERO
«La dicha no cuesta nada.»

Haz lo que te guste, lo que haga que tu corazón cante. Y nunca lo hagas por dinero. No trabajes para ganar dinero; trabaja para difundir la alegría. Busca primero el reino de los Cielos, y el Maseratti llegará cuando sea el momento.

Dios no tiene conciencia de pobreza. No quiere que lleves una vida aburrida ni que tu trabajo te harte. No tiene nada en contra de las cosas de este mundo. "El dinero no es malo; simplemente no es nada." Como todo lo demás, se lo puede usar con fines sagrados o impíos.

Una vez tuve una pequeña librería. Un día entró un hombre que me dijo que me enseñaría a ganar dinero. -Cada persona que entra por esa puerta- me explicó es un comprador en potencia. Y eso es lo que usted tiene que decirse para sus adentros cada vez que un cliente entre en la tienda: «Comprador en potencia, comprador en potencia».

Lo sentí como el consejo de un explotador. Me estaba aconsejando que considerase a los demás como peones en mi propio juego. Recé y recibí las siguientes palabras: «Tu tienda es una iglesia». Desde el punto de vista esotérico, iglesia alude a la reunión de almas. No es un fenómeno del plano exterior, sino más bien del interior. La gente no acude a tu tienda o tu empresa para que tú consigas algo. Esas personas te son enviadas para que puedas darles amor.

Después de la oración y de haber sentido realmente que mi tienda era una iglesia, entendí que mi único trabajo era amar a la gente que venía a ella. Y fue lo que hice: cada vez que veía entrar a un cliente, lo bendecía en silencio. No todos me compraban un libro cada vez que entraban, pero la gente empezó a considerar que yo era su librera. Los clientes sentían la atracción de una atmósfera de paz. Aunque la gente no sepa exactamente de qué se trata, percibe cuándo se está irradiando amor en su dirección.

Yo me quedo atónita cuando me encuentro con dependientes groseros, que se comportan como si al dejarte estar en la tienda te hicieran un favor. La rudeza es destructiva para la trama emocional del mundo. En el lugar donde yo crecí, la gente no va a una tienda que irradia esa clase de energía, porque uno no se siente bien allí. Cuando nuestro objetivo es hacer dinero, la creatividad se desvirtúa. Si yo creyera que el dinero es el objetivo final de mi enseñanza, tendría que pensar más en lo que le gustaría oír a la gente y menos en lo que yo siento que es importante que diga. Mi energía quedaría contaminada por mis esfuerzos para conseguir venderles mi conferencia y que volvieran otra vez trayendo a sus amigos. Pero si el propósito de mi trabajo es canalizar el amor de Dios, entonces sólo estoy ahí para abrir el corazón, el cerebro y la boca.

Cuando no trabajamos más que por el dinero, nuestra motivación se centra en obtener y no en dar. La transformación milagrosa significa pasar de una mentalidad de ventas a una mentalidad de servicio. Mientras no realizamos este cambio, funcionamos desde el ego y nos concentramos en las cosas de este mundo y no en el amor. Esta idolatría nos arroja a un territorio emocional extraño, en el que siempre tenemos miedo. Tenemos miedo tanto del éxito como del fracaso. Si nos acercamos al éxito, lo tememos; si nos aproximamos al fracaso, también lo tememos. El problema no está en el éxito ni en el fracaso, sino en la presencia del miedo, y en su inevitabilidad allí donde el amor está ausente.

Como todo lo demás, el dinero puede ser sagrado o impío, según cuál sea el fin a que lo destine la mente. Tendemos a hacer con él lo mismo que hacemos con el sexo: lo deseamos, pero juzgamos el deseo. Entonces es el juicio lo que deforma el deseo, convirtiéndolo en una expresión desagradable. Como nos avergüenza admitir que deseamos esas cosas, fingimos de una manera insidiosa que no es así; por ejemplo, condenamos nuestros deseos incluso en el momento en que nos entregamos a ellos. Y, por lo tanto, la falta de pureza está en nosotros, no en el dinero ni en la sexualidad, que no son más que pantallas sobre las que proyectamos nuestro sentimiento de culpabilidad.

Así como la mente temerosa es la fuente de la promiscuidad, y no el sexo, que sólo es el medio por el cual ésta se expresa, tampoco el dinero es la fuente de la codicia, sino sólo una de las maneras de expresarse que ésta tiene. La fuente de la codicia es la mente. Tanto al dinero como a la sexualidad se los puede usar con fines sagrados o impíos. Como con la energía nuclear, el problema no está en la energía, sino en cómo se la aplica.

Nuestro concepto de la riqueza es, en realidad, una estratagema del ego para asegurarse de que nunca lleguemos a tener nada. Una vez conducía por un barrio de Houston habitado por personas muy ricas, y pensé: «Esta gente trabaja para las grandes empresas multinacionales que oprimen al Tercer Mundo». Entonces, yo misma me detuve: «¿Cómo puedo saber de qué manera se ganan la vida todas estas personas y qué es lo que hacen con su dinero?». Mi actitud enjuiciadora, disfrazada de conciencia política, era en realidad el intento de mi ego de asegurarse de que nunca tuviera dinero. Lo que mentalmente no permitimos a los demás, nos lo negamos a nosotros mismos. Lo que bendecimos en los demás, lo atraemos hacia nosotros.

Cuando era una muchacha, tenía la creencia de que al ser pobre estaba, de alguna manera, demostrando mi solidaridad con los más necesitados. Ahora veo que detrás de aquella idea se escondía mi miedo de fracasar si intentaba hacerme rica. Al final me di cuenta de que los pobres no tenían tanta necesidad de mi simpatía como de dinero en efectivo. No hay nada de puro ni de espiritual en la pobreza. Hay personas necesitadas que son muy santas, pero no lo son porque sean pobres. He conocido a gente rica sumamente espiritual, y a gente pobre que no lo era en absoluto.

La Biblia dice que es más difícil para un rico entrar en el reino de los Cielos que para un camello pasar por el ojo de una aguja. Eso se debe a que el apego al dinero hace que nos apartemos del amor. Pero el imperativo moral no es rechazar el dinero en nuestra vida. El reto consiste en espiritualizar nuestra relación con él, teniendo claro que su único fin es sanar al mundo. En una sociedad iluminada, los ricos no tendrán necesariamente menos dinero, sino que los pobres tendrán mucho más. El problema, contrariamente a la forma en que lo percibe el ego, no es simplemente de distribución de la riqueza, sino de la conciencia que la acompaña. El dinero no escasea ni es un recurso finito. No somos pobres porque los ricos sean ricos, sino porque no trabajamos con amor.

Tenemos que recordar que nuestro dinero es el dinero de Dios; aceptemos tener todo lo que Él quiera que tengamos para poder hacer lo que Él quiere que hagamos. Dios quiere que tengamos la base material necesaria para conseguir nuestra mayor felicidad. El ego intenta convencernos de que Dios exige sacrificios, y de que la vida de servicio ha de ser una vida de pobreza, pero no es así. "Nuestro objetivo aquí en la Tierra es ser felices, y la función del Espíritu Santo es ayudarnos a lograrlo. Él nos conduce a la abundancia material que necesitamos para avanzar alegremente en el mundo, sin esclavizarnos a ella.

Hay mucho trabajo por hacer para sanar al mundo, y parte de él cuesta dinero. Con frecuencia el Espíritu Santo nos envía dinero para que podamos llevar a cabo tareas que Él quiere ver cumplidas en Su nombre. Una actitud responsable hacia el dinero es estar abiertos para recibir lo que venga, y confiar en que nunca nos faltará.

Al pedir milagros, pedimos al Espíritu Santo que elimine los obstáculos que impiden que recibamos dinero, obstáculos que toman la forma de ideas como: el dinero es impuro, si tenemos dinero es que somos codiciosos, los ricos son malos, o yo no debería ganar más dinero del que ganan o ganaron mis padres. Tener dinero significa que podemos dar trabajo a otras personas y sanar al mundo. Lo que le sucede a una sociedad cuando el dinero deja de circular no es nada agradable.

Uno de los principios que hay que recordar en lo que se refiere al dinero es la importancia que tiene pagar por los servicios que otras personas nos prestan. Si negamos a alguien su derecho a ganarse la vida, lo mismo nos negamos a nosotros. Lo que demos recibiremos, y lo que no queramos dar nos será negado. Y para el universo no hay diferencia alguna entre robar a una gran multinacional y robar a una arrugada y simpática ancianita.

El universo apoyará siempre nuestra integridad. A veces nuestras deudas son tan grandes o confusas que, aunque tengamos la mejor de las intenciones, la carga y la culpa resultan abrumadoras, y simplemente amontonamos las facturas en el fondo de un cajón y tratamos de olvidarlas. O cambiamos de número de teléfono. El universo no nos apoyará en eso. Una gran persona no es alguien que nunca se cae, sino alguien que, cuando se cae, hace lo necesario para ponerse de nuevo en pie. Como siempre, de lo que se trata es de pedir un milagro. En general, nadie va a la cárcel en nuestro país por tener deudas. Una vez más, como dice Un curso de milagros, «Todo el mundo tiene derecho a los milagros, pero antes es necesario una purificación». La pureza de corazón hace que progresemos rápidamente. Si tienes deudas, por grandes que sean, escribe una carta a las empresas o personas a quienes debes dinero, reconoce el problema, discúlpate si es necesario y hazles saber que les ofreces un plan de pagos, efectivo a partir de ese momento. Envíales algo de dinero con la carta, y no te prepares para el fracaso. Si puedes pagarles quince mil pesetas al mes, perfecto. O págales cinco mil, si no llegas a más. Pero no te olvides de pagar regularmente y con puntualidad. No importa si la deuda es de cinco millones de pesetas. El Curso afirma que «no hay grados de dificultad en los milagros». No importa la forma que asuma un problema ni su magnitud; un milagro puede resolverlo. ¿Qué significa esto? Que en cualquier momento podemos volver a empezar. No importa cuál sea el problema; si mentalmente tomamos una actitud respetuosa, el universo siempre nos ayudará a solucionar el desastre y empezar de nuevo. Arrepentirse significa volver a pensar. En cualquier aspecto de nuestra vida, el universo nos apoyará en la misma medida en que lo apoyemos.

La mayoría de nosotros arrastramos algún lastre con respecto al dinero, que puede ir desde una necesidad inadecuada de tenerlo a un concepto inadecuado de lo que es. De niños, muchos recibimos intensos mensajes sobre el dinero. De palabra o con hechos, nos enseñaron que es de suma importancia, o que no es espiritual, o que es difícil de ganar, o que es la raíz de todo mal. Muchos tenemos miedo de que los demás no nos quieran si no tenemos dinero, o si tenemos demasiado. Se trata de un ámbito en el que, individual o colectivamente, necesitamos una sanación radical de nuestros hábitos mentales.

Recemos: «Dios amado, en Tus manos pongo todos mis pensamientos sobre el dinero, todas mis deudas, toda mi riqueza. Abre mi mente para que reciba abundante mente. Por mi mediación, canaliza Tu abundancia de una manera que sirva al mundo. Amén».

El segundo de los testimonios lo he extraído de la obra escrita por Gary Renard, “La desaparición del universo”:

Una tarde lluviosa de Agosto de 1998 me encontraba en casa cuando Arten y Pursah se presentaron en su visita número trece. Pursah, sonriendo, abrió el debate.

Pursah: Hola, Gary. Es un gusto verte, como siempre. Nos alegra que hayas ido a ver a Ken.
Evidentemente podrías aprender de él sin tener que ir a verle, pero es divertido que hayas ido.

Gary: Puedes estar segura, y también fue muy agradable conocerle personalmente. Me sorprendió lo divertido que es para ser un erudito intelectual.

Pursah: Una de las mejores herramientas del Espíritu Santo es la risa, hermano mío. Si te tomas el mundo demasiado en serio, te comerá.

Gary: Sí, ojalá me acordara de reírme un poco más a menudo. Aún retraso el perdón algunas veces. Estoy seguro de que sabéis de qué quiero hablar hoy. Me gustaría mejorar mi capacidad de recibir guía, y aprecio mucho que me consintáis mis actuales intereses.

Pursah: Todo es parte del plan. Vamos a hablar de una guía que no es de este mundo. Hoy no nos quedaremos mucho tiempo, de modo que vayamos al grano. Has leído el folleto “La Canción de Oración”, ¿no es así?

Gary: Claro. Es una de mis lecturas favoritas.

Pursah: Entonces hablemos de qué es la verdadera oración y de cómo puedes obtener beneficios secundarios de ella cuando no tratas de conseguirlos.

Gary: ¿Puedo plantearte una pregunta rápida?

Arten: Sólo venimos a servir.

Gary: Bien, he estado pensando en la devoción de los verdaderos mensajeros espirituales, desde San Francisco de Asís hasta la Madre Teresa, y hace que me pregunte si verdaderamente merezco ser un mensajero de Dios. A veces no soy muy devoto, ¿sabes?

Arten: Esto es algo que has de recordar siempre; la prueba de tu devoción es tu perdón. Ahora estás muy acostumbrado a perdonar, y olvidas que antes no era algo natural para ti. Cada vez que perdonas, piensa en ello como si fuera un regalo que te haces a ti mismo y a Dios. Te irá bien.

Gary: Gracias, lo intentaré. Pero también siento que no tengo el impulso necesario para escribir nuestro libro, o para ir por ahí intentando ser un portavoz del Curso. No tengo buena voz.

Arten: No tienes que hacer eso si lo no deseas, pero, si eliges hacerlo, recuerda esto: Moisés no tenía buena voz; Hitler, sí. Lo importante es el mensaje, no la forma que adopte. Si lo intentas, podrías llevarte una sorpresa. Simplemente recuerda que te estás hablando a ti mismo. No hay nadie allí fuera, y puedes recordar este hecho en cualquier momento que lo desees. Y en cuanto al impulso, tanto si se trata del impulso de hacer el amor como del impulso de trabajar, la gente lo tiene porque temen la muerte. Tienen un plazo dado, por así decirlo. En el caso de un haragán como tú, el miedo a la muerte adopta otras formas. Cuando surja, recuerda lo erróneo que es tu miedo a la muerte y tu miedo a Dios.

Gary: En realidad, siento ese miedo respecto a no poder vivir en Hawai. Creo que lo he deseado más de lo que creía.

Arten: En primer lugar, no deberías sentirte culpable por desear vivir allí, ¿por qué no ibas a poder hacerlo? Todo el mundo tiene que vivir en alguna parte. Es una simple preferencia. ¿Por qué darle tanta importancia? Las ballenas son lo suficientemente inteligentes para ir allí en invierno. ¿Por qué no debería hacerlo un Piscis tan majo como tú?

Gary: Aún no tengo los medios para quedarme allí una larga temporada.

Arten: Eso es porque has estado poniendo el carro por delante del caballo. Por suerte para ti, hoy vamos a hablar de cómo poner el caballo por delante del carro.

Pursah: Una de las cosas que tienes que entender es que eres inocente, independientemente de lo que parezca ocurrir en tu vida. Algunas personas se sienten culpables por ser pobres y otras se sienten culpables por ser ricas. ¿No crees que has sido ambas cosas, rico y pobre, en tus numerosos sueños de vida? Sin embargo, ninguna de las dos cosas es verdad. ¡Sólo es un sueño! Como hemos sugerido, si tienes bien incorporadas las bases del sistema de pensamiento del Curso, deberías ser capaz de aplicar lo aprendido a cualquier cosa. Por ejemplo, cuando tengas un profundo deseo de algo, debes estar pensando que eres un cuerpo, o que de algún modo estás separado de Dios.
¿De qué otro modo podrías desear algo? Si eres un espíritu, o si estás unido a Dios, no necesitas nada.
Si recuerdas que no eres un cuerpo, entonces puedes dar un paso atrás y ver que tu deseo no tiene valor.
Una vez más, no estamos hablando de renunciar a todos los bienes materiales; estamos hablando de tu manera de mirarlos. Si necesitas algo -y tendría que faltarte para que lo necesitaras-, puedes recordar que tan sólo es un sustituto de Dios, y que tú único problema es tu sensación de separación de Él. Estás teniendo un sueño de escasez, pero no es verdad. En lugar de hacer que algo a nivel de la forma sea más importante que cualquier otra cosa, puedes recordar que en realidad todo es la misma nada.
Cristo no necesita nada. Si necesitas algo, estás partiendo de un lugar de debilidad, pero si no necesitas nada, puedes venir desde la fuerza de Cristo.

Gary: ¿Y qué pasa si simplemente me gusta Hawai y lo elijo porque es precioso?

Pursah: Un modo de hacerlo es considerar que la belleza que ves, o incluso la belleza en la que piensas, es un símbolo de tu abundancia como Cristo. De ese modo, si llueve el día de tu cumpleaños y no puedes salir a ver la belleza, ésta sigue estando allí, donde siempre ha estado, en tu mente.

Arten: En tu caso, la carencia emerge en forma de problemas económicos. Eso es resultado de tu culpabilidad inconsciente. No te sientas mal por ello. Tu culpabilidad inconsciente podría expresarse de formas mucho peores. Por ejemplo, es preferible tener tus dificultades que tener graves problemas de salud y muchas otras cosas con las que la gente tiene que enfrentarse. Sabes perdonar; tienes una presión sanguínea perfecta y pareces muchos años más joven de lo que eres. Cuenta tus bendiciones y siéntete agradecido de que la mayoría de tus lecciones sean suaves, y de que tu perdón está haciendo que despiertes a la conciencia de lo que verdaderamente eres.

Gary: Tengo una idea bastante precisa de cómo orar y estar con Dios, pero no sé si comprendo esta idea del beneficio secundario.

Arten: De acuerdo. La repasaremos brevemente y después nos iremos para que puedas practicar. Con la práctica se consigue la perfección.
Míralo de este modo. Si el universo ilusorio está en perpetuo cambio y Dios es inmutable y eterno, ¿en cuál de ellos preferirías tener tu origen? Tu problema de escasez, que es un símbolo del pensamiento de separación, queda ampliado por el hecho de que estás poniendo tu fe en algo con lo que no puedes contar. Si consideras que tu fuente de abastecimiento es algo de este mundo, por ejemplo, tu carrera profesional, un trabajo específico o tus propias habilidades, entonces, cuando algo cambia -como siempre lo hace en este mundo-, podrías quedarte en desventaja. Un origen ilusorio puede perderse.
Pero, ¿qué pasa si tu Fuente de origen no puede cambiar ni fallar? Entonces estás poniendo tu fe donde está justificado que la pongas. Ahora puedes ver tus profesiones transitorias y tus iniciativas y empeños como simples herramientas que son expresiones simbólicas de tu abastecimiento constante. Ahora tu Fuente se convierte en un pozo sin fondo donde puedes acudir para obtener guía, que siempre se presentará como algún tipo de inspiración. Si se te rompe la herramienta, no pasa nada. No tienes que permanecer atado a ella porque no es tu Fuente de origen. Si tu Fuente es constante, entonces una herramienta puede ser sustituida rápida y cómodamente por otra a través de una ocurrencia muy natural: la inspiración. Puedes relajarte sabiendo que no puedes perder tu Fuente.

Gary: Ya he experimentado parte de lo que estás diciendo, pero podrías ser un poco más explícito respecto a cómo es este proceso.

Pursah: Sí. La instrucción de J en La Canción de Oración es muy específica, pero la unión con Dios es abstracta. Más adelante, generalmente cuando menos te lo esperas, te llegará una respuesta a tus problemas surgida de la nada, por así decirlo, como un efecto secundario de haberte unido a Dios.
Aunque ya lo has leído, voy a repetirte parte de lo que dice esta joya:

El secreto de la verdadera oración es olvidarte de las cosas que crees que necesitas. Pedir lo específico es muy parecido a mirar el pecado y después perdonarlo. Del mismo modo, en la oración pasas por alto tus necesidades específicas tal como las ves, y las dejas en manos de
Dios. Allí, ellas se convierten en tus regalos para Él, porque Le dicen que no tienes otro Dios más que Él; ningún Amor más que el Suyo.

Como ejemplo, cuando meditas, podrías visualizarte tomando la mano de J o del Espíritu Santo y yendo hacia Dios. Entonces podrías pensar en ti mismo dejando tus problemas, objetivos e ídolos ante Su altar como regalos. Quizás diga a Dios cuánto lo quieres y lo agradecido que te sientes por estar completamente a su cuidado, por siempre seguro y totalmente amparado. Entonces te quedas en silencio. Mantienes la actitud de que Dios te creó para ser como Él y para estar eternamente con Él.
Ahora puedes olvidarte de todo, unirte al Amor de Dios y perderte en alegre comunión con Él.
Un par de días después, podrías estar comiendo un bocadillo o trabajando en el ordenador, y de repente te impacta, llega a ti una idea inspirada. La palabra, inspirada, como sabes, significa “en espíritu”. Al unirte al espíritu has recibido la respuesta. La gente siempre busca que Dios responda a sus plegarias.
Si supieran algo más de cómo han de rezar, también sabrían cómo viene la respuesta. Sus respuestas no vienen en forma de respuestas físicas, vienen a la mente en forma de guía; una idea inspirada, que el folleto describe como un eco del Amor de Dios.

(...) La forma de respuesta, si está dada por Dios, encajará con tu necesidad tal como tú la ves.
Esto es meramente un eco de la respuesta de Su Voz. El verdadero sonido siempre es una canción de acción de gracias y de amor.

Ésa es la clave: unirse a Dios en Amor y gratitud. Te olvidas de todo lo demás y te pierdes en Su Amor. Eso es lo que significa llenarse del espíritu. Ésa es la Canción de Oración. El eco es un beneficio añadido, pero no el propósito de la oración. Simplemente es algo que ocurre de manera natural cuando te unes a Dios y Le amas.
No puedes, entonces, pedir el eco. La canción es el regalo. Junto con ella vienen los sobretonos, las armonías, los ecos, pero todos estos son secundarios.

Gary: ¿Sería posible que pasara algo en el mundo que respondiera a mi necesidad tal como yo la veo?

Pursah: Las respuestas de Dios son internas, no externas. Si algo aparece en el mundo es un símbolo. No pienses que Dios actúa en el mundo, porque no lo hace. Los resultados de seguir su guía pueden mostrarse en el mundo como símbolos de seguridad o abundancia.

Arten: Ahora puedes operar desde una posición de fuerza en lugar de debilidad. Tal vez descubras que tienes más paciencia y te relajas más en tu trabajo, consiguiendo así una mayor eficacia. Vaciando tu mente de los deseos que percibes en ella cuando vas a Dios, puedes experimentar Su Amor. Al retornar al mundo donde piensas que estás, puedes recordar con más regularidad el lugar donde verdaderamente estás: con Dios. A veces verás de manera muy clara y natural lo que deberías hacer en el mundo para resolver tus problemas, o, si tienes que afrontar una decisión importante, en qué sentido debes decidir. La prueba más contundente de la validez de este método será que funciona. A medida que aceptes los regalos de tu Padre, recuerda que estás eternamente con Él.

(...) Dios sólo responde para la eternidad. Pero, aún así, todas las pequeñas respuestas están contenidas en esto.

Pursah: Ahora te vamos a dejar, pero sólo en la forma. Cuando desaparezcamos, queremos que te unas con Dios, y nosotros estaremos allí. Cuando vas a Dios no estás tratando de conseguir nada, simplemente Le amas. Al hacerlo, te das cuenta de que eres amado por Él, ahora y por toda la eternidad.


(...) En la verdadera plegaria, sólo oyes la canción. Todo el resto es mero añadido. Has buscado primero el Reino del Cielo, y todo lo demás se te ha dado por añadidura.