martes, 31 de diciembre de 2013

2014: "La Integración de los Opuestos"

Decimocuarto año del tercer milenio. ¿Cómo debemos interpretar esta información desde el  punto de vista numerológico? Digo esto, pues este mensaje sugiere muchas versiones interpretativas. ¿Interpretamos el valor integral del año? ¿Interpretamos los dos últimos dígitos? ¿Interpretamos el último valor?

Son mayoría los que apuestan por interpretar el valor integral del año, el cual se extrae de la suma de todos sus dígitos. En este sentido, podemos decir que con el nuevo año 2014 entramos bajo la tutela del número 7, el cual, cabalísticamente, expresa la dinámica del Séfira Netzah, cuyo significado es “Victoria”.

Cuando anunciamos que nos encontramos en el tercer milenio, estamos reconociendo algo de suma importancia. Los 1.000 años que durará este periodo del tiempo material, nos está anunciando que representa una fase de continuidad a los procesos anteriores -los dos milenios previos- y si lo vinculamos con las fases que gobiernan todo proceso creador, diremos que la tercera fase es la exteriorizadora, es decir, en la que la semilla sembrada en la primera e interiorizada en la segunda, alcanza su expresión visible, y ya nada ni nadie tendrá duda de su identidad.

Esta es una de las razones por las que, si analizamos los movimientos sociales y en especial, el espiritual, diremos que en el tercer milenio, experimentaremos externamente un profundo y evidente cambio. A nadie se le escapa, que los protagonistas de este cambio han debido de gestarlo internamente, pues nadie puede dar lo que no tiene.

La fase tercera de todo proceso creador está regida por Binah, el Rostro de la Divinidad que se hace visible a través de las Leyes Universales. La especialidad de Binah es fortalecer nuestra Mente para que comprendamos la dinámica cósmica; para que conozcamos cuál es nuestra verdadera identidad y cuál es nuestro papel estelar en el proceso de la creación. Binah, nos enseña que somos Hijos de Dios y que hemos sido creados a “imagen y semejanza” de nuestro Creador, lo que significa que tenemos su misma mente creadora. Decir esto, en la actualidad, en el tercer milenio, nos ofrece la oportunidad de reflexionar sobre nuestra verdadera esencia. Hace unos cientos de años, me hubiese supuesto morir en las hogueras como un hereje. A esto me refiero cuando digo que durante este tercer milenio, experimentaremos la visión de lo que debe ser, y tendremos la oportunidad de reconocer el aspecto dual con el que nos hemos identificado.

Pues bien, en esta línea de pensamiento, todos y cada uno de los años que se vayan sumando al 2.000, aportará su propia pincelada, su color particular. Serán como “lecciones concentradas” que perseguirán un fin común, llevarnos a la comprensión de las Leyes Cósmicas, o lo que es lo mismo, a nuestra propia comprensión, pues ¿acaso no somos la expresión creadora de Dios? Si es así, tendremos que dar cumplimiento a su Ley Creadora.

Con el 2014, alcanzamos la esfera de Netzah, cuyo atributo principal, decíamos, es “Victoria”. El pasado año, al referirnos al 2013, tuvimos ocasión de estudiar los valores del número 6 y decíamos que su lección particular nos llevaría al equilibrio y a la armonía, tras llevar a cabo un trabajo de concienciación. Sin duda alguna, la influencia del Sol, regente del número 6, en esta dinámica, iba a favorecer que nuestros asuntos “salieran a la luz” con la intención de que tomásemos conciencia de nuestra propia creación. Esa circunstancia, a nivel particular, puede vivirse como una experiencia íntima en la que se produce un despertar de las fuerzas que anidaban latentes en nuestro interior y que ahora, nos impulsa hacia una nueva realidad. En ese encuentro, lo que realmente se ha producido es una importante toma de conciencia que nos permite tener la evidencia de cuál es nuestro “programa”, de lo que realmente debemos hacer. Ese hecho trascendental nos aportará equilibrio y armonía, nos aportará coherencia.

A nivel colectivo, la sociedad vivirá ese mismo “despertar”. La luz del Sol, cada amanecer, hace visible nuestras realidades. El 2013, en este sentido, ha experimentado esta dinámica y han sido muchos los asuntos “sucios” que han aflorado a la luz pública para que tomemos conciencia de lo que es correcto y de lo que no lo es. No se trata de juzgar condenatoriamente a los que nos representan socialmente. Estas circunstancias que despiertan nuestro repudio, tienen como fin, el hacer de “espejos” para que todos y cada uno de nosotros seamos capaces de “ver” el resultado de nuestros pensamientos, de nuestros sentimientos. Como dijo el Maestro: “el que esté libre de pecados que tire la primera piedra”.

Esos “espejos” sociales, están ahí con una difícil e ingrata misión: servirnos de recordatorio de lo que no deberíamos seguir alimentando en nuestro interior. Las acciones están precedidas de pensamientos y de sentimientos. Cuando reflexiono sobre el papel de un asesino, yo me pregunto, ¿cómo he contribuido a su creación? y tal vez, descubra que verdaderamente he tenido un impulso descontrolado que bien, unido a otros impulsos similares, han encontrado a la mano ejecutora que le ha dado vida… Diremos, “pero no es igual, yo tan sólo, en un momento de acaloramiento, expresé o sentí un odio tan grande y justificado que…” Y olvidamos que la energía busca su afinidad. Por eso el año 2013 ha sido tan importante, pues nos ha llevado a tomar conciencia de muchas cosas. ¿Pero nos basta con tomar conciencia? ¿Es suficiente con que amanezca cada día?

Cada amanecer es una nueva oportunidad. Cada toma de conciencia, se convierte en un modo distinto de ver las cosas, y es ahí, donde aparece el 2014, ofreciéndonos una nueva “lección concentrada”, en esta ocasión, alcanzar la “Victoria”, o lo que es lo mismo, percibir de otra manera, lo que nos llevará a compartir con los demás nuestra propia visión. Si hemos conseguido despertar nuestra conciencia y ser capaces de ver que todos somos uno, entonces, hagamos realidad esa nueva percepción: compartamos esa unidad. A pesar de los diferentes disfraces con los que nos mostramos en el mundo material, detrás de cada uno de estos envoltorios temporales, encontramos al Ser Real. Esta visión nos llevará a reconocer la inocencia en el otro, pues habremos reconocido nuestra propia inocencia. La culpabilidad es patrimonio del ego, del ser dual y divisorio. La Victoria a la que se refiere Netzah, es una victoria sobre nosotros mismos. Al fin hemos recuperado nuestra verdadera identidad espiritual; al fin se ha producido nuestro despertar. Ahora estamos en condiciones de ver las cosas de otra manera; a cada nuevo instante podemos hacerlo. Recuperamos nuestra condición natural, el Amor, y ese elevado sentimiento nos acercará a los demás para contagiarlo con su esencia.

La verdadera “Victoria” es la integración de los opuestos; del pensamiento dual. Ver al otro como una Unidad. Esa es la lección para el nuevo año 2014. No se trata de cambiar al otro, si así lo hacemos estaremos dando continuidad al error de percibirlo como separado de nosotros. Se trata de cambiar nuestra visión al interpretar al otro. Este año tendremos la oportunidad de aprender a través de la experiencia de relación. A nivel particular, aquellas relaciones que no estén cimentadas firmemente en el amor, se tambalearán. El objetivo no es otro que buscar la integración.


A nivel social, serán los acuerdos, los pactos, los convenios, los que se verán más distanciados que nunca. Todo este panorama, nos invita a todos a reflexionar sobre cómo aceptamos a los demás en nuestras vidas.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Omael: "Multiplicación y Abundancia"

Todos, absolutamente todos, deseamos que la abundancia se manifieste en nuestras vidas, y cuando esto no ocurre, nos lamentamos y, en ocasiones, atentamos contra el mundo que nos rodea en un deseo desenfrenado de conseguir la deseada abundancia.

Ese deseo de abundancia, nos lleva a adueñarnos de aquello que se convierte en objeto de deseo; no reparamos si ese objeto tiene dueño; no nos importa lo más mínimo que ese fruto deseado no sea la consecuencia natural de lo que previamente hayamos sembrado. El fin último, es sentirnos abundantes consiguiendo lo que, intensamente, hemos deseado.
De este modo no reparamos en que con nuestras acciones violamos una ley básica de la naturaleza, para cosechar hay que sembrar. Esta respuesta, de no utilizar el potencial con el que contamos para llevar a cabo nuestras acciones creadoras, es la razón de que en nuestro mundo todo esté alterado, y en vez de sentirnos “abundantes”, nos sintamos “escasos”.

Confundimos, muy a menudo, lo que significa la “abundancia”. Pensamos, que somos abundantes cuando somos poseedores de los frutos obtenidos, cuando recibimos riquezas y todos los dones del universo. Sin embargo, olvidamos que para poder obtener frutos es preciso contar con la semilla apropiada y sembrarla. Si nos identificamos con la etapa de los frutos y pensamos que hemos alcanzado la meta, no tardaremos en apreciar que ese fruto debe dar origen a una nueva creación. Tendremos que desprendernos de él y utilizar la semilla que nos dispensa. Esta dinámica nos sitúa en condición de valorar que la verdadera abundancia se encuentra en contar con la semilla, es decir, contar con el Principio de la Voluntad, con la Luz necesaria que alumbrará nuestro camino llevándonos a realizar el Programa de nuestra existencia.

El Ángel Omael es especialista en la función primordial de “dar vida”. Su esencia no instruye en la tarea de la “multiplicación” y su programa vital se expande llevándonos a experimentar la vivencia de la “abundancia”. La elaboración de su Programa, viene determinado por la colaboración conjunta de Hesed-Júpiter y Netzah-Venus. Ambos Séfiras trabajan en la Columna de la Derecha del Árbol Cabalístico, donde se manifiesta la Fuerza del Amor. En dicha Columna, Hochmah-Cristo, ejerce funciones Yod-Semilla, es decir, despliega la Voluntad de Amar Incondicionalmente. En dicho Centro, la Voluntad del Padre se expresa con los ropajes del Amor-Unidad. Siguiendo las enseñanzas que se expresa a través de esa Columna, Hesed es el Séfira que actúa como He, esto es, se convierte en la “tierra” donde la semilla de Hochmah-Amor será sembrada. La Cábala nos revela que en el estado Hesed, el alma humana experimentó la etapa “paradisiaca”, indicándonos con ello, que gozábamos de la Gracia y la Abundancia Divina. Nuestro Padre, dispuso un espacio en que Todo estaba a nuestra disposición. Siendo esto así, vemos que la abundancia es un “Estado de Ser” que se manifiesta cuando nos sentimos unidos a nuestro creador, cuando tomamos conciencia de quienes somos realmente. Si actuamos con conciencia de ego, con conciencia de separación, ese estado de ser permanecerá dormido, olvidado y buscaremos externamente y con añoranza su reencuentro: nos manifestamos en nuestra escasez.
Netzah actúa como Vav dentro de esa Columna, es decir, expresa externamente ese Amor. Esta es la razón por la que de este Centro de Conciencia recibimos el impulso de compartir nuestros sentimientos más elevados con los demás. El fruto natural de esa relación es la Multiplicación. Esta multiplicación se manifiesta en todos los aspectos. Puede tratarse de una expansión abundante de nuestros negocios, aunque su expresión más elevada nos hace sensibles a la propagación de la especie.

Cuando las vibraciones de Omael se expresan armoniosamente, debemos saber que es el mejor momento para poder llevar a cabo tareas de expansión y multiplicación. Aquello que emprendamos estará bendecido por el Ángel de la Abundancia. Pero no podemos olvidar lo que advertíamos al principio de este escrito, debemos utilizar nuestras semillas y cosechar nuestros frutos; debemos tener claro esta dinámica y no desear la cosecha ajena. En ocasiones preferimos que otros hagan el trabajo y nosotros llevarnos los frutos de ese trabajo. Si actuamos así, estaremos potenciando la figura del Omael del Abismo, y entonces, en nuestras vidas, cuando pretendamos tener descendencia y ver que nuestros negocios prosperen, seremos testigos que no podemos tener hijos y nuestras empresas, no son productivas.
El actuar como propagadores de la vida nos indicará que tenemos el canal de la abundancia abierto y por él, se manifestará la Gracia Divina. Si queremos ser abundantes, debemos ser conscientes de que en nuestro interior poseemos el “poder de la abundancia”, pues todos somos portadores de la Esencia que hemos heredados de nuestro Creador, el Principio de la Voluntad. Si en nuestras vidas, nos encontramos “estancados”, si nos encontramos con el rostro de la escasez, lo único que tenemos que hacer, es movilizar nuestra Voluntad y “SEMBRAR”. Tened la certeza de que vuestra realidad cambiará y todo a vuestro alrededor se multiplicará, eso sí hay que tener paciencia y saber esperar los tiempos necesarios para que esa semilla, crezca.

jueves, 15 de agosto de 2013

Mumiah: "Nuestro proyector de imágenes..., nuestro inconsciente en acción"

Reflexionando sobre el “programa” que nos enseña el Ángel Mumiah, el último de los 72 Ángeles de la Cábala, me ha suscitado la siguiente pregunta: ¿qué ocurre en nuestras vidas cuando nuestro inconsciente se encuentra bloqueado?

Esta cuestión me lleva a buscar la respuesta en el análisis de las “fuerzas” que intervienen en la dinámica de dicha Entidad, en este caso Yesod-Luna. Nos revela las Enseñanzas Cabalísticas, que la función principal de Yesod es la de actuar de “antesala” a la vivencia última de la experimentación, es decir, es el negativo que dará lugar a la realidad. Actúa como si fuese un receptor de TV, que recibiendo las “señales” de los demás Centros-Planetas, la convierte en imagen (negativo) de lo que será nuestra realidad: Malkuth-Cuerpo Físico.

Yesod es, igualmente, la parcela del “inconsciente”, actuando como un almacén, donde vamos custodiando las diferentes energías-materiales, procedentes de los demás centros. Toda empresa, toda institución, todo hogar, alberga en sus espacios una zona donde “almacenar” el potencial que está disponible para ser utilizado.

Entonces, cuando Yesod se encuentra bloqueado, ¿qué ocurre en nuestras vidas?

La posición de Yesod en el Árbol Cabalístico es relevante a este respecto. Para que Yesod se encuentre bloqueado, en términos cabalísticos, los Senderos que lo comunican con los Centros que se relaciona directamente, deben tener la siguiente orientación. Desde Tiphereth, Netzah y Hod (Conciencia, Sentidos y Juicio) deben orientarse hacia Yesod (senderos de Ida), y desde Malkuth (Mundo Físico y experimental) se orienta a Yesod (Sendero de Retorno). El hecho de que Tiphereth, Netzah y Hod se orienten hacia Yesod, nos está indicando que existe un propósito de “proyectar” hacia el mundo físico, los programas elaborados por dichos centros. Ahora bien, desde Malkuth (terreno donde se ha de materializar) nos llega información que nos indica que no existe interés por experimentar.

Nos encontramos ante la siguiente situación: la señal nos llega al receptor, hasta la TV, pero los componentes internos de ese receptor están en mal estado y no permite la emisión de la imagen-información a la pantalla. El inconsciente, el almacén, está “preñado” de proyectos, de información, pero no la utilizamos para comunicarnos con el ego y contribuir a su aprendizaje. La persona tiene una información que es incapaz de hacerla realidad, de llevarla a la práctica.

Esta dinámica se traducirá en una profunda frustración, pues por un lado, desea y tiene claro lo que debe hacer, pero, por otro, no consigue hacerlo realidad. La desvalorización está garantizada, pues el ego se alimenta de los logros que va adquiriendo a través de la experimentación. Su identidad depende de sus percepciones, de sus gustos y apetencias, y si no consigue hacerlas realidad, no tiene nada.

Conozco una experiencia que da vida a esta dinámica. Se trata de un varón, cuyo mapa astrológico nos indica que tiene a Yesod bloqueado. Otros datos de interés, nos lo aporta la posición de la Luna, como regente de Yesod. Este planeta se ubica en la Casa IV en el signo de Capricornio. Este sector astrológico nos habla de su ancestralidad, de sus experiencias familiares y de hogar, de sus antepasados, de la madre, etc. Esta posición, aislada, ya nos está indicando las condiciones que se va a encontrar en su hogar y que marcarán su infancia. La Luna en Capricornio Casa IV, nos indica que debe “construir un hogar” como programa evolutivo. El patrón de la Luna, representa el arquetipo femenino, la “matrona cósmica”, por lo que, el guion que debe protagonizar estando en el signo de Capricornio, es la escenificar la experiencia material de dar vida, crear una familia. Pero recordemos que Yesod está bloqueado y habrá una “avería” en el aparato receptor de TV para hacer realidad esa experiencia.

El varón de nuestro ejemplo, cuando alcanzó la edad para afrontar la vivencia de crear un hogar, se encontró con las circunstancias de que no podía hacerlo, pues su capacidad creadora estaba alterada y su esperma no acababa de fecundar el óvulo de su compañera. Esta experiencia se convierte, en origen, en la causa de lo que, pasado unos años, dio lugar a un Linfoma Hodgkin.

Técnicos en Biodescodificación, determinaron que la causa de su enfermedad se debía a una profunda desvalorización, y al analizar detenidamente su caso, le hablaron que esa desvalorización tenía su desencadenante en el hecho del sentimiento que le causaba la imposibilidad de tener descendencia.

Biológicamente no podía tener hijos por un proceso natural. Gracias a los avances de la ciencia, la aplicación de otros métodos, como la concepción in vitro, ofreció la oportunidad a nuestro protagonista de conseguir el objetivo que tanto añoraba, crear una familia, pero su inconsciente almacenaba la creencia de que él no “valía” para consumar ese proyecto. En su Carta Astral, los planetas ubicados en el signo de Virgo en magnífica relación con la Luna en Capricornio, favorecía la aportación de la ciencia para conseguir materializar su programa existencial.

La posición de la Luna en Capricornio en Casa IV, nos habla, como hemos dicho, de sus vivencias infantiles, de sus antepasados y de su “proyecto sentido”, y bucear en las emociones de su madre durante el periodo de su gestación, concretamente en lo concerniente a las experiencias de relación con su esposo, nos aportará una información muy interesante. Esta búsqueda queda orientada, astrológicamente, por la posición de un importante bloque de planetas en el signo de Libra (relación de pareja), los cuales, forman aspecto de Cuadratura (fricción) con la posición de la Luna en Capricornio. El ambiente de su gestación y, posteriormente, de su hogar infantil, estaba impregnado de un clima poco armonioso, hasta tal punto, de que habría que preguntarse si había sido un hijo deseado.

Debemos poner un broche feliz a este análisis, pues a la fecha de hoy, nuestro protagonista se encuentra en una fase de superación de su enfermedad. Ha realizado un magnífico trabajo interno y está desbloqueando la dinámica de Yesod, con la única arma posible, abrir el Sendero que lo une a Malkuth, esto es, vivir la experiencia de dar vida, inspirado por el Amor y no por temor. Como Mumiah diría, esto es Renacer a una nueva realidad.

jueves, 8 de agosto de 2013

Damabiah... "La sangre de la nueva identidad"


Tejido Sanguíneo. La Sangre:
Empezaremos por lo más central del tejido conjuntivo, la sangre. Es la desvalorización más profunda, es lo que está en el centro de nosotros mismos. No es el esqueleto lo que está en lo más profundo de nosotros, porque dentro del esqueleto está la médula roja y la médula roja fabrica la sangre.
Cuando nos sentimos desvalorizados en lo más profundo de nosotros mismos, esto toca a la sangre. Con la sangre estamos en los lazos de sangre, entonces se trata de desvalorización en el seno de la propia familia.
En la sangre hay tres tipos de células: Los glóbulos rojos. Los glóbulos blancos. Las plaquetas

En la familia hay tres grandes necesidades:

1. Vivir, para vivir bien, recibir la vida en cada instante. Nuestros padres nos han transmitido la vida, la transmitimos a nuestros hijos. En la familia es donde pasa la vida.

2. En la familia necesitamos sentirnos protegidos. Es importante no sentirse un extranjero, sino sentirse en seguridad.

3. En la familia necesitamos una unidad, como una adhesión, una adherencia.

Porque si no hay cohesión familiar, no hay familia. Si no hay vida que circule, no hay familia, y si me siento en peligro en el seno de mi propia familia, me voy o muero.
Entonces hay tres grandes familias de conflictos, a nivel de la sangre:

·         Peligro de muerte en la familia (glóbulos rojos)
·         Falta de seguridad, peligro, en el seno de la familia (glóbulos blancos)
·         Falta de cohesión en la familia (las plaquetas).

(Tratado de Biodescodificación de Enric Corbera)

He querido compartir esta introducción sobre la sangre y la familia, pues está estrechamente relacionada con el programa que nos insufla, en el día de hoy, el Ángel Damabiah. Su Esencia es “Fuente de Sabiduría” y ejerce su hegemonía sobre el Elemento Agua, cuyo significado metafísico son los Sentimientos. Se trata de la fuente de donde emanan los sentimientos más elevados y esa fuente no puede ser otra que la del Amor Incondicional. El nombre sagrado de Damabiah, traducido al hebreo, nos informa que la raíz “DM” significa sangre; representa la idea de un colectivo que puede interpretarse como el hombre. Esa misma raíz la encontramos en el nombre de Adán, lo que indica que cuando el texto sagrado hace referencia al “hombre primogénito”, realmente se está refiriendo al colectivo de la humanidad.
Se establece una relación entre “humanidad-hombre”; la “sangre” y los “sentimientos-Amor”. Como bien nos indica Enric Corbera en su obra “Tratado de Biodescodificación”, los problemas de la sangre ponen de manifiesto un profundo conflicto de desvalorización.
La familia aparece como la principal “célula” donde el hombre adquiere una identidad. El nacimiento de la individualidad necesita el apoyo y la referencia del clan para sentirse seguro y protegido ante otras individualidades. Este aspecto de la naturaleza humana dio lugar al nacimiento del ego y a todos los conflictos derivados de él: separación; culpa; miedo; sufrimiento; enfermedad, etc.

Damabiah, nos ayuda a recuperar la senda que ha de conducirnos a la conciencia de unidad con nuestro Creador y para ello, activa nuestra naturaleza emotiva, llevándonos a elevarnos por encima de lo mundano. Las vibraciones de Damabiah purificará nuestro cuerpo emocional y como consecuencia de ello, el Tejido Sanguíneo se verá, igualmente purificado. Si conseguimos conectar con su “programa”, se producirá en nosotros un profundo cambio de conciencia y desde ese momento, nuestra familia, ya no será, exclusivamente, nuestros padres, hermanos, abuelos, tío…, sino que será la Humanidad.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Entre verdades...


Estoy delante de una silla. Mis ojos, aporta una información inconfundible a mi mente. No tengo la menor duda de que es una silla. La reconozco en mi mente. Tengo una imagen, un recuerdo claro que me permite reconocerla, darle nombre e incluso conocer su uso.
La observo, es de madera. Su respaldar está formado por tablas anchas, dispuestas horizontalmente. Su asiento es, igualmente, de madera, y su base está formada por cuatro patas redondas que le permite afianzarse al suelo. Sin duda es una silla. Desde muy pequeño, me enseñaron que ese objeto se llama silla y me enseñaron, igualmente, cuál debe ser su uso.

Si alguien me preguntase, ¿estás seguro de que ese objeto que se encuentra delante de ti es una silla? ¿Podrías decirme, si es verdad o falso, si te confirmo que ese objeto es una silla?
Es verdad… desde pequeño te enseñaron que ese objeto se llama silla y si te preguntara por su uso, estoy seguro que sabrías describírmelo. Por lo tanto, si ambos coincidimos en que ese objeto que está delante de ti es una silla, entonces, ambos tendremos razón y podemos decir que somos dueños de esa verdad.
Pero, quisiera hacerte una pregunta más…, y si te dijera que ese objeto, no es tan sólo una silla ¿qué pensarías? ¿Estarías de acuerdo? Y si admites, que no es tan sólo una silla, entonces, ¿pondríamos en duda la verdad compartida de que ese objeto es una silla?

He preguntado a otros…, les he mostrado ese objeto…, lo he colocado delante de cada uno de ellos y les he preguntado… ¿qué es ese objeto?
  • Es el resultado de una idea, de un diseño que he creado en mi mente…
  • Es el resultado de la semilla que un día alguien sembró, dando lugar a una planta que con el tiempo creció hasta convertirse en un grandioso árbol, cuya madera ahora toma vida en ese objeto…
  • Es un magnífico material que podrá utilizar para calentarme en tiempo de frío…
  • Es un recuerdo, de aquel maravilloso día en el que te compartí…
  • Es una oportunidad para divertirnos jugando a su alrededor…
  • Es una buena herramienta para elevarme cuando no logro alcanzar una zona elevada…
  • No es nada, simplemente un objeto…
¿A quién debo creer? Mis ojos no me engañan, estoy viendo una silla. Sin embargo, esa realidad adquiere otros matices, otro sentido, si le aportamos un valor, es decir, si le aportamos un juicio. Cuando así lo hacemos, la “verdad” que con tanta certeza ocupaba nuestra mente, adquiere un significado añadido que, verdaderamente, viene a confundirnos impidiéndonos alcanzar la verdad.

Esto mismo ocurre, cuando en nuestra vida decidimos mirar de frente nuestra propia existencia, nuestra propia identidad. Desde pequeño, nos han enseñado a darle un valor especial al “juicio”. “Esto es bueno”, “Esto otro es malo”. Si no actuamos según las reglas, entonces, probaremos el correctivo del castigo…, y para conseguir agradar a los demás, es preciso comportarse de una manera determinada… Todos hemos crecido con la disciplina de la culpa, el miedo y el juicio condenatorio.  Todos estos valores, nos han alejado de la visión real de quienes somos. Hemos crecido con la percepción errónea de que nos encontramos separados unos de otros. Hemos olvidado el origen de nuestra creación como Hijos de Dios y no nos sentimos herederos legítimos de sus Poderes Creadores, a pesar de que ha sido escrito, de que hemos sido creados a su imagen y semejanza.
Cuando nos miramos, no vemos quienes realmente somos, sino que nos identificamos con los ropajes pasajeros  en los que nos encontramos, transitoriamente, encarnados… Pero ese ropaje no es nuestra verdadera identidad… Nuestra verdadera identidad no es diferente a la de los demás… Todos formamos parte de una misma Oleada de Vida, la Humana. Cuando ponemos en uso el poder creador heredado de Dios, somos capaces de crearnos una personalidad separada, y nuestros sentimientos se identifican con la conquista de la individualidad.

Tenemos un ejemplo claro en el desarrollo de una vida que nace de la acción generadora de unos padres. Esa criatura, al nacer y durante los primeros años de su existencia no tiene una conciencia propia e individualizada y se alimenta de la conciencia que le aportan sus padres. Tan sólo cuando alcanza la edad de la adolescencia, cuando adquiere el Cuerpo de Deseos, se produce en él, el despertar de las emociones, que le induce a conquistar su propia individualidad. Esa es la razón por la que el adolescente da muestra de su rebeldía y se siente “separado” de sus padres.

Si trasladamos esta dinámica al razonamiento que planteábamos a la hora de encontrar el verdadero sentido de nuestra identidad, debemos decir, que nos encontramos identificados con la fase de la adolescencia, en la cual damos muestras de nuestra “rebeldía”, alejándonos cada vez más de nuestro origen.

Tan sólo cuando ese adolescente alcanza la madurez necesaria y afronta los trabajos de ser padres, se alcanza la plena comprensión de las virtudes y poderes de la que es portador. De igual modo, la humanidad, en la medida que vayamos tomando conciencia de las cualidades heredadas por nuestro “Padre”, el poder Creador de nuestro Pensamiento, aprenderá a utilizar las energías para hacer un uso creativo basado en el Amor.
Mientras que no consigamos ese estado de Conciencia de Unidad, seguiremos mirando al frente y percibiendo la separación con nuestros “compañeros de ruta”. Proyectaremos sobre ellos, nuestros propios valores internos, tanto los positivos, como los negativos. Trasladaremos nuestro propios juicios internos hacia los demás y nos descubriremos en ellos, pues ellos, actuarán como un espejo donde nos veremos plenamente reflejados.
  • ¿Quién eres?
  • Yo soy Hijo de Dios.

domingo, 31 de marzo de 2013

En homenaje a Draco, nuestro fiel amigo, nuestro perro...


Hoy el cielo está de fiesta…, pues el alma de mi fiel amigo, Draco, retorna a él, para fundirse en la Conciencia de su Espíritu Grupo. Estas líneas son escritas en su honor. Él se lo merecía.

Draco era nuestro perro, digo nuestro, pues ha formado parte de nuestra familia, durante 13 años. Los que saben de estas cosas, nos enseñan que los animales son nuestros “hermanos menores”. Ellos, a diferencia de los humanos, carecen del “cuerpo mental”, carecen de un espíritu individualizado, sí ese “espíritu individualizado” que nos mantiene identificados con una conciencia de separación. Esa separación, jamás ha existido entre Draco  y nosotros. Él, siempre nos ha enseñado a sentirnos parte de una familia.

He pedido a Dios, no tener que enfrentarme a la dura experiencia que supone tener que decidir poner fin a la vida de nuestro fiel amigo. Sin embargo, ese “cáliz amargo” no ha pasado de nosotros. Draco, estaba enfermo. A duras penas, ha conseguido dar unos cuantos pasos, cuando le he mostrado su cadena, la misma que ha identificado como la invitación a dar un paseo. Han sido sus últimos pasos… Con la ayuda de mi hijo, hemos conseguido trasladarlo al coche.  Confiábamos que la visita al veterinario, como otras veces, fuese suficiente para poder prestarle auxilio y aliviar su dolor.
La artrosis, en los últimos meses, ha limitado mucho su movilidad, pero aún sacaba fuerzas de su flaqueza para lanzar al mundo sus ladridos cuando intuía que debía hacerse notar.
Hoy, cuando nuestras miradas se han cruzado, ambos hemos sabido que algo no marchaba bien. Hemos intentado recuperar su espíritu luchador, invitándole a comer lo que más le gusta… sin embargo, no le ha prestado el más mínimo interés.
El veterinario, lo ha auscultado. Tiene fiebre y dolor abdominal. Sería necesario realizar una eco abdominal, para obtener un diagnóstico más seguro. Draco, nunca se ha llevado bien con el veterinario…, de vez en cuando un gruñido, nos lo recordaba, sacando fuerzas de donde no las había. Draco tenía raza…, era un rottweiler y tenía un gran corazón.
La ecografía fue reveladora…, uno de sus riñones no se conseguía apreciar por el acúmulo de masas. Su bazo, también presentaba importantes trastornos y parte de su hígado, mostraba una serie de manchas que indicaban la existencia de que el tumor se había extendido. El diagnóstico era poco esperanzador…
Tenemos que agradecer al veterinario, la delicadeza con la que supo trata la situación. Nos invitó a quedar a solas unos minutos para que pudiéramos tomar una decisión en la intimidad familiar. Fue entonces, cuando entendí, que aquel “cáliz amargo” tendríamos que beberlo juntos, mi esposa y yo. Esa decisión tan sólo puede ser tomada por amor. Ver a tu amigo, sufrir, padecer, sin poder ayudarle, sobrepasaba nuestra capacidad. Pedí a Dios, que me ayudase a tomar la mejor decisión, pues quería encontrar la respuesta correcta –si la había- para afrontar aquella difícil situación.
En esos momentos, lo único que puedes hacer es decir a tu amigo, “hasta pronto”. En el fondo, sabes, que se trata de una despedida en el tiempo, y ese mismo tiempo, si en tu corazón has dejado inscrito su nombre, nos ofrecerá la oportunidad de vivir un reencuentro. Intentas, hablarle con la mirada… En sus ojos te ves reflejado, desgarrado por el dolor y al mismo tiempo, con el deseo de poner fin a su agónica experiencia. Nuestras miradas, hablaban de agradecimiento, por todos y cada uno de los recuerdos compartidos. Entonces, ves cómo sus ojos te muestran gratitud, sí gratitud, en reconocimiento por todas las muestras de amor recibidas.
Mari, fue a arrojar un papel en la papelera y su rostro se iluminó con una extraña felicidad… Mira lo que pone, Juanjo, “muchas gracias”. Es como si Draco me lo estuviese diciendo. Y yo lloré, porque reconocí que en aquella anécdota, existía esa mágica complicidad que tan sólo se suele dar cuando las almas se aman de verdad y buscan compartir esa verdad.

Draco, era nuestro “hermano menor”, pero hoy, cuando revivo en mi corazón sus recuerdos, no puedo evitar sentirme muy inferior a él, pues Él, sin duda, ha sido un gran maestro en el difícil arte del amor.

lunes, 11 de marzo de 2013

Visión Espiritual para curar el cáncer (II)


La palabra «incurable», tan aterradora para tantas personas, para mí significa que esa dolencia, la que fuere, no se puede curar por medios externos, y que para encontrarle curación debemos ir hacia adentro. Si yo me hacía operar para librarme del cáncer, pero no me liberaba del modelo mental que lo había creado, los médicos no harían otra cosa que seguir cortándole pedazos a Louise hasta que ya no les quedara más Louise para cortar. Y esa idea no me gustaba. (Louise Hay)

Mi encuentro con las enseñanzas de Louise Hay, no ha sido casual. Como bien nos cuentan los que saben de estas materias, el “maestro” aparece cuando el alumno está preparado.

Todos los que nos sentimos llamados a formar parte de lo que se ha denominado la “nueva era” y que apostamos por el resurgir de un nuevo paradigma, habremos oído hablar de la popular escritora y oradora estadounidense. Cuanto he leído, visto u oído de sus obras, me llevan a despertar un sentimiento de gratitud, al que quisiera dar vida. Es por ello, que dedico este espacio a su persona, con el único propósito de compartir, con el mundo, su riqueza espiritual, fruto de una vida repleta de experiencias que le ha llevado a un valioso crecimiento anímico.

Si profundizamos en la biografía de Louise Hay, no tardaremos en reconocer las huellas de un Alma evolucionada. Los grandes avatares, los impulsores de los grandes valores que deben ir calando en la sociedad, tienen un punto en común. Sus vidas, no podemos encasillarlas en el grupo de lo que podemos llamar, “vidas cómodas”. Todo lo contrario, sus vidas parecen atraer el lado oscuro de la existencia, personificados con los rostros de la enfermedad, la falta de libertad, la agresión hasta alcanzar la muerte, las persecuciones, las privaciones, etc… Pero también los une un mismo afán, la “aceptación” y la “superación”. Se me viene a la mente, las vidas de Jesús, Gandi, Martin Lutero y más recientemente, el libertador de Sudáfrica, Nelson Mandela.

Aunque marcando las distancias y el contexto, el punto de encuentro que caracteriza a toda Alma evolucionada es su capacidad de superar y marcar una ruta de crecimiento espiritual a partir de una experiencia dolorosa.

He querido comenzar este escrito con las palabras recogidas por Louise Hay, en la que nos pone de manifiesto una importante toma de decisión que condicionaría toda su vida… “para encontrarle curación debemos ir hacia adentro”. Dicha apuesta iba contracorriente con el pensamiento de la medicina oficial. Ella sabía que se enfrentaba a la crítica más severa de los doctores en medicina, y muy probablemente, la falta de comprensión de sus familiares y allegados, que no compartieran su punto de vista. A pesar de todo, su “visión interna” la lleva a tomar la iniciativa de buscar la causa que originó su enfermedad y trabajar sobre ella para llevarle de nuevo el equilibrio.

En la obra “Usted puede sanar su vida”, la autora hace una exposición de cuáles son sus ideas básicas, y son estas las que os dejo a continuación. Merece la pena, reflexionar sobre ellas. Ponerlas en práctica no nos harán daño, todo lo contrario, cuanto menos, nos llevará al autoconocimiento. El libro, como bien comenta su prologuista, Dave Braun, es toda una joya de un valor incalculable: “Si me encontrara de pronto en una isla desierta donde no pudiera tener conmigo más que un solo libro, escogería el de Louise L. Hay, Usted puede sanar su vida, que no sólo transmite lo esencial de una gran maestra, sino que es también la expresión, poderosa y muy personal, de una gran mujer”.

  • Somos responsables en un ciento por ciento de todas nuestras experiencias.
  • Todo lo que pensamos va creando nuestro futuro.
  • El momento del poder es siempre el presente.
  • Todos sufrimos de odio hacia nosotros mismos y de culpa.
  • En nuestros peores momentos, pensamos: "Yo no sirvo...".
  • No es más que una idea, y una idea se puede cambiar.
  • El resentimiento, la crítica y la culpa son las reacciones más dañinas.
  • Liberar el resentimiento llega incluso a disolver al cáncer.
  • Cuando nos amamos realmente a nosotros mismos, todo nos funciona en la vida.
  • Debemos dejar en paz el pasado y perdonar a todos.
  • Debemos estar dispuestos a empezar a amarnos.
  • Aprobarse y aceptarse a sí mismo en el ahora es la clave para hacer cambios positivos.
  • Somos nosotros los creadores de todo lo que llamamos "enfermedad" en nuestro cuerpo.
  • En la infinitud de la vida, donde estoy, todo es perfecto, completo y entero, y sin embargo, la vida cambia siempre.
  • No hay comienzo ni hay final; sólo un reciclar constante de la sustancia y las experiencias.
  • La vida jamás se atasca, ni se inmoviliza ni se enrancia, pues cada momento es siempre nuevo y fresco.
  • Soy uno con el mismo Poder que me ha creado, y que me ha dado el poder de crear mis propias circunstancias.
  • Me regocija el conocimiento de que tengo poder para usar mi mente tal como yo decida.
  • Cada momento de la vida es un comienzo nuevo que nos aparta de lo viejo y este momento es un nuevo comienzo para mí, aquí y ahora.
  • Todo está bien en mi mundo.
Os dejo la dirección de su página web: http://www.louisehay.com, y esta otra página, donde podréis encontrar todas sus obras en formato libro y audiolibro.

En YouTube encontraréis muchos videos sobre la obra de la autora, os dejo el link de uno de ellos: http://www.youtube.com/watch?v=CGitnJ0i-Lg.

¡Qué lo disfrutéis!

domingo, 24 de febrero de 2013

Visión espiritual para curar el cáncer (I)

“El cáncer es una de las primeras causas de muerte a nivel mundial; en 2008 se le atribuyeron 7,6 millones de muertes (aproximadamente, el 13% del total)”.

"El cáncer ya es hoy la principal causa de muerte en muchos países de altos ingresos y en las próximas décadas será una de las principales causas de incidencia y mortalidad en cada región del mundo".

"Hoy tenemos cerca de 7 millones de casos de cáncer en el mundo cada año. Para el año 2030 habrá más de 22,2 millones, lo cual es un incremento de 75%".

Testimonios escalofriantes y no menos frustrantes, proviniendo de fuentes oficiales de organismos de la salud. A pesar de los importantes adelantos en medicina, la proliferación de esta enfermedad, parece ganarle la carrera a las medidas que se vienen adoptando desde el punto de vista científico. Es cierto, que podemos  hablar de importantes avances con respecto a esta enfermedad, sin embargo, todo parece indicar, que afrontar su curación, exclusivamente, desde el punto de vista material, es decir, sanar el cuerpo físico, sin dedicarle atención a factores mentales y emocionales, no acaba de conseguir los resultados esperados
Es por ello, que me propongo abrir un espacio de debate donde ir recogiendo testimonios, conocimientos, teorías y vivencias de personas que nos aportan una visión y un enfoque diferente para hacer frente a las enfermedades y en particular al cáncer. En el seno de esta nueva visión, ya se habla del nuevo paradigma de la salud, donde su principal cimiento se sustenta en la visión holística del ser: Cuerpo, Mente, Emoción y Energía.
Os dejo un primer testimonio que he encontrado a través de la ONG CanVi, cuyo contenido considero muy interesante y entiendo que es necesario compartir.

Hoy en día parece que nadie tiene clara la repuesta a esta pregunta. Los médicos responden a esta pregunta explicando el mecanismo de proliferación anormal de las células. Responden explicando el cómo, pero no el por qué. -“Factores múltiples”- dicen la mayoría. Pero la realidad es que ningún oncólogo es capaz de contestar a esa pregunta de un modo satisfactorio.
Para responder a esta pregunta, creo yo, hay que situarse un poco más lejos. Hay que alejarse del microscopio para ver con claridad qué es lo que realmente ha enfermado; una persona, no una célula.
Una persona con una vida. Una vida que quizás es la que ha originado esa enfermedad. Una vida, quizás, enfermiza.
Pero empecemos por el principio:
Una persona con una determinada personalidad está viviendo su particular vida. De repente, un día siente que algo va mal y acude al médico. Éste le hace una serie de pruebas y concluye que esa persona ha desarrollado una enfermedad llamada “cáncer”. Esa persona, con esa personalidad y con esa vida, ha generado en su cuerpo el cáncer. No ha sido infectada por ningún virus, ni ha sufrido ningún accidente, ni sufre algo congénito, simplemente su cuerpo ha enviado la orden a un grupo de células para que se multipliquen a un ritmo anormal y no mueran, creando así lo que llamamos “tumor”. A su vez, este tumor se irá nutriendo y creciendo indefinidamente, destrozando las células de alrededor e incluso enviando células a otra parte del cuerpo, dando lugar a lo que llamamos “metástasis”.
En definitiva, el cuerpo, por sí mismo, ha empezado un proceso de autodestrucción. Porque eso es precisamente lo que es el cáncer, un proceso de autodestrucción.
¿Por qué el cuerpo decide empezar a destruirse?
Ahora ya nos vamos acercando más, estamos empezando a hacer las preguntas correctas. Algo le estaba pasando a ese cuerpo para que decida que no quiere seguir viviendo.
¿Qué debe ser tan terrible, tan insoportable, que es mejor la muerte?
Ésta es una pregunta clave. Y la respuesta sólo la sabe la persona que ha desarrollado la enfermedad. Sólo la persona que ha empezado ese proceso de autodestrucción sabe en el fondo de su ser qué cosas (circunstancias, heridas, presiones, obligaciones, crueldades, personas, actitudes, pérdidas, carencias, frustraciones,…) son las que han hecho su vida tan insoportable que su cuerpo ha decidido que no las puede soportar más y que prefiere morir.
En el fondo todos los que hemos enfermado de cáncer sabemos cuáles son esas cosas, pero muchas veces no somos conscientes. Por mucho que lo pensemos no encontramos cosas tan graves como para justificar esta especie de “suicido inconsciente”.
Pero esos motivos están ahí, y existen mil maneras de llegar a ellos. Ejercicios, meditaciones, terapias… las herramientas son muchas pero el camino es sólo uno: el autodescubrimiento.
Descubrir quiénes somos. Conocernos a nosotros mismos.
El autoconocimiento es el único camino para llegar a esas respuestas tan importantes para conseguir detener el proceso y regenerarnos para volver a la salud que nos pertenece. Si no encontramos los motivos que hicieron que nuestro cuerpo decidiera enfermar es muy difícil que éste deje de hacerlo. Por el contrario, si empezamos un camino de autoconocimiento y autoestima, podremos ir encontrando las respuestas a estas preguntas tan cruciales.
Una vez conozcamos los motivos que nos enfermaron, podremos cambiar la manera como entendíamos esas cosas para pasar a entenderlas y vivirlas de una manera sana.
Si lloramos las pérdidas, perdonamos a los que nos han hecho daño, nos perdonamos a nosotros mismos y nos queremos incondicionalmente estaremos eliminando las causas de nuestro cáncer. Cuando éstas no estén, la enfermedad ya no tendrá razón de ser.
No quiero que penséis que esto es simplemente una especulación teórica. Digo estas palabras porque este proceso lo he vivido en mi cuerpo y he visto como las personas que hacían este trabajo han hecho que su cáncer se fuera tal y como vino. No voy a decir que sea tan fácil como parece, todo lo contrario.
Afrontar nuestros más profundos miedos y dolores es quizás la tarea más dura que exista.
Pero es necesaria, sin duda, si queremos vivir. Porque, de alguna manera, nuestro cuerpo ha dicho que la vida tal como la entendíamos no tenía sentido. Hemos de aprender a entender la vida de otra manera totalmente distinta a la que lo hacíamos antes, sólo así la vida tendrá por fin sentido, y nuestro cuerpo querrá seguir viviendo.
¿Y si curar el cáncer no fuera tan difícil?
Quiero invitaros a compartir conmigo una reflexión que, aunque a priori pueda sorprender por su planteamiento, a lo mejor no es tan descabellada.
Quiero empezar con un ejemplo: el dolor de espalda. Imaginad una persona que por no poner mucha conciencia ha hecho un esfuerzo demasiado grande al cargar una caja y un músculo de su espalda no ha soportado la tensión y se ha desgarrado.
A raíz de esa lesión, cada vez que la persona quiere realizar una acción que supone utilizar ese músculo, éste a través de la sensación que conocemos como “dolor” le envía la orden de que no debe usarlo porque está intentando recuperarse. Necesita reposo para regenerarse.
Si la persona no le atiende y anula los mensajes de dolor del músculo con analgésicos y sigue realizando esfuerzos con ese músculo, éste no podrá recuperarse y volver a estar sano. Al contrario, cada vez estará peor.
La única manera de que el músculo pueda volver a estar sano es que el hombre escuche la señal que le envía el músculo de que debe hacer reposo. El esfuerzo desgarró el músculo. Más esfuerzo lo desgarrará más. El músculo necesita que el hombre no vuelva a hacer lo que le enfermó, y le está enviando la información a través de la sensación de dolor.
Ahora hagamos la analogía con el cáncer.
Una persona sufre demasiada tensión emocional y psicológica por un acontecimiento concreto (una pérdida, una discusión, un abandono, una crisis vital,…), y esta tensión provoca un desgarro psicológico o emocional. Este desgarro acaba afectando al cuerpo y produciendo una anomalía en la zona del cuerpo que está relacionada simbólicamente con el conflicto.
El cuerpo intenta comunicar a la persona que se ha producido un desgarro y que conviene sanarlo, y lo hace de la única manera que puede, a través de la sensación de malestar (dolor, presión, pinchazos,…) en la parte del cuerpo que da la pista para saber de qué tema se trata. Sigamos con la analogía. La persona no entiende esos mensajes por simple ignorancia, porque nadie le ha dicho que lo que intenta comunicarle su cuerpo es que hay una herida psico-emocional que ha de ser sanada.
La persona no atiende al mensaje y toma medicación para las molestias que sufre. Pero la herida necesita que la persona deje de hacer aquello que le hizo enfermar. La persona no es consciente de que sigue haciendo aquello que le enfermó; sigue siendo de la misma manera y sigue haciendo las mismas cosas que provocaron esa herida y, con ella, la enfermedad.
De la misma manera que el músculo no podía sanar sin reposo, la herida emocional no podrá sanar si la persona no cambia aquello que la generó. Al contrario, cuanto más tiempo siga con la misma actitud, más grande será el desgarro, más grande será el tumor.
Con un tiempo determinado de reposo, el cuerpo regenera el músculo hasta hacer que vuelva a estar sano.
¿Y si al cambiar la pauta que produjo el desgarro psico-emocional el cuerpo sanara el cáncer con la misma sencillez y naturalidad?
A lo mejor curar el cáncer no es tan difícil como parece. A lo mejor estamos intentando curarlo como si intentáramos curar un desgarro con analgésicos y siguiendo haciendo esfuerzos. A lo mejor por eso el cáncer es tan insistente. Como mínimo, valdría la pena intentar comprobar si esta hipótesis es cierta. Sobre todo cuando el único efecto secundario que produce la terapia a seguir para intentar sanar esa herida es un mayor conocimiento de nosotros mismos".
La Vida Cancerígena por Alejandro Fajardo.
¡Sólo cuando queremos, podemos!