sábado, 28 de enero de 2012

Astrología Cabalística: El Árbol Cabalístico (IV)

Con Netzah y el planeta Venus, su representante material, los sentimientos se embellecen, se intelectualizan, llevándonos a la idea de compartir lo más bello que hay en nosotros con los demás. La búsqueda de la complementación nace de ese impulso de reencuentro con nuestra mitad interna, así como las expresiones artísticas se convierten en una necesidad de embellecer el mundo con las pinceladas con las que embellecemos nuestro interior.
Dentro de este mismo Plano pero situado en la Columna de la Izquierda nos encontramos con Hod, cuyo representante material es Mercurio.
La Ley no tan sólo hay que establecerla como grandes principios por los que se debe regir las vidas, ni tampoco hacerla cumplir sin más, en este nivel de conciencia, se hace necesario comprenderla, es decir, interiorizarla para lograr que a través de su comprensión se integre en nuestra conciencia. Hod-Mercurio se convierten en atributos de la Verdad, la cual se convierte en su conquista a través de un trabajo intelectual.
En Hod, se lleva a cabo el discernimiento de lo que es verdadero y de lo que es falso.
Ya en la Columna del Centro, se encuentra Yesod, y lo hace trabajando para el Equilibrio y la Unidad de Kether. La función característica de Yesod, al igual como ocurre con su representante material, la Luna, es la de Cristalizar la Luz de Kether y la de Tipehereth-Sol. Ninguna acción se podrá llevar a cabo en el mundo material si no cuenta con la manifestación de Yesod. Los trabajos de Yesod, que se desarrollarán más extensamente cuando estudiemos en el capítulo dedicado a los planetas, se centran fundamentalmente en hacer posible de que las "cosas" ocurran. Indudablemente esas "cosas" son los proyectos iniciados en Kether y cuyo único propósito es lograr que nuestra conciencia se enriquezca permitiéndonos convertirnos en seres creadores.
Para finalizar, nos referiremos a Malkuth, el último de los Diez Séfiras, como representante de nuestro Yo Físico, y debemos entenderlo como el marco material donde llevamos a cabo nuestros experimentos vitales. En la Carta, Malkuth está representado el Ascendente.
El Árbol Cabalístico está de este modo constituido. Nos hemos referido a Él, como el Esquema Divino donde se recogen los diferentes estados de conciencia con la que se manifiesta Dios en el universo. Si dicho esquema refunde las cualidades y esencias divinas, en él, debemos encontrar la presencia de dichas esencias.
Las Esencias Cósmicas con las que Elohim ha construido el universo son doce, y las conocemos por los 12 signos del zodíaco: Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis.
Si ubicamos estas esencias de acuerdo a su manifestación por Elementos, obtendremos la siguiente relación:
  • Kether: Aries. Hochmah: Leo y Binah: Sagitario.
  • Hesed: Cáncer. Gueburah: Escorpio y Tiphereth: Piscis.
  • Netzah: Libra. Hod: Acuario y Yesod: Géminis.
  • Malkuth: Capricornio, Tauro y Virgo.
Cuando levantamos una Carta, obtendremos una relación de planetas ubicados en distintos signos. Si trasladamos esa información al Árbol, tendremos conocimiento de los trabajos que hemos realizado, así como de los que debemos realizar. Este tema lo veremos con más detenimiento. Lo importante ahora es saber para que sirve la posición planetaria y zodiacal con relación al Árbol.
Si tenemos muchos planetas en el Séfira Gueburah, será indudable que hemos encarnado con el firme propósito de restituir la justicia, bien sea a nivel interno o externo. De este modo será igual para el resto de los Séfiras.
La posición de los planetas en los Séfiras, nos revelará igualmente la parte de karma -deudas con el pasado- que el individuo tendrá que "pagar" en la presente encarnación.
Tan sólo añadir, que los Séfiras debemos entenderlo como las facultades creadoras que debemos conquistar. Cuando alcanzamos esta meta, nuestro trabajo humano nos habrá acercado mucho a nuestra condición divina, y habrá llegado a su final.

viernes, 27 de enero de 2012

Astrología Cabalística: El Árbol Cabalístico (III)


Alcanzado el Cuarto Día de la Creación -en el cual nos encontramos actualmente-, un nuevo Centro Sefirótico llamado Hesed entró en funcionamiento. Podríamos decir, que Hesed es el resultado de los trabajos realizados previamente por los anteriores Séfiras, es decir, aparece como el fruto que encierra en sí mismo las potencialidades de la semilla que lo ha creado. De hecho, Hesed, encierra todos los poderes sagrados que la divinidad ha depositado en el hombre. Existe una relación muy estrecha entre Hesed y la Oleada de Vida Humana, ya que, podemos entender al hombre como el fruto de la obra creadora de Elohim, al igual que Hesed es el fruto sefirótico emanado de los trabajos espirituales del Creador.
Diremos que Hesed es la tierra paradisiaca que Dios puso al servicio del hombre para que éste pudiese llevar a cabo su obra humana. Los cabalistas se refieren a Hesed como las influencias espirituales que propiciaron que la tierra humana se convirtiera en un Paraíso Terrenal. La humanidad de entonces no tenía conciencia individualizada, es más, estaban en permanente conexión con la divinidad. El estado de individualidad se lo debemos a la participación de los Luciferes, ángeles caídos, en nuestro desarrollo espiritual. Pero este tema sería motivo de dedicarle todo un capítulo y nos alejaría mucho de nuestro propósito de tratar la evolución del hombre con el mundo de la astrología.
Debemos indicar, que en Hesed se encontraba inscrito el sello propio de Binah, es decir, el trabajo de renuncia debía ser integrado en la dinámica de Hesed, a pesar de que este centro fuese el fruto, la gracia de la divinidad.
Esta dinámica cósmica se puso de manifiesto en el proceso del hombre adámico, cuando fue tentado por la serpiente-Lucifer. El no comer del árbol del bien y del mal, era la exigencia de Binah. El no respetar dicho consejo conllevó que la humanidad dejó el centro de Gracia-Paraiso del que gozaba en Hesed, para pasar a habitar un nuevo Centro, llamado Gueburah, y donde como veremos a continuación, debería "ganarse el pan con el sudor de su frente", es decir, debería alcanzar la conciencia, ya no de un modo directo, sino con el trabajo de la experiencia propia. Este hecho motivo el comienzo de la individualización.
Es el planeta Júpiter quien representa en el ámbito material a este Séfira.
Gueburah, es el quinto Séfira, y su atributo es Justicia. Su papel adquiere protagonismo cuando en nuestro afán creador nos excedemos en la etapa de los goces, no sabiendo como establecer los límites adecuados. Cuando esto ocurre, nuestra conciencia se oscurece y son los deseos los que guían nuestros actos, llevándonos al encuentro con la experiencia que ha de indicarnos si nuestras acciones se han extralimitado generando una especie de cáncer en nuestras vidas. Se dice de Gueburah que es el "cirujano cósmico" que extirpa el "mal" con el propósito de restituir la salud en nuestro organismo espiritual.
Ahora quizás comprendamos mucho mejor el significado que adquiere el planeta Marte, representante material de este centro. El ardor y el coraje característico de este planeta lo recibe del centro Gueburah, y gracias a él, el hombre consigue dirigir sus pasos hacia la conquista de aquellas metas que han de guiarlo hasta la perfección a la que aspira.
Si tuviésemos que dibujar y situar en un esquema a los Centros que estamos describiendo, tendremos que hacerlo de la siguiente manera:
En esta representación se establecen los principales pilares con los que la cábala, a través del Arbol Cabalístico, nos revela los misterios de la Creación y la Organización Divina.
En la tríada superior y mostrándonos el Rostro Superior de la Divinidad, nos encontramos a Kether-Hochmah y Binah. Si nos fijamos bien, la figura geométrica que se describe es el triángulo. Se trata de la relación más armoniosa de cuantas se puedan dar para llevar a cabo un proceso creador. De este triángulo primordial, se deducen al mismo tiempo tres columnas. La del Centro encabezada por Kether, nos sugiere la idea del Equilibrio hacia el que debemos aspirar todos. Hochmah encabeza la Columna de la Derecha, la que a partir de ahí nos indicará los trabajos que debemos realizar para alcanzar la Sabiduría y el Amor. Por último, Binah encabeza la Columna de la Izquierda, lo que nos revela que los trabajos que se han de desarrollar por esta senda nos llevarán al contacto con la Ley y el Rigor.
De este modo se fija la estructura y los trabajos primordiales para los que se ha de trabajar. Hesed, como cuarto Séfira, da lugar a un nuevo Plano de conciencia, ya veíamos la relación existente entre lo Divino: Kether-Hochmah-Binah, y lo humano: Hesed-Gueburah-Tiphereth.
Situándose Hesed en la Columna de la Derecha, nos indica para quién trabaja, es decir, lo hace para la conquista de la Sabiduría, del Amor, pero lo hace a un nivel más inferior, es decir, desde un nuevo vehículo, no ya el espiritual, sino el humano, mucho más emocional. Son los sentimientos y deseos humanos los que deben aspirar hacia lo divino, de ahí, la aspiración que caracteriza a Júpiter.
Gueburah, por su parte, se sitúa en la Columna de la Izquierda y se convierte en el lugarteniente de Binah. Podemos decir, que mientras Binah-Saturno es el Legislador, Gueburah-Marte es el guardián de la Ley, es decir, el soldado o el policía que a punta de arma defiende a cualquier precio el cumplimiento de la ley.
Con Tiphereth alcanzamos una nueva estancia. Este Séfira se sitúa en la Columna del Centro y por lo tanto bajo las órdenes directas de Kether-Equilibrio. Es por ello, que el trabajo primordial de este centro, cuyo representante material es el Sol, será la conquista de la conciencia emocional que ha de permitirnos restablecer el equilibrio-unidad perdida.
El atributo de Tiphereth es Armonía, y debemos entender que su actuación siguiendo la dinámica que habíamos dejado en Gueburah, es la de alcanzar la conciencia, es decir la luz, que habíamos perdido tras violar la ley de Binah en nuestro paraíso personal (Hesed).
Tiphereth (lo entenderemos mejor cuando terminemos esta aproximación a todos los Séfiras) se muestra en el centro del Arbol Cabalístico. Hacia él, llegan senderos de comunicación con el resto de los Séfiras. No podría ser de otro modo, ya que la Conciencia es lo que permite al hombre ser como su Creador.
Cuando abandonamos Tiphereth, nos trasladamos a Netzah, cuyo atributo es Belleza. Observamos que su ubicación es en la Columna de la Derecha, por lo tanto se dispone a trabajar para Hochmah y Hesed, pero lo hace en un nuevo plano de conciencia.
Hemos dividido el Arbol en tres Columnas: Equilibrio-Unidad; Amor-Sabiduría y por último, Inteligencia Activa-Ley. También podemos hacerlo por planos de conciencia. Siendo Kether-Hochmah-Binah los representante del Plano Emanativo, cuya conciencia es espiritual; Hesed-Gueburah-Tiphereth los representantes del Plano de Creación-Deseo, cuya conciencia es emocional; Netzah-Hod-Yesod, los representantes del Plano de Formación, cuya conciencia es mental, y por último, y aunque aún no lo hemos visto, Malkuth, representante del Plano Material y cuya conciencia es empírica

Astrología Cabalística: El Árbol Cabalístico (II)


Una vez expulsados los disidentes de la Espera de Binah, continuó el proceso creador. Desde ese momento, Binah se convirtió en el estado de conciencia que debemos conquistar para llevar a cabo cualquier acto de creación en nuestra vida. El Sacrificio aparece como una necesidad evolutiva que elevará nuestra conciencia.
Del sacrificio voluntario de Binah, al igual como ocurre con la mujer que acepta sacrificar parte de las energías-luz de su cuerpo para que una nueva criatura pueda nacer, surgió una nueva Oleada de Vida. Binah es conocida como la "Matrona Cósmica", porque gracias a sus vibraciones se hace posible la renovación de los estados evolutivos.
Existe un axioma hermético que nos revela una gran verdad espiritual de la que deberíamos tomar buena nota, dice así:
"lo de arriba es como lo de abajo, lo de abajo es como lo de arriba".
No debe extrañarnos que esto sea así. Ya hemos dicho que el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, por lo tanto, las mismas leyes que rigen en el cielo, en el proceso creador del universo, deben regir igualmente al hombre, y a su proceso vital.
Queremos decir con ello, que los trabajos protagonizados por Kether, Hochmah y Binah forman parte de nuestros propios trabajos, los hemos heredados genéticamente, desde un punto de vista espiritual.
El Génesis nos describe el proceso creador de Dios organizado en "siete días". Desde el punto de vista cabalístico esos días no son entendidos como días de 24 horas, tal y como lo entendemos habitualmente. Esos "días" son Días Cósmicos. No es este el espacio para hacer una exposición de la Cosmogénesis, pero no está de más indicar lo anteriormente dicho para lograr entender lo que a continuación vamos a detallar.
En el primer Día de la Creación adquirió protagonismo Kether, la Voluntad, el Padre. En el Segundo Día, fue Hochmah el protagonista, y la Sabiduría se convirtió en la facultad que se adquiere en toda segunda fase de un proceso creador, es decir, la especialidad de Hochmah es la de llevar a la perfección a través de un estado de gestación e interorización, la semilla que ha depositado Kether. Hochmah es el rostro del Hijo, y también hemos visto que se traduce por el término Amor. Sería Cristo, el Hijo de Dios quien protagonizaría el trabajo revelador de este segundo principio Cósmico, ejemplarizando con su vida la enseñanza del Amor. Tenemos que añadir que en Hochmah se concentra una aportación de Luz extra, la que se derivó del sacrificio de Binah. Por lo tanto en la Esfera de Hochmah, todo aquello que no se ajuste al principio cósmico del Amor, es decir, todo aquello que no se traduzca por fidelidad al Designio del Padre-Yo Superior, se desintegrará. Ya veremos más adelante, cuando estudiemos a los planetas, como Urano, representante material de este Séfira, adquiere el significado de desintegrador cuando las energías no se ajustan al Designio Divino.
En el Tercer Día de la creación fue Binah, la Inteligencia Activa, el Centro Sefirótico que entró en activo, por lo que diremos que toda fase tres, en cualquier proceso creador, heredará la dinámica protagonizada por este Séfira: Sacrificio-Disidencia. La Ley adquiere protagonismo como vía de aprendizaje necesaria para nuestra evolución.
Cuando meditamos sobre la dinámica de las Fuerzas que estamos describiendo, tal vez no nos resulte muy complicado entender que, para que la Providencia-Hochmah se manifieste es necesario que la Voluntad-Kether se halla movilizado, es decir, las circunstancias que conocemos como "suerte" se ponen a nuestro servicio cuando nuestro amor se pone en disposición de gestar el propósito de nuestro Yo Divino, de nuestro Padre interno.
Ahora bien, si nuestra voluntad ha sido arbitraria y nuestro amor se ha puesto al servicio de esa voluntad, será el tercer principio del proceso creador, Binah-Ley el que instaurará en nuestras vidas el código que deberemos asimilar para retornar al camino correcto. Es entonces cuando la Fatalidad aparece en nuestras vidas en forma de un destino maduro y riguroso gracias al cual lograremos encontrar el verdadero camino que debemos recorrer. El representante material de este Centro es el planeta Saturno.
Hasta aquí, hemos tratado de perfilar los trabajos realizados por Elohim para lograr avanzar en su proceso evolutivo. Veíamos como era totalmente necesario utilizar los poderes conquistados -Kether, Voluntad; Hochmah, Sabiduría; Binah, Inteligencia Activa-, para continuar la marcha ascendente hacia su próxima meta evolutiva. Para ello, generó de Sí Mismo una serie de Oleadas de Vida, de las cuales, la primera de Ellas, la Humana, tiene como objetivo espiritual, alcanzar la condición de Creador (al igual como el hijo debe alcanzar la condición creadora del padre).

Astrología Cabalística: El Árbol Cabalístico (I)

Si vamos a dedicar esta página al estudio de la astrología cabalística, sería conveniente comenzar por explicar muy brevemente lo que entendemos cuando nos referimos al término Cábala, también escrito Kábala o Qabbalah.
Lo más importante que debemos saber, es que el término Cábala significa "recibir", haciendo referencia a la doctrina recibida, es decir, a la que se le atribuye históricamente a Moisés, cuando estando en el Monte Sinaí recibe de Jehová el mensaje de la Ley.
Esta doctrina recibida, esta Ley, es conocida también por “Tradición” y conforma el alma del conocimiento de las leyes cósmicas, las cuales nos revelan toda la información a cerca del Creador, así como del proceso creativo llevado a cabo por Él.
La Cábala, lejos de tratarse de un conocimiento exclusivo de un pueblo, el Judío, se convierte en la fuente permanentemente viva de donde fluye el manantial del Verdadero Conocimiento. Aquel que se acerca a Ella con respeto y sencillez, es capaz de saciar su sed de conocimiento.
En palabras del renombrado estudioso en materia esotérica, Eliphas Levi, "Al penetrar en el Santuario de la Cábala, se apodera de uno la admiración a la vista de una doctrina tan simple y, al mismo tiempo, tan absoluta. La unión necesaria de ideas y signos, la consagración de las realidades más fundamentales por medio de los caracteres primitivos, la trinidad de palabras, letras y números; una filosofía simple como el alfabeto, profunda e infinita como el Logos: teoremas más luminosos y completos que los de Pitágoras; una teología que se puede comparar a contar con los dedos; una infinitud que se puede meter en la mano de un niño; diez cifras y veintidós letras, un triángulo, un cuadrado y un circulo. Estos son los elementos de la Cábala, ésos son los principios primarios de la palabra escrita, la sombra del Logos Oral que creó el mundo."
Poco se puede añadir a lo expresado por Eliphas Levi. Para aquellos que hemos tenido la oportunidad de beber de esa fuente de sabiduría, sabemos que son ciertas sus afirmaciones. Estamos ante un conocimiento fácil, cómodo para el intelecto, y al mismo tiempo profundo y revelador. Desde que se conecta con su esencia, la intuición se despierta y comenzamos a participar de un modo consciente en el magno proceso de la creación: se ha producido algo maravilloso, acabamos de descubrir que somos “dioses en formación”.

PROCESO CREADOR: LA ORGANIZACIÓN

En términos cabalísticos, el concepto que conocemos comúnmente como Dios, se llama Elohim, cuya traducción significa El-los dioses, reflejando al mismo tiempo unidad y pluralidad. Estamos ante Fuerzas Creadoras constituidas por miles de millones de células, las cuales, conquistaron la plena individualidad en anteriores procesos evolutivos. Ese mismo trabajo es el que el hombre debe realizar.
El trabajo creador de esas Entidades contó con la ayuda de los Zodiacales, que como ya hemos adelantado, eran Entidades Espirituales de un nivel evolutivo superior al de Elohim. Estas Entidades estaban constituidas en círculo cerrado, y de sus Energías - no de la Nada como se nos enseña en el Génesis- surgió la creación.
Lo primero que hizo Elohim fue adaptarse a ese nivel de vibración superior, integrar esas energías, de modo que le fuese posible trabajar con ellas.
Según no cuenta la Tradición, Elohim contaba con tres Poderes Primordiales adquiridos a lo largo de su proceso creador. Esas potencialidades en términos cabalísticos se conocen con el nombre de Kether, la Corona; de Hochmah, la Sabiduría y con el nombre de Binah, la Inteligencia Activa. En la tradición cristiana estos Principios se conocen por Padre, Hijo y Espíritu Santo, por lo tanto, estamos refiriéndonos a tres aspectos de la divinidad que expresan una Unidad.
Es importante ir familiarizándose con estos datos, con estos nombres y atributos ya que más adelante nos referiremos a ellos, lo que nos permitirá ir uniendo datos que aparentemente, ahora, no puedan tener nada que ver con el tema de la astrología.
Podemos decir, que estas tres potencialidades divinas forman la parte primordial del Ser Divino, es decir, su "cabeza". De la unión de esos Principios, Kether, fuerza masculina, Hochmah, fuerza femenina, y de Binah, manifestación externa de la integración de lo masculino y lo femenino, surgen otros estados espirituales, a los que, en adelante, nos referiremos como estados de conciencia que debe conquistar el ser humano como ser creado a imagen y semejanza de Dios.
El atributo espiritual de Kether, es conocido por Voluntad. Podemos decir que este principio es la simiente necesaria que ha de dar vida a cualquier fruto. Sin este principio nada existiría. Es el esperma sin el cual, se hace imposible cualquier gestación y por lo tanto, cualquier nacimiento. Es el principio de la Luz que lo ilumina todo.
El atributo de Hochmah, la Sabiduría, se conoce como Providencia. Podemos decir, que la Luz de Kether se interioriza en Hochmah, al igual que el semen se interioriza en el óvulo de la mujer lo que permite que se produzca un estado de gestación. La luz de Kether se transforma en Hochmah, en el principio interiorizador del Amor.
El atributo de Binah, la Inteligencia Activa, se le conoce por Fatalidad. Se trata de la fuerza operativa, la que adquiere protagonismo en la fase exteriorizadora, cristalizadora. De la unión de lo masculino y lo femenino, es decir, del semen y del óvulo, nace la fuerza transformadora del hijo. ¿No es verdad que la llegada de un hijo nos "obliga" a readaptar nuestras vidas porque lo transforma todo?
Hasta aquí hemos descrito el estado potencial con el que contaba la Oleada de Vida a la que hemos llamado Elohim. Nuestra conciencia puede encontrar dificultades para concebir qué estado de vibración espiritual se concentraría en ese "cuerpo divino", pero lo que sí está claro, es que en ese nivel todo debía ser Luz, y una exigencia debía ser atendida, continuar la evolución. Para ello, Elohim debía crear, es decir, hacer uso de sus potencialidades, lo que le llevó a establecer un estado propicio dentro de Sí, para que Oleadas de Vidas nuevas pudiesen nacer.
En el argot cabalístico se describe que se produjo un estado de "Zona Oscura", semejante al estado de sacrificio que realiza la mujer para permitir que su cuerpo geste una criatura en su interior. Dicho "gesto" supuso un trabajo de renuncia a gozar de ese estado de Luz conquistada. Según nos revela la Tradición, le tocó a Binah actuar de Zona Oscura, sin embargo dicho trabajo no fue aceptado "voluntariamente" por las Entidades evolucionantes en esa Zona (cabalísticamente Séfira), es decir, se negaron al trabajo de oscurecimiento. Se trataba de una reivindicación de gozar del derecho a la Luz.
Siguiendo con lo que nos revela la Tradición, ese conflicto conocido por el "conflicto de Binah" se solucionó con la precipitación al "abismo" de los disidentes, esto es, las fuerzas que no aceptaron llevar a cabo ese sacrificio, deberían continuar su evolución en un estado inferior, sin que ello supusiera un motivo de obstáculo al proceso trazado por el Creador.
En un lenguaje filosófico, ese trabajo descrito fue lo que dio origen a la semilla del "mal".

Astrología Cabalística

Al principio, y tras algunos años de contactos con la astrología convencional, lo que más me llamó la atención y ganó mi interés por la aportación de la Cábala, fue la facilidad que encontraba, al fin, para comprender el significado de los elementos astrológicos. Había estudiado profundamente la mecánica de cómo levantar un mapa natal. El significado de los signos, casas, planetas, aspectos, etc., apenas si tenían secreto para mí, sin embargo, no había encontrado aún ningún escrito que me permitiese comprender el porqué de aquellos significados, es decir, por qué el signo de Aries favorece la naturaleza impulsiva y temeraria, y en cambio, el signo de Tauro favorece la naturaleza tranquila y paciente.

Sería de mano de la enseñanza cabalística, que comencé a encontrar respuestas.
Según la Tradición Hermética, Elohim, Él, los Dioses, El Ser de Seres ó lo que es lo mismo, el Dios de nuestro Sistema Solar, en un momento determinado de su proceso evolutivo, determinó proyectar de Sí Mismo una serie de Oleadas de Vida, las cuales emanaron de Él en forma de Chispas de Luz. Para que dichas Oleadas de Vida pudieran evolucionar se necesitaba un "marco" y había que crearlo. Así fue como Elohim, en respuesta a una Ley Cósmica por la cual lo Superior debe servir a lo inferior, recibió la ayuda de las Entidades Espirituales conocidas en el argot hermético como Zodiacales.
Los Zodiacales se manifestaron en Cuatro estados de energía: Fuego, Agua, Aire y Tierra. Con esos "materiales" y haciendo uso de las potencialidades adquiridas a lo largo de su evolución, Elohim llevó a cabo su Creación.
Como consecuencia de ello, surgió las Doce Manifestaciones de los Elementos, los Signos Astrológicos. Todo cuanto ha sido y será creado, responde a la integración de esas Energías. Es por ello, que en la Biblia podemos leer que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios, ya que estamos formados por sus mismas Esencias.
Todo en el Universo es UNO, en el sentido de que todo lo creado encuentra su origen en el mismo Principio.
Cuando la Cábala, a través de uno de sus Esquemas más representativos, el Árbol Cabalístico, nos enseña los pormenores de la Organización Divina, entonces y sólo entonces, comenzamos a conocer que el significado de cada fuerza cósmica tiene una causa y un efecto. El manejo y uso que el hombre hace de dichas fuerzas, es lo que comúnmente todos conocemos como la vida.
En este espacio nos acercaremos al conocimiento astrológico desde un punto de vista cabalístico y holístico, el cual nos permitirá ampliar nuestra concepción del Cosmos y de nosotros mismos. Averiguaremos que nada de lo que pasa en nuestro exterior es ajeno a nosotros, y lo más importante, descubriremos que el hombre es un ser divino en formación que se encuentra en la Gran Escuela de la Existencia con el propósito de tomar conciencia de sus propios poderes internos.

El Tarot: 22 Estados de Energía


Desde este espacio, me gustaría compartir con todos vosotros mis experiencias en relación con el lenguaje sagrado -al menos para mí- del Tarot.

Reconozco que puede resultar extraño para muchos, ya sean estudiantes o curiosos de las mancias, el término con el que he caracterizado de un modo totalmente consciente el Tarot. El atributo "sagrado" no lo utilizo a la ligera, es más, considero que el uso más apropiado que debemos hacer del Tarot, debe vincularnos al encuentro con nuestra personalidad espiritual. Tendré tiempo y espacio para explicar las razones que me llevan a esta conclusión, pero sirva de entrada el decir, que el Tarot recoge de un modo ilustrativo y simbólico, lo que los Grandes Iniciados nos han legado con el único propósito de hacernos llegar, a través de un lenguaje esotérico, el conocimiento de las Leyes que rigen el Universo, es decir, el Gran Misterio de la Obra Divina.

Lo que ha continuación escribo, persigue un objetivo amplio. Por un lado dar a conocer las claves herméticas y cabalísticas que ha de permitir a los estudiantes descubrir la llave que le abrirá un cofre muy valioso, el tesoro del autoconocimiento como parte integral del Proceso Creador de la Divinidad.

De un modo más indirecto, aquellos que no les mueva el propósito anteriormente descrito, también sacarán provecho de la información que en este espacio se pondrá de manifiesto, pues tendrán acceso a unos conocimientos que de aplicarlos, les llevará a importantes descubrimientos.

Mi único deseo es que, independientemente del propósito que nos mueva al acercarnos al conocimiento del Tarot, el uso que hagamos de su revelación lo empleemos para fines inegoístas y totalmente desinteresados. Alguien dijo, lo que se recibe gratis, démoslo gratis.



Los 22 Estados de Energía

Para el estudiante de Cábala, no pasa inadvertido que en nuestro universo existen 22 fuentes de energía, que podríamos llamar Primordiales. Nos estamos refiriendo a las Energías Zodiacales, es decir a los doces signos del Zodíaco, y a las energías Cabalísticas, es decir, a los diez Séfiras que conforman la estructura organizativa del Universo y que se resumen en el Árbol Cabalístico.

Una primera mirada a estos dos enfoques de la Organización del Universo, nos lleva a pensar, que dependiendo del enfoque que utilicemos, el lenguaje de los números -verdadera esencia de la organización cósmica- adquirirá un significado u otro.

El Zodíaco es la idea primordial de lo Constituido, mientras que el Árbol Cabalístico recoge el esquema que hemos de seguir en nuestro maniobrar humano, es decir, se refiere a lo que estamos constituyendo con nuestras acciones.

En la revelación dada a Moisés, el Patriarca de la Cábala (no en vano recibió el código de la Ley Divina), los 22 estados de la energía creadora quedaron simbolizadas en las 22 letras que constituyen el lenguaje sagrado hebraico. No olvidemos que nos estamos refiriendo a la lengua del "pueblo elegido", y cuando nos referimos a este "pueblo", no nos estamos refiriendo al pueblo israelita, sino a la humanidad que fue capaz de recibir el "Cuerpo del Pensamiento" e integrarlo armoniosamente con el resto de los vehículos con los que evoluciona el Espíritu, la verdadera Esencia que nos guía.

Es cierto que las 22 letras dieron lugar a un alfabeto que permitió a un pueblo comunicarse, pero el origen de esas Fuerzas es espiritual y así se manifestó en su momento dando lugar a un conocimiento ancestral de las Leyes que rigen el Universo. Cuando el Iniciado es conocedor del significado espiritual de cada una de las Letras Sagradas, entonces tiene acceso a descubrir el verdadero significado que encierra los mensajes que se nos revela en los Textos Sagrados. El nombre de Jehová, adquiere un sentido mucho más revelador, y así con cualquiera de los pasajes que aparentemente no tienen sentido lógico para la mente concreta cuando nos acercamos a los textos sagrados, pero que sí adquiere un profundo significado cuando aplicamos el conocimiento del Lenguaje Sagrado.

Si como hemos adelantado, las 22 Fuerzas Sagradas recogen en su esencia el saber de la Leyes Divinas, es lícito pensar, que esa Lengua, nos permitirá saber si nos encontramos dentro de la Ruta Espiritual o por el contrario, nuestros actos nos están llevando a violar las Leyes Divinas.

El estudiante se preguntará, ¿cómo podremos averiguar en que situación se encuadra nuestro maniobrar humano? Los Grandes Iniciados, aquellos que han sido “tocados y bendecidos” por la Gracia de Dios, han accedido al conocimiento y nos han legado el saber esotérico de esas 22 Fuerzas a través de lo que se conoce como el Libro de Rota o Ruta, es decir, de lo que se conoce como Tarot o Ruta del Alma.

Por lo tanto podemos decir que el Tarot es un libro formado por 22 imágenes a las que se conoce con el nombre de Arcanos Mayores y su significado está estrechamente vinculado con cada una de las 22 letras del alfabeto sagrado hebreo.

Cuando nos acercamos al Tarot y realizamos una consulta sobre nuestra vida, si conocemos el significado de cada una de esas Letras-Fuerzas Sagradas, podremos encontrar la respuesta que buscamos. Esta respuesta, se manifestará en varios niveles, o lo que es lo mismo, al igual como ocurre con el ser humano que cuenta con diferentes vehículos de manifestación (cuerpo espiritual, emocional, mental y físico), las interpretaciones que demos dependerá mucho del nivel de nuestra conciencia. Así podremos recibir información sobre nuestro designio espiritual, pero también lo podremos recibir de nuestros asuntos emocionales o de temas puramente materiales.

De nosotros dependerá el enfoque que queramos dar a la información recibida. Somos libres para ello.

lunes, 23 de enero de 2012

Abrir un libro y encontrar la respuesta...


Hace ya algún tiempo, participé como oyente en una conferencia que trataba sobre la Ley de Causalidad. Entre otras muchas cosas, recuerdo que me llamó mucho la atención una teoría que se expuso en la charla. Permítanme que la exponga por si pudiera serles útil.

Según el conferenciante, cuando se tiene mucha necesidad de encontrar respuesta a una cuestión que nos preocupa, una ayuda muy esencial es tomar un libro -que trate sobre la cuestión que nos preocupa- y concentrándonos, le hacemos la pregunta y lo abrimos. La página que aparezca nos ilustrará sobre la cuestión que estamos buscando.

En verdad, tengo la fortuna de poder aportar alguna que otra experiencia que les ayudará a aceptar esa teoría como una verdad para aplicarla en las situaciones difíciles de la vida.

"Por lo general, las cuestiones que me han preocupado en cierto momento de mi vida, han estado relacionadas con el aspecto espiritual de la vida. En esos momentos, he realizado el ejercicio mental detallado y al tiempo de realizar la concentración intentaba conectarme con mi Yo Profundo. En ese momento, abría el libro y donde se dirigía la mirada, comenzaba a leer.

En todas las ocasiones en las que he puesto en práctica esta metodología, debo decir que me ha sido de una gran ayuda. Ahora bien, que nadie crea que las respuestas con fáciles de aceptar, ya que la gran mayoría de las ocasiones, cuando estamos pasando por una situación difícil, carecemos de luz para ver el camino que debemos tomar, por eso recurrimos a esta técnica. Por esa misma razón, también debemos saber que podemos tener cierta resistencia a comprender el mensaje, más bien a querer poner en práctica lo que nos indica.

Recuerdo, que la mayoría de las veces, la respuesta que recibía venía a confirmar lo que ya sabia que debía hacer. En definitiva, lo que verdaderamente debemos potenciar es nuestra fuerza de voluntad para activar nuestras acciones, que son las que verdaderamente deben orientarse hacia la dirección correcta".

Nada es Azar

Los psicólogos nos advierten que el hombre es un ser dual donde se dan cita valores, por un lado, conscientes, y por otro inconscientes.
Añaden que la conciencia, comparándola con un iceberg, supone la parte visible y exterior del mismo, mientras que lo inconsciente ocupa el gran volumen que permanece oculto bajo el agua.
No podemos negar que tanto el rostro consciente, como el inconsciente se manifiestan en nuestras vidas. Nada puede permanecer oculto por mucho tiempo y cuando lo que se expresa es nuestra naturaleza inconsciente, el lenguaje con el que se comunica no siempre es comprensible para nuestra racional inteligencia: los sueños; las proyecciones sobre los demás, y el que nos interesa en esta sesión, las anécdotas diarias.
¿Sabríamos dar una explicación a los muchos mensajes que nos transmite nuestro inconsciente? ¿Por qué nos ocurre, lo que nos ocurre?.
Desde el punto de vista espiritual, el hombre es un ser UNO que se expresa a nivel físico de un modo dual. El Ego o Yo Espiritual, el Ser que verdaderamente somos, tiene como objetivo hacernos conscientes plenamente de nuestra identidad y de todo cuanto somos capaces de crear.
En este espacio, analizaremos las claves que pueden ayudarnos a descifrar el lenguaje, aparentemente oculto y misterioso, con el que nuestro Ego se expresa en la Vida.

domingo, 22 de enero de 2012

Causa espiritual de las enfermedades circulatorias


Cuando observamos un esquemas del cuerpo humano en el que se reflejan las canalizaciones del sistema circulatorio, no podemos evitar el compararlo con el complicado, y al mismo tiempo, inteligente sistema de redes de carreteras por donde circula la gran masa de vehículos que habitan diariamente las grandes arterias de asfalto.

Esa observación nos acerca si nos lo proponemos a una visión muy singular de la función espiritual que ejerce el sistema circulatorio. Al igual como ocurre con esas redes que permiten la circulación de nuestros vehículos, permitiéndonos trasladarnos con seguridad de un lugar a otro, el sistema circulatorio permite a la sangre -esencia de vida- que alcance los más recónditos rincones de nuestro vehículo físico.

El fluido vital se manifiesta en la sangre, y si no se cuenta con un canal apropiado para que esa esencia logre alimentar cada uno de los diferentes órganos del cuerpo, se produciría un desequilibrio en el organismo que desencadenaría en un caos-enfermedad, en un conflicto, semejante al que se produce en esas autopistas cuando un obstáculo impide la normal circulación de los vehículos.

Cuando en nuestras emociones se produce una represión o una alteración provocada por un exceso de protagonismo mental, el sistema encargado de permitir fluir con libertad y orden las emociones-sangre, el sistema circulatorio se alterará y viviremos efectos en él, como el endurecimiento de las venas, los trombos varicosos (obstáculos).

Los naturópatas aconsejan beber mucha uva para facilitar la circulación de la sangre y así evitar los serios problemas que se derivan de los trastornos circulatorios. Esta fruta tan esencial y curativa, con su jugo esta muy estrechamente relacionada con el Amor. Precisamente, cuando nuestros pensamientos se endurecen, se manifiestan sin sensibilidad, sin amor, por lo que favorece el desequilibrio orgánico somatizado en el sistema circulatorio.

Significado Espiritual de las Enfermedades


Desde el punto de vista cabalístico, el nombre de Jehová adquiere un significado de especial interés espiritual, pues nos permite comprender las Leyes que se manifiestan en la Vida.

Je-h-o-va, traducido al lenguaje sagrado -el hebreo-, se escribe:

YOD-HE-VAV-HE

Donde el Yod es la semilla, la fase de siembra; el He, la tierra, la fase interiorizadora; el Vav, el crecimiento de la semilla dando lugar a la planta, y el 2º He, los frutos que aporta esa planta, la fase de los resultados.

Si aplicamos esta Ley Cósmica al comportamiento humano, TODO lo que se manifiesta a nivel de resultados -2º He-, encuentra su causa en la fase Yod - siembra. Nos recuerda esta Ley al refrán "cada uno cosecha lo que siembra".

Por lo tanto, si entendemos que la enfermedad es un resultado, un efecto, para lograr la curación integral tendremos que buscar la causa que, como la semilla, permanece oculta en la tierra, en nuestra naturaleza psíquica, y dirigir nuestra voluntad de sanar, de restablecer la armonía, hacia esa dirección.

En este espacio, estudiaremos la enfermedad como el "camino" que nos lleva a tomar consciencia de las energías de la que somos portadores y creadores.

Autoayuda

Desde que nacemos, nuestros padres, familiares y posteriormente nuestros educadores, se esfuerzan por enseñarnos un repertorio de conductas y respuestas que han de permitirnos hacer frente a una serie de retos en la vida: andar, comer, hablar, leer, y asi, un sin fin de lecciones, que a pesar de ser tan importantes, todo hace pensar, que no son suficientes para ayudarnos a conseguir la meta codiciada: la felicidad.
Aspectos tan cercanos a todos los seres humanos como la tristeza, la depresion, el miedo, la ansiedad, el autocastigo, la falta de autoestima, la indecision, etc..., exige de nosotros nuevos planteamientos para los que no hemos sido preparado.
En esta pagina, analizaremos estas cuestiones, aportando siempre una vision espiritual de las causas que nos llevan a experimentar tales vivencias. Esperamos que el contenido de los temas que vamos a tratar pueda ayudarnos a conseguir ser los dueños y señores de nuestras vidas.

AstroCábala

Cuenta la Tradición Cabalística, que Elohim -El, los Dioses-, el Ser de seres, habiendo conquistado su condición de Ente Creador, quiso hacer uso de sus poderes conquistados.
Él contaba con la semilla inseminadora, pero necesitaba la "tierra" donde sembrarla. Esa "tierra-Nada" fue ofrecida por los Zodiacales, entidades espirituales que se manifestaron en su Estado energético dando lugar a los 4 Elementos primordiales: Fuego - Agua -Aíre y Tierra.
El Trabajo de Elohim consintió en organizar dichas emergías, y para ello, puso de manifiesto su poder Trino: la Voluntad, el Amor y la Inteligencia.

De la unión de esos tres Poderes y los cuatro Elementos surgieron los Doce signos conocidos como Zodiacales.
Todo cuanto existe en el universo ha sido creado por esas Energías. Cuando leemos que el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, debemos entender que es portador de ese triple poder para crear vida utilizando las 12 Esencias Divinas.
Esta pagina esta dedicada al estudio cabalistico-espiritual de cada una de estas Esencias. Su propósito, hacernos conscientes de las energías de la que somos portadores.

El Valor de la Plegaria

El Iniciado, para alcanzar esa condición espiritual, ha debido recorrer paralelamente las dos Sendas Iniciáticas: la del conocimiento y la de la devoción. A lo largo de todos mis años de convivencia con el mundo de lo espiritual, he podido conocer a aspirantes al conocimiento, sedientos del saber cósmico, y también he podido compartir muchos momentos con aquellos que han sido llamado por la voz del corazón, estos se alimentaban, fundamentalmente, de la fe.

Es muy importante en la búsqueda de la verdad, no olvidar que los dos caminos deben recorrerse conjuntamente. Si decidimos enfocar nuestros trabajos tan solo en uno de ellos, debemos saber que dejamos pendiente asignaturas que aguardaran otros momentos de nuestra conciencia para ser desarrollada.


La senda espiritual que he seguido, conjuntamente a otros compañeros de ruta, me ha permitido conocer de cerca lo que significa orientar nuestra conciencia para que se enriquezca con las experiencias de ambas vías. En este apartado, me gustaría detenerme, fundamentalmente, en el valor de la Plegaria. Para ello, y sin perder de vista las fuentes cabalísticas, compartiremos las oraciones inspiradas por los Hermanos Mayores a nuestro hermano Kabaleb, al cual, me gustaría homenajear en esta página, en agradecimiento por su labor espiritual. Aprovecho para dejaros a título de presentación, parte del contenido de la introducción que se recoge en uno de sus Libros: “Plegarias y Exhortos de los 72 Genios de la Cábala”.


“Sería muy larga la lista de los favores obtenidos gracias a estas invocaciones: curación de enfermos desahuciados, fertilidad en matrimonios estériles, reencuentro de¡ equilibrio psíquico, amistades, amores, mayor lucidez, comprensión de la dinámica cósmica y un largo etcétera de acontecimientos materiales positivos”.

“Lo peor, en la sociedad en que vivimos, es que la gente ha dejado de creer en los milagros; es decir, ha dejado de creer que cada hombre lleva incorporada en sí la divinidad, y que si se recurre a ella, nos saca del atolladero. Para esa divinidad que todos llevamos dentro, no hay enfermedades incurables, ni problemas insolubles, ni existe lo que llamamos fracaso, incomprensión, soledad. Somos portadores de un inmenso poder, pero no lo utilizamos, no sabemos ni tan siquiera que este poder existe y que está constantemente a nuestro alcance”.

“El repertorio de Potencias Celestiales a las que van dedicadas estas Plegarias, procede de la Tradición. Esas personalidades cósmicas están agrupadas en 9 Coros, formados cada uno de ellos por 8 Rostros Divinos: son los llamados Coros Angélicos en la terminología cristiana, y conocidos con el nombre de Genios por la tradición cabalística”.

“La Tradición nos dice que dichos Coros fueron organizados por Jehová después del Diluvio, al iniciarse la Segunda Creación, después de haber fallado la primera. Dicen los textos tradicionales que dándose cuenta la divinidad de que el Hombre era incapaz de interiorizar las energías creadoras que manaban a chorro de las fuentes primordiales de vida, dividió el gran designio divino en 72 programas, de manera que le fuera más asequible al Hombre el aprendizaje de la ciencia divina. Al frente de cada uno de esos Programas, puso un Rostro angélico, encargado de impartir una determinada asignatura y disponiendo de un determinado poder. Así fue como los 72 Genios fueron domiciliados en el Zodiaco, a razón de cinco grados por cada uno 72 x 5 = 360 grados y organizando las clases de forma que cada día se expusiera un determinado Programa hasta llegar a los 72. En este punto empiezan una nueva ronda de Programas y así sucesivamente, por cinco veces consecutivas a lo largo del año”.

Puedo asegurarles que el acercamiento consciente a las Entidades Angélicas, para solicitar su ayuda cuando nos encontramos necesitados de luz, dará lugar a una profunda comunicación con Ellos. No hay normas que determinen que esa comunicación debe ser de un modo específico. He conocido casos en los que la comunicación se ha producido durante el sueño; en otras ocasiones, como consecuencia de una meditación... El caso más reciente que puedo compartir con vosotros, se produjo simplemente solicitando que se ofreciera la oportunidad para solucionar una situación de desarmonía, era necesario que se produjera el encuentro entre las partes enfrentadas. No era fácil, doy fe de ello, pero se produjo el momento mágico, y el encuentro tuvo lugar.

Cuando pedimos desde nuestro corazón, guiado por la comprensión de que es necesario que en nuestra vida no haya ni un solo rincón donde no llegue la luz, podemos estar seguros de que recibiremos respuesta. Tan sólo recomiendo adoptar una actitud: ESTAR DESPIERTO. Es decir, vivamos como si estuviésemos en constante comunicación con los Seres de Luz, en verdad, no nos estamos inventando nada que no ocurra a diario, lo que pasa es que no lo hacemos conscientemente.

Estas Plegarias y Exhortos que se exponen no debemos entenderlas como la única manera de dirigirnos a las Entidades Angélicas. Es un camino. Es importante que conozcas, que en ti, en todos nosotros, se encuentra la capacidad de poder encontrar nuestras propias palabras o gestos para lograr comunicarnos. El Amor, conjuntamente al Conocimiento, sabrán inspirar a todo aquel que quiera construir con esos materiales, el “edificio” de su propia existencia.