viernes, 21 de abril de 2017

¿Cómo educar a un niño Tauro?


Cuenta la Tradición Esotérica, que Dios se complació en dotar a su creación con la exuberancia de la belleza, y es bien cierto, que nada supera en belleza a la propia naturaleza. Para hacer posible esta realidad, El Creador utilizó las Esencias que pusieron a su disposición las Jerarquías Superiores que trabajan en el signo de Tauro.

Desde aquel día, todos los nacidos bajo el rayo de este signo, adquirieron el preciado don de crear belleza, y esta cualidad de incalculable valor debe ser tenida en cuenta a la hora de la educación, pues para vuestro hijo esta virtud le convertirá muy pronto en un insaciable gozador, en un inagotable devorador de placeres, si no se pone remedio a ello.

Desde muy pequeños, apreciareis en él una desenfrenada atracción por injerir alimentos. En sus primeros días, difícilmente quedará saciado con la leche que haya sido capaz de succionar de los pechos de la madre, y muy pronto os veréis en la necesidad de complementar su dieta con los socorridos biberones.

Crecerá sano y saludable. Será un niño que por su hermosura inspirará piropos a sus observadores, pero no os dejéis llevar por esa falsa creencia de que cuanto más coma, más sano estará. Si lo sobrealimentéis, lo único que esteréis consiguiendo, será predisponer su organismo para ser tierra codiciada para los microorganismos que no tardarán en mermar su salud.

Vuestro hijo, ya de por si tiene cierta tendencia a la opulencia, ganará peso con suma facilidad, quizás más del que quisiera, por lo que debéis atender su alimentación. La obesidad puede convertirse en una obsesión, y cuando sea mayor, esta pesará sobre su estima, pudiendo crearle serios complejos.

Otro de los aspectos característicos que descubriréis pronto en vuestro hijo, será su extrema pesadez, y no nos referimos tan solo al aspecto físico, sino que esta cualidad se hará extensible, igualmente, a su aspecto mental y emocional. No pretendáis de é,l que responda con rapidez a vuestras demandas, ya que requerirá su tiempo para poder atenderla. No pretendáis someterle a circunstancias donde deba improvisar, puesto que no responderá y se frustrará.

El método y la paciencia son sus principales "aliados" ante la vida. Claro que podéis utilizar esas aptitudes para conseguir logros positivos e importantes. No todos los padres tienen la fortuna de tener en casa a un "manitas". Desde pequeños, ya dará muestra de orden y rara vez tendréis que regañarles para que recojan los juguetes cuando han terminado de jugar con ellos. Pero también es verdad, que vuestro hijo puede desarrollar un aspecto poco deseable para su crecimiento humano y de paso para vosotros. Este aspecto es el excesivo apego a la comodidad, al confort. Cuando esto ocurre, es evidente de que vuestro hijo no ha recibido a tiempo una buena y correcta inclinación en lo concerniente al papel que debe representar en la vida.

A veces los padres nos mostramos excesivamente tolerantes con nuestros hijos. No sabemos qué hacer para que dejen de llorar, para que coman, para que estudien o para que nos demuestren su cariño, y para conseguirlo, no vemos mejor solución que agasajarle con regalos y recompensas que en verdad no son merecidos.

Los Tauros, inconscientemente, saben que vienen para "gozar", y para conseguir su meta no les importa hacer uso de mimos y otros artes del galanteo en la que son expertos. Le es meritorio, si reciben como recompensa en la vida una lluvia de riquezas, pero esto no quiere decir que esos recursos deban ser utilizados para satisfacer la naturaleza gozadora hasta la saciedad. Misión de los padres de un niño Tauro, es enseñarles a hacer un buen uso del dinero y de otros bienes. Deben aprender a valorar lo que les llegará con cierta facilidad, pues de lo contrario crecerán aptos para formar parte de un mundo ilusorio, donde la moneda de curso es el consumismo y la meta, la depresión, como respuesta a la ausencia de valores profundos.

Los pensamientos y sentimientos de un niño Tauro tienen las mismas características que hemos anunciado, son de una belleza sin igual, y cuando esto ocurre, seremos testigos de las más delicadas muestras de afectividad. Despliegan tal magnetismo y seguridad, que cuando estamos junto a ellos, los posibles temores que pueden anidar en nuestro interior, desaparecen.

No obstante, y dado que este signo pertenece al Elemento Tierra, donde expresa su cualidad "fija", descubriremos en ellos, en su primera etapa de crecimiento, rasgos de una naturaleza inestable cuando se trata de hacer frente a las necesidades básicas de la vida, como el comer, el vestir, los afectos maternales, etc. Es por ello, que el niño Tauro se aferrará de un modo desenfrenado a todo cuanto puede aportarle seguridad: alimentos, ropa íntima (normalmente pretenderá vestir a la ultima moda y con estética), la madre, y más adelante, cuando alcance la edad adulta, se apegará a su dinero y patrimonios.

La inseguridad en el plano material desequilibrará su estado anímico, y esos miedos pueden convertirse en trastornos físicos, siendo los órganos más afectados la garganta, el corazón, la circulación y los órganos sexuales.

El papel que desempeñéis los padres de un niño Tauro es muy importante. La vida fácil predispone a desarrollar poco la voluntad y si en cambio favorece un aspecto de vaguedad y de pereza.

Estos niños deben tomar conciencia de que los logros y las recompensas son el resultado final de un trabajo previo.

Por último, es interesante conocer un aspecto definido en el temperamento de los Tauros y que por su expresividad no tendréis dificultad en reconocer. Se trata de su testarudez. Ya hemos dicho que su cualidad dentro del Elemento Tierra es "fija", lo que le llevará a expresarse con terquedad y tozudez en sus manifestaciones. Cuando algo se le mete entre ceja y ceja, ya podéis elevar vuestras suplicas al cielo para que su obcecación no se eternice. Por mucho que le expliquéis y le demostréis, como ya haya asimilado un modo de ver las cosas, muy difícilmente lograreis hacerle cambiar de opinión.

El argumentará, que con el trabajo que le ha llevado conseguir lo que posee, como lo va a perder o cambiar ahora. Esta actitud exige de vuestra ayuda como educadores. Es necesario que comprendan que todo en la vida está sometido a un ciclo evolutivo, y el fruto, que es la fase terminal de un proceso creativo, debe dar paso a un nuevo ciclo, y es por ello que lleva una nueva semilla en su interior.

En vuestras manos está, el que vuestro hijo se convierta en un insaciables gozador y en un acérrimo testarudo, o bien, en un filántropo mecenas, en un verdadero artista.

No hay comentarios:

Publicar un comentario