viernes, 24 de noviembre de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 328

LECCIÓN 328

Elijo estar en segundo lugar para obtener el primero.

1. Lo que parece ser el segundo lugar es en realidad el primero, pues percibimos todo al revés hasta que decidimos escuchar la Voz que habla por Dios. 2Nos parece que sólo podemos alcanzar autonomía si nos esforzamos por estar separados, y que la manera de salvarnos es aislándonos del resto de la creación de Dios. 3No obstante, lo único que podemos derivar de ello es enfermedades, sufrimientos, pérdidas y muerte. 4Esto no es lo que nuestro Padre dispone para nosotros, y no existe otra voluntad que la Suya. 5Unirnos a Su Voluntad es encontrar la nuestra. 6Y, puesto que nuestra voluntad es la Suya, es a Él a Quien debemos acudir para reconocer nuestra voluntad.

2. No hay otra voluntad que la Tuya. 2Y me alegro de que nada que pueda imaginarme contradiga lo que Tú quieres que yo sea. 3Tu Volun­tad es que yo me encuentre completamente a salvo y eternamente en paz. 4Y comparto gustosamente Contigo, Padre mío, esa Voluntad que Tú me otorgaste como parte de mí.


¿Qué me enseña esta lección?

No puedo evitar que mi mente recuerde la parábola recogida por Mateos en su evangelio en la que se nos enseña, que “los últimos serán los primeros y los primeros los últimos”.

Permitid que comparta su contenido. Es una hermosa lección:


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola:



"El Reino de los cielos es semejante a un propietario que, al amanecer, salió a contratar trabajadores para su viña. Después de quedar con ellos en pagarles un denario por día, los mandó a su viña. Salió otra vez a media mañana, vio a unos que estaban ociosos en la plaza y les dijo:



“Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo que sea justo”.


Salió de nuevo a medio día y a media tarde e hizo la mismo. Por último, salió también al caer la tarde y encontró todavía otros que estaban en la plaza y les dijo:

“¿Por qué han estado aquí todo el día sin trabajar?”

Ellos le respondieron:

“Porque nadie nos ha contratado”.

Él les dijo:

“Vayan también ustedes a mi viña”.

Al atardecer, el dueño de la viña le dijo a su administrador:

“Llama a los trabajadores y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta que llegues a los primeros”.

Se acercaron, pues, los que habían llegado al caer la tarde y recibieron un denario cada uno.

Cuando les llegó su turno a los primeros, creyeron que recibirían más; pero también ellos recibieron un denario cada uno. Al recibirlo, comenzaron a reclamarle al propietario, diciéndole:

“Esos que llegaron al último sólo trabajaron una hora y, sin embargo, les pagas lo mismo que a nosotros, que soportamos el peso del día y del calor”.

Pero él respondió a uno de ellos:

“Amigo, yo no te hago ninguna injusticia. ¿Acaso no quedamos en que te pagaría un denario? Toma, pues, lo tuyo y vete. Yo quiero darle al que llegó al último lo mismo que a ti. ¿Qué no puedo hacer con lo mío lo que yo quiero? ¿O vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?”

De igual manera, los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos". Mateos, 20. 1-16


Como bien recoge la lección, en el mundo físico, percibimos todo al revés.

En el mundo donde impera la visión de la separación, donde dar es perder, ser el primero se convierte en el primordial propósito, pues alcanzar la primacía es sinónimo de poder y de orgullo. Pero no estaríamos analizando esta singularidad, si no fuese porque, por lo general, para alcanzar ese puesto relevante, no importa los medios que utilizamos para conseguirlo. Vemos al otro como al rival y su oposición es interpretado como un ataque, lo cual nos faculta para defendernos, por supuesto, con un buen ataque.

Pero las cosas son diferentes cuando se produce en nosotros una inversión en nuestros valores. Comenzamos a ver que la separación es un error, portador de sufrimiento, dolor, tristeza, enfermedad y muerte, y en su lugar, sustituimos el miedo por el Amor, lo que nos llevará a ceder el lugar de primogénito a nuestro hermano. Ese acto, está exento de vanidad, tan sólo lo mueve el impulso de dar.

¿Qué valor tiene, desde el punto de vista de la Unidad, ser el primero?

La competitividad pertenece al mundo del ego. En el Reino de los Cielo, ese concepto no tiene valor alguno.

La sociedad, el acto de ceder la primacía al otro se interpreta como un acto de debilidad, de falta de carácter y de personalidad. Nada más lejos de la verdadera realidad.

Ejemplo-Guía: "Ser el primero en el mundo, no es igual, que ser el primero en la eternidad"


Así nos lo presenta el Curso:
"El primero en el tiempo no significa nada, pero el Primero en la eternidad es Dios el Padre, Quien es a la vez Primero y Uno. Más allá del Primero no hay ningún otro, pues no hay ninguna secuencia, ni segundo ni tercero, ni nada excepto el Primero." 
¿Por qué necesitamos ser el primero? ¿Por qué tenemos ese deseo de ser especial?

Podemos leer en el Capítulo 24 del Curso, en el apartado I, que el deseo de ser especial es el sustituto del amor.

1. El amor es extensión. 2Negarte a dar un regalo -por insignifi­cante que sea- es no conocer el propósito del amor. 3El amor lo da todo eternamente. 4Si retienes una sola creencia, una sola ofrenda, el amor desaparece, pues has pedido que un sustituto ocupe su lugar. 5Y ahora la pugna -el substituto de la paz- no puede sino acompañar a la única alternativa que puedes elegir en lugar del amor. 6El que la hayas elegido es lo que le confiere toda la realidad que parece tener.

2. Las creencias nunca se atacarán unas a otras abiertamente, ya que es imposible que se puedan producir desenlaces conflictivos. 2Mas una creencia que no se haya reconocido es una decisión de batallar en secreto, en la que los resultados del conflicto se mantie­nen ocultos y nunca se llevan ante la razón para ver si son sensa­tos o no. 3Y son muchos los resultados insensatos que se han obtenido y muchas las decisiones absurdas que se han tomado que ahora se han convertido en creencias a las que se les ha otor­gado el poder de determinar las decisiones subsiguientes. 4No subestimes el poder que tienen estos guerreros ocultos para des­truir tu paz. 5Pues ésta se encuentra a su merced mientras tu deci­sión de dejarla en sus manos siga en pie. 6Los enemigos secretos de la paz -tu más mínima decisión de elegir el ataque en vez del amor- se encuentran ahí por tu propia elección, sin ser reconoci­dos y prestos a desafiarte a combatir y a llevarte a una violencia mucho más grande de lo que te imaginas. 7No niegues su presen­cia ni sus terribles resultados. 8Lo único que se puede negar es su realidad, no sus consecuencias.

3. La única creencia que se mantiene celosamente oculta y que se defiende aunque no se reconoce, es la fe en ser especial. 2Esto se manifiesta de muchas formas, pero siempre choca con la realidad de la creación de Dios y con la grandeza con la que Él dotó a Su Hijo. 3¿Qué otra cosa podría justificar el ataque? 4¿Quién podría odiar a alguien cuyo Ser es el suyo propio y a Quien conoce? 5Sólo los que se creen especiales pueden tener enemigos, pues creen ser diferentes y no iguales. 6Y cualquier clase de diferencia impone diferentes órdenes de realidad y una ineludible necesi­dad de juzgar.

4. Lo que Dios creó no puede ser atacado, pues no hay nada en el universo que sea diferente de ello. 2Lo que es diferente, sin embargo, exige juicios, y éstos tienen que proceder de alguien que es "mejor", alguien incapaz de ser como aquel a quien con­dena, alguien "superior" a él, y en comparación, inocente. 3Y así, el deseo de ser especial se convierte simultáneamente en un medio y en un fin. 4Pues ser especial no sólo separa, sino que también sirve como base desde la que el ataque contra los que parecen ser "inferiores", es "natural" y "justo". 5Los que se creen especiales se sienten débiles y frágiles debido a las diferencias, pues lo que los hace especiales es su enemigo. 6Sin embargo, ellos lo protegen y lo llaman "amigo". 7Luchan por él contra todo el universo, pues no hay nada en el mundo que sea más valioso para ellos.

5. El deseo de ser especial es el gran dictador de las decisiones erróneas. 2He aquí la gran ilusión de lo que tú eres y de lo que tu hermano es. 3Y he aquí también lo que hace que se ame al cuerpo y se le considere algo que vale la pena conservar. 4Ser especial es una postura que requiere defensa. 5Las ilusiones la pueden atacar y es indudable que lo hacen. 6Pues aquello en lo que tu hermano se tiene que convertir para que tú puedas seguir siendo especial es una ilusión. 7Hay que atacar a aquel que es "peor" que tú, de forma que tu especialismo pueda perpetuarse a costa de su derrota. 8Pues ser especial supone un triunfo, y esa victoria consti­tuye la derrota y humillación de tu hermano. 9¿Cómo puede vivir tu hermano con el fardo de todos tus pecados sobre él? 10¿Y quién, sino tú, es su conquistador?

6. ¿Podrías odiar a tu hermano si fueses igual que él? 2¿Podrías atacarlo si te dieses cuenta de que caminas con él hacia una misma meta? 3¿No harías todo lo posible por ayudarlo a alcan­zarla si percibieses que su triunfo es el tuyo propio? 4Tu deseo de ser especial te convierte en su enemigo; pero en un propósito compartido, eres su amigo. 5Ser especial jamás se puede compar­tir, pues depende de metas que sólo tú puedes alcanzar. 6Y él jamás debe alcanzarlas, pues de otro modo tu meta se vería en peligro. 7¿Qué significado puede tener el amor allí donde el obje­tivo es triunfar? 8¿Y qué decisión puede tomarse en favor de ese objetivo que no acabe perjudicándote?

7. Tu hermano es tu amigo porque su Padre lo creó semejante a ti. 2No hay diferencia alguna entre vosotros. 3Se te ha dado tu hermano para que el amor se pueda extender, no para que se lo niegues. 4Lo que no das, lo pierdes. 5Dios se dio a Sí Mismo a vosotros dos, y recordar esto es el único propósito que compartís ahora. 6Por lo tanto, es el único propósito que tenéis. 7¿Podríais atacaros el uno al otro si decidieseis no permitir que el deseo de ser especial se interpusiese entre vosotros? 8Observa imparcial­mente qué es lo que hace que no aceptes a tu hermano del todo, o qué es lo que te lleva a pensar que quizá os convendría más estar separados. 9¿No es siempre acaso tu creencia de que tu sensación de ser especial se ve menoscabada por vuestra relación? 10¿Y no es éste el "enemigo" que hace que cada uno de vosotros sea una ilusión para el otro?

8. Tu temor a Dios y a tu hermano procede de cada creencia de ser especial que aún no has reconocido. 2Pues exiges que tu hermano se postre ante ella en contra de su voluntad. 3Y Dios Mismo tiene que honrarla o pagar las consecuencias. 4Todo vestigio de malicia, toda punzada de odio y todo deseo de perpetuar la separación nace ahí. 5Pues en este punto el propósito que compartes con tu hermano queda velado de vuestras conciencias. 6Te resistes a aceptar este curso porque te enseña que tú y tu hermano sois igua­les. 7No tenéis ningún propósito que no sea el mismo, ni ninguno que vuestro Padre no comparta con vosotros. 8Pues se ha elimi­nado de vuestra relación todo objetivo de ser especial. 9¿Destrui­rías ahora el objetivo de santidad que el Cielo le confirió a esta relación? 10¿Qué perspectiva puede tener el que se cree especial que no cambie con cada aparente golpe, con cada afrenta, o con cada juicio que se imagina ha sido emitido contra él?

9. Los que se creen especiales se ven obligados a defender las ilusiones contra la verdad, 2pues ¿qué otra cosa es el deseo de ser especial sino un ataque contra la Voluntad de Dios? 3No amas a tu hermano mientras sea eso lo que defiendes en contra suya. 4Esto es lo que él ataca y lo que tú proteges. 5He aquí el motivo de la batalla que libras contra él. 6Aquí él no puede sino ser tu ene­migo, no tu amigo. 7Jamás podrá haber paz entre los que son diferentes. 8Mas él es tu amigo precisamente porque sois lo mismo.

Aplicar esta enseñanza en nuestras vidas, nos lleva a visionar una nueva sociedad, donde la competitividad deje paso a otro tipo de valores, en los que prime los dones y talentos de cada uno, de forma natural. De esta manera, sí podremos compartir lo que somos.
No se trata de atacar los sistemas sociales actuales. Se trata de dirigir nuestra atención a la verdadera causa que nos ha llevado a diseñar un mundo a nuestra medida, me estoy refiriendo a nuestra mente. Es en nuestros pensamientos donde debemos realizar el cambio que queremos ver reflejado en el mundo. Cuando el amor primer por encima de nuestro deseo de ser especiales, dejaremos de ver la separación, dejaremos de percibir la rivalidad, dejaremos de atacar y dejaremos de tener miedo a dar.

Reflexión: ¿Para qué necesitamos ser el "primero"?

jueves, 23 de noviembre de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 327

LECCIÓN 327

No necesito más que llamar y Tú me contestarás.



1. No se me pide que acepte la salvación sobre la base de una fe ciega. 2Pues Dios ha prometido que oirá mi llamada y que Él Mismo me contestará. 3Déjame aprender mediante mi experien­cia que esto es verdad, y es indudable que llegaré a tener fe en Él. 4Esa es la fe que no se quebranta y que me llevará cada vez más lejos por la senda que conduce hasta Él. 5Pues así estaré seguro de que Él no me ha abandonado, de que aún me ama y de que sólo espera a que yo lo llame para proporcionarme toda la ayuda que necesite para poder llegar a Él.

2. Padre, te doy las gracias porque sólo con que ponga a prueba Tus promesas jamás tendré la experiencia de que no se cumplen. 2Permíta­seme, por lo tanto, ponerlas a prueba en vez de juzgarlas. 3Tú eres Tu Palabra. 4Tú provees los medios a través de los cuales arriba la convicción, haciendo así que por fin estemos seguros de Tu eterno Amor.


¿Qué me enseña esta lección? 


La duda procede del miedo y el miedo, tiene su origen en la falta de Amor.

El Hijo de Dios, ha olvidado su procedencia, aunque añora los recuerdos de Paz y Felicidad que se convierten en su meta más preciada. 

El hecho de prestar atención al mundo tridimensional donde las formas adoptan una identidad propia, le ha llevado a creer que aquello que percibe a través de los sentidos físicos es totalmente real, es más, cree que es la única realidad posible, lo que le ha llevado a olvidar el origen de su poder creador.

Ha fabricado un mundo al que tiene miedo, pues le hace sentir temeroso de que su Creador, no apruebe su creación, al no haber actuado según la Voluntad del Padre, la cual, siempre nos inspira actuar de acuerdo al Amor, pues es la única Fuerza que nos permitirá crear bajos las leyes de la Eternidad.

Alejado de su Hogar, el Hijo de Dios, fabrica su propio hogar. De sus acciones, recibe la falsa creencia de que es un pecador; se siente el violador de las Leyes Cósmicas. Pero, lo único que ha hecho es obrar en consecuencia a los atributos y poderes con los que ha sido bendecido, utilizándolos inadecuadamente.

Su consciencia se encuentra dormida, temporalmente, identificada con una realidad ilusoria y transitoria. En ese estado de somnolencia, el Hijo de Dios, duda de todo aquello que no forma parte de su percepción sensorial. Lo que no ve, es negado.

Pero llega un día, en el que sentimos que el camino que hemos elegido no nos conduce a la “tierra prometida”. Entonces comprendemos, que el mundo al que le hemos prestado nuestra atención, jamás nos ofrecerá la posibilidad de alcanzar el Estado de Felicidad, de Paz y de Unidad que estamos buscando. 

Es el momento de entregar en manos de nuestro Padre, los asuntos que nos privan de su Paz. Es el momento de elevar hasta Él, nuestra plegaria, y decirle: “Padre, en tus manos me encomiendo. Hágase tu Voluntad”.

Ya no le pediremos que perpetúe la ilusión que nos ofrece el mundo material. Lo único que le pediremos es que nos permita hacer consciente su Presencia en nuestras Vidas. Ello nos permitirá sentir su protección, la Fuerza de su Amor, la cual nos inspirará, en cada momento, cómo debemos actuar.

Ejemplo-Guía: "¿Has perdido la fe en Dios, por que no te ha concedido lo que le has pedido?

Es una experiencia bastante común. Nos hemos acercado a Dios con la esperanza de que arregle nuestros asuntos y hemos elevado nuestras plegarias con esa intención. Cuando la respuesta no ha sido acorde a lo que le hemos pedido, renegamos de Su Presencia y decidimos darle la espalda. Dejamos de creer en Él.

A estas altura de las enseñanzas que estamos estudiando, tenemos información que nos permite comprender, que "A Dios, lo que es de Dios y al César, lo que es del César".

Dios no percibe el mundo que nosotros hemos elegido percibir y hacer real. Luego difícilmente puede interferir a favor de nuestros asuntos mundanos. Pero sí podemos pedirle que nos ayude a percibir este mundo desde la verdad, desde la realidad. Esa es la petición que debe salir de nuestro corazón y debemos tener la total certeza, de que esa llamada sí será contestada.

Hemos aludido a la oración como una vía de comunicación con el Creador. Respecto a la oración, el Curso nos dice:
"La oración es una forma de pedir algo. Es el vehículo de los milagros. Mas la única oración que tiene sentido es la del perdón porque los que han sido perdonados lo tienen todo. Una vez que se ha aceptado el perdón, la oración, en su sentido usual, deja de tener sentido. La oración del perdón no es más que una petición para que puedas reconocer lo que ya posees. Cuando elegiste la percepción en vez del conocimiento, te colocaste en una posición en la que sólo percibiendo milagrosamente podías parecerte a tu Padre. Has perdido el conocimiento de que tú mismo eres un milagro de Dios. La creación es tu Fuente y es también la única función que verdaderamente tienes".
Cuando pedimos desde la visión del ego, ignoramos que lo que estamos pidiendo nos aleja de la verdad. El Curso nos anima a poner nuestras peticiones en manos de la Voz que habla por el Padre, el Espíritu Santo:
Cuando le pides al Espíritu Santo lo que te podría hacer daño Él no puede contestarte porque no hay nada que te pueda hacer daño, y por lo tanto, no estás pidiendo nada. Cualquier deseo que proceda del ego es un deseo de algo que no existe, y solici­tarlo no constituye una petición. Es simplemente una negación en forma de petición. El Espíritu Santo no le da importancia a la forma, ya que sólo es consciente de lo que tiene significado. El ego no puede pedirle nada al Espíritu Santo porque no existe comunicación entre ellos. Tú, en cambio, puedes pedirle todo porque las peticiones que le haces a Él son reales, al proceder de tu mente recta. ¿Negaría el Espíritu Santo la Voluntad de Dios? ¿Y podría dejar de reconocerla en Su Hijo?
Os transcribo el apartado II del Capítulo 9, que nos habla de "La Respuesta a la oración"
1. Todo aquel que haya tratado alguna vez de usar la oración para pedir algo ha experimentado lo que aparentemente es un fracaso. 2Esto es cierto no sólo en relación con cosas específicas que pudieran ser perjudiciales, sino también en relación con peticiones que están completamente de acuerdo con lo que este curso postula. 3Esto último, en particular, puede interpretarse incorrectamente como una prueba de que el curso no es sincero en lo que afirma. 4Tienes que recordar, no obstante, que el curso afirma, y repetidamente, que su propósito es ayudarte a escapar del miedo.
2. Supongamos, pues, que lo que le pides al Espíritu Santo es lo que realmente deseas, pero aún tienes miedo de ello. 2Si ese fuese el caso, obtenerlo ya no sería lo que deseas. 3Por eso es por lo que algunas formas específicas de curación no se logran, aun cuando se haya logrado el estado de curación. 4Un individuo puede pedir ser curado físicamente porque tiene miedo del daño corporal. 5Al mismo tiempo, si fuese curado físicamente, la amenaza que ello representaría para su sistema de pensamiento podría causarle mucho más miedo que la manifestación física de su aflicción. 6En ese caso no estaría pidiendo realmente que se le liberase del miedo, sino de un síntoma que él mismo eligió. 7Por lo tanto, no estaría pidiendo realmente ser curado.
3. La Biblia subraya que toda oración recibirá respuesta, y esto es absolutamente cierto. 2El hecho mismo de que se le haya pedido algo al Espíritu Santo garantiza una respuesta. 3Es igualmente cierto, no obstante, que ninguna de las respuestas que Él dé incrementará el miedo. 4Es posible que Su respuesta no sea oída. 5Es imposible, sin embargo, que se pierda. 6Hay muchas respues­tas que ya has recibido pero que todavía no has oído. 7Yo te ase­guro que te están esperando.
4. Si quieres tener la certeza de que tus oraciones son contestadas, nunca dudes de un Hijo de Dios. 2No pongas en duda su palabra ni lo confundas, pues la fe que tienes en él es la fe que tienes en ti mismo. 3Si quieres conocer a Dios y Su Respuesta, cree en mí cuya fe en ti es inquebrantable. 4¿Cómo ibas a poder pedirle algo al Espíritu Santo sinceramente, y al mismo tiempo dudar de tu her­mano? 5Cree en la veracidad de sus palabras por razón de la ver­dad que mora en él. 6Te unirás a la verdad en él, y sus palabras serán verdaderas. 7Al oírlo a él me oirás a mí. 8Escuchar la verdad es la única manera de poder oírla ahora y de finalmente conocerla.
5. El mensaje que tu hermano te comunica depende de ti. 2¿Qué te está diciendo? 3¿Qué desearías que te dijese? 4Lo que hayas decidido acerca de tu hermano determina el mensaje qué recibes. 5Recuerda que el Espíritu Santo mora en él, y Su Voz te habla a través de él. 6¿Qué podría decirte un hermano tan santo, excepto la verdad? 7Mas ¿le escuchas? 8Es posible que tu hermano no sepa quién es, pero en su mente hay una luz que sí lo sabe. 9El resplandor de esta luz puede llegar hasta tu mente, infundiendo verdad a sus palabras y haciendo posible el que las puedas oír. 10Sus palabras son la respuesta que el Espíritu Santo te da a ti. 11¿Es la fe que tienes en tu hermano lo suficientemente grande como para permitirte oír dicha respuesta?
6. No puedes rezar sólo para ti, de la misma manera en que no puedes encontrar dicha sólo para ti. 2La oración es la re-afirma­ción de la inclusión, dirigida por el Espíritu Santo de acuerdo con las leyes de Dios. 3En tu hermano reside tu salvación. 4El Espíritu Santo se extiende desde tu mente a la suya, y te contesta. 5No puedes oír la Voz que habla por Dios sólo en ti, porque no estás solo. 6Y Su respuesta va dirigida únicamente a lo que eres. 7No podrás saber la confianza que tengo en ti a no ser que la extien­das. 8No tendrás confianza en la dirección que te ofrece el Espí­ritu Santo, o no creerás que es para ti, a menos que la oigas en otros. 9Tiene que ser para tu hermano por el hecho de que es para ti. 10¿Habría acaso creado Dios una Voz que fuese sólo para ti? 11¿Cómo podrías oír Su respuesta, excepto cuando el Espíritu Santo responde a todos los Hijos de Dios? 12Oye de tu hermano lo que quisieras que yo oyese de ti, pues tú no querrías que yo fuese engañado.
7. Al igual que Dios, yo te quiero por razón de la verdad que mora en ti. 2Tal vez tus engaños te engañen a ti, pero a mí no me pueden engañar. 3Puesto que sé lo que eres, no puedo dudar de ti. 4Oigo sólo al Espíritu Santo en ti, Quien me habla a través de ti. 5Si me quieres oír, oye a mis hermanos en quienes la Voz que habla por Dios se expresa. 6La respuesta a todas tus oraciones reside en ellos. 7Recibirás la respuesta a medida que la oigas en todos tus hermanos. 8No escuches nada más, pues, de lo contra­rio, no estarás oyendo correctamente.
8. Cree en tus hermanos porque yo creo en ti, y aprenderás que está justificado que yo crea en ti. 2Cree en mí creyendo en ellos, en virtud de lo que Dios les dio. 3Te contestarán si aprendes a pedir­les solamente la verdad. 4No pidas bendiciones sin bendecirlos, pues sólo de esta manera puedes aprender cuán bendito eres. 5Al seguir este camino estarás buscando la verdad en ti. 6Esto no es ir más allá de ti mismo, sino hacia ti mismo. 7Oye únicamente la Respuesta de Dios en Sus Hijos, y se te habrá contestado.
9. No creer es estar en contra, o atacar. 2Creer es aceptar, y tam­bién ponerse de parte de aquello que aceptas. 3Creer no es ser crédulo, sino aceptar y apreciar. 4No puedes apreciar aquello en lo que no crees ni puedes sentirte agradecido por algo a lo que no le atribuyes valor. 5Por juzgar se tiene que pagar un precio porque juzgar es fijar un precio. 6Y el precio que fijes es el que pagarás.
10. Si pagar se equipara con obtener, fijarás el precio bajo, pero exigirás un alto rendimiento. 2Te habrás olvidado de que poner precio es evaluar, de tal modo que el rendimiento que recibes es directamente proporcional al valor atribuido. 3Por otra parte, si pagar se asocia con dar no se puede percibir como una pérdida, y la relación recíproca entre dar y recibir se reconoce. 4En este caso se fija un precio alto debido al valor del rendimiento. 5Por obtener hay que pagar un precio: se pierde de vista lo que tiene valor, haciendo inevitable el que no estimes lo que recibes. 6Al atribuirle poco valor, no lo apreciarás ni lo desearás.
11. Nunca te olvides, por consiguiente, de que eres tú el que deter­mina el valor de lo que recibes, y el que fija el precio de acuerdo con lo que das. 2Creer que es posible obtener mucho a cambio de poco es creer que puedes regatear con Dios. 3Las leyes de Dios son siempre justas y perfectamente consistentes. 4Al dar, recibes. 5Pero recibir es aceptar, no tratar de obtener algo. 6Es imposible no tener, pero es posible que no sepas que tienes. 7Estar dispuesto a dar es reconocer que tienes, y sólo estando dispuesto a dar puedes reconocer lo que tienes. 8Lo que das, por lo tanto, equivale al valor que le has adjudicado a lo que tienes, al ser la medida exacta del valor que le adjudicas. 9Y esto, a su vez, es la medida de cuánto lo deseas.
12. Así pues, sólo puedes pedirle algo al Espíritu Santo dándole algo, y sólo puedes darle algo allí donde lo reconoces. 2Si recono­ces al Espíritu Santo en todos, imagínate cuánto le estarás pidiendo y cuánto habrás de recibir. 3Él no te negará nada porque tú no le habrás negado nada a Él, y de este modo podrás compartirlo todo. 4Ésta es la manera, y la única manera, de disponer de Su respuesta porque Su respuesta es lo único que puedes pedir y lo único que puedes desear. 5Dile, pues, a todo el mundo: 

6Puesto que mi voluntad es conocerme a mí 
mismo, te veo a ti como el Hijo de Dios y como 
mi hermano.

Reflexión: ¿Qué padre hace caso omiso a la llamada de un hijo? 

miércoles, 22 de noviembre de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 326

LECCIÓN 326

He de ser por siempre un Efecto de Dios.


1. Padre, fui creado en Tu Mente, como un Pensamiento santo que nunca abandonó su hogar. 2He de ser por siempre Tu Efecto, y Tú por siempre y para siempre, mi Causa. 3Sigo siendo tal como Tú me creaste. 4Todavía me encuentro allí donde me pusiste. 5Y todos Tus atributos se encuentran en mí, pues Tu Voluntad fue tener un Hijo tan semejante a su Causa, que Causa y Efecto fuesen indistinguibles. 6Que tome con­ciencia de que soy un Efecto Tuyo y de que, por consiguiente, poseo el mismo poder de crear que Tú. 7Y así como es en el Cielo, sea en la tierra. 8Sigo Tu plan aquí, y sé que al final congregarás a todos Tus Efectos en el plácido Remanso de Tu Amor, donde la tierra desaparecerá y todos los pensamientos separados se unirán llenos de gloria como el Hijo de Dios. 

2. Veamos hoy la tierra desaparecer, al principio transformada, y después, una vez que haya sido perdonada, veámosla desvane­cerse completamente en la santa Voluntad de Dios.

¿Qué me enseña esta lección? 

Somos Hijos de Dios y hemos fabricado una realidad, el mundo físico, que es temporal y
por lo tanto, no real. A pesar de ello, el hecho de Ser portadores de los Atributos de nuestro Padre, nos ha permitido crear y creer que lo que hemos creado es nuestra verdadera identidad, olvidando nuestra procedencia divina.

Todo lo que hemos fabricado en el uso de nuestra capacidad divina, forma parte de un sueño. En dicho sueño, formamos parte del elenco de actores a los que damos vida en él, pero no somos conscientes de que estamos soñando y de que somos el soñador.

Tomar consciencia de que hemos dado el poder de la verdad a un mundo que no lo es, es el primer paso para despertar del sueño.

Mientras que permanezcamos en el sueño, podemos dar al mundo físico una función lo más cercana a la realidad. Esta función es la de permitirnos tomar consciencia de los efectos de nuestras acciones, es decir, conocer la calidad de las energías con las que estamos fabricando. En este sentido, podemos aprender que el Amor crea, mientras que el miedo, destruye; podemos aprender, que el pecado es un error y que el error podemos corregirlo. Sobre todo, podemos aprender, que al igual como nosotros Somos Efecto de la Causa creadora de nuestro Padre, nuestras obras, también son efectos de nuestros pensamientos y sentimientos, los cuales se convierten en la verdadera causa de todo cuanto experimentamos.

Sí, la tierra desaparecerá, pues es temporal, y nosotros, Todos, nos reencontraremos en la Santa Unidad de la que gozaremos en el Hogar donde nos fundiremos con nuestro Padre.


Ejemplo-Guía: "Crear en la tierra, como en el Cielo"

En más de una ocasión, he oído opiniones que juzgan a la tierra, al mundo que percibimos, como la fuente que tiene el poder de despertar nuestras tentaciones, y siguiendo la máxima "si tu mano te hace pecar cortatela" abogan por sacrificar todo lo que interpretan como causa de la tentación.

En esa valoración del mundo, se olvidan de algo esencial. El mundo es un efecto y no la causa. Es el efecto de un pensamiento errado, luego si lo que queremos es no ser un esclavo de lo que nos ofrece ese mundo, lo que tenemos que hacer es cambiar la causa original que nos ha llevado a percibirlo de tal manera.

Nos enseña la Lección de hoy, que hemos sido creados a Semejanza de nuestro Creador y de que tenemos Sus mismos Atributos Creadores, añadiendo, que así como es en el Cielo sea en la tierra, es decir, tenemos la capacidad de crear, en la tierra, como en el Cielo.

¿Qué significado tiene lo que hemos dicho? Tiene el profundo significado de que podemos crear en la tierra siempre que utilicemos la visión que impera en el Cielo, la visión de la Unidad. Esa visión, cuando la aplicamos en la tierra, la llamamos la Visión de Cristo, pues está basada en el Amor, la Esencia de la Unidad.

La Lección nos invita a tomar consciencia de la Ley de Causa-Efecto. Si reflexionamos sobre ello, llegaremos a entender que Causa y Efecto, forma una Unidad, aunque en su manifestación se muestren de distinta manera. 

La semilla y el fruto, no siempre tienen la misma forma, pero, ambas participan de la Unidad.

En nuestra vida, podemos aplicar esta Ley, lo que nos ayudará a conocernos en aquellos aspectos que somos resistentes a hacerlo, especialmente, cuando toca cosechar efectos que no son agradables. En esas circunstancias, nos es más fácil desentendernos de la posibilidad de que hayamos sido los causantes de tal experiencia y adoptamos el papel, tan socorrido, de víctimas.

Reflexión: ¿Cómo entendemos el mensaje "Veamos hoy la tierra desaparecer"?


martes, 21 de noviembre de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 325


LECCIÓN 325
 
Todas las cosas que creo ver son reflejos de ideas.

1. Ésta es la clave de la salvación: lo que veo es el reflejo de un proceso mental que comienza con una idea de lo que quiero. 2A partir de ahí, la mente forja una imagen de eso que desea, lo juzga valioso y, por lo tanto, procura encontrarlo. 3Estas imáge­nes se proyectan luego al exterior, donde se contemplan, se consi­deran reales y se defienden como algo propio de uno. 4De deseos dementes nace un mundo demente, 5y de juicios, un mundo condenado. 6De pensamientos de perdón, en cambio, surge un mundo apacible y misericordioso para con el santo Hijo de Dios, cuyo propósito es ofrecerle un dulce hogar en el que descansar por un tiempo antes de proseguir su jornada, y donde él puede ayudar a sus hermanos a seguir adelante con él y a encontrar el camino que conduce al Cielo y a Dios.

2. Padre nuestro, Tus ideas reflejan la verdad, mientras que las mías separadas de las Tuyas, tan sólo dan lugar a sueños. 2Déjame contem­plar lo que sólo las Tuyas reflejan, pues son ellas las únicas que estable­cen la verdad.



¿Qué me enseña esta lección? 



La Voluntad, es el Principio más elevado de la Divinidad. Todo encuentra su causa en un acto de voluntad. Se trata de un impulso vital, no definido, pero que encierra potencialmente el contenido de los efectos que va a crear.


El Hijo de Dios, es portador de ese Atributo Divino. En este sentido, podemos asegurar que el Hijo de Dios, tiene el poder de utilizar la Voluntad, bien, para crear, bien, para fabricar. La diferencia de crear y fabricar, radica, en la dirección que demos al impulso motor de todo acto creador.

Si nuestra Voluntad sirve a la Unidad y al Amor, entonces, nuestra acción dará lugar a un acto de expansión, a un acto creador, que irá impregnado de la Esencia de la Eternidad.

Si nuestra voluntad sirve a la separación y al miedo, entonces, nuestra acción dará lugar a la fabricación de una realidad ilusoria y temporal.

La Voluntad que sirve al Amor y a la Unidad, nos lleva a la Salvación. Cuando actuamos de este modo, estamos haciendo la Voluntad del Padre, pues estamos, extendiendo la Esencia Primordial del Amor.

La Voluntad que sirve al miedo y al pecado, nos lleva al castigo, al dolor, al sufrimiento. Cuando actuamos de este modo, estamos fabricando un mundo que no es real, pues no está sustentado por la Verdad.

Todo aquello que no es Verdad, no es real.

En el mundo que hemos fabricado, la percepción más correcta es la que nos lleva a perdonar. El perdón, corrige la causa que dio origen a la creencia en el pecado y deshace el efecto de la culpa y del castigo.

Ejemplo-Guía: "Lo que vemos, es lo que creemos. Lo que creemos, es lo que deseamos"

Ésta es la clave de la salvación: lo que veo es el reflejo de un proceso mental que comienza con una idea de lo que quiero. Difícilmente se podría explicar con tanta claridad la mecánica del sistema de pensamiento sustentado por el ego. Si fuésemos conscientes, permanentemente, de esta dinámica, dejaríamos de forma inmediata de vernos como víctimas de un destino del que no nos sentimos co-partícipes, cuando en verdad, no existe un mundo fuera de nosotros que no hayamos fabricado (soñado), proyectado.

"Somos responsables de lo que vemos". Tan solo estoy evocando la afirmación que da título al segundo de los apartados recogidos en el Capítulo 21 del Curso. Reconozco, que la enseñanza expresada en dicho apartado es de una profunda trascendencia. Permitid  que lo transcriba íntegramente:
1. Hemos repetido cuán poco se te pide para que aprendas este curso. 2Es la misma pequeña dosis de buena voluntad que necesi­tas para que toda tu relación se transforme en dicha; el pequeño regalo que le ofreces al Espíritu Santo a cambio del cual Él te da todo, lo poco sobre lo que se basa la salvación, el pequeño cambio de mentalidad por el que la crucifixión se transforma en resurrección. 3Y puesto que es cierto, es tan simple que es imposible que no se entienda perfectamente. 4Puede ser rechazado, pero no es ambiguo.. 5Y si decides oponerte a ello, no es porque sea incom­prensible, sino más bien porque ese pequeño costo parece ser, a tu juicio, un precio demasiado alto para pagar por la paz.
2. Esto es lo único que tienes que hacer para que se te conceda la visión, la felicidad, la liberación del dolor y el escape del pecado. 2Di únicamente esto, pero dilo de todo corazón y sin reservas, pues en ello radica el poder de la salvación: 

3Soy responsable de lo que veo.
4Elijo los sentimientos que experimento y decido el objetivo que quiero alcanzar.
5Y todo lo que parece sucederme yo mismo lo he pedido, y se me concede tal como lo pedí.
6No te engañes por más tiempo pensando que eres impotente ante lo que se te hace. 7Reconoce únicamente que estabas equi­vocado, y todos los efectos de tus errores desaparecerán.
3. Es imposible que el Hijo de Dios pueda ser controlado por sucesos externos a él. 2Es imposible que él mismo no haya ele­gido las cosas que le suceden. 3Su poder de decisión es lo que determina cada situación en la que parece encontrarse, ya sea por casualidad o por coincidencia. 4Y ni las coincidencias ni las casualidades son posibles en el universo tal como Dios lo creó, fuera del cual no existe nada. 5Si sufres es porque decidiste que tu meta era el pecado. 6Si eres feliz, es porque pusiste tu poder de decisión en manos de Aquel que no puede sino decidir a favor de Dios por ti. 7Éste es el pequeño regalo que le ofreces al Espíritu Santo, y hasta esto Él te da para que te lo des a ti mismo. 8Pues mediante este regalo se te concede el poder de liberar a tu salva­dor para que él a su vez te pueda dar la salvación a ti.
4. No resientas tener que dar esta pequeña ofrenda, 2pues si no la das seguirás viendo el mundo tal como lo ves ahora. 3Mas si la das, todo lo que ves desaparecerá junto con él. 4Nunca se dio tanto a cambio de tan poco. 5Este intercambio se efectúa y se conserva en el instante santo. 6Ahí, el mundo que no deseas se lleva ante el que sí deseas. 7Y el mundo que sí deseas se te con­cede, puesto que lo deseas. 8Mas para que esto tenga lugar, debes primero reconocer el poder de tu deseo. 9Tienes que aceptar su fuerza, no su debilidad. 10Tienes que percibir que lo que es tan poderoso como para construir todo un mundo puede también abandonarlo, y puede asimismo aceptar corrección si está dis­puesto a reconocer que estaba equivocado.
5. El mundo que ves no es sino el testigo fútil de que tenías razón. 2Es un testigo demente. 3Tú le enseñaste cuál tenía que ser su testimonio, y cuando te lo repitió, lo escuchaste y te conven­ciste a ti mismo de que lo que decía haber visto era verdad. 4Has sido tú quien se ha causado todo esto a sí mismo. 5Sólo con que comprendieses esto, comprenderías también cuán circular es el razonamiento en que se basa tu "visión". 6Eso no fue algo que se te dio. 7Ése fue el regalo que tú te hiciste a ti mismo y que le hiciste a tu hermano. 8Accede, entonces, a que se le quite y a que sea reemplazado por la verdad. 9Y a medida que observes el cam­bio que tiene lugar en él, se te concederá poder verlo en ti mismo.
6. Tal vez no veas la necesidad de hacer esta pequeña ofrenda. 2Si ése es el caso, examina más detenidamente lo que dicha ofrenda representa. 3Y no veas en ella otra cosa que el absoluto intercam­bio de la separación por la salvación. 4El ego no es más que la idea de que es posible que al Hijo de Dios le puedan suceder cosas en contra de su voluntad, y, por ende, en contra de la Voluntad de su Creador, la cual no puede estar separada de la suya. 5Con esta idea fue con lo que el Hijo de Dios reemplazó su voluntad, en rebelión demente contra lo que no puede sino ser eterno. 6Dicha idea es la declaración de que él puede privar a Dios de Su poder y quedarse con él para mismo, privándose de este modo de lo que Dios dispuso para él. 7Y es esta descabellada idea la que has entronado en tus altares y a la que rindes culto. 8Y todo lo que supone una amenaza para ella parece atacar tu fe, pues en ella es donde la has depositado. 9No pienses que te falta fe, pues tu creencia y confianza en dicha idea son ciertamente firmes.
7. El Espíritu Santo puede hacer que tengas fe en la santidad, y darte visión para que la puedas ver fácilmente. 2Mas no has dejado libre y despejado el altar donde a estos dones les corres­ponde estar. 3Y donde ellos debieran estar has colocado tus ído­los, los cuales has consagrado a otra cosa. 4A esa otra "voluntad" que parece decirte lo que ha de ocurrir, le confieres realidad. 5Por lo tanto, aquello que te demostraría lo contrario no puede por menos que parecerte irreal. 6Lo único que se te pide es que le hagas sitio a la verdad. 7No se te pide que inventes o que hagas lo que está más allá de tu entendimiento. 8Lo único que se te pide es que dejes entrar a la verdad, que ceses de interferir en lo que ha de acontecer de por sí y que reconozcas nuevamente la presencia de lo que creíste haber desechado.
8. Accede, aunque sólo sea por un instante, a dejar tus altares libres de lo que habías depositado en ellos, y no podrás sino ver lo que realmente se encuentra allí. 2El instante santo no es un instante de creación, sino de reconocimiento. 3Pues el reconoci­miento procede de la visión y de la suspensión de todo juicio. 4Sólo entonces es posible mirar dentro de uno mismo y ver lo que no puede sino estar allí, claramente a la vista y completamente independiente de cualquier inferencia o juicio. 5Deshacer no es tu función, pero sí depende de ti el que le des la bienvenida o no. 6La fe y el deseo van de la mano, pues todo el mundo cree en lo que desea.
9. Ya hemos dicho que hacerse ilusiones es la manera en que el ego lidia con lo que desea para tratar de convertirlo en realidad. 2No hay mejor demostración del poder del deseo, y, por ende, de la fe, para hacer, que sus objetivos parezcan reales y posibles. 3La fe en lo irreal conduce a que se tengan que hacer ajustes en la realidad. para que se amolde al objetivo de la locura. 4El objetivo del pecado induce a la percepción de un mundo temible para justificar su propósito. 5Verás aquello que desees ver. 6Y si la rea­lidad de lo que ves es falsa, lo defenderás no dándote cuenta de todos los ajustes que has tenido que hacer para que ello sea como lo ves.
10. Cuando se niega la visión, la confusión entre causa y efecto es inevitable. 2El propósito ahora es mantener la causa oculta del efecto y hacer que el efecto parezca ser la causa. 3Esta aparente autonomía del efecto permite que se le considere algo inde­pendiente, y capaz de ser la causa de los sucesos y sentimientos que su hacedor cree que el efecto suscita. 4Anteriormente habla­mos de tu deseo de crear a tu propio creador, y de ser el padre y no el hijo de él. 5Éste es el mismo deseo. 6El Hijo es el efecto que quiere negar a su Causa. 7Y así, él parece ser la causa y producir efectos reales. 8Pero lo cierto es que no puede haber efectos sin causa, y confundir ambas cosas es simplemente no entender ninguna de las dos.
11. Es tan esencial que reconozcas que tú has fabricado el mundo que ves, como que reconozcas que tú no te creaste a ti mismo. 2Pues se trata del mismo error. 3Nada que tu Creador no haya crea­do puede ejercer influencia alguna sobre ti. :4Y si crees que lo que hiciste puede dictarte lo que debes ver y sentir, y tienes fe en que puede hacerlo, estás negando a tu Creador y creyendo que tú te hiciste a ti mismo. 5Pues si crees que el mundo que construiste tiene el poder de hacer de ti lo que se le antoje, estás confun­diendo Padre e Hijo, Fuente y efecto.
12. Las creaciones del Hijo son semejantes a las de su Padre. 2Mas al crearlas, el Hijo no se engaña a sí mismo pensando que él es independiente de su Fuente. 3Su unión con Ella es la Fuente de su capacidad para crear. 4Aparte de esto no tiene poder para crear, y lo que hace no significa nada, 5no altera nada en la creación, depende enteramente de la locura de su hacedor y ni siquiera podría servir para justificarla. 6Tu hermano cree que él fabricó el mundo junto contigo. 7De este modo, niega la creación, 8y cree, al igual que tú, que el mundo que fabricó lo engendró a él. 9De éste modo, niega haberlo fabricado.
13. Mas la verdad es que tanto tú como él fuisteis creados por un Padre amoroso, que os creó juntos y como uno solo. 2Ve lo que "prueba" lo contrario, y estarás negando toda tu realidad. 3Reco­noce en cambio que fuiste tú quien fabricó todo lo que aparente­mente se interpone entre tú y tu hermano y os mantiene separados al uno del otro, y a los dos de vuestro Padre, y tu instante de liberación habrá llegado. 4Todos los efectos de eso que hiciste desaparecerán porque su fuente se habrá puesto al descubierto. 5La aparente autonomía de su fuente es lo que te mantiene prisionero. 6Ése es el mismo error que pensar que eres inde­pendiente de la Fuente mediante la cual fuiste creado, y que nunca has abandonado.
Se puede concluir, que es el momento de elegir. Podemos seguir soñando, sin tomar consciencia de que somos los soñadores, lo que nos llevará a experimenta permanentes pesadillas, o por lo contrario, podemos seguir soñando, tomando con plena consciencia de que somos los hacedores del sueño, lo que nos permitirá elegir soñar sueños felices.

Reflexión: Elije: ¿estar dormido o despierto?

lunes, 20 de noviembre de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 324

LECCIÓN 324

No quiero ser guía. Quiero ser simplemente un seguidor.



1. Padre, Tú eres Quien me dio el plan para mi salvación. 2Eres asi­mismo Quien determinó el camino que debo recorrer, el papel que debo desempeñar, así como cada paso en el sendero señalado. 3No puedo per­derme. 4Tan sólo puedo elegir desviarme por un tiempo, y luego volver. 5Tu amorosa Voz siempre me exhortará a regresar, y me llevará por el buen camino. 6Mis hermanos pueden seguir el camino por el que les dirijo. 7Mas yo simplemente recorreré el camino que conduce a Ti, tal como Tú me indiques y quieras que yo haga.


2. Sigamos, por lo tanto, a Uno que conoce el camino. 2No tene­mos por qué rezagarnos, ni podemos soltarnos de Su amorosa Mano por más de un instante. 3Caminamos juntos, pues le segui­mos. 4Y es Él Quien hace que el final sea seguro y Quien garan­tiza que llegaremos a salvo a nuestro hogar.


¿Qué me enseña esta lección? 


La afirmación de esta lección, me lleva a comprender que, la iniciativa tomada por el Hijo de Dios, no es la guía que nos conduce a la Verdad. Es más, el acto volitivo emprendido, le ha llevado a identificarse con el error y a dar identidad a una realidad ilusoria.


¿Cómo podemos pretender ser guías de nadie, cuando nuestros pasos nos llevan a recorrer un camino equivocado?

Nuestro poder volitivo, debe ponerse al servicio de la Voluntad del Padre, de modo que el único propósito que nos mueva sea el de cumplir el Plan de Salvación dispuesto por Él y llevar a cabo, fielmente, la función que nos corresponde por nuestra condición divina.

Cuando nuestra mente se encuentra identificada con el mundo físico, la consciencia se oscurece y queda atrapada en una dimensión donde nada es real; todo está bajo las leyes de la temporalidad. Dicha conciencia nos lleva a creer en la falsa apariencia de que nos encontramos separados unos de otros, pues su visión se limita a la corporalidad.

Cuando tomamos conciencia de que todo cuanto percibimos en el mundo temporal es ilusorio, que pertenece al sueño que estamos soñando, se produce una importante modificación en el proceso de percibir. No significa que dejemos de hacerlo, pero nuestra percepción es correcta, es verdadera, en el sentido de que somos conscientes de que el soñador somos nosotros. Desde este nivel de consciencia, podemos elegir, introducir en nuestro sueño una nueva visión que nos permita no dar el valor a las cosas, que le dábamos hasta ahora, es decir, elegimos ver las cosas de otra manera, de modo que no nos dejamos influenciar por el efecto que percibimos de las experiencias.

Decido dejar las riendas de mi vida en el mundo material, en manos del Espíritu Santo, pues Él, conoce el Plan trazado por el Creador para nosotros. Ser su seguidor, es todo un placer y me produce una profunda satisfacción, al tiempo que me aporta una gran Paz.

Ejemplo-Guía: "Los falsos guías"

No, no cometeré el error de juzgar y condenar el papel representado por los demás. He aprendido a interpretar la dinámica de proyección que habitualmente utilizamos cuando hacemos uso del sistema de pensamiento del ego, donde, el otro, es interpretado como alguien separado de nosotros.

Los "falsos guías", son nuestros ídolos, nuestros cultos, nuestras creencias aferradas a la ilusión de la falsa realidad. Los "falsos guías" tienen todos una misma causa, el miedo. Todos ellos se fundamental en el error original que se sustenta en la creencia en el pecado. Esos "falsos guías" son los que nos hacen seguidores de la oferta y la demanda tan propia de las leyes del mundo de la percepción. En ocasiones, esos "falsos guías" parecen vendernos remedios mágicos, gracias a los cuales podremos purificarnos del lastre causado por la culpa y acercarnos a la redención que ha de llevarnos a hacer las paces con la divinidad externa, a la cual tememos y negamos.

No somos muy conscientes de que todos idolatramos a esos "falsos guías", pero casi nadie soporta la idea de reconocer que rinde culto al "diablo" (separación). Es entonces, cuando recurrimos a la dinámica de la proyección y expulsamos de nosotros toda necesidad de culto, de superchería, de magia redentora, dando vida al personaje que personificará esas cualidades liberadoras de nuestras fobias. Ya hemos diseñado el perfil del terapeuta, del guía externo, de aquel que con sus dotes iluminados nos dirá lo que tenemos que hacer para liberarnos de nuestras cargas, de nuestras enfermedades, de nuestros miedos.

Tal vez te estés preguntando: ¿Existen los guías verdaderos? La cuestión que se plantea entre el guía verdadero y el guía falso, lleva implícita una pista que nos permitirá alcanzar la respuesta por nosotros mismos. El guía verdadero no actúa como guía a través de la teoría, el guía verdadero actúa como su propio guía poniendo al servicio de su Mente Recta, del Espíritu Santo todas y cada una de sus decisiones. En ese acto desprende y expande una acción que emana luz en si misma y que al expandirse alumbrará el camino de otros buscadores.

¿Qué nos dice el Curso sobre el papel de los "Maestros"?
En el pensamiento del mundo, los papeles de maestro y estu­diante están, de hecho, invertidos. Esta inversión es típica. Pa­rece como si el maestro y el alumno estuviesen separados y como si aquél le diese algo a éste, en vez de a sí, mismo. Es más, se considera que enseñar es una actividad especial, a la que uno dedica una parte relativamente pequeña de su tiempo. El curso subraya, por otra parte, el hecho de que enseñar es aprender, y de que, por consiguiente, no existe ninguna diferencia entre el maes­tro y el alumno. Subraya, asimismo, que enseñar es un proceso continuo, que ocurre en todo momento del día y que continúa igualmente en los pensamientos que se tienen durante las horas, de sueño. 
Enseñar es demostrar. Existen solamente dos sistemas de pen­samiento, y tú demuestras constantemente tu creencia de que uno u otro es cierto. De tu demostración otros aprenden, al igual que tú. No es cuestión de si vas a enseñar o no, ya que en eso no hay elección posible. Podría decirse que el propósito del curso es proporcionarte los medios para que elijas lo que quieres enseñar, en base a lo que quieres aprender. No puedes darle nada a otro, ya que únicamente te das a ti mismo, y esto se aprende ense­ñando. Enseñar no es otra cosa que convocar testigos para que den fe de lo que crees. Es un método de conversión que no se lleva a cabo sólo con palabras. Toda situación tiene que ser para ti una oportunidad más para enseñarles a otros lo que tú eres, y lo que ellos son para ti. No tiene que ser más que eso, pero tampoco menos. 
Por lo tanto, el programa de estudios que estableces está deter­minado exclusivamente por lo que crees que eres y por la relación que crees que otros tienen contigo. En la enseñanza tradicional, es posible que estas cuestiones no tengan nada que ver con lo que crees estar enseñando. Sin embargo, es imposible no usar el con­tenido de cualquier situación en la que te encuentres en favor de lo que enseñas realmente, y por ende, aprendes realmente. En relación con esto, el contenido verbal de lo que enseñas es irrelevante. Puede que coincida con ello, puede que no. La enseñanza que yace tras lo que dices es lo que te enseña. Enseñar no hace sino reforzar lo que crees acerca de ti mismo. Su propósito funda­mental es aplacar las dudas que albergamos acerca de nosotros mismos. Esto no quiere decir que el ser que estás tratando de proteger sea real. Pero sí quiere decir que el ser que tú conside­ras real es al que le enseñas. 
Esto es inevitable. No hay forma de escapar de ello. ¿Cómo podría ser de otra manera? Todo el que sigue las enseñanzas del mundo, y todo aquel que está aquí las sigue hasta que cambia de parecer, enseña únicamente para convencerse a sí mismo de que él es lo que no es. He aquí el propósito del mundo. ¿Cómo podrían entonces ser sus enseñanzas diferentes? A esta situación de ense­ñanza restringida y sin esperanzas, que no enseña sino muerte y desolación, Dios envía a Sus maestros. Y conforme éstos enseñan Sus lecciones de júbilo y de esperanza, su propio aprendizaje finalmente concluye. 
Si no fuera por los maestros de Dios, habría muy pocas espe­ranzas de alcanzar la salvación, pues el mundo del pecado pare­cería ser eternamente real. Los que se engañan a sí mismos tienen que engañar, ya que no pueden sino enseñar engaño. ¿Y qué otra cosa sino eso es el infierno? 

Reflexión: ¿Quién guía tus pasos? 

domingo, 19 de noviembre de 2017

Escorpio y los trastornos de hemorroides

Nos encontramos bajo las influencias del tránsito del Sol por el signo de Escorpio. Es por ello, que vamos a dedicar una serie de artículos a analizar, desde varios puntos de vista,  las enfermedades más comunes relacionadas con este signo.
Los textos astrológicos coinciden en asignar al signo Escorpio las siguientes zonas fisiológicas: Rige la vejiga, la uretra, los genitales, el colon descendente, la próstata, la flexura sigmoidea, el hueso nasal, el hueso pubiano y la materia roja colorante de la sangre.
Las aflicciones que pueden clasificarse bajo el signo de Escorpio son determinadas por los planetas que puedan estar afligidos en este signo, como por ejemplo la sífilis, hernias y quebraduras, cálculos y arenillas, escorbuto, fístulas, hemorroides, enfermedades de la matriz o del útero, estrechez de la uretra, estrechez de la próstata, catarro nasal, enfermedades de la mucosa nasal y cartílago nasal, pueden ser causados por las aflicciones de Escorpio.

Para el desarrollo de este artículo, vamos a centrarnos en el estudio de las hemorroides

HEMORROIDES

Wikipedia

Las hemorroides (del griego αιμα aima: ‘sangre’ y ρειν rein: ‘fluir’) son varices o inflamaciones de las venas en el
recto y el ano. Popularmente también se les conoce con el nombre de almorranas. Anatómicamente son plexos, cojinetes o almohadillas de tejido submucoso donde están contenidas las vénulas y arteriolas superficiales del conducto anal. Normalmente son tres los cojinetes, localizados en la pared lateral izquierda, pared lateral derecha y en posición media posterior y funcionan en el mecanismo de continencia de las heces.


A menudo, las inflamaciones de las hemorroides son consecuencia del esfuerzo para evacuar el intestino, aunque pueden ser causadas por otros factores como el embarazo, el estreñimiento crónico, la diarrea o el envejecimiento.

El principal síntoma de las hemorroides es el dolor alrededor del ano y sangre roja brillante en las heces, en el papel higiénico o en el inodoro (retrete). Otras causas de sangrado anal o rectal incluyen un cáncer colorrectal o anal. El tratamiento suele incluir baños tibios y cremas locales. Las hemorroides complicadas pueden requerir cirugía y otros tratamientos. La cirugía puede ser practicada por médicos especialistas en coloproctología.

Prevención de las hemorroides
  • Hacer ejercicio por lo menos tres veces a la semana durante media hora (caminar o correr) con el fin de mejorar la circulación general.
  • Bajar de peso, ya que la obesidad aumenta la presión abdominal sobre el piso pélvico.
  • Evitar el sedentarismo. No estar largas horas sentado o de pie: cada tanto se debe caminar y moverse.
  • El consumo regular de castaño de Indias favorece el fortalecimiento de los vasos sanguíneos y evita la inflamación de las hemorroides.

Tratamiento no quirúrgico de las hemorroides
  • Mantener una buena higiene anal y evitar rascar o frotar las hemorroides, para evitar lastimarlas y prevenir las infecciones.
  • Corregir el estreñimiento añadiendo fibra a la dieta: frutas, verduras, pan integral, líquidos abundantes (más de dos litros de agua al día).
  • Corregir las diarreas.
  • Evitar comidas muy sazonadas, picantes y grasas, así como el consumo de alcohol.
  • Evitar esfuerzos al defecar.
  • Reducir el tiempo de defecación (no estar sentado en el inodoro más de 5 minutos).
  • No utilizar papel higiénico (ni siquiera el suave); sí se puede utilizar para secar el ano después del lavado con agua.
  • Lavar el ano con agua fría o tibia (puede ser en el bidé, o derramando agua de una jarra).
  • Baños de asiento de 15 minutos, con agua tibia (no caliente ni hirviendo), 2 o 3 veces al día, después de defecar. Puede hacerse en una palangana o jofaina. No agregar al agua, aromatizantes, champú de ducha, jabón, etc. Después de cada baño de asiento, lavar (en el bidé o con agua limpia) la piel alrededor del ano.
  • Aplicar hielo (no directamente sobre la mucosa del ano, sino cubierto con una tela) durante no más de 20 minutos, 2 o 3 veces al día. Eso disminuye la cantidad de sangre en el área, lo que produce la disminución del tamaño de las hemorroides.
  • Aplicar vinagre de manzana con un algodón dos o tres veces al día.
  • Se puede tomar meliloto.


Con estas medidas, el dolor y la hinchazón de la mayoría de las hemorroides sintomáticas disminuirán en un plazo de dos a siete días, y el bulto duro debería remitir en entre cuatro y seis semanas.

Alimentos recomendados

Se recomiendan todos aquellos alimentos que tengan fibra:
  • el pan integral (hecho con harina integral)
  • la tortilla integral (hecha con harina integral)
  • Las verduras o frutas que se puedan comer con cáscara o bagazo (como la uva).
  • Las frutas blandas (como la banana o la papaya) 

Esto ayudará a reblandecer la materia fecal y hacer más fácil su expulsión

Además es recomendable tomar mucha agua (preferiblemente el agua provista en el hogar, llamada «agua del caño», «agua de la canilla o grifo» o «agua del tubo»). Si el agua de la casa no es potable, se debe hervir o purificar previamente. Si se toma agua mineral (que de por sí no es recomendable debido a su alto contenido en sodio), no debe ser demasiado carbonatada.

Alimentos no recomendados

Las comidas irritantes y los condimentos:

·         los chiles o ajíes
·         las especias y aderezos
·         el ajo
·         el perejil
·         la cebolla
·         la mostaza
·         la salsa de tomate
·         el tomate
·         el vinagre
·         el café
·         el chocolate (tanto negro como blanco)
·         el té negro
·         el té de canela
·         el alcohol en todas sus formas
·         Todas las frutas no maduras.


Enric Corbera (Bioneuroemoción)

ANO

4ª Etapa (Relación).
Fisuras, fístulas, hemorroides y cáncer.

Conflicto: Conflicto de identidad.
Palabra clave: "Mi sitio, donde yo me siento".
Resentir: “No sé qué identidad tengo (donde pongo el culo)", "¿Dónde está mi lugar?", "Tengo el culo entre dos sillas", "Me siento apartado"
Hombre que lo vive en femenino: "He perdido mi lugar" = Marcaje de territorio / "No encuentro mi sitio en el territorio"
Cáncer: Pérdida de la identidad, ser reconocido. Separación de mi caca, de mi identidad, de mi ser.

HEMORROIDES

4ª Etapa (Relación).
Conflicto: Conflicto de identidad. ¿Dónde pongo el culo?.
Resentir: “No sé qué identidad tengo". "Me dan por el culo".
Fase curativa = Cuando se encuentra el sitio.
Hemorroides, rabia por el pasado, temor a soltarse, sensación de carga.


Louise L. Hay

HEMORROIDES

Causa probable: Miedo de los plazos establecidos. Rabia por el pasado. Temor a aflojarse. Sensación de carga.

Nuevo modelo mental: Libero todo lo que no sea amor. Hay tiempo y espacio para todo lo que deseo hacer.


Jacques Martel

HEMORROIDES

Las hemorroides son varices, dilataciones ensanchadas de las venas, una especie de ampolla. Están situadas en la región del ano y del recto. Visto que las hemorroides pueden producirse en los casos de estreñimiento, presión alta, embarazo, voy a comprobar en estas enfermedades si vivo una o situaciones que se vinculan a ellas. Cuando hay dolor, esto se relaciona con estrés; cuando hay hemorragia, se relaciona con una pérdida de alegría.

Las hemorroides me indican una tensión y un deseo interior de forzar la eliminación, como si intentase de hacer salir algo muy fuertemente; al mismo tiempo, la acción de retener se manifiesta. El conflicto entre empujar y retener crea un desequilibrio. Las venas permiten suponer una situación indicando un conflicto emocional entre la acción de rechazar y de repulsar y la acción de querer retener y bloquear la emoción en el interior suyo. Por ejemplo, este conflicto puede brotar en los niños que se sienten emocionalmente abusados por sus padres (que quieren rechazarles) y que a pesar de todo los quieren y quieren que se queden con ellos reteniéndoles.

Otras causas se relacionan con las hemorroides: un sentimiento intenso de culpabilidad o una vieja tensión mal o no expresada, que frecuentemente prefiero guardar para mí y que vivo frente a una persona o una situación que “me parte el trasero”.

El cuerpo me avisa con esta señal. Algo en mi vida necesita estar “aclarado”. Seguramente vivo estrés, sobrecarga de presión con relación a la cual me siento culpable. Quizás tengo plazos que respetar y tengo mucha dificultad en soltar, hacer confianza y puedo sentirme obligado a cumplir mis obligaciones y mis responsabilidades incluso si lo que quiero, es hablar y expresar mis necesidades para rectificar o ajustar algunas situaciones.
Además, llevo este peso solo porque el orgullo que vivo me incitará a no pedir ayuda a nadie. También puede que viva un sentimiento de sumisión con relación a una persona o a una situación en que me siento disminuido, como si fuera una nulidad. Cuando hallo la causa metafísica de mi dolencia, tomo consciencia y acepto esta situación temporal que me ayudará a hallar la ayuda para liberarme. Mis pensamientos y mis acciones están sostenidos por el amor.
Todo se armoniza en mí y las hemorroides desaparecen.


Lisa Bourbeau

HEMORROIDES

BLOQUEO FÍSICO: Las hemorroides son varices ano-rectales.

BLOQUEO EMOCIONAL: Las hemorroides son una indicación de presión creada por estados emocionales y por temores que no se quieren mostrar ni de los cuales se quiere hablar. Esta represión llega a convertirse en una carga. Se manifiestan en la persona que se obliga, que se  crea una presión, sobre todo en el aspecto material. Por ejemplo, puede ser una persona que se obliga a hacer un negocio que realmente no le gusta. Como las hemorroides se sitúan en el recto, que es la parte terminal del intestino grueso, la persona que las padece puede ser del tipo que se obliga a terminar algo. Se exige demasiado. La tensión se crea principalmente por querer "tener" algo o a alguien, a causa de una inseguridad material y una dificultad para tomar decisiones.


BLOQUEO MENTAL: Cuanto más fuerte sea tu actitud interior de inseguridad, más sufrirás de hemorroides. Para aliviar esta inseguridad, te obligas a "hacer" para "tener". Lo principal es que adquieras confianza en el Universo, es decir, que confíes más en nuestra madre, el planeta Tierra, que existe para proveer de todo a sus hijos. Te ayudaría mucho aprender a "soltarte", a tener más confianza en ti mismo y a expresar lo que sientes, dándote derecho a tener miedos en el aspecto material.